Paz y administración

 

Y no veo más allá de diciembre. Veo borroso.

Lo único que sé es que el kirchnerismo no durará para siempre. Que en las vueltas cíclicas de la Historia todos los que se desgañitan histéricamente para asegurar que el kirchnerismo es una ficción, un engaño masivo o una dictadura infame quizás algún día serán sentido común. Que los libros de quienes sostienen que la crisis económica global más profunda y prolongada en 80 años es sólo un stand by de la primacía desaforada que los mercados exhiben hace 35 años volverán, tal vez, a ser indiscutidos. Que todo volverá a ser politics as usual y economics as usual. Algún día. Aunque tampoco para siempre ¿no?

Pero no veo más allá de diciembre. No veo claro.

A principios de septiembre (perdón por el estilo tan Elisa Carrió) lo sorprendente era que aún no se hubieran registrado protestas contra las restricciones a la venta de dólares a precio oficial para atesoramiento. En un país donde los grandes empresarios no pueden girar libremente utilidades al exterior. Y se les empieza a dificultar algo tan simple como “vender todo e irse”. O poder tapar con dólares el no pago de impuestos. Nada menos.

Y aún es posible hilvanar algún marco global para entender lo que ha sido este año a la vez demasiado tranquilo y demasiado convulsionado. Considerar que en el 2012 hemos presenciado reacomodamientos “de poder”, propios de un “año par”, sin elecciones. Sintonía fina con munición gruesa, como escuché por ahí. Pero ahora se acaban -otra vez- los mapas conocidos.

Porque:

  • Nunca antes el kirchnerismo había fijado una “fecha” para tomar una medida más o menos trascendente.
  • Nunca en lo que va de democracia un Grupo Económico de capitales “nacionales” se dejó limitar por algo tan “inofensivo” como una ley.

Entonces, entramos en un período de dos meses en el que, quizás, ahora sí el Grupo Clarín -¿sumado a algunos de los otros sectores del capital concentrado que leyeron el poema aquel de “yo no era comunista“?- no se guarde nada si se ve acorralado. Y siempre sabiendo que este tipo de debates sobre temas que parecen demasiado “intelectuales” no están ni por asomo entre los diez que más le preocupan en forma directa a la mayoría de nuestros compatriotas, podríamos citar en forma desordenada algunas frases que nos parecen muy relevantes de los últimos dos discursos políticos de la presidenta Cristina Kirchner (este y este):

 Así que quiero convocar a todos los argentinos a la unidad nacional, más que nada, porque es un instrumento básico para poder seguir creciendo y además hacerlo en paz. A todos los que comparten nuestras ideas a defenderlas con claridad, con firmeza pero sin violencias ni agravios ni descalificaciones. Ante el agravio, la descalificación o la agresión, la explicación.

Entonces aprendamos a tener diferencias, (…), tienen derecho a pensarlo; tienen derecho a pensarlo, no tenemos que enojarnos.

Cuando nos parece que alguien es violento, agresivo, que viola derechos, que viola el Código Penal, no hay que responder, porque se puede hacer cualquier cosa con los caníbales, menos comérselos como digo yo. Nunca hay que tener una conducta simétrica,

Yo no quiero odio en mi país, porque, en realidad, este proyecto que llevamos a cabo desde el año 2003, no ha afectado los derechos, al contrario, este proyecto ha tenido la virtud de que los derechos que ha ampliado, que los derechos que otros han conquistado, no ha sido mermándole derechos a otros. Al contrario, esos otros tienen y están todavía aún mejor de lo que estaban en el año 2003.

Así que mucha gestión, mucha militancia, eso sí, mucha difusión de nuestras ideas, de nuestras políticas; mucha construcción en los barrios, en los territorios, trabajando junto a la gente.

Unidos y firmes. Pero sedados y enfocados. Ahí vamos.

Imagen.

Nicolás Tereschuk (Escriba) : "Escriba" es Nicolás Tereschuk. Politólogo (UBA), Maestría en Sociologìa Económica (IDAES-UNSAM). Me interesa la política y la forma en que la política moldea lo económico (¿o era al revés?).