La Revolución Ciudadana al poder

Correa

Con el 56% de los votos, Rafael Correa no necesitó de un segundo turno electoral para lograr su reelección presidencial e integrarse al club de los “cincuenta y pico” (CFK 54%, Chávez 55%). Doblando en votos a su más inmediato perseguidor, el empresario Guillermo Lasso (23%) e incrementando su adhesión en un 4% con referencia a la presidencial de 2009, Correa instó a profundizar su “Revolución Ciudadana” al compás de insistir que lo principal se ha ratificado que es que “aquí ya no mande la bancocracia, la partidocracia, el poder mediático, no mande ningún poder fáctico. Con esta revolución mandan los ecuatorianos”.

El liderazgo presidencial de Rafael Correa presenta características atípicas para la región. Economista nacido hace 49 años en Guayaquil, de formación escolar católica y con estudios de postgrado en EEUU, el líder ecuatoriano inició su carrera política como ministro de economía del gobierno de Alfredo Palacio. Durante su corta estadía en dicha cartera (cuatro meses), Correa pulseó con los grandes poderes fácticos del país, se mostró crítico de la aprobación del TLC y fue un duro crítico de las políticas del FMI y del Banco Mundial. A su vez, bregó por una mayor inversión social del Estado y se mostró favorable a una mayor integración regional, lo que le valió su pronta salida del gobierno. Lejos de amilanarse ante la adversidad, Correa preparó su siguiente paso político que fue la pelea por la presidencia.

Con la bandera de la Alianza PAIS (Patria Altiva y Soberana) Correa disputó la elección presidencial de octubre de 2006 frente a gran parte de la partidocracia ecuatoriana. Al igual que Néstor Kirchner, con un 22% de los votos logró alcanzar la segunda vuelta electoral y disputar el ballotage frente al empresario Álvaro Novoa (que había obtenido el 26%). A pesar del desigual apoyo económico que implicaba esa disputa política, el líder ecuatoriano se alzó con la victoria con el 56% de los votos.

Una vez en el gobierno, Correa llevó adelante su principal bandera de campaña: la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Con el objetivo de “refundar el sistema político, económico y social”, el primer mandatario avanzó en un proceso de transformación de la arquitectura institucional por intermedio de una serie de referéndums que permitieron modificar aspectos centrales de la norma fundamental de la República. El apoyo popular brindado durante esas compulsas electorales (entre finales de 2007 y septiembre de 2008) mostraba el nivel de adhesión que concitaba la figura de Correa, en algunos casos superiores al 80% de los votos.

Para abril de 2009 bajo el nuevo texto constitucional, Correa se presentó nuevamente a elecciones presidenciales obteniendo el 52% de los sufragios. Al igual que sus homónimos Hugo Chávez y Evo Morales, el líder ecuatoriano se reeligió en su cargo bajo la nueva constitución aprobada en consulta popular, tiñendo de un carácter fundacional a este proceso de transformación política. Es decir, los procesos venezolano, boliviano y ecuatoriano comparten, en el interior del archipiélago sudamericano, una misma modalidad de construcción política- institucional. En estos tres países, la transformación de estructuras se asienta en valores antagónicos a los encarnados por las elites tradicionales que gobernaban el esquema institucional precedente.

La adhesión popular generada por Correa durante los primeros años de gobierno le permitió sortear momentos difíciles a nivel nacional e internacional. Los conflictos con Colombia durante el 2008 y el fallido golpe de estado de septiembre de 2010, fueron dos episodios que pusieron a prueba la virtud del líder ecuatoriano y de las cuales salió fortalecido. Sin lugar a dudas que el apoyo político a Correa proviene de sus logros a nivel social. Según el sociólogo Esteban Gori , el aumento de la inversión social (de 90 a 446 dólar por persona en cinco años), un muy importante descenso del desempleo (casi ocupación plena), de la pobreza y la extrema pobreza (más del 10%), el aumento de la inversión en educación (se multiplicó por ocho), son los datos salientes que permiten explicar el apoyo popular al primer mandatario.

Las elecciones de ayer fueron una muestra fehaciente de esta popularidad presidencial y del respaldo al proyecto político encarnado por el líder ecuatoriano que ya prometió avanzar con la ley de comunicaciónque aún se encuentra demorada en la Asamblea unicameral. Según los datos a boca de urna (se conocerán en las próximas semanas), la Alianza PAIS podría alcanzar 90 de 137 ediles  alcanzaría una importante mayoría que rozaría los 2/3 del parlamento. Con este capital político, Correa estaría en condiciones de continuar profundizando su revolución ciudadana y avanzar sobre uno de los principales enemigos de esta transformación: los grandes medios de comunicación. En el discurso de ayer, el presidente fue muy claro al expresar que “esta es la oportunidad para cambiar el país. Una de las cosas que hay que arreglar en la prensa es la falta de ética, sin escrúpulos, que quiere gobernar afectando el estado de derecho, y no lo vamos a permitir”.

El triunfo de Correa implica la consolidación de un proceso político que se encuadra en el interior de la corriente política ideológica del socialismo del siglo XXI y que forma parte del ALBA. A su vez, la derrota de los grandes banqueros y de los medios de comunicación ecuatorianos irradia hacia Sudamérica inyecciones de estímulos para los que aún sueñan con la patria grande, en estos días de felicidad por el regreso de Chávez a su patria.

: Doctor en Ciencia Política y docente (UBA- UNSAM- FLACSO)