Tiendas de campaña

 

 

Y te aplaudirán, te aplastarán

Aquí la frustración, la piel, las ganas

Aquí serás payaso y domador

Aquí serás el juez y el perdedor

Aquí se invertirán los roles

Para usted

Usted que está allí

Nosotros arriba

La calle, el escenario

“Actuar para Vivir”, Juan Carlos Baglietto

 

Termina la campaña de cara a las PASO del 13 de agosto. Algunas claves de lo que se vio:

 

  • Uno suele creer en una contradicción: que, por un lado, las campañas no definen mucho, es decir que el día de las elecciones, en general, las cosas salen más o menos como se esperaba al inicio. Y, al mismo tiempo, que quien desarrolla la campaña más prolija, enfocada, y que mantiene su mensaje durante todo el período preelectoral es el que gana.

 

  • Yendo a esto último, hay un consenso en torno a que en la provincia de Buenos Aires, la campaña más “prolija” fue la que lideró Cristina Kirchner, quien tiene un mensaje que fijó en su primer acto público como expresidenta, en Comodoro Py en 2016, y que sostuvo todo el tiempo desde entonces. La idea de que hay ciudadanos agredidos por las políticas (socioeconómicas) de Macri y que “así no se puede seguir”. Un acto en Mar del Plata, junto con las visitas a un tambero y a un centro de jubilados buscaron reforzar un público que a priori es refractario a Cristina (interior provincial, sector agropecuario, personas mayores). Y unas declaraciones acerca de que no quiere que “al gobierno le vaya mal” sino que cambie las políticas, pareció un ajuste menor que provino de estudios de opinión.

 

  • Si repasamos la campaña de Cambiemos, tuvo varios “volantazos”. Al arranque nomás, el diario Clarín tituló en tapa: “Con la campaña en marcha, ahora el gobierno corre del foco a CFK y critica a Massa”. Esta duda acerca de si polarizar con Cristina o no tuvo varios momentos. El oficialismo pareció ir así de un festejo inicial por la candidatura de Cristina y un abrazo a la idea de que polarizando se quedaría con la porción más grande del electorado. Luego afloraron las dudas sobre esto. Y más tarde se volvió a la idea de criticar a Cristina y -lo que llama más la atención- criticar su campaña. “Que diga la verdad” y “que aparezca”. La figura de Cristina también complica la idea de “provincializar” la campaña. Además, se ve incómodo al oficialismo con candidatos que tienen que ser traccionados por María Eugenia Vidal. A esto se agregó un problema que suelen tener los oficialismos: tener que decir que el eje de la campaña es distinto al que se ve mayoritario en las encuestas.  “¿Cuál es el problema que más le plantea la gente?”, le preguntaron invariablemente a los candidatos oficialistas. La respuesta no se hacía esperar “la seguridad”. ¿En territorio bonaerense no será el tema del poder adquisitivo y el empleo? En ese contexto, el precandidato Esteban Bullrich no parece brillar demasiado e incluso protagonizó varias “gaffes”.

 

  • El polifuncional Massa hizo lo que sabe. Prometió todo a todos. Buscó mostrarse hiperactivo, prometió sirenas, alarmas, alertas, transparencia, góndolas, leche barata, todo, todo, todo. Buscando no perder votos. Hizo lo que pudo y puede conseguir su objetivo.

 

  • Florencio Randazzo tuvo un muy buen acto de lanzamiento en Bolívar, muy potente y enfocado, aunque con el correr de los días tuvo que explicar demasiado el por qué de su candidatura y sus respuestas sobre Cristina -esperablemente- se llevaron más títulos de diarios que los deseables para su postulación. ¿Pudo rascarle votos a Massa? Lo sabremos pronto.

 

  • En ese contexto, el oficialismo buscó mantener ausente de la disputa en el Gran Buenos Aires al Presidente, sabedor de que no cuenta allí con los mejores niveles de aprobación.

 

  • A varias millas de la costa, los “fierros” del oficialismo hicieron sonar sus cañones: De Vido, Maduro y dos nuevos “kaskitos”: el “contador de los K” y el “cuñado de De Vido”. Los “tanques” del domingo: Susana en Telefé (grupo Viacom) y Mirtha y Lanata en El Trece (Grupo Clarín-Telecom), sumadas a las diversas mesas guionadas por servicios de inteligencia que pueblan la TV buscaron aportar lo suyo. Difusión de escuchas de los servicios y otras yerbas salpicaron también. Cierto nerviosismo e hiperactividad de leucos y majules añadió lo suyo.

  • En ese contexto, el oficialismo sumó señales negativas de parte de sectores con los que logró acuerdos de coyuntura durante 2016: una disputa por plata con los gobernadores, movimientos sociales que volvieron a movilizarse y una CGT que a través de Pablo Moyano transmitió que está dispuesta incluso a votar por Cristina Kirchner si se trata de dar un  mensaje contrario al oficialismo en la provincia de Buenos Aires. Son sectores que hubieran querido ser aliados de un gobierno no-peronista moderado. Pero que se encontraron con otra cosa.

 

  • Los chispazos con el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, quien llamó a sus coterráneos a “no votar a Cambiemos”, luego de haber señalado que los créditos hipotecarios que promociona el Gobierno se parecen a “la 1050” no dejan de llamar la atención. Hay que anotar ahí también los cortocircuitos con el tucumano Juan Manzur o el chubutense Mario Das Neves.

 

  • A último momento, la posible desaparición forzada de un joven en Chubut por la que se apunta a la Gendarmería alerta a públicos “progres”.

 

  • Que el Presidente meneara una reforma laboral y el director ejecutivo de ANSES una posible suba de la edad jubilatoria en plena campaña, o que al Gobierno se le haya escapado el precio del dólar, la nafta, las prepagas y los pañales es realmente llamativo. Si agregamos la inquietante imagen de las largas colas en supermercados ante un descuento impulsado por Vidal, la pregunta es ¿entiende el oficialismo que no es lo mismo hacer campaña desde el Gobierno que desde la oposición?

 

  • Para el final quedan algunos comentarios sobre la organización de los comicios. Estos son las primeras elecciones -con su correspondiente escrutinio provisorio- que deberá organizar el Gobierno nacional. Es la de Mari un gestión que ha dicho de todo en contra del actual sistema de votación y que no cree en él. Incluso ha dicho que le parece mal que se vote cada dos años. Además, se removió a un director electoral que venía desde la gestión de Fernando de la Rúa. Y no parece que durante 2016, cuando el oficialismo estuvo enfrascado en la fracasada reforma política haya movido fichas para la organización de la elección. A último momento aparecen informaciones de una contratación por parte del Correo Argentino a la empresa vendedora de maquinitas de votar MSA. El tema preocupa.

 

  • Se podría agregar que este oficialismo del PRO tiene que rendir una materia más de democracia, una que el peronismo ya rindió varias veces: la posibilidad de perder en las urnas y aceptar el resultado adverso. El Gobierno confía en que esta no será la ocasión de atravesar ese trance. Los presidentes tienen las de ganar en sus primeros test electorales. Y se sabe que son los oficialismos los que ganan o pierden. Las oposiciones hacen apenas de partenaires. Nos vemos el domingo.

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: "Escriba" es Nicolás Tereschuk. Politólogo (UBA), Maestría en Sociologìa Económica (IDAES-UNSAM). Me interesa la política y la forma en que la política moldea lo económico (¿o era al revés?).