Un reclamo oriental

Son las 9 de la mañana de un sábado sobre un charco de una estación de servicio de Cabildo y General Paz. No estamos acá para hablar de política: esperamos un auto que nos lleve a Mercedes, en el interior bonaerense, sede de la base de operaciones de la Asociación de Amigos del Ferrocarril General Belgrano. ¿Y esos quiénes son? Se trata de un grupo de personas que desde 2002 se dedican a mantener y recuperar las vías de un ramal abandonado por el cual no circula ningún ferrocarril desde hace más de 15 años, gracias al axioma menemista de “ramal que para, ramal que cierra”.
A las 9.10 nos levanta un auto; a bordo van Juan Pablo y Jorge, dos Amigos del Belgrano. Tomamos General Paz hacia el Acceso Oeste. Es un día despejadísimo, peronista. En una camioneta nos siguen el Flaco Lerke, fotógrafo, y su hijo. Al fin y al cabo no vamos a hablar de política, sino a hacer una nota.
En el camino, Juan Pablo y Jorge nos cuentan la historia del grupo. Todo comenzó un día lluvioso que había dejado a la localidad de Espora sin salida a las rutas y a las maestras sin forma de llegar a las escuelas. Víctor, un vecino de Espora, se puso a limpiar las vías del ramal G del ferrocarril Belgrano para tener un camino alternativo, viajando por las vías a bordo de las zorras.
Tres años después, casi por accidente, Víctor conoció a Andrés y a Alejandro: viajaban hacia Mercedes en otro tren que se quedó por un problema técnico. Cuando vieron el trabajo que había hecho Víctor, se propusieron darle una mano. Mientras recuperaban las vías abandonadas, se encontraron con otros grupos que venían haciendo lo mismo en localidades vecinas. Las distintas patrullas se juntaron en una en 2006 y así nacieron los Amigos del Belgrano.
Desde entonces, el grupo se dedica a sacar la basura y la maleza, reponer rieles, arreglar puentes, refaccionar estaciones. Tienen un permiso que gestionaron con el Estado, pero nadie les aporta fondos: financian todo de sus propios bolsillos. Los socios que viven cerca del ramal patrullan las vías al menos dos veces por semana. Los que habitan en Capital Federal y el Conurbano, viajan sábados y domingo para dar una mano.
Jorge está casado, tiene cinco hijos, y trabaja de lunes a viernes en una empresa metalúrgica. Pero todos los sábados se va hasta Mercedes a darle al pico y a la pala. “Para mí no es un trabajo, es un placer, vuelvo a casa y estoy descansado, relajado, es como un recreo para mí”, cuenta.
Aterrizamos en la estación recuperada de Mercedes. Nos esperan Andrés, Alejandro y Víctor, el trío fundador. Nos muestran los galpones de la estación: estaban tomados por gente sin techo, a los que la Asociación ayudó a reubicarse. De esos galpones salen las zorras que usan los amigos del Belgrano para recorrer las vías recuperadas.
Unas 12 personas nos subimos a tres zorras y partimos. Cada tanto los Amigos del Belgrano paran para correr la basura de las vías o sacar la tierra de un paso a nivel con pico y pala. Cruzamos un puente de la Ruta Nacional 5. Esa autovía iba a pasar por encima de las vías del tren, dejando el ramal inutilizable hasta que los socios presentaron un recurso de amparo. La concesionaria de la autopista tuvo la obra parada dos años, pero al final lograron que se construya un puente,
Llegamos a la estación de Tomás Jofre, un pueblo ínfimo dedicado a la gastronomía, sólo accesible por un camino rural desde la Ruta 5. Y por las vías, claro. Paramos a comer asado en una parrilla. Víctor nos cuenta un poco más de la historia del grupo. Después todos cuentan su objetivo, que es dejar las vías en condiciones para que vuelva a pasar el ferrocarril. Putean a Moyano y a su alianza con el Gobierno, que le da prioridad a los camiones en lugar de a los trenes. Yo replico que eso puede ser cierto, pero elogio el rol de Moyano en la defensa del salario de los trabajadores en blanco.
Cambiamos de tema, porque no estamos ahí para hablar de política. Les pregunto cómo reciben los vecinos la posibilidad de que vuelva el ferrocarril. Lo cierto, responden, es que hay reacciones cruzadas: algunos se alegran, otros temen que con la vuelta del tren los pueblos se les llenen “de gente humilde”. En efecto, cuando volvemos hacia Mercedes, un hombre que vive en una estación intermedia (el Estado alquilaba las estaciones a particulares a través del ONABE) les pone un tronco en medio de las vías. Los Amigos del Belgrano lo sacan, discuten unos minutos con el vecino, y seguimos la vuelta.
Llegamos a la estación de Mercedes y emprendemos el regreso a casa con el fotógrafo y su hijo. En el camino, por la Ruta Provincial 41, paramos en un puente que están arreglando los Amigos del Belgrano. Un camión chocó contra ese puente en 1999, cuando ya no pasaba ningún tren, y lo dejó inutilizable. Ellos lograron que el ferrocarril cobre el seguro por el accidente y ahora se dedican a repararlo para que vuelva a ser transitable.
Seguimos camino y me pongo a pensar en la forma tan particular que tienen estos tipos de reclamar al Estado. Ellos no hacen un piquete, no cortan una ruta, no marchan, no joden. Van y arreglan las vías, desmalezan, refaccionan las estaciones. Es como si le dijeran al Estado: “nosotros hacemos todo, vos nada más traenos el tren que es lo único que no podemos hacer”. Y pienso en los paros de Asia, donde los trabajadores en lugar de dejar de producir, producen el doble para que el excedente de stock haga bajar los precios y le arruine la ganancia a la empresa. Los Amigos del Belgrano, como tantos otros, hacen un ‘reclamo oriental’: no le piden al Estado que haga algo, lo hacen por él hasta que decida asumir las funciones que le corresponden.
Mientras pienso todo esto, llegamos a un campamento ruralista sobre la Ruta 5, que pide, como hace un año y medio, la baja de las retenciones. El fotógrafo para la camioneta y bajamos. Les hago unas preguntas y recibo respuestas de casette, que no sirven para nada. Volvemos a subir a la camioneta, y seguimos nuestro camino. Al fin y al cabo, no vinimos a hablar de política.
De septiembre a octubre
Julio los preparó, agosto se los llevó. Y llegó septiembre. Y resulta que de repente faltan dos años para 2011. Después de un junio fatal, la mesa se dio vuelta. En este punto es interesante preguntar cómo y dónde estamos, hacia dónde vamos y si el kilo de tomates sigue a 20 pesos.
En la madrugada del nefasto 29 de junio, mientras muchos hacían un Rodríguez Sáa Revival esperando las mesas de La Matanza, nadie daba ni dos pesos por el kirchnerismo. Pero una vez más, contra todos los pronósticos, gracias a la larga siesta de la oposición vedettizada, el gobierno se levantó. Y andó. La jugó calladito, sin estridencias. Primero la convocatoria al diálogo, para demostrar otra vez que los de enfrente son una bolsa de gatos que se arañan entre ellos. Y el clímax llegó la semana pasada, con el combo de: despenalización de la tenencia de drogas + Ley de medios + estatización del fútbol, además de otra (más o menos) exitosa cumbre de Unasur y la adopción de la norma japonesa-brasileña de TV digital.
Todo en menos de 5 días, y de repente el Gobierno parece tener aire, como si las últimas elecciones fueran sólo un mal recuerdo. Y parece que todos empezaron a pensar en 2011. El PJ disidente, para reemplazar al kirchnerismo. Y el kirchnerismo, para llegar entero a diciembre e imponer un candidato propio, o al menos ser una facción de peso para dirimir la interna peronista.
Por eso, cabe comenzar a preguntarse qué pasará de acá a dos años para ver cómo se resuelve el escenario, en materia económica, social y política.
Economía
La crisis final y fatal del capitalismo comienza dar tregua. Parece que los capitalistas no se coparon con la propuesta de Altamira y no pagaron ellos mismos la crisis, pero todo indica que el sistema se irá acomodando, como hizo en el último par de siglos, y que la actividad volverá, más temprano que tarde, a niveles aceptables, aunque menores a los anteriores.
Los precios de las commodities ya encontraron su piso y rebotaron. Durante los próximos años volveremos a tener exportaciones con altos precios en dólares. Si el llamado “viento de cola” se mantiene, no será muy difícil para el kirchnerismo volver a impulsar el consumo interno como en el período 2005 – 2007, y regresar a los superávits fiscal y comercial.
Evitar la fuga masiva de capitales, no asfixiar el consumo interno, mantener la inflación a raya y el dólar controlado serán las principales tareas del equipo económico. Descontando una catástrofe, no es muy difícil de cumplir. La señal que se hizo hacia el FMI anticipa la posibilidad de una normalización -de verdad- del INDEC y de un nuevo canje de deuda o pago al Club de París.
Social
Las consecuencias sociales de la crisis en otros países del mundo pueden ser terribles. Al menos esa es la tésis de Manolo. Con el desempleo aumentando dramáticamente en países como España y Estados Unidos, algunos anticipan un aluvión de excluídos hacia países como Argentina.
Ante ese panorama, las redes de contención de nuestro país deberán estar preparadas al 100% para aguantar a los que lleguen. Pero para eso, el kirchnerismo debería saldar su deuda más grave y postergada, el de los sectores más bajos. En fin, aplicar aunque sea alguna de las medidas sociales que viene reclamando el sector nacional y popular. Si lo hará o no, sólo El Calafate lo sabe.
Política
Y acá llegamos al meollo del asunto. El punto que está modelado en los otros dos. ¿Qué pasará con la política en los próximos dos años? ¿Quién ganará, quién perderá? Sólo podemos esbozar algunos puntos. Veamos:
El “tema del campo” no será un obstáculo mayor para la gobernabilidad. La efervescencia de mediados de 2008 ya pasó. El poder de convocatoria, “la bronca” de la Mesa de Enlace ya no son los mismos. Con la recuperación de los precios de las commodities, ya no se puede plantear un todo o nada, y menos apostar por el nada. Con el desgaste, deberán sentarse a negociar. En ese sentido, la designación de María del Carmen Alarcón al frente de la Secretaría de Asuntos de Estado, apunta a buscar la negociación, la conciliación, para desarticular el tema más temprano que tarde.
“El campo”, además, se ha convertido en una suerte de “padre eterno”, a lo Perón, pero al revés. Está con todos pero con nadie. No se referencia en ningún partido de forma unilateral, sino que apela a cualquiera que pueda resolver su problema. En definitiva, no se casa con nadie. Si el Gobierno desarticula el reclamo, le quitará a toda la oposición el mérito de alzarse con una valiosa victoria política.
Mientras tanto, el Peronismo se muere por reemplazar al kirchnerismo. Pero sabe que si el Gobierno no llega más o menos entero a 2011, pueden perder las elecciones. Por eso, el justicialismo disidente se debate entre la oposición abierta, el apoyo crítico y el respaldo simbiótico. La pata peronista de la gobernabilidad está casi garantizada. Si el gobierno termina con mala imágen, los disidentes podrán imponer a sus candidatos. La lista es interminable, pero los de mayores chances son Reutemann y Solá, que aún no tiene suficiente fuerza. Todo dependerá de cómo se juegue a partir del nuevo Congreso. Si el gobierno llega fortalecido, tiene esperanzas de forzar una continuidad.
En la vereda de enfrente, la situación no es muy distinta. El panradicalismo (CC + socialismp + ACyS) debería ser una opción de cambio fuerte, ya que en 2011 se cumplirían 10 años ininterrumpidos de gestión peronista. Pero aún no encuentran la forma de lograr acuerdos mínimos para coordinar, por ejemplo, posiciones parlamentarias comunes. Si consideramos, además, que están divididos en varias fracciones, la cosa se les viene difícil. Imposible es, por ahora, preveer un candidato consensuado entre todos ellos. Sus opciones comenzarán a definirse también a partir de diciembre, en el edificio de Entre Ríos y Rivadavia.
En fin, eso es todo lo que puede preveerse a dos años de distancia, dada la situación actual. La tarea es más o menos clara, y no queda mucho más que seguir tirando para adelante. Por eso, mis queridos chichipíos, a seguir trabajando, la neurona atenta, vermouth con papas fritas y ¡Good Show!
Libertad
Como anticipamos acá, la Corte Suprema de Justicia despenalizó la tenencia de drogas para consumo personal.
Un aplauso para el asador.
Hablan de despenalización
Quiero escribir sobre el tema hace rato, pero siempre me cuelgo. No digo que sea por algún tipo de estupefaciente: no los consumo, ni lo volveré a hacer. Sólo ocurre que esta mañana, mientras bajaba medio kilo de helado de dulce de leche, vi la noticia: La Corte Suprema de Justicia quiere declarar inconstitucional la ley de drogas actual que castiga el consumo, lo que representa un primer paso para la despenalización de las mismas. “Uy, qué flash”, pensé, y me quedé mirándome los dedos como media hora.
Se veía venir. Se sentía en el aire. Ya no se trata el tema, social y policialmente, con tanta rigidez como en la década pasada, aunque muchos todavía sufren las consecuencias de la represión. No es casual que, meses atrás, por ejemplo, los llamados “curas villeros” declararan que la droga está despenalizada de hecho. De hecho, el rumor del fallo de la Corte circula hace rato. Ante todo, conviene explicar las implicancias legales del caso.
Desde 1989, en Argentina rige la ley 23.737, que castiga a quien produzca, venda, compre, transporte o almacene estupefacientes. El consumo no está prohibido, aunque sí la tenencia para consumir. El “delito” suele quedar a criterio de los jueces: En 1978, la Corte Suprema de la dictadura declaró constitucional el castigo de la tenencia para consumo. Tras el retorno a la democracia, durante el célebre caso Bazterrica de 1986, la Corte resolvió que era inconstitucional el sancionar la tenencia de cantidades para consumo personal. Cuatro años después, con el caso Montalvo, una corte menemista volvió al criterio anterior. [1]
Como se ve, hay un gran bache legal al respecto. En los últimos años, la Corte conformada por el kirchnerismo viene promoviendo la idea de no castigar el consumo ni la tenencia para fines personales, pero muchos jueces siguen con el criterio anterior, gracias a que aún no se declaró la inconstitucionalidad de la ley.
“La sentencia no pasa de Agosto”, dijo una alta fuente judicial a la revista THC. ¿Quiere decir que los narcóticos brotarán por las calles como el agua de las cloacas un día lluvioso, mientras jóvenes endrogados se sacan fotos en pelotas para sus respectivos fotologs? No precisamente. La despenalización sólo evitará que la justicia procese a quienes posean estupefacientes para consumo personal y privado. El consumo en ámbitos públicos, al igual que la producción, venta y traslado de droga, seguirá siendo ilegal, aunque algunos casos seguirán quedando a criterio de los jueces. Si tenés una plantación de marimba, dependiendo del tribunal que te toque, podés fumarte toda la vida preso o salir libre si se acepta que no tenías intenciones de venderla. Ah, las maravillas de la seguridad jurídica.
Todo eso puede cambiar, claro. Una vez que la Corte declare inconstitucional la ley 23.737, el Congreso puede debatir un nuevo proyecto. Pero no será fácil. Mientras THC sostiene que la mayoría de los partidos políticos está a favor de una mayor laxitud, la oposición a la despenalización es fuerte. Es una medida con una mala relación costo-beneficio político. Es difícil que alguien vaya a fundar la Unidad Básica Drogadistos Chivo Rossi Conducción. Lo más probable es que se perciba como la suspensión del servicio militar obligatorio de Menem: algo bueno, pero que debía hacerse hace mucho tiempo.
En este punto, cabe preguntarse ¿Por qué despenalizar el consumo de estupefacientes? Hay unos 200 millones de consumidores en todo el mundo, o sea, el 5 por ciento de la población, según la OMS, aunque la prohibición hace imposible obtener cifras precisas. Sólo en Argentina, esa cifra representaría dos millones de personas. Además, el 8,1% de los estudiantes secundarios argentinos consume marihuana, el 2,7% cocaína y el 2,2 % éxtasis. Todas esas personas son consideradas criminales por la ley actual, en lugar de pensar que tienen problemas de salud o que son consumidores recreativos ocasionales. Incluso la ONU propone no penalizar a los consumidores y tratar el problema como un tema sanitario.
En Argentina, los consumidores de drogas pueden seguir tres caminos. Si son de clase media-alta, es probable que jamás tengan un problema legal por su consumo, gracias a la posibilidad de obtener substancias de mejor calidad, pagarlas, y disfrutarla en la calidez de su hogar. Quienes no corran esa suerte, pueden ser detenidos en plena calle sólo por actitudes sospechosas, mientras le mejor policía del mundo (Duhalde dixit) revisa sus posesiones. A veces, si no les encuentran drogas, los oficiales les hacen el favor de plantárselas para facilitar que ese enemigo de la sociedad ingrese al sistema correccional. Allí pasarán años, siendo torturados por la policía y sus compañeros de celda, hasta que la Justicia se apiade de ellos. O pueden tomar el tercer camino de ingresar a un centro de rehabilitación, financiados con generosidad por el Estado, donde en muchos casos serán sistemáticamente torturados. [2]
La despenalización permitirá que el problema de los consumidores se trate como sanitario antes que policial. No al revés, como en los muchos casos donde un médico denunció a un paciente antes de atenderlo, violando el secreto profesional. Además, al no tener que preocuparse por el status legal de los “perejiles”, las fuerzas de seguridad podrán concentrarse en combatir el narcotráfico y la producción de drogas. Los fondos que se ahorran pueden destinarse a programas de salud pública y rehabilitación. La despenalización debe alcanzar a todas las substancias: no es lo mismo la marihuana que el LSD ni el éxtasis que el paco, pero todos los consumidores tienen el mismo problema, que, reiteramos, es sanitario y no policial. [3]
Aún asi, será sólo un parche para el problema mayor. Miles de personas seguirán terminando presas o muertas en la frontera de todos los países, inmoladas en nombre de una prohibición ridícula e inmoral. La violencia del narcotráfico no tiene límites. Sólo en México, mueren 6.000 personas por año por delitos vinculados al narcotráfico. La droga mueve economías y afecta las estabilidades de los gobiernos. En un muy recomendable artículo, The Economist propone lo que considera la mejor solución: legalizar por completo la fabricación, venta, traslado y consumo de todos los estupefacientes. Entre otros argumentos, sostiene que así se acabaría el narcotráfico (y los crímenes derivados); bajarían los precios y subiría la calidad de las drogas; y los gobiernos podrían recaudar impuestos sobre la producción y el comercio. No es la propuesta de un fanzine de drogadistos, sino de la principal revista del establishment económico mundial. Aún así, es difícil que la idea se tome seriamente en el futuro cercano.
Ese futuro que para los argentinos comienza el próximo martes 25 de Agosto, cuando la Corte Suprema de Justicia emita su fallo sobre la despenalización. Será un gran día, para comenzar a pensar en nuevos proyectos y dejar de preocuparnos por problemas arcáicos. ¿Será también una linda noche, para fumar un porrito?
[1] Gracias a Gustavo Arballo por la asistencia legal en estos párrafos.
[2] Recomiendo leer la edición 17 de la revista THC, sobre la represión policial a los consumidores de drogas, y el número 12, sobre la situación en las comunidades terapéuticas para adictos.
[3] La lista de drogas prohibidas por la ley se encuentra en el decreto 772/91, que puede leerse en PDF haciendo click aquí.
Lecciones
Señoras y señores, hasta aquí llegamos. Ha sido un placer. Ha sido el mejor de los tiempos. Han sido seis años maravillosos, acaso irrepetibles. Porque acaso sea éste el fin del kirchnerismo como lo conocemos. Porque sí, quedan más de dos años de mandato, pero nada será como antes. Y mientras todos, oposición y oficialismo, sigan como los gatos de Tinelli -en bolas y a los gritos-, sin saber para dónde apuntar, ni qué hacer, deberemos asumir el fin de una etapa. Prepararse para volver a la cola y seguir participando, hasta que en la ruleta nos vuelva a tocar.
A los muertos se los cuentan fríos, es cierto. Pero a veces no viene mal una buena autopsia en caliente. En especial para dilucidar las lecciones, ese cúmulo de errores y aciertos, que el kirchnerismo deja en su estelar paso por el firmamento del poder. En esto que hemos dado en llamar Pequeñas Lecciones para Fuerzas Políticas Progresistas con Reales Intenciones de Gobernar Después del Kirchnerismo.
-Es dura la política en Argentina. Lo dice todo el tiempo el Escriba, que pasó no hace mucho de verla desde afuera a sufrirla de adentro. Eso nomás. Vos velo. No es fácil. No es para cualquiera.
-Toda fuerza política con reales intenciones de gobernar en Argentina debe, además de ganar las elecciones, representar a un sector político determinado. Su sujeto, ponele. Con ellos llega y con ellos se hunde en el poder. No se puede defender a los sectores carenciados en el discurso, beneficiar más a las capas medias en la práctica económica, y bendecir los negocios de las finanzas concentradas al mismo tiempo. Al menos no todo el tiempo. En algún momento te la tenés que jugar por uno. Y si estás leyendo esto, sabés por cuál.
-Los procesos políticos tienen sus tiempos. En Argentina, un mandato presidencial dura cuatro años. Pero para la Realpolitik es menos que eso. Son dos años hasta que te vuelven a plebiscitar. Ni siquiera: tenés 18 meses, en el peor de los casos. Que en tiempos políticos es una era geológica. Hay medidas que no pueden esperar. Hay reclamos que llevan 200 años. Los más urgentes, claro, tienen que ver con los sectores sociales más postergados. A veces es tarde para acordarse seis años después.
-La mujer del César no sólo debe ser virtuosa, también debe parecerlo. Si tenés 18 meses para gobernar, la gestión no puede ser invisible, por muy buena que sea. Los buenos ministros, las buenas secretarías, los buenos programas, hay que sacarlos a pasear. Subirlos a la comparsa, que los conozca la calle. Presentarselos a la suegra para que diga “qué rico muchacho”. Poné a los pibes, bah. De poco sirve la mejor inversión en infraestructura si no se ve. De nada sirve sacar la tarjeta única de transporte una semana después de las elecciones. Comunicar, comunicar, comunicar.
-En el punto anterior tienen mucho que ver los, ay, medios masivos de comunicación. Todo intento de reformar el sistema que los encuadra debe hacerse lo más cerca de un plebiscito posible, con la mayor cantidad existente de, ay, consenso y apoyo de otras fuerzas políticas. Como, no sé, se me ocurre, después de una elección. No años después, cuando estás enfrentado con los intereses económicos de un multimedio, porque eso te hace perder un poco de credibilidad. Si no lo hacés, tu comunicación va a estar sujeta al juego de ellos, y de ahí en adelante es remar en un flan. Podés pilotearla, pero vas a estar siempre sujeto a sus reglas.
-Varios progresistas llevas dentro de sí ese cromosoma trotskysta que lo lleva a romper, romper y romper una y otra vez con el resto del mundo en busca de la verdad revelada. Pregúntenle sino a Tomás. Señora: el divismo lo deja para los programas de chimentos de la tarde. Usted agarra un rastrojero y sale a levantar a todo aquel que esté peleando por una mejor distribución del ingreso. Primero se suben todos y arrancamos, después se arreglan las diferencias internas y la charla debate sobre la inmortalidad del poroto de soja. Quedan temporalmente suspendidos los análisis de sangre y de orina.
-Hay que aprovechar los contextos internacionales. En especial si a tu región le tocan, durante casi una década, gobiernos de centroizquierda y escasa intervención de la principal potencia mundial. Un ejemplo sería no pelearse con un país limítrofe y de histórica buena relación por una boludez. Digo, se me ocurre.
El resto de las enseñanzas las ponen ustedes en los comentarios.
Autor de la foto.
Los políticos online y el maní
Homero está sentado en su sillón, dispuesto a comer su maní. Se da cuenta de que tiene en sus manos uno sólo, el último de ellos, que ya no queda ninguno más. Ese maní se cae. Homero se agacha para buscar debajo del sillón y en su búsqueda encuentra 20 dólares.
-”Veinte dólares, yo quería maní”, exclama.
Su cerebro le responde: “veinte dólares compran mucho maní”.
-”Explica cómo”, reclama homero.
-”El dinero se intercambia por productos y servicios”, sostienen sus sesos.
Acto seguido, viene una ráfaga de viento y se lleva volando el billete.
La anterior no sólo es una gran escena de un excelente capítulo de una de las primeras temporadas de Los Simpson (que son las únicas buenas, porque a partir de la décima son casi todas una cagada). Es también un claro ejemplo de una persona que confunde lo que cree necesitar con lo que necesita de verdad. ¿A qué viene todo esto, además de una excusa para hablar de Los Simpson? A la política e internet, por supuesto.
Con todas las innovaciones tecnológicas ocurre que se la considera la solución mágica a todos los problemas, en lugar de una alternativa o una superación de lo existente. No estaba vivo cuando inventaron la televisión, pero imagino que entonces decían que iba a reemplazar a la radio, bajar el analfabetismo, curar el cáncer, cocinar un bife de chorizo sin humo y resolver el dilema del huevo y la gallina. Lo mismo que ahora pasa con internet, supuesta transformadora de todo en todas las áreas.
Me causa mucha gracia cuando dirigentes políticos de primera línea con escasa representación social y nula inserción territorial deciden cubrir esas carencias con internet. Nunca falta el comerciante de buzones que les vende el modelo Obama y les arma una web, un blog, un facebook, un myspace, un canal de youtube, un twitter, un foro y hasta un dominio en YouPorn, para luego disfrutar de su retiro en el Caribe con lo recaudado en los bolsillos.
El pensamiento mágico de estos políticos y la persuación de los webmasters les hace creer que con eso alcanza. Estos expertos 2.0 no explican que el modelo de campaña de Obama se basó en algo que ellos no pueden comprar: miles de militantes en todos los estados que no sólo participaban en esas redes, sino que estaban ahí cuando era necesario hacer el traspaso hacia el terreno de lo real. Mala prensa tienen el barro y la realpolitik hoy en día.
Eso no sería tan grave por sí sólo. Al fin y al cabo, de esos candidatos sin representatividad se encarga el darwinismo electoral. Sus redes sociales suelen ir a parar a ese limbo de la web donde caen, por ejemplo, junto al 95% de los blogs, que no se actualizan. El problema es cuando se cree que internet reemplaza también el sentido común. O cuando se piensa que la red es un jardín vallado y virtual donde nada puede afectarlos.
Entonces te puede pasar como a la reciente diputada nacional electa por la ciudad de buenos aires, Gabriela Michetti, que se metió a ese monstruo llamado Twitter. Que encima es el monstruo de moda, por ende la futura cura contra el analfabetismo, el cáncer, y el dilema del huevo y la gallina. Pero en lugar de dejar a un asesor 2.0 como hace la mayoría, Michetti se puso al frente ella misma. Y publica lo que hace. Y lee lo que otros escriben. Y a veces hasta responde.
No digo que esté mal, de hecho me parece muy loable. El problema surge cuando aparece un boludo como uno y le pregunta por la patota de la UCEP y la designación de Jorge “El Fino” Palacios. Sí, ese policía responsable de la represión porteña en diciembre de 2001 al que deben haber llamado por su inteligencia en lugar de su prontuario, como Grosso durante el interinato de Rodríguez Sáa. Y vos, que te votaron 561.847 personas hace menos de una semana, con unos quince puntos menos que hace dos años, salís a defender a Palacios. Y decís que no tiene ninguna denuncia ni causa abierta. Sí, igualito que el Adolfo en 2001.
Una de las razones por las cuáles Google un día dominará el mundo es que indexa todo lo publicado casi al instante. Una vez que vos escribís algo, queda archivado en un rincón de internet. Es casi irreversible e inevitable. ¿Entienden lo que puede pasar con esto que acaba de escribir dentro de una semana, cuando la decisión política de designar a Palacios sea insostenible? ¿O en unos meses, cuando la UCEP tenga más denuncias por represión?
Si hasta yo, que soy un pelotudo con blog, entiendo que el nombramiento de Palacios es un error político, ¿entenderán ellos que internet otorga más responsabilidad que impunidad? ¿Que es un territorio donde el relato mediático pierde fuerza y ganan espacio las personas? ¿Saben que los defensores de The Pirate Bay tienen representantes en el parlamento europeo? ¿Son conscientes de que un día puede haber un diputado de Taringa? ¿Saben siquiera qué son esas cosas?
Internet, en definitiva, no reemplaza al territorio. Es otro tipo de territorio. Por ahora más complicado y con poca recompensa política. Pero crece, y cambia. Tiene una lógica que puede parecer difícil, pero es simple de entender: Veinte dólares compran mucho maní. Y la red no reemplaza al sentido común.
Todos somos iguales en esta granja
Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros. La frase de Orwell taladra todas las cabezas y se instala en el centro de la escena política. El mantra implícito que ninguno se atreve a pronunciar. Porque aclarar que muchos no somos tan iguales como otros, explicitarlo, sería la patada nucal inicial para empezar a discutirlo. Y re no da. Re no da debatir que otros sean más iguales que algunos. Ni siquiera que se ponga de manifiesto esa idea..
Pensaba en esto mientras argumentaba sobre los métodos de protesta en esta Argentina clasista y combativa, donde unos son más iguales que otros y entre ellos se pelean. La protesta no es la misma para todos.
La protesta era una hace más de diez años en la aridez y las bolas de pasto del Norte del país, donde nada quedaba ya. Para esa época la actividad económica era inexistente, se había reducido a cero. Nada había allí hasta que aparecieron los primeros piqueteros cortando la ruta.
Los piqueteros alguna vez habían sido obreros y alguna vez habían tenido trabajo, pero ahora no tenían nada. El suyo era un no-lugar, nada podían producir. Un trabajador con trabajo puede hacer paro, hacer huelga, hacer un sindicato. ¿Qué hace un obrero que no trabaja? Pues eso, nada. ¿O no?
Esa gente seguía teniendo algo: una ruta que atravesaba sus localidades y que era necesaria para llegar de un punto al otro del país. He ahí el piquete, la continuación de la protesta por otros medios, el último recurso de quien no tiene recursos. Si no hay trabajo para el trabajador, y el trabajador no tiene el cese de su trabajo como herramienta política, la única alternativa es el cese de la actividad de los otros.
Claro que una cosa es la única y última alternativa de los que nada tienen, y otra cosa es que sea sólo una de las tantas armas de un grupo de poder económico y político que disputa su renta con el Estado nacional. Recordemos: unos son más iguales que otros.
El campo, que de “él” hablamos, la levantó en pala durante seis años seguidos y como es lógico querían ganar un poco más y salieron a discutirle al Gobierno su porción impositiva. Que es esperable y entendible, están en todo su derecho de hacerlo en el marco de nuestra sociedad democrática, capitalista, horizontal y cristiana donde todos somos iguales y nadie hace nada.
Los ruralistas pueden desarrollar el plan de lucha más desestabilizador y vandorista del mundo sin que nadie tenga derecho a patalear. Lo que no se puede -o no se debe, porque nadie hace nada- es apropiarse de una metodología de protesta exclusiva de quienes no tienen nada. Porque si todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros, no se puede expropiar a los que pasaron de tener nada a tener un poquito.
Los sectores populares, esos que antes violaban el sagrado derecho constitucional a la libre circulación, se quedaron sin una forma de protesta, casi la única que tenían. Ahora es propiedad del campo. Como en una reforma agraria al revés, los agrogarcas ruralistas expropiaron a los sectores populares.
De ahora en más serán los piquetes de la abundancia. Serán cortes de ruta no porque no les quede otra, sino porque “con éste Gobierno no se puede dialogar”. Será el legítimo reclamo de impedir el tránsito y el abastecimiento de todos los argentinos en ante la muy repudiable, casi ilegal, falta de diálogo del poder ejecutivo. Será, en definitiva, la versión agreste del golpe de mercado. Pero difícil que el piquete vuelva a ser un método de protesta de los que no tienen nada, ni forma de protestar.
Lo mismo pasa con los llamados “escraches”. No eran de todos, todos esos que somos iguales. Eran de los grupos de Derechos Humanos. Ellos se habían quedado sin Justicia. Habían matado a 30.000 personas menos iguales que otras. Alfonsín había empezado a juzgar a los represores; después cerró toda posibilidad de hacerlo con las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Menem los indultó y puso el último clavo en el cajón.
¿Qué les quedó a quienes reclamaban por los Derechos Humanos? Los represores en la calle, los muertos bien muertos, la justicia idem, y nada para hacer. ¿No podían hacer nada? Sí, “escrachar” a los represores que todavía estaban en sus casa y podían circular por libertad por los barrios. Denunciarlos ante los vecinos, ante el mundo. Ya que no estaban en la cárcel, donde debían estar, que su prisión fuera esa: no poder vivir tranquilos, no poder caminar sin que nadie les recriminara los asesinatos que cometieron.
El escrache también nació así. Como último recurso de los que no tenían recursos. Como continuación de la Justicia por otros medios. Única salida para aquellos que éramos iguales a todos, pero menos iguales que otros.
Pero no, ahora el escrache también es otra cosa. También lo expropiaron esos que tenían mucho y juntaron mucho más en estos años. El escrache era la alternativa única ante un Estado que no daba respuestas. Ahora es un arma de quienes más tienen para imponer sus políticas. El Estado los recibe, los funcionarios los escuchan, y hasta pueden votar a otros funcionarios.
Ellos, por el contrario, eligen la violencia por la violencia misma, no porque no les quede otra. Creen que tienen derecho a que el Gobierno, cualquier Gobierno, haga lo que debe. O sea, lo que ellos quieren. Todos somos iguales. Todos tenemos derecho a reclamar. Pero algunos son más iguales que otros, parece, y tienen derecho a que se cumpla lo que ellos quieren. Hasta que la escalada de agresión los transforme en inviables, hasta que sean repudiados por toda la sociedad, la violencia y la protesta serán suyas.
Despenalizada de hecho
Gracias a los últimos 6 años de gobierno, la posesión de ciertas drogas está despenalizada de hecho. Primero fue la postura blanda con la marihuana, después los amagues de Aníbal Fernández del año pasado con despenalizar al consumidor, y muchos más. Pero la verdadera avanzada la dio, casi en silencio, la Corte Suprema de Justicia reformada por Néstor Kichner que, lenta pero segura, viene fallando por la inocencia de los “criminales” en casi todos los casos. Como la absolución de una persona que plantaba marihuana para consumo personal, o según se informó hoy, el perdón para alguien que compró 15 pastillas de éxtasis para compartir con amigos.
La pregunta que cae de madura es: ¿Y si legalizamos de una buena vez? No voy a entrar en todos los argumentos sociales y económicos a favor de la legalización, que abundan y son conocidos por muchos. Simplemente una cuestión de práctica. Nos ahorramos que la persona con tenencia tenga que ser detenida por la policía y recorrer Tribunales durante 5 años para que al final la justicia lo absuelva. Te evitás el estigma social y el costo administrativo.
Aprovechemos ahora, estos pocos meses con mayoría legislativa. Porque así como en los últimos años, manifestar en la calle fue gratis, cuando vuelva la derecha va a volver la represión. Y ahí es palos y cárcel directo. Para el que reclame en la vía pública y para el pobre gil que agarren con cinco gramos en el bolsillo. Va a estar jodida la cosa. Digo, una idea nomás.
Tocar de oído
Si hay algo que todos los argentinos somos, por definición, es Directores Técnicos, Pilotos de Fórmula 1 y, ante todo, Psicólogos. Todos sabemos diferenciar a los freudianos de los lacanianos, a estos de los conductistas y a los tres de los gestálticos. Entendemos todo, claro. Entonces con escuchar cinco minutos a una persona ya sabemos cuál cuál cuál es su estructura psi (ay qué bonito decir “psi”, da re profesional), sus patologías, los traumas que arrastra de la infancia, el número de la tarjeta de crédito, la última medición de colesterol, y lo que tiene que hacer para resolver sus problemas. Es facilísimo, si te lo digo yo, perejil. No hay neurosis que no sea entendible en dos rondas de cortados, que no se explique en un paseo por la calle Corrientes, que no se resuelva tan rápido como cambiar un cuerito.
Pero lo mejor de todo es cuando nos ponemos a resolver problemas cotidianos, analizados desde la psicología. Así, mi auto no arranca porque tengo una relación fálica y enfermiza con él, producto de un edipo mal resuelto; vos no podés conseguir laburo por una estructura obsesivo compulsiva de aferramiento a lo pasado, originada en que tus viejos nunca te llevaron al Ital Park; y la recepcionista de la oficina te atiende con cara de orto porque es una histérica y necesita una buena poronga, que es la solución universal a todos los problemas.
Y el problema, precisamente, es que arrastramos este comportamiento a la política. Que tal es inestable. Que tal es histérico. Que tal se aspira tres rayas de merca y termina charlando con los cóndores. Es peligroso, no debería ser así. Porque de la misma forma que no alcanza con pisar los pedales para determinar que hay que cambiar el carburador, tampoco se puede diagnosticar psicológicamente a una persona con escucharla hablar cinco minutos.
Por eso me parece absolutamente irresponsable que Aguinis diga que la presidente es bipolar y narcisista (”andateconchuda” le faltó nomás) después de admitir que nunca habló con ella. Lo mismo me parece una falta de respeto cuando decimos que Carrió se pasó de pepa en el desayuno y tiene delirios gástricomísticos que le hacen ver el futuro, cuando seguramente nunca la tratamos en persona. Es lo mismo que un gasista que intente arreglar un calefón por celular, es tocar de oído. Una total irresponsabilidad política más cercana a la chicana berreta que a un argumento. Y se lo perdonamos a la tribuna, pero también lo usamos como argumento serio. Lo decimos periodistas y políticos, y así revalidamos lo berreta como discusión política.
Pero la mayor ofensa es que tales afirmaciones traen implícita la idea de que una persona bipolar, narcicista, conchuda o con delirios místicos no puede ejercer un cargo público, o el más alto de todos ellos que es la Presidencia. Porque si hay algo que todos los argentinos somos, además de Directores Técnicos, Pilotos de Fórmula 1 y Psicólogos, es loquitos de mierda. Y mirá si vos, neurótico del orto, vas a venir a decir que la conchuda bipolar no puede ser Presidente. Te lo digo yo, un narcicista anal obsesivo y compulsivo, peregil.
Enseñanzas del otro lado del muro
Algunos ya lo sabrán, y los que no, se enteraron en la reunión de bloggers del sábado pasado. Lo confieso: trabajo en Perfil.com y soy el encargado de las nota simil “La Obscena Usina Ideológico-Cibernética de Bloggers del Gobierno”.
Hablando en serio, estaba en la redacción el miércoles cuando me avisaron sobre el nefasto muro que Gustavo Posse quiso instalar en Villa Jardín, sobre la avenida Uruguay, en el límite entre San Fernando y San Isidro. Pedí hacer la noticia, tuve una breve discusión con mis editores -que consideraban más urgente e importante escribir sobre una reunión de Bloggers a celebrarse la semana que viene en General Roca, y no, no estoy jodiendo- y al final hicimos la típica nota mechando cables con lo que informaba la televisión. Quienes hayan trabajado en algún medio me entenderán.
No me caracterizo por ser un periodista de trinchera, más bien soy un oficinista de la noticia. Pero había algo sobre la noticia -acaso lo injusto de la medida, la indignación, no lo sé- que se me hizo irresistible. Así que volví a casa, agarré mis utensilios de reportero, y le pedí a un amigo con auto que me arrimara hasta la Franja de Zona Norte.
Cabe aclarar que vivo en el primer cordón del conurbano norte, más precisamente Vicente López, y suelo transitar más la Capital que cualquier otra zona. Sí, ya puedo ver a los oscuros peronistas del GBA profundo dejando de leer, por no mencionar a mis clubes de fans plegando las banderas y tocando las puertas de los fundamentalistas de Arjona. Lo que quiero decir es que estoy acostumbrado a un paisaje urbano, y mi noción más completa de cómo debe ser una villa (aunque Villa Jardín es más bien un barrio humilde) termina en la 31. Por eso me impresionó un poco lo que ví, además del lógico ascenso testicular a la altura de la tráquea, propio de la supervivencia darwinista.
Allí estaba el mentado muro (10 pilares de fierro y cuatro bloques de concreto), pintarrajeado con consignas anti-Posse; los buenos muchachos de la mejor policía del universo, la bonaerense; varios reporteros; y finalmente esa categoría mediática tan linda que es “la gente”, en este caso protestando contra el paredón, algunos batiendo los parches de un bombo, y otros mirando nomás.
Parte de lo que vi lo conté en esta nota, otra parte salió esa misma noche cuando me llamaron los compañeros de La Bloguera para salir al aire. Pero había más: primero y principal, la ausencia del Estado, esa que tan bien caracteriza Manolo. En Villa Jardín hay algunas escuelas y jardines de infantes, y en ese momento en particular estaban la policía y algunos funcionarios municipales. No recorrí todo el barrio como para asegurar que el Estado no existe, y al fin y al cabo estamos hablando de San Fernando, que no es ni por poco la localidad bonaerense más carenciada. Pero la ausencia estatal se palpa, se siente.
Lo otro que vi fue esto:
Banderas del Evita. Y sí, los movimientos sociales. Eso, y un par de chalecos de ‘Moyano Conducción’. Ergo, el sindicalismo. Ordenando frente a la avanzada, digamos. No descubro la pólvora tampoco, sólo vengo a contarlo.
No sé si ya es hora de hablar de repliegue o no. Pero sé que las disputas que se vienen, sean al avance o a la defensiva, no podemos pelearlas sólo con el sindicalismo, como bien señala Alejandro en su último post. También hay que pelearla en el territorio, el campo de batalla político del futuro. Hay que mantener los que se tengan y conquistar los que falten (citar a Manolo acá es inevitable). Si nos ganan ahí, muchachos, estamos fritos.
De Perón a los bloggers
Participamos ayer de la reunión de bloggers en la Asociación Bancaria, que fue muy divertida y sobre la cual cada uno publicará sus impresiones en su propio blog. Quienes teníamos firmes intenciones de seguir rosqueando y pateando tachos la seguimos primero en Las Cuartetas (no encontramos dónde comer choripán a esa hora y en esa zona) y luego en el café La Paz (por el revival setentista).
En medio de debates sobre las próximas elecciones, los medios de comunicación, facebook y la inmortalidad del poroto, me puse a hablar con el gran Manolo sobre la forma en que los blogs operamos de manera independiente, caótica, desordenada, y quilombera… O sea, a lo peronista. Manolo me citó el texto que Perón envió a la resistencia en 1956, que decía “Cumpla, dónde y cómo pueda, las siguientes instrucciones”.
Se me ocurrió entonces que el Pocho podría tener algún otro consejo para el momento en el que vivimos, y acudí a revisar en los archivos. Me fijé en sus libros, en los Cursos de Conducción Política de la Escuela Superior Peronista y hasta en las cartas desde el exilio, pero sin éxito. Finalmente, encontré un texto póstumo: una conferencia dictada desde San Vicente, fechada el 4 de abril de 2009, que transcribo a continuación.
A ver si podemos entrar a blogger desde la Olivetti…
Compañeros:
Mucha agua ha pasado bajo el puente desde que abandoné esta tierra, desde que no me dirijo a mi pueblo. Retorno en esta ocasión para encomendarles una misión especial. Saben que está en juego el destino de la patria, como siempre en los últimos 65 años.
La antipatria estará debilitada, y sus argumentos se quemaron con la crisis, pero eso no quiere decir que no aspiren a llegar al poder para imponer su consenso. Por eso considero que el objetivo estratégico fundamental que nos debe ocupar ahora es evitar el avance de la derecha en las próximas elecciones.
Sabrán que no todos los sectores del movimiento deben cumplir una función idéntica y única: eso es minar su potencial. Les toca una tarea especial a ustedes los bloggers, sean peronistas, nacionales y populares, y hasta marxistas-leninistas; no importan las diferencias cuando hay que tirar todos para el mismo lado, no podemos caer en sectarismos, considerando que el nuestro es un movimiento amplio.
Lo primero es delimitar el terreno en el que operan. Recordemos que Argentina tiene 3 millones de conexiones de banda ancha hogareña, de las cuales el 70% está concentrada en el Área Metropolitana de Buenos Aires, y el mismo porcentaje pertenece a sectores medios y altos. Quienes no acceden a internet desde su casa, lo hacen desde la oficina. Para ellos, primero está el trabajo, luego chequear los mails, leer sitios de noticias, entrar a Facebook, y recién ahí llegan a los blogs. Deben entender cómo piensan y cómo actúan, pues ese es su ámbito de influencia primordial, y a ellos principalmente deben apuntar su mensaje.
La forma en que funcionan cada uno de sus blogs es perfecta, me gusta. El fallecimiento de Alfonsín fue el caso paradigmáticoa: cada uno salió a exponer sus argumentos en desorden pero sin violencia, según su especialidad (algunos desde la economía, otros desde la política), y sin ningún orden vertical establecido. Hacen bien, no pueden esperar una orden de la conducción. Yo ya no puedo darla, y probablemente nunca la tengan. Deben funcionar como la vieja resistencia, como unidades independientes y autónomas, como en el arte del swarming. Lo vienen haciendo bien, muchachos, mantengan el rumbo.
Pero aquí nos topamos con algunos problemas y límites. Quienes leen sus blogs suele ser un círculo reducido, aunque cada vez más amplio, de personas que mantiene una cierta línea de pensamiento. Si bien la llegada aumenta, para decirlo en criollo, no vamos a convencer a demasiada gente que no esté ya convencida de ciertas cosas. Tenemos que ampliar la forma de operación sobre esos millones de usuarios de internet, llegar a ese público de los sectores medios que piensa que toda la política es corrupta y no entiende la manipulación mediática, como bien señala el compañero No.
El mensaje a difundir debe ir en contra de los políticos de derecha y sus candidatos, y del manejo de los medios de comunicación sobre los temas trascendentales, o los que ellos instalan como tales (caso inseguridad). Para extender el mensaje, debemos expandirnos hacia otras formas de difusión que ofrece internet.
Los blogs tienen un desafío: el usuario promedio sólo lee tres segundos de la página a la que ingresa. El último post debe secuestrar su atención en esos ínfimos tres segundos, o pierde a ese lector y se queda con su base habitual de seguidores. Es difícil de lograr, involuntaria o conscientemente, y hay que tener un cierto estilo para escribir los posts que a veces cuesta conseguir.
Por eso, una alternativa viable son las cadenas de correos electrónicos, esa herramienta tan bien usada por la derecha. Recordemos que revisar el inbox es una de las tareas primarias y fundamentales de todo internauta. Pero no sirve de nada copiar posts íntegros o párrafos de Carta Abierta con la ilusión de que alguien lo lea. La idea es adaptar el mensaje a un formato más simple y entretenido, y difundirlo a todos sus conocidos.
Aquí sería bueno recopilar información de varios blogs para difundir por mail. Vuelvo al ejemplo del fallecimiento de Alfonsín: ante el hecho político, sacar un pedacito de cada post para armar una argumentación general. Bombardear las casillas con mails bien explicados, pero claros y breves, puede ser una de las formas más efectivas de campaña, aunque debe usarse con moderación. Si a la persona que lo lee le gusta, lo reenviará. El caso de Suponete, de los muchachos de Un Día Peronista, también es paradigma.
El otro medio a explotar es ese zaguán virtual conocido como Facebook. Para quienes aún no lo usen, se trata de una red social para mantenerse en contacto con familiares, amigos, compañeros laborales y cualquier persona que uno quiera buscar. No me parece demasiado útil crear grupos de “En apoyo a tal cosa”, aunque en algunos casos es bueno y recomendable. Me refiero a usarlo como territorio de terrorismo ideológico y debate express.
¿Cómo es eso? Pensemos lo siguiente: cada persona tiene unos 100 amigos en Facebook. De esos, la mitad deja de chequear mails y se pone a navegar la página. Si la persona publica un mensaje (recuerden: breve, contundente), por ejemplo, con un argumento contra un político de la oposición, lo leerán las 50 personas que entren a Facebook en ese momento. Algunos lo pasarán de largo, otros leerán y muchos menos responderán, pero el mensaje ya está en el aire y en el inconsciente. Un hit and run de pura impunidad.
Por la tarea que vienen llevando a cabo hasta ahora, compañeros, sé que puedo confiar en ustedes para seguir estas instrucciones, y confío en que sabrar encontrar nuevos caminos. La victoria no depende sólo de ustedes, pero si llevan a cabo su misión, habrán ganado un poco más de terreno en el camino. A triunfar.
Juan Domingo Perón
Net1: Si Keynes viviera, pondría banda ancha
¿Qué es más importante hoy para un pueblo aislado, que pase el tren o que llegue la banda ancha?
José Natanson
Es innegable el rol de Internet para democratizar la información. Sólo en la red puede existir una comunidad horizontal de personas que compita cabeza a cabeza con el más poderoso de los multimedios. Todavía en Internet David puede cascotear a Goliat, como mostró ayer Pablo.
La web puede cambiar la forma en que se distribuye la información, reformatear los medios de comunicación. Puede revolucionar la educación y cambiar la forma de hacer política. Pero para eso no podemos dejar Internet a su suerte. Hay que ayudar a la red.
Lo primero y principal es conocer la infraestructura de internet en nuestro país. Sobre 40 millones de argentinos, la mitad tiene acceso a Internet, y pasan unas 22 horas semanales promedio frente a la pantalla (fuente).
En Argentina hay 3 millones de conexiones de banda ancha hogareñas (fuente). Más de 7 de cada 10 (71,7%) de esas conexiones está en Capital Federal y Gran Buenos Aires. Las provincias están muy lejos: Santa Fe tiene el 7,1%, Córdoba un 6,9% y Mendoza 2,7%. Los 20 distritos restantes poseen menos de un punto de las conexiones cada uno (fuente). Lo que se dice un panorama muy poco federal.
Ocurre que no es fácil armar una infraestructura de internet en un país tan grande, con una población tan dispersa y poco concentrada (apenas 14 personas por kilómetro cuadrado). Un amigo que trabaja para una empresa telefónica me explicó que levantar una torre y tirar un cable de un lado a otro para conectar a la red es muy caro. A las empresas sólo les conviene hacerlo si tienen un cosumo garantizado que les genere suficiente ganancia para justificar el gasto.
Para el usuario, internet tampoco es barato: una computadora básica se consigue por 1.000 pesos. Un abono con cualquier empresa proveedora del servicio ronda los 70 pesos. Eso es casi el 6 por ciento del salario mínimo de $1200.
Entonces, ¿cómo se conecta a internet esos 2/3 de la población del país que no están en el Área Metropolitana de Buenos Aires? ¿Cómo acceden a la red los sectores de menores recursos?.
El cibercafé, esa isla social
Unas seis millones de personas (tres de cada diez) que se conectan a internet provienen de las clases bajas. Su salida, o mejor dicho entrada, es el famoso “ciber” de barrio: donde haya un kiosco, un locutorio, o una mercería con suficiente espacio, allí habrá media docena de pibes usando el MSN o jugando al Counter Strike. En 2006, sólo en Capital y GBA, existían más de 6.000 locales de este tipo; hoy se estima que llegan a 10.000 en todo el país.
Además, mientras que un tercio de las personas (34%) “debuta” en internet a través de su conexión hogareña, casi la mitad (42%) llega a la red por primera vez en un cibercafé. Tampoco es un dato menor.
Acá puede verse el costo social de la falta de banda ancha. Para quienes no pueden pagar una conexión propia, el cibercafé es una alternativa cara. La hora de uso cuesta entre $2 y $4, y una persona puede pasar entre 10 y 20 horas semanales allí. O sea, una persona de bajos recursos puede llegar a gastar entre $80 y $240 mensuales para conectarse a la red. ¿Alguien se acuerda a cuánto estaba la canasta básica?
Algún lector vivo me dirá que internet no es un derecho humano (todavía) y que un pibe primero tiene que comer e ir a la escuela antes que jugar al Counter. Que la fibra óptica no se come, bah. Y tienen razón, es cierto. Pero para comer, ese pibe necesita que su familia tenga trabajo. Y para eso puede que su padre tenga que manda curriculums y revisar a ver si obtiene una respuesta. ¿Cómo lo hace? El pibe que necesita estudiar un idioma, o buscar un texto, ¿va a acudir al Billiken, al Manual del Alumno Bonaerense? ¿O va primero a YouTube y Wikipedia? Si su madre tiene que pagar una factura, ¿va a hacer un viaje largo con el riesgo de que le afanen los pocos pesos que tiene, o la va a pagar online si puede? ¿Cuánto más barato es chatear con un pariente que vive en el exterior que comprar una tarjeta telefónica?
Ni siquiera hablo del acceso a la información que los medios masivos de comunicación manipulan o censuran. En definitiva: ¿Se entiende de qué hablamos cuando hablamos de “brecha digital”? ¿Puede negarse que la falta de acceso a internet sólo agrandala distancia entre ricos y pobres? ¿Que la brecha digital es en esencia una brecha social?
Instalar banda ancha es agrandar la Nación
Volvamos sobre la frase que abre el post. Gran parte de la actividad económica corre por los cables de la red, que es imprescindible para el funcionamiento actual del mercado interno. Pero también puede ayudar a estimularlo. Internet será uno de los pocos sectores que seguirá creciendo a pesar de la crisis.
En su paquete de reactivación de la economía, Obama invertirá 7.000 millones de dólares en desarrollar banda ancha de alta velocidad, de media velocidad, e inalámbrica. Ya que tanto nos ufanamos de que Barack es peronista, bien podríamos imitarlo al menos una vez.
Repito que instalar fibra óptica en Argentina no es barato. Esto no es como Corea del Sur, un país del tamaño de Entre Ríos donde vive tanta gente como en Argentina (40 millones), de los cuales el 95% tiene acceso a internet. Por un tema de espacio, revoleás un cable y aterriza en Corea del Norte. No obstante, creo que vale la pena empezar a pensar cómo integramos al resto del país, a los pueblitos perdidos que necesitan más la llegada de internet que la vuelta del tren.
Otro tema para pensar es el hardware. ¿Cómo llevamos computadoras a lugares que ni siquiera tienen electricidad o agua potable? No la veo mucho a Alicia Kirchner subida a un camión, septiembre de por medio, repartiendo laptops. ¿Abrimos cibercafés estatales, y que los chicos entren boletín en mano? ¿Reforzamos el rol de la escuela para esto? Una netbook básica se puede producir por 200 dólares. ¿Subsidiamos desde el Estado la fabricación de una PC Argentina a precio accesible?
Acá ya pueden empezar a tirar ideas ustedes. En el próximo número la seguimos.
Link Recomendado – “Brecha digital: la función social de los cibercafés”
Autor de la foto
Último Momento: Se conoció al autor intelectual del golpismo de Carrió
El benemérito diario La Voz del Interior nos informa hoy que una “Secta amenaza con derrocar a Cristina antes de fin de año“.
Una vez adentrados en el artículo nos enteramos de que “la secta católica está dirigida por Segundo Rolón, un ex diputado peronista por la provincia de Buenos Aires que integró el grupo Guardia de Hierro entre 1983 y 1987, de la mano de Herminio Iglesias”.
Este becerro de oro, bochado de la Escuela Científina Basilio que dirigiera el inefable Hermano Daniel pronostica que el próximo 31 de este mes se producirá “la caída de todas las instituciones, todas. Caerá el gobierno actual de Cristina Fernández de Kirchner y todos los demás gobernantes; junto con los ricos y los que se creen poderosos”.
Un poco de googleo nos arroja esta noticia, con más detalles sobre su profecía (warning: contiene párrafos de lisérgico vuelo literario, consuma bajo su propio riesgo), y el blog de don Rolón, en el que explícitamente se rebautiza como Pedro II, el verdadero Papa Peronista, “siervo de los siervos fieles a Jesús”. Los textos del mismo son inclasificables.
Mi insaciable sed de verdad y pasión por el periodismo me llevó a contactarme con Pedro II, digo, con Segundo Rolón, para pedirle más detalles sobre sus predicciones, y ver si podía escribir una nota al respecto. Como respuesta, recibí en mi casilla de correo electrónico una serie de textos que aún no pude analizar en profundidad.
De toda la parrafada, no me interesan más que estos tres últimos extractos
Es tan grande la necesidad de este pueblo porque está en un estado de emergencia, en el cual es imprescindible, obligatorio, el paso de la Argentina muerta a la Santa Argentina.
Los últimos de estos tiempos serán los primeros beneficiarios del gobierno de Cristo, Rey de reyes. Su Plan de Gobierno es sencillo: es para los pobres; a ellos hay que llevarles lo que les han quitado. Así incluimos a todos, tengan o no tengan, porque, en realidad, es para salvarlos a Todos.
Todas las políticas de desarrollo espiritual y humano están dirigidas, y serán aplicadas a los que nunca tuvieron nada, excepto la esperanza firme en el Padre celestial, María y sus hijos elegidos. Que así sea, si así lo sienten todos y cada uno de los habitantes de este suelo.
En resumidas cuentas, no sólo la comunidad blogger toda, sino hasta un peronista de derecha con delirios místicos es capaz de darse cuenta de que hay que hacer gasto social. Mientras, el gobierno sigue pagando aguinaldos desorbitantes para que consuman más los que ya consumen (y que en algún momento dejarán de consumir y empezarán a ahorrar, realentizando la economía).
Néstor, Cristina, Alicia, teléfono. ¿O lo tengo que llamar a Horangel para que se las explique?
Miedo
Tengo miedo, nene, como diría el Bambino. No, no es el miedo de salir a la calle, que me maten, me organicen una marcha por la inseguridad y la Cadena Televisiva del Pavor (TN, Crónica, C5N, siguen las firmas) repitan la noticia ad nauseam. No, no es eso. Me da miedo el pos-kirchnerismo, mamá.
Porque sí, hay que vivir el momento. Pero no sabemos qué va pasar en el 2009. Ni hablar del 2011. Me da mucho miedo pensar en qué va a pasar con el país cuando el-proceso-que-comenzó-en-2003 abandone el poder. Sea cuando sea. Porque va a pasar, es inevitable, y lo más probable es que la salida sea por derecha.
Pero no es eso lo que me quita el sueño a la 1.20 de la mañana tras la Reunión Dominical y Choripanera de Bloggers Peronistas. Lo que no me deja dormir es pensar en qué será de nosotros cuando ese proceso haya terminado. Me refiero a “nosotros” en términos de esos incorregibles, rentados, arriados por el chori y la coca, incondicionales, soberbios, agresivos, fundamentalistas cyber ñoquis K. O sea, exagerando, todos aquellos que de una forma u otra hemos expresado nuestro apoyo al gobierno y/o a algunas de sus políticas, tanto en el terreno virtual como en el llano.
Estoy convencido de lo que pienso, y sé que la mayoría, sino todos, de ustedes también. Pero en lo más profundo tengo miedo de que estemos cometiendo un error histórico. De que hayamos meado fuera del tarro. De que mañana, en 2009, 2011, o cuando sea, despertemos y nos demos cuenta de que fue todo una ilusión. Que todo lo que dijimos y creímos estaba mal. Porque, pienso, en todos los procesos histórico-políticos ha habido pensadores, intelectuales, y hasta gente como yo que no es ninguna de las anteriores, que ha apoyado ideológica y sinceramente, creyendo en lo que decía.
Mi miedo es que, a los ojos de la historia, el kirchnerismo quede como un neomenemismo, y nosotros como sus ideólogos. Paradojicamente, cuando pienso eso es cuando mayor alivio me da, porque recuerdo que los el menemismo no tuvo ideólogos mayores que Bernardo Neustadt, Moisés Ikonikoff o Jorge Asís(*). En cambio, de sólo mirar las firmas al pie de la Carta Abierta, me reconforta pensar que, como proponía un Capusotto Punk en Cha Cha Cha, “seremos boludos, pero somos una bocha”.
Mi otro miedo es a la Lizfassilavallización (?), a volvernos parias, a ser rechazados por la sociedad. Por suerte, choripán en mano, Diego F. se encargó de sacarme de mi preocupación, equivalente a la de un ciego a que se le meta algo en un ojo. “Ya somos parias”, me dijo. Y es un poco cierto. Somos incomprendidos y mirados como extraterrestres, más en los ámbitos clasemedieros porteños en los que nos movemos la mayoría de nosotros. Yo, por ejemplo, tengo pavor de decirle a mis suegros que soy peronista, a ver si me pasa lo que le pasó a Mendieta.
Son temores en offside, es cierto, acaso un poco infundado, pero me asaltan a veces. De todas formas, como toda perspectiva hacia el poskirchnerismo, es lo que hay, por ahora. Hasta que no cambien los escenarios, tendremos que seguir en esta. Si estás en el baile, tenés que bailar. O como siempre dice una amiga: ya que nos vamos al infierno, que sea por la puerta grande.
(*) Para hacer justicia, puede que el menemismo haya tenido mejores y más presentables idéologos. Pero en 1989 tenía tres añitos, así que puede que mi visión de la época esté un tanto incompleta, digo. Si quieren corregirme, ahí están los comentarios.
El arte de la guerra
“El verdadero Tao es el Tao del que no puede hablarse”, dice el Tao Te King en su capítulo primero.
Aún así, intentaremos decir que el taoísmo sostiene que toda situación está constituída por dos elementos (A y B) a los que les corresponde una solución (C). Pero las soluciones C no son universales, sino que dependen de lo que constituyan los elementos A y B.
Esto implica que una solución que puede ser beneficiosa en un caso, puede resultar intrascendente y hasta perjudicial en el otro.
Este principio, dicen, es fundante del I-Ching y de las artes marciales taoístas. Las artes marciales se basan también en otro fundamento: la sorpresa.
Los golpes deben ser certeros a la primera vez, o fallarán también la segunda. La espada debe permanecer envainada, pues fuera de la funda es más debil y predecible.
Este concepto podría ser de Sun Tzu en el Arte de la guerra, pero mi generación lo aprendió Los Caballeros del Zodíaco. En definitiva, contiene la idea de que la violencia tiene fuerza como recurso en tanto esté censurada, porque cuando la violencia se generaliza, ya no tiene argumentos.
Escribo esto mientras veo a Alfredito De Angeli pasearse como un toro embravecido por las calles del Congreso, en busca de repudiar un proyecto que su organismo de pertenencia (la FAA) ya apoyó. Amenazando, una vez más, con cortar las rutas si no liberan a unos detenidos.
Esperen sentados en la comisaría, muchachos, las hordas de caceroleros enfurecidos. Aguanten y resistan, mártires provisionales, que ya vienen los gauchos, reserva moral de la patria, a bordo de sus tractores para liberarlos y liderar la toma de la bastilla. Ya los oigo venir.
Los cientos de miles de ciudadanos libres, clasemedieros y autoconvocados que se juntaron en el Monumento a los Españoles para enfrentarse al zóologico de peronistas feos y rentados, se fueron a sus casas y no se hablaron más. Lo mismo hicieron los líderes opositores.
Hoy está cada uno en la suya, esperando el milagro para 2009, o tejiendo por otro lado con vistas un poco más allá. La Mesa de Enlace está al borde de ser el cabaret boquense. Y esto De Angeli no lo pudo evitar. No lo tolera. Y parece que tampoco lo entiende.
Por eso patalea y amenaza, porque no le queda otra. No supo construir política, o no quiso hacerlo por ese rechazo de la gente como uno a la política. Sólo le queda agitar la bandera de la guerra. De nada le servirá si ya olvidó que, invirtiendo a Clausewitz, la política es la continuación de la guerra por otros medios.
La quinta pata del movimiento
Al mundo lo hicieron los albañiles y al peronismo lo hicieron los obreros. No por nada uno de los partidos que enarboló la candidatura de Perón era el Laborista. Con el ingreso al sistema de poder real, se incorporaron los políticos. Y con la militancia por los derechos de la mujer y la conquista del voto femenino, las mujeres se hicieron peronistas.
Quedaron así conformadas las tres ramas fundamentales del Movimiento Nacional Justicialista: la sindical, la política y la femenina. En 1957 se crea la Juventud Peronista, pero no es hasta los ‘70, cuando se masifica la militancia, que se crea la cuarta rama, la juventud.
Esta división no era ficcional, ni formal, todo lo contrario, sino que fue dándose según era necesario poner orden dentro del Movimiento y darle a cada actor su lugar de acuerdo a su peso específico.
En la coyuntura actual es necesaria la incorporación de un actor cuyo peso es despreciado y hasta ignorado por la mayoría de la política argentina. Son al menos dos millones de personas, repartidos en todo el país pero, como siempre, concentrados en Capital y Gran Buenos Aires. Aún están dispersos, pero tienen gran capacidad de organización y novedoso manejo de la comunicación, en especial a través de las nuevas tecnologías. Y cada vez son más.
Hablo, por supuesto, de los floggers. No, no es joda. O no del todo, veamos.
Fotolog.com dice que hay unos 2,7 millones de fotologs de Argentina. Descontemos duplicados y cerrados, nos quedan dos millones. Dos millones de pibes. Dos millones de “ciudadanos” (ay), de los cuáles comenzarán a votar algunos en 2009, otros en 2011, y otros recién en 2013. Atenti, nunca es muy temprano.
Los hay entre desde los 8 años, pero la mayoría tiene entre 13 y 17. Van al secundario (o polimodal), privado o público. Eso les deja mucho tiempo libre: pasan unas cinco o seis horas frente a la computadora, subiendo fotos, firmando otros fotologs, y demáses.
Pertenecen a la clase media (algunos) media-alta (la mayoría) y alta (pocos). ¿Cómo, sino, van a tener cámara digital de fotos y computadora personal para ejercer de floggers? Algunos usan la del celular y van a un cyber, sí. En Argentina, la brecha digital no es necesariamente por clase: el cyber democratiza el acceso a la red en lo más profundo del conurbano.
Son hijos del menemismo. La mayoría no conoce a Alfonsín. Maduraron (o no) durante el kirchnerismo. Los 90 fueron la infancia feliz de Disney y el 1 a 1. Atenti, acá el problema mayor: difícil movilizar a un grupo para quienes el menemismo fue la edad de oro, un recuerdo borroso y feliz. Hay que trabajar.
¿Vale la pena? ¿Por qué? Por lo dicho: son dos millones, son jóvenes. Pronto saldrán del útero escolar y se tendrán que enfrentar al mundo laboral, mucho mejor que el de hace 5 años pero aún muy mejorable. Muchos asistirán a universidades privadas, es cierto, pero quienes vayan a la UBA se toparán de frente con que, caramba, también hay un país.
Como dijo Escriba, Cumbio tiene 25 millones de visitas y es un hecho político. Junta gente en sus reuniones. ¿Fueron ustedes a las escalinatas de Agüero en el Abasto un fin de semana? Eso es poder de convocatoria sin parábolas.
Son pendejos, me dirán. Se les va a pasar. Ahora lo único que les interesa es ir a bailar, y cuando crezcan sólo les interesará cuidar su quintita. Son de una clase que nunca apoyará un proyecto popular. Nunca harán nada productivo.
Todas son réplicas válidas, es cierto, pero no lo suficiente como para no intentar. Si los blogs son una herramienta de acción política, ¿por qué no los fotologs? Es casi la misma plataforma en distinto
Hay gente, hay soporte, hay tecnología. Falta sacar el bastón de mariscal de la mochila y conducir, organizar. Mover, agitar. Algo se tiene que poder hacer. No perdamos el tren.
(Publicado también en La Ruta Láctea)
¿Kissinger Reloaded?
“El matrimonio Kirchner no es amigo de los EEUU, la Argentina sí”.
Otto Reich, ex subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de EEUU y actual asesor de McCain.
Tiene razón Manolo, pateamos un hormiguero. Pero de hormigas rojas y carnívoras. Atenti a la contraofensiva.
Rico el helado, pero no mide
Anoche vi a Emilio Perssico asegurando categoricamente que el estado va a pagar mas a todos los jubilados y creía que la empanada que cené tenía algún alucinógeno.
Todo bien con Pérssico, el Evita y el MLS (que no es la Major League Soccer, atenti). Pero si estamos tratando de comunicar a un sector cuya mayor preocupación es aferrarse a la mosca, vamos fritos.
Sí, ustedes me van a decir que no es a ellos a quienes hay que hablarles, que no hay formas de convencerlos, que si es por la papota y no por ideología no hay discusión que valga. Y ya la veo venir a Eva reivindicando la barbarie justicialista frente al gorilismo. Bárbaro, también los banco a muerte.
Pero hasta que no salga nadie a decir que con esta medida va a haber aumentos jubilatorios antes de fin de año y que por el burako fiscal que existía (¿existe?) con las AFJP, mi abuela llegó a cobrar 145 pesos, vamos mal.
Dale con el Caniche’s Style, con estudiantes de cuarto año de comunicación, con lo que sea, pero a comunicar. ¿Cómo era lo de las colectoras, Escriba?
Post-Scriptum: El samurai destaca un punto en el que hay que machacar mucho: el lobby que van a hacer las empresas (AFJP, bancos y siguen las firmas) para que esto no salga. En el Congreso van a correr tantas valijas que Antonini va a quedar como un pichón de Samsonite.
Leña del árbol caído
Vamos a decirlo: somos unos jodidos. Mala gente, la blogósfera nacional y popular. Está bien, fueron años y años de doctrinas dominantes, del fin de la historia, de neoliberalismo salvaje. Entonces es lógico que cuando el sistema empieza a mostrar quebraduras estemos todos saltando en una pata. Pero ésta última semana nos fuimos un poco de mambo.
Primero fue con el salvataje de Fannie Mae y Freddie Mac. Como los cínicos que somos, salimos a espetarle al imperio “¡Estatistas, estatistas! ¿No era que el mercado se autoregulaba? ¿No era que ramal que para, ramal que cierra?”.
La cosa no terminó ahí: cuando el Estado compró AIG nos fuimos todos en seco y salimos al obelisco a gritar “Aerolíneas Corazón”, “IAPI not dead” y cantando las estrofas de “Que vuelva Keynes, que vuelva ia”.
Insisto que es lógico, que está bien un poco de jarana tras tantos años de amargura, pero recatemonos un poco muchachos. Hoy me despierto y leo que el Gobierno de EEUU andará rasqueteando entre los almohadones del sillón para juntar 700 mil millones de chirolas verdes.
No contentos con eso, me entero que Walker Texas Bush II se hizo alumno de Duhalde (manual bonaerense bajo el brazo) y prometió que “el que puso dólares, recibirá dólares”.
¿Y qué hicimos nosotros? En lugar de tomar el ejemplo de solidaridad y apoyo del intrépido cazador de escualos de gran porte, nos cagamos de risa y nos burlamos de Bush. Así no va. Así no se construye la Patria Grande (¿Latino?)Americana.
¿Cómo es eso? Y claro, muchachos, si ahora ellos también son tercer mundo. Sugiero entonces dejar nuestras viejas inquinas y rencores detrás, dejar de hacer leña del árbol caído, y trabajar todos juntos para ayudar a nuestros hermanos americanos del norte.
Ya que Bush toma enseñanzas y frases del compañero Eduardo Duhalde, lo mejor sería dejarle otras enseñanzas de nuestros compatriotas que pueden serle de utilidad:
“We have to go through the winter” – Álvaro Charles
“Making the State smaller is making the patria bigger” – Joe Alfred
“I spoke to them from the heart and they answered me with their pockets” – Pugliese, Pugliese, Pugliese
“Today we can thank god: the house is in order and there is no blood in Wall Street. ¡Happy Thanksgiving!” – Richard
“Let go of grandma’s jewelry, George” – Bernie the Dinosaur
“Investment bank that stops, investment bank that closes, ea pepé” – Sunday Philip Horse
“We have to stop stealing for two years, we have” – Lewis New Neighbourhood
“For the poor kids, that are hungry. For the rich kids, that are depressed (emo)” – Charlie Brown I
“We are doomed to success” – Edward the great
Si se les ocurre alguna otra, por favor no duden en colaborar con la causa.
Y recuerden:
God bless your country
Una pequeña fábula
Cuenta la leyenda que allá lejos y hace tiempo había un planeta que vivió una era dorada, en la cual se podía comerciar, ganar mucha plata, establecer algún que otro monopolio. Pero “la gente” en la mayoría de los países vivía más o menos bien, como nunca habían vivido en toda la historia, tenían más trabajo que nunca y en algunos casos hasta tenían educación, salud y seguridad social.
Parece que a algunos no les alcanzaba con ganar mucha mucha plata, sino que querían ganar mucha mucha mucha plata. Esto no era nuevo, y tampoco iba a ser la última vez que pasaba.
Parece que había también unos señores que estudiaban el tema de la economía y querían ayudar a los señores del párrafo de arriba a ganar toda la plata que quisieran.
Estos estudiosos de economía creían que ya estaba bien, que la época dorada era muy sólida, que la gente ya se sabía cuidar sola y no necesitaba que el Estado hiciera nada más por ellos. Cuidar que los negocios funcionen y la seguridad de la gente, no mucho más. Del resto se iba a encargar papá, el Mercado.
Parece que además de todo esto había unos jóvenes que también estaban estudiando economía, y la estaban aprendiendo de estos señores.
Estos jóvenes acaso tuvieran amigos hippies, y pensaban que si ellos podían creer en el amor libre, por ¿qué no creer en la libertad de los mercados?
No entendían mucho el amor que sus padres tenían por el Estado, esa burbuja gris y burocrática que no los dejaba ser libres.
Entonces se terminó la era dorada. Vino Papá Mercado, mandó al Estado a freir churros y se dedicó a juntarla en pala. Hubo crisis, sí: la del petróleo en 1973, la de 1979-1982, la de la caída del comunismo y siguen las firmas. Pero la historia se había acabado y ellos habían ganado. Eran contingencias, desviaciones de Papá Mercado, y Papá Mercado las corregía solito.
No importaba mucho, porque Papá Mercado siempre encontraba una forma de arreglarse y ellos, todos, estaban haciendo mucha mucha mucha plata. Poco importaba también que mucha gente no la estuviera pasando tan bien: era otra contingencia que el Mercado arreglaría cuando ellos se cansaran de juntarla en pala y la mucha mucha mucha plata que ganaban comenzara a derramar sobre los menos afortunados. Que, dicho sea de paso, mucho no lo merecían, porque eran parásitos que habían vivido siempre del Estado, de la dádiva externa, no querían trabajar, no sabían adaptarse.
Los jóvenes estudiantes se convirtieron en gurúes que ganaron y ayudaron a ganar mucha mucha mucha plata, pregonando las bondades de la nueva era platinada. Cuando alguien (una persona, una empresa, un país), sufría una crisis, se iba al tacho, era por esos mismos desarreglos, por trabajar mal o no querer trabajar.
Salían ellos entonces por TV a decir lo bueno que era el sistema, lo malo que era aquel que entraba en crisis, y tirando los mejores consejos para que ud, señora, país con dificultades, pudiera mejorar.
Hasta que, cuenta la leyenda, un buen día la era platinada se fue un poco bien al tacho. Papá Mercado, tan autosuficiente él, no supo regular las desviaciones que había prometido controlar. Se le fueron de las manos, se le quemaron los papeles, todo por su culpa. Y tuvo que salir corriendo a pedirle a Estado que de onda, sin rencores, le diera una manito.
Para ese entonces, los jóvenes estudiantes ya no eran tan jóvenes y sus estudios tampoco eran tan útiles. Pero seguían siendo emprendedores, optimistas del gol, creyentes en el modelo, descarados.
Desfilaron pues por TV como siempre lo hicieron, para explicar lo inexplicable, defender lo indefendible. El modelo está lo más bien, decían. Papá Mercado se las va a arreglar solito como siempre lo hizo, con una pequeña ayuda de mi amigo el Estado. Acá no pasó nada y todo va a volver a la normalidad.
Podían hacerlo, porque habían ganado la guerra. Habian ganado la batalla económica primero, luego la política, y al final la cultural. No quedaba ningún economista que los refutara. Nadie había escuchado, en esos años, a quien saliera a defender al Estado. Los canales de TV eran amigos de los (no tan) jóvenes estudiantes, cuando no propiedad de ellos. Así que si alguien tenía que explicarselo a la gente, iban a ser ellos, los mismos culpables.
La leyenda no cuenta más nada. Al final de la fábula, sólo hay un pie de página que invita a volver al principio de la historia. Cree el traductor que puede llegar a volver una era dorada como la primera, donde la Economía se regule y mejore con inversion estatal.
No lo cuenta la leyenda, pero pasarán unos años de eso y apareceran otros jóvenes estudiantes, con otros viejos gurúes, que querrán volver al reinado de Papá Mercado. De eso depende recordar esta historia.
Contacto












artepolitica.com/faco
La Ruta Láctea
twitter.com/elfaco