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Mi propuesta para federalizar el fútbol argentino

Aunque ya casi no se escuchen voces que hablen de “reestructurar los torneos” o de “federalizar el fútbol argentino” y haya pasado un tiempo importante desde las desopilantes propuestas de la AFA que fueron desechadas por el rechazo casi unánime de los hinchas al “Torneo de los 40 equipos” o la “Superliga”, me parece importante volver a hablar de este tema: la falta de federalismo del fútbol argentino.

Esto es evidente con sólo revisar la distribución geográfica de los equipos que forman parte de la  División  la actual temporada (2012/2013). De los 20 clubes de la elite, 13 corresponden a la ciudad de Buenos Aires y alrededores, mientras que sólo 7 provienen del resto del país. Además, sólo seis de las 24 jurisdicciones que componen nuestro país tienen algún representante en Primera: la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza y San Juan.

A pesar de que hace un par de años se empezó a disputar la tan necesaria Copa Argentina, que reúne a los clubes de todas las categorías y de todo el país en una misma competencia, con esta novedad no alcanza, ya que se trata de un torneo de magnitud menor y mal organizado, que sólo es “maquillaje” para intentar postergar la necesidad de federalizar en serio la estructura actual de los torneos oficiales.

Basta sólo con pensar lo atractivo que sería que River, Boca o el actual campeón Vélez compitieran en Primera “mano a mano” con instituciones de Tucumán, Jujuy, Misiones o de alguna provincia patagónica para motivarnos a plantear ideas que cambien de raíz nuestro fútbol.

El principal problema de la sub-representación actual de las clubes provincianos en la cúspide se debe principalmente a que la estructura de los torneos vigentes consolida el marcado unitarismo que ya de por sí presenta nuestro país en otros ámbitos económicos, políticos y culturales.

Observemos que debajo de la Primera División y de la Primera B Nacional, los niveles de ascenso menores se encuentran arbitrariamente separados en categorías exclusivas para los clubes metropolitanos (llamados “directamente afiliados”) y para los clubes del resto del país (denominados “indirectamente afiliados”). Así, resulta inadmisible que los clubes del Argentino A deban viajar más de diez veces más que los de la Primera B Metropolitana y tengan el mismo premio (dos ascensos al Nacional B), lo que además asegura que como mínimo la mitad de los equipos que llegan a la segunda categoría sean de la Ciudad de Buenos Aires y alrededores.

Con todo esto queda claro que desde la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) lo que se busca, aunque no se lo diga, es perpetuar la superioridad numérica que históricamente poseen los clubes del Gran Buenos Aires frente a los del resto del país en las categorías superiores de nuestro fútbol. Sin embargo, lo que genera más indignación es la pasividad con la que los dirigentes del interior asumen el papel secundario al que Julio Grondona los relega, sin la dignidad necesaria para expresar un mínimo atisbo de reclamo o rebeldía para defender a sus instituciones.

 

 

Luego de analizar los torneos del resto del mundo (principalmente los países europeos y Brasil), se me ocurrió plantear la siguiente propuesta para federalizar el fútbol argentino, cuyos principales puntos detallo a continuación:

 

Más concretamente, en la práctica la reestructuración de los torneos de fútbol que considero necesaria llevaría a una nueva estructura de los torneos argentinos, que a grandes trazos sería la siguiente:

-       PRIMERA DIVISIÓN: 20 clubes (Un campeón; 8 plazas a las copas internacionales; 4 descensos)

El primero de la tabla anual se consagra campeón. Desde el primero hasta cuarto del torneo (más el campeón de la Copa Argentina) clasifican a la Copa Libertadores de América, mientras que del quinto al octavo (más el subcampeón y el tercero de la Copa Argentina) lo hacen a la Copa Sudamericana. Los últimos cuatro equipos descienden directamente.

-       SEGUNDA DIVISIÓN: 22 clubes (4 ascensos; 5 descensos)

Los primeros tres equipos de la temporada ascienden directamente, mientras que del cuarto al séptimo juegan un reducido por el cuarto ascenso. Los peores cinco equipos de la temporada descienden directamente.

-       TERCERA DIVISIÓN: 48 clubes, 3 zonas de 16 c/u (5 ascensos; 12 descensos)

Se fusionarían el Torneo Argentino A y la Primera B Metropolitana. Se disputaría un torneo largo dividido en tres zonas de 16 equipos (Metropolitana, Norte y Sur). Los primeros de cada zona ascenderían en forma directa. Mientras que el resto de los clubes mejores ubicados jugarían un reducido por dos ascensos más. Los peores cuatro de cada zona descenderían. En limpio, 5 ascensos y 12 descensos.

-       CUARTA DIVISIÓN: 126 clubes, 8 zonas de 14 c/u y una zona de 16 (12 ascensos; 27 descensos)

También se unificarían el Torneo Argentino B con la Primera C y la Primera D Metropolitanas. Quedarían 126 clubes, divididos en 8 zonas de 14 equipos (Metropolitanas I, II y III; Noroeste; Litoral; Cuyo; Centro; y Bonaerense) y una zona de 16 formada por dos subzonas de 8 (Patagónica). Los ganadores de cada zona ascenderían directamente, mientras que los clubes mejores ubicados disputarían un reducido por alguno de los tres ascensos restantes. Por otro lado, los peores tres equipos de cada zona descenderían. En total, serían 12 ascensos y 27 descensos.

-    QUINTA DIVISIÓN (“TORNEO NACIONAL”): más de 300 clubes con plazas renovables cada año (27 ascensos)

Similar al actual Torneo del Interior, pero sumando a nuevos clubes de Capital Federal y Gran Buenos Aires que no disputan actualmente torneos de AFA. Los equipos (que renovarían su plaza cada año, clasificando desde sus ligas de origen) se dividirían en las mismas nueve grandes regiones que la cuarta división, dentro de las cuales jugarían a eliminación directa a doble partido, hasta que queden los tres ascendidos de cada zona. En fin, nada menos que 27 ascensos.

 

Como vemos, el principal cambio se daría en los niveles inferiores de ascenso, en la base de la pirámide, donde propongo que las posibilidades de llegar al Nacional B para los clubes directa e indirectamente afiliados se alteren drásticamente, pasando de la actual proporción de “cincuenta y cincuenta” a la de “un tercio para los porteños y dos tercios para las provincias”. Esta distribución no es arbitraria, sino que se basa en el hecho fáctico de que aproximadamente el 35% de los habitantes argentinos viven en el Gran Buenos Aires y el Gran La Plata, mientras que el restante 65% lo hace en el resto del país.

Así la unificación de las categorías menores y un sistema de ascensos / descensos más dinámico permitirían que progresivamente la Primera B Nacional se vaya poblando con más clubes provincianos y que en un futuro cercano la Primera División se hallase compuesta por igual número de clubes metropolitanos y del interior. Y obviamente sin decretar ascensos o descensos “a dedo” y respetando el mérito deportivo de los clubes.

 

 

Espero que mi idea les haya parecido interesante.

SIGAMOS PELEANDO POR UN FÚTBOL Y UN PAÍS MÁS FEDERAL!!!