Producir alimentos

La agroindustria es una actividad económica de mucho volumen en la Argentina. Pero no es una rama industrial.
Alimentos y bebidas sí es una rama industrial.

Si bien Alimentos y bebidas y agroindustria no son lo mismo tienen un alto porcentaje de superposición entre ambas. Una parte sustancial del producto de la agroindustria es base necesaria para el desarrollo de la rama industrial Alimentos y bebidas. También produce (la agroindustria) para otras ramas, como la producción de combustibles.

En los alrededores de la agroindustria se desarrollan otras actividades complementarias. La de maquinaria agrícola, por ejemplo, que hace aportes de capital importantes al mejoramiento de la productividad agroindustrial.
También la biotecnología que pone el desarrollo científico específico al servicio del fortalecimiento de la producción (dándole cobertura contra la variabilidad climática, por ejemplo).
O los productos químicos, cuya utilización bajo la forma de fertilizantes es necesario alentar para darle sustento a la actividad.

Para la conformación de los encadenamientos productivos que transformen a los productos de la agroindustria en alimentos y bebidas con mayor nivel de sofisticación es fundamental el aporte de los bienes de capital.

Como insumo de varias de esas ramas tenemos a los desarrollos de software, o piezas producidas por las autopartistas.

Generar cadenas productivas es darle complementariedad a estas expresiones.
Todas estas ramas industriales, marcadas en negrita, integran el plan de desarrollo estratégico para el año 2020, sobre el cual se está trabajando.

Ahora bien, estos intentos no son viables hoy sin atender a la contradicción más fuerte que plantea la coyuntura.

Argentina cuenta con ventajas comparativas inmejorables no, como se dice, para la producción de alimentos y bebidas, sino para la producción de materias primas utilizables en la producción de alimentos y bebidas. Que, procesadas, pueden ser productos de alta sofisticación y muy buenos precios, aparte de generar empleos calificados bien remunerados.

La estructura de la economía argentina, sin embargo, no tolera de buen modo el desarrollo de ramas industriales. No podemos competir en costo salarial con países que cuentan con ejércitos de reserva provenientes del sector rural (por suerte), no tenemos la facilidad de acceso a capital con que cuentan otros países que se apalancan con el ahorro ajeno, tampoco tenemos la posibilidad de desarrollar escalas productivas sin establecer una fuerte y peligrosa dependencia de mercados de exportación.

En esas condiciones, las buenas posibilidades que el mercado mundial ofrece para la comercialización de materias primas o semi elaborados con destino de insumo para la producción de otros bienes más sofisticados, ponen un escollo a la posibilidad de agregar valor en origen.
Es algo lógico, cuánto más alto es el valor de la materia prima, más se acota el margen dentro del cual colocar toda la estructura de costos de un sector que no cuenta con grandes ventajas para rebajar el resto de los costos, comparado con los de sus competidores.
En algunos productos, sin embargo, Argentina lo logró. A costa de una fuerte concentración sectorial, casi siempre.

En la estructura económica actual de la Argentina la contradicción principal la ofrecen los altos costos de industrialización y los bajos costos relativos de producción y comercialización de algunas materias primas (con grandes márgenes de rentabilidad).

Argentina suma, además, una dificultad muy grande en esta batalla. El rol asignado en la división internacional del trabajo.
Argentina tiene, repetimos, ventajas comparativas inmejorables para la producción de materias primas agrícolas. Por dotación de recursos naturales. Por clima, extensiones de tierras cultivables y posibilidad de aplicar tecnología para mejorar la productividad de las mismas.
«El mundo necesita alimentos», dicen por ahí.
Es parcialmente cierto, y parcialmente falso. El mundo necesita que Argentina produzca materias primas.
Dónde se agrega valor (si en origen o a 10.000 km.), dónde se convierte la materia prima en alimento y bebida para consumo humano, al «mundo» le importa un corno. En todo caso, donde sea más barato.

Los desafíos son grandes, y los conflictos son insuperables. Si vale la pena afrontarlos es para cumplir objetivos: producir más riqueza, pero repartirla conveniente y equitativamente.

21 comentarios en «Producir alimentos»

  1. Esa distinción es válida, y muy real.
    Muchas veces se magnifica el impacto que tienen las materias primas en el producto elaborado.
    Tambien se minimizan los intangibles que hacen que un alimento elaborado tenga valor para un consumidor determinado de un país determinado. Si hay algo dominado por el marketing es el alimento que se compra en la góndola de un supermercado de cualquier país.
    El cacao es una materia prima que solo se produce en países tropicales. Sin embargo el mercado mundial de chocolates finos esta dominado por países que no cultivan media hectárea de cacao. Y en Brasil se pueden con seguir chocolates brasileros, pero también suizos, americanos, ingleses y hasta argentinos.
    Puede Argentina competir con Italia en el mercado canadiense de spaghetti secos en paquete? Puede que si, puede que no, pero el costo del trigo candeal puesto en la fábrica va a tener una relevancia casi nula en el resultado de esa competencia.

  2. Muy cierto Mariano.
    Siempre digo que el unico problema de no subsidiar al sector industrial con la gran productividad del sector primario es que hay que construir campos de concentracion para eliminar 20 millones de personas que no son necesarias para un modelo de economia primaria. Como no soy partidario de semejante política, prefiero el subsidio rural a la industria y las ineficiencias que ello trae.

    1. Podrás subsidiar todo lo que quieras, pero aún así no vas a conseguir que un consumidor hindú compre una casatta 3 colores made in argentina.
      Hacen falta cosas que no es facil comprar con dinero.
      Por otro lado, no se que tiene que ver tu respuesta con lo que yo escribí.

    2. Porque subsidiar?
      tan inutiles somos que no podemos hacer surgir una industria competitiva?
      no podes ni debes competir con los chinos…tenes que fabricar otras cosas!

      1. ¿qué hacemos? ¿le ponemos un revolver en la cabeza a los dueños del capital para que inviertan en industrializar el país?

    3. La forma de subsidiar que yo decía es mantener el tipo de cambio industrial competitivo usando los derechos de exportacion de productos primarios.

  3. Según leí por ahi, para los próximos años hay políticas encaminadas a crear no menos de 2.000 cooperativas destinadas a transformar en origen la materia prima.

    Este es un paso fundamental para lograr eslabonar las unidades primarias de producción en clusters de agregado de valor. De maíz o soja a pellets, de ahí a alimentos balanceados, de balanceados a pollo, cerdo o leche, de ahí a chickenitos, jamones o quesos. Y en origen, arraigando a la gente en el interior.

    El principal inconveniente que le encuentro a la idea cooperativista es de origen cultural: La escasa inclinación gregaria que tenemos. Pasar a decir «ésto es nuestro» en vez de decir «ésto es mío» es todo un tema. Sin incentivos fuertes, al menos al principio, va a costar bastante arraigar la idea.

    1. y otro inconveniente es tambien el escaso exito de las cooperativas en ambitos capitalistas, en todos los paises.

      La energía que produce en los hombres la ambicion y la competencia es mucho menor a la energía gregaria.

      1. Bueno, es la única salida con la que cuentan ante una configuración de mercados monopsónico, por ejemplo. Ante el monopsonio Mastellone (y en su momento La Martona) surgió Sancor como cooperativa. Tan «exitosa» fue que se convirtió a su vez en monopsonio. Y de ahí las cientos de cooperativas tamberas que surgieron como reacción al esquilmamiento de su trabajo que sufrían.

        Políticamente es más importante el éxito social que el éxito individual. El objetivo de los planes de cooperativización no es el de crear un Pascual Mastellone, sino de miles de pascualitos (así, en minúsculas).

  4. Creo que la oración más acertada del post se resume en los «altos costos de industrialización». No voy a hablar de los cultivos tradicionales. Un amigo está en la industria forestal como pequeño productor y es altísimo el costo de industrialización. Hizo intentos para obtener créditos y es imposible. Los créditos del estado son accesibles pero insuficientes en dinero. Los créditos privados piden las mil y una garantías (que no tiene) y ponen tasas draconianas que le impedirían obtener rentabilidad. ¿Cuál es la situación? Está obligado a vender la materia prima en su estado, valga la redundancia, primo. Si pudiera industrializar el proceso mínimamente (no te digo poner una fábrica de muebles, sino mejorar procesos de cosecha y terminado, por ejemplo) ampliaría su margen de rentabilidad (pudiendo, además, por ejemplo, contratar más gente) y estabilizaría su situación económica.

    Es caro industrializar. Sigue siendo para unos pocos. Eso tiene que cambiar con el nuevo plan agroindustrial.

  5. Siempre tuvimos industria transformadora. Para exportar hace falta investigación de mercado, publicidad, y una escala de producción que minimice los costos de transformación.
    Generalmente es utópico pensar en competir con Molinos Rio desde una pyme.

  6. Esta muy buena la nota, tal vez podrían extraerse mas conclusiones, pero creo que la nota tiene los elementos escenciales del problema. Marianot por ejemplo, extrae algunas conclusiones que generan la respuesta de Gonzalo Arca que introduce el tema de la mano de obra, tema que no se tocaba en la nota.
    Hay un párrafo en la nota que toca tres temas : (1) el costo salarial con países que cuentan con ejércitos de reserva provenientes del sector rural (por suerte), (2) «la facilidad de acceso a capital con que cuentan otros países que se apalancan con el ahorro ajeno,» (él no dice «por suerte» aqui también, pero podría haberlo dicho), (3)escalas productivas sin establecer una fuerte y peligrosa dependencia de mercados de exportación.
    Lo que para mi es importante es que estos tres puntos que toca la nota no son fruto del azar, son decisiones de política económica que podrían ser diferentes. Después viene la valoración en el sentido de si queremos estas o diferentes políticas económicas, pero quiero decir, y esto creo que surge de la nota, la industrialización no es una mera cuestión de voluntarismo, es también la consecuencia de las políticas económicas que se implementen.
    Con un mejor tipo de cambio p. ej. uno podrían mejorar los tres puntos citados, la pregunta es si queremos hacerlo, mas allá de los comentarios de Marianot que siguen siendo válidos.

    PD Gonzalo, no seas apocalíptico, y menos aún espantes con una cifra escatológica. Hace decenas de años que la mano de obra no crece en el mundo por la industria sino por los servicios.

    1. Cualquier emprendimiento agroalimentario que no tenga el mercado externo como meta esta en serio peligro. Siempre en nuestro país el potencial de produccion de cualquier artículo de este rubro es mucho mayor que el mercado, y pronto te encontrás con la saturación del mismo.

  7. Todo es cuestión de plata y técnica. Si no se pone plata ni se tecnifica difícil será «industrializar la ruralidad». Hoy se está haciendo, lentamente pero se hace. Creo que para lograrlo vamos a tener que tener políticas proteccionistas y liberales a la vez. Liberales para favorecer la producción de materias primas proveedoreas de esas agroindustrias y proteccionsitas para favorecer esas agroindsutrias. Hoy importamos cerdo de Brasil y acá se les da el maíz subsidiado a los productores cerdo gracias a las retenciones. Algo no funciona. Pego una nota interesante del tema http://www.cadena3.com/contenido/2011/02/22/71248.asp

  8. Es cierto. Producir materia prima es muy distinto a elaborar productos y tambien es cierto que esta segunda actividad agrega mas valor. Sin embargo, dados los buenos precios internacionales de las materias primas y los riesgos que implica invertir en la Argentina, es logico que los empresarios no decidan avanzar hacia adelante en la cadena de valor. Les conviene mas vender la materia prima que procesarla localmente, pese a que no es lo mejor para la sociedad.

    1. No va a ser el mismo empresario que produzca la materia prima el que la procese. Al revés es más factible.
      Acceder al mercado mundial con un producto diferenciado es jugar en lñigas mayores.

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