16D: elecciones regionales en Venezuela (Parte II)

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El mapa político del país se puso “rojo, rojito”. La “victoria patria” que demandaban los chavistas como ofrenda a su líder que se recupera en Cuba no pudo ser más contundente. A pesar que se avizoraba que el oficialismo venezolano podría recuperar estados en manos opositoras y aumentar con ello la cantidad de ejecutivos provinciales, la victoria chavista resultó superior a la pensada semanas atrás.

A continuación algunos apuntes de la compulsa de ayer:

  • El chavismo se alzó con 20 de las 23 gobernaciones en juego. Como se indicó en el post anterior, el oficialismo contaba con 15 frente a las 8 opositoras, por lo que el Gran Polo Patriótico (GPP), con el partido eje PSUV a la cabeza, le arrebató 5 a la Mesa de Unidad Democrática (MUD).
  • Los 5 estados que el chavismo recupera son: Zulia, Carabobo, Nueva Esparta, Monagas, y Táchira. Los dos primeros son, junto a Miranda, los tres más poblados del país. En la petrolera Zulia, Francisco Arias Cárdenas (quien ya había gobernado el estado) ganó por más 50% de votos recuperando un distrito clave para la economía venezolana y en Carabobo, el militar Francisco Ameliach (más de la mitad de candidatos fueron de las fuerzas armadas, un recurso de poder trascendental del chavismo) hizo lo propio con el 53%. Entre los otros tres estados se destaca el de Monagas, donde GPP recupera un distrito que había perdido a principios de año cuando el gobernador (que había triunfado con los colores oficialistas en 2008) decidió tomar el camino de la oposición. En Táchira y Nueva Esparta triunfaron dos militares: el capitán José Vielma Mora y el ex ministro de la Defensa de Chávez, Carlos Mata Figueroa, respectivamente. En los cinco estados perdidos por el MUD, fueron derrotados los actuales gobernadores opositores que iban por la reelección.
  • El GPP mantuvo los 15 estados en los que gobernaba (Anzoátegui, Apure, Aragua, Barinas, Bolívar, Cojedes, Delta Amacuro, Falcón, Guárico, Mérida, Portuguesa, Sucre, Trujillo, Vargas y Yaracuy). Los triunfos más impactantes fueron los del gobernador de Trujillo, Henry Rangel Silva que consiguió el 79.4% de votos, el de la gobernadora de Delta Amacuro, Lizeta Hernández, quien obtuvo el 71% de los sufragios, el del gobernador de Guárico, Ramón Rodríguez Chacín que sacó el 70.41 % y el del gobernador de Vargas, Jorge Luis García Carneiro que alcanzó el 70% de votos.
  • La oposición mantuvo 3 de los 8 estados que gobernaba. Triunfo en Miranda, Lara y Amazonas. En el primero, se anotó un poroto, ya que el ex candidato a presidente, Henrique Capriles venció al ex vice de Chávez, Elías Jaua apenas por 4% y logró sobrevivir al huracán rojo. En Lara, el exchavista y hoy opositor, Henry Falcón (al que Chávez en un antológico acto de campaña denominó el “traidorcito”) y en Amazonas, el también exchavista y hoy opositor, Liborio Guarulla, lograron mantener sus estados.
  • Salvo en 5 estados, en el resto el/la gobernador/a en curso se presentó a la reelección.  Y sólo en dos estados, el candidato ganador no superó el 50% lo cual evidencia que las opciones en la mayoría de los ejecutivos provinciales se redujo a 2 y en pocos casos a 3 alternativas.
  • En números concretos el oficialismo obtuvo el 56% de los votos frente al 44% de la oposición, porcentaje muy parecido a la elección de octubre, pero distinto en números absolutos ya que la abstención fue del 46% (frente al 12% de hace dos meses), en línea con las históricas que suelen aumentar cuando Chávez no forma parte de los comicios.

Los resultados de la elección demostraron la clara hegemonía que continúa teniendo el chavismo en Venezuela luego de 14 años de gobierno. El aumento de estados, en un contexto especial como en la que se desarrolló la votación de ayer, demuestra esta fortaleza. En ese sentido, como bien observa el especialista Bruno Sgarzini “Hay una cuestión a destacar: Chávez no participó en ningún acto de campaña de las regionales. Solo apoyó en discursos o comentarios”.

También queda en evidencia la incapacidad de la oposición nucleada en torno al MUD de convertirse en una opción ganadora y las declaraciones de Henrique Capriles, corren en el mismo sentido: “No siento una sonrisa por Venezuela, sí por Miranda”. La derrota de los candidatos opositores, algunos de ellos con aspiraciones presidenciales, harán eclosión en la interna antichavista que verá cada vez más lejana las posibilidades de convertirse en fuerza hegemónica.

La unidad demandada por el líder se materializó en votos hace horas y se pondrá a prueba en las próximas semanas. La interna chavista, que existe (como existe en cualquier partido de gobierno con una dirección tan fuerte), se moverá al calor de la recuperación de su conductor. Sin embargo, se debe destacar que a pesar de los heridos que dejó la designación de candidatos por el “dedazo” ésta no afectó la cosecha de votos.

A partir de la elección de ayer se abren varios interrogantes: ¿asumirá Hugo Chávez desde Cuba el 10 de enero? ¿Lo hará desde la propia Venezuela? ¿Podrá retomar funciones o se convertirá en un embajador itinerante de América Latina? ¿Habrá una reforma constitucional para dar lugar a un referéndum constitucional que habilite una continuidad sin llegar a nuevas elecciones? ¿Se llamará a nuevas elecciones?

Sea cual fuera la respuesta, queda nítido luego de la elección de ayer que el chavismo (aún sin la presencia de Chávez) continúa siendo pujante. El último párrafo de post del viernes resume en forma manifiesta esta potencia oficialista y la dificultad opositora: “Una mayoría absoluta de diputados en la Asamblea unicameral venezolana (producto de las elecciones de septiembre de 2010) y más de un 85% de gobernaciones en su haber (si es que se traducen los guarismos electorales), no sólo mostrarían un mapa institucional furiosamente rojo, sino también, reflejaría lo difícil que será para cualquier candidato opositor transformar las relaciones de fuerzas en el interior del sistema político local”.

Mariano Fraschini : Doctor en Ciencia Política y docente (UBA- UNSAM)