Una

La presidenta y el candidato se saludan en una exposición

Tres cositas en este arranque de la campaña electoral:

Cuando analizamos las estrategias de la oposición en este blog, venimos hablando de algo que, en el contexto del -llamémosle- «giro a la izquierda» de los gobiernos de la región han venido haciendo muchas veces los sectores políticos que se enfrentan a los oficialismos y que buscan mejorar su desempeño electoral. Hablamos de «caprilización»: Henrique Capriles elige para enfrentar a un sólido Hugo Chávez garantizar que mantendrá varias de las políticas populares del entonces presidente venezolano. No ser «la oposición» sino «la solución».

Una muestra clásica de esta situación puede ser el ya famoso discurso de Mauricio Macri la noche de la victoria del PRO en la Ciudad de Buenos Aires, en el que ratificó que el Estado mantendrá su presencia en ciertos sectores de la economía, con algunos cambios.

Ahora bien, lo que vimos después de las primarias parece ir en otro sentido. ¿Se trata de un sentido que va de la «caprilización» hacia una estrategia de mayor polarización, más dura, como la que llevó adelante el candidato opositor Aécio Neves en Brasil? Repasemos:

  • Embestida contra el candidato oficialista por las inundaciones en la provincia de Buenos Aires.
  • Presentación de Macri ante empresarios en la que, en vez de «zafar» con un «quiero un tipo de cambio competitivo» afirmó que el precio del dólar lo va a «fijar el mercado».
  • Definición de que el ministro de Economía será un «duro» como Carlos Melconian.
  • Salida del closet de Melconian como vocero económico oficial del PRO, con entrevistas en programas de la tarde (Diario de Mariana) o en Conversaciones de La Nación.
  • Notas con trascendidos en las que se afirma que «el PRO dejarà los elogios al gobierno (sic) y endurecerá su discurso«.

¿Deja de lado entonces Macri la estrategia de Capriles, Marina Silva,  Luis Lacalle Pou, de buscar un cierto «centro» -aquí como en casi toda Sudamérica un poco más corrido hacia la «izquierda» de lo que al PRO le gustaría- y va hacia la estrategia «hardcore» de Aécio Neves para buscar polarizar la elección y engordar remarcando su perfil opositor?

Del otro lado del espejo, esta semana reapareció la presidenta Cristina Kirchner. Entre los oficialistas, lo que vemos es un debate acerca de si hay que «cristinizar» o «sciolizar» la campaña. Si para tratar de llegar a un 45 por ciento hay que volver más «azul oscuro» las zonas azules del país o ir a cazar en las zonas verdeamarelas que dejaron las PASO en la zona central de nuestro país.

Mi opinión es que ese debate es secundario, por dos razones:

  • Primero, porque, recordemos: el kirchnerismo fue kirchnerismo en 2007 y en 2011, pero a la vez no fue entonces especialmente «polarizante». Ni «Cristina, Cobos y vos» ni «La fuerza del amor» se parecía demasiado a «nosotros o ellos» o al western de «no hay lugar para los dos en este pueblo, Johnny».  Ying y Yang. Ahí no sólo hay que escuchar el discurso de Cristina en la cadena nacional -más de sacudir con su impronta- sino el que se dirige a la militancia kirchnerista en los balcones, cuando dice cosas como: «Hay que explicarle a cada argentino que no se trata de elegir entre los candidatos del FPV y el Arcángel San Gabriel. No, si fuera el Arcángel San Gabriel yo les diría ‘no nos voten, voten al Arcángel San Gabriel»‘. «Por eso les pido que el rol de cada militante, el rol de cada dirigente debe ser el de lograr la unidad; convencer no solamente a los propios, sino también a aquel que tiene una diferencia, tal vez porque nos equivocamos en algo, tal vez porque no le gustamos en algo. Hay que hacerles entender que esto no es una cuestión de estilo y de modales. Hay que hacerles entender que puedo gustarles más o menos, o puede gustarle tal o cual candidato más o menos.; que la cuestión son las políticas que se van a llevar adelante, los compromisos que cada uno tenga con el pueblo, con las políticas públicas que han servido para sacar a millones de argentinos de la pobreza y generar la clase media más importante que tiene toda Latinoamérica». «Y les pido otra cosa por favor a todos ustedes. No hagan comparaciones, por favor, no se pueden comparar las cosas, porque somos personas. Somos personas y somos distintos. Pero tengan la certeza absoluta de que las ideas y el proyecto siguen adelante porque están enraizados en la sociedad argentina».
  • Segundo, porque ambos polos del debate tienen algo de razón. Si revisamos los porcentajes de voto de las zonas en las que se impuso el oficialismo en las PASO veremos que hay provincias y regiones que están en los niveles de voto de 2007, cuando el oficialismo ganó en primera vuelta con el 45% nacional (algunas zonas del Gran Buenos Aires, Santa Fe y Rosario, algunas provincias del Norte)  otras que no -tanto en el GBA, como en el Norte y el Sur el país-. En ese sentido, la estrategia de la «cristinización» tiene sentido. También lo tiene la de la «danielización» en todo a lo que hace a las provincias de Córdoba y San Luis, por ejemplo.

Lo que me parece importante en el oficialismo no es tanto que se «cristinice» o se «danielice» sino que, al estilo de cómo se pactó la fórmula presidencial única en el Frente para la Victoria haya una estrategia electoral también pactada al máximo nivel. Esa estrategia puede bien pararse más en un polo o en otro o incorporar elementos de los dos estilos, por ejemplo, de acuerdo al territorio del que se trate. Pero la estrategia tendrá necesariamente más fuerza si fuese una y acordada.

En este sentido, y recuperando la primera parte de esta breve nota, habrá que ver si los movimientos que estamos viendo en el principal frente opositor resultan inocuos para el oficialismo. ¿Si Macri se «macriza»? ¿Si deja la «caprilización» para fundar la agrupación «La Aécio»? ¿El oficialismo conserva toda la paleta de matices de cara a la próxima campaña o se definen a su vez en espejo las estrategias?

Arranca la primera campaña del resto de nuestras vidas. Ahí vamos.

Acerca de Nicolás Tereschuk (Escriba)

"Escriba" es Nicolás Tereschuk. Politólogo (UBA), Maestría en Sociologìa Económica (IDAES-UNSAM). Me interesa la política y la forma en que la política moldea lo económico (¿o era al revés?).

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