Entonces, soy esencialmente alguien al que le cuesta encontrar estas palabras.
Soy también el resultado -bueno, malo, regular- de muchos (¿demasiados?) años de educación pública.
Estudié Ciencia Política. Lo de ciencia está claramente de más. Y la política... no creo que pueda estudiarse. Hay que hacerla. Eso me gusta.
También diría que me gusta viajar, pero pienso en el tren de cada mañana y no estoy tan convencido.
Me gustaría ser la superficie del triángulo que se forma cuando se trazan las líneas que unen dilettante, con militante, con docente/investigador.
Eso estaría bien. El problema, como siempre, es el financiamiento.
Once varas de lienzo = una levita.