Elecciones en Neuquén

El domingo fueron las elecciones a gobernador, intendentes y diputados provinciales en la provincia de Neuquén. El gobernador Jorge Sapag del MPN logró su relección frente a Martín Farizano, intendente de la ciudad capital de Neuquén, por el 45% al 33%.

El Movimiento Popular Neuquino cementa así su status de anomalía en el sistema político partidario nacional: es el único partido provincial que, no sólo sobrevive al día de la fecha, sino que sigue siendo hegemónico a cincuenta años de su llegada al poder.

Lo primero que hay que decir, para que la gente no se confunda, es que esta elección no puede leerse de ninguna manera como una derrota del gobierno nacional, ya que tanto Sapag como Farizano se presentaron como aliados del gobierno nacional; sin ir más lejos, en su discurso de victoria Sapag dijo que “a partir de mañana, trabajamos para la victoria de Cristina.”

Para extrapolar los resultados del domingo a las elecciones de octubre habría que sumar el 45% del MPN con el 33% del Frente y descontarle unos puntitos. De hecho, un dato importante es que, no sólo las dos fuerzas más votadas son kirchneristas, sino que la fuerza antikirchnerista más votada, o sea la Coalición Cívica, sacó el 6%. Cristina debería sacar en la provincia de Neuquén un 60%, punto más, punto menos.

Sin embargo, el posicionamiento frente al gobierno nacional fue, paradójicamente, uno de los problemas del Frente antiemepenista: no resultó fácil armar un discurso que contuviera tanto al PJ orgánico provincial articulado alrededor de la figura de Nancy Parrilli con otros sectores que en realidad son opositores al kirchnerismo a nivel nacional, como ATE y sectores aliados de Proyecto Sur. Farizano, es, además, un radical que ganó la interna del partido con una fuerte apelación a la identidad radical, con lo cual no podría tampoco exagerar kirchnerismo. Eso terminó en un discurso abstracto y dubitativo que le restó atractivo.

El Movimiento Popular Neuquino ha demostrado en esta elección que, si algo sabe, es surfear las olas políticas nacionales asumiendo una identidad genérica: durante los ochenta, apeló a un discurso socialdemócrata genérico; durante los noventa, su discurso fue menemismo genérico, y ahora,es kirchnerismo genérico. (Así, Sapag definió que “con la presidenta compartimos todo lo que es el desarrollo de la patagonia y la justicia social.” Pavada de generalidad.)

Pero esta fórmula le funciona: nunca en frontal oposición a ningún gobierno nacional (salvo el breve experimento de derecha a ultranza de Sobisch, que por otro lado no terminó exitosamente), y nunca totalmente subordinado a ningún poder central, y apelando a un discurso desarrollista que hace más hincapié en el estado que en lo político, “el movimiento va”, como dice el himno partidario.

Igualmente, hay algunos datos de alerta. El porcentaje que logró Sapag, si bien claro, no alcanzó a tener el relieve de la elección de Urtubey, por ejemplo. Y el MPN perdió las intendencias de las ciudades de San Martín de los Andes, Zapala, Picún Leufú y Centenario.

Algunos datos interesantes:

- La dificultad de armar una única opción kirchnerista en la provincia se expresó en un verdadero festival de colectoras: hubo seis listas con Farizano/Parrilli en el tope. No quedó claro, sin embargo, que estas colectoras sumaran algo, y más bien esta dispersión fue una muestra de la dificultad de articular políticamente una única opción.

- En San Martín de los Andes el PJ local desafió esta lógica y armó una única lista que incluyó a sectores, como Libres del Sur, que a nivel provincial iban separados. Con esta opción dio el batacazo de ganarle nada menos que a la hija de Luz Sapag la elección a intendente.

- En Neuquén la CC y el ARI siguen teniendo cierto peso y son la tercera opción más votada.

- La contundente victoria de Ramón Rioseco, intendente peronista de Cutral Có, que fue reelecto con el 75% de los votos, lo posiciona tempranamente como quien podría ser el candidato kirchnerista a gobernador para el 2015. Eso si el Frente para la Victoria Provincial puede romper su curiosa adicción a llevar como candidatos a políticos radicales de la ciudad capital, un perfil que históricamente suscita pocas adhesiones en el resto de la provincia.

(Agregado:)
- Nótese que la anomalía es el MPN, o sea, el partido, antes que tal o cual dirigente (a diferencia de, por ejemplo, los Rodríguez Saa en San Luis. El MPN tiene la característica de ser un partido altamente institucionalizado, en donde los candidatos a gobernador se han elegido en internas desde los años noventa, los conflictos (por caso, entre Jorge Sapag y Jorge Sobisch) se han resuelto mediante elecciones, y en donde la estructura interna (tanto la Junta de Gobierno como la estratégica Seccional Primera) tienen un peso muy importante. En este sentido, resulta poco satisfactorio hablar del MPN como un caso de “feudalismo” o personalismo a ultranza. En todo caso, debería hablarse de partido hegemónico de masas.

: Politóloga. Me interesa la teoría de la democracia y el estudio del populismo.