Todo tiene que ver con todo

Perón_vota_(1946)

Es un año raro en política. Como siempre, pero un poco más que siempre, bienvenida contingencia. Pareciera que la transición se adelantó como el otoño, que en 2014 empezó en febrero. Entonces, con un escenario por demás inestable, frágil y poco predecible, los pre-candidatos a presidente en 2015 oscilan entre la consolidación de un perfil y los bandazos propios de aquellos que todavía no tienen configurada una estrategia.

Por supuesto, sería inocente pensar que un candidato y sus equipos puedan trazar estas estrategias cuando no se tiene aún claro quiénes serán los contendientes y, más importante aún, los polos político-ideológicos que se armarán como “oferta” electoral.

Pero lo que si puede avizorarse en estas etapas pre-competitivas, es la estrecha relación que se da entre los diferentes agrupamientos y su interrelación relativa. Repasemos:

a) En el planeta “peronismo” todo indica que ahí se dirigen a una interna abierta en las PASO para “acomodar” la sucesión del kirchnerismo. De cómo se resuelva la continuidad del FpV y su capacidad para mantener unido bajo ese sello a la totalidad de gobernadores, intendentes y sectores políticos y sociales que vienen conviviendo desde 2003 tendrá repercusión, por supuesto, en la esfera propia. Pero también en sectores que ya le son ajenos. Sin ir más lejos, el massismo aguardará sentadito que el “cierre” del peronismo deje afuera sectores importantes para tentarlos con el salto.

b) La posibilidad y la manera en que logre constituirse el Frente Renovador en una fuerza nacional (algo que por el momento está muy lejos de ser) por supuesto que es interés del massismo. Aunque no pareciera sencillo que –más allá de la evidente simpatía que hoy por hoy el de Tigre genera en ciertos sectores del poder concentrado- el diputado Massa pueda arrastrar tras de sí más que los heridos de la interna peronista (por cierto, concientes de esto, y porque los gobernadores detestan que les caminen la interna por abajo, pasa esto). Pero lo cierto es que, además de depender del peronismo para crecer, el modo en que el Frente Renovador “arme” impacta directamente en otro barrio: el macrismo.

c) El macrismo tendrá en 2015 una disyuntiva que le es fundante: su falta de definición a la hora de avanzar en acuerdos o no con sectores del peronismo. Ahora, más allá de las relaciones dirigenciales, lo cierto es que se pisa votantes con el massismo. La falta de audacia de Mauricio Macri en este sentido evidencia los propios límites de su potencialidad como fuerza nacional. No se baja al barro sin mancharse los mocasines.

Pero, que siempre hay peros, el camino que elija el PRO también tiene impacto en otras latitudes. Por ejemplo, y vamos dando la vuelta entera, en el UNEN o como corno se termine llamando ese coso.

d) Carrió –en un nuevo giro loco- sabe que su crecimiento dentro de la inestable alianza que mantiene con el socialismo y el radicalismo sólo puede darse a expensas del electorado centroderechista-republicano (¿?) del macrismo. Y hábilmente hace unos guiñitos hacia esos sectores. Lo cual tensa todo ese universo pan-antiperonista. Los radicales se excitan, porque siempre se excitan con las luchas internas y Binner pide que le den tiempo para pensarlo, pensando que así gana tiempo. Y, por supuesto, todos ellos les rezan todos los días porque haya algún tipo de milagro que hiciera que Massa jugara dentro de la interna del peronismo. Si hay algo que les gustaría a estos sectores del UNEN o como corno vayan a llamar a este coso, es que a la final llegaran dos grandes polos, a la vieja usanza PJ-UCR ochentista. Pero bueno, ya sabemos que en política los milagros no existen.

¿Se puede extraer alguna conclusión de este pantallazo? Para empezar, al menos una. Y es que el peronismo del Frente para la Victoria es el único espacio que tiene autonomía relativa y no depende más que de sí mismo para conformar su polo. Y que dependerá de su inteligencia para permitir que todos los que actualmente lo integran se sigan sintiendo contenidos en su interior. Por eso, no debería sorprendernos que sigan y sigan apareciendo pre-candidatos oficialistas rumbo al 2015, puesto que es un modo (por cierto el más puramente político) de ofrecer perspectivas de futuro. Cuanto más lejos se lleve esta estrategia, mejor para todos. Complementariamente, aquellos sectores del oficialismo que –más allá de sus intenciones- pretendan obturar este momento de abierta competencia interna, no estarán haciendo otra cosa que plantar una semilla de derrota. Una semilla que correría el serio riesgo de germinar.

Foto.

: De chiquito, Mendieta no quería ser bombero ni policía. Soñaba con ser basurero. Ir colgado, como un superhéroe, del camión. Despúes se las ingenió para ser y hacer muchas cosas, todas más interesantes que lo que terminó siendo: un Licenciado en Comunicación, algunas veces como periodista, otras como funcionario público. Sus únicas certezas son su sufrimiento racinguista, la pasión por el mar y cierta terquedad militante. Todo el resto puede cambiar mañana. O pasado.