Santiago N. Ibarra

La realidad frente a la metafísica, tras las PASO

Granados

Scioli expone personalidad y perfil propio, designando al
polémico Alejandro Granados.

Una pregunta inmediata a las declaraciones de Martín Insaurralde en favor de la baja de imputabilidad es si el kirchnerismo emprende un proceso de derechización. A la toma apresurada y torpe de la bandera tradicional de la derecha punitiva, sigue el interés por elevar el piso de ganancias. Algunos se preguntan, ¿pueden estas no ser las palabras de la presidenta, dada la cercanía que le dispuso al candidato durante la campaña? En esta situación, hay dos elementos que pueden aportar algo de luz: Insaurralde es un intendente o, dicho de otro modo, un líder territorial que conoce las inquietudes (buenas o malas) de un distrito del GranBA y obra en consecuencia para obtener votos. Proviniendo del Partido Justicialista bonaerense, lugar de conversiones, adaptaciones y disputas de liderazgo durisímas, podría explicarse además la capacidad de nadar hacia la corriente de la opinión pública instalada.

En lo concreto, las PASO permiten una lectura que guía a las revisiones. La crítica interna, en este cuadro de situación, merece dejar de ser fustigada o cuestionada como una manipulación divisionista del Grupo Clarín. Sólo puede resistirse a la crítica aquél que tiene la soberbia de creer que no hay nada por mejorar. En este sentido, puede hacerse una división de responsabilidadesde aquí a octubre: el gobierno nacional en tanto representación máxima de una dirección, y la militancia distrital en tanto lugar de comunicación de las políticas públicas. Si los medios neoliberales hacen del ataque a el CEDIN, freno a la especulación y las corridas bancarias, una opinión pública hegemónica y cautiva, estamos al horno con papas. De tal modo, la estatización de YPF, la sanción del voto juvenil, la obligación de los bancos de otorgar el 5 por ciento de sus depósitos en créditos para inversión, la implementación de créditos para obtención de viviendas y reformas de inmuebles a través del PROCREAR y los intentos de acuerdo de precios poca incidencia han tenido en una sociedad que elige fuerzas políticas con los mismos criterios que un equipo de fútbol y abraza con enfásis la promesa demagógica del cese de confrontaciones, acaso un retorno al útero de la calidez menemista. También se advierte los vínculos transitorios que el electorado realiza con un proyecto político (temática a la que invita a pensar Gabriel Vommaro en “Diez años de Favores por votos. El clientelismo como concepto y como etiqueta moral”, en “Si éste no es el pueblo. Hegemonía, populismo y democracia en Argentina” (2010), de Eduardo Rinesi, Matias Muraca y Gabriel Vommaro (comps.)). Insaurralde, decimos, toma las promesas de Massa, a lo que nos preguntamos ¿ignora que para réplicas, mejor los originales? Por lo pronto, una respuesta necesaria para revertir la confianza de las mayorías es internarse en el debate y generar hechos políticos, una responsabilidad que cabe a la dirigencia nacional y a la militancia de los distritos.

La designación de Alejandro Granados, partidario de la mano dura frente al delito, al frente del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires no es un dato menor. Si en el período preelectoral Daniel Scioli buscó cautivar al kirchnerismo con muestras de fidelidad a Cristina Fernández cuestionando a la propuesta de Massa en la búsqueda de capturar estructura para el proyecto presidencial de 2015, esta decisión tras las elecciones primarias resulta un guiño a los intendentes en tanto posibilidad de premiación y preferencia al mismo tiempo que advierte la valoración de las bases de sustentación buscadas. En esta línea de consideraciones, no puede obviarse que el fenómeno más rico del proceso kirchnerista es la disputa generada al interior del propio peronismo entre fracciones de izquierda y progresistas frente a las corruptas y conservadora, con la consiguiente tensión en territorios y liderazgos.

La manifestación de retrocesos en la correlación de fuerzas son evidentes, y para un cronista que entiende que toda construcción se inicia desde abajo los enojados que escupen al cielo o los atónitos que se han privado de besar el anillo se han privado de razonar las urgencias del actual contexto. Así las cosas ¿dónde queda la “Generación del Bicentenario”? ¿qué de una resurrección de un peronismo de izquierda y su imaginario? ¿adónde la transversalidad? Es un escenario incoherente imaginar banderas con la cara de Eva, Cooke y el Che en una campaña presidencial de Daniel Scioli o similares; sin embargo, la manipulación simbólica todo lo puede. Las conversiones también. El kichnerismo ya no es -para cachetazo de la insolencia de los bravucones, o para el fatalismo triunfante de jóvenes eufóricos que jamás pisan zonas con necesidades- el 54 por ciento. Las cartas están echadas, y para quien desee revertir el cuadro de situación, no queda otra que la militancia real.

 

PASO PBA 2013: ¿Nos animamos a discutir en serio?

Finalmente, la esperada jornada de agosto llegó para disipar y afirmar, con la sentencia irrevocable de los datos concretos.  Ello no implica pensar la parcialidad como una situación estática, sí como un resultado ante el cual deben existir fundamentos kirchneristas de derrota más complejos que la ruptura e instalación mediática de un político ambicioso y joven notoriamente inseguro e improvisado en los espacios específicos de publicitación de ideas, quizás una debilidad inherente a su temprano lanzamiento extradistrital que lo posiciona como un opositor “peronista” adelantado a una hipotética ruptura del gobernador Daniel Scioli.

Culpar a la perseverancia del intendente de Tigre por la derrota sería poco edificante y un gesto grosero de autocompasión, desmereciendo una biografía de gestión cuyas desprolijidades no implican rechazar una férrea defensa de la política frente a las corporaciones, con iniciativas voluntaristas destinadas a poner solución a los emergentes conflictivos con la dificultad inherente a un pueblo argentino que espera un rol protector del Estado bajo la utopía feliz de las mieles menemistas perdidas.

Una primera observación de parte del núcleo duro del kirchnerismo es la sútil diferencia entre los guarismos de la elección provincial (FR 36,14%, FpV25,76%) y Nación (FR 35,05%, FpV 29,65%), que no impide desdeñar un probable estudio del caso por el gobernador Scioli, confieso aspirante a la Rosada.

Lo que claramente se ha pasado por alto es una autocrítica pública en gran parte de las agrupaciones kirchneristas. En estos diez años, el kirchnerismo logró movilizar importantísimos grupos de jóvenes y sectores de la clase media, que por apoliticidades previas, carecen de un trayectoria militante lo suficientemente intensa y extensa para establecer distinciones entre el apoyo a una gestión y la resolución de las preocupaciones de los vecinos del entorno. A los efectos de su publicidad, Unidos y Organizados demostró que la entrega militantes podía vehiculizarse como un formidable aparato de trabajo social en episodios de crisis; en materia estrictamente política, el exitismo por la campaña electoral previa y la acefalia dirigencial promovieron una confianza ciega en una jefatura que acomodara los melones sumiendo a la militancia en un letargo poco utilitario. Asumir la  militancia dista mucho del presentismo de los actos en Plaza de Mayo, la extensión de la columna de una orga o la repetición de las canciones de La Cámpora, ni la queja ante los ataques del monopolio o la pésima instalación de un candidato que no conocen ni los del riñón. La respuesta a los colores primaverales es evidente. No es casual que Fernando Navarro, dirigente del Movimiento Evita, organización de militantes de base con firmeza territorial, formule una aislada autocrítica, probablemente instando a un cambio en las acciones de campaña.

militancia

Asumir los errores no debiera considerarse un gesto de debilidad, sino una voluntad de perseverar en una auténtica construcción transversal bajo una retórica didáctica que permitan reconocer la especificidad del momento político (crítico en lo electoral pero calmo en lo gubernamental) y persuadir por lo consumado reconociendo con precisión los desafíos próximos (una sintonía fina en el “Mirar para cuidar”, el control de la especulación inmobiliaria con alquileres casi equivalente a sueldos bajos, podrían entrar en la agenda) y un compromiso de que gobernadores e intendentes empuñen doctrinas decimonónicas para justificar la desatención de los episodios de conflictividad local.

En fin, nada que no se haya escrito por estos días, en un resumen menos elaborado que el dado en los lenguajes ambiguos y  categóricos de los escribas virtuales. Quizás estos apuntes puedan servir a la colección de anotaciones de estos días en la recuperación de un electorado no ideologizado y carente de adhesiones irrestrictas que supo otorgar un porcentaje equivalente al actualmente obtenido.

De colores se visten los campos en la primavera

Foto 25 de mayo

Desde su momento fundacional del 27 de abril de 2012 en Vélez,  la utilidad de la Mesa de Unidos y Organizados ha sido fluctuante, sea por su capacidad de funcionar con regularidad, de aglutinar en forma permanente o simplemente por menoscabo. Tampoco faltaron oportunidades para que líneas internas de las agrupaciones de referencia se volcaran a participar en este instrumento, generándose mesas paralelas que dificultaron la legitimidad de las decisiones efectuadas desde las instancias subnacionales.

La propuesta de la Mesa de Unidos y Organizados y sus derivaciones distritales constituyó una posibilidad de acercamiento entre agrupaciones políticas que habían competido en 2011, con el objetivo principal de manifestar su adhesión a las iniciativas progresistas del gobierno nacional y repudia expresiones antidemocráticas de sectores de la oposición. En tal sentido, fue la primera oportunidad durante los diez años de proceso kirchnerista en que se establecieron las bases para un compromiso de las distintas agrupaciones afines a tomar un posicionamiento ante los grandes hechos políticos.

En la campaña de 2011, el partido MILES y Nuevo Encuentro asumieron cuestionamientos a aliados del gobierno nacional, estableciendo diferencias que, no destructivas, constituyeron una identidad que habilitó a la reformulación del análisis de otros grupos, en una aproximación de deseos y delimitaciones que promovieran el debate.

El problema insoslayable que presenta el proceso kirchnerista es la dificultad en presentar en las elecciones presidenciales una figura electoralmente poderosa. Dos de los mayores logros de las presencias convocantes Néstor Kirchner y Cristina Fernández fueron la inclusión de sectores de la clase media e izquierda tradicional en un proyecto político peronista y la capacidad fundante de un peronismo actualizado y rupturista. Es presumible que el liderazgo de continuación resulte de la relación de fuerzas en el período 2013-2015, aunque la importancia de la decisión de Cristina Fernández en nombrar un candidato es un dato que no cabe pasar por alto.

La gran pregunta que surge, a horas apenas de las elecciones de 2013, es si el trayecto recorrido por las agrupaciones kirchneristas podría derivar en una unificación facilitadora de la continuación del período kirchnerista contemplando entonces la fatalidad de optar entre la adhesión a los jefes distritales o desarrollar la potencia ideológica de diez años de revalorización de la autoridad de la política.

 

Una Argentina dividida

División

Suele decirse que los extremos, en algún punto, se juntan. La frase, en el contexto de la política argentina actual, es incongruente porque, paradójicamente, ideología y metodología de un grupo y otro marcan caminos de acción política en todo diferentes.

No hay demasiadas novedades en esta nueva marcha opositora. Una vez más, y ya no es nada raro, coincide con episodios de desestabilización de  un gobierno popular de la región. Quizás sea necesario agregar que, si Néstor Kirchner fue en 2003 el recuperador de la política al resguardar la iniciativa de la agenda legislativa en la representación popular salvando el prestigio y estabilidad institucional salvando de escraches y agresiones diversas a legisladores, es precisamente el proceso por él abierto el principal depositario de las difamaciones de pusilánimes y retrógrados salvaguardados en las oposiciones y la virulencia social que alimentan. Son ya casi diez años de gestión kirchnerista, en el momento difícil de afrontar una crisis de consumo internacional, a lo que debe sumarse principalmente la impotencia en la imposibilidad de gobernar también viabiliza enojos en la sucesiva serie de derrotas; asimismo, tampoco faltarán quizás un segmento muy minoritario en esa misma marcha los que esperen una profundización del modelo, y rechacen las formas en que el gobierno se expresa (al respecto, la comunicación en materia de políticas públicas no deja de ser un defecto más que evidente).

Una gran diferencia entre el decir y el hacer en estos días estuvo dada en el rol que cumplió la militancia kirchnerista durante las inundaciones en la CABA y el GranBA. Mientras las oposiciones cuestionaron la falta de previsión e inversiones en obras para evitar el desastre, el pueblo argentino contribuyó con inmensa solidaridad a dejar sus donaciones y la militancia de las organizaciones kirchneristas se volcó silenciosamente clasificar los envíos y  poner el cuerpo en la zona, ante el descontento de los afectados.

Es posible decir que se vive una Argentina dividida. Pero estos extremos no se juntan en la diferencia metodológica que fija un marco de acción: mientras prevalece la manipulación mediática sobre grupos que incurren en irrupciones de violencia física en las manifestaciones, los seguidores del actual gobierno ocupan su tiempo en mejorar la gestión y actuar políticamente para producir los cambios territoriales necesarios para mejorar el lugar en que viven, comprendiendo éstos últimos aspectos una información imposible de transmitir al cómodo ciudadano cuyo conocimiento sobre la política es mediatizado, alimentando un gregarismo díficilmente comprensible.

Una vez, más la militancia política es la diferencia.

Un Líder que se hizo Pueblo

Encender la televisión es suficiente. Opositores u oficialistas, los medios deben hacer foco en la noticia. Para celebrar su muerte algunos. Para conmoverse y lamentar su temprana ausencia otros. Lo que ambos no pueden negar es la congoja de una multitudinaria e inmensa marea roja que serpentea en las calles esperando despedir a su líder. Ni tampoco que esos hombres y mujeres se sienten, desde la llegada de su “comandante”, protagonistas de la historia mundial.
Hugo Chávez era militar, pero antes un político. Nacionalista popular influenciado por un hermano izquierdista, entendió que la política viciada y un ejército clasista no podían dar lugar a una democracia auténticamente representativa. Constituyendo un movimiento renovado de militares y tras una intentona fallida de toma del poder, fue lo suficientemente capaz de advertir las posibilidades de una vía democrática hacia el socialismo (retomando el modelo de Allende en Chile) y al mismo tiempo elevar la presencia, entonces subterránea, de un imaginario popular de glorias emancipadoras en tanto recuperación de la historia para un proyecto de emancipación nacional. De esta manera, logró que la política mudara de una tradición gerencial (poco) representativa a una democracia popular revolucionaria constituyente a través de gestión y cesión de voz al pueblo organizado.
Hábil comunicador de lo público en su programa “Aló presidente”, el líder bolivariano era consciente de la necesidad de que por primera vez el sistema político venezolano rindiera cuentas ante la ciudadanía, transformando la oportunidad televisiva en un ámbito de enseñanza y recepción de las demandas ciudadanas. Junto al aprendizaje de lo político,  el problema de la educación fue una meta permanente del gobierno, preocupación que fue resuelta en gran parte al ser declarada Venezuela país libre de analfabetismo en 2005 por la UNESCO, a través de la sucesiva implementación del programa cubano “Yo sí puedo”.
Uno de los aspectos menos inocentemente cuestionados ha sido la perduración del mandatario en el ejecutivo presidencial, al punto tal de falsear la imagen de Bolívar inventándolo liberal a modo de contraste. El Libertador, al igual que Hugo Chávez, creía en la necesidad de un mandato presidencial lo más extenso posible, a modo de llevar adelante de forma ininterrumpida las transformaciones sociales necesarias para una sociedad igualitaria. No desconocían ambos que, en los pueblos que comienzan a transitar una senda de afirmación y reivindicaciones, no hay ideas previas que movilicen sino que éstas se van formando al calor de los progresos propios y que los liderazgos se conforman desde la informalidad de quién se atreve a proyectar lo posible inimaginable, en una audacia que lleva a interpelar el presente y al poder real que construye las relaciones de dominación e injusticia. La figura de Chávez, aglutinaba así a la ciudadanía en tanto representación de una política que implicaba el gradual mejoramiento y protagonismo de los sectores más vulnerados. La contrapartida de las acusaciones de autoritarismo que se propagaron por la prensa liberal a lo largo del mundo están dadas en el sometimiento permanente del oficialismo a elecciones democráticas y las atribuciones concedidas a las organizaciones comunales en tanto autoridades territoriales de representación.
Otra de las conquistas de las que ha formado parte a nivel sudamericano son la transformación del MERCOSUR en quinta economía mundial con el ingreso de Venezuela y el alto protagonismo en la destrucción del ALCA y las creaciones de UNASUR y CELAC, ámbitos de defensa de la democracia, integración y discusión para una Latinoamérica para los latinoamericanos.
Hugo Chávez debe ser valorado en calidad de latinoamericano orgulloso, transmisor de autoestima en un subcontinente gobernado entonces por ideas neoliberales que las distintas sociedades habían acogido. Se había optado por la dominación “suave” (aunque dejará en la calle a miles de compatriotas) a un proyecto de afirmación soberana. Por ello, el arribo de Chávez al poder, y la consiguiente politización e ideologización del pueblo venezolano, debe ser aceptada como un cambio cultural significativo y una demostración desagradable para los partidarios de contubernios y gobernanzas entre gallos y medianoches, en una visibilización que se trasladó a Sudamérica en tanto proceso genuino de resistencia y puesta en práctica de un pensamiento de sí y para sí en las naciones de la Patria Grande. La recuperación de la palabra “socialismo” como eje de una política de permanente reforma, en abierta confrontación con el esquema neoliberal impuesto tras la caída del Muro de Berlín, y la recuperación de una retórica antiimperialista destinada a evitar la injerencia estadounidense sobre la soberanía de los países americanos,  significan un compromiso de lucha por una sociedad sin privilegios cuya expansión ideológica tiene hoy una repercusión continental indispensable para la defensa de modelos productivos, democráticos e inclusivos.
Con la pérdida de Hugo Chávez, no es Venezuela la que pierde a un presidente sino América Latina la que, como sucedió con Néstor Kirchner, pierde a un líder cuya presencia sobrepasa los caprichos de la biología y se manifiesta en el pueblo que lo llora en estas horas.

La política chabón. Jóvenes y política durante el proceso kirchnerista.

Fenómeno novedoso e imprevisto, los jóvenes irrumpieron la escena política tras la muerte del ex presidente Néstor Carlos Kirchner incorporando códigos e impresiones que renovaron formas de la política.
“Vengo bancando este  proyecto,
proyecto nacional y popular,
te juro que en los malos momentos
los pibes siempre vamos a estar”
Durante la década de los 90, el refugio de los jóvenes frente a las políticas neoliberales y una dirigencia profundamente desprestigiada estuvo dado apenas en el ámbito musical, que empezó a dar una narración crítica e incisiva de la situación nacional. Esto dio lugar al desarrollo del llamado “rock chabón”, concepto por el cual se entendía el clima festivo de recitales de algunas bandas de rock, con seguidores conformados en grupos con identidad propia, que se expresaban alentando a bandas con cantitos y banderas. El deseo de venganza por la criminalización de la juventud y la pobreza (“matar a un rati/ para vengar al Walter…) o la aparición de la cuestión social (…somos los grasas, somos los negros, pero conchetos no) fueron temáticas recurrentes que dieron expresión del malestar de una franja etárea en torno a la naturalización de la exclusión y la concentración económica.
Al kirchnerismo no le resultó fácil persuadir a una sociedad descreída, pese a medidas de relevancia simbólica tan notable como la negociación de la deuda externa, los juicios a genocidas, la recuperación del edificio de la ESMA. Sin embargo, seguramente gran parte de aquella juventud solidarizada con la franja etárea diezmada durante la última dictadura militar entendía que vivía un momento de cambios en materia de revisión del pasado histórico.
Sin embargo, el conflicto patronal por las retenciones móviles a la soja de 2008-2009 generó una profunda confrontación y una escalada de radicalización por parte del sector rural privilegiado que despertó en la sociedad una toma de posiciones que llegó, incluso, a la juventud que vivía entonces apática desde la década del noventa. La Sociedad Rural Argentina, institución profundamente vinculada a cada uno de los golpes de Estado en Argentina, lideraba entonces la Mesa de Enlace Rural (probablemente el grupo de presión corporativo más importante dentro de la democracia argentina, por fuera de los medios de comunicación) e instaba al gobierno a liberar no sólo las exportaciones sino también todos los productos primarios. Gran parte de la sociedad entonces fue parte activa, consciente o inconscientemente, del lobby de los ruralistas.
Fue ésa la época de la aparición de la agrupación “La Cámpora”, que llevaba el apellido de un presidente que había dado una gran participación a los jóvenes peronistas combativos de la década del 70, muchos de ellos víctimas del genocidio militar. Este apoyo y el gran respaldo de la presidenta a la participación juvenil permitió una reapropiación de franjas etáreas excluidas, condenadas a sufrir el recelo y el menosprecio de las oligarquías políticas al momento de entrar a un local partidario.
Sin embargo, la muerte de Néstor Kirchner el 27 de octubre de 2010 dio un quiebre en toda la escena política, ya que había muerto ni más ni menos que el personaje principal. La multitudinaria despedida del ex presidente obligó al balance de su obra de gobierno, ante lo cual gran parte de la población se sintió sensibilizada, introyectó las causas de su administración (derechos humanos, búsqueda de soberanía política y nacional, vocación reformista permanente) y optó por iniciar una participación política. Néstor Kirchner fue recordado como un presidente militante y el hacedor de una revalorización de la democracia y los derechos humanos.
El 13 de marzo de 2012, ante las falsas acusaciones de violencia de jóvenes militantes, la presidenta Cristina Fernández señaló con contundencia: “El mejor lugar para la juventud es la política.” Esto viabiliza la autorización a la militancia y la protección de los grupos etáreamente postergados.
La cortina musical del programa “678” emitido en la Televisión Pública, “Banderas en tu corazón (Juguetes perdidos)” de los Redonditos de Ricota en 1996, expone con un verdadero dramatismo la falta de compromiso en una visión colectiva de la sociedad, en un mundo asediado por un recalcitrante individualismo, un pedido en medio de las asfixia del retorno de las ideologías en la peor interpretación posible de la posmodernidad. Dicha edición no se corresponde con el marco político actual, pero si actúa como un recordatorio de la patria oscura y nefasta que supimos construir.
El reciente evento del 9 de diciembre, en el marco de la Fiesta de los Derechos Humanos y la Democracia, expuso un notable cambio estético en cuanto a las pasadas jornadas menemistas. Los concurrentes, mayoritariamente jóvenes, marchaban con banderas y remeras que los identificaban con una agrupación y sus ideales, en una visión positiva y constructiva de la sociedad. Poseedora de rasgos y colores propios, sin presiones de dirigentes a ciudadanos a través de planes estatales para lograr la subsistencia. Este es un detalle nada menor: la fuerte convocatoria de un kirchnerismo genuino y la ausencia del culto a la personalidad característico del aparato de partidos tradicionales.

Frente a los rumores de la prensa opositora en cuanto a un hipotético desgaste de Cristina Fernández, los jóvenes aportaron fervor, aguante y esperanzas, toda una demostración de un cambio de época y de espacios militantes llenados por ideales colectivos por sobre el autoritarismo de instrumentos electorales corrompidos.

La sinrazón antipopulista, o la rutina confrontativa antidemocrática

La oposición mediática construye relatos distópicos con repercusiones de realidad.

La creciente escalada verbal de referentes de la Oposición (política y mediática), que enfrenta la falta de propuestas y la resistencia a los cambios culturales como sus problemas más serios, exige un tiempo de reflexión minuciosa ya que las críticas realizadas constituyen exabruptos tales como la inexistencia de la democracia, la existencia de persecución política y la formación de grupos paramilitares en las principales agrupaciones políticas.

Desde luego, es previsible que toda administración se vea cuestionada por una prensa opositora; sin embargo, la magnitud de las acusaciones amerita, cuanto menos, respuestas judiciales en pos de un resarcimiento y una fe de erratas, dado que la inacción fortalece la impunidad de las palabras y aguijonea a los grupos mediáticos a avanzar hacia nuevas operaciones. Se trataría, simplemente, de dar la respuesta pertinente a cada ofensiva. Las perspectivas de la plena vigencia de la Ley de Medios, problablemente, se pospondrá a diciembre recorriendo instancias internacionales. Se trataría, simplemente, de no ceder en el mismo lugar de los ataques.

El escrito de uno de los polemistas más retrógrados del diario La Nación (tribuna tradicional de los defensores de las asimetrías sociales), nivelando las juventudes hitlerianas por encima de los activistas adherentes al actual gobierno nacional, revela no una falta de conocimiento sino de ética. Una explicación sobre la conducta de Aguinis es que pesa más la línea editorial del diario que el apego a su origen judío; esto no lo exime, claro está, de ser responsable directo de lo que a su nombre publica.

Sin embargo, la recientes elaboración literaria no debe servir para opacar la creatividad de los escritores Joaquín Morales Solá, Julio Blanck, Ricardo Kirschbaum (expertos en off the record) y Mariano Grondona (quién moldea teorías como plastilina). Pero la virtud de estos literatos, que por fuerza de hechos deben elaborar textos en formato periodístico, es sistematizar ideas del imaginario del conservadurismo opositor. Así, el antichavismo de Binner, las acusaciones de corrupción de Stolbizer, de un Estado ineficaz de Macri, de venta del Estado a la Barrick de Solanas, el rechazo la inversión social de Gerardo Morales y Ernesto Sanz hasta el regreso a la oligarquía partidaria pejotista del “peronismo federal” sirven de ingredientes indispensables para la construcción del relato, muchas veces plagado de contradicciones. No se trata de que tenga coherencia, sino de presionar al gobierno nacional.

El texto descalifica directamente a los espacios más dinámicos de este gobierno, desde el fervor de una juventud que se siente protagonista hasta las organizaciones que se han fortalecido en la sangre de activistas reprimidos en la arrasadora década neoliberal. A quién no le haya pasado por desapercibido el “golpe blando” de Paraguay, habrá advertido la importancia de la organización colectiva para ejercer demandas y construir mayorías a favor del rumbo conjunto inédito en la región.  En el plano local,  la conducción política de la DAIA y la AMIA,  coherentemente conservadora en el silencio frente al escrito aberrante,  revela la importancia de las construcciones territoriales que todo proyecto requiere-

Sin embargo, la ficción distópica de Aguinis tiene consecuencias imprevisibles que causan un gran daño desde el aspecto mediático. No hace falta revisar muchos medios internacionales para dar cuenta de la simbiosis editorial respecto a determinadas temáticas (sigase a El País/Perfil, Abc/La Nación) que deforman contenidos creando una imagen de caos que, casualmente, semeja descripciones de países de la región. Esta desinformación la he comprobado en la utilización de nuevas tecnologías, comprobando que no hay adherentes del PSOE que consideren “serio” y “progresista” el rumbo de la región, quienes me han recomendado que para informarme de España lea El País. Afortunadamente, UNASUR ha sido un dispositivo efectivisímo de defensa de la democracia, lo que no quita que esté bajo estudio para ser vulnerado.

A seguir pensando entonces en el desafío de una comunicación democrática y en la conformación de criterios de responsabilidad comunicacional. A las obras.

 

 

La Tupac lanza su propio partido

La Tupac lanza su propio partido

¿Una alternativa democratizante para los conservadores gobiernos norteños?

Un plenario de 900 delegados dela Tupac Amaru resolvió la creación del partido político que se propone salir casa por casa “a ver qué necesita el otro, en qué hay que trabajar, qué es el presupuesto participativo, cuánto se llevan las mineras, las azucareras, cómo vamos a garantizar salud y educación gratuita”.

La Tupac Amaruha significado hasta el momento una experiencia formidable de organización popular y autogestión, un objeto de estudio fundamental para proyectar redes asociativas bajo fines colectivos en un contexto de gran pobreza y conservadurismo, elementos que fortificaron la independencia del sistema político de la organización. Presente como organización social en 16 provincias, en Jujuy maneja 680 centros asistenciales donde se le da de comer a unos 40 mil niños, se brinda asistencia a la salud, entre otras actividades. Además, tiene una red de 18 centros deportivos con pileta. Se calcula que participan de la organización en Jujuy unas 70 mil personas, el 10% de la población provincial.

Víctima de penosas acusaciones del dirigente radical Gerardo Morales, el periodista Horacio Verbitsky realizó una breve nota propiciando un mayor conocimiento de las actividades dela Tupac.

            «Chica de la calle, Milagro Sala comenzó su militancia en la cárcel, donde fue llevada por una refriega con la policía. Allí organizó una huelga de hambre cuyo resultado fue que se permitiera cocinar a las presas, con mejor alimentación a igual costo. Al salir obtuvo un empleo municipal y en las masivas movilizaciones de la década pasada acompañó al histórico dirigente de ATE Fernando Acosta, a quien llama su maestro político. Allí conoció también a quién es su esposo: el corresponsal que entonces cubría esas bataholas para el diario “La Nación”, Raúl Noro, actual secretario de comunicación de la Túpac Amaru, un hombre blanco de hablar pausado y cabello cano a quien los coyas no discriminan. Luego de cada acto, que comenzaba con gases y balas de goma policiales y terminaba con un cambio de gobernador, un grupo de chiquilines la acompañaban de regreso a su casa en el barrio Alto Comedero, ninguno con menos de seis hermanos, hijos de familias precarias en una de las provincias más pobres, devastado por las enfermedades y el clientelismo. Todos cuentan que alternaban changas con choreos y consumían sustancias poco recomendables. “Tenían restos de pegamento en la varicita”, dice Milagro. En forma gradual se fueron quedando con ella, que llegó a  albergara treinta en su casa. Los sorprendió con la propuesta de organizar en cada barrio un merendero (ellos le llaman con modestia una copa de leche) para los chiquitos más necesitados. Eso fue rudimento de su organización, que en los últimos diez años creció de forma incesante. Con 15 mil puestos de trabajo es el tercer empleador de la provincia, detrás del Estado y del grupo Ledesma, de los Blaquier. Al estallar la crisis de fin de siglo administraron con criterio social bolsones de comida y planes a de ayuda monetaria, lo cual les permitió organizarse mejor e incluir a más personas. A partir de 2003 recibieron planes para la construcción de viviendas de 54 m2, con dos habitaciones, cocina comedor, baño y lavadero. Cada casa cuesta 82 mil pesos y da empleo a cuatro personas, contra 110 mil y un empleo y medio cuando son construidas por empresas comerciales. Desde entonces llevan levantadas 3800, con diseños propios y atractivos colores. Todos los barrios tienen pileta de natación (en la entrada de uno un irónico cartel dice: “Este es el cantri de la Túpac Amaru”), cibercafé, telecabinas, minimercado y polideportivo con canchas de fútbol, básquet, jockey, rugby. También construyeron dos escuelas. Una fue bautizada Olga Aredes y la otra Germán Abdala, donde los trabajadores terminan sus estudios primarios o secundarios y obtienen títulos legales reconocidos por la provincia. Además del programa de estudio se dictan tres materias obligatorias: “Autoestima”, “Historia y cultura de Jujuy y los pueblos originarios” y, una vieja obsesión de Víctor De Gennaro inspirada por una frase  histórica de Rodolfo Walsh a la Junta Militar: “Lucha del movimiento obrero”.

[… ] Su estricta disciplina ha dado pie a las versiones sobre actitudes dictatoriales de Sala, que prohibió el consumo de alcohol y estupefacientes y dispuso que todos los trabajadores estudiaran, como forma de rescatarlos de la marginalidad. Con fondos del ministerio de Desarrollo Social se establecieron seis fábricas, y que emplean a 600 ex desocupados. Varias producen los materiales para la construcción de viviendas pero también hay una textil, donde se cosen guardapolvos, jeans, etc.. […]  Los dirigentes históricos de la CTA De Gennaro y Germán Abdala acompañaron el crecimiento de la Túpac Amaru y en la actualidad Milagro Sala integra el secretariado nacional de la central. Con notoria influencia del proceso político boliviano y manifiesta admiración por Evo Morales, la Túpac Amaru celebra todos los años, siempre en agosto, la festividad espiritual y de recuperación cultural de la Pachamama, en la que se hacen ofrendas a la madre tierra, enterrando todo aquello que los comuneros quieren que les dé en el año. La otra fecha clave es el Día del Niño.»

Tan grande es está influencia del gobierno boliviano enla Tupacque el lanzamiento del partido contó con el secretario dela Juventuddel Movimiento al Socialismo de Bolivia, Juan Carlos Bayón Rojas.

La dirigente Milagro Sala sostuvo que existía un permanente pedido de las bases y sectores ayudados de que la organización participara políticamente. El objetivo sería competir provincialmente y buscar una alternativa superadora del radicalismo y el peronismo, y según trascendidos, Sala sería candidata a diputada en 2013 y candidata a gobernadora en 2015. Es motivo de festejo también la pretensión de la Tupacrespecto a politizar la población indígena de estas tierras, evitando la dispersión y la improvisación propia de un movimiento de demandas, apostando de este modo a la generación de acción concretas, la responsabilidad ideológica y el daño electoral como un nuevo instrumento de presión. Además, hay una gran capacidad de que la organización se fortalezca ante las necesidades que hay sabido resolver: vivienda, empleo, educación, etc., básicamente del campesinado y los indígenas norteños. Esta expresión política es una seria amenaza a gobiernos conservadores de distinto signo político que mantienen las asimetrías sociales bajo acciones de represión indiscriminada.

Así comola Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat generó en Miles su brazo político, una vez más una organización social genera su propia organización política, el Partido dela SoberaníaPopular, que tiene la potencialidad de organizar, formar política e ideológicamente y difundir metodologías de acción tanto para organizar los reclamos históricos de los pueblos originarios.  Con la posibilidad de brindar una formidable expresión política a sectores desmovilizados y apáticos, el discurso indigenista dela Tupacpuede tornarse un elemento convocante y movilizador para compañeros altamente desalentados.

 

NOTAS

 

(1)   20/6/2012, “La Tupac Amaru lanza su partido y la candidatura a diputada de Sala”, por Rodolfo González Arzac, Tiempo Argentino.

(2)   19/6/2012, “Milagro Sala anunció que creará un partido político para competir a nivel provincial”, Ámbito Financiero.

(3)   25/10/09“Milagro en Jujuy”, por Horacio Verbitsky, artículo en diario “Página/12”.

 

 

La audacia de la invención política. Recuerdo de un 17 de julio no tan lejano

La política, bajo el gobierno representativo, es posibilidad y amenaza a la vez. Sin la omnipotencia de un poder absoluto, quién asuma la representación política para extender las fronteras de lo posible debe persuadir e instrumentar una serie de alianzas que viabilicen lo necesario en posible. Pero la definición de los asuntos públicos no dependerá sólo de las relaciones entre el cuerpo político y  la agenda que éste pueda pretender establecer: del mismo modo que existen las autoridades elegidas que conforman el poder político, otros poderes contemplan el sistema político y buscan influenciarlo de acuerdo a sus intereses. El pasado reciente en nuestro país demuestra como la disconformidad del poder económico y el poder militar trajo como consecuencia la irrupción de gobiernos militares e incluso el genocidio. Ello mismo es lo que hace a la política, en tanto práctica movilizante hacia el bien público y el mejoramiento moral, un ejercicio y una propuesta colectiva de riesgo.

Es así que desde el conflicto desatado por la protesta del empresariado sojero hasta la reciente asunción de la segunda presidencia de Cristina Fernández en diciembre de 2011 demuestra la potencia formidable de las grandes decisiones, aún cuando el consenso mayoritario no las comprende en su inmediatez; ello implica una apuesta ética en la toma de decisiones cuyos resultados no suelen ser previsibles. El permanente accionar de los medios masivos de comunicación y la constituida Mesa de Enlace Rural alentaron durante dos años la quiebra de autoridad del gobierno constitucional e idearon un clima de desestabilización que fue desde los cortes masivos de la ruta, el copamiento en distintas ciudades hasta el desabastecimiento.

Fue durante la discusión de la problemática resolución 125 que se pudo observar uno de los comportamientos más deshonrosos de la historia política argentina. En aquella oportunidad, cuando el poder ejecutivo nacional había llevado la norma al Congreso como propuesta para ser aprobada en forma de ley, tras la aprobación en la Cámarade Diputados y empate en el Senado, su entonces vicepresidente Julio Cobos rechazó el proyecto. Los motivos alegados fueron varios. “Hay quienes desde lo político -dijo- dicen que tengo que acompañar por la institucionalidad, el riesgo que esto implica. Mi corazón dice ora cosa y no veo que esto sea el motivo para poner en riesgo al país, la gobernabilidad, la paz social”. Estas palabras no son casuales, y Cobos parece advertir una presión corporativa sobre los legisladores que parece implicar una tensión no democrática que expresa la noción de una gran amenaza. Esto pareciera confirmarse en posteriores palabras: “La historia me juzgará no sé como, pero que esto se entienda, soy un hombre de familia como todos ustedes, y esta es mi responsabilidad en este caso”. ¿Qué implica aquí ser un hombre de familia? ¿la responsabilidad versa sobre la decisión política que está por tomar o sobre la protección de su ámbito familiar? La idea de un poder acechante, garante de la decisión final del vicepresidente, pareciera confirmarlo. Antes de señalar su voto, anuncia: “Que la historia me juzgue. Pido perdón si me equívoco. Mi voto no es positivo. Mi voto es en contra”. A continuación, el eufórico festejo de la corporación local más poderosa (el sector agroexportador, claro está) reveló, ni más ni menos, que la entrega de la política al poder económico. Y quizás, una probable esperanza de que la coalición destituyente le honrara una vez que se apropiara de la historia.

La asunción de Cristina Fernández en 2011 expone, luego de años de acciones destituyentes, la vigencia de una dirigente de una enorme fortaleza y vitalidad transformadora. Juicio a genocidas, Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, puesta en agenda de una Ley de Tierras para limitar la extranjerización son algunas de las medidas que se mencionan como conquistas y agenda de un interés público irrefutable. Esta vez, ya no hay abucheos ni la retórica golpista, sino un gobierno estable y respaldado por el 54% de la población.

La cobardía u obsecuencia del vicepresidente Julio Cobos lo dotaron de favores y altísimos reconocimientos, pero sólo por un breve período en que sirvió como pieza para debilitar al gobierno del que formaba parte. La presidenta Cristina Fernández, por el contrario, debió vencer resistencias culturales –fue la primer mujer electa en la historia- y demostrar que las convicciones sólo pueden persuadir en la resistencia que se entabla ante las grandes luchas. He aquí la paradójica suerte entre el pragmatismo de un dirigente mediocre y la visión del estadista que, desde una perspectiva singularmente exquisita, puede avizorar la calma del mar tras el rugiente oleaje.

Republicanos vs. Democrátas

A propósito del cercano episodio de la destitución del presidente de Paraguay Fernando Lugo la licenciada en Ciencia Política y comunicadora del grupo Prisa, la estadounidense Maria O´Donell, desliza el 25/6/2012 en su programa “La vuelta” el final de su editorial

“Algunas veces, el Poder Ejecutivo avanza sobre los demás poderes y debilita la república, yendo hacia una democracia plebiscitaria.
En este caso, fueron los otros dos poderes, el Judicial y el Legislativo, los que avasallaron al Ejecutivo, dañando a la dimensión democrática.”

Se repite aquí un artilugio discursivo clásico. Los argumentos de los comunicadores de multimedios que pretenden mostrarse equidistantes suelen repetirse: rechazarían un acto político de una fuerza x contra una fuerza y, detallando extensamente luego una serie de acciones de la fuerza y que habría motivado el suceso último. De este modo, el superficial cuestionamiento al grupo x tendría por finalidad apelar a la superioridad moral e intelectual del grupo x a modo de instar a la mesura (generalmente, la resolución por vías ilegítimas de los juegos de poder suele causar un gran impacto por fuera del territorio al que pertenece, por lo cual se apela al pudor y al restablecimiento de las relaciones de orden bajo la última correlación de fuerzas).

Los debates entre demócratas y republicanos tuvieron importante discusión en los Estados Unidos de América, donde finalmente prevalecerían las ideas a favor de instituciones rígidas, formales y abstractas. Los fundamentos de los republicanos Madison, Hamilton y Jay se inspiraban en la búsqueda de instituciones imparciales que limitaran las facciones y garantizaran el orden liberal, e incluso, un status quo. No obstante la periodicidad, la efectividad, la responsabilidad y la división de poderes son valores necesarios para evitar la arbitrariedad del poder estatal y garantizar el bien público.

Pues bien, cierto es que la mera decisión de la mayoría ha dado lugar a experiencias notoriamente desagradables. Ante ello, es necesario educar y ceñir a aquella vox populi a un ideario auténticamente democrático, en la aceptación de un conjunto de acuerdos básicos a partir de los cuáles dar resolución pacífica a los conflictos. Paradójicamente, la aplicación de medidas con fines redistributivos en las democracias latinoamericanas (gravámenes arancelarios, aumento de rentas por explotación de bienes, recuperación de la solvencia del Estado en la nacionalización y/o estatización de los recursos estratégicos, regulación y repartición de la propiedad de la tierra) ha tenido un fuerte impacto sobre los sectores concentrados al ver reducido su dominio del mercado, frecuente origen de conflicto. Omitiendo que el conflicto y las diferencias son esenciales a la política, se califica a los gobiernos nacional-populares como “autoritarios” ya que se obstinarían en eliminar toda posibilidad de diálogo para implementar decisiones demagógicas que dividirían a los pueblos.

Cabe señalar al respecto que en el vocabulario político dela GuerraFría, se designaba como “gobierno autoritario” a las dictaduras latinoamericanas pro-estadounidenses, que se caracterizarían según, los teóricos liberales, por mantener las libertades individuales bajo la suspensión de elecciones libres y con un férreo ejercicio de violencia limitada contra grupos extremistas. Lo cierto es que la “violencia limitada” implicó un sinnúmero de violaciones a los derechos humanos con un excesivo costo de miles de muertos, grupos económicos y adictos al régimen que engrosaron notoriamente su posición económica. Por el contrario, los gobiernos nacional-populares que durante el siglo XX buscaron una armonía de clases bajo una administración redistributiva fueron violentamente derrocados, sucedidos por dictaduras de tipo burgués-militar que aplicaron penas de prisión y persecución política a los militantes en derrota. Llamar  “autoritario” a cualquiera de los regímenes nacional-populares actuales mueve, por tanto, a risa.

El mote de “democracias plebiscitarias” empleado por O´Donell fortalece la idea de gobiernos de demagogos que manipularían al pueblo para legitimar una autocracia. Los aparentes deseos populares serían así propuestas arrojadas desde un poder central y jerárquico para contener a un conjunto de masas adictas, manteniendo una relación de dependencia y subordinación de la sociedad frente al Estado. El correlato de esta interpretación es que el gobierno popular sería un generador de divisiones en la sociedad al tiempo que se generaría una fusión entre Gobierno y Estado.

Otro aspecto que O´Donell no consideró es que si la representatividad del poder ejecutivo ha crecido en Latinoamérica por sobre la totalidad de las instituciones estatales, es llamativo que no indague los motivos que dieron lugar a tal situación. Allí, la comunicadora política no asumió el compromiso de buscar una respuesta, y prefirió aceptar el dogma conservador de la “defensa de las instituciones”, negando así la condición de ser meros dispositivos creados en función del interés público.

La idea expresada por María O´Donell es un cliché discursivo permanente de los comunicadores políticos tras el derrumbe de la credibilidad del pensamiento neoliberal en la región. Los cuestionamientos principales a las recientes redefiniciones del Estado estarían dirigidas obre una mayor radicalidad discursiva, las formas, la anulación de contratos leoninos, la autonomía del Estado, etc. Se trataría de considerar a los países en desarrollo como naciones en búsqueda de su soberanía, cuya consolidación sólo estaría dada cuando se  convirtiera en uno de los tantos países hegemónicos. De este modo, las políticas soberanas de un Estado encuentran un léxico denigratorio que avalaría una situación de Estado mínimo.

Las palabras de O´Donell, que subestiman los deseos e inteligencia de las clases populares latinoamericanas, son parte de una retórica violenta y clasista, desesperada, que afortunadamente cuenta cada vez con menos adeptos.

Más Estado para más desarrollo

Nunca un fundamento ideológico previo tuvo tan presente el interés en la dominación de los pueblos como el liberalismo económico. Con origen en doctrinas contractualistas anglosajonas que viabilizaban la libertad absoluta de una ínfima minoría (la burguesía tempranamente advirtió a sus beneficiados la importancia de la reducción de costos y la desigualdad entre los hombres. El Estado debía ser apenas garante de la seguridad, en la afirmación de que el mercado y el orden social obedecen a una regulación del orden de la naturaleza, confiando en que las riquezas producidas en el seno de una sociedad se derramarían por las inversiones de los ciudadanos más prósperos. Sin embargo, esta visión del Estado de no-hacer queda desmentida luego en la activa participación del aparato estatal en la empresa imperialista durante el siglo XIX. Así, los sectores ligados al comercio de los países hegemónicos se valieron de provechosos acuerdos con oligarquías extranjerizantes y burguesías trasnacionalizadas, sin omitir la posibilidad de una intervención armada ante posiciones nacionalistas o mandatarios deudos de algún acuerdo. La visión más fundamentalista del liberalismo, el neoliberalismo, se constituye en un elemento de consolidación y perpetuación de las desigualdades con un ejercicio de control ideológico y político sobre naciones en desarrollo cuya metodología se extiende desde las presiones de organizaciones civiles y políticas hasta la destitución por golpe de Estado y la persecución y exterminio de sujetos críticos. Despojando de la vida y privando perspectivas de futuro a generaciones, el neoliberalismo responde a un plan sistemático bajo un dominio violento para la implementación de un totalitarismo liberal que actúa en las sociedades pauperizando, excluyendo y dividiendo como verdadero instrumento de conflicto social.
Precisamente, la experiencia latinoamericana del neoliberalismo durante la década del 90 demuestra como imprescindible la intervención del Estado en la economía desde una política auténticamente nacional, para evitar el control del capital por sobre la Política y avanzar en medidas que direccionen la distribución de la riqueza y el aumento de la producción como garantías de desarrollo social. Cabe decir entonces que la conformación de un Estado regulador necesita de un consolidado bloque nacional y popular que, aglutinando una pluralidad de fuerzas bajo los principios de soberanía política, independencia económica y justicia social puedan proyectarse en el sistema político como fuerza constituyente de profundización para sostener la continuidad del modelo. En este sentido, el proyecto político que se disemina desde el gobierno de la presidenta Cristina Fernández requiere aún de mayor organización y unidad junto a la formación de nuevos cuadros, ya que la trayectoria ideológica de muchos dirigentes se presenta como una amenaza a los logros realizados desde 2003.
La medida más importante de redefinición del Estado llevada adelante por el kirchnerismo es la estatización de las acciones de Repsol el 3 de mayo de 2012, por lo cual el Estado argentino participa con capital mayoritario dentro de la empresa hidrocarburífera. Con ello se dio lugar a la recuperación de una histórica empresa nacional,  ligada a la planificación estatal y al desarrollo industrial que supieron generar un modelo de pleno empleo altamente distributivo. Una vez más, desde las esferas gubernamentales la decisión de la presidenta Fernández confirma la apuesta a un Estado que tenga solvencia y expectativas de futuro al hacerse de sus recursos estratégicos, al tiempo que vuelve a hacer pública a una empresa cuya mayor importancia reviste  en la función social que ejercerá, nuevamente, demostrando que el Estado argentino es capaz de administrar con eficacia y generar credibilidad en el pueblo que administra.
Este nuevo rol del Estado asumido por el gobierno argentino en pos de la recuperación de la soberanía perdida tiene como corolario el incesante reclamo por la recuperación de la actual posesión colonial de las Islas Malvinas, tomadasmanu militari por el Reino Unido en 1833. La posición argentina se fundamenta en el reclamo permanente, la voluntad posesoria, la contigüidad geográfica y la continuidad jurídica de las posesiones reales, con grandes protestas anexas ante la negativa del Reino Unido a entablar negociaciones y la realización de incursiones navales permanentes que implican una militarización de la zona. Al mismo tiempo, el reconocimiento de los justos derechos del pueblo argentino sobre las islas ha demostrado la vigencia concreta de la solidaridad de los países latinoamericanos, que no sin asumir riesgos han hecho suya esta causa argentina. Por tanto, la cuestión sobre Malvinas excede lo nacional para transformarse también en una causa latinoamericana y antiimperialista que advierte del potencial de la unión suramericana como una región influyente en un mundo que se definirá en múltiples polos de poder. A estos elementos políticos cabe añadir los geoestratégicos, en la meta de lograr una plena soberanía subcontinental y recuperar el aprovechamiento de los recursos naturales inherentes a esos territorios.
Sería injusto menoscabar la positiva influencia regional, que expresa un nítido predominio de gobiernos progresistas, en que se destaca la conformación de la UNASUR en 2008 (que demostró ser un eficaz instrumento de estabilidad política ante las ofensivas destituyentes en Argentina, Bolivia y Ecuador) de la organización Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), una convergencia de distintos gobiernos que entiende la necesidad de luchar contra los procesos neoliberales de reforma del Estado, la eliminación del analfabetismo (ya superado en Bolivia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua), defensa de la democratización y derechos humanos, profundización de la integración latinoamericana, desarrollo sustentable de la economía, hasta un mayor control de los recursos naturales por el Estado (casos de las estatizaciones en Venezuela y Bolivia, los países más representativos de esta alianza).
A pesar de no haber representado jamás una amenaza a la alta burguesía local para constituir la alternativa hacia un socialismo nacional, el peronismo es un antecedente reciente relevante del pasado histórico argentinota que su mito movilizador de mayorías fortalece la legitimación de un Estado interventor, inclusivo y con objetivos de industrialización. La actualidad del relato peronista permanece vigente en la presión de grupos antagónicos que apuestan a la primarización de las exportaciones, la desregulación del capital financiero y la concentración económica. El peronismo inicial, en tanto épica victoriosa popular y antioligárquica, es una buena sintésis de proyectos postergados de la historia argentina que se remontan a los orígenes de nuestra liberación del dominio político español.
Otras presiones a favor de una reducción de la intervención del Estado se expresa a través de la prensa tradicional y canales de aire, que como comunicadores de los oligopolios actuantes no aceptan cuestionamientos públicos (de ahí la crítica por “persecución de periodistas” del programa oficialista 678, en que se desmienten los argumentos utilizados por el periodismo opositor). Contra las demandas argentinas sobre Malvinas, asistimos en el presente año a lalamentable formación de un grupo ad hoc de opinadores (que nocasualmente el periodismo liberal tituló de “intelectuales”) en apoyo a que loscolonos británicos de Malvinas decidan (fundándose en el “derecho a laautodeterminación de los pueblos”) a decidir sobre el destino del territorio que habitan.
La recuperación de una empresa petrolífera nacional y la exhortación a entablar un diálogo por la situación de Islas Malvinas, en un mundo que ha atestiguado el inicio de una intensa carrera armamentística y la apuesta al belicismo como estrategia de apropiación de fuentes energéticas, implican un serio desafío de constituir dispositivos de defensa del patrimonio. En tal sentido, la permanente propuesta de la presidenta Cristina Fernández de modificar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es una clara muestra del interés del gobierno argentino por redefinir la estructura de poder global. Sin embargo, lo verdaderamente interesante respecto a los cambios acontecidos en la realidad nacional es la apertura hacia nuevas posibilidades a través de una fusión de Pueblo y Estado que descubren sus potencialidades y retoman la pugna por causas que, aunque provistas de un alto contenido histórico, se creían destinadas a enlistarse en un inventario de derroteros.

¿Hacia un “kirchnerismo sciolista”?

A modo de respuesta al conflicto entablado entre el vicegobernador Gabriel Mariotto y funcionarios del gobierno de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli hizo pública el 13 de mayo su aspiración a luchar por la presidencia en 2015.

 

Pese a las arengas del peronismo antikirchnerista y de la prensa opositora respecto a su alianza con el gobierno nacional que dan centralidad a su figura, el gobernador espera paciente. Con su silencio, Scioli optar por emitir guiños a esos sectores ejecutando políticas diferenciadoras y cuidando al mismo tiempo perder al contundente electorado k.

Previamente, la oposición no-dirigente ha pensado largamente en afianzar al intendente capitalino Mauricio Macri, pero su pésima administración hace que Buenos Aires se ha observada desde el interior con temores que parecen tener sobrados fundamentos. A diferencia de Macri, Scioli aporta una estructura partidaria nacional de un partido que gana elecciones solamente con sus símbolos institucionales y un perfil mediático de moderación y sencillez que pareciera cautivar a los ideólogos de la oposición.

Scioli, instalado definitivamente por el multimedia opositor Clarín, es observado como un comodín de lujo. En el programa de la derecha tradicionalista argentina “Pensando con Mariano Grondona”, el 5 de febrero del actual año el diputado Francisco De Narváez dijo compartir “el sentido del deber público” de forma similar a Macri, Scioli, Massa y Michetti, todos ellos aspirantes a gobernar la provincia y sin temor a hacer una experiencia como candidatos al ejecutivo nacional. Ningún candidato opositor que pretenda acercarse al siempre codicazo electorado kirchnerista rechazaría integrar una fórmula con él. La estrategia del gobernador es clara: manifestarse como un “kirchnerista moderado” frente al peronismo kirchnerista, y como un “peronista” capaz de ofrecer orden y unidad a los grupos hegemónicos.

¿Mariotto pone palos en la rueda?

Los dichos por la ministra Cristian Álvarez Rodríguez que señalaban que Gabriel Mariotto ponía “palos en la rueda” contrastan con las oportunidades que Scioli podría haber sacado a la cuestión. Si bien Mariotto ha participado junto en distintas jornadas junto a opositores al sciolismo, suele omitirse que el motivo de tales encuentros ha sido la preocupación por la autonomía de la fuerza policial y las pésimas condiciones de vida de la problación carcelaria. Con ello, se critica al vicegobernador pero se tira la mugre bajo la alfombra. El gobernador Scioli, en tanto, no ha asumido un compromiso para resolver éstos problemas (como si lo hizo la ministra Garré al adherir al Acuerdo para una Seguridad Democrática); por el contrario, sostiene al alcaide mayor Ricardo Casal como soporte ideológico  desde el cuestionadísimo Ministerio de Seguridad.

Esto viabiliza un comportamiento diferenciador del gobierno nacional desde la cartera dirigida por Nilda Garré, ofreciendo en la demagogia punitiva perspectivas para una baja de la edad de imputabilidad, continuidad del negocio millonario de la inseguridad (cámaras, alarmas, seguridad privada y otros dispositivos), perpetuación de la autonomía de la fuerza policial, conformación de áreas con  nivel de vulnerabilidad diferencias y la falta de profesionalismo de la institución (en el mejor de los casos).

La idea de sucesión

Desde la reelección de Cristina Fernández es un asunto complejo de resolver la planificación de una estrategia de continuidad del modelo o la opción de una transición. Estos temores están dados por un fantasma que recorre la historia argentina: la anulación de realizaciones exitosas y la eliminación de políticas de mediano y largo plazo al asumir un gobierno de signo ideológico contrario.

A diferencia de otros países, desde el siglo XX en Argentina los “ismos” no designan la abstracción de ideas  movilizantes sino la adhesión a una conducción de un líder político determinado. El “peronismo” suele ser la expresión de la adhesión por los derechos sociales y la justicia social, peor bajo la importantísima mediación de la figura de Juan Domingo Perón. Al morir Perón, el líder no deja al pueblo un dogma o un marco de análisis para entender la realidad, pero si una formidable estructura que la derecha primitiva suele hacer suya: el Partido Justicialista.

El kirchnerismo, que ha cautivado mediante acciones instituyentes a peronistas y no peronistas, es percibido como una experiencia histórica que puede sentar las bases para al consolidación de un tercer movimiento histórico. Ante ello, pesa la gran responsabilidad de Cristina Fernández y su entorno puedan dar continuidad al modelo y a la pluralidad de fuerzas que lo sostienen. Por mérito propio, la presidencia de Cristina Fernández ha sido riquísima en la extensión de derechos civiles y sociales bajo una democracia deliberativa que redemocratizar los asuntos públicos. De transformarse el kirchnerismo en otro “ismo” permanente, la decisión sobre el asunto implicará fatalmente una responsabilidad con peso histórico.

Los pasos necesarios

«Voy a decir qué son los matices en política. Si se los maneja con corrección no aseguran el triunfo, pero evitan el ridículo, la derrota y hasta, a menudo, la muerte. La norma es: en política, si hay que dar tres pasos hay que dar tres. Es tan equivocado, tan –usemos esta palabra- reaccionario, dar uno como dar cuatro.  La izquierda prerrevolucionaria siempre da cuatro. O cinco. Y termina ganándose la secreta satisfacción de la derecha. Y jugando en contra de los que dieron los pasos que había que dar: tres, sólo tres, nada más, nada menos que tres.» (Néstor Kirchner en FEINMANN, JOSÉ PABLO. (2011) El Flaco. Diálogos irreverentes con Néstor Kirchner, Editorial Planeta,  Buenos Aires, 2011, ISBN 978-950-49-2549-1, p. 28)

Una reciente sucesión de acontecimientos en el escenario nacional ha replanteado adhesiones al proyecto kirchnerista, antes asimiladas como inmodificables en tanto viabilización de una radicalización del modelo que generará la distribución de la riqueza sobre la base de un proyecto industrial de liberación nacional.
Cuatro hechos son los que colocan al gobierno nacional en una situación incómoda frente a grupos de adherentes ligados al centroizquierda:
Se presentan así una diversidad de interpretaciones en interferencia, desde la comunidad de los espacios,  en los que aparecen las preguntas sobre las adhesiones a un modelo que ha sabido resistir los embates de poderosos grupos de presión, y cuya construcción ideológica se ha basado en la realización  de obras por sobre una retórica declamativa de  principios que vuelvan previsible una acción de gobierno.  La ausencia de certezas sobre una profundización del rumbo a sostenerse por medio del gobierno nacional ha despertado dudas en adherentes y violentas arremetidas de una oposición desprovista de ideas pero con un enemigo claramente delimitado, capaz de darle unión en su odio. Proyecto Sur, por ejemplo, se coloca como “punta de lanza”  colocándose retóricamente a la izquierda del gobierno para degradar la credibilidad del kirchnerismo en sus adherentes izquierdistas quienes, identificados en una  idea de “profundización del modelo” auspiciosa, entendieron que la radicalización del modelo basada en la puja militante frente al capital multinacional provocaría revisiones de políticas y apoyos que guiarían una presencia estatal capaz de tomar las iniciativas para la estatización de los recursos, habida cuenta de la cercanía de los procesos bolivarianos que han constitucionalizado la propiedad nacional de los recursos.
¿Ha sucedido acaso que la sociedad se ha puesto a la izquierda del Estado?,  ¿que está en debate el modelo de Estado? Está última opinión ha sido sostenida por Luis Tonelli en el programa radial “Alicia en el país de las Maravillas” del 29/2/2012 (Del Plata). Se trataría de que, habiendo salido el país de la crisis de 2001, el mejoramiento de las condiciones habría guiado hacia una mayor exigencia de la calidad y eficacia de los servicios, con lo cual la tragedia de Once revelaría la vigencia de condiciones ajenas por degradantes para la actual etapa del país.
En todo ello hay algo de cierto. El concepto de profundizar el modelo no ha sido claro, y existen quienes entendieron que los reclamos en Catamarca podrían haber sido interpretados favorables al kirchnerismo al permitirle en las movilizaciones la presión para impulsar modificaciones a la política minera que aumentarían su capital político. La protesta fue menoscabada por el gobierno nacional, pidiendo “discutir la minería en serio”, al tiempo que los argumentos de la gobernadora Corpachi en el programa oficialista “678” no resultaron convincentes y hasta hubo panelistas que cambiaron de posición frente a situaciones similares.  Además, desde el proyecto peronista la industrialización y la posesión de los recursos estratégicos han sido deseos que se han ido postergando ante la afinidad oligárquica de los gobiernos militares, la ausencia de una burguesía nacional comprometida  y la entrega menemista de las empresas del Estado.
Sin embargo, parece difícil considerar que la sociedad se ha puesto a la izquierda del gobierno. Para ello, basta considerar los resultados de las recientes elecciones de 2011.
Las excepciones a este predominio de la derecha estarían dados quizás en las elecciones presidenciales, donde las dos principales ubicaciones correspondieron a candidatos en que se reconoció seriedad y gestión. Aún así, el débil protagonismo de Binner, opacado mediáticamente por figuras nacionales de fuerzas de perfil más confrontativo con el oficialismo, permiten pensar que el la adhesión lograda estuvo dada en la utilización responsable del discurso mediático desde el cual, no obstante, no llegó a formular un discurso claro y aleccionador. En tanto, la agitación mediática alentada hoy por Proyecto Sur (fuerza con nobles banderas pero con un comportamiento político lindero entre la bajeza del oportunismo, la mezquindad y la funcionalidad al cuerpo opositor) contempla un discurso estatizante y ambientalista que los opositores hacen suyo sólo coyunturalmente como presión política para desgastar la administración de Cristina Fernández.
De este modo, en esta situación de debilidad, el jefe de gabinete de la CABA Rodríguez Larreta cuestiona desde el PRO al presunto Proyecto X cuando el gobierno del que forma parte ha perseguido, desalojado y agredido a linyeras y ocupas sin otra negociación que la violencia física de la UCEP;  su jefe político, Mauricio Macri, reclama federalismo y descentralización simulando pesar en la tragedia de Once pero continuando en la negación de hacerse cargo de los servicios que a la Ciudad le compete prestar y la negligencia de los controles en la ciudad provocaron muertos en derrumbes de edificios del territorio que administra; Pino Solanas incentiva la protesta social y la estatización de recursos, cuando su fuerza política no superó el piso electoral para presentarse a elecciones generales, con lo cual no tuvo ni siquiera la posibilidad de presentar candidato a presidente. Todo lo cual nos permite pensar dos cosas: no hay un electorado que exprese un sujeto político capaz de ponerse a la izquierda del gobierno, y si un actor influyente y movilizador de demandas: los medios de comunicación.
El kirchnerismo debe replantearse la mantención de ciertas demandas que la ciudadanía está esperando. La creación de casas, viviendas, instalación de cloacas, agua potable y otros servicios son sin duda importantes, pero sin embargo son obras de gobierno culminan en su finalización. La idea de una Argentina refortalecida y vigorosa en el despliegue de sus energías nacionales debe necesariamente encontrar cauce en la posibilidad de reestatizar y hacer nacionales las riquezas que son patrimonio de la Patria, en tanto elemento de reunificación y propiedad que en función social rectifique el rumbo plasmado en la política de fragmentación impuesta bajo un falso federalismo durante los 90.  La producción nacional debe ser así la solvencia para potenciar las energías sociales. La hegemonía de la oposición que se perfila como alternativa consolida la línea privatista y neoliberal. Las estrategias a seguir deben plasmar una nueva confrontación que vuelva a correr los límites de diferenciación para así marchar en pos del acrecentamiento del movimiento nacional y popular y su dinámica transformadora, ante la imposibilidad patente de creer en una burguesía que, irresponsable, ha sido frecuentemente incapaz de resguardar el patrimonio nacional y sostener fuentes de empleo.
Si algo ha caracterizado al kirchnerismo como fenómeno político es su alta imprevisibilidad y su capacidad de negociación,  indispensable en la pugna por la construcción de poder bajo la presencia de viejos actores experimentado en la tarea de imponer decisiones, situaciones y privilegios y establecer límites. No obstante la influencia de las corporaciones económicas actuantes y de una oposición política que pareciera esforzarse en perder crédito, el kirchnerismo carga con un arma poderosísima: ha sido la única fuerza capaz de generar una estabilidad económica, nutrirse del capital simbólico de las experiencias propias para encabezar banderas históricas nacionales (Malvinas, Vuelta de Obligado, 24 de marzo, etc.) y devolver presencia internacional al país, elementos todos ellos indispensables para unificar la expresión colectiva y sustentar un poder nacional y popular que se expresa en dignidad nacional, militancia y entusiasmo. A pesar de ello, la crisis que sacude el mundo se presenta como seria amenaza y hay quiénes creen en la posibilidad del fin del proyecto a través de un giro motivado por la economía global.
En política no está nada dicho, pero resulta apresurado juzgar sobre intuiciones a un gobierno que sus enemigos jamás han subestimado por su capacidad creativa de recrear nuevas posibilidades. Quizás el kirchnerismo esté retrocediendo, dando algunos pasos atrás, sólo para tomar carrera y consumar esa recurrente costumbre de patear tableros.

Democracia y soberanía

El 8 de febrero de 2012 la presidenta Cristina Fernández conferenció, acompañada de las fuerzas políticas de la oposición, en un acto destinado a responder a la escalada de improperios lanzados por el primer ministro inglés David Cameron.
El evento era un compromiso inevitable, necesario para desbaratar hipotéticas propagandas desde el Reino Unido sobre la “violencia populista” en que podría incurrir un autoritario gobierno argentino, petrificando la cultura política argentina en la nefasta década del setenta. Hacia falta la presencia de los líderes de la oposición quienes, como dijo Fernández, al ser representantes de los distintos sectores de la sociedad, reforzaban el carácter democrático y compartido del reclamo.
Agradeciendo a Augusto Rattenbach, hijo del también elogiado Benjamín Rattenbach, la presidenta anunció la desclasificación del “Informe Rattenbach”, documento célebre  -aunque desconocido- elaborado por un oficial del ejército sobre las irregularidades y responsabilidades en el fracaso militar durante el intento de recuperación de las islas en 1982.
De forma breve y concisa, Cristina Fernández arrojó un entramado conceptual que define la política del gobierno sobre el tema Malvinas:

«Esto tiene que ver con una de las políticas de Estado, pilares, que hemos sostenido a partir del año 2003, y que es precisamente la de memoria, verdad y justicia; en este caso agregaría estos tres valores del conjunto de la sociedad, el de democracia y soberanía. Porque creo que estos dos conceptos: el de democracia y soberanía dan el exacto lugar que para nosotros tiene la causa de Malvinas.

Democracia que es nada más y nada menos que los gobiernos que surgen de la voluntad popular, expresados a través del voto libre y sin proscripciones. Y ¿por qué? Porque esa es la primera soberanía, la soberanía popular, sin esa soberanía no puede haber ningún otro gesto de soberanía, hacia dentro o hacia afuera, de ningún gobierno.. Y esto es una distinción muy importante para evitar confusiones acerca de desde qué lugar y en qué lugar este Gobierno, y creo que la mayoría absoluta de los argentinos coloca a la cuestión Malvinas.

Por eso seguimos sosteniendo, y como lo hice ante la Asambleade Naciones Unidas, que no se puede achacar al pueblo argentino una decisión y basarse en esa decisión para negarse a cumplir lo que ha ordenado Naciones Unidas, que es sentarse a dialogar y negociar acerca de la cuestión de las Islas Malvinas.» (1)
El argumento es claro: los gobiernos son soberanos cuando obtienen su legítima potestad por medio de la soberanía popular, es decir, por medio del sufragio que vuelve auténticos a los representantes elegidos. No hay soberanía posible, reconocible, aceptable, sin la vigencia de la expresión ciudadana; esto es, claro, la democracia. Por tanto, las acciones pasadas realizadas por el beligerante gobierno golpista y militar de 1982 –como todas las realizadas por las dictaduras militares- no pueden ser asumidas como auténticas expresiones nacionales, ya que son indignas de la personalidad del Estado argentino al no expresar acabadamente la voluntad del pueblo argentino. Frente a las constantes amenazas de la población británica implantada en las islas y la retórica agresiva del premier Cameron respecto de la intromisión sobre la “soberanía británica”, la presidenta Cristina Fernández insiste en recordar la omisión de la resolución 2065 de Naciones Unidas por el Reino Unido, tácitamente demostrando la falta de compromiso del gobierno británico frente a la comunidad y derecho internacionales.
Con un profundo sentido republicano, el discurso presidencial ahondó también en la política colonialista de la monarquía británica denunciando la depredación de recursos naturales en la zona bajo el amparo de la posesión, que será reforzada por la militarización en la zona, denuncia que se formulará ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Práctica habitual del poder imperial, las campañas de demonización buscan crear un clima de tensión que habilite en la población invasora un margen de consenso lo suficientemente amplio como para avalar la acción militar. Al respecto, la mandataria argentina fue contundente al denunciar el comportamiento del gobierno de Cameron:

«Todo lo que hemos resuelto entre los suramericanos fue con el diálogo y entre nosotros, sin intervención de organismos internacionales. Ellos, en cambio, están militarizando el Atlántico Sur una vez más. No podemos interpretar de ninguna otra manera, por más buena voluntad que pongamos, el envío de un destructor acompañando al heredero real, a quien nos hubiera gustado verlo con ropa civil y no de militar
Expresión de una Sudamérica unida respecto de una usurpación colonial, Argentina vuelve a insistir en el reclamo diplomático de unos territorios que nunca ha dejado de sentir como propios y arrebatados.
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(1)                                         Discurso presidencial, disponible en:http://www.casarosada.gov.ar/discursos/25694-acto-de-firma-del-decreto-de-desclasificacion-del-informe-rattenbach-palabras-de-la-presidenta-de-la-nacion

Macri-Scioli: ¿Sólo buenos amigos?

El rumor se difundió y pronto se hizo noticia. Seguramente habrán admitido lo de siempre: que se conocen por un amigo, o que simplemente son sólo buenos amigos. Quizás Daniel, con una sonrisa melosa, se habrá atrevido a decirle: “Me gustabas más con el bigote”.

 El 5 de enero, Mauri Macri y Daniel Scioli se reunieron para despuntar el vicio y dedicarse un rato a la pasión de toda su vida: el fútbol. El ganador fue Daniel, con su equipo naranja. Ante la pregunta de los medios, Mauri lo protegió: “lo conozco a Daniel (Scioli) hace 30 años y el deporte es lo que nos une (además de) muchas relaciones”. Luego agregó: “Daniel es muy amigo de mi padre, me invitó a jugar este torneo benéfico y dije ‘por qué no’”. (1) Esto de “proteger” está referido a ciertas repercusiones que podrían tener el “picadito”, ya que en política Daniel usa una camiseta distinta, aunque muchos creen que llegó al club por capricho de un dirigente medio mafioso que le dijo al nuevo entrenador que lo dejará en el equipo si o sí. Sin embargo, no faltan quiénes creen que en el fondo, Daniel siempre patea para el otro lado pero que como sabe hacerse el boludo cuando se manda una cagada. Siempre va a estar la duda si es un tronco, pero él dice que “porque soy un goleador y me gusta ganar”, es decir, ego no le falta.

Ante reproches que habrían provenido de su mismo equipo, dicen que Daniel las sintió como “provocaciones” y que él es “un pacificador nato. Predico la mesura. Y tengo la personalidad, la fortaleza y el temple para aplicarlo en los momentos que hay que aplicarlo. No cuenten conmigo para otra cosa”. (2)

El vice-gobernador Daniel Mariotto no fue temperamental, pero sí marcó diferencias en un tono que se supo ver conciliador: Nosotros tenemos otros estilos y convivimos absolutamente en el marco del proyecto nacional. Lo importante es convivir con esos matices y diferencias”. (3) Quien sí salió al cruce con dureza fue Amado Boudou, quién dijo que “Nosotros no tenemos que hacer cuestiones eventistas, tenemos que ocuparnos de la política y después encontrar cada uno la forma de comunicarse”, (4)  casi como un reto al niño Daniel, dado frecuentemente a hablar con extraños, interrogado por el chimentista Jorge Rial.

Daniel buscó bajar las aguas, destacando el “compromiso” de Boudou y anunciando que la Presidenta “tiene la tranquilidad de que aquí estamos todos los que integramos su equipo”. (5)

Afinidades

¿Pero qué tienen en común Mauricio y Daniel, que los ha hecho casi el uno para el otro? Luis D´Elía, extraordinario filósofo de barricada, destaca: “Esto es un signo muy claro que los muestra unidos en el futuro […] Es una señal que los argentinos van a tener que decodificar. Son conservadores liberales, son noventistas. No me extrañaría que tengan un futuro político juntos”. (6) Es una posibilidad casi segura para la celebración de un matrimonio de cara al 2015. ¿Como se expresarían estas preferencias en la práctica? Del siguiente modo:

-          Cultivaron una relación de cercanía con el ex presidente Menem, paradigma de las políticas neoconservadoras en América Latina.

-          Oposición a la vigencia y reclamo de los derechos humanos (Macri: cámaras, UCEP, escuchas ilegales, relación con tratantes de personas enla CABA; Scioli: menoscabo del caso “Luciano Arruga” y otros asesinatos selectivos de menores en resistencia a entrar en las redes de delito, apuesta a la baja de imputabilidad de los menores, utilización de un discurso demagógico punitivo, inoperancia dela Secretaríade Derechos Humanos)

-          Presumible alianza con el aparato policial (M:  Policía Metropolitana; S: permisión de la autonomía del aparato policial a través de las gestiones de Carlos Stornelli y Ricardo Casal, bloqueo de todo tipo de iniciativas sobre control civil de la fuerza, manutención de la estructura corrupta e ineficiente de los mandos, presuntos (?)  suicidios de presidiarios)

-          Baja inversión en instituciones públicas y desarrollo social.

 Si bien la dupla Macri-Scioli ha protagonizado el affaire del verano, no cabe menoscabar otros roces. La temporada, la playa, el sol y el calor parecerían ser elementos propicios para revigorizar y salir al cortejo (político), todo sea por amor a la política y el bien común. Los siempre fáciles Sergio Massa y Francisco de Narváez también han sucumbido ante los encantos del otro y han tenido tiempo de conversar.

De seguro, este verano ha dejado caliente a más de uno.

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(1)           “Scioli y Macri se juntaron para un partido de fútbol en Mar del Plata”, en edición digital del diario Clarín. Disponible en: http://www.clarin.com/politica/Scioli-Macri-juntaron-Mar-Plata_0_622138032.html

(2)    “Se enojó Scioli: “A esta altura me rompe las pelotas tener que dar explicaciones” “, en Perfil del 8/1/2012. Disponible en: http://www.perfil.com/contenidos/2012/01/08/noticia_0009.html

(3)           “Más comunión que distancia”,  en Página/12 del 17/1/2011. Disponible en:  http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-185651-2012-01-17.html.

(4)           “Boudou sobre el partido Macri-Scioli: ´Yo no juego al fútbol´”, disponible en http://www.lanacion.com.ar/1441485-boudou-sobre-el-partido-macri-scioli-yo-no-juego-al-futbol

(5)           “Hay equipo”, en Página/12 del 20/1/2012, disponible en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-185871-2012-01-20.html

(6)    “D’Elía: “No me extrañaría que Scioli y Macri tengan un futuro político juntos””, en diario La Nacióndel 6/1/2012. Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/1438418-delia-scioli-macri

 

Plataforma 2012, entre la politización crítica y el antikirchnerismo vulgar

 

Pocos elementos pueden ser tan enriquecedores para una sociedad que se presuma democrática que la irrestricta difusión de ideas –o simplemente, opiniones- que expresen la diversidad existente. Esa condición prevé las posibilidades de una dialéctica discursiva que dé paso a una irrupción de juicios que cuestionen la veracidad o falsedad de las apariencias. La observación de los intelectuales sobre la política suele constituir un acercamiento conflictivo, dada la confrontación entre el rol pasivo del observador que es guiado por el mundo perfecto-estático de las ideas cuando el ámbito político es imperfecto-dinámico, motivo frecuente de repulsión o de posicionamientos antisistema. En tales casos, la pérdida de credibilidad sobre los representantes del pueblo elabora una conversión escéptica que imposibilita desde la negación una propuesta superadora.

Pero si al intelectual corresponde la descripción rigurosa de los fenómenos que acontecen, es deber del político la intervención sobre la realidad para sostenimiento de un proyecto de sociedad. Pues bien, esa intervención no es absoluta: el desempeño de su función, a pesar de estar normado legalmente, presente enormes vacíos que conforman un movimiento anárquico de anhelos colectivos y egoísmos personales, para bienestar general o para capricho de lobbies. Avanzar en política es un ejercicio paciente producto de una correlación de fuerzas, y no un capricho generoso en papel y tinta; esto implica: alianzas con dirigentes poco potables pero elegidos en sus territorios, negociación con empresas inescrupulosas bajo pena de despidos masivos, investigación científica con entidades internacionales por indisponibilidad de recursos materiales e intelectuales, dependencia del desarrollo de una limitada cantidad de bienes para la exportación, etcétera. Se trata de describir un ejercicio sincero del poder, donde la elección ciudadana tiene un valor relativo sino es capaz de movilizarse en gran escala para forzar cambios políticos y en que existen condicionamientos de coyuntura que limitan el contenido ideológico de un mandato.

Plataforma para la Recuperacióndel Pensamiento Crítico (más conocida como Plataforma 2012) parecería ignorar todos los argumentos anteriormente señalados, y asimismo señala tácitamente una actitud servil de los intelectuales nucleados en Carta Abierta. Se trata de un grupo de interés integrado por personalidades del ámbito intelectual reunidas para condenar los aspectos pendientes del kirchnerismo (control estatales obre los recursos naturales, fin de la explotación contaminante, purga de funcionarios nacidos al calor de la escuela neoliberal, etc.) bajo la certeza de que el gobierno nacional estaría construyendo la imposición de un relato único bajo la omnipotencia brindada por el aparato estatal. Partícipes necesarios de este fraude serían los miembros de Carta Abierta, que habrían renunciado a la búsqueda del bien y la verdad pública para convertirse en obsecuentes laboriosos de la construcción de un relato. ¿Cuáles son las acusaciones concretas contra el kirchnerismo? Un  “afán disciplinador del discurso hegemónico” combinado a un gobierno nacional “que ejerce el centralismo unitario y decide de hecho los presupuestos provinciales, el que resuelve candidaturas, impone ministros y se abraza con los gobernadores casi al mismo tiempo de ocurridos los hechos”. (1)

La idea anterior queda desmentida en la actitud que han mantenido hasta el momento tanto Carta Abierta como la fuerza política Nuevo Encuentro, espacios que se han permitido el ejercicio intelectual de distinguir kirchnerismo (adhesión al gobierno nacional por el conjunto de medidas progresistas llevadas adelante por Néstor Kirchner) del Frente para la Victoria, ambiguo instrumento electoral nacido del Partido Justicialista, una entidad política lo suficientemente poderosa e inexplicable como para cargar con prácticas excelentes y aborrecibles de la tradición política argentina, con suficiente aparato para el condicionamiento de la política nacional. Cierto es que la influencia de estas dos instituciones es limitado dentro del armado kirchnerista, ya que el electorado es aún renuente a optar por comunicadores y representantes del centroizquierda. La apuesta por profundizar el modelo del kirchnerismo progresista, de correr las fronteras de lo posible, exhibe precisamente esa falta de conformidad con el presente, para lo cual cabe ser pensada una ciudadanía consciente, organizada y movilizada a modo de hacer posible las demandas que lleven a una mayor distribución de la riqueza y exigencias de control a los distintos niveles del Estado.

El debate parecería centrarse en torno a la relación entre ética intelectual y gobernabilidad, entre el deber ser y el poder hacer, ante lo cual se conceptualiza que el poder político tiene capacidad de actuar absolutamente, sin restricciones ni limitaciones.

Lo malo en sí mismo no es la sinceridad del reclamo (gobernadores sospechados de las peores prácticas, explotación contaminante de los recursos naturales, represión de la protesta social, vulnerabilidad de los sectores más desfavorecidos, etc.) el cual es casi imposible de no aceptar como propio, sino las contradicciones inherentes al interior del grupo, donde puede convivir un posicionamiento horrorizado de las movilizaciones masivas (Beatriz Sarlo) con un constitucionalista crítico defensor de la protesta social (Roberto Gargarella). Es en esta “gran juntada por el rechazo” que los intelectuales de Plataforma 2012 pierden la pureza proclamada al permitirse la conformación de un grupo de opinión con fines diversos –cuando no antagónicos- que obstruye las posibilidades de conformar una usina consistente para ofrecer una alternativa diferente al kirchnerismo.

Otro aspecto sospechoso de Plataforma 2012 es la contemplación piadosa respecto de la Oposición, dotada de mayoría parlamentaria de 2009 a2011 y poco dada a la realización de cambios demandados por izquierda (fin de la sojización, estatización de los recursos naturales, aislamiento político de la dirigencia conservadora, drenaje de menemistas y duhaldistas de origen, etc.). A pesar de las bajas y de las rectificaciones., Plataforma2012 ha definido a través de sus documentos al kirchnerismo como un gobierno con pretensiones de hegemonía, control social y silencioso ante las represiones contra la protesta social. Denunciando a Carta Abierta como “intelectuales órganicos”, resulta inevitable asociarlos ala Oposición ya que sobre ella no recae un juicio condenatorio, siendo también parte responsable de las decisiones públicas ejecutadas. Es entonces que surge la pregunta inevitable: ¿Por qué centralizar y continuar avalando el “relato” denunciado bajo la centralidad del oficialismo como estructura decisoria e inalterable de poder si es a partir de allí que se retroalimenta su protagonismo?

A modo de conclusión, es justo considerar que la presencia del mundo de las ideas siempre es auspiciosa para reglar un área anárquica, provista de inmensos vacíos. Frente a una oposición que elige definirse con expresiones de rechazo, quizás Plataforma 2012 pueda servir de elemento aglutinante para la generación de ideas movilizadotas. Para ello, deberán esbozar un discurso que delimite sin contemplaciones el camino recorrido por las fuerzas de la oposición (por ejemplo, y -participando del mismo repudio por razones diversas- : ¿no es ridículo que bajo el antikirchnerismo se condene a gobernadores del Norte sin interrogarse porque la oposición no ha logrado vencer allí?), construir un sujeto político denigrado (por Pino Solanas, como “ignorante”; por Ernesto Sanz, como “vicioso”; por Ricardo Alfonsín: “por haragán”) (2) y pueda darle una congruencia en un discurso propositivo. La situación actual del grupo, no obstante, reproduce el contubernio electoral de 201, suerte de manotazo de ahogado bajo la desesperación de lo incomprensible.

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(1) Veáse texto en http://plataforma-2012.blogspot.com/.

(2) Interpretación basada en la propuesta de Ricardo Alfonsín de luchar por “la cultura del trabajo”,  en la afirmación de Fernando “Pino” Solanas respecto de que “Las provincias más pobres no se caracterizan por la calidad del voto” y en la posición de Ernesto Sanz de quela AsignaciónUniversalpor Hijo aumentó “el juego y la droga”.

Hacia un nuevo encuentro de las fuerzas progresistas, nacionales y populares

Frecuentemente se lamenta en la historia el enfrentamiento entre fuerzas afines que han terminado devoradas por actores ajenos a la escena coyuntural, en provecho de los desgarros de los oponentes. En este sentido me permitiré continuar la temática de la actual alianza del Nuevo Encuentro (NE) y el Frente parala Victoria(FpV), que pareciera superar la mera conveniencia electoral en la puja por dar permanencia al modelo y profundizarlo.

Peronismo y progresismo

Sabido es que el peronismo ha asumido desde sus inicios una política social que le ha permitido semejarse a los partidos socialistas europeos en cuanto a su base electoral, lo cual provocó la indignación de los grupos de izquierda locales que sintieron arrebatadas sus banderas e interpretaron pésimamente el primer proyecto político “desde arriba” que tenía en cuenta a su sujeto político. La amplitud del peronismo, concebido por sus adherentes como un “movimiento”, permitió que tiempo después convivieran fuerzas claramente enfrentadas en sus fines, lo que llevó a la masacre de una de ellas por la otra, que supo reconvertirse hábilmente en grupo de tareas durante el gobierno de facto 1976-1983, superando su aversión al “comunismo ateo” la anterior adhesión a la doctrina justicialista, ya que la dictadura se declaraba abiertamente antiperonista. Con la recuperación de la democracia en 1983, se inició una pugna por la definición institucional del partido. En la década de 1990, ante la moda intelectual del Pensamiento Único Neoliberal el Partido Justicialista traicionó los principios de defensa del Estado regulador -elemento esencial de políticas redistributivas-, en un clima de avergonzantes endeudamiento, pauperización, impunidad y corrupción política.

Parecía difícil entonces pensar que del mismo Partido Justicialista surgiría una fuerza política que asumiría las políticas de políticas sociales y de expansión del mercado interno, aún bajo la presencia de importantes movilizaciones que, perjudicadas por las políticas institucionales del Estado argentino,  le demandaban una mayor presencia  ante el deterioro de la calidad de vida producido por la falta de empleo y la baja remuneración. Contradiciendo el “discurso de la reconciliación nacional” promovido por la administración Carlos Menem (1990-1999) y continuado por De la Rúa(1999-2001) y Eduardo Duhalde (2001-2003), Néstor Kirchner se definió políticamente al juzgar a los responsables del genocidio del período 76-83, no sin diferencias de su mismo espacio político. (1) Este cambio de discurso desde los representantes del Estado argentino ante una deuda que se creía insubsanable logró esperanzar a la población bajo el kirchnerismo. El kirchnerismo –y esto merece explicitarse- no se define como la representación del instrumento electoral lo sostiene, el FpV, sino que es la adhesión al liderazgo audaz y transformador ejercido por Néstor Kirchner y continuado por la presidenta Cristina Fernández y el complejo ideológico definido por sus políticas estatales (memoria histórica sobre los DD.HH., políticas redistributivas, estatización de áreas estratégicas, fortaleza de la presencia internacional, etc.) que aúna a personas tanto de origen peronista como de origen no-peronista, generando una nueva identidad política que reflexiona sobre el pasado para la construcción plural de un futuro sobre ejes concretos a los que las burocracias partidarias generalmente han sabido renunciar.

Paralelamente, en 2004 desde Morón se conforma el Partido Encuentro porla Democraciayla Equidadcon Martín Sabbatella como referente, un integrante del Frente País Solidario que como concejal integró la comisión investigadora que desplazó al intendente Juan Carlos Rousselot por corrupción y desde su intendencia supo combinar políticas de transparencia y derechos humanos. La decisión de presentarse a elecciones con el frente electoral Nuevo Encuentro en 2009, año signado por el conflicto conla Mesade Enlace Rural provocan aún un duro cuestionamiento de sectores del FpV, argumentando que Sabbatella habría restado votos a la lista que entonces llevaba a Néstor Kirchner como diputado nacional.

Asuntos internos

La etapa actual presenta al FpV, liderado por Cristina Fernández, al inicio de un período presidencial donde se espera la aparición de tensiones por la sucesión. El problema de la sucesión merece analizarse desde dos aspectos: la sucesión personal del Ejecutivo y la sucesión ideológica del modelo, ambas intrínsecamente enlazadas. El proyecto iniciado en 2003, definido como una reestructuración de la función del Estado, necesita de una militancia sincera y contundente de las recientes políticas del gobierno nacional en todo el territorio de la Nación, para que el kirchnerismo pueda ser una expresión ideológica auténtica y no un voto coyuntural de conveniencia para dirigentes de prácticas que abiertamente lo contradicen. Nuevo Encuentro, al mismo tiempo, afronta un debate sobre el rol a desempeñar por el cuestionamiento a Martín Sabbatella por considerarlo demasiado afín al oficialismo; cuestionamiento injustificado, además, porque su afirmación de renunciar al “apoyo crítico” de NE (2) al gobierno nacional no ha tenido como correlato la pérdida de autonomía, ya que el espacio mantiene el bloque diferenciado del FpV a nivel nacional y provincial. Las dificultades de que el NE se pliegue de lleno al FpV son limitadas, ya que sectores no transversales han descalificado al NE como a) “gorila”, b) “progresismo blanco” e c) “infiltrado”. Sin embargo, puede decirse que:

a)      Durante el período de mayor crisis del kirchnerismo en el sistema política (2008-2010), el NE se comportó como un colaborador crítico, dando aceptación a medidas de fuerte cuestionamiento como la resolución 125. Como espacio de centroizquierda, supo mantener posicionamientos fundados y responsables ante la oposición destituyente a la que se plegó un importante número de legisladores oficialistas. La acusación de “gorilismo” se da por desmentida en la adhesión ideológica a la medida de una fuerza de origen peronista, cuando muchos “peronistas” abdicaban de su apoyo al gobierno nacional ante la situación creada por los medios.

b)      La acusación de “progresismo blanco” no encuentra argumentos fundados. El NE tiene en Sabbatella la expresión de un dirigente que supo reconocer la necesidades sociales a partir de su experiencia de intendente, función que carga un enorme compromiso territorial y la realización de acciones prácticas por sobre divagaciones teóricas; he ahí el punto de enlace de comprensión del kirchnerismo en su magnitud, al que adhiere aún a costa de renunciar a gran parte de su electorado inicial, adeptos al “progresismo blanco” del que se lo acusa. El NE se “embarra” al encontrar en el kirchnerismo una fuerza política capaz de dar lugar a las transformaciones faltantes, y en vez de cerrarse en un círculo dogmático, se mantiene bajo una autonomía que permita cuestionar el rechazo a las políticas nacionales de dirigentes del FpV y ser parte de la conducción del modelo hacia una mayor transformación social.

c)       Tampoco puede darse calificativo al NE como “infiltrado”, ya que en las elecciones de 2011 la presentación de una lista de adhesión a las candidaturas del FpV en diputados, senadores y presidente fue habilitada por la propia presidenta; ergo, cuestionar a la lista de adhesión de Sabbatella constituye el cuestionamiento a una decisión de la propia presidenta. Por el contrario, constituyó una aclaración del posicionamiento del espacio en la política nacional.

Caminos de unión

El cuestionamiento permanente al NE dentro de sectores del FpV no es sino un cierta presión por la apertura de la presidenta para retornar sobre la transversalidad, siendo un mecanismo de defensa de sectores pejotistas en la defensa exagerada de una estructura institucional partidaria –claramente no amenazada-  y en resguardo de dirigentes incómodos por una trayectoria personal ajena al paradigma kirchnerista. El mismo recelo pejotista recae sobre los miembros del Gabinete de origen frepasista, que supieron irse del Partido Justicialista cuando se transformó en punta de lanza de la penetración neoliberal enla Argentina.

Frente a la confianza de quienes piensan que el FpV expresa la homogeneidad de los dirigentes en cuanto a su defensa del actual gobierno nacional, cabe reflexionar sobre ambiciones y proyectos personales de un importante sector renuente a la implementación de leyes de contenido social promovidas por el oficialismo y a la adopción de temáticas como los derechos humanos. También es necesario reflexionar sobre la posición contra el gobierno nacional de gran parte del FpV durante la tensión del conflicto conla Mesade Enlace, como punto de partida para pensar sobre lealtades, compensaciones y confianza. En aquella oportunidad, el NE aún siendo una fuerza independiente apoyó las medidas del kirchnerismo con mayor énfasis que el de los senadores nacionales, por ejemplo.

En este sentido, cabe pensar las solidaridades necesarias entre sectores afines para que este rumbo se profundice, independientemente de su origen identitario. Quizás, la construcción de un kirchnerismo ideológico amplio esté ligada a una apuesta programática definida sobre las inquietudes comunes entre las distintas fuerzas, ante la posibilidad del surgimiento de nuevas resistencias que podrían aparecer dentro y fuera del oficialismo.

 

(1) “Scioli, lejos del presidente”, en Página/12 de 14/8/2011. Disponible en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-24104-2003-08-14.html

(2) “Como otra pata más de la mesa kirchnerista”, artículo de Fernando Cibeira en diario Página/12 del 20/11/2011. Disponible en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-181618-2011-11-20.html

Radicales radicalizados

La multitud enardecida no cesaba de abuchear a sus dirigentes; éstos, suplicantes, intentaban vanamente calmar los ánimos. En la convocatoria resultó protagonista el la masa reclamante, que se erigió en voz sentenciosa dela Convención, ante el  rotundo fracaso de sus conductores.

La descripción precedente no corresponde a un episodio de la RevoluciónFrancesani a ninguna otra celebre rebelión: alude al enojo de un sector importante del radicalismo, que se hizo público en la ConvenciónRadicaldel sábado pasado en el Centro Asturiano. Allí, los jóvenes de La Cantera, la Organizaciónde Trabajadores Radicales, la Juventud Radicaly Franja Morada cuestionaron duramente los posicionamientos llevados adelante por las autoridades radicales frente a algunas políticas de contenido social y estatizante del kirchnerismo: no en vano se acusó a gritos a Gerardo Morales de gorila, palabra que aún siendo casi inalienable de la retórica peronista es la acusación más espontánea frente a quién sostiene principios liberales contrarios al interés nacional. “Jugamos plata o mierda y salió mierda, pero fue con vocación de poder”, fue la pobre defensa que esgrimió Morales, ignorando que desde 2001 el radicalismo no ha podido volver a definirse electoralmente, al punto de zig-zaguear bruscamente del centro-izquierda (proyecto Frente Amplio Progresista) al centro-derecha (proyecto Unión para el Desarrollo Social). Al debilitamiento de las banderas y a la falta de un liderazgo capaz de hacer valer la historia del partido, se sumó el repudio a la idea de empecinarse en ser opositores, o “hacer antikirchnerismo bobo” según palabras de Leopoldo Moreau, fue quizás la manera más explícita de reclamar el mencionado retorno “a la senda de la socialdemocracia y el progresismo”, recorrido iniciado por Raúl Alfonsín al iniciarse la recuperada democracia.  Alfonsín, llegado el momento de hablar, expresó que “fue un error” pero no “una desviación ideológica”; sin embargo, ése concepto seguía circulando, acusador.

Consecuencia de éstas disputas, Nito Artaza y Moreau han expresado a los medios la idea de conformar la UCR en un partido nacional y popular”, que  decida “estar del lado de los desposeídos”, despojado de la influencia de “las grandes corporaciones periodísticas o empresarias” para “históricamente antimonopólica y antiimperialista”. En definitiva, la reunión de una serie de elementos característicos del kirchnerismo que permitan trabajar con la agenda exitosa del oficialismo.

La Unión Cívica Radical se encuadra por su origen dentro de la corriente nacional y popular, con un programa ético de lucha contra el fraude y la corrupción que contempló la lucha armada (1890, 1893 y 1905), aunque consiguiera la presidencia en 1916 por vía de los sufragios. Bajo el impulso de Irigoyen se asoció a la fuerza política a una mayor recepción de las demandas, a la protección de los recursos estratégicos y a la lucha por la institucionalidad frente a los abusos de los conservadores. No obstante, coincidiendo con la moda del “pensamiento único” promovida por Carlos Menem, el opositor radicalismo aliancista traicionaría la promesa electoral de abandonar el neoliberalismo y profundizaría la desprotección de los trabajadores mediante una repudiada flexibilización laboral (2001). Desde la caída del gobierno de Fernando de la Rúa, la UCRasumiría una posición frecuentemente de centro-derecha, no populista y sin establecer una identidad formada sobre principios históricos. Al respecto, Jorge Xifra Heras, observa que “Cuanto más viejo es un partido, tanto más pronunciados son sus intereses materiales y, en ellos, la organización es lo principal y la ideología lo secundario. Modernamente, los partidos se guían más por razones tácticas que por principios. En el pasado siglo se exigía a los miembros del partido una fidelidad ideológica que hoy ha sido desplazada por la técnica de la conquista del poder.” (XIFRA HERAS, JORGE. (1965) Introducción a la política, CREDSA, Buenos Aires, 1965.)

En un contexto de creciente participación juvenil y en que la cooperación sudamericana es impulsada bajo motivaciones políticas, las demandas por una renovación dirigencial y la actualización programática han irrumpido con una violencia proporcional a su demora. Si el kirchnerismo supo movilizar y generar consenso fue porque supo resistir e interpretar los deseos sectoriales de una Argentina en llamas, no sin grandes resistencias a fuertes presiones en que debió necesariamente plantear respuestas originales y definir su personalidad política audaz y tenaz. He ahí las fortalezas del adversario político ahora reconocido, cimiento modelo de una incipiente construcción radical. Probablementela Convención pueda ser indicador, más allá de los rasgos anecdóticos de las formas, del retorno a una serie de principios a los que una élite mediocre había hecho renuncia (por principio, toda discusión en un espacio político es buena al demostrar que existe un piso de democracia para ejercerla primero, y luego por poner a prueba la fortaleza de los argumentos en un dialéctica bajo posiciones de igualdad). Al radicalismo cabe ahora asumir su rol en el tablero, ofrecer una propuesta coherente, con permanencia en el tiempo, para lograr la convergencia de demandas perdida.

La amenaza tecnocrática

Política y ciudadanía

Muchas son las definiciones que a lo largo de la historia los estudiosos han dado a la Política, y a pesar de las distintas definiciones, todas ellas han concordado en los efectos prácticos: ninguna soslaya el rol protagónico de la política al momento de pensar la conformación o la transformación de los aspectos de la vida pública.  En su sentido clásico, ella expresa el estudio de los asuntos y formas que asume un gobierno que actúa sobre un territorio dado (la polis) sobre el objetivo de perfeccionar el bien común y regular la convivencia.

Ello no impide que la relación del binomio políticos/ciudadanía se halla visto erosionada cuando los representantes del pueblo han traicionado desde sus bancas las promesas electorales que motivaron el voto popular. Con frecuencia, la paulatina profesionalización de la política, el impacto de los lobbies mediáticos y el ceñimiento de los asuntos públicos a la tarea de consultores han degradado un espacio de decisión de que fueron distanciados actores sociales protagónicos de la sociedad civil.

En tal sentido, vale la pena esbozar el frecuente trayecto general del neoliberalismo en la política. El desengaño y la expulsión de las decisiones políticas de la sociedad civil ha culminado en una degradación institucional que ha favorecido la intervención de nuevos actores en la escena pública: los emisarios de los grupos trasnacionales, profesionales prestigiados por las instituciones neoliberales, colocados estratégicamente en influyentes lugares de gobierno. Ajuste fiscal (es decir, fin de la obra pública, gastos sociales, etc.), eliminación del Estado de Bienestar, endeudamiento y privatizaciones  fueron así causa de desempleo y pauperización, en una política arbitraria destinada a una modernización excluyente de la producción que derivó en una concentración de la riqueza en un mercado de monopolios. El resultado posterior, generalmente, ha sido una mayor condena pública hacia el sistema representativo y un mayor hundimiento en la crisis ante los problemas para pagar la deuda, renegociarla u obtener nuevos préstamos.

En tal sentido, la crisis argentina es ejemplar en sus causas y consecuencias, al exponer la falsedad de las promesas neoliberales: no hubo “mercado eficiente y competitivo” sino “monopolios con poca inversión”, ni “mercado de trabajo dinámico” sino “creciente desempleo”, en tanto que el “ajuste fiscal” promovido para garantizar un Estado libre de gastos fue contrarrestado por la dependencia de empréstitos del FMI. Pese al rechazo en 1999 de la política menemista, la historia se repetiría como tragedia: la designación de Domingo Cavallo como ministro de Economía en el gobierno dela Alianza, heredero del pionero Martínez de Hoz, reveló la poderosa influencia de los economistas como intérpretes de los jeroglíficos del mercado, ese monstruo inmenso al que “hay que calmar” con pedidos de compasión y el “sacrificio” del ajuste fiscal.

Distinta en sus causas, la crisis europea no deja de tener puntos de contacto con las manifestaciones en Latinoamérica iniciadas en 2001: se trata del empoderamiento de sectores de la sociedad civil que expresan con voz y cuerpo la disconformidad con las expectativas depositadas. Esta imagen de una “indignación” movilizante da por tierra con la calificación de la multitud demandante como una desprolijidad tercermundista, sino que expresa la búsqueda de profundizar la democracia en un contexto de tensión para garantizar o incorporar derechos.

La crisis, además, cuestiona severamente los proclamados éxitos del parlamentarismo y la UniónEuropeaal momento de pensar soluciones estabilizadoras. Si bien el parlamentarismo europeo había sido teorizado como emblema en cuanto a forma de gobierno estable, lo cierto es que pareciera agravar la fragilidad de los ejecutivos en tiempos de crisis, manipulados bajo la influyente presión de las mociones y lobbies. No es casual que en una de sus últimas declaraciones el premier griego Papandreu haya instado a que en las reuniones del G-20 celebradas entre el 3 y el 4 de noviembre los líderes mundiales garantizar que la democracia está por encima del apetito de los mercados. En ese contexto, Papandreu se hallaba sujeto una posible destitución vía parlamentaria y se disponía a consultar al pueblo sobre la conveniencia de recibir un segundo empréstito financiero dela Unión Europea, por lo que las palabras pudieron fácilmente interpretarse como la proximidad de un golpe financiero y un avasallamiento de la seguridad económica griega. Papandreu, en idas y venidas permanentes, finalmente dimitió como primer ministro y se dispuso a integrar una coalición nacional con otras fuerzas políticas liderada por el economista del Banco Europeo Lukás Papadimos, luego de rechazar la idea del referéndum (¡por él mismo propuesta!).

Por otra parte, el debate sobre los beneficios de una pertenencia encorsetada ala UE(con sus exigencias del límite inflacionario del 2%) ha permitido ampliar el debate en cuanto a las pérdidas notables de soberanía en los países miembros, siendo cuestionados paralelamente los métodos de negociación, la preeminencia de los objetivos comerciales, el elitismo subyacente en las decisiones y la arbitraria situación de Francia y Alemania, elevados al rol de acusadores y jueces. De este modo, la unión enfrenta por vez primera un desafío real que amenaza socavar el prestigio de la integración regional europea.

Tecnócratas al poder

El proceso de suplantación de la política por la doctrina económica de los técnicos autorizados iniciado en Grecia amenaza con expandirse a lo largo de la eurozona, teniendo un correlato en Italia, donde el economista Mario Monti (Coca-Cola, Grupo Bildenberg y Goldman Sachs) se ha hecho del honroso lugar de primer ministro. La idea de una democracia tutelada por la razón de mercado es una posibilidad que empieza a percibir como probable un amplio conjunto de la población.

El fracaso (o la sumisión) de los políticos europeos en detrimento a la realización del bien público tarde o temprano tiene consecuencias. El fraude de una estabilidad económica basada en el endeudamiento y la dependencia, lamentablemente, suele agravar las crisis aumentando el poder a técnicos ponderados, ligados a los principales centros financieros, quienes siendo avalados como los únicos capaces de destrabar el conflicto económico profundizan la crisis en la reimplementación de las políticas de ajuste y regeneran el malestar social.

El ascenso de los técnicos bajo la piel de una nueva élite había sido ampliamente promovido ya desde las primeras usinas neoliberales, promotoras del reemplazo del políticos por administradores. Sin embargo, el analista Zbigniew Brzezinski supo considerarlos un riesgo ya que “que la entronización de los dogmas y la subordinación de las ideas a las instituciones, con su secuela de dogmatismo conservador, ponen un serio obstáculo al cambio social positivo.” Por ello mismo, discutir al tecnócrata economista constituye principalmente en desestimar todo un proceso de formación académico desprovisto de una educación sin ningún tipo de función social. En definitiva, planteada la educación como ámbito de estratificación diferenciada de la sociedad –en que, por supuesto, sólo quienes accedan a estudios superiores asumirán ámbitos de influencia superiores-, la omisión de los presupuestos de bien común por los administradores no ha terminado sino por degenerar la función pública en un contexto en que el alejamiento creciente del mercado laboral de grupos numerosos puede convivir con la ostentación de las élites políticas y económicas, casi indiferenciadas. Siendo la especialidad de los tecnócratas de la economía la formulación de mecanismos (inflexibles) destinados a alcanzar los mayores niveles de rentabilidad -mérito que les ha dado grandes esferas de decisión en el sector privado- el mal que aqueja a Italia y Grecia en la actualidad es doble: a) la fuerte ingerencia en la política nacional de individuos no autorizados por el voto popular y b) la desestimación de la posibilidad de dinamizar la economía local en la tarea de cumplir con los compromisos financieros.

La situación se agrava por el marco ideológico que el neoliberalismo brindó para destruir las posibilidades de una necesaria camada de gestores públicos, capaces de entender las demandas ciudadanas, función que antes competía a un político formado e informado, y reemplazo la aplicación de recetas de una dogmática académica afectada a las modas intelectuales. En definitiva, el vano intento de apagar un incendio con combustible.

Perspectivas.

Europa –y el mundo todo- asiste fabulosamente a un debate quizás inédito en Europa sobre la democracia y el rol de la ciudadanía. El empoderamiento de diversos movimientos sociales muestra el vacío de la forma del esquema representativo de gobierno y de las promesas neoliberales, con fuerzas políticas que cierran el debate público sin impulsar expectativas de sectores de la sociedad que se han empezado a movilizar. No se trata de cuestionar la democracia sino de profundizarla a través de respuestas o expresiones concretas en que las personas no sean tratadas como números. De todos modos, no faltarán núcleos extremos que en el marco del desempleo propongan limitar, expulsar e incluso amedrentar la inmigración, siendo funcionales a resguardar de responsabilidades a quienes con sus maniobras son los auténticamente responsables.

A la recuperación de la politización debería surgir la alternativa de un programa y liderazgo de emergencia para dar nuevos cauces de confianza; sin embargo, el hecho positivo es que varios europeos han comenzado a sentir un protagonismo inusual y se entienden formadores del cambio, ante el total avasallamiento de la democracia en el nombramiento de gobernantes ilegítimos avalados por un caduco sistema político. Florece así la posibilidad de un cambio global, en un mundo inevitablemente sistémico. Quizás, como sostuvo la periodista Stella Calloni sobre las asambleas argentinas de 2001-2002, los indignados perciban que “Detrás, debajo, antes y ahora está ese sonido de los pies marchando siempre, como un eco eterno de la vida contra la muerte. Detrás de cada acción, de cada acto imaginativo que ocupa los espacios vacíos del poder moribundo, está un camino que alguien anduvo –a veces ocultado por las malezas del olvido- y está lo nuevo que fermenta, crece y hace posible esta resurrección increíble con que entramos de nuevo en la vida, y en un solo acto –como de magia colectiva- sepultamos la esencia del colonialismo tardío que quiere caer sobre nosotros.”