Cómo se elige en Brasil

El próximo domingo 31 de octubre se llevará a cabo la segunda vuelta electoral en Brasil. El acceso al Palacio de Planalto será disputado entre Dilma Rousseff (PT) y José Serra (PSDB), quienes obtuvieron el 46,9% y el 32,6% de los votos respectivamente.

Se han escrito muchos y muy buenos artículos antes y después del 3 de octubre, fundamentalmente alrededor de los resultados de la elección, de las claves de esos resultados, y de las especulaciones para la segunda vuelta. Pero (Criador, teléfono) no son muchos los que analizan las normas y procedimientos que brindan el marco al proceso electoral, y que permiten traducir la elección de la ciudadanía en cargos públicos ejecutivos y legislativos. Son los sistemas electorales de Brasil los que ( junto al Federalismo y el Presidencialismo) terminan dando cierta fisonomía a los partidos, a la competencia partidaria, a la dinámica de las elecciones y al comportamiento electoral en aquel país. Veamos entonces el panorama.

En primer lugar hay que destacar que el federalismo brasileño, como el argentino, funciona junto a un diseño bicameral del legislativo, aunque en el primer caso la cámara de diputados tuvo siempre más prerrogativas que la de senadores, mientras que en el caso argentino el bicameralismo es simétrico.
Con este punto de partida, la Constitución brasileña de 1988 asume dos tipos de sistemas electorales, el mayoritario y el proporcional.

El primero es utilizado para las elecciones ejecutivas municipales, estaduales, del gobierno federal y  para la elección de los senadores. Los mandatos ejecutivos tienen una duración de 4 años, mientras que los senadores asumen por un total de ocho años. Los Estados pueden elegir tres senadores con una  renovación parcial de la Cámara Alta de un tercio y dos tercios cada cuatro años.

El sistema mayoritario presenta dos variantes. Una tiene que ver con la elección de los senadores y la de los alcaldes de municipios con menos de doscientos mil electores. En estos casos la elección es a una sola vuelta, es decir, gana el candidato que obtiene la mayoría relativa de los votos. La segunda variante contempla la elección presidencial, la de Gobernadores y Alcaldes de municipios con más de doscientos mil electores. En estos casos la elección es a dos vueltas (salvo que en la primera algún candidato logre la mayoría absoluta de los sufragios), disputándose el cargo en la segunda ronda los dos candidatos más votados inicialmente. Dilma y Serra, en el caso presidencial.

Por su parte, el sistema proporcional de lista cerrada y no bloqueada se utiliza para elegir el legislativo estadual, diputados federales y concejales. En esta oportunidad se eligen los diputados de acuerdo al número de bancas a distribuir. Como sabemos, Brasil está delimitado territorialmente en veintiseis Estados y el Distrito Federal, y los distritos electorales coinciden con la configuración de estas unidades. El sistema electoral exhibe un arreglo de preferencias conforme al cual cada partido o coalición presenta una lista de candidatos formada a partir de las negociaciones efectuadas al interior de la fuerza que se presenta, aunque sin darles un orden específico como ocurre en las listas cerradas y bloqueadas. Luego, los electores pueden elegir a un candidato en particular o al partido o coalición en general. Finalizado este proceso, el Tribunal Superior Electoral tiene la tarea de calcular el coeficiente electoral dividiendo votos válidos por el números de escaños a distribuir. De esta manera, los votos que obtienen los diferentes candidatos se suman al caudal de votos de su partido o coalición. Cada vez que el partido o coalición logra alcanzar el coeficiente, obtendrá una banca. Seguidamente son contados los votos que obtuvieron los candidatos individualmente. Así, los escaños o vagas obtenidos por los partidos o coaliciones serán ocupados por los candidatos más votados por esa misma fuerza, obviamente, en orden decreciente. Es decir que si un partido o coalición obtiene 10 bancas, estas deberán ser ocupadas por los diez candidatos que más sufragios obtuvieron individualmente, mientras que si obtiene solamente una, ésta corresponderá al candidato con mayor apoyo en la elección. Como se desprende, esto motiva la competencia al interior de las mismas listas entre los diferentes candidatos por acaparar individualmente la mayor cantidad de votos.

Finalmente, las bancas que no se ocuparon luego de este proceso se distribuyen mediante un método por el cual el total de sufragios obtenidos por cada partido o coalición es dividido por el número de vagas ya alcanzados por esta fuerza más uno, con lo cual los partidos con las mayores medias serán los que legalmente obtendrán las bancas que restaban por distribuirse.

Tengamos en cuenta que en Brasil funciona el sistema de voto electrónico según el cual el ciudadano debe elegir a quien votar a medida que van apareciendo en la pantalla las fotos de los distintos candidatos. Esto fortalece la idea de la votación a partir de los candidatos y no en base a los partidos, independientemente que son pocos los votantes que tienen una comprensión acabada del las particularidades del sistema electoral y la correspondiente distribución de las bancas.

Otro punto interesante que ofrece Brasil son las consecuencias del sistema electoral sobre el sistema de partidos. Solemos escuchar en Argentina la supuesta nobleza de las listas cerradas y no bloqueadas (discursos críticos contra la mal llamada “lista sábana”) que permitirían a los votantes elegir libremente entre los candidatos que son de su agrado y no entre diferentes listas cerradas y bloqueadas que surgen de la elección unilateral de las élites dirigenciales.

La lista cerrada y no bloqueada estimula, y en el caso brasileño lo notamos con gran facilidad, las campañas centradas en las figuras de los candidatos que, como dijimos, enfatizan tanto sus cualidades personales por sobre la de los candidatos de otras listas como en relación a sus compañeros de partido o coalición. De esta manera el sistema proporcional guarda en la conciencia del votante ciertos rasgos que los asemejan al sistema mayoritario, si consideramos que la disputa individualizada entre cada uno de los candidatos genera en los hechos que ganen aquellos aspirantes que mayor cantidad de votos obtuvieron.

De esta forma, aquellos que pregonen por un sistema de lista cerrada y no bloqueada, deben considerar que en el caso de Brasil, éste ha reforzado las personificación del voto y generó una notable fragmentación del sistema de partidos.

Un último punto interesante es que las normas fijadas en la Constitución de 1988 para la distribución de las bancas influyen en dos aspectos que caracterizan la arena político institucional brasileña: el malapportionment y la figura del puxador da legenda.

Según Noelle Carvalho del Gúdice, en el primer caso deben destacarse tres factores. El primero de ellos está dado por el establecimiento de un número mínimo de ocho y un máximo de setenta representantes por distrito, de acuerdo al número de habitantes. Así, los distritos chicos se ven sobre-representados  y los grandes sub-representados, algo similar a lo que ocurre en la Argentina.

En segundo término, y en relación a lo anterior, la distribución de bancas a intervalos crecientes implica que a partir de un cierto nivel, el número de electores que necesita un Estado para incrementar su participación es mayor, con lo cual se fortalece aún más aquella representación anómala.

El tercer punto tiene que ver con la falta de revisiones periódicas del número de representantes por cada Estado en la medida que aumenta su población (la última actualización fue hecha 1986).

De esta manera, el malapportionment beneficia a los Estados con menor población (básicamente la región norte y centro-oeste) y genera desventajas en los más poblados (Minas Gerais, Río de Janeiro y San Pablo).

En el segundo caso, la figura del puxador da legenda hace referencia a aquellos candidatos que obtienen una votación muy alta permitiéndole a sus compañeros de partido o coalición obtener escaños más allá de la cantidad de votos que lograron. La existencia de personajes que logran reclutar una gran cantidad de votos ha motivado a las distintas fuerzas a la búsqueda de personalidades famosas y demás outsiders de la política, e incluso representantes de ciertos grupos sociales que en definitiva serán independientes de los propias coaliciones o partidos que los convocaron. Esto es generado no sólo por la particularidad de la lista cerrada y no bloqueada que provoca una fragilidad aun mayor en los partidos políticos, sino también por las características del sistema electoral al que hicimos referencia, que puede posibilitar el caso que sean elegidos candidatos con votación nominal menor que otros no elegidos, justamente por la presencia de la figura del puxador. (Ver números acá).

En definitiva, la realidad política de Brasil, como vimos, suele ser tan particular como sus sistemas electorales.

28 comentarios en «Cómo se elige en Brasil»

  1. Excelente el artículo la verdad. Es muy dificil encontrar una explicación tan bien lograda del sistema electoral brasileño. Gracias por tanto! Perdón por tan poco!

  2. Genial! Se necesitaba un análisis político institucionalista sobre la situación, abundaban los sociológicos (los que tampoco hay que despreciar).

    1. Los hay sociólogos, los hay politólogos, pero en el fondo somos todos buenos muchahos Federico, je.
      Saludos!

  3. Mariano, excelente post. Creo que hacía falta esto para entender mejor como funciona la elección aquí. En un próximo post podrías (o podríamos) hablar sobre el tema de la (in)fidelidad partidaria, creo que sería interesante discutir eso para entender mejor la cultura política brasilera. Saludos.

    1. Muchas gracias Ariel. Los partidos políticos brasileños dan para varios posts, coincido totalmente.
      Saludos

  4. muy buen post, muchas veces nos deslumbramos con el brillo del caso brasileño y no profundizamos ni un poco en las caracteristicas politicas mas particulares, bien ahi, abrazos

  5. La verdad lo de las listas cerradas y no bloqueadas no me parecen del todo mal, porque a veces uno no les gusta alguno que «la cupula» por negociación o vaya a saber que lo pone en la lista. Pero lo que si o si deberíamos modificar en nuestra constitución (y de paso borrar el Art. 2) es el requisito que para ganar en primera vuelta haya que superar la mitad mas 1 de los votos en elecciones ejecutivas. El ballotage asi como esta no cumple su función.

    1. Francis, yo no suelo ser tan crítico de las listas cerradas y bloqueadas. Desbloquear provocaría una competencia bastante fuerte entre los candidatos de un mismo partido o coalición, y eso no sería nada bueno si lo que buscamos son organizaciones partidarias más sólidas. Esta y otras consecuencias que, aunque estén contempladas en la Ley de Democratización de la Representación Política ( pienso en la chequera que tenés que tener para solventar una campaña con los costos que implicaría competir incluso con tus propios compañeros de lista)son algunos aspectos que suelen convencerme más que los argumentos que defienden la lista cerrada y desbloqueada.
      Además, una de las razones mismas del surgimiento de los partidos políticos, es que sirven para ordenar las preferencias de los votantes que conocen qué ofrece un determinado partido en términos programáticos o ideológicos (incluso teniendo en cuenta las limitaciones del caso de Brasil) lo cual lo diferencia de otros partidos o coaliciones que ofrecen otros posicionamientos. Evidentemente, es más sencillo conocer las ideas principales de dos, cinco o diez partidos relevantes, que obtener información sobre las cualidades principales de los 513 miembros de la Cámara de Diputados. El ahorro de información que ofrece la estructura partidaria es notablemente considerable en relación a la posibilidad de conocer a la totalidad de candidatos.
      Pero esto creo que también puede dar para otro post.
      Saludos.

    1. Para la próxima hago un análisis de la constituency de los diputados Romario y Bebeto. Y todos contentos. Saludos!

  6. Muy bueno chavon.

    Francis: para ganar en primera vuelta presidencial en Argentina se necesita el 50+1 o sacarle mas de 10 puntos de diferencia al 2do. Con el sistema Argentino dada la cantidad de votos, Dilma hubiera sido elegida en primera vuelta, ponele.

    1. Gracias Bloncha.
      Un dato nomás. Para ganar en primera vuelta se necesita el 45% de los votos afirmativos válidamente emitidos o el 40% con una diferencia de 10% sobre el segundo.
      Saludos.

  7. Y el personalismo que fomenta la lista cerrada y no bloqueada se refuerza con la forma en la que se distribuyen y financian los espacios publicitarios en TV. Todo esto también tiene un gran impacto sobre la construcción de las carreras políticas y sobre la desideologización de los partidos(de ahi los Romarios y los Tiriricas?).
    Algo interesante, por otro lado, sería analizar las consecuencias del complejo mecanismo de voto electrónico(para poner un ejemplo, en cada elección, los votantes tienen que recordar 6 combinaciones de números que corresponden a los candidatos elegidos por cada cargo a cubrir). Hablabamos de personalismo? una vez ingresada la combinación la computadora muestra la foto del candidato. Los detalles hacen a la cultura politica.

    1. Coincido Leonardo, la relación entre el financiamiento de las campañas y el tipo de lista, es clara. Algo similar pasa en la relación entre esta variante de voto electrónico y la personificación de la política.
      Saludos.

  8. Mariano, me encantó el artículo, su capacidad explicativa acerca al lector a la comprensión de los hechos, uno de los objetivos que se va cayendo de a poco del manual del buen periodista. Felicitaciones por el aporte!

    Saludos!

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