ContactoSimplemente para avisar que pasé “Sospecha, sinsentido, diversión y compromiso político” como post central de mañana. A las 12 vuelve a estar online.
Republico la carta de D’Elía que está circulando desde hace un par de días, a propósito de la entrada de apoyo de Balvanera ayer en la comunidad.
¿Progresismo blanco o nacionalismo popular?
Estamos en el hall del Palacio San Martín, preludiando la llegada de los presidentes de Argentina y Brasil, y entre canapés y alguna copa de Felipe Ruttini, me encuentro con Martín Sabatella, cara a cara, y me descerraja una primera frase que me golpea y me llama a la reflexión: “Mirá, negro, yo creo que el progresismo blanco, permitido por el sistema, no sirve para un carajo…”.
Me enrosco para adentro, transformándome en una especie de kung-fu de la política, y repitiéndome y repitiendo la frase, que todavía me retumbaba en los oídos, me digo a mí mismo… “pensar que fue el Frepaso y con posterioridad la Alianza la máxima expresión de ese progresismo permitido por el sistema”.
Recuerdo que, en general, esos tipos eran honestos, sin grandes convicciones, la mayoría de ellos con educación universitaria.
Su estética, un tanto “escuálida”, en general son flacos, blancos, siempre de corbata, y de fuerte pertenencia cultural de corte pequeñoburguesa.
Modestos administradores, enemigos de cualquier uso semántico que altere la sacrosanta moderación, muy lejos de los pobres, con buenos vínculos con los organismos de Derechos Humanos, lectores del Gabo, absolutamente eclécticos en economía.
Más que propensos a “flotar” en política, lo que constituye en realidad su verdadera actitud de fondo, frente a la extendida derrota cultural de las capas medias.
Repiten hasta el cansancio que no hay que asustar ni confrontar la derrota citada “en autos”, equilibristas expertos, se presentan siempre como alternativistas de centro-izquierda en fastuosas “ligas de caretones”, propensas siempre a los cierres por “arriba”, lo que explicita un fenomenal desprecio por la participación organizada de la comunidad.
Se niegan permanentemente a representar lo sectorial porque ellos, desde su lógica mediática*, pretenden abarcar amplios universos a representar. Empezaron luchando contra las privatizaciones de los noventa y se fueron pidiendo el regreso de Cavallo.
Yo, que empecé los piquetes urbanos siendo concejal de esas fuerzas, con toda autoridad digo que la sociedad debe defenderse de igual modo de progresistas y de neoliberales.
Siendo un pibe, que recién asomaba las narices en política, cierto día en Laferrére tuve la osadía de preguntarle a un viejo caudillo peronista ya fallecido, don Federico Pedro Russo, ¿qué es la renovación peronista? Y este viejo vizcacha, que pasó de ser el cafetero del municipio a ser electo dos veces intendente, me miró a los ojos, se sirvió medio vaso de vino, lo levantó y me dijo “vea, pibe, esto es peronismo”. Acercó el vaso a un chorro de soda, lo levantó, lo puso ante mis ojos y me dijo, “vea, pibe, esto es la renovación peronista”.
Me llenó de orgullo y esperanza escuchar a Cristina denunciar con mucha sencillez a aquellos que quieren un gobierno light, o sea un gobierno que no haga ruido, que baje su agenda transformadora, y que debilitado, quede a expensas de los poderosos.
Necesitamos recrear un nacionalismo popular y transformador (si digo “revolucionario” se van a asustar las clases medias), basado en la memoria, la verdad y la justicia, en la defensa irrestricta de los soberanos intereses nacionales, en la integración latinoamericana que nos lleve a tener Parlamento, fuerzas armadas, moneda, banco y ductos únicos, como soñaron los padres fundadores. Necesitamos proteger nuestros recursos energéticos y naturales, ponerle fin a la extranjerización y concentración de nuestros trescientos millones de hectáreas.
Debemos desmonopolizar y democratizar nuestros medios de información.
Es menester romper con la autonomía de nuestros bancos centrales como una imposición inaceptable de los organismos financieros internacionales.
Debemos incluir en los beneficios de la nacionalidad a millones de hermanos que todavía claman en la indigencia y en la pobreza.
Estos programas que construyen la felicidad de nuestro pueblo y en los que ya mucho ha rodado nuestro gobierno nacional, hoy están llenos de acechanzas y peligros.
Nuestra suerte política no puede quedar en manos de consultores de comunicación o de progresistas que creen que la política solo es una rémora estética.
Necesitamos hombres y mujeres llenos de convicción, de amor a la patria, y de una férrea voluntad revolucionaria, que estén alejados de cualquier cálculo especulativo, tanto en lo personal como en lo comunitario, que estén dispuestos a darlo todo a cambio de patria. Por eso la disyuntiva de hierro que hoy nos convoca es progresismo blanco permitido por el sistema o nacionalismo popular revolucionario, aggiornado en los tiempos, pero nutrido de la visión política y la perspectiva de Irigoyen, de Perón, de Eva Perón, de Scalabrini Ortiz, de Jauretche, de Juan José Hernández Arregui, de John William Cooke, y tantos otros. También tenemos nuestra estética, que va desde la hermosa pendeja militante de la universidad hasta las gordas de nuestros comedores comunitarios, desde los jóvenes de la Cámpora hasta la murga “Los soñadores del Tambo”. Todos, absolutamente alejados de la estética “escuálida” y de los estúpidos yuppies de la city.
En la década de los noventa, los traidores nos tildaban de nostálgicos, hoy intelectuales como Beatriz Sarlo, nos dicen que es un error convocar a Jauretche para intentar leer los tiempos que corren. Nos plantean sociedades descerebradas, sin pasado, sin historia, sin memoria, sin conciencia nacional.
Hablando de traidores (y ojo que me refiero al corredor de fórmula uno), en el día de ayer me tocó vivir una paradoja fenomenal: mientras Néstor Kirchner recibía a Reuteman en Olivos, para recomponer la relación, yo visitaba el Palacio de los Tribunales convocado a una indagatoria judicial, a explicar los resabios de nuestra defensa irrestricta del gobierno de Cristina Fernández.
Según muchos progresistas, los movimientos sociales les afeamos sus listas.
¡Qué va ‘chaché!
Luis D’Elía
Presidente de la FTV
PD: *Como el encuentro televisivo entre Ibarra y la “Ritó”.
Anoche completamos la mudanza de Artepolítica a un servicio de hosting en Argentina. Por ahora todo parece ir bien.
El servidor es un poco más lento, pero la diferencia de latencia debería hacer que, por lo menos para los usuarios que acceden desde el país, las páginas carguen sensiblemente más rápido. Se verá si es más estable que el que estábamos usando.
De paso aprovechamos para actualizar el sitio a la última versión de WordPress (2.6), la novedad más interesante es que se incorpora Google Gears para agilizar el uso de la parte administrativa del sitio. Se habilita en el panel de control cliqueando en “Turbo”, en el extremo superior derecho de la página.
Si algo no funciona, por favor dejá un comentario o mandame un mail a pablo@artepolitica.com.
En la conferencia de prensa del sábado, la Presidenta dijo un par de cosas interesantes sobre el proyecto de ley de radiodifusión. Una es que el tema no sale de la escena, la otra es que se van a poner en discusión los aspectos del marco regulatorio del sistema de medios relacionados con las nuevas tecnologías.
Cuando se habla de “nuevas tecnologías”, en este contexto, se ponen en juego básicamente dos temas: la norma bajo la cual se va a digitalizar la televisión abierta y la convergencia entre telefonía, servicio de acceso a internet y televisión paga, el triple play, que le dicen. Los dos temas son estratégicos para el país, y los dos son sensibles para el Grupo Clarín, aunque uno más que otro.
En la discusión por la norma para la televisión digital, Clarín funciona como lobista de los intereses norteamericanos y ha hecho una inversión, no demasiado significativa, en equipamiento y know how, que se perdería en el caso en que finalmente se adoptara alguna de las otras dos normas en pugna, la japonesa, por la que ya se decidió Brasil, y la europea. Nada que amerite sacar la artillería pesada.
Sí es central para el futuro del Grupo el modo en que se dé la convergencia entre servicios. El núcleo del asunto es si se permite la entrada de las telefónicas en el negocio de la televisión paga. El cable es su fuente principal de ingresos, y las telefónicas, es decir, Telefónica y América Movil, tienen estructura y capital de sobra como para convertirlo en un actor minoritario en el sector o, eventualmente, dejarlo afuera del juego.
A Clarín le preocupa mucho menos la discusión por el modo en que se distribuyan las licencias de radio y televisión, incluso de aquellas que se abrirían con la digitalización de la TV abierta, que la regulación del triple play. Esto no quiere decir que medidas como la apertura de la adjudicación de licencias a organizaciones sociales y comuntarias, o el establecimiento de cuotas mínimas de producción local, no sean importantes. Pero desde el punto de vista del Grupo no son una amenaza en términos de audiencias. Después de todo, en el mercado de los diarios no hay licencias, y no parece que nadie vaya a pisarle el poncho al gran diario argentino.
Desde el gobierno, hubo señales en todas las direcciones. Hace diez días, Mariotto desmintió una versión que decía que el Triple Play entraba en el proyecto. El Lic. Baleno, que juna del asunto, ponía lo siguiente en un post en El Magma:
La ocasión de discutir el tema (y la posibilidad de presenciar un choque de trenes entre Telefónica y Clarín digamoslo de paso) queda así abortada.
Indudablemente esta decisión es un guiño a Clarín o un palazo a Telefónica pero sobre todo elude la discusión sobre normar el futuro próximo de las comunicaciones.
Esa no ha sido una buena estrategia en este país.
Después las normas las impone el uso y el uso es el que le dan los que pueden apropiarse primero de los avances tecnológicos.
Ahora, la respuesta de Cristina en la conferencia de prensa, a la que se le puede sumar alguna otra señal que aparece por ahí, parece indicar que la discusión no está cerrada.
La frase del título es de Merleau-Ponty, aunque es posible que sea antes de Weber o de Marx, nunca se sabe. De la idea se pueden extraer algunos corolarios: si se acepta que una política sólo es buena si se impone, se debe aceptar que en política el fracaso es una falta y que la incapacidad para hacer valer una política potencialmente buena puede ser tan nociva como la capacidad para imponer una mala. Dicho en peronista, el que pierde es traidor. Lo que no significa que la victoria legitime cualquier cosa, sino que la derrota es inadmisible, porque le deja el campo libre al adversario, y porque volver a ponerse en situación de disputarlo puede llevar décadas, generaciones enteras.
Otro corolario es que hay que dar las peleas que se pueden ganar. No es casualidad que uno de los tópicos más transitados de la crítica del progresismo blanco a Nestor Kirchner durante su gobierno fuera que confrontaba con adversarios débiles o en retirada provisional: el duhaldismo, los organismos internacionales de crédito y sus corifantes locales, los milicos soliviantados después de los ministerios de Lopez-Murphy y Jaunarena, la iglesia procesista. Débiles, por supuesto, con el resultado puesto, pero ese es otro tema.
El progresismo blanco se planta contra los que hay que plantarse, da testimonio permanente de su propia posición en la historia y de la claridad con la que identifica a los grandes enemigos del pueblo. Si se negocia una quita de la deuda, exije el no pago; si se retiene a la soja, señala la minería; si se reparten preservativos, pide la legalización del aborto. Esto cuando conforma bloques unipersonales; cuando llegó a ser gobierno, en su variante chachoibarrista, lo hizo habiendo decidido que no se podía dar ninguna pelea, ni grande, ni chica, lo que inevitablemente condujo a la peor de las derrotas.
Fueron dos, entonces, las alternativas de la derrota progresista postdictadura: perder por haber elegido peleas que no se podían ganar y perder por haber elegido no pelear. Lo que diferenció al kirchnerismo fue la opción por dar algunas peleas para ganarlas y, salvo alguna notoria excepción, ganarlas efectivamente. Hasta la 125, claro.
Se pueden discutir las razones de la derrota: las deficiencias en la formulación del instrumento, las falencias del armado, la política de alianzas para las elecciones del 2007, errores de comunicación, subestimación de la fuerza del adversario, lo que sea, lo que no se puede discutir es que fue una derrota y que va a tener consecuencias. Y, sin que importe lo que se haya hecho antes, esta derrota también es traición. Traición del mandato de redistribuir la riqueza con el que Cristina fue electa. Que no fue mandato de intentar redistribuir, sino de hacerlo de hecho.
Ni con Cristina, ni con Anibal, ni con Carlos, ni con Alberto, Alcira Argumedo y Pino Solanas se trenzaron con el colega bloguero Gerardo Fernández. Acá el post inicial en Tirando al Medio y acá la respuesta de Solanas y Argumedo.
Tal como lo hicimos hace menos de un mes, el martes 15 de julio marcharemos en defensa de la democracia y en reclamo por más distribución de la riqueza. Nos sentimos convocados y convocadas a expresar públicamente nuestra posición a raíz de las nuevas manifestaciones de sectores conservadores y privilegiados que intentan condicionar la democracia, a través del rechazo a las decisiones del Congreso Nacional, del desgaste de la autoridad presidencial, el lock-out patronal y el desabastecimiento.
La fase actual de la embestida, cuando el Senado trata las modificaciones a la ley de retenciones móviles que protegen a los pequeños y medianos productores, demuestra la clara voluntad de la nueva derecha por impedir que parte de las extraordinarias ganancias que tiene el agro puedan destinarse a enfrentar la pobreza y la marginación que aún afectan a millones de compatriotas. A ellos no los moviliza la injusticia social y mucho menos la defensa del sistema democrático. Protestan y amenazan porque no están dispuestos a ceder una porción de sus rentas en favor de quienes menos tienen. Si prevalecieran triunfarían el egoísmo, la concentración económica, la desigualdad; sería el triunfo de quienes sólo respetan al Estado si éste se pone a disposición de sus negocios. No somos parte del Gobierno nacional, ni tampoco somos parte del PJ, pero estamos comprometidos con la actual etapa histórica de cambios en nuestro país y en la región. Marchamos por una mayor y mejor distribución de la riqueza, en favor de la democracia, del respeto a las instituciones y a la voluntad de los representantes del pueblo. Queremos que el Estado pueda intervenir para garantizar el acceso universal a todos los derechos sociales, políticos y económicos, que se debata y profundice un nuevo modelo productivo y distributivo.
Somos miembros de distintos partidos políticos, organizaciones sindicales, movimientos sociales, organismos de derechos humanos, asociaciones de pequeños empresarios, economistas, decanos y profesores universitarios, científicos e investigadores, sacerdotes en opción por los pobres, intelectuales y artistas, integrantes del espacio Carta Abierta y ciudadanos y ciudadanas sin militancia partidaria ni institucional.
Es intolerable que existan altos niveles de hambre y exclusión en uno de los mayores productores de alimentos del mundo y en medio de una gran concentración de la riqueza. Por eso reclamamos una reforma impositiva integral, que grave a todos los sectores que en estos años han tenido beneficios extraordinarios, como la especulación financiera y la minería. Objetamos, entre otras cosas, el no reconocimiento de la CTA, la destrucción del INDEC, el proyecto de construcción del tren bala. Pero está claro que la restauración conservadora no apunta contra esas deudas sino a retrotraer los pasos que sí se dieron en estos años: la recuperación institucional tras la crisis 2001-2002, el saneamiento de la Corte Suprema, el juicio a los responsables del Estado terrorista, la caída en los niveles de desocupación, pobreza e indigencia, la mayor y mejor cobertura previsional, la política exterior independiente, de integración con los gobiernos democráticos de Sudamérica, entre otros avances.
Cuestionan por autoritario al Gobierno pero amenazan con desabastecer; se quejan por la falta de diálogo pero anticipan su rechazo a toda decisión del Congreso que no satisfaga sus ambiciones económicas. El perjuicio que buscan generarle a la sociedad y a la institucionalidad democrática, es un intento de desestabilización que desmiente el falso espíritu pacífico y patriótico con que intentan encubrir sus objetivos. De esta crisis sólo se sale con más democracia y más distribución de la riqueza. Por ello, convocamos a todos y a todas a concentrarnos a las 14 horas del martes 15, en la esquina de San José y Av. de Mayo, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para marchar hacia la Plaza de los Dos Congresos.
HUGO, SABBATELLA MARTIN, HELLER CARLOS, VERBITSKY HORACIO, GELMAN JUAN, FAVIO LEONARDO, ALCON ALFREDO, BASUALDO EDUARDO, SALA MILAGROS , MALDONADO STELLA, BARADEL ROBERTO, NENNA FRANCISCO, GALASSO NORBERTO, FEINMANN JOSE PLABLO, PAENZA ADRIAN, BAUER TRISTAN, SPINETTA LUIS ALBERTO, COSSA ROBERTO “TITO”, GIBERTI HORACIO, PASTORIZA LILA, GONZALEZ HORACIO, LOPEZ MARIA PIA, BLAUSTEIN COCO, CONTE LAURA, LAPACO CARMEN, GARZON GUSTAVO, SERRANO ROLI, ARAOZ DANIEL, NOER JEAN PIERRE, ALMEYDA TATI, VASQUEZ MARTA, ROZITCHNER LEON, PARODI TERESA, BANEGAS CRISTINA, PAGURA FEDERICO, DE FEO CARLOS, PAULON VICTORIO, CAÑON HUGO, DE LA SERNA EDUARDO, GAK ABRAHAM, QUINTEROS LORENZO, PAZ JUAN PABLO, KORNBLIHTT ALBERTO, CASULLO NICOLAS, FERREYRA LILIA, MULLER MONICA, GONZALO NORBERTO, CALLAU MANUEL, SANTORO OSVALDO, RAITER BETTY, RIAL KARINA, MILESI ADRIANA, AZUBEL ALICIA, URRELI CHAPU, DUBATTI JORGE, CACOPARDO ANA, DRI RUBEN, LAPOLLA, ALBERTO, STOLKINER ALICIA, SZPUNBERG ALBERTO, HERRERO LILIANA, FORSTER RICARDO, JUNIO JUAN CARLOS, GIROTTI CARLOS, LLANOS EDGARDO, MELLA RAFAEL, GARCIA ALFREDO, BURGOS MARTIN, BORZEL MARIANO, LOPEZ RODRIGO, TESTERO JORGE, FORM EDGARDO, CORDOBA RODOLFO, BARRAGAN DANIEL, ROLLANDI GUSTAVO, DEMICHELIS ALEJANDRO, MARTÍNEZ CECILIA, PAZ RAFAEL, SILY COCO, RIZZO RAUL, ALI LUIS, VALENZUELA DANIEL, ZURITA ANDRES, GROBA CARLOS, VANINI VALERIA, KOCHEN SILVIA, FRANCHI ANA, BATISTA VICENTE, VILLAFAÑE JUANO, FIGUERAS MARCELO, TRINCHERO HUGO, ALIAGA JORGE, SORIN JAIME, SCHUSTER FEDERICO, MONSERRAT MIGUEL, SHULMAN JOSE, CALLONI STELA, DOS REIS FRANCISCO, SISCA JUAN JOSE, DE LACROIX JORGE, CHELA SUSANA, FREIDEMBERG DANIEL, AZPIAZU DANIEL, LOPEZ BENIGNO, BOCCANERA JORGE, CEDRON ANIBAL, HAMAWI RODOLFO, NARVAJA AURELIO, VERA CAROLINA, MOYANO MARIANA, OTEIZA ENRIQUE, TOER MARIO, GENE JUAN CARLOS, SANTOS MANUEL, ALBERTE BERNARDO, MAJAROVA ANTOANETA, VILLAFAÑE EMILIO, POGGIESE HECTOR, URIEN JULIO CESAR, FERNANDEZ EDUARDO, ORTIZ SERGIO, MOCCA EDGARDO, PLOT MARTIN, FRONDIZI NONO, IACOMINI LIDO, EL KADRI ESTHER, MARIN CLAUDIO, RODRIGUEZ BELEN, SANCHEZ MARY, MARINO ELISA, TARDITTI ENRIQUE, CASPARRINO CLAUDIO, ALOATTI ANGEL, SADOVSKY PATRICIA, WIERZBA GUILLERMO, MAKARZ JORGE, SACROISKY ARIANA, SUEIRO JUAN MANUEL, LORETTI DAMIÁN, HOFFMANN JORGE, RODOLFO CASAL, LIMOBICH JOSE, IVANCICH IGNACIO, ARBIT MARCELO, PAOLINI JORGE, AIZPURU ANAHI, VIZGARRA ROSA, CODESIDO NICOLAS, PONCE DAWSON SILVINA, DE FLORIAN DANIEL, FRIAS MARCELO, HASSON ESTEBAN, ETCHENIQUE ROBERTO, DURAN GUILLERMO, PAZOS PABLO, MOFFAT LUCIANO, CABRERA RICARDO, BONOMO FLAVIA, SOLER ALFONSO.
El título de la nota dice “Fopea critica el trato a la prensa” ¿Persecución, apretadas, discriminación con la pauta oficial? No, el comunicado del Foro de Periodismo Argentino denuncia el “tono evidentemente burlón y despreciativo” de Nestor Kirchner en sus últimas conferencias de prensa, tono que provocó “risotadas de aprobación de los partidarios que lo rodeaban”. Que feo.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1029840
El servidor en el que está hosteado el blog estuvo caído desde ayer a la noche hasta esta mañana. Los gringos sostienen que nos desactivaron la cuenta porque el sitio “was creating excessive MySQL processes causing the server to become unresponsive”, yo creo que fue una movida del imperialismo, coaligado seguramente con algún sector de la oligarquía mediatica local, para cortarnos las piernas.
Vamos a tener que buscar una empresa de hosting nacional y popular, o por lo menos una que avise antes de bajarnos todo. Por ahora seguimos con lo que hay.
En una entrada en la comunidad, Alejandro Herrera dice que María Esperanza escribió el post sobre la ley de radiodiodifusión de ayer firmado por Claudio Morgado. Es falso. Sus pruebas son la supuesta improbabilidad de que Claudio sea capaz de citar a Bourdieu y el hecho de que el post haya aparecido a la noche atribuído a María Esperanza (¡hay screenshots!). La primera es mala leche berreta y no vale la pena contestarla. La segunda ya la aclaré en su entrada, pero se puede repetir: la mayoría de las colaboraciones de invitados vienen por email y son publicadas por alguno de los administradores. Para hacerlo, la única manera es loguearse con el propio nombre de usuario y cambiando el autor del post antes de publicar. María Esperanza lo hizo a la noche tarde y se olvidó de cambiar el autor, lo subsanamos a la mañana. Así de simple.
No es necesario hacer un peritaje de estilo a los posts para darse cuenta de que las escrituras de Claudio y de María Esperanza son distintas. Cualquiera que sepa leer lo puede comprobar. El licenciado Herrera o no se tomó el trabajo de leer las entradas, o tiene una capacidad de discernimiento muy limitada, o miente a sabiendas.
Sea que no haya leído, no sepa leer, o simplemente mienta, Herrera deduce de su falsedad que Morgado “garpa” en Artepolítica. Morgado no garpa en Artepolítica. Nadie garpa en Artepolítica. Es más, por ahora ni AdSense garpa en Artepolítica, y cuando garpe lo más probable es que no dé ni para bancar el hosting.
Hacemos el blog invirtiendo mucho tiempo y, en algunos casos, algo de plata de nuestro bolsillo porque nos interesa como proyecto político y comunicacional. ¿Es tan difícil de entender?
“Se asiste diariamente a la desmembración ideológica de lo democrático desde la absoluta irresponsabilidad de los dueños del mensaje, una suerte de aquelarre mediático disolvente de todo valor, y donde no existe propuesta alternativa ni referente ni el menor asombro ante cualquier cosa: estadio societal plausible de ser simbolizado con la pregunta con que Marcelo Bonelli inicia su entrevista con Elisa Carrió la semana pasada en A dos voces de TN: “¿Y doctora, el Gobierno sigue robando?”. O el comentario de un periodista de Radio Mitre a la tarde, Marcelo Moreno, que luego de una entrevista que me hace un programa, de escuchar mis reflexiones críticas al agro, y de cortar la comunicación, cerró el reportaje diciendo al aire: “cuando escucho a este tipo de intelectuales tengo ganas de vomitar”.”
Del artículo de Nicolas Casullo en el Página/12 de hoy.

Acá Eva dice que sabremos que hacer. Yo, por mi parte, no sé si lo tengo tan claro. Hablamos de los que intervienen sistemáticamente los espacios más o menos interesantes copiando y pegando siempre las mismas dos o tres pelotudeces con el único propósito de boicotearlos. Es decir, no de los que piensan diferente, sino de los que vienen directamente a escupir el asado. Mi inclinación es banearlos, bloquearlos, cerrar sus cuentas de usuario, en fin, sacarlos a patadas en el culo. Pero por ahí no es lo mejor. Se escuchan sugerencias.
Lo que se ve en el video es un micro urbano adaptado para usar alternativamente las calles y las vías del tren. Parece ser que andando por las vías gasta un cuarto del gasoil que usa en su funcionamiento original.
Visto en FayerWayer.

Visto en eBlog.

Un jueguito dominguero, sugerido por la nueva estratégia pedagógica/periodística del alto analista político multimedios Ernesto Tenembaum. ¿Es capáz de determinar, antes de leerlas, por supuesto, a qué editorial de las linkeadas a su derecha corresponde cada uno de los siguientes fragmentos?
1. El cambio de tono del Gobierno, tardío, abrió una posibilidad de diálogo con el campo. Pero las entidades rurales mantuvieron su dureza. La medida de fuerza pierde apoyo social. Aunque no sirve para el repunte de Cristina. Inquietud de gobernadores del PJ.
2. Una luz en el helicóptero y un nuevo escenario táctico. Lo que perdieron las corporaciones “del campo”. Estupor de sus aliados con mando territorial. Los límites del avance político del gobierno nacional. Un juego de suma negativa. Números rurales que no cierran, deudas sectoriales, estatales y del kirchnerismo. Encuestas y opinión pública.
3. Estábamos a un paso del acuerdo. Faltaban sólo centímetros y no se dieron cuenta. Así hablaban el viernes en empinados despachos de la Casa de Gobierno. Un velo de agobio cubría esos escenarios. El conflicto agropecuario lleva ya 60 días. Estamos aún en medio del sismo. Falta todavía hacer el balance de los daños , decía un gobernador importante aludiendo a la microeconomía de las ciudades del interior. En esos lugares la vida se ha detenido de pronto. Incertidumbre, desconfianza, malhumor. Eso es lo que ha reemplazado a la seguridad y a la confianza que había en la Argentina profunda.
4. Se trata de una mera cuestión matemática.
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No soy muy amigo de hablar de números: visitas, páginas vistas y demás. Estoy cada día más convencido que la vida de un sitio web pasa por otro lado. Pero este es un número lindo. Entre los que estábamos y los que se sumaron entre ayer y hoy somos cien. Ni más, ni menos.

Por nada en especial. La foto es del día en que se murió Pinochet.
Fuente: .DCrtBll.

En cierto sentido los sitios web son como los chistes, si hay que explicarlos es porque no funcionan. Largamos Artepolítica como un blog colectivo sin aclarar mucho más, pero sabíamos desde el principio que iba a a ser un blog con algunas particularidades. Una de las exigencias que nos pusimos fue tratar de publicar un post más o menos de fondo seis días por semana. Con una manito de los amigos cumplimos, o casi. Otra, reunir entre lo que se publica en el día en diarios y blogs lo que nos parecía más relevante para la discusión, por bueno o por malo, y linkearlo al lado del post diario. También se hizo, y por lo que pudimos ver en las pruebas resultó un recurso útil para muchos de los usuarios del sitio. Ahora largamos con la comunidad de Artepolítica, la tercera pata de nuestra idea original, y la que más nos entusiasma.
La comunidad es una mezcla de blog y de foro. De blog tiene la separación de los contenidos en entradas, que publican los usuarios registrados, y comentarios, que se pueden dejar sin necesidad de más trámites. De foro tiene la apertura: todos están invitados a registrarse, abrir temas de discusión, publicar sus opiniones y participar en el debate. La mecánica es simple, hay que registrarse con un nombre de usuario y una dirección de email, entrar al panel de administración, ir a “escribir”, escribir y publicar. La entrada va a aparecer en la portada de Artepolítica y en la página del usuario, que funciona como una suerte de miniblog personal (acá hay un ejemplo). En esa página se puede agregar información de contacto, las últimas entradas de un blog o los últimos posts en Twitter. La idea es que la participación en Artepolítica sirva también para difundir la actividad del usuario en otros ámbitos. El objetivo final es fortalecer y, por qué no, inventar nuevas modalidades de articulación y debate político.
El sistema con el que se maneja todo esto es el viejo y querido WordPress, ahora en su versión 2.5, con varios plugins, quizás algunos más de los recomendables, y una plantilla bastante compleja que desarrollamos ad hoc. Dicho de otra manera, puede fallar. No fallar en el sentido en que se pierda información. Como conocemos nuestras limitaciones, hacemos backups maniáticamente. Pero al principio algunas cosas pueden andar un poco lentas o funcionar de un modo extraño. Abrimos una dirección de mail para canalizar los problemas que vayan surgiendo (noanda@artepolitica.com).
Otra novedad es que vamos a poner publicidad. Por ahora tenemos un servicio de hosting aceptable y bastante indoloro (estamos en un plan Medium de A Small Orange) y el diseño y desarrollo lo hacemos a poncho y sacándole tiempo al laburo, pero estamos entusiasmados con el sitio y tenemos unas cuantas ideas; para implementarlas vamos a necesitar unos mangos y el camino es buscar anunciantes que quieran llegar con su mensaje al todavía incipiente pero muy calificado círculo de lectores de Artepolítica (yotebanco@artepolitica.com).
Sin más, queda abierta la invitación a pasar por acá y sumarse a la comunidad. Por ahora no hay vino ni choripanes. Pero como sabemos que muchas veces la conciencia cívica 2.0 sola no alcanza, algo vamos a inventar.
Foto: Martín Santarelli.
En los últimos días pareció cambiar el estilo de la relación que el gobierno mantuvo con Clarín durante los años de la presidencia de Nestor Kirchner. Lo que hubo hasta ahora fue silencio público y diálogo fluído puertas adentro, que se tradujo en concesiones clave para los intereses del grupo, con la contrapartida de una presentación contenida, digámoslo así, de algunos de los vaivenes de la gestión.
Esta transformación se hizo visible en la curiosa dinámica de la cobertura del lockout del campo y en los tiempos y formas de la reacción del gobierno. Hubo un crescendo más o menos contínuo a partir del 12 de abril, que tuvo su apogeo en las cacerolas del martes 24. Ese día, Canal 13 levantó su programación para dar espacio al acontecimiento; Mitre practicamente llamó, puntual, cada media hora desde las siete de la tarde, a sus oyentes a manifestar su indignación, sea cual fuera el motivo o el objeto, saliendo a la calle con la consabida cacerola en la mano; Clarín tituló su tapa del 25 con la ocupación de la plaza por parte del piqueterismo oficialista y la consecuente dispersión de la espontánea marcha de gentes. (Marcha que, dicho sea de paso, con mucha suerte se apróximo en número a la que organizaron unas horas antes cuatro mil desafortunados hinchas de Rácing contra Blanquiceleste S.A.)
Parecía que se venía la noche. La combinación de la máquina Clarín lanzada a fondo con la radicalización del piquete agroganadero, más un conurbano que empezaba ponerse volátil le cerró la garganta a más de uno. Pero en ese momento empezaron a sacar el pie del acelerador. Apareció una presidenta más dispuesta al diálogo y fotos de exhibidoras vacías y cargas vocadas se entreveraron con las de camionetas cruzadas en la ruta y “campesinos” indignados de boina y camisa a rayas.
Hacia el fin de semana el tono de los medios del Grupo era decididamente más moderado. Clarín, que, como Kirchner, golpea y negocia, parecía haber pasado del tiempo de los palos al del acuerdo. La tendencia señalaba que esto iba a seguir así y que en unos meses nos encontraríamos con algún diferendo resuelto a favor de sus intereses. La elección de la norma norteamericana para la televisión digital, por decir algo.
Por eso fue sorprendente ver al gobierno levantar la apuesta en el acto y en los días siguientes. El cartel de Moyano, la alusión de de Cristina a los dibujos de Sabat (mala idea, se la mire como se la mire) fueron señales. Con el reemplazo en el COMFER de Bárbaro por Mariotto, un especialista en comunicación que fue decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y que asumió hablando de la necesidad de una nueva Ley de Radiodifusión, y la aparición en escena del decano de Sociales de la UBA criticando a los multimedios, esas señales se empezaron a traducir en una dirección más o menos determinada. El gobierno le está dando aire a la discusión de la ley 22.285, que, después de la derogación en 1989 del inciso que impedía a los dueños de medios gráficos comprar medios electrónicos, abrió el camino para la emergencia del pulpo abarcatodo en el que se convirtió Clarín en pocos años.
La pregunta acá es si la intención de los Kirchner es simplemente situarse en una mejor posición para la negociación o va más allá, y lo que están iniciando es la pelea para desarticular la criatura que ellos mismos alimentaron, de buena o mala gana, durante los últimos cinco años.
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