Basurero

10 razones para votar a Macri y 10 razones para votar a Scioli.

En ocasión de realizarse el primer balotaje presidencial de la historia argentina, Basurero Nacional aporta humildemente al votante indeciso que lo necesite para enfrentar esta disyuntiva electoral entre los candidatos Daniel Scioli y Mauricio Macri, una decena de medidas gubernamentales anunciadas para ser implementadas en el período de gobierno 2015-2019. Para hacerlo más personal, lo encaramos con una redacción en primera persona para que el lector pueda verse identificado al hacer su opción entre ambos candidatos. Vayamos ya a conocer las medidas y las opciones en orden alfabético (Macri y Scioli):



Por qué voy a votar a Macri.

Porque le creo a Macri y estoy seguro que el macrismo va a tomar las siguientes 10 medidas que anunció, voy a votar a MACRI:




1) El macrismo va a liberar el dólar para que el precio lo fije el mercado, y dejar que cualquier persona o empresa compre la cantidad que quiera. Aunque haya que devaluar un 40 ó 50% o más, como dicen sus economistas. Sin importar las presiones en contra de los sectores perjudicados.


2) El macrismo va a atraer capitales contrayendo deuda con la banca internacional y el FMI (aceptando sus típicas recetas económicas) para pagar las cuotas de la deuda externa actual, financiar los problemas fiscales del estado y costear la compra de dólares que haga la población y las empresas. Sin importar las presiones en contra de los sectores perjudicados.


3) El macrismo va a pagarle a los Fondos Buitre lo que dictaminó el juez Griesa, para lo que contraeremos deudas con la banca internacional o el FMI. Sin importar las presiones en contra de los sectores perjudicados.


4) El macrismo va a reducir el gasto público del estado para equilibrar las cuentas fiscales, reduciendo los presupuestos de cada ministerio que haya que reducir. Sin importar las presiones en contra que puedan surgir de los sectores perjudicados, de los trabajadores del estado, de los sindicados o de los beneficiarios de los planes sociales.


5) El macrismo va a quitar los subsidios al gas, la luz, el agua y el transporte, para achicar los gastos del estado, porque ya no se puede subsidiar el consumo y todos debemos pagar el precio total de lo que consumimos. Sin importar las presiones en contra de los sindicatos o de los sectores afectados.


6) El macrismo va a liberar los precios de las mercaderías y los servicios, anulando los Precios Cuidados y cualquier otro tipo de control de los precios, para que los fije el mercado o las empresas de acuerdo a sus intereses. Sin importar las corridas inflacionarias que puedan surgir ni las presiones en contra de los sectores perjudicados.


7) El macrismo va a contener los aumentos salariales (congelando las paritarias) y de los haberes jubilatorios, más un probable aumento de la edad jubilatoria y privatización de la administración de los fondos jubilatorios, para que cierren los números del estado achicando el gasto público, y para enfriar la economía reduciendo el consumo interno para combatir la inflación que genere la brusca devaluación que se produzca. Sin importar las presiones en contra de los sindicatos o de los sectores perjudicados.


8) El macrismo va a ajustar los gastos del estado en ciencia y tecnología, y emprendimientos como Tecnópolis, centros culturales y demás gastos superfluos; para achicar el gasto público que se utiliza en subvenciones para la ciencia y la cultura, como la construcción de satélites, radares o en la promoción de  investigadores o universidades públicas creadas por todas partes, algo que se dejará en manos de la iniciativa privada. Sin importar las presiones en contra de los sectores perjudicados.


9) El macrismo va a entregar a manos privadas el manejo de Fútbol para Todos, Aerolíneas Argentinas, los fondos de las jubilaciones, etc. para que el estado no se haga cargo de financiarlos y generar así un mercado de capitales. Sin importar las presiones en contra de los sectores perjudicados.


10) El macrismo no va a permitir las protestas callejeras, cortes de calle o rutas, cacerolazos y demás formas de protesta de los sectores opositores o perjudicados por sus medidas. Sin importar las presiones en contra de los sectores perjudicados.



Por qué voy a votar a Scioli.


Porque le creo a Macri y estoy seguro que el macrismo va a tomar estas 10 medidas que anunció, por instinto de conservación y por muchas razones más voy a Votar a SCIOLI.



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Para saber dónde y cuándo el macrismo anunció lo señalado en cada punto, visitar estos sitios: 


Macri quema las naves y la política cambiaria
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Macri: “Si soy Presidente, a partir del 11 de diciembre no hay más cepo al dólar”

¿Prat Gay el ministro de Economía de Macri?

Cavallo apoya las ideas económicas de Macri

Redrado: Lo que plantea Macri “es un ajuste que la economía argentina no soporta y que tiene un costo social enorme”

Plan de quitar subsidios del PRO costaría a familia tipo casi $ 5.000 adicionales por mes.

Subsidios

Cifras del tarifazo a la luz, gas y transporte

“Ya no se pueden subir más sueldos y jubilaciones”

Cruces por el plan del PRO

Precios cuidados

Melconian advirtió que “ya no se pueden subir más sueldos y jubilaciones”

Rechazo gremial a las propuestas de Melconian sobre el congelamiento de sueldos

¿Qué dicen los informes de Melconian sobre el costo salarial?

Audios y videos: las 7 claves del plan económico de Melconian

“No es relevante el autoabastecimiento”

Van preparando el terreno

El macrismo se opuso a todas las leyes que usa como slogan de campaña

Cambiemos propone una devaluación y la reprivatización de YPF

Macri admite que tomaría deuda para bajar retenciones

Solá: “Macri empieza a deschavarse en cuanto a las tarifas y la jubilación”

“No hay atajos al desarrollo”

El plan neoliberal de Macri para eliminar Ganancias

Dolarizar las deudas

Balotaje: ¿Se viene el “voto espanto”?

¿Cuál es el plan económico de Macri presidente?

Macrieconomía. El plan económico del macrismo.

El primer balotaje presidencial coloca al pueblo argentino en la encrucijada de elegir a la persona que conduzca los destinos del país en los próximos cuatro años entre dos candidatos. Pero no sólo elegiremos a una persona sino que decidiremos, al elegirlo, el plan económico que regirá durante esos cuatro años. Normalmente, pocos votantes conocen el plan económico de su candidato, y pocos lo votan por ese plan. Las razones de cada votante para elegir un presidente son variadas y personales, pero ante la disyuntiva actual, en la que una gran parte del electorado que no votó a Scioli ni a Macri debe ahora optar entre los dos, los electores enfrentan una circunstancia nueva: poner en la balanza otros motivos para emitir su voto.
Desde la izquierda y los indiferentes o incrédulos de la política (vaya coincidencia) se esgrime

Propaganda política de 2003

que ambos candidatos son iguales pero, ¿son realmente iguales? ¿Son iguales sus trayectorias políticas, los espacios políticos que los postulan, los planes económicos que proponen, los grupos económicos que los apoyan y los intereses que prioriza cada uno de ellos? Un análisis rápido, superficial de los discursos, eslóganes o propagandas de ambos candidatos podría no distinguir las diferencias pero, como bien dijo Alejandro DolinaTodos los libros parecen iguales hasta que los leés”.

Leamos, por lo tanto, al menos un capítulo de los libros que se nos ofrece para este balotaje. Una de las razones por las cuales se puede votar en esta nueva elección son los modelos económicos de los dos candidatos. El modelo económico del kirchnerismo es bien conocido, es el que llevó al país desde el caos social y la parálisis económica de 2003 hasta este incipiente e inesperado resurgimiento de 2015. A pesar de que Mauricio Macri gobernó ocho años la ciudad de Buenos Aires, el modelo económico que propone para el país no es lo suficientemente conocido por los votantes de otros candidatos (y tal vez tampoco por los mismos votantes de Macri). Pero, ante esta encrucijada, Basurero Nacional acerca algunos rasgos del mismo -de boca de dirigentes del PRO- para que todos tengamos en claro las medidas que el macrismo se dispone a tomar en caso de hacerse cargo de los destinos del país. Porque, como sabemos, un presidente dura 4 años, y debemos conocer tanto su proyecto de país, sus planes de gobierno pero también las contraindicaciones y los efectos colaterales de su “receta”…


Las razones por las cuales cada ciudadano escoge su candidato son muy variadas, y nada modifican este análisis. No obstante, si lo que el votante quiere es un cambio en el estilo de gobierno, en la orientación política del país o en su rumbo económico para los próximos cuatro años, indudablemente es el macrismo el indicado para hacerlo. Su proyecto de país es verdaderamente opuesto al actual. Pero es conveniente aclarar en qué se opone, y cuál es ese proyecto de país, a qué apunta ese modelo económico, qué intereses y sectores de la economía prioriza, para elegir sobre datos seguros y no sobre supuestos o eslóganes difusos. Nunca estuvieron tan claras como en estos comicios las diferencias políticas y económicas entre los dos proyectos en juego en una elección nacional.
Entonces, ¿qué propone el macrismo en algunos rubros sensibles de la economía: tarifas, subsidios, dólar, jubilaciones, deuda externa y fondos buitre? Repasemos lo que dice el mismo macrismo al respecto.

La primera piedra la lanzó el ex candidato a gobernador por Buenos Aires por el massismo, Felipe Solá, cuando dijo “Macri empieza a deschavarse en cuanto a las tarifas y la jubilación”. Ante esto, Basurero Nacional repasa aquí para dejar claro lo que propone Macri para la Argentina 2015-2019, las declaraciones de los mismos funcionarios o dirigentes del macrismo sobre los temas fundamentales de la economía: tarifas, subsidios, jubilaciones, devaluación y sus consecuencias.
Vayamos a lo publicado sobre estos temas:
 
 
* Aumento de las tarifas de los servicios públicos.
 
El gobierno de Mauricio Macri en la ciudad más rica del país (con un PBI similar al de Bélgica) desde que asumió en 2007 aumentó el impuesto de ABL (Alumbrado Barrido y Limpieza) en un 1.200%, y al quitarle el subsidio que tenía, el boleto de subte aumentó en un 309%, por lo que ahora viaja un 20% menos gente por el precio del boleto. Y lo mismo se apresta a hacer en el gobierno nacional, veamos:
 

Michetti propone sacar los subsidios de luz, gas y transporte a la clase media.
En el mismo sentido, en su exposición ante el Consejo Interamericano de Comercio y Producción llevado a cabo en el mes de abril, el economista del PRO Carlos Melconian se refirió a la necesidad de recortar subsidios energéticos.
En su alocución Melconian auguró que “cuando el mercado de cambios tenga el precio relativo que corresponde el primer sufridor del mercado de cambios será el gas”.
Y agregó: “Acá estamos por un lado con la necesidad de llevar el gas a los precios que corresponde para ir terminando con los subsidios y en el vestuario arrancamos 2 a 0 abajo si el tipo de cambio se lleva puesto al gas”, indicó.
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Veamos los análisis sobre los costos que representan estas medidas del macrismo que hicieron dos diferentes matutinos:


La precandidata a vicepresidente del PRO, Gabriela Michetti, resaltó la necesidad de recortarle subsidios al gas, la luz y el transporte a sectores de la clase

media, al sostener que “estamos pagando tarifas que son irrisorias”. Sin embargo, según una comparación que realizó ámbito.com en base a mediciones privadas, de eliminarse los subsidios al transporte, luz, gas y agua una familia promedio debería pagar entre $ 3.300 y $ 5.000 adicionales por mes.

En el transporte y de quitarse todos los subsidios -como pide el PRO- el boleto de $ 3.50 ascendería a unos $ 10. Proyectando esa cifra en el caso de una persona que toma dos colectivos diarios la transferencia que hace el Estado a lo largo de un año es de $ 4.716. Si se toma una familia tipo de 4 personas yendo a trabajar, la escuela, la facultad y sus actividades recreativas, lo que transfiere el Estado a esta familia solo en subsidios al transporte asciende a $ 18.864 por año, o más de $ 1.500 por mes. Pero si esta familia tomara 4 pasajes diarios -dos de ida y dos de vuelta, el costo extra para esta familia podría superar los $ 37.000 anuales, más de $ 3.100 por mes.
Analizando los subsidios al consumo de luz, gas y agua, y según un análisis en base a las estimaciones que un economista dio a ámbito.com, una familia promedio destinaría $ 1.815 extra por mes sin la ayuda del Estado. Este monto proyectado a todo el año da una suma aproximada de $ 21.700 por los tres servicios básicos.
En conclusión, si se suma lo que aporta el Estado a cada familia por subsidios al transporte, a la energía, al gas y al agua, se desprende que cada hogar promedio se ahorra entre $ 40.000 y $ 62.000 de subsidios por año, según el uso que le dé al transporte público. En el análisis mensual este cálculo arroja un gasto por grupo familiar de típico de entre $ 3.300 y $ 5.000.
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“Se pagan tarifas irrisorias”, sostuvo la candidata a vicepresidenta por Cambiemos, Gabriela Michetti. “Van a tener que ir bajando los subsidios”, agregó Patricia Bullrich. Juan José Aranguren, ex presidente de Shell y probable ministro de Energía de un gobierno de Mauricio Macri, batalló desde siempre contra los subsidios a los servicios públicos y trabaja en un esquema para suprimirlos, preservando la asistencia estatal a sectores carenciados.

El índice de inflación, a su vez, pegará un salto cuando se corte la soga del ancla de los subsidios. Si al mismo tiempo se produce una devaluación, como anticipan con énfasis los mercados financieros desde las elecciones del domingo, la puja distributiva será intensa y los riesgos de derrumbe de la capacidad de compra de devaluación y quita de subsidios provocarán una transferencia de dinero contante y sonante de sectores populares a prestadores de servicios públicos y exportadores.

Pasar de tarifas subsidiadas a tarifas de mercado significará un golpe para sectores mayoritarios. Una familia de cuatro personas en el área metropolitana paga actualmente 65 pesos en promedio por el servicio eléctrico y entre 200 y 300 por el de gas, dependiendo de los niveles de consumo y de ahorro. Si se eliminara la contribución estatal, en el primer caso la factura pasaría a unos 700 pesos, y en el segundo, a entre 850 y 1250 pesos. Es decir, de 265 pesos por ambos servicios a entre 1550 y 1950 pesos por bimestre. Unas once veces más para los usuarios de Edenor y Edesur y entre tres y cuatro más para los de Metrogas.
Macri ya dio muestras de su firmeza para ajustar tarifas cuando la Ciudad aceptó el traspaso del subte. El primer aumento fue del 127 por ciento en 2012, de 1,10 peso a 2,50. El segundo en 2013, del 40 por ciento, hasta 3,50 pesos, y el último en 2014, del 29 por ciento, hasta los actuales 4,50. Un salto del 309 por ciento en tres años, mucho más que cualquier estimación de la inflación en el período.

En el transporte de colectivos, el boleto mínimo treparía de 3 pesos a 10 sin subsidios. Quien realiza 60 viajes al mes gasta 180 pesos con la tarifa actual, contra 600 pesos que debería afrontar a valores de mercado. Con 100 viajes al mes, el costo pasaría de 300 pesos a 1000. Para el salario mínimo de enero de 2016, de 6060 pesos, la incidencia saltaría del 3,0 por ciento al 10 con 60 viajes, y del 5,0 por ciento al 16,5 con 100 viajes.

“Dentro de la Capital Federal, la ida y vuelta al trabajo cuesta 7 pesos, 3,50 por viaje. El Estado nacional subsidia 8 pesos de cada pasaje, por lo que la quita del beneficio lo elevaría a 11,50 pesos. Y en el día, de 7 pesos pasaría a costar 23”. El alza sería de más del 300 por ciento. El informe luego agrega un dato revelador: “El subsidio que el Estado le da a una familia tipo por mes en transporte equivale a una cuota para comprar un auto cero kilómetro”. En cuanto a otros subsidios, en electricidad son 7776 pesos por año para una familia tipo; en gas, 7344 pesos, y en agua, 6600 pesos. “Cada hogar recibe un promedio de subsidios entre todos estos servicios de entre 40.500 hasta casi 63.000 pesos al año”, engloba. Y finaliza, para tomar dimensión de lo que está en juego: “Esto podría ser el equivalente a unas vacaciones en Buzios de 10 días para toda la familia en enero, el amueblamiento de una casa con Smart TV de 42 pulgadas, lavarropas, heladera, sommiers, juego de mesa con cuatro sillas y una cocina”. Esa es la capacidad de consumo que perderían de abastecer, además, numerosos sectores productivos nacionales, que también sufrirían las consecuencias de las políticas de ajuste que ahora dominan el debate.
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Por lo tanto, muchos deberán cambiar sus vacaciones en Buzios o cualquier otro lugar para hacerse cargo del recargo en las tarifas que proyectaría el macrismo.
 
 
 
* Brusca devaluación del peso. Ajuste de las cuentas públicas.
 
 
El ex presidente del Banco Central y referente económico del massismo Aldo Pignanelli aseguró hoy que (…) que si efectivamente liberan el cepo cambiario, el dólar estará “entre 15 y 20 pesos” y habrá que hacer “una gran devaluación y un flor de ajuste fiscal”.

“Nosotros sabemos quién va a ser el ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, y él dice que el 11 de diciembre v a levantar el cepo. La información que tenemos es que sería Prat Gay porque estaría triunfando el ala ultra liberal de Macri”, aseguró el economista en declaraciones a radio Del Plata. 

“Hay que hacer una gran devaluación y un flor de ajuste fiscal, con lo que eso significa en la Argentina. Lo tenés que hacer porque no tenés el primer día los dólares suficientes para enfrentar la apertura del cepo. Hay que ver cómo se llega al 11 de diciembre y ver cuáles son los precios relativos, pero será un dólar alto, de entre 15 y 20 pesos”, sostuvo.
Además, quien presidiera el Banco Central durante el gobierno de Eduardo Duhalde, afirmó que en el macrismo “van a dejar que el mercado ponga el precio del dólar”, y que “son tendientes a favorecer a los sectores más concentrados”.
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* Aumento de la edad para jubilarse.
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Un fantasma recorre las oficinas, fábricas, negocios y hogares de Argentina. Trascendió que el economista macrista Melconián aceptó en un reportaje radial que habría que aumentar la edad jubilatoria como consecuencia de las medidas económicas que tomaría el macrismo si accediera al gobierno. La primera piedra la arrojó el dirigente massista Felipe Solá. Repasemos lo que dijo el ex candidato a gobernador e Buenos Aires del massismo:
 
 
Solá: “Macri empieza a deschavarse en cuanto a las tarifas y la jubilación”.

El diputado nacional por el Frente Renovador Felipe Solá aseguró hoy que el candidato

presidencial de Cambiemos, Mauricio Macri, comienza a “deschavarse” en cuanto a “las tarifas y la edad jubilatoria” y destacó que Daniel Scioli, el candidato del oficialismo, haya levantado la propuesta de su espacio sobre el 82% móvil.

Pero luego, advirtió que le “parece muy importante” que Scioli haya tomada algunas de las propuestas formulada por el ex candidato Sergio Massa: “Daniel Scioli necesita votos y tomó en cuenta lo que dijimos nosotros” en algunos aspectos, como llevar las jubilaciones al 82 por ciento móvil, entre otras propuestas, destacó en declaraciones al programa El Fin de la Metáfora, de Nacional Rock.
En cambio, “Macri cree que no necesita eso y no necesita decir qué va a hacer”, al tiempo que “ahora empiezan a deschavarse que las tarifas, que la edad de jubilación y así podemos seguir adelante“, advirtió Solá en referencia a los supuestos proyectos macristas de subir la edad jubilatoria e incrementar las tarifas de los servicios públicos.
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También aceptaron los economistas del PRO que se llegaría a un acuerdo con el FMI para conseguir financiación fresca de ese organismo. Es por eso que es creíble el ajuste en la edad jubilatoria. Veamos cuál es la posición del FMI en esa materia:
 
 
El FMI recomienda subir la edad jubilatoria de acuerdo al crecimiento de la esperanza de vida.
El organismo internacional dijo que los países deberían tener reglas automáticas que faciliten este proceso cuando fuera necesario. Y sostuvo que una longevidad inesperada constituye “un riesgo financiero”.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó hoy que los países deberían incrementar la edad legal de jubilación de acuerdo con el aumento de la esperanza de vida.
“Es importante que las entidades que ofrecen pensiones puedan actuar con flexibilidad: si no es posible incrementar las contribuciones o subir la edad de jubilación, posiblemente haya que recortar las prestaciones”, advirtió.
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Y lo mismo adelantaba el diario La Nación el año pasado. Veamos:
 
 
El difícil desafío de subir la edad de jubilación.
Las personas mayores de 64 años son hoy, en la Argentina, poco más de 10% de la población total. Se estima que en 2050 la proporción llegará a 19,3%, y en 2100, a 24,7 por ciento. Los datos están consignados en una publicación reciente del Banco Mundial titulada Los años no vienen solos.
El informe de la institución recuerda que las discusiones sobre la prolongación de la vida laboral son siempre conflictivas. Hay referencias a la propuesta de aumento en dos años de la edad jubilatoria en Francia, que en 2010 “encontró una fuerte oposición política, con huelgas masivas y manifestaciones”, por lo que debió revertirse. En Italia, se aprobó en 2012 una reforma que lleva la edad a 66 años para 2018.
“Los sistemas jubilatorios tienen la necesidad de adaptarse a los cambios demográficos, e incluso es un mito que esto no afecte a los regímenes de capitalización”, dice Fabio Bertranou, experto del tema en la OIT.
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* Deuda externa y Fondos buitre.


Macri es afín a volver a negociar créditos con el FMI, a endeudarse para

financiar los desequilibrios fiscales y financieros, al igual que su equipo de economistas. Y lo mismo hizo en su gobierno actual: en 2007 la deuda externa de Buenos Arres era el 1,4% del producto bruto de la ciudad. Hoy es del 8,6%, es decir que, contrariamente al kirchnerismo que lo disminuyó notablemente, Macri sextuplicó la deuda externa de la ciudad, y en dólares. Si un gobierno macrista devalúa el peso de golpe en un 50%,  entonces el próximo gobierno de Rodriguez Larreta y los porteños verán aumentada en ese mismo 50% su deuda externa.




Veamos qué propone el macrismo en este tema, en un probable gobierno nacional macrista:
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Éste es el plan de Macri para cerrar un acuerdo con los buitres.
Los principales asesores económicos del candidato presidencial de Cambiemos ya esbozan estrategias para destrabar lo antes posible el juicio con los holdouts. ¿Cuáles son?
Los hombres que aconsejan al candidato presidencial hablan de que intentarán cerrar un acuerdo antes que termine el año. Según la visión de los especialistas en finanzas internacionales que acompañan a Mauricio Macri, la mayoría adelantados el jueves por el diario Ámbito Financiero, el principal problema que tendría Cambiemos para encauzar su idea de volver a los mercados mundiales y “racionalizar” la política cambiaria y fiscal (vía un incremento de las reservas y la colocación de deuda voluntaria) se solucionaría a través de una estrategia en varios frentes.

Según publica Ámbito en su edición impresa de este lunes, el primer paso sería tomar contacto rápido con el juez Thomas Griesa, aun antes de haber asumido la presidencia el 10 de diciembre, siempre que Macri venza en las próximas elecciones.

Lo que se le dirá a Griesa, antes o después de eventualmente tomar el poder, es que el país aceptará la deuda que impuso el juez, y que desde el viernes pasado trepó a más de u$s 8.000 millones nominales, incluyendo los reclamos de los “me too”. Si a esto se le suman los punitorios, intereses, multas y gastos que calcula Griesa, la suma total que se reconocería sería superior a los u$s 15.000 millones.
Se le reconocería también al juez la autoridad de Daniel Pollack, el “special master” designado por el magistrado y cuyo reemplazo es reclamado por el Ministerio de Economía de Axel Kicillof desde agosto del año pasado. El Gobierno actual lo considera un agente de los fondos buitre y un hombre que no inspira confianza. 
Inmediatamente después, la Argentina se mostraría ante Griesa dispuesta a reabrir formalmente las negociaciones de manera inmediata, pero solicitaría como condición y mensaje de “buena fe” de los acreedores y del juez la aplicación del “stay”.
Aseguran los asesores macristas que con este mecanismo, un próximo Gobierno de Cambiemos podría emitir nueva deuda soberana en los Estados Unidos, sin peligros de avances de los fondos buitre, y con la reducción de varios puntos en la tasa de interés.
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Luego de repasar estas medidas que proyecta el macrismo, se comprende por qué ese plan  económico es tan elogiado por Domingo Cavallo (como hemos probado aquí). En realidad, parece haber sido diseñado por él mismo. Incluso, el programa de gobierno macrista no sólo es similar al del gobierno Menem-Cavallo sino que también al de la última dictadura de Videla-Martinez de Hoz-Cavallo

Ya conocemos las medidas que promete el macrismo si fuese gobierno, pero también

conocemos ya las contraindicaciones y los daños colaterales, por lo que podemos votarlo o no libremente, conociendo más que antes (aunque no en profundidad) su programa económico; y tampoco conocemos en profundidad su modelo social, cultural o político, aunque podemos sospechar que continuará con los que utilizó en su gobierno en la ciudad de Buenos Aires.


Por eso, como dijo un basurero amigo:
“No es que yo no le crea al macrismo lo que propone hacer si fuese gobierno. Yo le creo, por eso estoy tan preocupado…”





Más datos sobre el pensamiento económico del macrismo en Basurero Nacional:
 
El verdadero Macri: su pensamiento revelado por él mismo a la embajada de EE.UU.
Ajedrez del balotaje 2015: Que después de mover la Dama no te sorprendan con el Cavallo…
Balotaje: ¿Se viene el “voto espanto”?

Balotaje: ¿Se viene el “voto espanto”?

Ante la alternativa del próximo balotaje existen 3 tipos de votantes: los que repiten su voto por Daniel Scioli o Mauricio Macri, convencidos de que son la mejor alternativa para gobernar el país; quienes optan por el voto en blanco, nulo o ausentarse al comicio y, finalmente, quienes habiendo votado en la primera vuelta por otros candidatos optan esta vez por uno de los actuales. El voto no es una opción moral sino una opción política, uno ejerce un derecho político, opta entre las distintas variantes políticas que la sociedad expone en cada elección (representativas o no, variadas o no, falsas o verdaderas), y no expresa una posición moral. La democracia posibilita a la sociedad, al pueblo decidir sobre quiénes lo gobiernan durante un período de gobierno, y no sobre la calidad moral de ellos. En las boletas la pregunta tácita es ¿quién quiere usted que nos gobierne? y no ¿qué piensa usted sobre estas personas? Y las opciones son limitadas, no infinitas. Se trata siempre y necesariamente de una opción entre distintas personas o dirigentes, una opción cerrada. Y, en este caso, cerrada entre dos opciones (y con la posibilidad de decir “me abstengo, que decidan los demás”).
El votante que escogió otro candidato en la primera vuelta, de optar por uno de los candidatos, ejercería lo que podemos llamar voto utilitario o voto disconforme, donde uno escoge en relativa disconformidad entre las opciones que todos los ciudadanos en conjunto colocamos con el juego libre de la democracia en la mesa de votación para la segunda vuelta. Se trata de una segunda oportunidad que este votante aprovecha para participar en la elección de su futuro gobernante.
Las razones por las cuales cada ciudadano escoge su candidato son muy variadas, y nada modifican este análisis. No obstante, si lo que el votante quiere es un cambio en el estilo de gobierno, en la orientación política del país o en su rumbo económico para los próximos cuatro años, indudablemente es el macrismo el indicado para hacerlo. Su proyecto de país es verdaderamente opuesto al actual. Pero es conveniente aclarar en qué se opone, y cuál es ese proyecto de país, a qué apunta ese modelo económico, para elegir sobre datos seguros, no sobre supuestos o eslóganes difusos.
Nunca estuvieron tan claras como en estos comicios las diferencias políticas y económicas entre los dos proyectos en juego en una elección nacional.
Sería fácil aquí sentar posición y señalar cuáles son los riesgos de entregarle el gobierno a la derecha vergonzante (porque no se asume como tal) encarnada en el macrismo, pero Basurero Nacional prefiere que sea el mismo PRO el que se encargue de expresar su proyecto, las medidas concretas que aplicaría en caso de hacerse del gobierno nacional. Y de repasar además lo que dicen quienes serían los beneficiados de su plan económico, quienes comparten su ideología, y su visión económica (lo que dejaremos para una próxima nota).
Quizás al leer o escuchar de boca de los propios protagonistas de un probable gobierno PRO aparezcan resquemores, temores o, tal vez, el espanto. Pero eso ya no sería un producto de las argucias argumentativas de este humilde servidor público, sino de repasar palmariamente los dichos de los protagonistas, lo que no suele aparecer en los medios por falta de tiempo, ocultamiento o táctica política. Y entonces, en tiempos de “voto útil” o “voto táctico”, “voto utilitario” o “voto disconforme”, quizás aparezca el “voto espanto” ante las consecuencias de un eventual gobierno macrista, un gobierno de derecha (que presume de neoperonista, seudodesarrollista o de centro) como los que conocimos en los años noventa.

No nos une el amor sino
el espanto;
será por eso que la
quiero tanto.
 
“Buenos Aires”, de Jorge Luis Borges.



Pero, no sentemos posición ni cataloguemos aquí ese probable gobierno, sino que repasemos las propias palabras de los protagonistas, extraídos de notas anteriores de Basurero Nacional sobre este tema.
Sin más, vayamos a las mismas:



¿Cuál es el plan económico de “Macri Presidente”?

(…) es pertinente conocer cuáles podrían ser las principales medidas de su plan económico en caso de ser electo para conducir el país en octubre de este año.

Más allá de los frases generales y los slogans de campaña, en los reportajes hechos a él y a sus colaboradores y de las medidas tomadas en sus ocho años de gobierno en la ciudad de Buenos Aires surgen pistas firmes de su posible plan económico.


Pasemos, entonces, a repasar esas medidas económicas:




* Promesas de campaña.

Macri: “Si soy Presidente, a partir del 11 de diciembre no hay más cepo al dólar”.
Mauricio Macri prometió que de ser electo presidente en octubre va a levantar las restricciones en el mercado de cambio en su primer día de gestión.
“Van a sobrar dólares en la Argentina a partir de diciembre. Yo dejo flotar el tipo de cambio. Pero lo vamos a tener que sostener porque van a venir tantos recursos que la moneda (el peso) va a tender a apreciarse. Vamos a buscar un punto de equilibrio que no perjudique al asalariado”, indicó.
Con respecto a la crisis de la deuda que tiene el país, dijo que pretende “estar al día con las deudas, no deberle nada a nadie, no ser moroso. No creo que eso sea de izquierda o de derecha. A Bachelet no se le ocurriría defaultear o decir que no va a pagar algo. La mayoría de los argentinos pensamos lo mismo”.
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Debate sobre cómo eliminar el cepo: rápido o en forma gradual
Algunos no dudan y señalan que, acompañado por un paquete de medidas que apunten a restablecer la confianza, deber ser levantado el 11 de diciembre. Otros proponen gradualismo para evitar efectos colaterales.
Rogelio Frigerio: “Del cepo hay que salir rápido y se puede. Sólo hace falta un Gobierno creíble”.
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José Luis Espert: Se tiene que abrir el 11 de diciembre, como parte de un plan integral que ataque alguna de las distorsiones. Esto implica un plan anti inflacionario que en simultáneo baje el gasto publico y los subsidios, suba las tarifas, devalúe el peso al menos un 50% y ponga las tasas de interés en línea con la inflación real. También debe anunciarse ese día que se acatan los fallos de la OMC, el CIADI, la sentencia de Griesa y se solicita un programa con el FMI”.
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Cavallo apoya las ideas económicas de Macri.
Me parece muy bien que quiera levantar el cepo al dólar”, dijo el “padre” de la convertibilidad .

El ex ministro de Economía Domingo Cavallo afirmó que le “parece muy bien” y “sin dudas posible de realizar”, la propuesta formulada por el precandidato a presidente por el PRO, Mauricio Macri, para poner fin al “cepo” cambiario si resulta electo al frente del país.
“Hay que eliminar el cepo cambiario. Escuché que Macri dijo que lo hará, lo que me parece muy bien. Un nuevo gobierno lo puede hacer de un día para el otro. 
El ex ministro durante las presidencias de Carlos Menem y Fernando de la Rúa sostuvo que si en el último tiempo elogió al actual jefe de gobierno porteño no lo hizo “porque sea su amigo”.
Para Cavallo, el cepo cambiario “se puede levantar, sin dudas”, siempre y cuando se tomen otras medidas “simultáneamente”, entre ellas “eliminar las retenciones”, “los subsidios al gas, la electricidad y al transporte”, los impuestos a las Ganancias y a las operaciones con cheques, y “unificar el mercado cambiario para que todos los que tengan que vender o comprar divisas lo hagan en el mercado único libre de cambio sin restricciones”.
“Puede pasar que digan que se viene la hiperinflación y todo el mundo quiera deshacerse de los pesos y llevar el tipo de cambio a las nubes. Hay que decir que si quieren se pueden transformar los dólares en pesos o los pesos en dólares. Que el dólar circule como una moneda de competencia con el peso, que se depositen dólares en el sistema financiero y que se pueda dar crédito en esa moneda. Transformar la economía argentina en bimonetaria”, aseveró.
Y agregó: “Para poner en marcha el sistema monetario el futuro gobierno no puede dejar la inflación reprimida. Es fundamental que previamente se liberen todos los precios. Yo lo llamo liberalizar la economía, dejar que los mercados determinen los precios relativos. Eso lo tendrá que hacer simultáneamente con la puesta en marcha de un sistema monetario.
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Veamos ahora qué opinan otros economistas, pero que trabajan con Sergio Massa, sobre las medidas económicas propuestas por Macri:


Redrado: Lo que plantea Macri “es un ajuste que la economía argentina no soporta y que tiene un costo social enorme”.

El ex titular del BCRA e integrante del equipo de asesores económicos de Massa, embistió contra la propuesta de Macri de levantar el cepo cambiario en 24 horas, y consideró que eso solo se puede lograr a través de una “megadevaluación o de un gran ajuste”, o la suma de ambos.
“Es posible si hace una megadevaluación y un gran ajuste de la economía argentina, porque la pregunta que hay que hacerle al candidato (por Macri) es a qué valor unifica el tipo de cambio”, expresó el ex presidente del Banco Central sobre la propuesta electoral que lanzó el jefe de Gobierno la semana pasada de eliminar las restricciones a la compra de dólares en 24 horas.
“Lo que plantea este candidato, es un ajuste que la economía argentina no soporta y que tiene un costo social enorme”, apuntó el economista cercano a Massa.
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Lavagna: “Macri y el PRO son unos irresponsables”.

El ex ministro de Economía Roberto Lavagna llamó “irresponsables” al jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri y a su equipo económico en PRO por sugerir la inmediata “eliminación del cepo” en caso de llegar a la presidencia.
“Macri y el PRO unos irresponsables hablando del cepo”, aseguró Lavagna, asesor del candidato presidencial del Frente Renovador, Sergio Massa. “La Argentina sólo se cura con crecimiento económico”, agregó.
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Veamos ahora un par más de las medidas económicas propuestas por Macri:

EL PLAN DE MACRI.
Se implementará un plan expansivo de demanda y oferta, basado en un fuerte ingreso de divisas para inversiones, fruto de la confianza que despertará el gobierno de Mauricio Macri.
Cerrar la brecha fiscal: La mayor parte del déficit fiscal se debe a una enorme masa de subsidios a los servicios a personas que no lo necesitan. Esos subsidios se eliminarán. 
El déficit fiscal remanente hasta llegar al equilibrio se financiará genuinamente en los mercados.
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El plan neoliberal de Macri para eliminar Ganancias.

El diputado nacional del PRO Federico Sturzenegger, referente económico del espacio que encabeza Mauricio Macri, aseguró hoy que “si queda algún agujero” fiscal por la eliminación de la cuarta categoría del impuesto a las Ganancias, como prometió el jefe de Gobierno porteño si llega a ser presidente, “perfectamente se puede financiar con endeudamiento”.
Sturzenegger también reconoció que “si hay un activo que deja el kirchnerismo, es una economía que no está endeudada”.
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Macri admite que tomaría deuda para bajar retenciones.

El macrismo evalúa quitar subsidios, terminar con Fútbol para Todos y apelar al endeudamiento externo en caso de que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, llegue a la Casa Rosada en 2015. Con ese paquete de medidas económicas aspiran suplir los fondos que el Estado perderá por eliminar las retenciones agropecuarias y el Impuesto a las Ganancias.
Las declaraciones del líder de PRO sobre la necesidad de tirar por la borda las retenciones a la soja y el Impuesto a las Ganancias dejaron mucha tela para cortar dentro del propio espacio político. Mientras un sector duda sobre cuán convenientes fueron los dichos de Macri, parte del equipo económico del macrismo empezó a trazar algunas de las políticas que podría llevar adelante, si llega a encabezar el próximo Gobierno nacional. El endeudamiento externo es la principal medida que hoy analizan, siempre que sea para inversión y a una tasa de interés baja.

Aunque de manera progresiva, otro de los objetivos de PRO es terminar con los subsidios, lo que redundaría en un rápido aumento de tarifas. Sin duda, es una de las medidas más impopulares que barajan dentro de Bolívar 1, razón por la que subrayaron que “se irá haciendo de a poco” o “se buscará el modo de redireccionar” los mismos.
Si bien se trata de un monto bastante menor, también está en carpeta eliminar Fútbol para Todos, algo que el propio Macri manifestó en público. “Me parece que el Fútbol para Todos no es un prioridad”, señaló el alcalde el año pasado.
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Para saber qué tipo de ideas económicas tiene el candidato del PRO, también podemos recurrir a sus 8 años de gobierno en la ciudad de Buenos Aires:

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LA GESTION DEL MACRISMO EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
Dolarizar las deudas.
La gestión de Mauricio Macri en la ciudad de Buenos Aires es un espejo en el que se refleja el futuro que le espera a la Argentina si llega a ser electo presidente.
Endeudamiento y dolarización caracterizan su gobierno, que sigue la senda trazada por la dictadura cívico-militar primero y la convertibilidad después. Por ese camino, aumentó la deuda externa de la CABA de 196,2 millones de dólares en el 2007 a 2043,1 millones de dólares al 30 de septiembre del 2014 (941 por ciento de aumento), según el Mensaje del Proyecto de Ley de Presupuesto de la Administración del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para 2015.
La participación de la deuda en moneda extranjera sobre la deuda total pasó del 34 por ciento del total a fines de 2007 al 97 por ciento del total a septiembre de 2014.
Hubo un fuerte proceso de dolarización de la deuda de la Ciudad de Buenos Aires, que provocará altos costos ante eventuales corrimientos del tipo de cambio.
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¿Pero, cuáles serían las consecuencias esperables de estas polémicas medidas de gobierno?

Al respecto, no es difícil imaginar los resultados de ese plan antiinflacionario en el marco de una devaluación del 50 por ciento, con incremento de tarifas y tasas de interés. El experimento similar de Celestino Rodrigo, el 4 de junio de 1975, generó un salto espectacular de las tasas de inflación que, desde ese momento, pasaron a superar el ciento por ciento anual por casi dos décadas.
La baja del poder de compra del salario, vía aceleración inflacionaria provocada por el aumento de tarifas y del dólar, junto al menor gasto público y la contracción del consumo y la inversión inducido por el impacto de la apertura importadora sobre la producción y el empleo, provocaría una fuerte crisis de la actividad económica. Ese “achicamiento” de la economía nacional iría mermando las importaciones a fuerza del infraconsumo de la población, para terminar induciendo menores compras de insumos y maquinarias importados.



Finalmente, un breve repaso en un video de lo que nos muestra nuestra historia sobre el resultado de este tipo de medidas económicas propuestas por el macrismo, y qué podría pasar si se vuelven a aplicar en esta coyuntura:


UNA ESENCIAL LINEA HISTÓRICA – DEBATE DE MODELOS


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Ahora veamos lo que el candidato Macri le reveló a los mayores empresarios del país en una reunión privada sobre su plan económico:


Macri quema las naves y la política cambiaria.

En un almuerzo con el establishment, Macri volvió al discurso ultraliberal en el mercado más sensible a la especulación: el cambiario. Sin cepo, con baja de retenciones, augura que el “shock de confianza” establecerá el “equilibrio” en el mercado.
“El mercado va a fijar el tipo de cambio, no vamos a intervenir.” Mauricio Macri anticipó la política cambiaria que llevaría adelante el PRO en caso de ser gobierno a partir de diciembre. Lo dijo frente a cientos de empresarios ayer al mediodía en un encuentro organizado por Eduardo Eurnekian, titular de Corporación América.
 Además repitió que eliminará “el cepo” cambiario y bajará retenciones.
Después del giro discursivo apenas cerrada la segunda vuelta de las elecciones porteñas, Macri afinó el lápiz y volvió a diferenciarse del kirchnerismo en materia de política económica.
Según Macri, la llegada del PRO al gobierno generará rápidamente un shock positivo de confianza, es decir que ingresarían capitales (en forma de inversión o de deuda externa). La confianza es un concepto privilegiado en el libreto neoliberal.
“En los primeros 90 días de gobierno se pueden generar reglas claras para que comiencen a entrar dólares a la Argentina. Temo incluso que el ingreso fuerte de divisas no tire para abajo la moneda, (sino que) la revalúe.
La cita en el Hotel Alvear congregó a unos 400 directivos de las principales compañías argentinas, convocados por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción.
Creo en ustedes, son gente de mucho talento y capacidad. Quiero que vuelvan a confiar y a invertir”, dijo ayer Macri.
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Después habló cómodo y de muchos temas. “¿Va a haber que devaluar?“, le preguntó LA NACION cuando Macri se sentó a la mesa con los periodistas. “Lo va a determinar el mercado”.
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Por si no había quedado en claro lo que significan las medidas económicas que aplicaría el Clan Macri en caso de llegar al gobierno, el dos veces ex ministro de economía Domingo Cavallo brinda su opinión para quien quiera escucharla…:


Cavallo criticó a Scioli y dijo que Macri “es la solución al problema de la economía”.

Desde su blog personal, Cavallo aseguró que si Scioli llega a la presidencia, “lo más probable es que el dólar en el mercado paralelo suba mucho más. Le están brindando un muy mal asesoramiento económico”.
“Cuando Bein le dice a Scioli que la liberalización y unificación cambiaria que propone Macri va a provocar una fuerte devaluación y un golpe inflacionario, mientras que continuando con el cepo cambiario se evitará la devaluación y la inflación podrá terminar más baja, no le está diciendo la verdad“, argumentó el ex ministro de Menem. 
“Ojalá la intuición de Scioli le permita advertir que le están brindando un muy mal asesoramiento”, advirtió Cavallo, al tiempo que destacó: “Y, en ese caso, podrá recurrir al equipo económico de Macri que es el que está diagnosticando correctamente las causas del actual problema estanflacionario”. 
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Macri planteó una fuerte devaluación y Cavallo volvió a elogiarlo. Veámoslo en este video.


Más propuestas de los economistas del macrismo.

Dijo Carlos Melconian:

“Acá no hay ideología: hay capitalismo, reglas de juego, sentido común y el resto lo va a tener que hacer el sector privado”. Agregó que todo el macrismo tenía la orden de eliminar el cepo y propuso revisar el manejo de la Anses. “Tenemos que terminar con la fantasía del Fondo de Garantía de Sustentabilidad.
El economista de Macri aseguró que los problemas de la economía se resolverán con un “shock gradual”, y aseguró que es necesario volver a organismos internacionales como el BID y el Banco Mundial.
Habló de retorno a los organismos internacionales, a la “surveillance”, lo que puede leerse como un regreso a que la Argentina acepte una revisión del artículo 4° del FMI.
Es más, ratificó que se van a eliminar las retenciones y explicó la decisión porque “tenés que vivir del comercio”. 


Dijo Miguel Ángel Broda:
Había definido como “analgésico y antiinflamatorio” el plan de Axel Kicillof, al que le atribuyó relativo éxito. “El PBI dejó de caer, se desaceleró la inflación, se achicó la brecha y las reservas dejaron de bajar”, empezó, y juzgó el programa como “astuto y perverso” porque, explicó, “compró beneficios de corto plazo que sin duda van a afectar el proceso electoral a favor del oficialismo y generar desequilibrios de mediano plazo”.

“Como lo que viene para el próximo gobierno son decisiones políticamente incorrectas, tenemos que tener muy poco miedo a lo que queda del Frente para la Victoria y su camada de militantes. Señores, lo que hay que hacer es lo políticamente incorrecto”.
“La verdadera solución pasa por el shock, pero va a haber gradualismo -dijo Broda-. Ya estoy más allá de todo, lo voy a decir: necesitamos un equipo como el de Cavallo, de 200 profesionales.
Y tenemos a los militantes del antiajuste oponiéndose a todo lo que sea racionalidad. Necesitamos sabiduría, paciencia y consensos: la agonía de un ACV es peor que si uno se hubiera muerto”.
“El ajuste es inexorable. No va a ser planeado, sino que será a los golpes”, estimó el economista, en el “Debate sobre perspectivas económicas” que presenció Infobae. Y destacó: “El (Gobierno) que venga va a elegir el gradualismo, pero se debería tomar el camino del shock”.
Hizo referencia al atraso del tipo de cambio ya que según sus cálculos para recuperar la competitividad el tipo de cambio multilateral “el dólar ahora debería estar a $ 20,40”.
El economista, con la tranquilidad de no tener que hacerse cargo de la herencia que dejará el kirchnerismo, sostuvo que “tenemos que tener muy poco miedo a lo que quede del FVP y a los militantes del antiajuste”.
“El déficit fiscal, la política monetaria, la restricción externa y los desequilibrios de precios relativos hacen inexorable el ajuste. Las crisis son el paraíso para el próximo ministro de Economía que plantee un programa creíble”.
El economista justificó su posición con algunos datos de la realidad que permitieron lograr una mejora en la imagen del Gobierno: la desaceleración inflacionaria, la reducción de la brecha cambiaria; el freno en la caída de la actividad y la suba de los bonos. 




Dijo Carlos Melconian:

Melconian a su turno fue el más moderado, quizás porque sabe que sus palabras pueden generar un revuelo que le signifique un llamado airado de su jefe, Mauricio Macri,
Melconian aclaró que su condición de asesor de Macri lo obligaba a ser más cuidadoso en el análisis: la vieja diferencia entre el posible funcionario y el librepensador.
“Recuperar el crecimiento económico es vital porque venimos de cuatro años de estancamiento”, aseguró Melconián. En este sentido, sí hizo hincapié en la necesidad de bajar el gasto público -en torno al 50% del PBI-.
El economista de Macri aseguró que los problemas de la economía se resolverán con un “shock gradual”, y aseguró que es necesario volver a organismos internacionales como el BID y el Banco Mundial.

Melconian, cauto, igual sólo hizo referencia al BID y al Banco Mundial.
Es más, ratificó que se van a eliminar las retenciones y explicó la decisión porque “tenés que vivir del comercio”. 

Dijo José Luis Espert:
Espert había avanzado algo más. “Como con cerrar la economía no alcanza, para crecer le dan gas a la demanda. Y ahí viene el gasto público: a la larga, los déficits fiscales generan situaciones de quiebre. Si no lo corregimos, vamos a volver a épocas aciagas”, dijo, y agregó que la Argentina debía “dedicarse a vivir del libre comercio, sin aranceles ni retenciones”, con el Estado devolviendo los impuestos en servicios eficientes.
Más de un empresario se atragantó con el postre el bavaroise de frutos silvestres cuando escucharon que en los últimos 100 años de historia económica imperó en el país un “populismo industrialista”.
Espert dijo que no se puede eliminar el cepo sin un “programa económico fuerte”. Para el economista, ese escenario requerirá “echar a La Cámpora, una gran devaluación del peso y cambiar la orientación de la política externa de la Argentina. Y hay que hacer un acuerdo con el Fondo para tener reservas”. “Es de perdedor decir que para sacar el cepo hay que tomarse un año hasta que se arregle todo”, concluyó el economista, mostrándose más cerca de la vereda del shock que del gradualismo.
Para acceder a préstamos internacionales propuso volver a tener “un acuerdo con el FMI”.
Para el economista la Argentina debe “vivir del libre comercio” y tiene que tener un Estado pequeño.
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Pero ¿por qué no se ve en los medios lo que el PRO se propone llevar a cabo si fuese gobierno? Para saber por qué hay una diferencia sustancial entre lo que la derecha le dice a los empresarios que hay que hacer o que hará en la presidencia y lo que repite en público, debemos ver lo que explica el economista del PRO Federico Sturzenegger en el siguiente video:

El economista macrista Sturzenegger explica cómo ocultar el plan de ajuste


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No obstante, no sólo en las reuniones privadas con los mayores empresarios del establishment o el que el mismo Macri llama “el Círculo Rojo“, el candidato de la derecha argentina revela sus planes e ideología. También lo hace en sus encuentros con los funcionarios de la embajada de los EE.UU. en Argentina. Veamos cuáles son:

Para ello nos basaremos en lo publicado por el periodista Santiago O’Donell en su sitio web y en dos libros suyos (ArgenLeaks, de 2012 y PolitiLeaks, de 2014) sobre los cables del Departamento de Estado filtrados por el sitio WikiLeaks sobre Argentina, y en la transcripción de un par de esos cables secretos, traducidos por este humilde servidor público, y publicados en

Basurero Nacional antes, entre 2010 y 2011 en nuestra sección WikiPis. Allí se ve al verdadero Macri, al gobernante neoliberal y “pro-mercado” como se define a sí mismo cuando ninguna cámara de TV lo está registrando, al político pro-EE.UU como no se cansa de demostrar ante los embajadores de ese país, al típico porteño “tilingo” que trata de agradar a toda costa a los señores poderosos del norte… Un típico “peronista”, como vemos… (al menos que consideremos también peronista al menemismo de los años noventa).


Según nos cuenta Santiago O’Donell:


Mauricio Macri tenía una costumbre: cuando hablaba con funcionarios del gobierno estadounidense, les pedía que hicieran algo con Néstor Kirchner. Hablando en criollo, que le pararan el carro. No sólo eso. Cuando criticaba ante ellos el comportamiento de Néstor Kirchner, Mauricio Macri decía que la Argentina sufría por culpa de los Estados Unidos, porque los líderes de ese país no hacían nada para frenar el comportamiento rudo de Néstor Kirchner. O sea, el responsable del daño que Kirchner supuestamente le hacía a la Argentina era, ni más ni menos, los Estados Unidos, por ser pasivo y permisivo, decía para provocar a sus interlocutores.


Macri no lo dijo una vez sino en cinco ocasiones distintas, delante de diferentes funcionarios estadounidenses, según una serie de cables filtrados por WikiLeaks.

De los cables se desprende que las tres primeras veces que Macri dijo que los Estados Unidos tenían una responsabilidad por el mal comportamiento de Néstor Kirchner, los funcionarios estadounidenses que lo escuchaban prefirieron callarse o cambiar de tema. Pero la cuarta vez que lo dijo, la embajadora Vilma Socorro Martínez le contestó sin medias tintas. Martínez le dijo a Macri que el gobierno de los Estados Unidos no tenía ninguna intención de pelearse con el gobierno argentino sino más bien todo lo contrario: en Washington y en la embajada querían llevarse lo mejor posible con la Casa Rosada. En el mismo cable, la embajada escribió que Macri era un maleducado y que ésta no tenía por qué hacer el trabajo que les corresponde a los políticos de la oposición. Cuando Macri volvió a insistir, por quinta vez, en que los Estados Unidos debían endurecer su postura ante el gobierno nacional, la diplomática volvió a contestarle que la embajada haría todo lo contrario.
La serie empieza con un cable del 27 de junio de 2008 relatando una reunión entre Macri y el gobernador de Carolina del Sur, Mark Sanford, que había tenido lugar el día 12 de ese mes, con la presencia del entonces embajador Earl Anthony Wayne y un grupo de asesores del jefe de Gobierno.
Macri no fue tímido al expresar su desprecio por la pareja presidencial, especialmente por el ex presidente Néstor Kirchner. “(Néstor) Kirchner está completamente loco”, dijo el jefe de Gobierno. “Como todas las circunstancias externas estuvieron a favor de la Argentina en los últimos años, nublaron la vista de la gente, pero ahora está claro. Simplemente, está loco.”
Macri se quejó de que ningún líder extranjero se hubiera enfrentado a Kirchner para hacerle pagar por su mala educación y su actitud desafiante. Esto animó a Kirchner a creer que su actitud confrontativa no tenía costos políticos. “Ahora estamos pagando el precio” en la Argentina, dijo Macri, con la falta de acceso del país a los mercados internacionales de capitales.
El 6 de agosto de 2008, Macri volvió quejarse por la supuesta permisividad de los Estados Unidos ante los presuntos desplantes de Néstor Kirchner. Esta vez, lo hizo ante el funcionario del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso estadounidense, Carl Meacham, en un encuentro en el que también estuvo presente el Encargado de Negocios de la embajada, Tom Kelly. La reunión quedó registrada en un cable del 14 de agosto de 2008 firmado por Kelly.
Refiriéndose al rampante antiamericanismo de la Argentina, Macri dijo que es alentado por una presidencia que no tiene límites en sus críticas a los Estados Unidos. A esto se suma, según él, el hecho de que la participación de los Estados Unidos en la Argentina ha sido demasiado “pasiva” y poco dispuesta a desafiar directamente las provocaciones de los Kirchner, lo que en última instancia resulta en la percepción de que los Estados Unidos son “nunca están”, señaló.
La tercera vez que Macri se quejó de que los Estados Unidos no hacían nada con Néstor Kirchner fue durante una reunión con el entonces subsecretario de Estado para América Latina, Tom Shannon. La reunión, cuya fecha se desconoce, es mencionada por la nueva embajadora Vilma Socorro Martínez en un cable del 12 de noviembre de 2009. (Ver el cable completo y traducido más abajo.)
Más allá de las diferencias, el 28 de enero de 2010, Martínez agasajó a Macri y a un grupo de sus asesores con un almuerzo en la residencia de la embajadora. Un cable del 5 de febrero de 2010 registró lo que conversó durante ese almuerzo, incluyendo una nueva “presión” de Macri para que los Estados Unidos se pusieran firmes con los Kirchner. La embajadora volvió a decirle que no lo harían. El tono seco del despacho firmado por Martínez sugiere que el almuerzo no había mejorado su opinión del jefe de Gobierno.


Seis meses antes de las elecciones presidenciales de 2007, Mauricio Macri presentó su oferta electoral a la embajada de los Estados Unidos. Y no se anduvo con vueltas: “Somos el primer partido pro mercado y pro negocios en cerca de ochenta años de historia argentina que está listo para asumir el poder”, se despachó ante el jefe de misión y el cónsul político de la embajada, según un cable obtenido por Wikileaks.

Como muestra del clima de negocios que sabe generar, el jefe de gobierno porteño asistió a la reunión acompañado solamente por su íntimo amigo y empresario de la construcción Nicolás Caputo, uno de los principales contratistas de la ciudad. El cable describe a Caputo como un “socio de Macri y hombre de negocios local”. Meses más tarde, a poco de asumir Macri en la ciudad, Caputo tuvo que renunciar a una asesoría ad honorem en el gobierno porteño por negocios incompatibles con la función pública.
En su reunión con los diplomáticos, además de compararse con los gobiernos conservadores de antaño, Macri les informó cómo se estaba preparando para gobernar. Según el cable, dijo que su fundación, Creer y Crecer, estaba trabajando con el Instituto Republicano de los Estados Unidos (y también con la fundación Konrad Adenauer de Alemania) en la formación de nuevos liderazgos. Claro, el Instituto Republicano pertenece al partido de Bush. Caputo aprovechó para meter un bocadillo: dijo que los jóvenes de la fundación estaban un poco ansiosos porque los vaivenes de la política no les permitían concentrarse en proyectos de largo plazo.
Macri dirigió “fuertes críticas” hacia el gobierno nacional pero también le reconoció algunos logros. El cable dice que el jefe de gobierno fustigó la política exterior de Kirchner, a la que describió como innecesariamente confrontativa, y que ridiculizó los esfuerzos del gobierno por atraer inversiones extranjeras. Dijo el líder del partido “pro mercado”:
En agosto de 2008, Mauricio Macri le dijo a un funcionario del Congreso estadounidense que los argentinos estarían contentos de ver caer el gobierno de los Kirchner. Su asesor de política exterior, Diego Guelar, deslizó en la misma reunión que le daba al gobierno nacional sesenta días más de vida, según un cable diplomático obtenido por Wikileaks. El jefe de gobierno porteño había recibido en su despacho a Carl Meacham, funcionario “senior” del comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, envalentonado por el voto no positivo de Cobos en la disputa por la resolución 125.
Macri habló con franqueza del actual gobierno de los Kirchner. Dijo que los argentinos estarían “contentos” si cayeran los Kirchner (alzando su vaso de agua, dijo “si este vaso de agua fuera los Kirchner, todos se estarían peleando por volcarlo”).
Pasando al tema de su futuro político, a ocho meses de iniciar su gestión en la ciudad, Macri desbordaba de optimismo. Dijo que duplicaba a Cristina Kirchner en intención de voto en la capital y que ya había obtenido éxito lanzando varios proyectos de infraestructura, aunque reconoció que su principal eje de campaña, la transferencia de la policía de Buenos Aires del ámbito federal al municipal, se había empantanado. 




Como dijimos al principio, es muy posible que frente a este balotaje nacional, cuando cada votante note que en sus manos tiene la posibilidad de optar por dos proyectos opuestos de país, ante tamañas revelaciones sobre el verdadero pensamiento y plan económico del candidato Mauricio Macri se produzca el fenómeno que llamamos el “voto espanto”. Sobretodo, porque nos traerá recuerdos de los años aciagos para todos los argentinos de no hace mucho más que una década, ¿no es cierto?…

Para quien le interese conocer lo que reflejan los cables de la embajada estadounidense en Buenos Aires, dirigidos al Departamento de Estado sobre sendas reuniones mantenidas en secreto con el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, traducidos y publicados completos, puede remitirse a nuestra sección WikiPis o leerlos completos y traducidos visitar esta nota.

 

La “Herencia K”: Memoria y Balance final 2003-2015.

A meses de que la presidenta entregue el bastón y la banda presidenciales a quien el pueblo determine que sea su sucesor, ya es tiempo de hacer un breve y por supuesto incompleto balance final de los tres sucesivos gobiernos kirchneristas, para poner en negro sobre blanco lo que podemos denominar la “Herencia K”, es decir, el estado en que el kirchnerismo deja al país luego de doce años de gobierno, comparado con el estado en que lo encontró en 2003.
Como dijimos hace un par de años en 30 años de democracia, seis gobiernos, un pueblo. Balance parcial y provisorio:

El balance de un gobierno determinado puede hacerse solamente bajo la influencia ineludible del subjetivismo intrínseco de cada uno (es decir, bajo la égida de la propia ideología o visión del mundo), pero también puede apuntarse a la mayor objetividad posible apelando a los fríos números de la labor gubernamental de ese gobierno, para ensayar luego una interpretación de los mismos.
Es decir, tomando determinados parámetros objetivos de cada administración al inicio y final de cada período y, contextualizándolos con la situación regional y mundial de cada época, compararlos entre sí. De esta manera, se puede observar el rumbo seguido por cada gobierno y la eficacia en alcanzar o no los propósitos a los que apuntó (y, además, si cumplió o no su programa de gobierno). Por supuesto, aquí también talla la ideología o visión del mundo de quien analice y compare esos gobiernos, pero los números fríos referidos anteriormente ayudan mucho a objetivar el análisis y la comparación.
Para ensayar un balance del gobierno nacional 2003-2015, empecemos por señalar las diferencias más evidentes de éste con los anteriores gobiernos de esta última etapa de nuestra historia democrática. Como bien señala en La Nación el director de Poliarquía Consultores, Alejandro Catterberg:

Contrariamente a lo que algunas voces manifestaron en estos últimos años, no se produjeron ni renuncias anticipadas, ni vacío de poder, ni juicios políticos, ni tampoco el kirchnerismo se transformó en un régimen autoritario dispuesto a perpetuarse en el gobierno por fuera de las reglas democráticas. (…) Por el contrario, Cristina Kirchner entregará el poder en un contexto de relativa calma y orden social. El ciudadano medio tiene trabajo, recibe su sueldo al día, consume en cuotas y puede tomarse vacaciones. Los servicios públicos que utiliza funcionan aceptablemente y son gratuitos o muy baratos. Está preocupado por la inseguridad y la inflación y, en menor medida, por la corrupción”.

En efecto, la herencia de los tres gobiernos kirchneristas difieren diametralmente de las que dejaron los anteriores desde 1983. Pero para poner en negro sobre blanco qué significa esa particularidad del kirchnerismo, para llevarla a los fríos números de una gestión de gobierno, Basurero Nacional reconstruye aquí los estados en que el kirchnerismo recibió y entrega el país, de acuerdo a los parámetros y datos que suelen usarse para cuantificar los logros o fracasos de la administración de un país. Para que el análisis tenga la mayor ecuanimidad posible se utilizaron los datos menos discutidos que se encontraron, apelando, generalmente, a organismos internacionales o nacionales insospechados. Ante la existencia de datos disimiles pero confiables sobre un mismo rubro, se expresan ambos. No obstante, allí también se podrá ver que aunque diferentes en su monto absoluto, considerados relativamente se verá que en la evolución desde 2003 hasta ahora, las curvas tienen aproximadamente el mismo recorrido. Porque aun cuando las cifras difieran debe observarse si los guarismos de la actualidad son mejores que los de 2003. Comencemos con un pantallazo preliminar comparando el antes y después de este período.

El kirchnerismo deja un país muy aliviado del casi eterno yugo de una deuda externa que desangró sus riquezas por décadas, con un PBI mucho mayor que el de 2003, millones de puestos de trabajo nuevos, una mayor tasa de afiliación a los gremios, mejores salarios reales y condiciones de trabajo debido a las ininterrumpidas negociaciones paritarias libres, mayor cantidad de personas jubiladas llegando a una cobertura casi total y con mejores remuneraciones que antes, una (AUH) asignación mensual por cada hijo de trabajador, registrado o no, o incluso desocupado, y una mejora indiscutible en los guarismos de pobreza, indigencia, mortalidad infantil y maternal que colocan al país en la primera línea mundial de mejoramiento en estos rubros. El kirchnerismo también cuenta en su haber las mejoras en materia de derechos humanos, derechos de minorías y de género. Deja al país con Códigos de fondo renovados, con un valuarte de difusión del conocimiento científico y tecnológico como Tecnópolis y otro cultural como el Centro Cultural Kirchner, inimaginables una década atrás, como tampoco lo eran los dos satélites de comunicaciones diseñados y construidos en el país, un Ministerio de Ciencia y Tecnología y cientos de científicos que retornaron al país gracias a un plan de fomento estatal. Millones de argentinos accedieron a derechos, bienes materiales y servicios por primera vez en su vida, algo impensable en 2003. Y todos estos logros fueron consecuencia de la revaloración del rol del estado, el mercado y el consumo internos, la protección social y la redistribución del ingreso.

Pero esta década kirchnerista deja también como herencia un país en el cual millones de personas concretaron derechos o disfrutaron de bienes o servicios (que algunos son servicios básicos) por primera vez en su vida. Aunque para ellos como individuos el significado sea mucho mayor que las cifras que podamos ofrecer sobre este fenómeno, no está de más poner en negro sobre blanco los guarismos totales.
Durante este gobierno 15 millones de personas accedieron por primera vez al servicio de agua potable y 11 millones al servicio de cloaca, 4,7 millones de alumnos accedieron a su primera computadora personal (notebook), 500 mil ciudadanos fueron los primeros de su familia en acceder a los estudios terciarios o universitarios, 10 millones de personas pudieron irse de vacaciones por primera vez, 7,8 millones de personas disfrutaron por primera vez de aire acondicionado en sus hogares, 4,8 millones de personas adquirieron por primera vez un auto 0 km. y 1,8 millones de personas lograron por primera vez comprar su casa propia con créditos sociales o hipotecarios del gobierno. 

Este apretado resumen de doce años de gobierno enumera logros impactantes, que algunos pueden ligeramente impugnar como datos subjetivos. Por eso, apelaremos a continuación a textos ajenos sobre cada rubro y a los fríos números (cuyas fuentes mencionaremos al final) para darle carnadura objetiva a este análisis final del gobierno 2003-2015. Pero vayamos analizando rubro por rubro, considerando desde dónde se partió y cómo evolucionó cada materia, para tener así una visión acabada del desempeño del gobierno.

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* EVOLUCIÓN DEL SALARIO MÍNIMO VITAL Y MÓVIL EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.


Empecemos repasando lo que sucedió con el salario mínimo durante estos años:

El Salario Mínimo Vital y Móvil a partir del 1° de enero de 2016 alcanzará los $6.060. De esta manera, el incremento logrado a lo largo de los últimos doce años alcanzará el 2.424 por ciento.
Se trata de un piso que establecen los funcionarios nacionales, las centrales obreras y las cámaras empresariales.
En julio de 2003, el salario mínimo estaba pautado en $250, pero ya cinco meses después, el gobierno de Néstor Kirchner lo aumentó a $300.
Veamos un gráfico que muestra la evolución de los distintos salarios de acuerdo a los diferentes percentiles de ingresos de la población.

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* EVOLUCIÓN DE LA INFLACIÓN EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.


Otro factor importante que influye en la economía de la población es, evidentemente, la inflación. Repasemos, para tener un panorama más amplio del fenómeno, el comportamiento de sus guarismos desde 1973 hasta 2014:


En un país acostumbrado a lidiar con una inflación promedio media y alta según la época, esta es la evolución de acuerdo a índices (línea roja) que no son sólo los del INDEC.

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* EVOLUCIÓN DEL SALARIO REAL EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.


Pero gracias a que el kirchnerismo instaló el libre juego de las paritarias año a año y sin interrupciones, el asalariado pudo combatir el desgaste de su salario producido por la inflación para mantener o aumentar el poder adquisitivo de su sueldo. Veamos cómo evolucionó el salario real:


Y, como consecuencia del correcto y libre funcionamiento de las negociaciones paritarias todos los años desde 2003, la interacción de la inflación y los respectivos aumentos de salarios acordados por cada rama de la economía nacional, veamos cuál fue la resultante, cómo se comportó el salario real, en este caso con datos de gobiernos anteriores, lo que pone un excelente contexto para calificar esta década:

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Cómo se refleja este crecimiento del salario real en números concretos. Veamos este análisis pormenorizado:


(…) si además de los productos de la góndola se toma en consideración la evolución del salario (que es el precio de la mano de obra) se constata que el Gobierno dejará el 10 de diciembre mejores ingresos reales que en 2003, cuando arrancó este ciclo político. ¿Qué pasó con el precio de la gaseosa, la harina, los fideos, los pañales, el desodorante, el azúcar y los alquileres desde 2003? ¿Cómo evolucionaron el salario promedio, el salario mínimo, las jubilaciones y la recaudación del Estado nacional?
La comparación de precios entre los alimentos básicos se realizó en grandes cadenas de supermercados. Allí, el litro de leche entera en sachet La Serenísima pasó de 1,5 en 2003 a 13 pesos actualmente, un 767 por ciento, mientras que el paquete de fideos codito La Favorita de 500 gramos lo hizo de 1,4 a 8,7 pesos, un 525 por ciento. El paquete de un kilo de azúcar Ledesma subió de 1,5 a 12 pesos, 720 por ciento, y la mermelada Arcor de durazno de 454 gramos, de 2,8 a 25,5 pesos, un 800 por ciento. El kilo de harina Cañuelas pasó de 0,73 a 6,3 pesos (760 por ciento) y los pañales Huggies Natural Care de 20u, de 14,6 a 100 pesos (590 por ciento).
En tanto, la Coca-Cola de 1,5 lts. subió de 2,1 a 19 pesos, un 800 por ciento; la mayonesa Hellmann`s de 500 gramos avanzó de 4,5 a 33,1 pesos, un 630 por ciento; el desodorante AXE, de 4,9 a 30 pesos, un 512 por ciento. Otros precios: la nafta súper de YPF pasó de 1,85 pesos a 11,31 pesos, un 511 por ciento, mientras que el alquiler de un departamento de dos ambientes en Palermo lo hizo de 560 a 5500 pesos, 880 por ciento. El dólar oficial subió 176 por ciento, de 3,4 a 9,4 pesos, y el dólar “blue” cerró ayer en 15,9 pesos, una suba frente al valor de 2003 de 370 por ciento. Los datos de 2003 fueron recopilados en base a comprobantes de compra de ese momento, mediciones de precios de la Unión de Usuarios y Consumidores a cargo de Claudio Boada, fuentes periodísticas y oficiales.
La inflación acumulada desde 2003 según uno de los índices que calcula el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) que dirige el economista Andrés Asiain en base a las mediciones de los institutos provinciales de estadísticas es del 766 por ciento. Para Miguel Bein, el avance fue de 660 por ciento. El economista Daniel Schteingart utiliza Indec hasta 2007, luego siete provincias y desde 2012 IPC-Cuatro provincias (CABA, Tierra del Fuego, San Luis y Neuquén) y le da un 799 por ciento. Los bienes (especialmente los alimentos) subieron por encima de ese nivel mientras que los servicios públicos lo hicieron por debajo.
Durante el período en cuestión el índice de salarios del Indec subió 1070 por ciento, mientras que Schteingart calcula un 1350 por ciento de suba. La medición del Ministerio de Trabajo para los empleados registrados muestra un 1257 por ciento. La comparación con el avance de los precios refleja en todos los casos una mejora en términos reales. La jubilación mínima, en tanto, pasó de 220 a 3821 pesos, una suba del 1500 por ciento, en un contexto de sensible aumento en la cobertura previsional.



* EVOLUCIÓN DE LA POBREZA Y LA INDIGENCIA EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.


Los números anteriores ayudaron a disminuir los índices de pobreza e indigencia, que era el peor problema que padecía la población luego del estallido del período neoliberal. Veamos qué sucedió con esos rubros utilizando 3 fuentes distintas:



Evolución de la pobreza. Período 2003-2014 (Chequeado.com).

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Evolución de la indigencia. Período 2003-2014 (Chequeado.com).

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Y repasemos también lo que nos dice la CEPAL-ONU sobre la evolución de la pobreza y la indigencia:



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* EVOLUCIÓN DE LAS MUERTES POR DESNUTRICIÓN EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

La reducción de los índices anteriores repercute en una mejora en los de la muerte por desnutrición, verdadero flagelo producido por una desigual distribución de la riqueza y el retiro del estado de su rol social. Veamos cómo evolucionó:


Muertes por desnutrición en menores de cinco años. Período 1980-2013.
La situación en la Argentina.
En el país, el Ministerio de Salud de la Nación publica anualmente los datos de las muertes en menores de cinco años por desnutrición. El último informe, de 2013, marca que ese año hubo 37 chicos que fallecieron por esta causa, un aumento con respecto a 2012 (28), aunque la tendencia general es descendente desde 2002, con 300 casos. Estos números representan menos del 1% de las muertes en esas edades.

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“Cuantitativamente la Argentina es un país que efectivamente se encuentra a las puertas de una situación de ‘casi hambre cero’”.


Los guarismos de la CEPAL-ONU de mortalidad infantil para Argentina son similares:


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* EVOLUCIÓN DE LAS JUBILACIONES EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

Uno de los rubros cuya evolución fue más espectacular durante estos años es el de las jubilaciones y pensiones. Basta recordar las habituales marchas de jubilados los miércoles frente al Congreso Nacional, reclamando inútilmente por el aumento de la jubilación mínima (de $150) a $400. Veamos cómo evolucionaron las jubilaciones y pensiones mínimas:

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* EVOLUCIÓN DE LA COBERTURA PREVISIONAL EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

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Más allá del aumento de los montos de las jubilaciones y pensiones, hubo un aumento considerable de la cantidad de beneficiarios de los mismos, porque el estado facilitó el ingreso a ese beneficio a quienes estaban excluidos del mismo porque, aun teniendo derecho, no accedieron a él debido a que se quedaron sin trabajo, trabajaron en negro o las empresas no hicieron los aportes que debían. Veamos:

Efectivamente, de acuerdo con los datos disponibles, la cantidad de personas en edad de jubilarse que perciben un beneficio (lo que se entiende como “cobertura previsional”) aumentó en los mismos términos porcentuales que mencionó Fernández de Kirchner.
En 2013, la tasa de cobertura de la Argentina alcanzó al 94% de las personas en condiciones de jubilarse, según datos de la ANSES. En 2003 ese porcentaje había sido del 66,1 por ciento. Esta cobertura incluye a los beneficiarios del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), a los que reciben una jubilación de las Cajas provinciales (como Córdoba y Santa Fe), a los que perciben pensiones nacionales contributivas por vejez y a aquellos beneficiarios de cajas provinciales que fueron transferidas a Nación durante la década del 90.
En el mismo discurso por cadena nacional, la Presidenta anticipó que se “alcanzará, cuando termine esta moratoria, al 97% de los argentinos [en edad de jubilarse]”. Fernández de Kirchner se refirió así a la ley aprobada en agosto de 2014, de la que aún no hay datos públicos disponibles que permitan medir el impacto.

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Se pasó de 3 millones de personas en 2004, a 4,5 millones de personas que cuentan con cobertura de la obra social de los jubilados. De ellos, el 90% usa los servicios del PAMI. Medicamentos con cobertura el cien por cien en el año 2004 sólo tenían 9.000 jubilados. En el año 2012, 1.400.000 jubilados




* EVOLUCIÓN DE LA CLASE MEDIA EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

Pero no sólo las clases bajas o menos favorecidas de la población se vieron beneficiadas en esta década, la clase media argentina creció, recuperando a quienes se habían caído de ella durante las décadas de los setenta, ochenta y noventa,  y mejoró el estándar de vida de sus integrantes porque accedieron con bienes y servicios que no estaban a su alcance hasta estos días. Veamos lo sucedido con ella:


En sólo una década, la clase media en la Argentina renació de las cenizas de la crisis en la que se vio inmersa por las políticas que se llevaron adelante durante la dictadura y que continuaron en el Plan de Convertibilidad, y se transformó en el segmento de la sociedad más importante de Latinoamérica.
De acuerdo al censo del año 2001, la Argentina tenía en su territorio 36.260.130, de los cuales alrededor de 5.439.019 tenían ingresos medios. Ya en el censo de 2010, el número de la población creció hasta superar las 40.117.000 personas, de las cuales 13.038.025 tenían ingresos medios.
Es decir, que en el decenio 2001-2011, más de 7,5 millones dejaron la pobreza pasaron a engrosar el pelotón de la clase media.
El Centro de Investigaciones Pew (en inglés Pew Research Center) es un think tank con sede en Washington, Estados Unidos que analiza en sus trabajos de campo distintas problemáticas, actitudes y tendencias propias de Estados Unidos y otros países del mundo.
En este marco, Argentina lideró el ranking de expansión de su clase media con un crecimiento en 10 años de 17,5 puntos porcentuales.
En el país, el economista del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO), Andrés Asiain  explicó, por su parte, que “el gran aumento de la clase media en estos años está relacionado con el aumento del mercado interno, el consumo de la población, y el gasto público, en especial la obra pública, que aumentaron los niveles de empleo.
“El crecimiento de la clase media no es sólo la diferencia de un modelo de ajuste por uno de crecimiento, sino que además se enmarca en una estrategia diferente de desarrollo. Quienes consideran que el desarrollo debe orientarse al mercado externo y a las exportaciones, buscan una sociedad con salarios bajos que generen competitividad a través del precio, y dejan poco espacio a los trabajadores calificados y a los pequeños empresarios nacionales. En cambio, un modelo orientado a la demanda interna requiere transferir ingresos para engrosar a la clase media, que tiene un estándar alto de consumo”, concluyó el economista del CESO.


Argentina, el país de la región en el que más creció la clase media.

Mientras en el año 2001 sólo el 15% de su población era considerada de esta clase, en el año 2011 este porcentaje subió al 32.5%.
“Tink thank” el Pew Research Center reconoce en cuanto a los resultados obtenidos por el estudio que: “si bien el crecimiento económico es el factor más importante en reducir la pobreza y elevar a las personas en la clase media, las políticas de redistribución del ingreso y la disminución de la desigualdad también ayudaron a expandir la población media”.
En resumen, la explicación según el instituto es un 74% crecimiento económico y 26% políticas redistributivas, en la cual una de las piedras fundamentales fue la política de los planes sociales como vehículos de estas mediciones y la que resalta al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner como impulsor de la Asignación Universal por Hijos.



Evolución de la clase media utilizando otra fuente.

 

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Una encuesta de la UBA y Gallup indica que desde 2003 más de 9 millones de personas volvieron a la clase media.
En la última década las condiciones sociales en la Argentina mejoraron significativamente y muchas familias, que en 2001 habían caído en la pobreza, lograron recuperarse. No sólo la mejora en la economía fue un factor central para esto, sino que además el estado más presente por medio de la asistencia social fue otro eje importante.
El 76% de los argentinos encuestados por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Palermo y la consultora TNS Gallup indicó que tienen un alto nivel de satisfacción con su vida en general. “Durante la convertibilidad se destruyó la clase media y desde 2003 al 2013 casi 9 millones de personas volvieron a ser de clase media. Por supuesto está recuperación repercutió en otras clases sociales“, indicó Ernesto Mattos, economista del Centro de Investigación y Gestión de la Economía Solidaria (CIGES).
“La medición de la pobreza, según el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz la pobreza se encuentra aproximadamente en un 16%, lo que representa a casi seis millones de personas. Sin embargo este porcentaje era de 50% en 2001 y la evolución es notoria y demuestra un fortalecimiento de las clases sociales”, agregó Mattos.
La mejora en la economía es un ingrediente importante pero algunos hechos concretos impulsados por el Estado y puestos en práctica también fueron fundamentales. Dos ejemplos claros de esto son el régimen de regularización para empleadas domesticas y las mejoras en las condiciones de trabajo rural. Dos casos en los que se notó una mejora en la capacidad de ingresos y provocó una formalización laboral.


Este incremento de la clase media, esta modificación en la pirámide social argentina lo refleja también el diario La Nación:


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* EVOLUCIÓN DEL DESEMPLEO EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.




El modelo económico o proyecto de inclusión social repercutió también en los niveles de empleo, al reactivarse la economía debido al crecimiento constante y esperable del consumo interno. Esto se vio reflejado en la evolución de los índices de desempleo:


Veamos cómo se evolucionó el desempleo en las últimas décadas según la CEPAL-ONU:

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El trabajo no registrado (en negro) a su vez descendió durante este período de gobierno:


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* EVOLUCIÓN DE LA IGUALDAD ENTRE LA POBLACIÓN EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

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El destacado aumento de los anteriores índices económicos provocó, como era de esperar, en la destacable mejora en la distribución de la riqueza y en la igualdad económica en la población. Veamos cómo evolucionó el reconocido indice Gini antes de y durante el kirchnerismo (cuanto mayor es el índice, peor es la distribución de la riqueza):



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* EVOLUCIÓN DE LA INDUSTRIA EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.


Como consecuencia lógica de las mejoras económicas y sociales de los argentinos, el mercado interno creció y aumentó sus requerimientos de bienes y servicios, por lo tanto la industria creció para satisfacer esos reclamos de la población. Veamos cómo lo hizo:

“En el pasado reciente, desde 2002 hasta 2011, el crecimiento industrial ha mostrado un dinamismo histórico, marcando sin dudas un período fructífero para nuestra industria”, reconoció Méndez. “Pero lejos de ser un punto de llegada, esto es una plataforma para el despegue: estas cifras muestran que recién recuperamos el nivel de producción per cápita industrial de 1974”, agregó.
El presidente de la UIA ha pronunciado unas palabras donde reconoció que después de 25 años de neoliberalismo hemos pasado 12 años donde el país y la industria se han recuperado muchísimo“, dijo el ministro (Kicillof).


El secretario Pyme del Ministerio de Industria, Horacio Roura, afirmó que durante la última década se crearon unas 200.000 pequeñas y medianas empresas en Argentina, al participar como expositor de las “IX Jornadas Anuales de Microfinanzas en Argentina 2015” que desarrollaron en la sede de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.
“En los últimos 10 años la cantidad de Pyme en Argentina aumentó casi 50%, pasando de 400 mil en 2003 a cerca de 600 mil en la actualidad”, dijo Roura.
Destacó además este hecho como “un signo de vitalidad de la economía en ese periodo. Además recalcó que “las pequeñas y medianas empresas del sector industrial se incrementaron en un 42%”.
Una foto de este sector indica que el 98% de las empresas del país son PyMEs que generan el 45% de las ventas totales, y dentro de este sector unas 426 mil son microempresas.
“En cuanto al rol como generadoras y protectoras del empleo, las Pyme cumplen un rol destacado ya que el 50% de los trabajadores del país desarrolla tareas en estas empresas“, dijo el funcionario de la cartera industrial que conduce Débora Giorgi.
El crédito orientado a la Pyme aumentó más que el crédito total, pasando de representar, en 2003, el 18% del monto total destinado a créditos a ser el 44% en 2014.


La evolución de la industria argentina (el PBI industrial) en cifras fue la siguiente:

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Entre los rubros industriales, la industria automotriz, aunque con gran porcentaje de su producción destinada a la exportación, impulsó ese crecimiento; pero en su relación con el mercado interno, el patentamiento de autos en Argentina demuestra cuáles fueron los beneficios. Veamos cómo se comportó durante estos años:
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* EVOLUCIÓN DEL PRODUCTO BRUTO INTERNO EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

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El notable crecimiento de la industria, el campo y los servicios dieron como consecuencia un incremento inédito (por la cantidad y la permanencia en el tiempo) del Producto Bruto Interno durante estos años. Veamos cómo fue:

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* EVOLUCIÓN DE LA DEUDA EXTERNA ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.


Pero no sólo evolucionó en forma inédita el PBI, sino que también lo hizo la deuda externa soberana, que fue renegociada exitosamente después de la debacle neolibeal de las décadas anteriores, de acuerdo a los intereses soberanos del país, lo que no sólo se refleja en la disminución del monto bruto de capital e intereses sino del cambio de las monedas en las que estaba registrada y en los plazos involucrados. Veamos cómo evolucionó:


El Gobierno que concluye 12 años en el poder le entregará año próximo mandatario una economía que tiene una deuda externa de apenas un tercio a la que existía en 2001. Un 13% de la deuda total está en manos de inversores extranjeros, mientras que el resto la poseen entidades gubernamentales e inversores locales.
La deuda pública nacional asciende a u$s221.700 millones, lo que equivale al 43% del PBI. De este total, el 13% del PBI corresponde a deuda externa. En 2001 eran de 54% del PBI, y 32% del PBI, respectivamente.
De acuerdo a las proyecciones de la consultora Ecolatina, en diciembre de 2015 la deuda pública nacional ascendería a u$s240.000 millones, esto es u$s18.300 millones más que al cierre de 2014.
Que la mayor parte de la deuda este intrasector publico es un dato excelente.
De todos modos esta cifra excluye la deuda pendiente con los holdouts. Si ésta se tuviera en cuenta, en el peor de los casos se deberían incluir aproximadamente u$s15.000 millones adicionales, lo cual representa 3% del PBI.
“Los niveles actuales de deuda externa son sostenibles en el tiempo y el próximo gobierno podría mantenerlos sin salir a tomar nuevos préstamos. Lo que si tiene lógica es que el próximo ejecutivo refinancie deuda”, resaltó D’ Tellis  y agregó: “Volver a buscar dólares financieros complicaría el futuro y ya sabemos lo que sucede. Además, los condicionamientos más fuertes se sufren cuando la deuda es tomada en dólares”.
Además, un dato a tener en cuenta es que el perfil de vencimientos de deuda para la próxima administración es mucho más benévolo que a finales de la Convertibilidad. En el período 2016-2019, la carga de servicios de capital en dólares ascendería a u$s41.000 millones, apenas un 7% del PBI, vs. casi la misma cifra (u$s42.000 millones) solamente pagados en 2001.



Según los datos de la CEPAL-ONU la evolución fue la siguiente:

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Desde 2003 el total pagado de la deuda externa soberana original (capital e intereses) fue el siguiente:


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* EVOLUCIÓN DE LA CONSTRUCCIÓN DE VIVIENDAS EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

El estado intervino en la economía nacional no sólo reactivando el mercado interno a través de la promoción del consumo popular sino que también se dedicó a hacerlo promocionando o financiando la construcción de viviendas populares o para las clases medias. Veamos cómo se comportó el estado en este rubro:


Las obras de infraestructura del Gobierno nacional, en especial las de vivienda, están bajo la jurisdicción de la Secretaría de Obras Públicas de la Nación. Su principal programa es el Plan Federal de Construcción de Viviendas (PFCV), que empezó en 2004 y, según datos oficiales, ha construido 153.142 viviendas terminadas (o sea, aquellas cuyo avance físico supera el 98%) en todo el país.
Hasta ese año, el principal sistema de construcción era el Fondo Nacional de la Vivienda (FONAVI). Esto cambió cuando Néstor Kirchner asumió y decidió centralizar la política de vivienda. Tomando los dos sistemas anteriores y otros programas menores, los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández terminaron, desde 2003, 314.855 viviendas, a razón de 39.356,8 por año.
“Cuando se afirma que se construyeron más viviendas que ningún otro gobierno se están sumando las viviendas nuevas y las denominadas ‘soluciones habitacionales’. 
De acuerdo con datos de la Secretaría, si se suman las soluciones habitacionales terminadas (viviendas + mejoramientos), las que se encuentran en ejecución y aquellas a iniciar, el resultado total que se obtiene es la cifra mencionada por la Presidenta: 856.143. 



Y el total de soluciones habitacionales,viviendas construidas, ampliadas o refaccionadas con ayuda estatal, es el siguiente:

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* EVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.




Si bien la educación no es responsabilidad del gobierno nacional sino que está en manos de los gobiernos provinciales desde la reforma educativa de los años noventa, el kirchnerismo dedicó incesantes esfuerzos en reforzar la tarea de las provincias aumentando los recursos propios de ellas con recursos del tesoro nacional y construyendo escuelas en todo el país. Veamos cómo lo hizo:


Desde el Ministerio también recalcaron que con la sanción de la ley de Financiamiento Educativo, en el año 2005, se estableció un incremento progresivo de la inversión en educación, ciencias y tecnología por parte del Gobierno nacional y las demás jurisdicciones, para alcanzar una participación del 6% del Producto Bruto Interno (PBI).
Asimismo, desde la cartera recalcaron que se llevó a cabo la ejecución de infraestructura escolar más importante de la historia del país, que terminó 1.824 establecimientos educativos y que para el año 2015 prevé alcanzar un total de 2.250 nuevas escuelas terminadas.
Según indicaron desde el Ministerio de Planificación Federal, durante el actual Gobierno se construyeron 695 nuevos jardines de infantes en todo el país a través del programa nacional “Mas Escuelas”y se estableció por Ley la obligatoriedad de la sala de cuatro años a partir de este año. 
“Con la sanción, en el año 2005, de la ley de Educación Técnica Profesional y con la construcción en paralelo de 53 nuevas escuelas técnicas en todo el territorio, se logró revertir el proceso de decadencia de la educación técnica y aumentar la oferta de mano obra calificada para acompañar la demanda de trabajadores especializados producida por el crecimiento económico de los últimos doce años”, indicaron desde el Ministerio de Planificación. 


Entre 2003 y 2014 se batió el record de escuelas construídas en el país.
Entre los años 1989 y 1999 se habían construido sólo 7 escuelas y entre 2000 y 2002 ninguna. Fue para revertir esa situación que se creó el Programa Nacional + Escuelas, dependiente del Ministerio de Planificación. 
En sus distintas etapas, el programa comprendió la construcción de 2.128 escuelas, lo que supuso un total de 10.258 aulas, con capacidad de albergar a 701.960 alumnos entre los niveles Inicial, Primario, Medio Técnica, Artística y Agraria, Especial e Institutos de Formación Docente.
El programa comprende la edificación de una superficie cubierta de 2.401.002 m2 y se intervino una superficie de 72.030.060 m2. Todo ello con una inversión comprometida de US$ 1.613.367.000. 
Cabe mencionar que, en este contexto, también se creó un plan para las personas que habían quedado excluidas del sistema educativo a través del Programa Nacional de Alfabetización. Desde 2004, se pusieron en marcha 23.000 centros de alfabetización.


* EVOLUCIÓN DE LA ENERGÍA EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

Un aspecto muy importante que contribuye al desarrollo tanto industrial, agropecuario como personal es la disponibilidad de energía con que cuente un país. Veamos cómo evolucionó Argentina en este aspecto en estos años:


Década ganada y sector eléctrico nacional
En 2003, el sector energético nacional se caracterizaba por tener la capacidad de transporte y de distribución de electricidad y de gas natural al límite, regiones eléctricas desvinculadas y millones de ciudadanos sin acceso a la red eléctrica y al gas natural por redes. Abandonados en los ’80 y ’90, los planes de desarrollo en las áreas nuclear, hidroeléctrica, energías renovables, uso racional de la energía, hidrocarburos, etc., brillaban por su ausencia. Así hasta 2003, cuando el gobierno de Néstor Kirchner realizó un diagnóstico del mercado ampliado de la energía para identificar los problemas estructurales y en base a ello formular un Plan Energético Nacional.
Hacia el año 2003, el SADI tenía una longitud de 9669 km de líneas de alta tensión. Para diciembre de 2011, alcanzaba los 14 mil km. En lo concerniente a la red eléctrica en 500 kV, en 2003 era de 9083 km; para mayo de 2012 se había expandido hasta los 13.356 km (un incremento del 47% respecto al año 2003).

El aumento de la potencia instalada del Sistema Argentino de Interconexión de Energía Eléctrica (SADI) fue de 8.727 MW desde la puesta en marcha del Plan Energético Nacional en Mayo de 2004 hasta fines de 2012, es decir, un incremento dela potencia eléctrica instalada del 49% respecto a la existente en el año 2003, como resultado del desarrollo y finalización de obras con inversiones públicas, mixtas y privadas equivalentes a AR$ 53.389 millones. Otros AR$ 12.700 millones adicionales corresponden a obras en ejecución y próximas a realizar.


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La inversión realizada por el Gobierno Nacional a partir de la reactivación del Plan Nuclear Argentino para llevar a cabo los procesos de finalización de obras y de puesta en marcha de Atucha II correspondió a AR$ 10.200 millones durante el período 2006-2012 (cerca de un 25% destinado a pagar salarios de los trabajadores), restando invertir alrededor de AR$ 1.200 millones adicionales. Dichas obras tienen un importante impacto ocupacional, especialmente en el área de influencia de la usina nuclear: la fuerza de trabajo conformada por científicos, técnicos y operarios ha sido de 5800 personas afectadas en forma directa y alrededor de 3.000 trabajadores en forma indirecta (alcanzándose picos de 6.900 trabajadores).

Evolución del Sistema Argentino de Interconexión de Energía Eléctrica.

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Evolución de la producción de hidrocarburos y las consecuencias de la recuperación de YPF.


A noventa años de la creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y a veinte años de su privatización, el Congreso Nacional sancionó el 3 de mayo de 2012 la Ley 26.741 de Soberanía Hidrocarburígera, que declara de interés público nacional lograr el autoabastecimiento de hidrocarburos, crear el Consejo Federal de Hidrocarburos y declarar de utilidad pública y sujeto a expropiación el 51% del patrimonio de YPF S.A. y de Repsol YPF Gas S.A., siendo la misma promulgada al día siguiente y reglamentada por el decreto ….. Se trata en sí de la recuperación del principal activo estratégico y económicamente viable del país. Pero veamos por qué se llevó a cabo esta medida.
El desempeño de YPF S.A. desde que Repsol tomó el control total de la empresa en 1999 hasta el 15 de abril de 2012 ha sido pésimo y particularmente hostil para los intereses vitales de la Nación Argentina. Por ejemplo, en base a los estados contables y también a las declaraciones juradas de YPF S.A. a la Secretaría de Energía de la Nación, se destacan las siguientes disminuciones en reservas y producción hidrocarburífera:
* -65% en las reservas de petróleo y gas natural durante el período 1999-2011
* -43% en la extracción de petróleo durante el período 1998-2011
* -37% en la extracción de gas natural durante el período 2004-2011
* -19% en la refinación de crudo durante el período 2007-2011


Dichas declinaciones impactaron negativamente sobre la balanza comercial del país, provocando que la importación de hidrocarburos alcance los US$ 9.397 millones en 2011, afectando negativamente al estructura de costos operativos del aparato productivo y poniendo en serio riesgo la Seguridad Nacional, mientras que los ingresos por ventas y las ganancias netas se incrementaron ininterrumpidamente desde que Repsol se quedó con YPF entre 1998 y 1999.
Con la recuperación de YPF, ahora se tiene la oportunidad de recuperar también la soberanía energética, pues ello convertirá al Estado Argentino en el principal agente económico formador de los precios de los combustibles y en garante del suministro de los mismos, lo cual deberá impactar necesariamente con el tiempo de manera favorable sobre la estructura de costos operativos del aparato productivo nacional, así como también en el pleno abastecimiento del mismo. De esta forma YPF resulta un actor estratégico y motor de desarrollo que permitirá la reproduccción del modelo de crecimiento económico con inclusión social iniciado en 2003. En efecto, el objetivo más importante de la nueva YPF necesariamente deberá ser la rentabilidad social, nunca más la maximización de ganancias.

A tres años de la recuperación estatal del control de YPF, la gestión de Miguel Galuccio hizo un balance mediante el cual marcó un contraste con respecto a la situación en que se encontraba la compañía cuando era manejada por la española Repsol y la familia Eskenazi.
“YPF logró duplicar la inversión y la actividad productiva, lo que permitió revertir el declino y aumentar la producción en forma sostenida. Hoy, la empresa genera el 43% de la producción de gas y petróleo del país, a partir de la reactivación de los yacimientos convencionales y de la puesta en marcha del primer desarrollo masivo de no convencionales fuera de América del Norte, en Loma Campana”, destacó la empresa mediante un comunicado.
La gestión Galuccio hizo relucir sus “sólidos resultados financieros”, que le permitieron “acceder al crédito nacional e internacional y la firma de importantes acuerdos de inversión con socios estratégicos como Chevron, Petronas y Dow”.
Entre los logros más relevantes, la compañía hizo eje en sus proyectos en la provincia de Neuquén, con  Vaca Muerta como principal foco de las inversiones. Mencionó que junto con Chevron ya destinaron más de 2000 millones de dólares para desarrollar el shale oil de Loma Campana. Allí, el desembolso creció un 343% entre el 2012 y el 2014. Además, YPF pasó de tener 4 equipos de perforación y 42 pozos en producción durante abril del 2012 a 19 equipos y 290 pozos en diciembre del año pasado. Entre los avances, se indicó que los costos se redujeron de 11 millones de dólares por perforación en 2011 a 7 millones.
Otras de los socias internacionales que atrajo YPF para explotar Vaca Muerta son la malasia Petronas, con la cual iniciará en el segundo semestre del año la perforación de un piloto de shale oil en La Amarga Chica con una inversión de 550 millones de dólares, y la norteamericana Dow con la que ya está por terminar un proyecto exploratorio en la ventana gasífera de la formación no convencional, en el bloque El Orejano.
En Vaca Muerta hoy YPF tiene más de 320 pozos en producción que generan 43 mil barriles equivalentes de petróleo por día, que equivalen al 19% de la producción de la empresa en la cuenca neuquina.
Uno de los puntales que permitió incrementar la producción de gas de la compañía son las formaciones tight de la provincia. Con una inversión de más de 580 millones de dólares, alcanzó los 4 millones de metros cúbicos día de inyección de gas de la formación Lajas en el área Loma La Lata. Hoy tiene 68 pozos en producción y 4 equipos de perforación activos.
Por otro lado, junto a Pampa Energía invirtieron más de 230 millones de dólares para el desarrollo de un área de 183 km2 en Rincón de Mangrullo con objetivo formación Mulichinco. Con 37 pozos productivos, la empresa produce 1,2 millones de metros cúbicos de gas diarios y cuenta con 3 equipos de perforación activos. YPF subrayó que a raíz del incremento de la actividad, a nivel nacional registró un crecimiento del empleo del 55% entre diciembre de 2011 y 2014. Hoy, la empresa cuenta con 22.000 empleados directos y genera 50.000 fuentes de trabajo indirectas.


Más plata en los yacimientos.
Las inversiones globales de YPF crecieron un 177%, al pasar de 2197 millones de dólares en 2011 a 6077 millones de dólares en 2014. Sus reservas de petróleo y gas aumentaron un 23,8% en el mismo periodo, con un índice de reposición de reservas del 163%.




* EVOLUCIÓN DE LA CONSTRUCCIÓN DE RUTAS EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.




La interconexión entre los pueblos, ciudades y regiones de un país es un factor fundamental para su desarrollo tanto económico como social y cultural. Veamos cómo se comportó el país en estos últimos años:

Desde 2003, el Gobierno Nacional triplicó los kilómetros de la red de autopistas y pavimentó 4.200 kilómetros de rutas nacionales de ripio y tierra porque la inversión en infraestructura vial es una de nuestras prioridades de este modelo industrial con inclusión”, aseguró el ministro en un comunicado.
(…) esto puede verse “en los 1.800 kilómetros terminados desde 2003, con los que la red pasó de menos de 1.000 a 2.798 kilómetros en todo el país, mientras que otros 721 kilómetros están en ejecución. De esta manera la red de autopistas contará con más 3.500 kilómetros en 2015 y estamos proyectando otros 2.000  kilómetros en los planes quinquenales de obras públicas que estamos elaborando con las provincias”.
Asimismo, el ministro destacó que se pavimentaron 4.200 kilómetros de caminos de ripio, llevando la red nacional pavimentada de 31.000 a más de 35.000 kilómetros, además de realizar en todas las rutas tareas de reparación y mantenimiento”.
5.486 kilómetros de nuevas rutas, con pavimentos; 677 obras de puentes nuevos; casi 50 kilómetros en toda la República Argentina; 36.211 kilómetros con mejoras y mantenimientos argentinos; el 91 por ciento de la red vial nacional con pavimento. 
Tenemos, en estos momentos, 36.556 kilómetros de pavimento; nos quedan de ripios, en la red nacional de caminos, solamente 2.731 kilómetros y de tierra 907 kilómetros.
Entre las obras emblemáticas tenemos la autopista Rosario-Córdoba (316 kilómetros), antes del 2003 solamente tenían construido 78 kilómetros; es el eje vial productivo, que conecta Buenos Aires-Córdoba y Rosario; la Autovía Nacional 14, hoy el eje vial más importante del Mercosur, nada no había nada, un cordoncito nada más, que se había convertido en la “Ruta de la muerte”, hoy es la autovía más moderna, corazón del Mercosur; Ruta Nacional 40, (1.500 kilómetros), el Eje de Capricornio, tres obras fundamentales: la ruta nacional 52, que es un viaje entre Salvador de Jujuy y Chile, que pasamos de demorar 15 horas a 4 horas para Chile y Jujuy; Corredor Bioceánico, que conecta, además, con la Ruta Nacional, número 81, que cruza el noreste de Salta y corta longitudinalmente toda la provincia de Formosa, en lo que constituye el Eje de Capricornio y la Ruta Nacional, número 12, cien kilómetros en Misiones que recorren Posadas a Iguazú, comunicando con la República Federativa del Brasil.



En materia de ferrocarriles, luego de los conocidos traspiés y accidentes ocurridos mientras los mismos estaban administrados por privados en estos años, veamos qué sucedió en esta materia:

(…) nuevamente hay trenes, en la República Argentina. Y no solamente eso, además de toda la renovación de transporte del Gran Buenos Aires; además de Rosario-Buenos Aires; de Mar del Plata-Buenos Aires; de los trenes de cercanía como el de Cañuelas-Buenos Aires; el que se hizo de Encarnación-Posadas, hoy estamos en Santa Cruz, en un lugar histórico.

 

 

 

* RECONOCIMIENTO POPULAR POR LO LOGRADO EN ESTOS AÑOS DE KIRCHNERISMO..



Estas impactantes cifras, reseñadas todas juntas en esta especie de memoria y balance final del gobierno kirchnerista 2003-2015, justifican, explican lo que se refleja en las encuestas sobre la consideración que la población tiene de esta década ganada (doce años de gobierno kirchnerista) según los dichos del oficialismo, en comparación con la conocida mundialmente como década perdida de Latinoamérica; se trató una década de retroceso en todos los datos económicos y sociales, de empobrecimiento, de decadencia: la década de los noventa. Por eso no es extraño que el final de este (primer) ciclo kirchnerista encuentre a ambos presidentes que lo protagonizaron como los de mejor imagen y calificación de toda esta etapa democrática que comenzó en 1983. Así lo demuestran todas las encuestas. Por eso, más allá de lo que deduzcamos de lo reflejado en esta memoria y balance, repasemos cuál es la opinión mayoritaria de la población sobre estos tres gobiernos. Analicemos entonces la última encuesta, la que se conoció en estos días, realizada por la consultora Prospectiva a 1582 personas en todo el país:

Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner y Raúl Alfonsín son, en ese orden, los tres presidentes de la democracia más valorados por los ciudadanos argentinos. Son, además, los únicos que tienen más opiniones positivas que negativas sobre su mandato.
Néstor Kirchner es quien tiene mejor performance en economía y en defensa de los intereses del país, pero seguido en ambos rubros muy de cerca por su esposa y sucesora. La actual presidenta es la que ranquea mejor en el rubro defensa de los humildes.
Con el 63 por ciento de opiniones positivas, Néstor encabeza la valoración de los presidentes de la democracia. Su esposa y actual presidenta siempre registró opiniones positivas superiores o cercanas al 50 por ciento y eso se reafirmó en los últimos meses cuando ya está cerca del final de su mandato. CFK está más expuesta a las polémicas y a las controversias actuales, pero aún así las opiniones positivas (53 por ciento) superan claramente a las negativas (43 por ciento) y se ubica segunda entre los presidentes de la democracia.
En el sondeo sobre el manejo de la economía Néstor Kirchner aparece al tope, pero Cristina Fernández está muy cerca. Y esto tiene que ver con las dos preguntas que se suelen hacer en las encuestas. Cuando se pregunta cómo cree que está la situación económica del país, la gente tiende al escepticismo, pero lo llamativo es que cuando se pregunta por la situación económica personal, una mayoría contesta que mejoró mucho o algo. Eso es lo que explica que pese a los pronósticos mediáticos agoreros tanto Néstor como Cristina aparecen muy bien valorados en materia de economía.



Evaluación de presidentes entre 1983-2015.

 

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Mejor desempeño presidencial en la ayuda a los pobres:


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Mejor desempeño presidencial en el manejo de la economía del país:


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Para esta memoria y balance se utilizaron las siguientes fuentes:


Más poder…

Pobreza, un problema que persiste.

Patricia Giménez: “La desnutrición infantil a nivel mundial causa la mitad de las muertes en niños menores de cinco años”

CFK: “Cuando Néstor [Kirchner] llegó al Gobierno (…) los jubilados representaban el 66%”

La clase media del país se duplicó y se sumaron otras 7,5 millones de personas

Argentina, el país de la región en el que más creció la clase media

Latin America’s middle class grows, but in some regions more than others

Elecciones 2015: El 80% de los argentinos se considera de clase media

Entre risas y selfies, la UIA tuvo su Día de la Industria con el Gobierno

Afirman que durante la última década se crearon 200 mil Pymes

El próximo presidente recibirá apenas un tercio de la deuda externa que había en 2001

Cristina Fernández: “Somos el Gobierno que más viviendas construyó en la historia de la Argentina”

El Gobierno nacional construyó 1.824 escuelas durante los últimos doce años

Entre 2003 y 2014 se batió el récord de escuelas construidas en el país

Década ganada y sector eléctrico nacional

Avances del Plan Energético Nacional 2004-2019

YPF mostró los resultados del control estatal

De Vido destacó que desde 2003 se triplicó la red de autopistas

Acto por el 87 aniversario del Día del Camino: Palabras de la Presidenta de la Nación

Palabras de la Presidenta en la cena por el Día de la Industria

Datos Banco Mundial

Datos sobre la economía de Argentina

El editorial de Roberto Navarro: Es el peronismo, idiota.

Los que dejaron un mejor recuerdo en la gente


Votos de primera y votos de segunda.

Entre voto y veto hay mucho más que una vocal de diferencia. Y, más aún, si lo que alguien se arroga es el derecho a vetar el voto de los demás precisamente, como parece ser el caso de un par de jueces tucumanos y demasiados miembros de nuestra sociedad.
Parecería querer instalarse, naturalizarse la existencia de votos de primera y votos de segunda.
En efecto, los incidentes producidos en las últimas elecciones en Tucumán, entre ellos la quema de urnas que realizó un grupo de militantes del PRO, y que podríamos llamar el “incidente Tucumán”, derivó peligrosamente (fogoneado por la oposición mediática y política) en un debate de fondo sobre la legitimidad del voto de las clases bajas; lo que, en definitiva, cuestiona el voto universal.
Así es, aunque parezca mentira, en pleno siglo XXI la derecha vernácula contemporánea retoma los argumentos del
conservadorismo oligárquico del siglo XIX e intenta vetar, impugnar o cuestionar el  derecho a voto de los pobres, o de los más necesitados.
Sin embargo, más que demostrar un defecto del sistema electoral argentino, esta ofensiva del establishment (hoy rebautizado como Círculo Rojo por su mayor representante político) contra el derecho de sufragio de quienes suelen votar al oficialismo nacional, al intentar ponerle límites pone en evidencia los límites políticos del mismo poder fáctico concentrado para desplazar del gobierno, legalmente, a los movimientos populares mayoritarios: una característica propia que se repite a través de nuestra historia.
Antes de arriesgar una conclusión sobre este tema, repasemos las distintas posiciones que se pusieron en evidencia en los medios alrededor del tema del fraude o el clientelismo, lo que oculta el verdadero debate que es, por supuesto, el voto de los más necesitados de nuestra sociedad.
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* Argumentos sobre el fraude y clientelismo.
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Luego del escándalo de las elecciones anuladas en Tucumán, aparecieron las “explicaciones” judiciales sobre semejante medida:
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El juez de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de Tucumán Salvador Ruiz aseguró hoy que la decisión de anular los comicios en esa provincia no se basó en si hubo fraude o no, sino porque todo el procedimiento electoral “estuvo viciado”. “No fue la materia de discusión sobre cuántos votos tenía uno o tenía otro. Si está viciado el procedimiento, es lógica consecuencia que se ordene que se vuelva a votar”, expresó al ser consultado sobre si habían constatado maniobras para modificar el resultado de la elección.
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Lo que hace la cámara tucumana es utilizar en forma falaz argumentos judiciales equivocados para anular la voluntad popular expresada en las urnas, beneficiando en este caso a la derecha de la provincia, la que segura de perder las elecciones apeló a jueces amigos para embarrar la cancha, suspender el partido al estilo del famoso “panadero” boquense. Pero las excusas prolijamente camufladas en ropajes leguleyos, esgrimidas en la sentencia no hace más que repetir antiguos y vetustos argumentos del siglo XIX para deslegitimar el derecho a voto de las “clases bajas” (que se remontan al ofrecido por Alberdi al afirmar que el pobre para votar se deja llevar por la panza, o al de Sarmiento que propone que “hay que educar al soberano” [¿educar o adoctrinar?]).
No nos extenderemos aquí en enumerar las irregularidades (verdaderas o no) en las elecciones, denunciadas profusamente en distintos medios de difusión (las que debieron investigarse judicialmente más y mejor), ni los eternos prejuicios esgrimidos hasta el cansancio sobre los supuestos votos “a cambio de planes sociales” o la “compra de votos”, etcétera, sino que analizaremos directamente el fenómeno del fraude electoral, el llamado clientelismo y el derecho a voto, lo que nos remonta a un pasado pre democrático de nuestra historia.
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* Fraude patriótico y conservador.
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Repasemos la historia de este instrumento que desvirtúa la voluntad popular mayoritaria. Como nos cuenta Felipe Pigna:
La primera ley electoral argentina fue sancionada en 1821 en la provincia de Buenos Aires durante el gobierno de Martín Rodríguez, bajo el impulso de su ministro de gobierno, Bernardino Rivadavia.
Esta ley establecía el sufragio universal masculino y voluntario para todos los hombres libres de la provincia y limitaba exclusivamente la posibilidad de ser electo para cualquier cargo a los propietarios. A pesar de su amplitud, esta ley tuvo en la práctica un alcance limitado porque la mayoría de la población de la campaña ni siquiera se enteraba de que se desarrollaban los comicios.
Así, en las primeras elecciones efectuadas con esta ley, sobre una población de 60.000 personas, sólo trescientas emitieron su voto. 
Los días de elecciones los gobernantes de turno hacían valer las libretas de los muertos, compraban votos, quemaban urnas y falsificaban padrones. Así demostraba la clase dominante su desprecio por la democracia real y su concepción de que eran los únicos con derecho a gobernar un país al que consideraban una propiedad privada.
Puede decirse que todos los gobernantes de lo que la historia oficial llama “presidencias históricas” -es decir, las de Mitre, Sarmiento y Avellaneda; y las subsiguientes hasta 1916– son ilegítimas de origen porque todos los presidentes de aquel período llegaron al gobierno gracias al más crudo fraude electoral.
Recién cuando el yrigoyenismo le arrancó al régimen la ley de voto universal, secreto y obligatorio, el fraude de los conservadores tuvo que retirarse a cuarteles de invierno. Al menos, por poco más de una década, durante la cual los radicales no paraban de ganar elecciones en comicios libres. Sin embargo, cuando la derecha conservadora se dio cuenta que ya no podía recuperar el poder formal, derrocó al gobierno de Yrigoyen y apeló nuevamente al viejo truco del fraude, ahora perfeccionado por la primera dictadura del siglo XX:
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En abril de 1931, los radicales habían ganado las elecciones para gobernador de la provincia de Buenos Aires. Ante esa situación, el gobierno de José Félix Uriburu decidió desconocer el resultado y anularlas. Así y todo, los radicales proclamaron una fórmula para los comicios presidenciales de noviembre: la integraban el ex presidente Marcelo T. de Alvear y el ex gobernador de Salta, Adolfo Güemes. El gobierno de Uriburu vetó a los dos integrantes de la fórmula: a Alvear, argumentando que no se había cumplido aún el plazo de seis años para que volviera a aspirar a la presidencia-curioso prurito constitucional en un gobierno de facto-; a Güemes, por su reconocida militancia yrigoyenista que lo hacía un representante del  régimen depuesto.
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Así terminaba la dictadura de Uriburu y comenzaba el gobierno fraudulento de su colega Justo. Los generales se vanagloriaban del resultado electoral y no tenían ningún problema en admitir que habían hecho fraude, pero un “fraude patriótico“, porque se hacía para salvar a la patria de la chusma radicalJusto será fiel al sistema que lo había llevado al
poder aplicando “el fraude patriótico” y perfeccionándolo: a las clásicas amenazas a los votantes opositores y al “usted ya votó” se sumaban ahora el secuestro de las libretas de enrolamiento, la falsificación de las actas de votación, el cambio de urnas.

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En ese período se consolidaron los argumentos de la derecha “bienpensante” contra el voto popular, descalificando las razones o preferencias de las clases desprotegidas para emitir el voto. Lo que se cuestionaba (y se cuestiona hoy) es, en realidad, que el derecho a elegir a los gobernantes sea universal, basado en la supuesta ineptitud de algunos (o muchos) para ejercerlo “correctamente”, “libremente”.
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* ¿En qué consta el “relato” antipopular del “voto cautivo”?
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La desvalorización de la capacidad de las clases populares para elegir a sus gobernantes se basa en lo que podríamos llamar “voto cautivo”, o “voto clientelar”, derivado del régimen de clientelismo político que sujetaría la voluntad de las clases pobres a los punteros políticos del partido gobernante. Sin embargo, las denuncias de “fraude estructural” y clientelismo y la consecuente deslegitimación del voto de las clases más necesitadas se basan en presupuestos falsos, como veremos más adelante. Más allá de que ambos fenómenos (fraude y clientelismo) fueron creados por la misma derecha conservadora que ahora se dice víctima de ellos, repasemos los argumentos contrarios a ese intento de quitar legitimidad al voto universal, de mellar la validez de las mayorías de los movimientos populares logradas en las urnas.
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* El fraude y el asado de los conservadores.
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El clientelismo y el fraude legalizados por la costumbre, previo a la ley de voto universal, secreto y obligatorio, se ejercía en forma burda en los mismos lugares de votación, mediante varias triquiñuelas ejercidas y perfeccionadas por los partidos conservadores de entonces. Era común ver que los partidos políticos del régimen organizaban encuentros en sus comités, donde ofrecían opulentos asados para los asistentes, donde les retiraban sus libretas de votación y algún puntero votaba por ellos en las mesas de votación, mientras los votantes comían y se divertían en los comités. También contaban con vehículos para pasar a buscarlos y llevarlos el día del comicio. Pero a partir de 1912, cuando

entró en vigencia la Ley del voto obligatorio, que el Yrigoyenismo le arrancó al régimen a fuerza de movilización y sedición armada durante años, se produjo un nuevo fenómeno que refleja una conocida anécdota que muestra la racionalidad, libertad y voluntad electoral de las clases medias y bajas de entonces. Cuenta la leyenda que los habituales electores que solían concurrir a los comités conservadores a comer y divertirse en los días de elecciones, entregando a cambio su documento, al calor de las nuevas reglas de votación seguían concurriendo a esos comilonas electorales, aceptando la fiesta, la comida, la boleta del partido conservador y el traslado hasta el lugar de votación, pero al llegar al nuevo cuarto oscuro donde nadie podía vigilar su voto, finalmente votaba por Yrigoyen. Así, el radicalismo se cansó de ganar elección tras elección.

Pero no sólo el yrigoyenismo supo derrotar las remanidas triquiñuelas electorales de los conservadores, también lo hizo el peronismo. Leamos estas sabias palabras del general Perón en sus discursos de campaña previos a las elecciones de 1946:
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No concurra a ninguna fiesta a que lo inviten los patrones el día 23. Quédese en casa y el 24 bien temprano tome las medidas
para llegar a la mesa en la que ha de votar. Si el patrón de la estancia –como han prometido algunos– cierra la tranquera con candado ¡rompa el candado o la tranquera o corte el alambrado y pase para cumplir con la Patria! Si el patrón lo lleva a votar acepte y luego haga su voluntad en el cuarto oscuro.”
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Ese recurso para falsificar la voluntad mayoritaria esquiva a sus intereses, aniquilado por el voto obligatorio, secreto y universal, dejó paso ahora a la anulación de las elecciones, no por parte de una dictadura sino del autoritarismo judicial, como señalan varias calificadas plumas.
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Como bien señala el periodista Carlos Villalba: “En minutos, la pluma de una Cámara no pertinente, y basada en la jurisprudencia de un programa televisivo, intentó borrar la realidad soberana, golpear contra la democracia e imponer el voto calificado de dos jueces por encima del millón de tucumanos que votaron por unos y otros”.
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Sin embargo, los jueces impugnadores del voto tucumano sorprendieron al justificar la anulación de las elecciones, como señala palmariamente Mario Wainfeld: “En el tramo resolutivo del fallo, aquel en el que Sus Señorías expresan su propia voz, no se alude a “fraude”. Ni una vez. El silencio es coherente porque –como confesó uno de los camaristas y desarrolló el candidato radical del Acuerdo para el Bicentenario, el diputado José Cano– los magistrados no estudian si hubo votos malversados, falsificados, pagados o actas adulteradas. Mucho menos cuál fue el impacto de anomalías o delitos en el resultado final. Tucumán seguiría siendo Macondo dentro de tres meses o seis o lo que podría tardarse en realizar otro comicio. Sus clases populares, vistas desde la atalaya del Poder Judicial y la prensa dominante son personas sin discernimiento propio, “desamparadas” en la hipócrita verba forense. Su voto, imaginan, vale poco. Para remediar el mal, se lo sustraen.

Se minimiza la astucia de los sectores populares, su aptitud para manejarse en relaciones de poder que son asimétricas pero que no anulan su capacidad ni su destreza.

Pavotes que jamás hicieron política suponen que quien se sube a un taxi puesto por un puntero lo vota en el cuarto oscuro. Desconoce la experiencia popular, el potencial del secreto del voto y la capacidad de autodefensa insinuada. El
politólogo Julio Aguirre dosifica proporciones y alerta: “La imagen de los (punteros) mediadores como meros instrumentos de los líderes partidarios, fieles a una única maquinaria política, y de clientes ‘anestesiados políticamente’ a cambio de prebendas, además de basarse en un prejuicio sobre las clases populares, puede ser contraproducente para analizar la dinámica local de las redes clientelares hoy en la Argentina (…) 
Y por otro lado, a sobreestimar la supuesta garantía del ‘voto cautivo’ y la capacidad de control político y regulación del conflicto de los patrones”. La interna peronista de 1988 entre el ahora fallecido gobernador Antonio Cafiero y el ahora ex presidente Carlos Menem fue un caso interesante. Hubo localidades donde se comprobaba casi mecánicamente que había ciudadanos que fueron “acarreados” por los cafieristas y votaron a Menem. Las derrotas del duhaldismo a manos de Graciela Fernández Meijide en 1997 y de la ahora presidenta Cristina Fernández de Kirchner son dos ejemplos entre decenas cientos del fracaso del “aparato” al que se atribuyen dotes mágicas”.
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Pero lo que se vislumbra tras el insólito y deficiente fallo de la Cámara es el verdadero tema de fondo, como bien señala HoracioVerbitsky: “Según los camaristas Salvador Norberto Ruiz y Ebe López Piossek la relación entre punteros políticos y “población desprotegida” es propia de “un sistema de subsistencia alimentaria que resulta difícil cuestionar desde el
discurso jurídico frente a la situación de extrema vulnerabilidad y profunda pobreza como la que, es notorio, padece un amplio sector de nuestra sociedad”. 
Esta ausencia de pruebas reconocida en la denuncia se refleja en el fallo. De otro modo, podría haber anulado algunas mesas, pero no la elección.
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Pero ahora enfoquemos el análisis en ese mismo tema de fondo, en dilucidar qué es el clientelismo y qué sector de la sociedad responde a él. Para ello, abandonemos nuestros prejuicios y  analicemos qué nos dicen los estudiosos del tema.
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Empecemos con la antropóloga Julieta  Quirós“Estamos acostumbrados a ver clientelismo solo en los pobres”. Las explicaciones sobre la participación política de los sectores populares están teñidas por dos imágenes en disputa que yo denomino moralismo y economicismo. A partir de esa oposición se define cuál demanda es legítima y cuál no, cuál tiene aspiraciones propiamente políticas y cuál es  lientelar, mercantilizada, o falsa política. (…) El clientelismo es una noción típicamente clase-céntrica que nace para explicar el funcionamiento de una democracia considerada defectuosa, una política juzgada  como atrasada, vinculada al caudillismo.
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Como vemos, la noción de clientelismo es prejuiciosa (clase- céntrica) y por lo tanto equivocada, inútil para calificar y menos impugnar el derecho a voto de nadiePero no sólo los pobres serían “clientes” de las promesas de campaña, ya que podríamos mencionar dentro de este mismo rubro de intereses espúrios para escoger el voto, a los llamados “voto licuadora”, “voto dólar uno a uno” o “voto cuota” de los años menemistas, los que contribuyeron a la llegada de la Alianza delarruísta al gobierno; además de los planes sociales de Duhalde o de la Caja PAN del alfonsinismo, que fue un instrumento de emergencia destinado a paliar el hambre postdictadura 1976/1983.
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Sergio De Piero, politólogo de UBA/Unaj/Flacso nos aporta más detalles sobre el tema: “La oposición y la mayor parte de la prensa ha calificado la relación entre el oficialismo y estos espacios como clientelar: las personas en situación de pobreza reciben un beneficio y su desesperación los lleva a votar automáticamente al peronismo, que los proveyó de una bolsa de alimentos o un par de zapatillas. Ante la permanencia de sectores viviendo en la informalidad, el gobierno del FpV ha desplegado algunas políticas específicas de transferencia de ingresos, ante la dificultad estructural por reducir la informalidad: Asignación Universal por Hijo, Progresar, Conectar Igualdad, la ampliación de la jubilación, presencia territorial (como los Centros Integradores Comunitarios), son algunas de las iniciativas. Respuestas todas por “fuera” de los circuitos formales del mundo del trabajo y la producción. Desde luego, persistirán prácticas clientelares. La tecnología (las tarjetas bancarias) ayudó para morigerar esas prácticas, pero sabemos que subsisten (…) escuchamos cada día por parte de opositores que “la gente pobre va a votar por una bolsa de comida”.
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También aporta lo suyo el politólogo de la UBA y doctor en Ciencias Políticas del Instituto de Estudios Políticos de París, Julio Burdman, quien cambia el eje del debate, afirmando que el voto de los sectores bajos suele ser un voto de mayor calidad en términos representacionales (…) porque en los sectores bajos es más consistente con la relación de

representación. Como los sectores medios y medios-altos no tienen un partido que los represente socialmente, el voto en esas franjas es muy volátil. (…) El alfonsinismo tenía un mensaje económico que no era liberal en términos económicos y sin embargo era votado por toda una clase media y media-alta que sí lo tiene. Porque el programa económico del alfonsinismo no era neoliberal. (…) el hecho de que el voto de los sectores populares sea tan fuertemente y establemente peronista es una situación bastante racional. Porque el peronismo se dirige a ese electorado. Y es un electorado que está respondiendo a la oferta que el peronismo le envía.

Los sectores medios no cuentan con un partido al que votar elección tras elección. Votan al partido que eventualmente los está representando en un determinado momento con un discurso que está basado en el clivaje y en el tipo de mensaje que esté presente en tal o cual elección.
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Para Ernesto Calvo, “el peronismo se comporta como cualquier otro partido de masas”. “Vemos al peronismo bajo lentes que no utilizaríamos para analizar el voto en otros países. Se habla de clientelismo, de mítica, y de todo eso hay algo, pero el voto peronista es peronista porque ha aprendido a lo largo de los años que hay ciertos políticos que pagan más electoralmente”, opinó el profesor de la Universidad de Maryland.
Para Calvo, “el voto peronista es muy estable, sociodemográfica y políticamente” pero esa estabilidad y fortaleza en algunas zonas como el GBA o el norte argentino no está dada por un sentimiento de pertenencia partidaria sino por la percepción de gobernabilidad que garantizan los dirigentes peronistas. “En Argentina no hay ningún determinante de voto que sea más importante que la percepción de capacidad de gobierno, muy por encima de la ideología, de la expectativas de redistribución y de las redes políticas”, explicó.
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* Qué dijo la Corte Suprema de Justicia de Tucumán al reveer el fallo de la Cámara.
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Sobre el tema de fondo, la misma Corte Suprema de Justicia de Tucumán le da un marco jurídico a los reparos que los expertos en ciencias sociales presentan a la descalificación o, peor aún, al veto del voto de cualquier sector de la población. Los magistrados de la CSJ corrigieron en forma contundente y ejemplarizadora el fallo y señalaron que Los motivos que llevan a un elector a votar en tal o cual sentido son de la más variada índole (política, afectiva, económica, religiosa, etc), y podrá compartírselos o no, pero ello no autoriza a ninguna autoridad estatal a inmiscuirse en el ámbito interno de las personas, juzgando la conciencia de cada ciudadano”.
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En otra parte de la sentencia de la Corte Suprema de Tucumán, podemos leer: “dejando a salvo el repudio que merece el comportamiento de marras, resulta infundado ligar de manera indisoluble la práctica clientelar denunciada (“entrega de bolsones”) con la efectiva vulneración de la libertad de conciencia y de elección inherente al elector que también acepta practicarla.
Indica que no existe situación alguna, acreditada de manera seria y fehaciente en estas actuaciones, que permita pregonar al Tribunal la afectación de la “conciencia y libertad de los electores” y de la “voluntad popular” en su conjunto, recalcando que la incidencia directa de las prácticas clientelares -descritas en el  pronunciamiento- en el discernimiento, intención y libertad del elector que 
decide aceptarla, únicamente deriva de una especulación del A quo que no ha sido demostrada en estas actuaciones. Apunta
que el “cuarto oscuro” ha sido la herramienta por excelencia para procurar poner al elector al abrigo de cualquier presión”.
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* Conclusión
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Un par de jueces tucumanos intentaron quemar todas las urnas que se salvaron de la hoguera armada por un grupo de militantes macristas, plegándose así a esta especie de simbólico Cromañón voluntario de los comicios tucumanos perpetrado por la oposición. La Suprema Corte de Justicia tucumana reparó ese atentado contra la decisión popular, pero las razones de fondo de ese intento quedaron en el aire de la ciudadanía, remontándonos a las peores épocas de la violación de la voluntad popular para elegir a nuestros gobernantes. La remanida y resucitada en estos días creencia de que no todos estamos capacitados para escoger a nuestros  representantes (lo que nos lleva directo al “voto calificado”), y que eso depende de la clase social, estudios, conocimientos o, peor aún, del color de nuestra piel, no sólo es aberrante, arcaica, racista y discriminatoria sino que, peor aún, es prejuiciosa y equivocada. Cualquiera que quiera averiguar algo o profundizar sobre el tema del clientelismo (harto estudiado por las ciencias sociales), sólo tiene que saber leer, y atreverse a cuestionar la inveterada creencia de que no todos los seres humanos somos iguales en derechos y, por lo tanto, ante la ley. (Más abajo ofreceremos algunas obras recomendadas que abordan el tema.)

 

No dejemos que la ignorancia (madre de todos los prejuicios sociales) nos lleve por caminos que ya hemos transitado y que sólo nos llevaron a tiempos peores, cuando los únicos respetados fueron los intereses del que el yrigoyenismo llamaba “el régimen”, que el peronismo llamaba la oligarquía, que luego se lo llamó el establishment y que hoy fue rebautizado como el Círculo Rojo.
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Para quienes les interese informarse sobre el tema antes de hablar de más, algunos libros recomendados:

“La politica de los pobres” de Javier Aurello.
“Pobres ciudadanos” de David Merkler.
“El Por qué de los que se van” de Julieta Quirós.
Votos, Chapas y Fideos. Clientelismo Político y Ayuda Social” de Pablo José Torres. 
De Políticos, Punteros y Clientes” de Pablo José Torres.

 

2003-2015: la peor dictadura.

El centenario diario La Nación (ni ningún otro medio de difusión) podría catalogar al gobierno de Frondizi (1958-1963) como una dictadura, como tampoco lo haría con los de Illía (1963-1966), y del Justicialismo de 1973-1976. Y menos aún denominaría gobierno autoritario a los de Alfonsín (1983-1989) Menem (1989-1999) De La Rúa (1999-2001) o tampoco al breve de Duhalde (2002-2003). En cambio, nadie discutiría si llamamos dictaduras a los gobiernos de facto de los años 1966-1973 (Onganía, Levingston, Lanusse) y 1976-1983 (Videla, Viola, Galtieri, Bignone). Para no extendernos demasiado en el pasado, sólo tomaremos las últimas décadas.
Pero sin embargo, ya no es extraño leer en las páginas de La Nación y encontrar en los medios de su socio en Papel Prensa, el Grupo Clarín, además de en algunos otros medios menores que suelen jugar en sincronía con ellos, que se caracteriza a los gobiernos del kirchnerismo (2003-2015) como autoritarios o, peor aún, como una dictadura.
Esta falacia fue refrescada ayer (30/9/15) en un editorial del centenario periódico que fundó quien presidió la ya inocultable dictadura mitrista del siglo XIX, el que toma una conocida y desafortunada frase de Mirtha Legrand en su programa de TV (que cataloga al actual gobierno de dictadura), cuyos escasos o nulos conocimientos sobre teoría política, historia o análisis del discurso la reputan como inimputable en esta materia. Pero no podemos decir lo mismo de los editorialistas de La Nación, los que valiéndose de esa polémica frase renuevan su andanada de falacias contra el presente gobierno democrático.
Esta es la razón que motiva a este humilde analista de medios a tomar esa calificación (“arrojar la segunda piedra”, como invita el diario en su editorial) y llevar tal polémico razonamiento hasta el absurdo. Para eso, comparemos brevemente esta “dictadura” actual con lo que es realmente una dictadura y con todos los gobiernos democráticos mencionados, obviando las reconocidas dictaduras mencionadas. Para no discurrir demasiado en la historia nacional y la teoría política, utilizaremos las mismas premisas del editorial del diario de Mitre, y un par más. Pero primero repasemos los argumentos del diario:


Dictadura sí, dictadura no
Las opiniones de la señora Mirtha Legrand deben ser tomadas como una invitación a los grandes sinceramientos que nos debemos los argentinos.
La  señora Mirtha Legrand ha dicho, una vez más, lo que piensa. A pesar de que constituya un hecho natural que alguien exponga sus convicciones, no es lo más frecuente en estos controvertidos tiempos.
Quien fue actriz exitosa y se desenvuelve desde hace muchísimos años como célebre conductora de programas televisivos, se atrevió a pensar en voz alta al afirmar que la Argentina vive bajo una dictadura.
Quienes ejercían el periodismo en los años del gobierno militar caminaban sobre el filo de una navaja que cortó mortalmente hasta la vida de gentes tan próximas al régimen como el mismísimo embajador argentino en Venezuela Héctor Hidalgo Solá. Otros ciudadanos de condición parecida también cayeron.
La señora Legrand retomó el tema para decir más tarde: “La de Videla era una dictadura, pero la de ahora también”.
Basta con poner de relieve su entereza, valentía y desdén frente a la jauría oficialista que pretende siempre injuriarla.
El Diccionario Esencial de la Lengua Castellana, editado por Santillana con el respaldo de Gregorio Salvador, uno de los miembros de número de mayor relieve de la Real Academia Española, dice que dictadura es la “concentración de todos los poderes en un solo individuo o institución”. Sería bueno que la Presidenta contestara: ¿no han procurado, tanto ella ahora como antes quien fue su marido, concentrar al máximo los poderes del Estado en sus manos? ¿Cuál ha sido, acaso, el objetivo de gobernar en estos 12 años con más decretos de necesidad y urgencia que todos los dictados desde 1810 hasta 2003? ¿Cómo calificar la pretensión de subsumir al Poder Judicial a poco menos que un conjunto de reparticiones con jurisdicción federal al servicio de los presidentes de turno? ¿O utilizar los medios de comunicación del Estado sólo para beneficio de un gobierno faccioso, negándoles pauta publicitaria o atacando directamente a los independientes?
¿Cómo creen que debe llamarse el régimen que ellos encarnan? Disponen de una paleta de excepcionales definiciones alternativas si arrancan de la calificación de “democracia”, que hoy no vamos a discutir. Los legos ignoran la enorme cantidad de definiciones que la ciencia política ha aplicado a los sistemas fundados, en principio, en el voto popular. El origen del sistema está fuera de discusión en la Argentina, aunque pueda volverse controvertible si se profundizan las investigaciones sobre la degradación que el populismo ha inferido al voto popular (…).
De modo que tomemos las valerosas palabras de la señora Legrand como la invitación a un gran sinceramiento. Seguramente más de uno se atreva hoy a arrojar una segunda piedra.
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Más allá de la ausencia de ejemplos o pruebas concretas que avalen semejantes acusaciones, analicemos ahora, brevemente, qué se considera una dictaduraTomemos una posible definición de dictadura y dictador

Dictadura
La dictadura (del latín dictatūra) es una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo (dictador) o élite, generalmente a través de la consolidación de un gobierno de facto, que se caracteriza por una ausencia de división de poderes, una propensión a ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que la apoya, la independencia del gobierno respecto a la presencia o no de consentimiento por parte de cualquiera de los gobernados, y la imposibilidad de que a través de un procedimiento institucionalizado la oposición llegue al poder.
(…) el autoritarismo busca acallar a los disidentes y evitar sus expresiones en público.
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El dictador no permite la oposición a sus acciones y a sus ideas, tiene poder y autoridad absolutos. Se trata de un régimen no democrático, antidemocrático y autocrático, donde no existe la participación del pueblo.
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Repasemos entonces algunas de las habituales críticas al gobierno 2003-2015 para ver si encontramos algunos aspectos dictatoriales.

Como bien dice un funcionario de esta “dictadura”, al gobierno 2003-2015 se le critica por:

(…) sancionar una ley de medios (en forma abrumadoramente mayoritaria) que todos las presidencias quisieron concretar (incluso una más restrictiva,  la de Alfonsín) y debido a las triquiñuelas leguleyas y sospechosas sentencias judiciales no pudo hacer cumplir durante 4 años (y está en veremos). Incluso hoy mismo está parada la adaptación del Grupo Clarín a la ley debido a un nuevo vericueto judicial del aterrorizado Poder Judicial “atemorizado” por las supuestas presiones del Ejecutivo
Se obstina en no reprimir la protesta social y se lo acusa de flojo y promover la anarquía social.
Se lo acusa de mano blanda con los delincuentes y los piqueteros.
Soportó un asedio a las principales ciudades de 45 días durante el conflicto del campo y no reprimió ni encarceló a nadie, y hasta no movió un dedo para hacer renunciar a su propio vicepresidente que votó en contra de una ley fundamental.
Se le dice que presiona y maneja a la justicia cuando muchas de sus leyes fundamentales fueron entorpecidas por jueces, a pedido de la oposición…
Los principales medios opositores (conglomerados) no se cansan de criticar, desinformar y hasta mentir sobre el gobierno, incluso se dijo que el cajón de K estaba vacío, que había llevado a Seychelles….  Las marchas virulentamente opositoras son transmitidas en directo por los canales y cables opositores y los no, y no tomó ninguna acción para evitarlo.
Perdimos dos votaciones por desempate del vicepresidente que votó en contra del Gobierno, el 82 por ciento móvil y la 125, y no se cerró el Congreso por eso. Perdimos once o doce senadores de un día para el otro y todo siguió igual. La Presidenta vetó dos leyes en cinco años y medio mientras el Ejecutivo republicano de la Ciudad vetó 116 leyes en el mismo plazo. No perseguimos periodistas, no cerramos diarios, funcionan las instituciones, no vetamos leyes, cuando perdemos aceptamos la derrota…
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Una característica de un gobierno dictatorial es el no respeto de la libertad de prensa, algo que se le achaca a este gobierno, sin embargo, como se puede ver claramente repasando (sin prejuicios) todos los canales de TV, las radios o leyendo los diarios y revistas cualquier día del año. A modo de ejemplo se puede comparar la situación actual con los años anteriores de esta democracia.
¿Toda la Tv y las radios están en manos del gobierno? ¿Cuántos programas se sacaron del aire por presión del gobierno? ¿Cuántas denuncias hay en los juzgados por censura previa? ¿Cuántas por persecución a artistas, periodistas y medios opositores o “independientes”? ¿Los diarios son todos o la mayoría oficialistas? ¿Cuántos juicios promovió el gobierno contra los medios opositores o “independientes”? ¿Y cuántos juicios contra periodistas opositores o “independientes”? ¿Cuántas denuncias hay contra el gobierno por agresiones a periodistas opositores o “independientes”?
Es innecesario contestar esta preguntas, pero sus respuestas descalificarían cualquier acusación de dictadura a este gobierno.

Para conocer más datos sobre el debate sobre la libertad de prensa existente en Argentina, ver aquí.


El respeto de la libertad de expresión en nuestro país lo confirman también las organizaciones no gubernamentales y no empresarias que monitorean la libertad de prensa en el mundo, como Freedom House, Reporteros Sin Fronteras (RSF), el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), Reporteros Sin Fronteras, etc., los que se pueden ver aquí.

La libertad de prensa es uno de los pilares de la democracia. Basta hojear los periódicos de un país para saber si hay libertad o no. Si todos los periódicos están parapetados y responden a la línea oficial, la democracia ha desaparecido y la libertad no existe. No hay democracia sin voces críticas, independientes, que expresen puntos de vista diferentes de los del poder.
Para corroborar la existencia de voces críticas, ver estos informes:

En este país no se respeta la libertad de prensa.

El “goce de Cristina” y la libertad de prensa.

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División de poderes.

Analicemos ahora, con la ayuda de un conocedor en el tema,  y profesor de derecho, cómo se comportó el Congreso Nacional en relación con el Poder Ejecutivo en estos años de la “dictadura K“:




Los datos nos muestran la siguiente evolución de tasa de “eficacia” (proyectos aprobados sobre los enviados) en la última década:

 

Previsiblemente, la tasa muestra un bienio específico de fuerte caída en esa “eficacia”, asociado con el período en que el oficialismo perdió la mayoría luego de las elecciones de medio término 2009. (Aclaración: cada número de la serie supone el % de proyectos aprobados que ingresaron en un año dado, ya sea que hayan sido sancionados en ese mismo año, o al siguiente. Por esa razón, el cambio en la composición del Congreso en 2010-2011 afectó primordialmente a los proyectos presentados por el Ejecutivo en 2009 y 2010 (y por lo mismo, muchos de los presentados en 2011 pudieron sancionarse una vez que el oficialismo recuperó la mayoría parlamentaria en 2012).


Cabe tener en cuenta, además, que estos proyectos “aprobados” no necesariamente se han sancionado con el mismo contenido con el que el Ejecutivo los envió al Congreso, ya que pueden haber recibido cambios en las Cámaras.
La eficacia histórica.

El 61 % de “eficacia” de la última década es un porcentaje superior al promedio histórico de 51 % para el período 1983-2001 de leyes del Congreso derivadas de proyectos del Ejecutivo, que Alemán y Calvo encontraban en este paper (pdf).


La autonomía del Congreso.

Por otro lado, y usando la misma fuente antes referida, la influencia del Ejecutivo como legislador aparece algo menguada: en 1983-2001 vinieron del Ejecutivo el 43 % de las leyes sancionadas, mientras que en 2004-2013 la influencia de iniciativas presidenciales cayó al 33 % de la producción total.


Las leyes se pesan, no se cuentan.

Estos números son indudablemente útiles para ver tendencias generales (es muy claro en ese sentido el cambio de la serie en el bienio post-125), pero nunca debemos incurrir en el error que tantas veces hemos criticado, de obviar que los análisis meramente cuantivativos ignoran diferencias entre leyes “cruciales” (Ampliación de jueces de la Corte de Menem, Déficit cero de De la Rúa, por poner muchas previas a las más recientes y que más o menos podríamos contar de memoria en esta última década) y leyes que para un gobierno no lo son tanto.


En conclusión: queda claro que el Congreso nunca fue, ni es, una mera “escribanía”, pero es factible que un análisis más fino nos arroje muy pocos casos de leyes “cruciales” enviadas por un Ejecutivo que no se convirtieron en ley (el caso más notable, desde luego, es el de la ratificación de la Resolución 125 en 2008).



Proyectos sancionados o no sancionados enviados por el Poder Ejecutivo.





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¿Es lícito hablar de justicia adicta durante esta “dictadura”?

Es noticia mensual o semanal en todos los medios los fallos en contra de los intereses políticos del gobierno, incluso procesando a funcionarios de distinto rango del gobierno nacional provenientes de jueces federales o no, que no temen investigar al vicepresidente y a la misma presidenta, incluso de los tribunales de alzada y de la misma Corte Suprema de Justicia, lo que demuestra la inexistencia de cualquier manejo del gobierno sobre la justicia.


El mayor ejemplo de esta relación independiente entre el gobierno y la justicia son las desventuras de la llamada Ley de Medios, la que luego de ser sancionada democráticamente en el Congreso tuvo que esperar más de cuatro años para ser considerada “constitucional” por la justicia, y aún hoy no pudo ser aplicada totalmente al grupo más poderoso de medios por nuevos artilugios judiciales, el que parece tener más poder de influencia en los jueces que la que los opositores le atribuyen al gobierno.

Como vemos claramente, esta “dictadura” dista mucho de ser una dictadura, al menos tomando los rasgos clásicos de una dictadura como los referidos al principio. Pero demos una vuelta de rosca más, profundicemos comparando este gobierno con los gobiernos anteriores considerados ampliamente como democráticos, como señalamos oportunamente.


Esta dictadura kirchnerista nunca reprimió movilizaciones o huelgas de trabajadores, ni organizó un Plan Conintes para reprimir la oposición política o sindical a sus medidas de gobierno, como lo hizo el gobierno frondicista. Tampoco mantuvo proscripto partido político alguno ni anuló elecciones donde ganara un partido opositor, como sí lo hizo ese mismo gobierno.


Esta dictadura kirchnerista nunca gobernó luego de ganar con el 25% de los votos debido a la proscripción del principal partido del país, como lo hizo el gobierno de Illia.


Esta dictadura kirchnerista nunca combatió las huelgas que resistían sus medidas económicas, ni reprimió opositores en forma clandestina, incluso produciendo desapariciones, como el gobierno peronista de María Estela Martinez de Perón y López Rega.


Esta dictadura kirchnerista nunca encarceló periodistas opositores luego de decretar el estado de sitio por unos días, ni proscribió al mismísimo programa de Mirtha Legrand, como ella misma recordó más de una vez en su programa, ni censuró nunca algún programa de TV crítico o cómico como el del mismo Tato Bores, que tuvo que sufrir períodos de censura o silenciamiento, por ejemplo durante el gobierno de Alfonsín, mientras todos los canales de TV (menos canal 9) estaban en manos del gobierno, e incluso muchas de las radios AM del momento.


Esta dictadura kirchnerista nunca reprimió ni realizó aprietes mafiosos o judiciales contra periodistas o artistas, como lo sufrieron Jacobo Timerman, Liliana López Foresi, Gabriela Acher, la Revista Humor, Enrique Vázquez, Hernán Lopez Echagüe, José Luis Cabezas, Eduardo Aliberti, Dario Lopreite, Magdalena Ruiz Guiñazú durante el gobierno de Menem. Como muestra, recordemos que en septiembre de 1998 Carlos Menem declara que “la libertad de prensa y opinión tiene sus límites” y consintió la aplicación de “la ley del palo”, o sea a agredir físicamente a los periodistas, como “compensación” por los “agravios” que estos pudieran infringirle a él o a sus funcionarios. Incluso el mismo Menem persiguió judicialmente a Jacobo Timerman hasta su muerte, por las declaraciones que hizo el periodista sobre su gobierno. Tampoco creó y mantuvo una Corte Suprema de Justicia adicta, como sí lo hizo el menemismo con la vergonzosamente recordada mayoría automática que avalaba en forma leguleya cualquier capricho del Poder Ejecutivo.


Esta dictadura kirchnerista nunca declaró el estado de sitio, ni reprimió salvajemente a quienes se resistieron a aceptarlo, se movilizaron y salieron a las calles para protestar, como lo hizo el gobierno de De La Rúa.


Esta dictadura kirchnerista nunca asumió sin haber ganado elección alguna, ni reprimió la protesta llegando a asesinar a dos piqueteros en una estación de ferrocarril como lo hizo el gobierno de Duhalde.


Más detalles sobre estos ejemplos aquí.

 

Para finalizar, ratificamos aquí el título de la nota. Si de acuerdo a los parámetros expuestos aquí, todavía hay quien sigue considerando al gobierno que se hizo cargo del país en medio de la peor crisis económica, social e institucional en 2003 con tan sólo el 22% de los votos y que entregará el bastón presidencial en diciembre 2015 con la más alta imagen pública de las últimas décadas, como una dictadura, como Mirtha Legrand y los editorialistas de La Nación, tendrá que admitir sin lugar a la más mínima duda que se trata de la peor dictadura de la historia… La peor de todas porque se mostró incapaz de utilizar cualquiera de los resortes de cualquier dictadura, gobierno autoritario o democrático de los mencionados anteriormente para mantenerse en el poder, imponer sus medidas de gobierno o forzar al pueblo a votarlo.
Dicha ineficacia de esta “dictadura kirchnerista” en el uso de los instrumentos normalmente atribuidos a los regímenes autoritarios que sus opositores mediáticos suelen atribuirle a este gobierno es enorme, casi rayana en lo cómico, si no fuera que se trata de un argumento opositor falaz, un mero relato vacío, una denigración del discurso político creado por el establishment (hoy rebautizado como Círculo Rojo) que no logra ganarle  al oficialismo en buena ley (con la ley en la mano), con las reglas de la democracia electoral.
De más está decir que, tomando las mismas premisas del editorial de La Nación, la historia nos muestra claramente que es preferible vivir este tipo de “dictadura” que todos los gobiernos democráticos anteriores que supimos conseguir y que nadie se atrevería a calificar de dictaduras.


Esta dictadura es la peor de todas porque es la más inepta para comportarse como una verdadera dictadura, incluso, como hemos visto, es el gobierno menos autoritario de los últimos sesenta años. 




Más datos sobre este tema en:
Educando a las Cacerolas. Hoy: ¿Qué es una dictadura?
“Queremos preguntar”, sí, pero a los periodistas “independientes” y a los medios hegemónicos…

 

Tucumán 2015: el pueblo no sabe votar.

Un par de jueces tucumanos acaban de quemar todas las urnas que se salvaron de la hoguera armada por un grupo de militantes macristas, plegándose así a esta especie de simbólico  Cromañón voluntario de los comicios tucumanos perpetrado por la oposición. Las urnas incineradas pertenecían a mesas donde los resultados de las PASO anunciaban que ganaría el oficialismo provincial (como reveló el mismo diario La Nación); dicho atentado luego fue tergiversado por los medios hegemónicos y los políticos opositores enarbolando la supuesta comisión de un fraude que justificaría no sólo esa quema de votos sino también la anulación de los comicios. El lógico paso siguiente fue proyectar ese fenómeno a las próximas elecciones del Chaco y, más serio aún, a los comicios nacionales de octubre, lo que invalidaría cualquier resultado de la elección del sucesor de Cristina Fernández. ¿Pero por qué no se menciona en esa acusación a las realizadas en la ciudad de Córdoba? ¿Será porque allí ganó el candidato del PRO? ¿Y por qué se boicotea hoy, a días de una elección presidencial, un sistema electoral que consagró en forma insospechada a Macri Jefe de Gobierno dos veces, a Patricia Bullrich diputada todas las veces, a Massa intendente de Tigre y diputado venciendo al candidato del oficialismo en Buenos Aires, senador a Sanz, diputada a Carrió varias veces, vicepresidente a Cobos y gobernadores a todos los gobernadores oficialistas y de la oposición y, repetimos, en forma insospechada desde 1983, presidente a Alfonsín, Menem, De La Rúa, Kirchner y Fernández
Pero para analizar serenamente este tema vayamos por partes:


* El sistema electoral argentino.

Todos los sistemas electorales son imperfectos pero el de Argentina no está entre los peores, y es posible que esté entre los más confiables debido a los distintos controles cruzados que tiene, de los que participan no sólo las autoridades de mesa (ciudadanos no partidarios ni funcionarios del estado), donde son los responsables y la autoridad máxima inevitable, sino por los fiscales de mesa de cada partido participante (en las de Tucumán había un promedio de 20 fiscales por mesa), cuyas firmas rubrican junto a las de las autoridades cada acta con los resultados finales del escrutinio y la copia que se lleva cada fiscal. Además, cada escuela donde se vota cuenta con fiscales generales de cada partido y un delegado de la Justicia Electoral del distrito. Y todo esto custodiado por la fuerza de seguridad que corresponda. Pero, por si esto fuera poco, los telegramas que se entrega al correo y las copias del acta que se lleva cada fiscal partidario con los resultados de cada mesa no constituyen la palabra oficial del escrutinio de cada mesa sino una muestra oficiosa del original. El acta oficial es firmado por las autoridades y los fiscales de cada mesa, colocado dentro de la urna junto con todos los votos emitidos, para su verificación posterior en el escrutinio provisional en manos de la Justicia Electoral junto con los delegados de cada partido político participante. Y, como último reaseguro de que la voluntad popular no ha sido burlada, en el escrutinio final, en caso de que el telegrama confeccionado por las autoridades de las mesas remitido por el correo con los resultados no concuerde con los del acta oficial firmada por las mismas y los fiscales partidarios que se encuentra dentro de cada urna sellada y firmada por las autoridades de mesa, o ante una queja de alguno de los delegado de los partidos políticos, la Justicia Electoral tiene que contar los votos directamente, uno por uno, y esa sí es la última palabra de los comicios, la que refleja la voluntad popular sin intermediarios.
Como vemos, el resultado final del escrutinio no depende sólo de la honestidad, capacidad de fiscalización o buena voluntad de una o dos personas pasibles de ser manipulados por el gobierno de turno en cada distrito, sino de cientos o miles de personas partidarias y apartidarias, con intereses contrapuestos, sumados a los funcionarios judiciales que vienen realizando esta tarea desde hace décadas.
Por lo tanto, es ilógico desconfiar burdamente de un sistema que ha funcionado desde hace más de tres décadas, el que se fue perfeccionando desde aquel debut en 1912, cuando el “régimen” conservador se llevó la sorpresa de que ya no podía manipular los votos del pueblo porque el voto universal, secreto y obligatorio desmantelaba las maniobras clientelares y de fraude que acostumbró a utilizar desde el siglo anterior.
Repetimos, igualmente, que el sistema no es perfecto y sí perfectible, y aceptamos gustosos desde aquí cualquier mejora que se proponga pero subrayamos aún más que esto que la embestida que están haciendo burdamente en estos días los medios hegemónicos y muchos políticos opositores no se debe a estas mismas razones sino, por el contrario, porque ven que el sistema comicial les sirvió para derrotar algunas veces al kirchnerismo en algunos distritos pero no les sirve ciertamente para evitar que siga en el gobierno nacional. Y es por eso que salen en manada a atacarlo con afirmaciones obtusas, falaces y sin presentar ninguna prueba palmaria de sus afirmaciones. E incluso tampoco se preocuparon en presentar ninguna denuncia en la justicia electoral. ¿Será porque no tienen prueba alguna de ese supuesto fraude que enarbolan en los medios (como no lo hubo nunca en estas tres décadas)?, ¿porque los resultados de los telegramas o en última instancia de las actas reflejan el contenido de las urnas si se dispone abrirlas? ¿Debido a que esas afirmaciones pueden estrellarse contra los resultados definitivos de cada elección?
Sin embargo, hay otro factor a analizar para demostrar la falacia de un supuesto fraude y que no depende de suposiciones o opiniones personales.


* Los fríos números de la voluntad popular.

¿Es realmente previsible, confiable, verificable la posibilidad de fraude denunciada por la oposición, de acuerdo a lo que reflejaban las encuestas y las elecciones anteriores?
Repasemos entonces los comicios realizados en Tucumán en ocasión de las PASO (que ningún partido político impugnó) y que arrojaron los siguientes resultados finales para presidente y vice:

Frente para la Victoria: 493.625 votos,  el 57,14%    
Frente Cambiemos: 173.943 votos,  el 20,13%    
Frente UNA: 140.451 votos,  el 16,26%   
Frente Progresistas: 12.114 votos,  el 1,40%   

Mesas escrutadas: el 99,86%


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Como vemos, en las PASO en Tucumán la diferencia entre los votos del Frente para la Victoria y la suma de los votos obtenidos por los partidos que luego consituyeron el frente Acuerdo para el Bicentenario fue de 167.117.


Veamos ahora los resultados del escrutinio provisorio de las elecciones para gobernador y vice de Tucumán:

Frente para la Victoria: 406.778 votos,  54.42 %
Acuerdo para el Bicentenario: 304.623 votos,  40.76 %

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Ahora repasemos los resultados del escrutinio definitivo difundidos por la Justicia Electoral de Tucumán:

Frente para la Victoria: 491.951 votos, el 51,64%   
Acuerdo para el Bicentenario: 380.418 votos, el 39,94%

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De esta manera, la brecha entre el Frente de la Victoria y el frente Acuerdo por el Bicentenario es del 11,7% de los votos, lo que representó una diferencia de 111.533 votos.
Ahora bien, comparando ambos escrutinios se comprueba que entre los porcentajes de votos hubo una discrepancia mínima.

Veamos cuáles son las diferencias entre ambos escrutinios que corresponden para cada partido:

Frente para la Victoria: -2,78%
Acuerdo para el Bicentenario: -0,82%
Fuerza Republicana: -0,12%

Es decir que si hay alguien a quien perjudicó el escrutinio definitivo realizado por la Justicia Electoral (en presencia de los delegados de todos los partidos participantes avalando los resultados), ese fue al mismo oficialismo triunfante, que vio reducido su caudal electoral en casi tres puntos. Eso se debe, seguramente, a la diferencia de la cantidad de urnas escrutadas y los normales errores de transcripción de resultados entre los telegramas y las actas confeccionadas por las autoridades de mesa con el control de los fiscales partidarios o la transcripción en la carga de datos final en el centro de cómputos. No obstante, los únicos resultados con validez legal para proclamar la fórmula ganadora son los del escrutinio definitivo.
Pero que exista una diferencia entre ambos escrutinios no es algo extraordinario, sucede en todas los comicios a lo largo del país y de nuestra historia electoral. Como bien lo señala el bloguero El Loro Político:

En ese marco, interesa aquí analizar las diferencias en los porcentuales de votos obtenidos por las principales fuerzas políticas, entre el escrutinio provisorio y el definitivo, en el período 2003-2015. Cabe decir que el provisorio no tiene valor legal, y se confecciona en base a los telegramas que arman los presidentes de mesa y distribuye el Correo.

Cliquear para agrandar.

Fuentes Consultadas:
http://resultados.gob.ar
http://www.andytow.com/blog/
http://elecciones.gob.ar/
http://www.lanacion.com.ar/492261-los-ultimos-resultados
http://www.infobae.com/2007/11/13/348751-el-escrutinio-definitivo-dio-mayor-ventaja-cristina
http://www.ambito.com/noticia.asp?id=599740
http://www.elliberal.com.ar/ampliada.php?ID=16932
http://www.clarin.com/politica/escrutinio_definitivo-PASO-Daniel_Scioli-Mauricio_Macri-Sergio_Massa_0_1422458144.html
http://www.infonews.com/nota/245623/escrutinio-definitivo-scioli-le-saco-mas-de-3-millones-de-votos-a-macri


Nota completa

 

Como vemos, lo que muestra este escrutinio definitivo, que la oposición solicitó a la Justicia en lo Contencioso Administrativo (no a la electoral) que anule, es que por primera vez en la historia reciente el escrutinio definitivo perjudica al partido ganador y no lo contrario, como enarbolan impunemente tanto la oposición partidaria como la mediática.
Para no abundar en más datos, digamos solamente que todas las encuestas anteriores y posteriores a las elecciones primarias realizadas en Tucumán ya anunciaban los resultados que se dieron tanto en las PASO como en las elecciones a gobernador y vice.
El hecho de que la cantidad de votos que obtuvo el Frente para la Victoria en las PASO en Tucumán y los que obtuvo en el escrutinio definitivo para gobernador sean muy similares, y que lo mismo sucede con los obtenidos por los partidos de la oposición (sumados en las PASO porque se presentaron separados), desautoriza de por sí, en forma concluyente, la denuncia de un supuesto fraude.


* El fraude de los que inventaron el fraude patriótico.


Esos mismos guarismos, los de las encuestas y los comicios, fueron alertando al establishment o al denominado Círculo Rojo que tampoco esta vez podrán desplazar al kirchnerismo del gobierno, tanto en las provincias que gobierna como en el gobierno nacional. Y esa fue la razón por la que se estuvo preparando el clima de supuesto fraude en las elecciones de Tucumán; lo que se repite ahora en las próximas en Chaco y, fundamentalmente, en las próximas de octubre.
Ya analizamos aquí cómo se fueron dando los acontecimientos políticos (mejor dicho, las operaciones políticas), por lo que ahora nos remitiremos a reseñar lo que dice el editorialista de La Nación, nave insigna de esta operación del establishment, Morales Solá. Antes del polémico fallo de la Justicia tucumana esta flamígera pluma del Círculo Rojo ya advertía:

Envuelto en la sospecha y el descrédito, el viejo sistema electoral podría dejar a los argentinos sin un presidente nuevo el 10 de diciembre. Habrá un presidente electo, sin duda, pero nadie sabe ahora cuándo estará en condiciones de asumir. La estrechísima diferencia que señalaría un triunfo en primera vuelta o la necesidad de una segunda ronda abrirían un período de alta conflictividad política y electoral.
Todavía no fueron escrutados todos los votos de Tucumán cuando pasaron tres semanas desde las elecciones. Por el escándalo tucumano (y tras el robo de urnas en el conurbano bonaerense), el escrutinio provisional se convirtió en poco confiable como para otorgar un triunfo por una diferencia de uno o dos puntos. O por décimas. Ésa es la distancia pequeña y fluctuante que separa a Scioli de una victoria en la primera ronda.
¿Qué sucedería si fuera necesario esperar el escrutinio definitivo para saber si habrá segunda vuelta? Entre la primera y la segunda vuelta habrá sólo 27 días. Si Tucumán lleva escrutando 20 días y no terminó, ¿cuántos días consumiría el escrutinio definitivo de todo el país?
El cuadro se agravaría aún más si hubiera segunda vuelta. Entre el 22 de noviembre y el 10 de diciembre habrá sólo 18 días.
¿Qué sucedería si cualquiera que saliera segundo planteara la necesidad del escrutinio definitivo o la revisión de muchas urnas en todo el país para aceptar su derrota? ¿Cuándo los argentinos (y el próximo presidente) sabrán quién ganó definitivamente? Un cuadro de extrema conflictividad podría llevar la definición hasta más allá del 10 de diciembre.
Cristina Kirchner y Amado Boudou deberán irse a sus casas el 10 de diciembre, pase lo que pase. Su mandato constitucional concluirá indefectiblemente ese día. La única alternativa posible sería que Cristina le entregara el gobierno al presidente provisional del Senado, el radical K Gerardo Zamora, uno de los peores líderes feudales del país, hasta que la Justicia proclame al nuevo presidente.
La indolencia y la especulación están cerca de colocar la sospecha sobre la legitimidad de origen, que consiste en la elección limpia de los gobernantes.
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Ese parece ser el objetivo principal del establishment: cuestionar la legitimidad de origen del próximo gobierno (que sospechan será kirchnerista).
Y hoy, después del polémico fallo de la sorprendente Cámara Tucumana, Morales Solá amenazó desde su columna en La Nación, triunfante por su profecía autocumplida:

Los jueces de una Cámara tucumana de alzada sembraron ayer la mayor sospecha de fraude en el proceso electoral nacional. Cuando la Cámara en lo Contencioso Administrativo de Tucumán declaró la nulidad de las elecciones de gobernador (y ordenó convocarlas de nuevo), produjo un hecho inédito en la nueva democracia argentina.
De todos modos, esa decisión que anuló los comicios tiene una carga demoledora para el gobierno kirchnerista, que entregará en diciembre un sistema electoral viciado por el fraude y con escasa legitimidad.
Sea como sea, lo cierto es que se quemaron urnas, se falsificaron los resultados de las actas en los telegramas que envió el Correo y se compró a los fiscales de la oposición.
Desde el lunes pasado, por lo menos, la política de Tucumán sabía que en el curso de esta semana esa Cámara anularía las elecciones.
El oficialismo ha quedado en Tucumán en el peor de los mundos: o Juan Manzur se convierte en el gobernador con menos legitimidad del país o el gobierno de Alperovich deberá llamar a nuevas elecciones, aceptando implícitamente que ganó la última vez mediante el fraude. Podría ser un caso aislado en el turbulento norte argentino, pero no lo será nunca cuando faltan apenas 40 días para las elecciones que señalarán quién será el próximo presidente de la Nación.
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Morales Solá argumenta aquí con dos claras falacias y prefigura el argumento fundamental para un golpe blando. Comencemos con las falacias: el gobierno no entregará un sistema electoral fraudulento. Lo desmienten más de tres décadas de funcionamiento de un sistema sin manchas; el que, como decimos al principio, produjo todos los presidentes, gobernadores, senadores, diputados y concejales que tuvo y tiene el país sin ningún reproche legal.

Por la quema de las urnas tucumanas se detuvo a un candidato y otros tres militantes del PRO, no del kirchnerismo. Y, como mostramos aquí, las posibles (y nada extraordinarias) diferencias entre los datos de los telegramas utilizados para el escrutinio provisional y los del definitivo (único válido y legal) fueron mínimas y no modifican el resultado final.
Finalmente, la supuesta compra de fiscales de la oposición por parte del oficialismo cae ante los datos que la Justicia Electoral brinda en su escrutinio definitivo.
No obstante, un argumento útil para prefigurar el golpe blando que sugerimos aquí no debe ser necesariamente verdadero verificable sino verosímil… y de eso se encargan los medios hegemónicos opositores, cuya eficaz gimnasia para esa materia acostumbramos a demostrar en Basurero Nacional. Esa operación se basa, en buena medida, en la certidumbre de que el oficialismo ganaría las elecciones de octubre en primera o segunda vuelta. Y buena parte de la verosimilitud o credibilidad de sus argumentos sobre el fraude o el clientelismo que se le atribuye a los gobiernos provinciales (no a los gobiernos opositores, por cierto) y al nacional se basa en la eterna sentencia (o prejuicio) blandida contra quienes no comulgan con sus ideas políticas: el pueblo no sabe votar. El sorprendente y polémico fallo de la Justicia en lo Contencioso Admnistrativo de Tucumán no hace más que suturar los falaces argumentos del Círculo Rojo contra la voluntad popular tucumana, los que serán repetidos tanto para ensuciar los comicios de Chaco como los nacionales de octubre.
La historia argentina nos enseña que lo que suele seguir a ese falso apotegma es el fraude patriótico de los años treinta contra el voto mayoritario (luego de que se anularan las elecciones que ganó el radicalismo) o la proscripción del partido mayoritario de los años cincuenta, sesenta (cuando se anularon las elecciones en la provincia de Buenos Aires porque ganó el peronismo) y setenta, todos del siglo pasado. No obstante, como sugerimos aquí en varias oportunidades, este siglo nos presenta, ya abolida la posibilidad de golpes de estado tradicionales, fraudes y proscripciones, todos a manos de la pertinaz y obstinadamente antidemocrática  derecha conservadora, el llamado golpe blando para deslegitimar el próximo gobierno desde el origen, como advierte uno de sus más famosos escuderos mediáticos.



Para más precisiones sobre nuestras afirmaciones, ver nuestras anteriores notas:
¡Fraude, fraude referí!…. Si no, quemamos todo y empezamos de nuevo.
El fraude del “fraude” que denuncian quienes inventaron el fraude: la derecha argentina.
El golpe contra Scioli-Zannini ya empezó…

 

El golpe contra Scioli-Zannini ya empezó…

Luego de la primera vuelta de los comicios presidenciales en 2003, cuando Carlos Menem obtuvo el primer puesto con el 24% de los votos, seguido de Néstor Kirchner con el 22%, todas las encuestas daban ganador a Kirchner por un 60% a 40% o, peor aún, por un 70% a 30%. Pero días después, las presiones del establishment lograron que Menem desista de presentarse a la segunda vuelta, dejando así al próximo presidente con una debilidad de origen -por su escaso porcentaje de apoyo popular explícito- para afrontar el pesado legado del neoliberalismo menemista-aliancista. Y ése fue el comienzo del intento de golpe del poder real y permanente al nuevo gobierno (un golpe de un nuevo tipo, no violento, sin afectar a todas las instituciones sino apuntando directamente a la legitimidad del gobierno, para condicionar su rumbo o hacerlo caer antes de cumplir su mandato); algo de lo que ya fueron víctimas tanto Alfonsín como De La Rúa al final de sus respectivos mandatos, después de perder legitimidad en los comicios.
Esa intentona destituyente se concretó con las exigencias que su principal vocero de entonces (el editorialista del diario La NaciónClaudio Escribano) le presentó al futuro presidente en un encuentro privado, revelado entonces por Horacio Verbitsky en su nota “Los cinco puntos“. Las condiciones exigidas por el establishment a través de Escribano eran: alineamiento automático con Estados Unidos, encuentro con el embajador y los empresarios, condena a Cuba, reivindicación de la guerra sucia y medidas excepcionales de seguridad.

Así explica aquel ultimátum de La Nación a Kirchner el mismo Verbitsky a CNN.

Como el presidente electo Kirchner no acató las demandas, ése fue el comienzo de una serie de presiones, tanto mediáticas como económicas y financieras, que el establishment realizó para manipular, condicionar o en su defecto entorpecer el gobierno que nacía en 2003. Pero el kirchnerismo demostró tener las condiciones y habilidades necesarias para capear esa tormenta, aumentar notablemente su caudal electoral año a año a pura gestión y medidas de gobierno a favor de las mayorías, y lograr así resistir todos los intentos destituyentes que siguieron durante sus tres gobiernos consecutivos.  De esa manera, doblegó la eficaz metodología utilizada por los grandes medios hegemónicos propietarios de Papel Prensa para condicionar, obtener dádivas y concesiones de los sucesivos gobiernos. Ese modus operandi de los diarios Clarín, La Nación y La Razón en los años ochenta y noventa lo explicaba el mismo José Pirillo, dueño de este último (ya fallecido), repitiendo las instrucciones que le dió Héctor Magnetto:
Los diarios duran cien años pero los gobiernos (en ese entonces) duran seis, por lo tanto en los primeros dos años al gobierno hay que sacarle todo lo que se pueda, en los segundos hay que pegarles para seguir sacándole más cosas, y los terceros dos años hay que voltearlos para que venga uno nuevo y así recomenzar el ciclo.

Así lo explicó el mismo Pirillo en un reportaje radial.

Esa manera de presionar a la democracia, priorizando sus intereses particulares por sobre los generales se encontró con el gran escollo de la política a partir de 2003, por eso hubo un cambio de metodología y en la relación de fuerzas entre el gobierno y los medios hegemónicos.
Como bien señala Rubén Dri, filósofo, profesor e investigador de la UBA: El primer presidente electo por el voto popular, luego de la dictadura genocida, no pudo cumplir su mandato. Tuvo que renunciar. Se había producido el golpe de Estado de siempre, pero por otros medios. Nacía para nosotros la era del denominado “golpe bando” o “golpe suave”, que, en realidad, puede ser tan violento como los otros, pero con otras armas”. (…) “El golpe blando es pensado como un proceso en cual se va preparando el terreno“. (…) “Nadie se puede llamar a engaño. La derecha no acepta la democracia, es decir, la democracia “real”, ésa que otorga verdadero poder a los ganadores de la contienda electoral”. (…) “no puede extrañar que estas elecciones en las cuales según todos los indicios la victoria del FPV está prácticamente asegurada, sean tachadas de fraudulentas por la denominada Oposición”.

Más datos sobre las presiones mediáticas a los gobiernos democráticos, aquí.

Dados estos antecedentes, Basurero Nacional humildemente advierte que estamos viviendo en estos días el comienzo de un golpe desestabilizador o deslegitimador similar al intentado en 2003. Como el establishment (rebautizado hoy como “Círculo Rojo” por el mismo beneficiado por su apoyo, Mauricio Macri) parece tener la convicción de que ya no puede evitar que el kirchnerismo continúe en el gobierno, ya que aquel plan del poder real (explicado más arriba por José Pirillo) ha perdido su eficacia, ese círculo ha pasado a una nueva fase de su plan: que el gobierno de Scioli-Zannini nazca muy condicionado (como se suponía que lo estaba el de Kirchner-Scioli) como para continuar con el actual modelo de país industrialista y de inclusión, y que finalmente no dure más de un año, como le había augurado La Nación al de 2003.

Impotente para derrotar al gobierno en las urnas, el Círculo Rojo la emprende ahora contra el instrumento mismo que no puede utilizar: el sistema electoral en sí. La excusa es que “El actual sistema es tramposo y está agotado”, pero que nosotros traducimos como: “El actual sistema es tramposo y está agotado porque no nos sirve para echar al kirchnerismo legalmente“. Es que ya no pueden malear un presidente afín a sus intereses como lo hicieron en los noventa, o influenciar a uno dócil por convicción o debilidad como en los primeros años de este siglo. Ahora se embanderan en la limpieza del acto comicial. Ellos, los dirigentes y los voceros de la derecha conservadora que inventó el fraude y el clientelismo electorales en el siglo pasado, y que cuando no pudieron utilizarlo apelaron directamente a la proscripción del partido peligroso para sus intereses.
Los hilos de este nuevo intento de golpe blando (como se lo llama ahora) pueden verse no sólo en los medios del Grupo Clarín sino, como en aquel 2003, en los editorialistas de La Nación.

En las últimas notas de Morales Solá se traslucen los argumentos fundamentales para este intento de golpe blando que detallamos aquí. En sus textos puede verse que ya desde antes de los comicios de Tucumán e incluso antes de las PASO se venía instalando el clima de supuesto fraude, debido a que no se daban los resultados esperados por el Círculo Rojo: el kirchnerismo se dirigía -una vez más- a ganar las elecciones presidenciales.
Pero la estrategia no es  sólo minar ese triunfo oficialista sino el ejercicio de la democracia misma, desvalorizando el ejercicio electoral, ya sea atacando el sistema electoral o desvalorizando, menospreciando la voluntad misma de los votantes mediante la impugnación del sistema utilizado desde el regreso de la democracia para compulsar la voluntad popular.
Morales Solá ya había echado un manto de sospecha sobre los comicios antes de las PASO, afirmando sin aportar una sola prueba que “Los comicios inminentes tomaron el peor cariz de cualquier elección: las sospechas de que podría perpetrarse el fraude. (…)  la sospecha de fraude ya no abarca sólo a la política, sino también, y sobre todo, a la Justicia”.
Este vocero del Círculo Rojo macrista desinforma impunemente al afirmar que La transparencia de las elecciones no es una obligación del Estado, sino de los partidos políticos, que tienen que nombrar fiscales en todas las mesas para garantizarse que no será estafados”. Desconoce o, mejor dicho, oculta que toda mesa de votación no puede funcionar sin un presidente de mesa, verdadera autoridad electoral independiente, que no es ni funcionario estatal ni miembro de partido político pero sí el verdadero garante de la transparencia del acto comicial junto con los miembros de la Justicia Electoral.
Ya después de las PASO, el mismo Morales Solá afirma que “El hurto de boletas, con todo, no fue una catástrofe por la intensa movilización de fiscales de Pro”, pero agrega preocupado que Scioli está ahora más cerca que en la madrugada del lunes de ganar en primera vuelta. Ésa es una certeza”. Ésa es la verdadero preocupación del Círculo Rojo y no la transparencia del escrutinio.
Pero luego de los comicios de Tucumán, el editorialista de La Nación, en tandem con los del Grupo Clarín, comienza a generar la deslegitimación de cualquier acto comicial en Argentina, preparando el clima, embarrando la cancha electoral con vistas al que -ellos mismos creen- será el triunfo del oficialismo de octubre. Con ese motivo afirma temerariamente que Un viejo presagio sostiene que el kirchnerismo no se irá del poder sin violencia y sangre. (…) En Tucumán fue posible, como lo sería en Formosa, Misiones, Chaco, Santiago del Estero o Jujuy. El problema es electoral, pero es también social. Muestra la cara más cruel e inhumana de la política asociada con la pobreza y la indigencia”. Como vemos, la culpa la tiene el pueblo que, inocente o no, sigue votando en contra de las recomendaciones del establishment y sus voceros de prensa.
Morales Solá, ignorando que los únicos detenidos por haber quemado urnas pertenecen a la oposición derrotada y que no hubo ni una denuncia de fraude o irregularidades en los comicios presentada en la justicia electoral, afirma sin brindar ni una sola prueba concreta que Un fiscal opositor vale entre 3000 y 4000 pesos. Es el precio que cobra para traicionar a su partido e irse a su casa antes de la firma de las actas, al final de un día de elecciones”. (…) Y luego de esta falacia agrega otra sospecha infundada Sólo falta que voten los muertos. si es que ya no lo hicieron”. Es decir que el actual vocero más influyente de la derecha que inventó el fraude en Argentina señala con el dedo a uno de los partidos populares que fueron víctimas de esas prácticas fraudulentas y proscripciones (ejercidas una y otra vez por esa derecha autóctona) como victimario, ampliando el límite de lo falaz a niveles insospechados.
Más adelante sigue con las falacias. Luego de denunciar -otra vez sin una sola prueba- una serie de supuestas irregularidades comiciales efectuadas en Tucumán, reconoce, muy a pesar suyo, que “los datos del Correo sólo sirven para el escrutinio provisional. En una elección presidencial, el único escrutinio que vale es el definitivo, que está en manos de jueces federales de primera instancia y de la Cámara Nacional Electoral”. Y luego apela al nuevo argumento destituyente del Círculo Rojo -o “desestabilizador” del “establishment”, como se decía durante el alfonsinismo– para erosionar, minar al próximo gobierno: “Pero su gobierno se encierra en la defensa de un sistema electoral indefendible, que incluye la privatización del derecho al voto, en manos de fiscales leales o traidores”. Y como broche final, sincera el objetivo principal del ataque al voto popular que adivinan les será esquivo a los intereses de clase que siempre defendió el matutino: “Ése es el desafío que deberá enfrentar Scioli. En un mundo donde lo que parece es más importante que lo que es, prevalece más la fugaz imagen que el contenido de las cosas. Y la imagen del fraude sería letal para cualquier próximo presidente”.
Y si lo anterior no fue lo suficientemente claro para algún político, periodista u operador antikirchnerista distraído, días después lo pone más claro, más crudo, en negro sobre blanco: “Un problema mayor surge, en cambio, cuando el escándalo tucumano se inscribe en un contexto mucho más amplio, que cubre a todo el país“. (…) “Después de doce años de poder, ningún gobierno se va sin la suspicacia del fraude“. Y termina su nota anunciando el objetivo primordial de la operación contra la voluntad popular en marcha (con la excusa de impugnar el método comicial) : “Es probable, por lo tanto, que los argentinos se vayan a dormir el 25 de octubre sin saber si eligieron un presidente o si deberán volver a las urnas un mes más tarde. La desidia política frente al sistema electoral tiene, como cualquier desidia, un precio que alguna vez se pagará”.

Y luego se acopla a estos argumentos del más influyente vocero del “régimen falaz y descreído” (como solía llamarlo el verdadero padre del voto libre, secreto y obligatorio, Hipólito Yrigoyen), en Clarín Ricardo Kirschbaum en su propia editorial La antropología del fraude, afirmando que “Manzur pudo haber ganado en Tucumán por métodos no sospechados. Su presunto triunfo ya está manchado. (…) Se haga lo que se haga, las elecciones tucumanas están manchadas de trampa y esa será la etiqueta real”Acota luego sus propias falacias, sin mostrar pruebas concretas él tampoco, sobre “votos comprados, urnas con más votos que votantes o quemadas”. Y, finalmente, se suma al fundamento del golpe blando, golpe mediático y simbólico en definitiva, aportando su estilo y cinismo: “Pero ni el conteo de votos ni el fallo de la Justicia le podrán imponer validez real en la gente a unos comicios tan irregulares. Mal comienzo para cualquier político. Manzur pudo haber ganado –o no– en otras condiciones de legitimidad. No como ahora”.
Más claro, el agua… Ya pegan las elecciones en Tucumán a las nacionales de octubre, y las supuestas irregularidades tucumanas (que la Justicia ni menciona) a las que ya descuentan que habrá en octubre
Por todo esto, como decimos en el título de la nota: El golpe contra el gobierno de Scioli-Zannini ya empezó. Pero, no obstante, aclaramos que de todos nosotros, oficialistas, opositores e independientes pero democráticos depende que se concrete o no.


Fuentes utilizadas:

El peor final: violencia y sangre
Sospechas de fraude que alcanzan a la Justicia
Una elección que abrió nuevas incógnitas
Las sospechas de Tucumán se extienden a todo el país
Muchas y viejas trampas del sistema electoral

La antropología del fraude.

 

El fraude del “fraude” que denuncian quienes inventaron el fraude: la derecha argentina.

Ya decíamos hace unos días en nuestra nota “Fraude, fraude, referí…” que “los partidos opositores se unieron a coro (en forma sospechosamente unánime) para denunciar un “fraude” en esos comicios y para patear el tablero electoral con vistas a octubre. Y agregábamos que para eso se argumentaba que “El actual sistema es tramposo y está agotado”, pero que nosotros traducíamos como: “El actual sistema está agotado porque no nos sirve para echar al kirchnerismo legalmente“.
Sin embargo, habiendo visto todas las repercusiones y reiteradas denuncias de los partidos y medios opositores, este Basurero se sumergió en lo que los medios informaban en los días previos a los comicios de Tucumán y encontró que, siguiendo esa lógica opositora, en Tucumán también se habría cometido fraude en las encuestas previas a los comicios…
Que ¿cómo es esto? Bueno, es que si fraude electoral es el acto de torcer o falsificar la voluntad popular en materia política, lo mismo habría sucedido (repetimos, de acuerdo a la lógica opositora) con los resultados de las encuestas previas y, peor aún, con las elecciones primarias (PASO) realizadas en Tucumán.


Veamos, entonces, lo que decía antes de los comicios Página 12: “Una encuesta realizada por la consultora Hugo Haime y Asociados indica que el candidato del Frente para la Victoria podría conseguir el 50 por ciento de los votos. Superaría por 15 puntos a José Cano, quien se postula por la alianza opositora”.
Y aún antes, después de los resultados de las PASO, decía Clarín: “(Macri) buscará así compensar la casi nula presencia previa a las primarias en el Norte y mejorar sustancialmente el resultado del 9 de agosto, en el que Scioli le sacó 37 puntos y Alperovich como candidato a senador se impuso 59,25% a 28,14% a la radical Silvia Elías. Con acortar diferencias a números de cierta paridad Macri se dará por satisfecho: intentará mostrar una recuperación y potenciar la expectativa de escenario abierto para octubre”.
Incluso algunos medios en días previos ya anunciaban que el macrismo apelaría a la excusa del fraude para justificar su próxima derrota: “El líder del PRO se muestra preocupado porque ante el resultado de las PASO en Tucumán, distrito en el que quedó 30 puntos por debajo de Daniel Scioli, intenta instalar la idea de fraude previo a los comicios del próximo domingo. Pero el macrismo no se limitó a argumentar fraude en los próximos comicios sino también en las encuestas, que también les eran esquivas: Ante el evidente fracaso electoral de las PASO y la aproximación de una nueva derrota del macrismo, el Jefe de Gobierno porteño aseguró que “acá lamentablemente no se condice lo que vota la gente con lo que figura en las planillas”.


El patrón exculpatorio utilizado por la oposición política y mediática para deslegitimar el abultado triunfo oficialista en Tucumán con el sistema de boletas de papel, se había utilizado antes cuando el macrismo fue derrotado ajustadamente en Santa Fe con el sistema de boleta única y también cuando fue derrotado por escándalo en Salta con el sistema de boleta única electrónica (similar al utilizado en la Ciudad de Buenos Aires donde ganó el PRO y nadie denunció fraude). El factor común de esos “fraudes” (incluso, como señalamos, en las encuestas) es la derrota de la derecha conservadora en su versión actual macrista-neoliberal. Pero eso podría repetirse en tres semanas en las elecciones locales de Chaco, donde las encuestas y las últimas PASO auguran un posible triunfo categórico del kirchnerismo.

Es evidente que el propósito último de la oposición de derecha y conservadora, del llamado usualmente establishment o, últimamente, Círculo Rojo, es deslegitimar, debilitar o erosionar desde el origen al próximo gobierno, muy probablemente kirchnerista.
Ése es el verdadero fraude, el pasar una cosa por otra, el vendernos gato por liebre. En definitiva, como aconsejaba el ministro de propaganda nazi Goebbels, tratan de mentir y mentir hasta que algo quede. Pero aunque la mentira puede llegar lejos, lo que no tiene es retorno… Y si se quiebra el cristal del juego democrático, como parece querer la derecha argentina (que aún debe probar que es democrática) pasarán muchos años para que podamos repararlo nuevamente.

Sin embargo, a esta altura del partido, muy pocos podrán dudar de este hecho, salvo quienes son miembros convencidos de ese sector, o son audiencia cautiva de los medios hegemónicos, que repiquetean día y noche denunciando y augurando fraude en todos y cada uno de los comicios en los que pierde la derecha

conservadora. Pero esa misma derecha fue la creadora, la inventora del fraude en Argentina. Porque fueron los conservadores quienes inventaron y se cansaron de usar el clientelismo y el fraude electorales a finales del siglo XIX y princípios del XX, hasta que la tormenta yrigoyenista los obligó a implementar el voto secreto y obligatorio en 1912, con el que los derrotó una y otra vez. Hasta que tuvieron que apelar a la violencia política y el golpe de estado para sacarlo del gobierno en 1930.
Fueron los mismos que inventaron el que denominaron “fraude patriótico” en los años treinta para poder derrotar a la “chusma radical” en las sucesivas elecciones de la llamada “década infame“.
Y, años después, esa misma derecha conservadora y “liberal” fue la que instituyó la proscripción política de cualquier atisbo del partido de la mayoría peronista en los sucesivos comicios de los años cincuenta y sesenta.

En estos días, es ese mismo sector minoritario de la sociedad el que se rasga las vestiduras denunciando el supuesto fraude kirchnerista, pero sólo en las elecciones en las que pierde o espera perder, en los lugares en los que él mismo quema urnas porque pierde por escándalo y, además, ahora pretende cambiar las reglas de juego en medio del proceso electoral que se le presenta esquivo.
Como vemos, nada nuevo bajo el sol argentino. El espacio político que inventó y utilizó hasta el cansancio el fraude y la proscripción contra los movimientos populares, ahora denuncia a las víctimas históricas de ese método de utilizarlo en su contra… Es decir que trata de invertir los roles y convencernos de que llueve para arriba, utilizando la violenta prepotencia mediática que posee o le es funcional a sus propósitos.
Por eso, este humilde servidor público prefiere cerrar estos comentarios con una estrofa de una canción de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota que sintetiza lo que estamos viviendo en estos días:

 
Nuestro amo juega al esclavo 
de esta tierra que es una herida 
que se abre todos los días 
a pura muerte, a todo gramo. 
Violencia es mentir– 






Tarea para las elecciones de octubre: pescar en mar abierto.

El pueblo ya se pronunció en relación a sus preferencias electorales en las internas de cada espacio político, ahora llegó el turno de los aspirantes a gobernar a partir de diciembre para atraer votantes en las elecciones generales de octubre. Inspirado en el contraste entre la nota de Carlos Pagni en el diario La Nación, titulada Los misterios que deben desentrañar Scioli y Macri y en la réplica de Abelardo Vitale, en su blog Mendieta el Renegau, titulada ¿En qué estanque tiene que pescar Scioli?, en las que se analiza qué deberían hacer ambos aspirantes a la presidencia con más posibilidades de triunfo para ganar en octubre, este humilde Basurero Nacional se atreve a aportar una breve reflexión al respecto. Pero primero repasemos extractos de ambas notas.

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Dice Pagni:

Macri está obligado a alcanzar dos objetivos: retener los votos de Sanz y de Carrió, e inducir a una polarización en la competencia contra Scioli.

Para el primer propósito necesita reinventarse. Macri ha sido hasta ahora el líder típico de un partido personal. El principal aglutinante de Pro es la adhesión a su figura. En las próximas semanas deberá despersonalizarse y tender hacia los otros un puente conceptual. Es lo contrario de la receta antipolítica que le ha inculcado Jaime Durán Barba. Debe elaborar una narrativa que trascienda su proyecto biográfico. Si no, no conservará a todos los simpatizantes de Cambiemos.

Es curioso, por ejemplo, que los candidatos de Cambiemos, sumados, no superaron en la Capital Federal los sufragios que habían cosechado Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti, juntos, en abril. Quiere decir que Macri no logró, en el distrito que administra, fidelizar a los votantes municipales de su partido.

El otro reto que tiene Macri es la polarización. Para conseguirla debe remover una dificultad: la oposición sigue abocada a retratar a Cristina Kirchner, pero no consiguió caracterizar a Scioli como su continuidad.

La sociedad está fracturada a favor o en contra de la Presidenta, no de Scioli.

Balance provisional: Macri debe conseguir con instrumentos conceptuales o simbólicos lo que se negó a construir con la ingeniería electoral.

¿Fue una decisión correcta no acordar con Massa por lo menos en la provincia de Buenos Aires? Estas preguntas son, en esta instancia, retóricas. Pero desnudan el error estratégico que había detrás de la negativa a ligarse a otros. La hipótesis según la cual se levantaría una ola a favor del cambio que encontraría a su mesías en un Macri inmaculado de toda asociación política no se verificó. El candidato de Pro obtuvo, por sí mismo, 24% de los votos.

La pretensión de dividir al electorado en dos colores, naranja o amarillo, tendrá una dificultad: Scioli se alejará de Cristina Kirchner.

Scioli obtuvo buenos resultados en distritos donde el kirchnerismo ultra no despierta mucha simpatía. Ganó Santa Fe, por ejemplo, asociado al moderado Omar Perotti.

En la Capital Federal, mejoró la performance del kirchnerismo durante las internas en 71.000 votos.

En cambio, Scioli hizo una elección mediocre en su propio territorio, Buenos Aires, la base principal del kirchnerismo.

Este éxito obliga a poner el foco en el papel de Massa y De la Sota.

En la tarea de captar a quienes no los han votado, Scioli y Macri están sometidos al arbitraje de los votantes de esos dos peronistas disidentes. Casi el 21% de la elección. ¿Cómo se define ese electorado? ¿Por su antikirchnerismo, que lo inclina hacia Macri? ¿O por su peronismo, que lo asimila a Scioli?

Un corolario provisorio de las primarias indica, entonces, que Macri está obligado a romper el cascarón de su partido. Y Scioli deberá alejarse de la Presidenta, dando a entender que él también implica un fin de ciclo.



Más allá de no compartir algunas afirmaciones de este editorialista de la derecha conservadora, es paradógico que aconseje a Macri reinventarse, “despersonalizarse y tender hacia los otros un puente conceptual” y “elaborar una narrativa que trascienda su proyecto biográfico”; ¿no es eso acaso construir un “relato” macrista similar al kirchnerista; relato tan vilipendiado por la oposición como sinónimo de mentira? ¿No será eso lo que está intentando el “nuevo PRO” desde su magro triunfo en la ciudad de Buenos Aires? Veremos.



Y dice Mendieta:

Pasadas 48 horas de las elecciones, se van configurando dos hipótesis acerca de qué tipo de discurso debiera realizar Daniel Scioli para crecer en cantidad de votos en la próxima elección de octubre.

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Hipótesis 1: “Llegó la hora de deskirchnerizarse“.

Digamos que, brutalmente, el pensamiento detrás de esta hipótesis es el siguiente: el 38% de Scioli en las PASO es el “techo” que tiene hoy el kirchnerismo en la sociedad, y si querés crecer tenés que ampliar tu oferta hacia otros sectores sociales que se han mostrado refractarios al gobierno nacional.

Debilidad de esta hipótesis: el pensar que todo el que no votó a Scioli es “opositor” al gobierno y que para interpelarlo hay que girar el discurso hacia posiciones antikirchneristas.

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Hipótesis 2: “Scioli tiene que reforzar su kirchnerismo“.

Y esta hipótesis sostiene que el candidato del FpV no logró captar la totalidad del voto simpatizante del gobierno (dicen que hay estudios que hablan que hay un 2% de votantes kás que no votaron a DOS). También la sustentan con datos sobre imagen positiva del gobierno y de la Presidenta (según Poliarquía actualmente el 51% aprueba la gestión gubernamental y un 45% tiene buena imagen de CFK).

Debilidades de esta hipótesis: la más obvia es confundir “imagen positiva” con “intención de voto”.

Porque “imagen” es como darle un “like” a un político, algo hasta superficial. Pero votar a alguien es entregarle un cheque en blanco por cuatro años.

¿Y entonces? Porque las hipótesis son, estrictamente, contrapuestas ¿Qué tiene que hacer Scioli si quiere más votos?

Fácil: no darle bola a ninguna de las dos y, al mismo tiempo, hacer las dos. Porque la trampa, en los dos casos, es tener como premisa que los votantes, o el pueblo, o la gente (…) tienen pre-configurado de fábrica su “escucha”. Y no. Eso les pasa a los hiperpolitizados.

Una minoría intensa, pero minoría al fin. Y las elecciones se ganan construyendo mayorías. Y para construir mayorías (…) hay que salir a hablarles a todos.



Visto este contrapunto, comencemos con nuestra modesta reflexión.

Aún partiendo de polos ideológicos contrapuestos, ambas propuestas tienen algo de razón según nuestro humilde y leal saber y entender. Coincidimos más, por cierto, con la visión de Mendieta, por lo tanto profundizaremos un poco más su sugerencia. Pero antes, démosle un marco socio-histórico al tema, lo que nos facilitará explicar mejor lo que queremos decir.

¿Alguien se imagina a Perón escuchando los consejos de un consultor, periodista, editorialista o de Durán Barba? ¿Qué diría Yrigoyen si su asesor de imagen le dice que no tiene que proponer nada, no decir lo que va a hacer y hablar de su familia ante los electores? ¿Qué le respondería Néstor Kirchner a un asesor de imagen que le recomendase no usar mocasines o su traje abierto, o visitar a un profesional para mejorar su dicción para enfrentar las cámaras de TV? Y no nos remontemos al siglo XIX de Alem, Rosas o Dorrego

Por supuesto, debemos considerar las enormes diferencias entre la política o los políticos de esos siglos y el actual, pero deberíamos centrarnos en qué hizo que esos enormes políticos fuesen seguidos por multitudes y que, además, nunca hayan sido sacados del gobierno mediante elecciones libres sino tan sólo mediante la violencia del autoritarismo antidemocrático de cada época.

Sólo aportaré un par de datos para contribuir a contestar esos interrogantes:


Hipólito Yrigoyen partió desde el llano, dentro del partido político fundado por su tío, Alem, para construir su carrera política, nunca habló en público (y menos concedió reportajes) pero iba de pueblo en pueblo hablando cara a cara con sus posibles seguidores o votantes, algunos de los cuales se convertían prácticamente en sus apóstoles, sembrando su dogma político por toda la Argentina; el que luego cosecharía en forma de un aluvión de votos en cada elección. Su prédica contra el “régimen” conservador lo llevó al gobierno, gracias a que el mismo régimen le concediera la ley del voto secreto y obligatorio debido al temor a su poder de movilización y sublevación popular, y porque subestimaba su poderío electoral.

Finalmente, su método para predicar su modelo de gobierno resultó exitoso y convirtió a su partido en el primer movimiento político histórico que reinventó la política de su época, y que llegó hasta nuestros días, más allá de la sangría que sufrió en el siglo pasado. Hasta que Ernesto Sanz “logró” diluirlo en el frente Cambiemos


Juan Domingo Perón partió desde el gobierno (de facto) al que pertenecía para construir su carrera política, desde un puesto menor y considerado sin importancia por la clase política del momento (la ninguneada, por entonces, Secretaría de Trabajo) y fue escalando hasta llegar a ser también vicepresidente. Pero cuando su estrella opacó a las principales figuras del momento y amenazaba con quedarse con los frutos de ese movimiento militar fue echado a patadas del gobierno. Ya todos sabemos lo que pasó aquel 17 de octubre cuando el subsuelo sublevado lo llevó al cenit del poder. Pero Perón sí dio discursos y reportajes, muchos de ellos memorables, y construyó su propia teoría y práctica política abiertamente e incluso las difundió en escritos y video-clips prehistóricos, vistos desde este siglo. Y su movimiento político histórico impregnó las décadas siguientes. Sin embargo, no abundaré más en estas historias ya conocidas por todos… o por algunos.


Néstor Kirchner comenzó su carrera siendo militante en una pequeña provincia de la Patagonia, hasta llegar a ser intendente de Río Gallegos cuando sobraban los problemas y faltaba el dinero en las arcas oficiales. A fuerza de caminar la provincia y hablar con todos logró llegar a la gobernación de su provincia en pleno régimen de convertibilidad, el funesto 1 a 1, para luego, en medio de la mayor crisis económica y política del país y llegar a la presidencia (pactar con el capo político del momento, Duhalde) venciendo en la práctica a quien sacó más votos que él, el expresidente Menem. Lo que sigue ya lo conocemos bien, y el movimiento político historico que él fundó junto a su esposa gobernó durante un tiempo similar al que lo hicieron Perón e Yrigoyen. Sólo agregaré que fue derrotado en las urnas sólo dos veces, en sus primeros comicios para presidente (por Carlos Menem) y en los últimos de su vida, para diputado nacional (por Francisco de Narváez). Y que la historia recordará en forma muy diferente a él y a sus vencedores…

A su vez, Cristina Fernández acompañó, co-fundó y co-dirigió el kirchnerismo desde el principio, poniéndole su impronta luego a sus dos gobiernos propiosprofundizando el proyecto de país que comenzó en 2003.



Como vimos, los métodos y comienzos de estos líderes son bien diferentes, sin embargo, todos comparten algo que hizo poderosos a sus movimientos: la gestión, los logros y el reconocimiento del pueblo que disfrutó los resultados de sus acciones de gobierno.

Entonces, volvamos a la pregunta inicial: ¿qué debe hacer Scioli o Macri para triunfar en octubre? Por razones obvias, sólo me referiré al candidato del oficialismo y no al representante del neomenemismo.

Para empezar, Scioli no debería hacerle caso a ningún “Durán Barba”. Este humilde servidor público diría que debe “hacer política”. Sí, hacer política como lo hicieron Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón, Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Es decir, caminar, escuchar, hablarle y brindarle soluciones efectivas a todos, no a la “gente” sino a la mayor cantidad posible de miembros del pueblo. Desde el llano o desde el gobierno, personalmente o desde los medios de difusión.

Como hemos visto, no es un método nuevo en nuestro país (ni en la región), y ya ha sido utilizado exitosamente en la práctica.

Más allá de la descalificación, subestimación o estigmatización que suele hacerse del término “populismo”, eso es lo que hicieron los líderes mencionados. Pero, aclaremos desde ya que ese populismo que recomendamos no es al que hace referencia el término despectivo utilizado por la derecha y la izquierda minoritarias para denostar a los movimientos populares mayoritarios y para justificar su propia ineficacia para cosechar votos, lo que podríamos caracterizar como un “procedimiento político (demagogia o “estilo plebeyo”)” y que tendría “ciertos rasgos característicos, como la simplificación dicotómica, el antielitismo (propuestas de igualdad social o que pretendan favorecer a los más débiles), el predominio de los planteamientos emocionales sobre los racionales, la movilización social, el liderazgo carismático, la imprevisibilidad económica, el oportunismo, etc.“.

Por populismo nos referimos, en cambio, a la corriente ideológica que sostiene la reivindicación del rol del Estado como defensor de los intereses de la generalidad de una población a través del estatismo, el intervencionismo y la seguridad social con el fin de lograr la justicia social y el Estado de bienestar“. Hablamos de los movimientos que “se han basado en las ideas políticas de la cultura autóctona sin necesariamente reivindicar el nacionalismo, y oponiéndose siempre al imperialismo”. Y, más aún, a lo que definió en forma ejemplar Ernesto Laclau como “la mejor forma de organización política pues da mayor lugar y representatividad a clases que hasta el momento estaban relegadas“. Y recordamos que Laclau afirma que “el populismo es, de las formas republicanas, la mejor posible debido a que permite la participación de mayores grupos sociales en la pugna de poder y recursos. El populismo no deja de ser una mera expresión de la política que enriquece la vida democrática.

Ese populismo es al que debería apelar Scioli para concretar un triunfo del Frente para la Victoria en octubre, similar al asociado no sólo a Yrigoyen, Perón y los Kirchner, sino que también se lo relaciona con jefes de estado de más allá de nuestras fronteras:


Roosevelt en campaña

El New Deal del presidente Franklin Delano Roosevelt y la Nueva Frontera del presidente John F. Kennedy han sido considerados iniciativas del «populismo progresista». En cambio, la BBC ha calificado el gobierno del presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, como «populismo conservador».

En 2007, Paul Krugman ―ganador del Premio Nobel de Economía en 2008― sostuvo que Estados Unidos precisaba un «contragolpe populista» (populist backlash) para revertir el aumento de la desigualdad social.

En el Cristianismo han sido calificadas como populistas la teología de la liberación en general y la teología del pueblo, una corriente teológica surgida en Argentina perteneciente a la teología de la liberación, de considerable influencia en el pensamiento del papa Francisco. El propio papa Francisco ha sido calificado como populista.



Para más datos sobre las definiciones sobre populismo utilizadas, ver aquí.


Para concluir, digamos que la utilización del método populista al que hacemos referencia no es nada nuevo en nuestra región en general y nuestro país en particular, como hemos señalado; y que se basa en satisfacer una cadena de demandas populares heterogéneas que no pueden ser integradas orgánicamente, pertenecientes a grupos diferenciados de miembros del pueblo que carecen de una conexión y de un referente político en común, como señala Laclau. Scioli debe aspirar a ser ese referente compartido. En definitiva, debe intentar convertirse en el nuevo aglutinador de esos grupos diferentes de demandantes de una contención política, como han sido en su propia época Yrigoyen, Perón, Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

Daniel Scioli, como miembro del Frente para la Victoria desde su nacimiento, no necesita conseguir “instrumentos conceptuales o simbólicos” ni “elaborar una narrativa que trascienda su proyecto” (lo que le prescribe Pagni a Macri). El propio movimiento kirchnerista tiene sus propios instrumentos y narrativa para aportar. Además, el 38% de votos de agosto no es el techo del kirchnerismo, ya que quienes no votaron al vicepresidente de Néstor Kirchner no son por default opositores al kirchnerismo, porque algunos no sienten rechazo hacia él o incluso ya lo votaron más de una vez para que gobierne sus destinos. Y más aún, como reconoce el propio Pagni, la referencia política alrededor de la cual gira la sociedad sigue siendo Cristina Fernández, y no Massa ni Macri ni inclusive Scioli.

Del propio gobernador de Buenos Aires depende, entonces, utilizar todos los medios que tiene a su alcance, provenientes de su propia experiencia política de proselitismo y gestión, más los poderosos recursos políticos y simbólicos equivalentes del Frente para la Victoria a nivel nacional para pescar en mar abierto y no sólo dentro de los límites de las costas kirchnerista, opositora o independiente.

Podemos sintetizar, para concluir, que Scioli debe convertirse en lo más parecido posible a la “Cristina Kirchner” que venció en 2007 (o, de máxima, a la de 2011 o la actual).

Nadie pone en duda hoy que si la candidata fuese Cristina misma, el debate se centraría en definir por cuántos puntos ganaría en primera vuelta. Como tampoco se duda al afirmar quién será el conductor del mayor movimiento político histórico de este siglo a partir de diciembre, pero esa es otra historia o, a lo sumo, otro capítulo de la misma…

Misión Imposible: Aislar a Scioli de los Fernández (Cristina y Aníbal)…

Este parece ser el objetivo de corto y mediano plazo que ha diseñado el establishment, hoy rebautizado como el “Círculo Rojo” por su principal espada política, Mauricio Macri. Ya desde antes de las PASO, el mayor brazo mediático de ese círculo exclusivo de presión, el Grupo Clarín, ha puesto en marcha esa operación. La “espectacular” denuncia de Jorge Lanata del último domingo contra Aníbal Fernández fue el comienzo, tratando de meterse en la interna de la provincia de Buenos Aires del Frente para la Victoria; pero no resultó y el Jefe de Gabinete triunfó y será seguramente el próximo gobernador de Buenos Aires. Y la operación falló porque se cayó la denuncia, como casi todas las denuncias de este “mozo debutante”, como lo llamamos aquí porque “se le caen todas las fuentes”. La “operación Aníbal Narco y Asesinoduró sólo 24 horas, cuando su denuncia “recontrahiperchequeada” fue desmentida por el juez y el fiscal de la causa referida, el abogado defensor y hasta la esposa del denunciante, como señalamos en Periodismo Ficción. Hoy: “Aníbal contra los Carrió-fantasmas” o “Lanata + Lanatta = mala leche…”

Pero igualmente la misión sigue, imperturbable, porque lo que se juega el Círculo Rojo es demasiado importante como para abandonar la batalla contra un estado que intervenga en la redistribución del ingreso, que es en definitiva contra lo que están combatiendo, no un gobierno o un espacio político sino contra una política de estado elegida democráticamente una y otra vez durante esta década. Y el objetivo no es tanto este gobierno sino el próximo (que presumen será el de Scioli-Zannini), para condicionar desde ahora su rumbo político y económico.

La misión es claramente aislar al futuro presidente de sus apoyos políticos para así poder condicionarlo, manipularlo hacia sus propios intereses económicos. Aislarlo de los principales referentes del FPV de estos doce años, es decir de los Fernández, Cristina y Aníbal, y de todo rastro de kirchnerismo explícito y acercarlo a lo que ellos llaman pejotismo. En definitiva, acercarlo lo más posible a lo que fueron el menemismo o el duhaldismo, hacia el viejo aparato del PJ.

Para fundamentar esta sospecha de este humilde Basurero, repasemos algo de lo que se dijo en estos días al respecto, citando a las principales plumas del “Círculo Rojo” desde los diarios Clarín y La Nación y utilizando el encuadre coyuntural tomado de un prestigioso y sagaz analista de la política nacional.

Empecemos contextualizando la jugada de este círculo exclusivo con la situación política de este momento, bajo la mirada de Mario Wainfeld, y notaremos cuáles son las prioridades políticas del Círculo Rojo:



Massa y Felipe Solá entre otros que fueron desfilando ante las cámaras acentuaron que no hay polarización sino coexistencia de tres espacios con chances. Y, peronistas al fin, se encargaron de describir al PRO como un elenco de chicos malcriados: malos perdedores, incapaces de controlar una elección con fiscales, denunciantes de un fraude que no existió.

Macri sonrió, habló como el neobudista que es, subió al escenario a Sanz y Carrió. Necesita contener, antes que a ellos, a sus votantes. Hay que ver si estos se mantienen fieles a Cambiemos o migran hacia la pertenencia (Stolbizer) o a otro challenger del kirchnerismo, el que alardeó de venir de atropellada. Su devenir, supone este cronista, no dependerá de los mandatos de dirigentes sino del propio olfato de esos ciudadanos.

Desde 2003 sólo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sacó más de 25 puntos en una presidencial. Este es un dato para tomar en cuenta al menos para compararlo con otras ofertas opositoras del pasado.

Scioli pronunció disfónico un discurso larguero para sus marcas habituales.

Fuera de sus habituales tópicos optimistas y de las ratificaciones de pertenencia y previsibilidad (marcas de fábrica) el gobernador agregó un puñado de palabras o expresiones clave que repite una y otra vez: “desarrollo”, “segunda reindustrialización”, “progreso”. En un trance que no incluye en el programa detallar propuestas, el candidato ganador esbozó los primeros trazos de un relato nacional-popular clásico, con los añadidos de la etapa kirchnerista.

Para Scioli lo esencial es sostenerse y evitar traspiés. Tiene un caudal enorme y adversarios de temer. Los más peligrosos, acaso, no son los que trajinaron en las campañas, para regocijarse o sufrir ayer. Son los poderes fácticos que hace rato eshtán nervioshos. Se verá en estos meses si dejan fluir el veredicto popular o si tratan de desequilibrar el sistema democrático que le es chúcaro e ingrato. 

El escenario racional para octubre es un primer puesto para Scioli y sus huestes. No es seguro para nada pero tampoco imposible que pueda evitar el ballottage.

A primera vista, luce como un cuadro factible de amplia hegemonía que le permitiría una base de gobernabilidad si ganara. Y que pondría en figurillas a cualquiera de sus dos adversarios si consiguieran la espinosa hazaña de llegar segundos, evitar el ballottage y ganar en segunda vuelta.

Con los números y la sensación térmica de hoy parece peliagudo. Pero quedan dos meses y medio, lapso que es una eternidad y dan un margen para “hacer política” dignamente. Ojalá se consagren a eso sin articular con la lógica rabiosa y destituyente de los poderes fácticos. Sus candidatos quedaron atrás ayer. También sufrió un revés su incitación a la bronca y el odio, que no sintonizan con el tono de la memorable jornada del domingo, la enésima de convivencia democrática que construyó el pueblo soberano.

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Y ahora sí, veamos las apuestas del Círculo Rojo en boca de sus principales voceros:


Entre la democracia de personas y la dictadura del dinero.

Experimentamos una democracia de personas y una dictadura del dinero. La performance electoral de los candidatos bonaerenses del Frente para la Victoria (FPV) se explica principalmente por la intervención de Daniel Scioli en la política mayor. Y en segunda instancia, por el millonario aparato estatal que su partido despliega sin escrúpulos ni medida en todo el conurbano.

Sin su presencia, el kirchnerismo habría perdido de manera directamente catastrófica. El gobernador es un fenómeno político independiente incluso de la fuerza que representa. Su personaje emocional, sutilmente victimizado, logra convencer a mucha gente de que dejará atrás las agudas ineficiencias del kirchnerismo.

Un análisis cuidadoso de las elecciones no debería excluir una lectura de la imagen personal que irradia este exótico candidato.

Scioli desplazó hace tiempo a la mismísima Presidenta del centro de la escena política, y constituyó de hecho un respirador artificial para un cristinismo agónico. Estamos hablando de ese mismo dirigente que fue salvajemente combatido y despreciado por la Casa Rosada, los pibes para la liberación y los alfiles mediáticos e intelectuales de la gran dama.

El más notable de esos salvavidas peligrosos es Aníbal Fernández, engendro político que aspira a la gobernación de Buenos Aires, debido a que Florencio Randazzo se empacó y a que ahora es succionado por la ola naranja. Con una fuerte imagen negativa y el peso de una denuncia gravísima, Aníbal lograba igualmente imponerse anoche dentro de una interna en la que vencía al precandidato predilecto del papa Francisco.

Este resultado intestino era una mala noticia para el propio Scioli: el affaire de la efedrina y las sospechas de que Aníbal es por lo menos ineficiente en la lucha contra la droga tienen impacto en sectores populares, ajenos quizás a las corrupciones de la política y a los atropellos institucionales, pero sensibles a ese veneno próximo, letal y candente. Los propios peronistas temen que el triunfo de Aníbal Fernández no logre limpiarlo de las sospechas, que se produzca en la provincia un “efecto Lousteau” (todos contra uno) y que Scioli deba cargar con ese cadáver político hasta octubre.

Varios encuestadores están convencidos de que el caso de la efedrina frenó en por lo menos tres puntos la carrera ascendente de Scioli y que le hizo bajar a Aníbal ocho puntos en la interna.

Experimentamos una democracia de personas y una dictadura del dinero, pero a veces la historia no puede ser simplemente explicada por las variables del carisma y el aparato. Había grandes dudas acerca de si la crisis macroeconómica filtraría hacia los votantes.

Scioli se ve obligado ahora a probar que éste no es su techo, y que puede romper la maldición del gobernador bonaerense. Nadie pudo romperla.

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Nótese la sobrevaloración de Scioli con respecto a kirchnerismo puro, negando que la presidenta sacó siempre más votos que los actuales guarismos de Scioli y que conserva una imagen envidiada por todos los expresidentes y varios presidentes de la región. Pero también insisten con la fallida denuncia contra Aníbal Fernández, desconociendo adrede todas las desmentidas que sufrió. Sigamos repasando los medios opositores.



La Justicia, tras los pasos de Aníbal y Cristina

Por Joaquín Morales Solá

La crisis política por la que atraviesa Aníbal Fernández es mucho más grande que la que le crearon Jorge Lanata y Martín Lanatta. Pero ese reportaje en un penal de la provincia de Buenos Aires le sacó el velo del olvido a un caso casi olvidado.

“La campaña electoral de 2007 la pagó la efedrina”, asegura una inmejorable fuente judicial. Esa campaña terminó con la primera elección de Cristina Kirchner como presidenta de la Nación.

El negocio de la importación de efedrina consistía en reexportarla a México, donde era comprada por los carteles mexicanos de narcotraficantes. Se calcula que fue un negocio de unos 500 millones de dólares, porque México había prohibido la importación de efedrina para limitar la fabricación de drogas sintéticas. Una persona clave de esta millonaria operación, Ibar Pérez Corradi, imputado como el ideólogo del triple crimen de General Rodríguez, está prófugo.

Ese submundo de traficantes y espías de baja estofa hablaba (incluso delante de fiscales y en el juicio oral por el triple crimen) de “la Morsa”. Ninguno dijo que se tratara de Aníbal Fernández. “Tampoco nadie preguntó si era él”, advierte una alta fuente judicial. ¿Por qué no preguntaron? “Tenían y tienen miedo”, contesta.

Tal vez por eso Cristina Kirchner no encontró otra salida que abrazarse a Aníbal Fernández en una cadena nacional.

Abrazada a Aníbal Fernández y vallando su casa ante el riesgo de ser allanada por los jueces son también los trazos del final de su época, azaroso, inseguro.

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Entonces, resulta que el ideólogo del triple crimen era Pérez Corradi y no Aníbal. Linda desmentida a regañadientes de la “espectacular” denuncia de Jorge Lanata. Sigamos con los voceros del establishment.



El “cajón de Herminio”, otra vez al acecho

Por Pablo Sirvén

El “cajón de Herminio” tiene para cualquier candidato presidencial las mismas horrorosas connotaciones que para un vampiro tendría toparse de pronto con un crucifijo, una ristra de ajos o, peor todavía, una estaca.

¿Habrá al fin de la jornada de hoy (domingo de las PASO) un “cajón de Herminio” como fiasco inesperado agazapado en las urnas para alguno de los presidenciables favoritos?

¿Será para Scioli si la denuncia contra Aníbal Fernández o las inundaciones por las obras no realizadas lo afectan?

(…) la mala reputación de Iglesias -en su obituario, publicado en 2007 en Página 12, la recordada periodista Susana Viau lo definió “como un «pesado» del peronismo bonaerense” que “gozaba de un nombre en su territorio, Avellaneda, ganado, entre otras cosas, a fuerza de pistola”- sirvió como perfecto chivo expiatorio del primer fracaso electoral en la historia del peronismo (UCR: 52%; PJ: 40%). Pero, particularmente, la imagen donde se lo ve quemando un ataúd de cartón con los colores de la Unión Cívica Radical en el multitudinario cierre de campaña del justicialismo en la avenida 9 de Julio pasó a convertirse en causa y sinónimo de la derrota justicialista.

Desde lo más íntimo del entorno de Daniel Scioli se asegura que pidió en los últimos tiempos que “no hagan olas”, una metáfora adecuada para un ex campeón de motonáutica que adora hacer la plancha. Alude también a la perentoria necesidad de no cometer audacias o errores que pudiesen exponerlo a un castigo inesperado por parte de los votantes. Para Scioli la manera de esquivar el fantasma ominoso del “cajón de Herminio”, que le restaría oportunidades de ganar, es cumpliendo a rajatabla la máxima de Jaime Durán Barba, el consultor de su principal competidor: mantenerse anodino, amigable, alejado de toda polémica. No siempre lo consigue: a babor y a estribor de su plácida navegación pasan haciendo peligrosos remolinos las lanchas torpederas de Aníbal y Cristina.

El talismán maldito de Herminio sobrevoló en estos días el búnker electoral sciolista, que se sacudió por la grave denuncia realizada desde Periodismo para todos contra Aníbal Fernández, al vincularlo estrechamente con el negocio del narcotráfico y con el triple crimen de General Rodríguez.

Un par de semanas antes de que estallara este último escándalo, Elisa Carrió también había aludido a aquella leyenda negra. “El kirchnerismo -sentenció- tiene tres cajones de Herminio Iglesias: Scioli, Zannini y Aníbal.”

Hermenegildo Sábat, el excepcional dibujante de Clarín, que en otras épocas solía introducir en sus certeras caricaturas de actualidad imágenes repetidas de un león, Gardel o alitas, con las que premiaba a sus personajes predilectos, últimamente ha exhumado la figura de Herminio Iglesias con verdadera obsesión. Lo viene dibujando junto a Aníbal Fernández, pero también otros días lo pone como compañía de la Presidenta, Axel Kicillof, Daniel Scioli y hasta del juez Thomas Griesa y George Washington. La Presidenta, que se enojó tanto, cuando el gran Menchi la dibujó con la boca cruzada con curitas, apareció en la edición del miércoles con un espeso bigote a lo Fernández en la caricatura de Sábat.

“Ustedes ven que Scioli gana; yo veo el cajón de Herminio Iglesias”, insistió Carrió y agregó: “Zannini es el cajón de Herminio Iglesias chiquito, y Aníbal, el grande”.

Faltan pocas horas para saber si hoy habrá o no remake del tan temido “cajón de Herminio”. Sólo resta esperar.

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Los resultados de las PASO y la negociación hasta octubre

Por Ricardo Kirschbaum.

Habrá que evaluar el impacto de la denuncia contra Aníbal Fernández. Scioli trató de zafar de la feroz interna del jefe de Gabinete con Julián Domínguez, que terminó siendo acusado por default. Aníbal sospecha de una mano sciolista que convirtió en un barrial la elección interna.

El kirchnerismo duro se abrazó a Aníbal. Deduce que con Zannini en el Congreso y Fernández en la Provincia aliado con la izquierda no peronista, Scioli deberá marcar el paso. Una expresión de deseos.

La alianza con radicales y con Carrió, a la que su mentor Durán Barba se oponía, le pueden arrimar el porcentaje que le daría a Macri el impulso decisivo para acercarse a Scioli. Otra cosa hubiera sido si en esta interna la oposición en conjunto hubiera definido una candidatura. La táctica política utilizada también hoy rendirá examen.

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La elección de octubre está abierta

Por Ricardo Kirschbaum

Scioli lo ha logrado: es el candidato del oficialismo. Obtuvo el primer lugar en la elección primaria de ayer. Su triunfo no solo fue un triunfo electoral. Se impuso a una administración que lo subestimó, primero, lo quiso tumbar de la gobernación de Buenos Aires y, al final, impotente, se tuvo que tragar el sapo de su candidatura. Scioli se lo debe al peronismo antes que al kirchnerismo cerril, que lo rechaza aún hasta ahora. Lo que haga ahora Scioli en adelante no dependerá tanto de una gracia presidencial sino de sus propias habilidades, que deberá probar si llega al Gobierno.

Lo que Scioli no logró anoche es llegar con una diferencia rotunda sobre Cambiemos, la coalición ungió a Macri como su candidato con los aportes de Sanz y Carrió.

Para ganar en primera vuelta en octubre necesita superar los 45 puntos. Y entonces deberá cargar la mochila de Aníbal Fernández, en la Provincia, algo que el candidato del FPV no quería. 

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Más claro, agua. Pero sigamos con los voceros del Grupo Clarín.


La elección dejó la moneda en el aire.

Por Eduardo Van der Kooy

Las primarias desnudaron de nuevo la falta de virtud del sistema político. La demora del escrutinio, vergonzosa. Scioli debería replantear quizás su relación con los K. Macri y Massa, revisar también planes para octubre.

La única conclusión que sería posible extraer, con alguna certeza, de las primarias de ayer es que la elección de octubre para el recambio presidencial continúa abierta. 

Aquellos trazos son inevitablemente generales porque la Argentina, de nuevo, exhibió una alarmante falta de virtud en su sistema político.

Ninguno de los tres principales presidenciables que quedaron en carrera tendrá un desafío sencillo para anclar en octubre. Scioli es el que se apronta con los mejores números. Pero también, según los primeros cómputos de ayer, con los límites que le estaría imponiendo su ropaje kirchnerista que adoptó desde que fue ungido por Cristina en lugar de otro que lo mostraba más seductor para el electorado independiente.

Scioli, tal vez, deba redefinir hacia adelante su vínculo con los sectores ultras del kirchnerismo. Para que puedan concederle una mayor margen de acción. El gobernador de Buenos Aires requerirá de un salto importante para sortear en octubre el riesgo del balotaje un mes mas tarde.

Otro dilema lo tendría hacia adentro. Habrá que ver hasta donde Cristina lo ayuda con su gestión y su comportamiento público hasta octubre. Puede ser, como señalan los encuestadores, que la Presidenta concluya su ciclo con una buena imagen. Pero le costaría derramarla, según los resultados de la mayoría de los comicios realizados hasta ahora, en otros candidatos, fuera de ella misma. También habría que posar la mirada en Carlos Zannini, su compañero de fórmula. Aunque sobre todo convendría detenerse en observar cómo evoluciona el peronismo, en especial el bonaerense, después de los crujidos a que fue sometida la estructura de los intendentes del Conurbano a raíz de la despiadada interna entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez, por la sucesión en la provincia.

De acuerdo con los resultados provisorios, el jefe de Gabinete sería el postulante del FPV para suceder a Scioli. Pero aquel combate podría dejar secuelas. En especial, la presencia en la fórmula de Martín Sabbatella, dirigente de Nuevo Encuentro y titular de la AFSCA. Algunos de los barones vieron, por esa razón, amenazados varias veces sus territorios. Incluso algunos lo resignaron anoche.

La carga que el jefe de Gabinete supondría para Scioli en la campaña podría convertirse, en cambio, en bendición para el segmento opositor. Aún repica la denuncia contra el jefe de Gabinete por sus presuntos vínculos con el tráfico de efedrina y el triple crimen del 2008, en General Rodríguez.

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El prólogo sombrío de las primarias.

Por Eduardo Van der Kooy

Daniel Scioli tiene desde el viernes encendida una vela. Ruega que ese hechizo o invocación religiosa lo ayude a resolver un dilema que no supo o no pudo solucionar con la política. Espera que Julián Domínguez, el titular de la Cámara de Diputados, logre derrotar a Aníbal Fernández en la interna de hoy del FPV para coronar al candidato a gobernador en Buenos Aires. Se trata de una de sus compañías cruciales, junto a la de Carlos Zannini, en el pedregoso camino que deberá recorrer hasta octubre para intentar consagrarse sucesor de Cristina Fernández.

Las exigencias a las que se enfrenta Scioli no son simétricas a la de sus competidores. El gobernador deberá convivir con desafíos que llegaron para quedarse. La cuestión del narcotráfico, que detonó por una denuncia periodística y toca al jefe de Gabinete y candidato, Aníbal Fernández.

Se verá hasta cuándo en este derrotero Scioli podrá además seguir eludiendo alguna referencia a la corrupción. No es una enunciación en abstracto: el tema más instalado ahora mismo es el de Hotesur. La empresa que administra una cadena hotelera de la familia Kirchner en El Calafate. Las sospechas rondan el lavado de dinero. Pero de esa investigación fue separado el juez Claudio Bonadio y sustituido por su colega Daniel Rafecas, a fin de enervar a Cristina.

Algunos hechos no le estarían dando la razón. Zannini se muestra ahora como una oveja en campaña. Se esmera por subrayar las virtudes del gobernador. Amén de ensalzar la supuesta química de una dupla entre un dirigente surgido de cuna empresaria y otro (él mismo) alumbrado en el hogar de un albañil y una empleada doméstica. Pero se arrancaría ese disfraz si se convierte en vicepresidente. Es improbable, por otra parte, que Cristina dedique sus días a tejer o cocinar luego que deje el poder y regrese, algún tiempo, a Santa Cruz. Máximo, el vástago de la Presidenta, llegará al Congreso, salvo que acontezca una hecatombe en la provincia patagónica. La desgracia de Scioli podría resultar completa si Aníbal Fernández venciera en la interna y, más adelante, en la general.

El kirchnerismo se terminó disciplinando con la candidatura del jefe de Gabinete, en especial luego de la denuncia que lo vinculó con el tráfico de efedrina y el triple crimen del 2008, en General Rodríguez. Una auténtica curiosidad. Reflejo, quizá, de los patrones morales que movilizan al oficialismo.

Los intendentes peronistas tomaron partido por Domínguez en la lucha por la gobernación. Ese fue el instructivo que les dio Scioli. Pero nunca comprendieron por qué motivo Cristina y el kirchnerismo parecieron correrse en favor de Aníbal Fernández. Las razones podrían resultar simples: la Presidenta no se resigna a perder presencia en un futuro hipotético gobierno sciolista. Mucho menos, cediendo terreno al PJ.

La hipótesis del jefe de Gabinete como candidato a gobernador de Buenos Aires constituiría una pesadilla para Scioli. Por dos motivos: la polémica por el narcotráfico que estalló la última semana terminaría envolviendo la campaña; esa hipótesis atentaría contra su plan de salir a la búsqueda luego de las primarias de algún segmento de voto independiente que lo imagina a él distinto del kirchnerismo.

La presencia de Aníbal Fernández en el tránsito hasta octubre podría resultar, desde otro ángulo, una buena noticia impensada para la oposición.

La antesala de las primarias no se ha caracterizado por hechos ni palabras edificantes. A la par de la perorata kirchnerista ocurrieron otras cosas. La intimidación frente al edificio de Jorge Lanata, incluso con casquillos de bala.

Esos episodios se van encadenando casi con naturalidad. Siempre esquivados por el Gobierno. No debería sorprender en un país empeñado en olvidar definitivamente, al parecer, la misteriosa muerte de un fiscal. 

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Cabe subrayar la referencia a la “intimidación” a Jorge Lanata, que se desvaneció en horas al saberse que las piedras fueron arrojadas por un indigente contra la garita del personal de seguridad del edificio y que las vainas de balas, viejas y sucias fueron encontradas ¡junto a un contenedor de basura a 30 metros de ese edificio y al día siguiente!

Pero sigamos con la nueva y gran operación en curso.





El peor escándalo, en el peor momento.

Por Eduardo Van der Kooy

Siempre se conjeturó sobre el peligro de que el pejotismo y los kirchneristas terminaran de dirimir sus diferencias en un posible gobierno de Daniel Scioli. La historia enseña que las peleas del peronismo en el poder anegan el Estado.

Aníbal Fernández embistió furioso contra Dominguez, a raíz de aquella revelación periodística, porque de verdad no tenía otro camino sin detonar una crisis terminal

Aníbal Fernández jamás podría dejar traslucir sus sospechas por lo ocurrido contra Scioli o contra alguna línea política intermedia del gobernador. Pero se filtraron indicios de la guerra sorda.

Aquellos enojos de Aníbal Fernández contra Scioli tendrían también el sello de cierta arbitrariedad. Es verdad que el mandatario prefiere ralearlo de su lado para las generales de octubre. Se siente mas a gusto con los buenos modales de Domínguez. ¿Pero acaso el gobernador saldría indemne de un escándalo que mezcla droga y crimen?. ¿Qué hará si Aníbal Fernández se impone al final en la interna?

Aquella denuncia periodística de Lanata conoció ayer otra derivación acorde con la textura del conflicto. El frente del edificio donde vive el periodista resultó apedreado y regado con casquillos de bala 38mm. Una respuesta calcada a la que se podría leer en cualquier periódico de México, cada vez que alguna andanza de los narcos se pone bajo la luz pública.

Lo que si asoma cierto sería que la cuestión del narcotráfico y la corrupción se habrían plantado en la realidad y en la campaña, al menos, hasta que las elecciones generales concluyan. Y que la revelación en torno a Aníbal Fernández no sería, tal vez, la última. 

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Y otro vocero del Círculo Rojo deja bien en claro qué debe hacer Macri (y Scioli) para borrar al kirchnerismo molesto del gobierno, de cualquier gobierno…



Viento de cambio y el relato en retirada

Por Julio Blanck

La polarización se demostró hasta aquí más como una expresión de deseos que como un hecho palpable. Pero sigue siendo un escenario posible. El eventual reagrupamiento de votantes en torno del opositor mejor posicionado puede darse naturalmente, o inducido por acuerdos políticos. O incluso no producirse, y dejar las cargas electorales repartidas como están hoy. Eso equivaldría a asfaltar el camino de Scioli hacia la Casa Rosada.

La muy ancha franja de dirigentes y votantes opositores necesita unirse –en la política o en las urnas– si pretende destronar al kirchnerismo. La discusión está abierta. 

El kirchnerismo no consiguió quebrar la barrera del 40% de los votos, el número mágico que habilita a soñar abiertamente con la conquista de una nueva presidencia. 

El kirchnerismo puro deja al candidato donde está hoy: por debajo del 40%. Con eso no se gana la elección presidencial.

Los asesores de Scioli vienen insistiendo en que hay que deskirchnerizar el discurso. Los datos de las encuestas con mejoras de imagen de la Presidenta y su gobierno no se traducen en votos. El espíritu de cambio se expresó ayer en 60% de votos para candidatos opositores. Y el mismo Scioli expresa un modo particular, limitado pero notorio, de cambio respecto a la lógica, el estilo y el método que inventó Kirchner y llevó a su apogeo Cristina. 

De la mano de su publicista Ernesto Savaglio, Scioli buscó darle contenido inclusivo a la “victoria” que le pone nombre al frente político que expresa al kirchnerismo. La “victoria” deja de ser propiedad exclusiva del grupo político que tomó esa palabra como emblema. Savaglio deberá extremar su creatividad en la etapa que viene para mostrar que Scioli no es prisionero del kirchnerismo.

No son los logros económicos, políticos y sociales indudables, que pueden identificarse en la larguísima “década ganada”, los que hoy están puestos en tela de juicio por las mayorías electorales. Eso, en todo caso, lo reivindican hasta los opositores. Lo que se pone en cuestión, profundamente, es el intento constante de imponer a la sociedad la voluntad arbitraria de una minoría intensa, generosamente lubricada con los recursos inagotables del Estado.

Eso se está yendo.

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El Círculo Rojo quiere una alianza entre  Macri y Massa, y presiona sin cesar para que eso suceda a través de los medios hegemónicos. Veamos un video esclarecedor (y a la vez cómico) sobre el constante y desembozado apriete a ambos:
Periodismo versus Macri y Massa

Como hemos visto, la operación mediática para presionar a la oposición para que se una de cualquier manera para enfrentar al kirchnerismo (que viene desde hace meses) sigue vigente, y la que postulamos aquí ha comenzado y cobrará intensidad a medida que pasen los días, y más aún si no resulta y los números de las encuestas muestran que crecen las posibilidades del Frente para la Victoria de continuar en el gobierno.
El éxito de esta misión imposible dependerá más de lo que el pueblo piense y haga, y de la habilidad del gobierno para mantener su imagen positiva y robusta su gestión, que del enorme poder de fuego de los medios hegemónicos y el poder de choque del poder económico concentrado.

 

Balotaje, entre el voto convencido y el voto disconforme.

Ante un nuevo balotaje en la ciudad de Buenos Aires, algo que ya parece ser una costumbre, surge nuevamente la disyuntiva entre votar por uno de los dos candidatos o votar en blanco. Desde la última reforma del sistema electoral, tanto los votos en blanco como los anulados o nulos no son tenidos en cuenta para dictaminar quién es el ganador de los comicios. Analicemos, entonces, brevemente qué significa ejercer o no el voto en estos casos.

De acuerdo al sistema actual, sólo se toman en cuenta los llamados “votos positivos” para dictaminar quién será el próximo Jefe de Gobierno, es decir los que escogen a uno de los dos contendientes. Por lo tanto, para ese propósito los votos en blanco y los anulados o nulos se tomarán como si esos ciudadanos no hubiesen votado, al igual que los que ni siquiera han ido a votar. De esa manera, quien tenga más votos entre los efectivamente emitidos será el ganador.

En la ciudad de Buenos Aires nadie logró más del 50% de los votos en la primera vuelta. En 2003 Mauricio Macri, que había ganado en la primera vuelta el 37,55 % de los votos, perdió en el balotaje ante Aníbal Ibarra (que no representaba al kirchnerismo que hacía cuatro meses había asumido la presidencia) por 53,48% a 46,52%. Ibarra había obtenido en la primera vuelta 33,54%.

El actual jefe de Gobierno, ganó dos veces los comicios en la segunda vuelta (2007 y 2011), en ambos casos ante el kirchnerista Daniel Filmus.

Desde la sanción en 1996 de la Constitución de la ciudad de Buenos Aires, que establece el sistema de elección de gobernantes, la única elección de jefe de Gobierno que no tuvo balotaje fue la de 2000, que Aníbal Ibarra le ganó a Domingo Cavallo con el 49,31% de los votos, pero el ex ministro de economía con su 33,20% renunció a la segunda vuelta.

Ante este panorama, surgen tres tipos de votantes para este balotaje: los que repiten su voto por Rodriguez Larreta o Lousteau, convencidos de que son la mejor alternativa para gobernarlos; quienes optan por el voto en blanco, nulo o ausentarse al comicio y, finalmente, quienes habiendo votado en la primera vuelta por otros candidatos opten esta vez por uno de los actuales.

Analicemos ahora cada una de estas opciones.

Quienes repiten su voto anterior no merecen muchas consideraciones, aunque ya veremos que algunos pueden cambiar de voto en estas circunstancias.

Para quienes piensen que Rodriguez Larreta y Lousteau son lo mismo, que harán lo mismo en el gobierno de la ciudad, votar en blanco (anular el voto o no votar) sería la opción lógica. Incluso algunos lo harán ejerciendo un voto principista, testimonial, de impugnación a ambas opciones o al sistema mismo.

Pero esta opción también puede interpretarse como dejar la decisión en manos de la mayoría de los ciudadanos que ejercen el voto positivo. Es un voto también principista, ya que acepta y adopta la decisión de la mayoría para elegir al próximo gobernante.

Sin embargo, también hay que tener en cuenta que al optar por uno de los dos candidatos que la sociedad ha colocado democráticamente en el balotaje, uno participa en la decisión final, no la deja en manos de los demás sin ejercer la propia opinión al respecto. Y aquí debemos colocar esta decisión en un contexto político, como no podría ser de otro modo. No estamos hablando sólo de teoría política sino de la más cruda política terrenal, aquí y ahora. Especifiquemos aún más: en política, si uno no ocupa un espacio, lo hacen otros por nosotros. Si uno no decide ni defiende su derecho, no lo harán los demás. Si pensamos que existen algunas diferencias entre los candidatos, entre sus estilos, ideologías o maneras de gobernar, por más mínimas que sean, uno tiene la opción de optar por el mejor o el menos peor de ellos. Eso es lo que sucede en las internas partidarias, cuando uno escoge entre candidatos de un mismo espacio ideológico por las aptitudes o trayectorias personales más que por su pensamiento político o ideológico. En el caso actual, aunque uno piense que entre ambos, Rodriguez Larreta y Lousteau, no hay diferencias políticas o ideológicas, ciertamente hay de las otras, y uno tiene la oportunidad de incidir en la elección de uno u otro o dejarlo en manos de los demás.

El voto no es una opción moral sino una opción política, uno ejerce un derecho político, opta entre las distintas variantes políticas que la sociedad expone en cada comicio (representativas o no, variadas o no, falsas o verdaderas), y no expresa una posición moral. La democracia posibilita a la sociedad, al pueblo decidir sobre quiénes gobiernen una ciudad, una provincia o un país durante un período de tiempo. y no sobre la calidad moral de ellos; en las boletas la pregunta tácita es ¿quién quiere usted que nos gobierne? y no ¿qué piensa usted sobre estas personas? Y las opciones son limitadas, no infinitas. Se trata siempre y necesariamente una opción entre distintas personas o dirigentes, una opción cerrada. Y, en este caso, cerrada entre dos opciones (y con la posibilidad de decir “me abstengo, que decidan los demás”).

En caso de optar por uno de los candidatos, se ejercería lo que podemos llamar voto utilitario o voto disconforme, donde uno escoge en disconformidad entre las opciones que todos los ciudadanos colocamos con el juego libre de la democracia en la mesa de votación para la segunda vuelta. Se trata de una segunda oportunidad que este votante aprovecha para participar en la elección de su futuro gobernante.

Pero en el contexto actual se suma otro factor netamente político que puede condicionar la votación a Jefe de Gobierno: la ciudad está gobernada por uno de los dos posibles ganadores de la elección presidencial: Mauricio Macri. No vamos a detallar aquí las consecuencias adversas que sufrió el macrismo al no poder imponerse en otros comicios regionales donde esperaba hacerlo (Santa Fe, principalmente), y que ello melló sus aspiraciones presidenciales para octubre. Por eso, si uno piensa que el resultado tanto en lo local como en lo nacional es políticamente el mismo votando en blanco o anulando el voto que votando a Lousteau, deja que los demás decidan en su lugar. En cambio, si uno piensa que su voto puede leerse de distinta forma, si tácticamente una derrota electoral o un triunfo ajustado del macrismo a nivel local puede afectar su campaña nacional, entonces al votar en contra del PRO tendrá dos efectos políticos: sacar al macrismo del gobierno de la ciudad o menoscabar su triunfo, y mellar sus posibilidades de triunfo a nivel nacional.

Y esto es algo inédito en la ciudad, ya que en las anteriores segundas vueltas los candidatos (Ibarra vs Macri o Macri vs Filmus en dos oportunidades) no estaba en juego la posibilidad electoral del  macrismo de disputar la presidencia frente al kirchnerismo. Y eso tampoco sucederá en la provincia de Buenos Aires, ya que allí no hay balotaje, el ganador es quien saque más votos.

En este caso, se trata de un voto disconforme pero táctico, calculado, con el cual el votante aprovecha esta segunda oportunidad para influir no sólo en la elección del próximo gobernante de la ciudad sino también en la campaña presidencial del candidato a quien nunca votaría.

Esta doble utilización del voto local se debe a que el macrismo desdobló las elecciones a Jefe de Gobierno de las nacionales para aprovechar políticamente la diferenciación de opciones electorales de los votantes de la ciudad. En este caso, el nuevo votante de Lousteau aprovecharía esta jugada macrista para devolverle el tiro y pagarle con la misma moneda…

Finalmente, podemos decir que en las próximas elecciones a Jefe de Gobierno de la ciudad habrá dos tipos de voto: el voto convencido, ya sea a Rodriguez Larreta, a Lousteau o el voto en blanco o nulo (o el no voto), y el voto disconforme, a alguno de los dos candidatos por primera vez, aceptando las opciones que la sociedad colocó en el balotaje, ya sea con propósitos tácticos a nivel local y nacional o de última opción.


Para finalizar y a modo de yapa, repasemos cuál es la situación actual en esta materia.
 
Según la consultora González y Valladares:
 
La intención de voto para el balotaje confirma el primer lugar para Rodríguez Larreta, con el 47,8%, dos puntos más de lo conseguido el pasado 5 de julio y lo mismo que logró su partido en las PASO, sumando las adhesiones del jefe de ministros porteño y de la senadora nacional Gabriela Michetti.
Unos 10 puntos más abajo aparece Lousteau, con el 37% de las preferencias. El crecimiento del ex ministro es mayor que el del candidato del macrismo, algo “lógico” si se toma en cuenta que el FPV, tal vez la oposición más fuerte al PRO en la Ciudad, quedó en tercer puesto. Hace una semana, Lousteau conquistó el 25,5% de los votos y ahora, según estos datos, tiene 12 puntos más, acortando la brecha de 20 que Rodríguez Larreta le había sacado en la primera vuelta.
El tercer puesto se lo lleva el voto en blanco, que generó polémica esta semana por el lugar que ocupará en la pantalla del voto electrónico.
Yendo al número: el 8,7% de los capitalinos –según el sondeo de González y Valladares– señaló que no se inclinará por ningún candidato.
En último lugar se ubica el segmento al que está apostando Lousteau, los indecisos, que representan el 6,5 por ciento.
Otras encuestas tienen indicadores similares en todas las instancias. La de Trespuntozero, realizada entre el 8 y el 9 de julio, le da un 46,9% a Rodríguez Larreta; un 38,2 a Lousteau; un 9,2 en blanco y un 5,7 de indecisos. La de OPSM, dirigida por Enrique Zuleta Puceiro, que fue publicada por este diario a mediados de esta semana, es un poco más generosa con el macrismo: 52 para el PRO; 39 para ECO; 6,4 por ninguno; 2 puntos de indecisos.
Para poder superar el 50%, en todos los casos se midieron sólo los votos positivos, es decir, dejando los blancos afuera, y se proyectaron indecisos. Allí, los sondeos, a grosso modo, ubicaron al macrismo alrededor del 57% y al ex ministro de economía oscilando el 43 por ciento.
Los números de González y Valladares indican que el 51% de quienes el pasado domingo se inclinaron por Recalde lo harán dentro de una semana por el padre intelectual de la Resolución 125. Ese 51% del caudal K implica un 10 del total del electorado porteño. Lousteau creció cerca de 12 puntos, lo que indica que casi todo su incremento se explica por el respaldo de este segmento del kirchnerismo.
Sobre el resto de los votantes del FPV, casi el 29% –según González y Valladares– iría por el sufragio en blanco y un 11,4 no se decide.
Zuleta Puceiro también midió la transferencia de votos. En sus números, el 67% de los adherentes al FPV se inclinarían por ECO en el balotaje y el 23 votaría blanco. Las cifras de Trespuntozero son similares. Rodríguez Larreta también creció en intención de voto respecto del resultado del 5 de julio. ¿De dónde viene? La respuesta, por extraño que parezca, es que se los quita a Lousteau.
Según González y Valladares, casi el 12% de los que se apoyaron al ex ministro el 5 de julio ahora lo harán por el macrismo, es decir, 3 puntos del total del electorado.
El dato indica que uno de los nuevos ejes de campaña del macrismo, asustar al electorado remarcando que una derrota del PRO en Capital fortalecería al kirchnerismo a nivel nacional, surtió efecto.
El sondeo de OPSM corrobora la transferencia de Lousteau a Rodríguez Larreta, sólo que en menor medida. En este caso, el 7% de quienes apoyaron al ex ministro ahora respaldará al PRO.

Scioli-Zannini. A los oficialistas confundidos: ¡bienvenidos a la política!

Conocidas ya las listas de candidatos para las PASO de todos los partidos, es hora de hacer un breve análisis y balance. Este humilde servidor público elige enfocarse en especial en la del oficialismo, porque su conformación wa que la que más influirá en el futuro institucional del país. Ganando el FPV o el PRO (más probablemente el FPV), el diseño de la lista oficialista muestra algunas sorpresas que condicionan el devenir político nacional de los próximos años. Muchos de los funcionarios y exfuncionarios del gobierno están en puestos expectantes, el hijo de la presidenta y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner va como primer candidato a diputado por Santa Cruz y muchos de los cargos cuentan con miltantes de esa agrupación, Cristina no va como candidata a nada y, por lo tanto, bajará al llano (desairando las profecías opositoras de que buscaría cualquier cargo para contar con fueros ante potenciales llamados de la Justicia) pero antes bendijo una sola fórmula presidencial. Otra marca interesante de esas listas es una apuesta de la presidenta al recambio generacional, cosa que ni Yrigoyen ni Perón supieron, pudieron o quisieron hacer en sus respectivas épocas.

Ante estas movidas kirchneristas en el tablero político actual, ya podemos augurar cuál será el papel que se asigna a si misma la presidenta para los próximos años: la gran referente política, el faro ideológico fuera del próximo gobierno, sea cual sea el signo político del gobierno que asuma en diciembre. Una especie de mezcla del papel que juega Lula en el Brasil actual y el de Perón en el exilio madrileño en los sesenta y setenta del siglo pasado. Y quizás busque una senaduría en 2017, como hicieron Alfonsín y Menem en su momento.

Sin embargo, el movimiento de la presidenta que despertó más sorpresa en todos, más desconcierto en la oposición y más controversia entre los adherentes al kirchnerismo fue su aval implícito a Scioli, cediendo a su as de espadas para el binomio presidencial, soslayando al otro contrincante del frente, Randazzo, quien viendo mermadas sus posibilidades de competir hasta resignó una candidatura única a gobernador de Buenos Aires.

Ya hablamos sobre los efectos de la sorpresa en la sociedad en general ante ese movimiento en nuestra anterior nota Cristina movió las piezas: “Caballo 4 Alfil: Jaque”…, así que ahora nos abocaremos a analizar las repercusiones que tuvo en las propias filas la opción que hizo el kirchnerismo por la franja más conservadora (¿alvearista?) del Frente para la Victoria. Para eso repasemos qué se dijo en los medios sobre ese tema.

Comencemos con una excelente nota que intenta polemizar sobre la elección presidencial escrita por la periodista Mariana Moyano:



Sapos o vidrio

Estas jornadas huracanadas y de altísima política (me) proponen la –como llamamos en la disciplina académica de la Comunicación- construcción de varios interlocutores válidos.

–         Los kirchneristas randazzistas fanatizados que quieren darle clases de kirchnerismo a Cristina Fernández de Kirchner.

–         Los randazzistas-neovandoristas-cristinistas que pretenden un cristinismo sin Cristina.

–         Los que pensaron que Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner no eran peronistas y se desilusionan cuando toman medidas y decisiones desde esa, su pertenencia histórica.

–         Los que están tranquilísimos sólo porque Carlos Zannini estará allí y no se ponen en guardia viendo qué ocurrió en la Argentina con otros vicepresidentes.

–         Los kirchneristas que no quieren, ni gustan, ni confían, ni hubieran optado por Scioli, desde la más absoluta buena fe.

–         La oposición partidaria oportunista que ve en cualquiera que le da un portazo a la Presidenta a una nueva esperanza blanca.

–         Los que creían o aún siguen creyendo que la política es al arte de hacer lo que quiero, cuando quiero y si me dan las ganas.

–         Los que creen que militan porque escriben mucho en twitter.

–         Los que están convencidos que postear en Facebook es igual a meter las patas en el barro.

–         Los que cuando uno habla de conducción, responden con un llamativo: “yo no soy PJ, ni derechista, ni vertical, soy independiente”.

–         Los librepensadores bien liberales que creen que domar al potro siempre corcoveante del Estado y sus intereses en pugna es sentarse y decir “habría que”. O sea, los habriaqueístas, la corriente más despreciable de todas porque ni tienen buenas ideas ni saben cómo llevarlas a cabo.

Me dirigiré aquí a varios de estos interlocutores.

(…) Y lo voy a hacer desde la más cruda honestidad y en primera persona porque siento haberme ganado el lugar para hablar desde un “yo” armado con esfuerzo, estudio, aprendizaje, oreja frente a los que saben, muchas equivocaciones y rectificaciones abiertas, cierto grado de coherencia –que para mí no es ni linealidad ni repetición monocorde-.

Lo voy a decir de entrada y sin vueltas: Daniel Scioli no es ni será el candidato al que me hubiera gustado erigir como heredero de estos 12 maravillosos años de política en estado del más puro roncanroll. No me gusta que Ricardo Casal sea Ministro de Justicia y menos me gusta que Alejandro Granados sea Ministro de Seguridad. Pero no me olvido que el kirchnerismo decidió que fuera él, y no otro, dos veces gobernador de la provincia de Buenos Aires, que su frase memorable de “Con la comida no se jode” fue afiche K en la 125 de plena soledad kirchnerista y que cuando Néstor Kirchner le solicitó que fuese candidato testimonial en el oscuro y a contrapelo 2009, él fue. No me gusta Scioli, como no me gustan varios de los “estilos” –por llamarlo de algún modo- de Gildo Insfrán, ni entregarle todo a la megaminería, ni que Sergio Berni diga ciertas cosas que dice sobre los colombianos, ni la radicalidad clerical de Julián Domínguez, ni la oposición ya expresada de la jefa de Estado a la despenalización del aborto, ni que este gobierno haya propuesto la ley llamada “antiterrorista”, ni que haya sospechas sobre César Milani.

Pero:

–         soy respetuosa de que en Formosa fueron los ciudadanos de esa provincia quienes lo pusieron como gobernador a Insfrán y lo vienen revalidando, me guste a mí desde mi centralidad porteña o no.

–         entiendo que no puedo pedirle a San Juan que se desprenda de la minería sin ofrecer una alternativa posible para ese estado provincial que es 80 por ciento roca y desierto, al que es fácil criticar desde la pampa húmeda donde uno siembra papel y crece una biblioteca.

–         conozco cómo en los inicios del gobierno de Néstor Kirchner, cuando las calles eran puro piquete y conflicto fue el actual Secretario de Seguridad de la Nación el que negoció una por una con las organizaciones sociales, sin palo ni policía y a fuerza de dar la palabra, para encarrilar esos conflictos y darles soluciones a corto plazo, mientras la generación de empleo se ocupada de la salida de fondo.

–         puedo notar lo evidente que es que Cristina Fernández sabía, cuando la designó al frente del bloque de diputados del oficialismo, que Juliana Di Tullio es una militante feminista pro aborto legal y sé que se ha pronunciado varias veces respecto de que si el proyecto obtenía consenso ella no iba a vetar esa ley

La política –ya lo deberíamos haber aprendido- es transitar las épicas que podemos vestir y disfrutar llenos de purismo, celebrarnos por lo dicho-hecho, ver knoqueados a los dueños de siempre, pero es también saber cómo caminar las zonas grises. Entender qué decisión no explicitada toman los líderes; qué nos está indicando la conducción cuando opta por A o por B.

A los compañeros que hacen una queja individual porque no habrá Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias para elegir candidato a presidente en el Frente para la Victoria, quizás se les haya escapado un detalle que transmitiré aquí a modo de pregunta y de escenario hipotético: ¿qué hubiera ocurrido si, tal como muchos querían -y hasta quizás, queríamos- la Presidenta ungía a Florencio Randazzo como su precandidato, armaba una lista de precandidatos a diputados puros, purísimos K y luego esa lista iba a las PASO y era derrotada por la de Daniel Scioli? ¿Cuál era la fortaleza política que le quedaba a la Presidenta, pero sobre toda a la jefa del Movimiento hacia adelante? ¿Notan que el triunfo de Scioli podría haber sido absoluto y no habría ningún Carlos Zannini en quien recostar argumentos, esperanzas o negociaciones?

Con su decisión de ubicar a Zannini en la boleta en el cargo de candidato a vicepresidente de la Nación, la Presidenta ocupó el martes el centro de la escena –ya a esta altura, podemos decir con ironía, para variar- y todos los círculos concéntricos de un modo tan absoluto que dejó a las oposiciones partidarias y corporativas en un espacio marginal, en el cual debieron conformarse para anunciar y des anunciar candidaturas y para patalear vía portada de diarios o para hacer el ridículo con frases del estilo “se viene el maoísmo”.

Error grande, creo, el del Ministro Florencio Randazzo de decir no, decir luego sí y volver a decir que no a una propuesta más que atractiva, poderosa y estratégicamente valiosa. En primer lugar, porque si se es parte de un proyecto colectivo no se dice que no. Lamento mucho desilusionar a los librepensadores, pero estos doce años no se han construido a fuerza de “yo quiero” ni de “a mí me gusta”. Se han creado lidiando con los conflictos reales, de la vida real y con los actores reales de la no siempre dulce, pura y hermosa política nacional. En segundo lugar, si se es “soldado del proyecto”, “soldado del pingüino”, “el más puro representante del proyecto que comanda Cristina”, pues, con más razón, “saludo uno” y a hacer lo que corresponde. En tercer término, hay que tener mucho, muchísimo cuidado con la desautorización a la propuesta Presidencial y a la sazón a la de la jefa política, sobre todo en el mismísimo día en que ella había ratificado con creces su autoridad presidencial y la de jefa política del espacio más importante de la Argentina.

Y no puedo evitar la pregunta jorobada pero que sé se hacen varios: ¿si pudo decir que no a una demanda de la Presidenta en ejercicio en plena demostración de rotundo poder político, qué garantía podríamos tener de que ya en la jefatura del gobierno nacional hubiese tomado el rumbo definido con y por la líder?

Estos años tuvieron varias cortinas de fondo: “Vengo bancando este proyecto…”, y que “en los malos momentos” íbamos a estar, que había “soldados del pingüino” y que si la tocaban a Cristina se iba a armar flor de quilombo. La Presidenta hace una jugada de jaque, para que sea mate, y con dolor oigo y veo decir y escribir que “Con Néstor esto no hubiera pasado” y parrafadas de lecciones de kichnerismo a CFK. Curioso. Sorpresivo, para decir lo menos.

Es una verdad de perogrullo, una obviedad a esta altura, pero parece que hay que enterar a varios, así que en este preciso momento voy a dar una primicia nacional: la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es peronista. Fin del Comunicado. Esto no implica, de ninguna manera, decir que la única estructura posible es la del PJ. Es reconocer que el kirchnerismo es el peronismo del siglo XXI, ese que puede contener, contentar y ungir en los primeros lugares a quienes no son peronistas. Pero aceptar esta novedad no puede habilitar a pretender que la conductora se desprenda de quien es por una razón muy sencilla: ella -con el compañero que partió y con la historia peronista de ambos, esa que incluye no haberse ido y quedarse peleando desde adentro durante todo el menemato, con zonas épicas y zonas grises- fue la que nos trajo hasta aquí. Y la única manera de seguir avanzando es fortaleciendo ese liderazgo, más allá de cuánto nos guste o no la figura y algunas políticas del candidato.

El kirchnerismo lejos está de ser un bloque homogéneo, monolítico, uniforme. Vaya esta notificación para la derecha que quiere presentarlo como el sinónimo del estalinismo más rancio y para la simpatía tibia de Palermo rúcula (Horacio Verbitsky dixit). Hay 11 millones de votos que deberán ser la barrera para que la ola amarilla no se expanda por la Argentina. El “me gusta” o el “no me gusta” individual y solitario, en lo personal, me lo guardo para el Facebook. No confundo postear con militancia. Y he aprendido a lo largo de los años que los deditos en V no son una selfie, sino un compromiso. Por todo eso –y una larguísima lista que sería imposible reproducir aquí- tengo desde hace años un accionar y una frase: Por un lado, miro dónde están las dueñas de los pañuelos blancos y allí me encolumno y si me equivoco, lo hago con ellas. Y por el otro, me repito como mantra un principio que me ha sacado siempre de los más confusos atolladeros: señores, trago sapos por la sencilla razón de que no como vidrio.

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Repasemos ahora la visión de Eduardo Aliverti:

Sin lugar para sorpresas.

Un aspecto sobresaliente fue marcar lo inverosímil de que haya sido la propuesta de Daniel Scioli, y no el dedo de la Presidenta, lo determinante en encaramar a Carlos Zannini.

¿Cuál es la diferencia entre una cosa y la otra, si de todos modos –y aquí una primera constancia elemental– se sabía y sabe hasta el cansancio que es la jefa quien tiene la última palabra? ¿Qué se pretendía del candidato Scioli o de cualquiera que fuere? ¿Que enfrentara a la prensa y sostuviese que sólo le cabe consentir lo que la Presidenta le impone? ¿Que la idea le pertenece enteramente a ella?

El kirchnerismo tenía serios problemas para ungir a un candidato o fórmula presidencial que lo representase cabalmente.

La alternativa de Scioli fue resistida a pesar de los gestos de fidelidad que el gobernador mostró de modo creciente.

Se dejó correr a varios postulantes, pero la realidad demostró que la multioferta es disgregadora. Cristina pidió entonces el baño de humildad.

Se reveló que Scioli ganaría con amplitud en todo el país, con excepción de los votos de la progresía porteña y una relativa paridad en provincia de Buenos Aires. Y se anotó que el sufragio peronista quedaría partido, con el riesgo de que Macri fuese quien más sumara individualmente junto al peligro de una interna crispada y desgastante. Los tiempos legales se terminaban y la jefa jugó fortísimo situando de vice a su funcionario de mayor confianza. Zannini es Cristina derecho viejo y la oposición quedó entre absorta y paralizada por el movimiento de la dama, como si hubiera esperado una media tinta por parte de aquella a quien acusan de ser una autoritaria que jamás duda. Como si tuviesen dificultades para entender que esto es el peronismo y en consecuencia el poder, no una alegre estudiantina testimonial, comentarista, que se divierte con el decentismo y las consignas extremas.

Esto interpela al kirchnerismo, cuyas franjas más entusiastas se ven desacomodadas por aquello que en los corrillos, en la militancia, en palacio, se menta hace rato, vamos, como el “sapo Scioli” que habrá que comerse. No es lo que se quería, desde ya, pero el contexto fue implacable siendo que no se quiso, pudo o supo construir una alternativa más potable.

Quedó Scioli o Macri. No es justamente un canto a la alegría desbordante. Pero en lo ideológico es contradictorio que la sola mención de Scioli genere dar por hecha la marcha atrás, porque significaría que todo lo conseguido en estos doce años puede derrumbarse por la acción de un sospechable.

Es contradictorio porque eso se llama no confiar en la fuerza propia que deberá haber para impedirlo.

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Resulta ineludible encuadrar este debate en el oficialismo dentro del contexto histórico y regional que vivimos:



Liderazgos y continuidades en América Latina

Por Ayelén Oliva.

El problema de la sucesión en los liderazgos fuertes, que terminan su mandato con un alto índice de imagen positiva, es la piedra en el zapato de cualquier gobierno progresista y de izquierda de América Latina.

¿Es posible transferir el liderazgo? ¿Se puede conservar la capacidad de conducción desde los márgenes invisibles del poder? ¿Cuán viable es continuar un proyecto político con ausencia de un liderazgo carismático?

En primer lugar cabe señalar que este tipo de decisiones se presentan como algo novedoso en la región. La gran mayoría de los liderazgos fuertes de mediados del siglo pasado fueron derrocados por golpes militares antes de poder terminar su mandado y enfrentarse a la presión de resolver estos dilemas. Podemos rescatar casos como el del presidente de Bolivia Víctor Paz Estenssoro, quien lideró la Revolución Nacional de 1952 que concretó una reforma agraria y la nacionalización de las principales empresas mineras del país, antes de poder definir alguna estrategia para su continuidad, Estenssoro vio interrumpido su mandato por un golpe de Estado promovido por su vicepresidente René Barrientos.

En Guatemala, Jacobo Arbenz fue derrocado en 1954, luego del bombardeo de la capital como respuesta violenta a la reforma agraria que terminó en la expropiación de los extensos terrenos de la poderosa United Fruit Company. En Panamá, Arnulfo Arias, quien llevó adelanto una importante labor reformista y modernizadora en su país también sufrió un derrocamiento violento en 1941, dirigido por el general Ricardo Adolfo de la Guardia, ministro del interior que aprovechó la ausencia del presidente de visita en La Habana para tomar el poder.

Casos más conocidos como los controvertidos suicidios de Getulio Vargas en Brasil y el de Salvador Allende en Chile, desde la casa de gobierno ambos, presionados por sectores la oposición y facciones militares, también es un muestra más de que diseñar estrategias de continuidad resulta algo nuevo, donde no existen todavía largas páginas escritas sobre estas experiencias sin el freno de mano de los golpes de Estado.

Pero la historia cambia y las lecciones se aprenden a sangre y fuego. El caso del Brasil de Lula y el Uruguay de Mujica, son dos escenarios en que los presidentes salientes contaron con una alta imagen positiva y el respaldo de un partido fuerte, sin embargo el mecanismo para resolver la sucesión fue en cada caso distinto.

En el caso de Brasil, fue el ex presidente Luis Ignacio Lula Da Silva quien definió la candidata a sucederlo en el cargo. Dos años antes de las elecciones presidenciales de 2010, Lula anunció desde Roma, durante una visita al Papa que todavía no era Francisco, que había decidido que su continuadora sería una persona de su máxima confianza. Eligió a una mujer con trayectoria militante y el partido legitimó su decisión al año siguiente, en 2009. Sin embargo, por aquella época no faltaron dudas al interior del PT que veían en Dilma Rousseff una dirigente más lulista que petista que nunca había tenido cargos ni gran presencia dentro del partido.

Hay quienes la consideraban una recién llegada a la estructura partidaria, a la cual se afilió en 1999 luego de alejarse del Partido Democrático Laborista que fundó en 1980, el mismo año en que Lula creaba la agrupación con la que llegó al poder en 2003. Sin embargo, que la candidata a suceder a Lula no haya sido del corazón del PT también fue leído como una estrategia oficialista para garantizas las alianzas entre los diferentes partidos.

Su perfil fue criticado porque no era carismático como el de Lula y a éste lo acusaban ya en 2008 de estar tejiendo una estrategia para su retorno en 2014, algo que de hecho no sucedió.

El caso uruguayo es distinto. La elección del sucesor a Pepe Mujica se jugó libremente al interior del Frente Amplio entre dos facciones diferentes. El entonces presidente Mujica, que terminó con un 65 por ciento de imagen positiva, a diferencia del caso brasileño, no definió quién sería su continuador sino que el Congreso del Frente Amplio de noviembre de 2013 habilito las candidaturas las candidaturas de Tabaré Vázquez y Constanza Moreira para dirimir en las internas el candidato presidencial para las elecciones generales de octubre de 2014, siendo el ex presidente de 74 años, el que se alzó con la victoria dentro del izquierdista Frente Amplio con más del 80 por ciento de los votos.

La estrategia electoral de la presidenta Cristina Fernández parece haber mostrado una combinación de estos dos modelos, en definitiva una forma propia. En donde la disputa interna entre varios candidatos parece haber posicionado a uno de ellos con claras ventajas sobre el resto. La presidenta no instala un candidato propio sin embargo termina por dar la puntada final a una fórmula electoral en la quiere dejar su impronta.

Suceder significa continuar y creo que de eso se trata, de esquivar el final. Sin embargo no puede negarse que lo que se inicia ahora es una nueva página, que incluso de ganar el candidato oficialista seremos testigos de al menos formas diferentes de gobierno.

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Y finalmente veamos las interesantes reflexiones del director de Le Monde Diplomatique Edición Cono Sur en español, José Natanson:



El kirchnerismo, decíamos, opera desde el borde. Unos meses atrás, cuando todavía

circulaban las especulaciones, el gran interrogante consistía en si Cristina jugaría antes de las PASO o si esperaría el resultado para recién después apoyar al ganador. ¿Jugaría la Presidenta? Jugó, sólo que en un sentido diferente al que muchos esperaban: con la decisión de convertir a Scioli en el candidato único del oficialismo, rodeado por listas legislativas y un vicepresidente químicamente puro, la Presidenta apostó a la moderación, la contención, el balance.

Probablemente esto explique el desconcierto que generó su decisión en una parte del kirchnerismo duro, que una semana atrás criticaba la “hipótesis Scioli” como una claudicación clarinista. Pero el kirchnerismo chocó contra un límite, implícitamente reconocido en la decisión de Cristina. Ni suficientemente populista como para forzar una reforma constitucional que habilite un tercer mandato al estilo venezolano, ni suficientemente institucionalista como para descansar en una organización partidaria que le permita construir un sucesor puro al estilo brasileño, el Gobierno sufre su histórica dificultad para ofrecer políticos expresivos de su vibración ideológica y capaces al mismo tiempo de ganar elecciones. Había ocurrido antes, con las candidaturas kirchneristas de Massa, Insaurralde y el mismo Scioli, y sucede ahora, cuando lo que está en juego es la mismísima Presidencia. Como ideología no equivale a popularidad y la militancia no se traduce necesariamente en votos, Cristina decidió, con toda lógica, jugar a ganar, aunque sea con un candidato que la representa sólo a medias: Scioli para todos.

Concluyamos con un comentario general. En tanto metáfora política, la dichosa polarización alude a dos núcleos de intensidad enfrentados, pero no dice nada acerca de la distancia que los separa. ¿Hasta qué punto, citando el graph de 6,7,8, la disputa Scioli-Macri supone la lucha entre dos “proyectos de país”? Pertenecientes a una misma generación política, el representante de la posmodernidad peronista y el de la posmodernidad republicana se diferencian por las circunstancias en las que cada uno llega a la campaña, consecuencia a su vez de decisiones relativamente recientes, antes que por un contraste ideológico fuerte construido a lo largo de décadas de ejercicio político. Descontextualizados, Macri y Scioli no son tan distintos. Pero el hombre es siempre él y su circunstancia. Por una vez más cerca de Ortega y Gasset que de Jauretche, el kirchnerismo se consuela con la idea de que podrá –con el liderazgo de Cristina, bloques legislativos sólidos y el vicepresidente– condicionar un eventual gobierno de Scioli. ¿Será efectivamente así? ¿Qué pesa más en política, el sujeto o la estructura? ¿Y qué hará Scioli cuando sea libre?

Las leyes sociales no operan como la ley de gravedad, pero de todos modos existen, y una de ellas indica que en tiempos de excepción o emergencia las sociedades tienden a inclinarse por liderazgos enérgicos y extremos, y que en momentos de normalidad, así sea de normalidad recesiva, prefiere alternativas apaciguadoras y centristas.

El apoyo de Cristina a Scioli es una forma de interpretar esta demanda social de moderación, que al fin y al cabo es la que explica que ninguno de los candidatos más cercanos al kirchnerismo, incluyendo a Florencio Randazzo, lograra acercarse en las encuestas al programa de paz y administración del gobernador bonaerense.

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Para concluir, este humilde servidor público se atreve a acercar un par de reflexiones de su propia cosecha:

La principal prioridad de cualquier espacio político que aspira a gobernar para aplicar su proyecto de país por la vía democrática es, obviamente, ganar las elecciones. Y, una vez

en el gobierno, procurar alcanzar el poder (el verdadero poder fáctico) y tomar las medidas necesarias para concretar ese proyecto de país que fue votado mayoritariamente. Pero una vez en el gobierno, la mayor prioridad (además de no alejarse de ese objetivo original) es, por supuesto, mantenerse en el gobierno ganando elección tras elección, una condición sine qua non para concretar ese mandato popular que le da legitimidad y que lo llevó al poder (y no arriesgarse a perder todo lo construido en un caprichoso encapsulamiento ideologicista). Para ello, el único camino legal y legítimo que conocemos es hacer política, con todas sus marchas y contramarchas. Y eso es lo que el kirchnerismo hizo en estos días (e hizo siempre en estos doce años), lo que se ve reflejado en el diseño de sus listas de candidatos.

Siguiendo y actualizando el sabio consejo del gran pensador popular Arturo Jauretche para los momentos en los que uno duda dónde colocarse políticamente: ante una coyuntura confusa debemos leer La Nación, Clarín y sus adláteres mediáticos y caminar por la vereda de enfrente.

Por eso les decimos nuevamente aquí a los partidarios del oficialismo nacional que se sienten sorprendidos y confundidos por el amado de las listas del Frente para la Victoria: ¡bienvenidos a la política!

Y parafraseando el chiste de Daniel Paz y Rudy que acompaña estas líneas, pontificamos humildemente que siempre es mejor tragarse un sapo que ser comido por un gorila…


Y Cristina movió sus piezas: “Caballo 4 Alfil: Jaque”…

Caballo 4 Alfil: Jaque.
Cuando parecía que todo estaba dicho, que las piezas del tablero de la política argentina actual seguirían la lógica de los últimos meses y se esperaban las jugadas previsibles de acuerdo a lo que los distintos jugadores venían haciendo y pensando, cuando todos creían saber cuáles serían los probables movimientos por venir, el principal jugador hizo la movida que nadie (¿nadie?) esperaba y pareció que pateaba el tablero, pero no es así, fue tan sólo una movida inesperada pero certera. Una movida que la mayoría no esperó, pero que era de esperar si se analiza lo que ese jugador siempre hizo en ocasiones similares: apelar a la sorpresa, a la contundencia, la coherencia y la lógica política. Tomó la iniciativa como lo hizo siempre, algo que le dio enorme cantidad de frutos en todos estos años. Seamos más claros: cuando la oposición política-económica-mediática creía que era su oportunidad de decretar, ahora sí, el fin del kirchnerismo, el esperado y nunca encontrado “fin de ciclo K”, el mayos jugador, el gobierno, Cristina Fernández, realizó una inesperada (para propios y extraños) y certera movida y cantó Jaque. Que sea tan solo Jaque y no termine en Jaque Mate depende ahora de los movimientos de la oposición política (entre otros cientos de cosas). Pero no nos adelantemos a sacar conclusiones, repasemos lo que se dijo en estos días luego del lanzamiento de la fórmula presidencial Scioli-Zaninni:
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El peligro chino.
Por Luis Bruschtein
Tras su designación como compañero de fórmula de Daniel Scioli, los medios opositores expresaron desengaño, bastante malestar y algunos de sus columnistas no pudieron ocultar

el desconcierto y la bronca y dieron a entender que se trataba
prácticamente de una traición del gobernador bonaerense.

Resulta ahora que Zannini –que como abogado es especialista en derecho administrativo– sería el responsable de todas las medidas del Gobierno, desde la reforma política hasta la democratización de la Justicia, pasando por la ley de medios.
En esa especie de alucinación anti “K”, pasó de ser el secretario de Legal y
Técnica a convertirse en la gran sombra gris detrás de los Kirchner. En ese relato Zannini es el peor de todos, incluso peor que los Kirchner porque habría sido el que les llenó la cabeza de pajaritos. 
Con su elementaridad política, Elisa Carrió habló como el general Videla cuando hacía terrorismo “antiterrorista”: “La opción ahora es dictadura estalinista o democracia”, sentenció.
Estas reacciones tan destempladas de la oposición, tan exageradas, revelan desorientación. Es como si contra todas las evidencias de la realidad hubieran creído en el escenario de fin de ciclo que insistieron en construir burdamente los medios opositores. La designación de Zannini fue un dato más de la realidad que muestra al kirchnerismo como una fuerza que no está al final de sus días
sino que se expresa con altibajos pero que está viva y tiene mucha capacidad de reacción.
No hay fin de ciclo. Ni los medios opositores ni “los mercados” pudieron romper la alianza que se estructuró desde el 2003. Y cuando ya había quienes se ilusionaban con que en las presidenciales el kirchnerismo sería el gran ausente, el ofrecimiento de Scioli a Zannini fue como un cachetazo de la realidad. Ser oposición al kirchnerismo les resulta incómodo. Hasta Macri quiere aparecer como progresista según su consejero Duran Barba. Pero el esfuerzo por oponerse a este gobierno los ha empujado cada vez más a la derecha ante la sociedad. Muchos supuestos progresistas votaron contra medidas como la nacionalización de YPF, la ley de medios o el matrimonio igualitario. El ejemplo más crudo fue la alianza del radicalismo con el PRO y en menor medida la de Pino Solanas con Elisa Carrió o sus coqueteos con Massa y Rodríguez Saá.
La fuerte reacción de la oposición y, por el contrario, la buena recepción que tuvo en el conglomerado heterogéneo, peronista y no peronista, del Frente para la Victoria, fueron síntomas tanto de que los medios opositores y los mercados apostaban a que Scioli se apartaría indefectiblemente del proceso del que formó parte estos años, como de las dudas previas que había en el núcleo duro del kirchnerismo. La designación de Zannini como vice de la fórmula esmeriló estas suposiciones y prevenciones.
(…) Zannini era la pieza que faltaba en el tablero para equilibrar las propuestas dentro del Frente para la Victoria. Ahora la oposición enfrentará a un bloque bastante representativo de estos doce años y con altísima intención de voto. El escenario de fin de ciclo o de un triunfo fácil eran solamente espejismos creados por los medios opositores y “los mercados”.
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Tipos de cambio
Ahora lo que se decidirá es si en los próximos años continuará el modelo de desarrollo con justicia social, que antepone la inclusión a los privilegios; o si se marchará hacia una restauración neoliberal, donde las motivaciones sectoriales prevalecerán sobre el interés general. Por cierto, no se trata de matices, sino de dos modelos políticos, económicos y sociales opuestos. O el Estado sirve para continuar con la distribución del ingreso, de la palabra y del conocimiento, o vuelve a ser el instrumento para privatizar ganancias y socializar pérdidas.
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“Consulté con la Presidenta y le he aceptado la candidatura a Daniel Scioli.
Es una

manera de complementar la fórmula y para mí es un orgullo compartir la fórmula con alguien que compartió la fórmula con Néstor Kirchner”, declaró Zannini a los periodistas. Contó que eso mismo le había dicho a Scioli al comunicarle su decisión y calificó al mandatario bonaerense como “la continuidad del camino” que los Kirchner emprendieron en el 2003.

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Veamos las repercusiones en La Nación:
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La sucesión sigue lejos de resolverse
Por Mariano Grondona
Pareciera  que, cuando mira en dirección de su propia sucesión, Cristina Kirchner sólo

concibe sucederse a sí misma. Según esta manera de ver las cosas, después de Cristina no podría venir otra persona que la propia Cristina. Si ella piensa así, ¿se quiere una fórmula más audaz que esta suerte de apoderamiento sucesorio que hoy se está verificando?

La designación de Carlos Zannini como vicepresidente de Scioli prueba que esta concepción es real. Lo primero que habría que decir es que la fórmula impuesta refleja la voluntad de la Presidenta.
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Editorial.
Zannini, la confirmación del “vamos por todo”
Contrariamente a su declamada independencia para rectificar lo que haga falta, Scioli selló un acuerdo electoral que lo ata al kirchnerismo más intransigente.
La nominación de Carlos Zannini como compañero de fórmula de Daniel Scioli en su candidatura presidencial por el Frente para la Victoria (FPV) confirma que Cristina Fernández de Kirchner no está dispuesta a delegar en nadie la forma en que se instrumentará su sucesión, con la esperanza de seguir gobernando después del 10 de diciembre, si su fuerza política triunfa en las elecciones.
Además de ser uno de los hombres de máxima confianza de la familia Kirchner y uno de los poquísimos integrantes de la mesa chica del poder, Zannini ha sido el arquitecto de la estructura jurídica de los 12 años de poder kirchnerista en el orden nacional.
La designación de Zannini en la principal fórmula presidencial del FPV que competirá en las primarias abiertas ofrece otra perspectiva. En el caso de que Scioli llegue a la Casa Rosada, el cristinismo tendrá en Zannini a un auditor, un comisario político que custodiará la prosecución del modelo K.
La situación del actual gobernador bonaerense de llegar al Poder Ejecutivo Nacional podría verse más limitada aún con un Congreso que podría estar dominado por legisladores que surgirán mayoritariamente del dedo de Cristina Kirchner.
Cabe preguntarse cuál será el grado de autonomía que tendrá Scioli, tanto en la campaña electoral como en su eventual gestión nacional
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Y ahora repasemos lo que dijo Clarín:

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La receta de la polarización tiene un riesgo: perder con las botas puestas.
La decisión más promocionada fue la nominación de Carlos Zannini como acompañante de Daniel Scioli, pero, en rigor, Cristina Kirchner definió en esa misma jugada otra cuestión acaso más relevante: eliminar la competencia en las PASO para unificar todas las fuerzas del oficialismo bajo una misma boleta. Las dos novedades van en el mismo sentido. Una y otra buscan polarizar la elección con Mauricio Macri, tal como quiso la Presidencia desde un principio y como también prefiere el jefe del PRO.
Esa opción tiene ventajas, pero también genera riesgos para el que la promueve. Polarización significa que las preferencias del electorado tenderán a dividirse en dos polos, pero nada asegura que esos dos polos tendrán la misma cantidad de votos.
Scioli sabe ahora que su aspiración de encarnar un “cambio con continuidad” quedó condenada a la fantasía: ahora habrá que remitirse a defender a cada rato los “logros del modelo” de aquí hasta octubre.
Ese kirchnerismo ferviente le proporcionará a Scioli un acceso sin restricciones al piso de apoyos que posee la Presidenta, pero también le trasladará el techo de la intención de voto de Cristina. El gobernador bonaerense eligió jugar el partido con esas reglas, convencido de que el refugio del oficialismo genera más ventajas que la intemperie de la oposición.
Eso es lo que sostiene el candidato en conversaciones privadas desde hace varias semanas: “Cristina se convenció de que el único que garantiza mantener a los votantes del kirchnerismo soy yo”, suele repetir. Según marcan las encuestas conocidas hasta hoy, esa frase tiene sustento sociológico. Esas mismas proyecciones muestran otro dato: los votos del kirchnerismo solos no alcanzan para ganar las elecciones presidenciales.
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Scioli al Gobierno, Cristina al poder
Si de Scioli hubiese dependido Zannini jamás sería su vice. Pero Cristina lo dejó en claro: ella es la única que manda.
La peor medicina le llegó sin que la esperase. Zannini es Cristina y Scioli con Zannini deja de ser Scioli, el dirigente que ensayó un discurso siempre ambiguo para diferenciarse del kirchnerismo dentro del kirchnerismo. No hay más diferencias. Todo es una versión remixada de Cámpora al Gobierno, Perón al Poder. Con dos diferencias: Cristina no es Perón y Cámpora fue candidato porque Perón estaba proscripto. Pero está por verse si la cristinización plena de Scioli no termina por ayudar a Macri.
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Ni pato, ni rengo: con obsesión de poder
Julio Blanck
La transición ya empezó. Pero no se nota. El síndrome del pato rengo termina como

algo que pudo haber sido pero no es. Ni pato, ni rengo. Cristina está lejos de ser una presidenta debilitada: en la cuenta regresiva hacia el final de su mandato conserva en sus manos todo el poder político. Mérito propio, sobre todo. Pero también deficiencia ajena. Los que aspiran a sucederla, oficialistas u opositores, siguen bailando al ritmo de la música que ella ejecuta. La economía, deprimida pero controlada y sin estallido a la vista, le da a Cristina un piso de estabilidad sobre el que ella construyó la recuperación de su imagen.

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Y observemos también qué dijo la oposición política:

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Elecciones 2015 | Carrió: “Scioli fue disuelto por Cristina y Zannini”

Carrió opinó sobre la fórmula Scioli-Zannini. “El candidato no es Scioli, es Cristina”, disparó la diputada.






Para Macri, la fórmula Scioli-Zannini representa la “continuidad” de los últimos doce años.Para Macri, Scioli ha sido “quizás el gobernador más leal” al proyecto del Frente para la Victoria y sostuvo que junto con el secretario Legal y Técnico “representan claramente dos dirigentes que han militado por la idea que ellos han impulsado estos doce años”.Luego, en diálogo con Radio10, Macri dijo la fórmula Scioli-Zannini representa la “continuidad” y la que él encabece “el cambio”. “Los argentinos vamos a definir si seguimos con esta forma de poder prepotente o con nuestra propuesta. Hay continuidad o cambio.
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Reutemann: “Zannini reconfirma la continuidad del proyecto”
El senador, ahora aliado con el PRO, consideró la designación del secretario de Legal y Técnica como “una decisión inteligente”.

El senador nacional por Santa Fe, Carlos Reutemann, consideró que la designación
de Carlos Zannini como compañero de fórmula de Daniel Scioli “es una decisión
inteligente que reconfirma la continuidad de un proyecto político que tiene 12 años”.

“Es una decisión tomada con inteligencia. Zannini es un persona que conoce bien a Néstor y a Cristina desde hace mucho tiempo. Ponerlo ahí, junto a Scioli es una reconfirmación del proyecto”, indicó Reutemann a radio Continental.  “Conozco a Zannini desde hace años y si
alguien representa el kirchnerismo, además de Néstor y Cristina, ese es Zannini”,
sostuvo el senador.
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Y, finalmente, repasemos lo que señalan los analistas políticos de las encuestadoras:

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La mirada de los analistas sobre la flamante fórmula K
Los analistas políticos aportaron su mirada crítica a lo que es sin duda el dato político de la semana, a raíz de la decisión de Daniel Scioli, precandidato presidencial y gobernador bonaerense, de comunicar que quien lo acompañe como vice sea Carlos Alberto Zannini.  En diálogo con Clarín, Artemio López, director de Equis y consultado habitualmente desde la Rosada, dejó dos conceptos claros: “Se kirchnerisó Scioli”. Y agregó que -de esta manera- el Frente para la Victoria “está en  condiciones de ganar en primera vuelta”.“Es una decisión racional de parte de Scioli, de anclar su propuesta en el kirchnerismo de manera profunda, y se supone que es aceptar la condición política de la Presidenta de manera explícita, además que le da mayor volumen electoral de cara octubre“, señaló.Para Artemio, la buena imagen con que cierra el ciclo Cristina Kirchner, el piso electoral del FpV y “la mejora notable de la coyuntura económica” forman un cóctel “que dan forma al cada vez más evidente triunfo del oficialismo en octubre.En cambio, Mariel Fornoni, de Managment & Fit, se mostró sorprendida tras el anuncio de que el secretario de Legal y Técnica acompañará al bonaerense en la fórmula presidencial. “No era uno de los nombres que estaban dando vueltas, se especulaba por el núcleo duro del kirchnerismo y se apostaba por un gobernador con otro perfil”, sostuvo.Tanta fue la sorpresa para la directora de esta consultora, que contó que nunca lo habían medido. Sin emabrgo, Fornoni duda de lo que pueda aportar, en caudal de votos, el hombre de mayor confianza de la Presidenta a Scioli.Para Jorge Giacobbe, de Giacobbe & Asociados, Zannini representa “un cerco” a Scioli y la decisión por parte del kirchnerismo “que si la tómbola sale para su lado van a gobernar ellos”.“Esta maniobra de cercar a Scioli es también una maniobra de confianza”, aseguró a Novaresio, en La Red. Y adelantó que desde el kirchnerismo “van a poner todas las listas de diputados y senadores, con lo único que nos quedamos (desde el sciolismo) es con el Ejecutivo”.
 Como vemos, la política no es sólo operaciones, campañas, mentiras o medias verdades sino que es principalmente (más allá de la gestión) movimientos en un tablero de ajedrez; y el último realizado por la presidenta descolocó a todas las oposiciones, como vimos más arriba.
Como dijimos anteriormente, aunque faltaría otro movimiento más del oficialismo antes de las 24 horas de hoy sábado 20 de junio, ahora le toca mover a la oposición, y en unos meses más veremos si se pasa de un Jaque a un Jaque Mate

 

Fin de Ciclo K. Ahora sí que llegó…

La tercera es la vencida… aunque ya van, al menos, cinco anuncios de la llegada del fin de ciclo del kirchnerismo desde que asumió el gobierno en 2003, y ese mentado final todavía parece negarse a llegar.

Ante este panorama de yerros en los pronósticos, deberíamos preguntarnos frente a este nuevo presagio: ¿se tratará de un fin de ciclo K o asistimos a un nuevo reset del  kirchnerismo?

De esta manera ya lo hemos planteado en varias notas, entre ellas El “Fin de Ciclo K” y la mala praxis de analistas, editorialistas y políticosEstreno: Fin de Ciclo K (V). Próximamente en los más grandes medios El “Fin de Ciclo K” (IV), “Como la Cigarra”… así que no abundaremos en los intentos anteriores de muchos periodistas, medios de difusión, analistas e intelectuales de explicar la llegada del fin del kirchnerismo como movimiento político, ya sea en programas, diarios, revistas y hasta libros sobre el tema. Hoy nos remitiremos a analizar lo que se está diciendo en estos días sobre el nuevamente anunciado “fin de ciclo K”.

Vayamos ya, pues, a los textos:



Se rompe una regla: la política oficial se afianza en el último tramo.

La economía de corto plazo casi no forma parte hoy de la agenda ni siquiera entre los candidatos políticos entusiasmados con la posibilidad de ganar las presidenciales del 25 de octubre ni de aquellos que quieren sacarle provecho a un giro a la derecha en la política económica. Hoy casi nadie habla de inflación ni de estanflación y el conflicto con los buitres, más allá de algunas escaramuzas que probablemente sigan, no forma parte de la discusión.

Con niveles de desempleo relativamente bajos, precios y tipo de cambios equilibrados y algunas dificultades subsanables en las cuentas fiscales, la economía, a diferencia de otros períodos disruptivos de la historia reciente, vislumbra un cierre de ciclo en el que existe un predominio claro de la política sobre la economía.

Históricamente, los cambios de gobierno o los fines de ciclo albergaron enormes expectativas porque los mandatorios salientes, ya sea el radical, Raúl Alfonsín, el conservador-peronista, Carlos Menem o el aliancista, Fernando de la Rúa, dejaron el país en llamas o al borde de precipicio. Cualquier mensaje esperanzador que muestre equilibrio siempre fue bienvenido entre los argentinos que vivieron en los ’80, los ’90 o fines del siglo XX. Pero ahora esta idea de qué el próximo presidente será mejor y que instrumentará una política económica superadora no anida, en muchos casos, ni siquiera en el más recalcitrante militante antikirchnerista.

Entre la población se agiganta la idea de seguridad que le confiere la política socioeconómica. La tranquilidad del ciudadano se inspira en que su empleo no peligra y que el poder de compra de su salario se mantiene por las paritarias y una política centrada en mantener el consumo como eje del crecimiento.

Más allá de esta “sensación” de hastío que instalaron, discurso tras discurso, desde ciertos sectores del stablishment, la sociedad hoy está reconciliada con la política oficial, incluso tomando en consideración los déficits y las materias pendientes del kirchnerismo. De hecho, un informe de confianza del gobierno que elabora la Universidad Di Tella le ofrece a la gestión de Cristina Fernández de kirchner el mayor nivel de confianza de los últimos tres años. Este indicador registró un aumento del 10% en mayo respecto de abril, señala la Di Tella a partir de una investigación de Poliarquía Consultores.

La mejoría es más pronunciada si se toman valores interanuales, ya que la confianza en la administración aumentó un 38% con respecto a mayo de 2014. El estudio indaga en la percepción de los encuestados sobre cinco aspectos del gobierno: imagen, capacidad, interés, eficiencia y honestidad. El atributo más valorado del gobierno es la honestidad. Sin embargo, hay un dato que resulta más ilustrativo a la hora de hacer un análisis comparativo entre el kircherismo y las gestiones de la nueva era democrática que empezó en 1983: el mayor índice de confianza de la gestión K, por grupo de edad, se ubica entre aquellos que tienen entre 30 y 49 años. Esta franja etárea atravesó las grandes crisis que sufrió el país con la hiperinflación de 1989-90 y la salida traumática de la Convertibilidad en 2001-02. Pero, atención, el segundo segmento que más confianza profesó hacia el gobierno en esta encuesta son los jóvenes de entre 18 y 29 años.

En la última etapa, con más de una década de administración política, el gobierno mejoró su confianza entre aquellos que atravesaron todo el proceso democrático y quienes crecieron bajo la gestión kirchnerista.

Sin embargo, la preocupación y el temor hoy están esencialmente focalizados en la política social y económica que llevará a cabo el próximo gobierno.

Esto explica, de alguna manera, porque los economistas de los precandidatos de los partidos políticos se esmeran por mostrar en público a la sociedad que van a mantener los ejes centrales de la gestión.

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Comenta sobre el tema el periodista de Clarín, Julio Blanck:

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Se le han llevado de todo un poco a Massa, y quizás haya más, algún dirigente notorio y segundas y terceras líneas que hagan más profundo el desangrado de las estructuras. Hasta aquí, asustados porque Massa ya no les garantiza el paraguas protector para mantener el poder en sus territorios, intendentes y legisladores huyeron en atropellada vuelta al oficialismo demostrando cuánto tenían de espesor sus convicciones. 

Dicho esto sin perjuicio de que, en los pocos sondeos serios que circulan, la imagen de la Presidenta creció sin pausas los últimos tres meses.

En verdad, pueden seguir discutiendo esto diez días más después del inminente cierre de alianzas. El 20 de junio se termina el plazo para anotar candidaturas. Ese el punto de no retorno.

Pero nadie puede asegurar que unos y otros hagan algo distinto a lo que hicieron hasta ahora para evitar que el kirchnerismo se perpetúe en el poder.

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Veamos qué es lo que opinan en el entorno macrista sobre el tema:

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Como Macri pareció inmune a esa presión, hoy De Narváez se lo propuso públicamente. Le pidió al líder del PRO “grandeza política” para sellar el acuerdo con Massa y confirmó que el jefe de Gobierno sabe que de no acordar con el líder del Frente Renovador puede favorecer un triunfo del kirchnerismo.

De Narváez dijo que en el encuentro del miércoles en su casa, el consultor ecuatoriano afirmó: “Sabemos que podemos perder, pero preferimos perder puros, solos”.

“Durán Barba es muy claro hablando y básicamente dijo dos cosas: Cristina es imbatible y la economía de bolsillo va a mejorar”, reveló esta mañana en declaraciones a radio Mitre. Y precisó que, en ese contexto, el histórico asesor macrista les dijo que “por eso decidimos ir solos, puros, aún sabiendo que podemos perder y preferimos perder puros, solos”.

(…) se lamentó De Narváez y agregó que “si bien desde lo técnico esa posición es sostenible, desde lo político me parece imperdonable”.

Las revelaciones de las charlas privadas con Durán barba, forman parte de la última jugada de Massa, que como reveló LPO, este martes cuando brinde una conferencia de prensa, pronunciará un mensaje simple pero contundente: Instará por última vez a Macri a que habilite la primaria o en caso contrario, será responsable que el kirchnerismo gane en primera vuelta.

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Leamos ahora lo que editorializa en La Nación Joaquín Morales Solá:

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Macri y Massa, cuando ya es tarde para todo.

El “círculo rojo”, una metáfora para nombrar a los sectores empresarios más influyentes del país, rodeó a Macri en días recientes para empujarlo a un acuerdo opositor. Esos hombres importantes de la economía temen, más que nada, la continuidad del cristinismo con otro nombre. Al revés de Massa o de Daniel Scioli, a Macri no lo atemoriza el “círculo rojo”: nació dentro de él, los conoce desde adolescente a casi todos los grandes empresarios y es crítico de lo que éstos han hecho durante el kirchnerismo.

Según las mediciones del macrismo, un 60 por ciento de la sociedad quiere ese cambio, aunque no todo ese bloque es extremadamente crítico de Cristina Kirchner o de su gobierno. Se inclina por un cambio de personas, de métodos y de políticas, pero no quiere vivir bajo un poder que disponga giros de vértigo. Por eso, Macri corrió su discurso hacia el centro: promete conservar los subsidios sociales, hacer eficiente a Aerolíneas Argentinas en manos del Estado o confirmar en su cargo al actual CEO de la estatal YPF, Miguel Galuccio.

En la desesperación de los últimos días, sólo reclamaba un papel como actor de reparto. La última carrera electoral de Massa no deja de ser una tragedia política y personal. Hace apenas ocho meses era el candidato presidencial con más intención de votos.

Cansado y debilitado, casi con la lengua afuera, lo buscó a Macri. Macri lo esperaba, pero para decirle que no, cobrando el desplante que él sufrió de parte de Massa en las elecciones de 2013. Ninguna política nueva le quita a la política su eterna dosis (¿necesaria, tal vez?) de dureza y frialdad. La mejor síntesis la hizo un viejo massista: “Ya es tarde para todo”.

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Veamos ahora qué piensan los factores de poder real al respecto:

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El establishment hará cualquier cosa” para que no gane el FPV.

El secretario general de la Unión Industrial Argentina (UIA) y diputado nacional por el Frente Renovador, José Ignacio De Mendiguren, aseguró hoy que desde el establishment económico harán “cualquier cosa” para evitar que el Frente para la Victoria triunfe en las elecciones presidenciales de este año.

“Es verdad que hay mucha gente del establishment que tiene un temor grande a un posible triunfo del Frente para la Victoria”, sostuvo De Mendiguren en radio Del Plata y agregó: “Con tal de que eso no se dé, cualquier otra cosa sirve”.

Sin embargo, el empresario massista se desmarcó de ese sector y mantuvo distancia al afirmar que “eso no es una elección”. “Una elección es que cada uno plantee lo mejor, y si tiene que ganar el que tiene que ganar porque la gente lo eligió, eso es la democracia”, subrayó.

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Pero, será tan así como dicen:

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Repuntó en mayo la confianza en el Gobierno.

La confianza en el Gobierno registró un aumento de 10% en mayo respecto de abril. Así lo establece el informe de Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), que elabora la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), a partir de una investigación de Poliarquía Consultores.

La mejoría es más pronunciada si se toman valores interanuales, ya que la confianza en la administración nacional aumentó un 38% con respecto a mayo de 2014, cuando se ubicaba en 1,51.

El índice, que utiliza una calificación de 0 a 5 puntos, se ubicó en 2,09 y registró el valor más alto desde mayo de 2012, cuando había trepado a 2,14 puntos. Es la tercera suba consecutiva desde febrero de este año.

El estudio indaga en la percepción de los encuestados sobre cinco aspectos del Gobierno: imagen, capacidad, interés, eficiencia y honestidad. Fue la honestidad el atributo mejor valorado, con 2,43 puntos, lo que implica un incremento de 13% con respecto a abril en ese rubro.


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Cristina Kirchner ante un ciclo que no termina.

Se dice que Cristina sube en la consideración pública porque “ya se va” y que, como todo presidente que deja el cargo, la mirada de la población sobre ella se vuelve más matizada,

menos aguda. Se compara entonces esta etapa de la gestión kirchnerista con el último año del primer gobierno de la chilena Michelle Bachelet, que finalizó en marzo de 2010. Bachelet había experimentado un fuerte descenso en su imagen al inicio de su mandato, tocando un piso de alrededor del 35 por ciento de aceptación en 2007. La dirigente socialista se retiró tres años más tarde con un histórico 84 por ciento de aprobación.

Si este razonamiento es adecuado, todo presidente que se retira del cargo sin reelección posible, se beneficiaría con un “viento a favor” en las encuestas, a partir de que una regla no escrita que indicaría, supuestamente, que la consideración pública se vuelve más benevolente con un mandatario que se retira.

Lamentablemente, al menos en el caso de la Argentina, esta situación no se ha verificado. Más bien lo que suele ocurrir es todo lo contrario, según la evidencia histórica. En un paper publicado en 2013, el politólogo Aníbal Pérez-Liñán trabajó sobre la cuestión “Liderazgo presidencial y ciclos de poder en la Argentina democrática”. En ese trabajo, el especialista recopiló datos de encuestas sobre el porcentaje aprobación de la gestión de gobierno entre 1983 y 2013.



La información está compilada en el gráfico que sigue:

Según puede observarse, los niveles de aprobación de Raúl Alfonsín, Carlos Menem e incluso Néstor Kirchner -algunos mayores, otros menores- permanecieron estancados o cayeron en los últimos meses de cada una de sus gestiones. En todos los casos, se econtraron muy lejos de los picos de aprobación que lograron alcanzar en algún punto de sus mandatos.

La consultora IPSOS ha dado a conocer información sobre los niveles de aprobación de Cristina Kirchner en los últimos dos años. En esta nota se indica que en 2013 la imagen presidencial, de acuerdo a esa empresa y sus estudios de opinión, había caído con respecto a 2011 pero hasta un piso todavía alto, del “50 por ciento”. A fin de 2014, la consultora la ubicaba en 49 por ciento. Aquí se ve cómo, Luis Costa, de IPSOS, señaló el mes pasado a Interamerican Dialogue que que “Cristina permanece como la presidente más popular de la región con el 49 por ciento” de aprobación.

Para pasarlo en limpio, entonces. No es cierto que en la Argentina se dé un “efecto Bachelet”. No se verifica que “la imagen del Presidente sube porque se va” o que, en este caso, “Cristina sube porque se va”. De esa forma, la actual mandataria -en caso de mantener o mejorar los actuales niveles de aceptación- es protagonista de una compleja operación política nunca antes lograda en la historia reciente argentina. Rompe el ciclo que termina con una cierta “demonización” de un jefe de Estado que se aleja.

Sobre esta cuestión deberán tomar nota no sólo los analistas que habían pronosticado para esta altura de 2015 un “fin de ciclo” político para Cristina, sino también los sectores que evalúan con cierta liviandad que el kirchnerismo se desvanecerá en el aire una vez que la mandataria deje el 10 de diciembre la Casa Rosada.

Para hacer aún más completa su ruptura con el pasado reciente, Cristina tendrá que producir otro hecho que ni Juan Perón ni Carlos Menem -los dos presidentes de su partido que estuvieron algún tiempo más que ella en el cargo- lograron o quisieron lograr: colocarle la banda y entregarle el bastón presidencial a un dirigente que triunfe en elecciones y que surja de su mismo signo político.

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El FpV se mantiene como primera fuerza nacional, según encuestas.

Un encuesta de M&F vuelve a colocar al Frente para la Victoria como la primera fuerza en intención de voto a nivel nacional, cinco puntos por delante de la alianza entre PRO, UCR y Coalición Cívica, y a más de 24 puntos del espacio de Sergio Massa.

La encuesta realizada por la consultara Management & Fit, publicada hoy por el diario Clarín, repite los resultados de las encuestas que otro centros de opinión pública vienen realizando: el Frente para la Victoria continúa a la cabeza de la intención de votos, con Daniel Scioli como el candidato mejor posicionado en las PASO.

La muestra, que abarcó 2400 casos en todo el país, coloca al oficialismo nacional como la fuerza más elegida que, con la suma de los números del gobernador bonaerense y del ministro de Interior y Transporte Florencio Randazzo, alcanzaría el 35,3% de los votos.

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Elecciones 2015: Cristina supera el 60% de imagen positiva.

“La imagen de la Presidenta crece de manera sostenida”, indicó López al evaluar el grado de influencia que tendrá la mandataria en las próximas elecciones.

Según el especialista, la imagen positiva de Cristina Kirchner “está por arriba del 60%”. Y afirmó: “Lo dicen consultoras oficialistas y opositoras, incluso la multinacional IPSOS, que revela la imagen de los dirigentes de la región donde Cristina es la segunda con el 50 % de imagen positiva por debajo de (el presidente de Bolivia) Evo Morales”.

En mayo, la imagen positiva Cristina estaba en 50 % según una encuesta del consultor Raúl Aragón: “Scioli está creciendo fuertemente en parte por el crecimiento y recuperación impresionante de Cristina en calidad de imagen”, analizó el especialista a dos meses de las PASO 2015.

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Elecciones 2015: Hasta Macri reconoce que Cristina tiene una buena imagen.

Al ser consultado, afirmó que la presidenta tiene “una imagen razonable al final de un mandato”. Cuando prefirió decir que eso “no le preocupa”, el Jefe del PRO reconoció que la mandataria no es “piantavotos”.

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“Hoy, Cristina supera el 50% de imagen positiva, y en Provincia está cerca de los 60 puntos”, indicó el consultor Mario Riorda.

El politólogo y experto en estrategias en comunicación política analizó en Mañana Sylvestre la fuerte recuperación de la Presidenta y del Gobierno en general de cara a las próximas PASO.

“Cristina está incluso superando el 50% de imagen positiva, y sobre todo porque hay diferencia de entre 4 y 5 puntos entre encuestas telefónicas y encuestas domiciliarias, y en las domiciliarias está dando cómodamente arriba de 55 puntos, e incluso en la provincia de Buenos Aires más cerca de 60 puntos que de 50”, subrayó el analista político e investigador académico Mario Riorda, sobre la recuperación política del Gobierno, registrada en este último trimestre.

Desde su perspectiva, parte de la prensa y de los analistas cayeron en la “tentación analítica temprana” al hablar de fin de ciclo político tras el llamado efecto Nisman, situación que a su juicio parecería hoy lejos de concretarse.

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Queda ya bien claro que se repite el fin de ciclo del kirchnerismo… al menos, el mismo final que se viene anunciando desde hace una década, es decir que el Frente para la Victoria sigue siendo el partido más fuerte y vigente de la década y, de seguir así, se proyecta como el vencedor de las elecciones de este año como lo ha sido a lo largo de su gobierno, al menos en la primera vuelta.

El hecho de que la oposición política y mediática y los usuarios (con exclusividad) de los medios de difusión hegemónicos hayan creído lo contrario, sólo demuestra lo que comentamos aquí en varias oportunidades (por ejemplo en *Glasnost, Perestroika y la Caída del Muro de… Clarín, *Medios hegemónicos. Mentime y llamame “la gente”…, *La basura en el ojo de la “opinión pública”…, *El día en que el Grupo Clarín desmintió al Grupo Clarín… o en *¿Es correcto decir que Clarín miente? No): que el muro de desinformación o información por demás sesgada de esos medios no deja ver con claridad una realidad que suele golpearlos fuertemente cada dos años, cuando hablan las urnas y callan a muchos medios.







Antimayoritarismo, el movimiento político más antiguo del país.

Es ampliamente sabido que el radicalismo es el partido/movimiento político masivo más antiguo de la Argentina (obviando las sucesivas
divisiones que sufrió en su historia). Le sigue en antigüedad el peronismo, con sus diversas denominaciones partidarias y divisiones propias a través del tiempo. Pero no debemos
dejar de lado un movimiento político que ha transitado ya muchas décadas de la historia política argentina de los dos últimos siglos, y que fue y es tan influyente como los otros dos. Este movimiento político
ha encarnado en diversos partidos o alianzas con los más diversos sellos
partidarios, pero no cuenta con un nombre propio sino que se lo puede
identificar más que por las distintas denominaciones de los partidos políticos que lo protagonizaron, por su
objetivo permanente: oponerse a los oficialismos, (salvo excepciones) a los partidos en el gobierno, los que llegaron allí mediante elecciones libres, confrontar a los movimientos políticos mayoritarios que hegemonizaron cada época. Por ese motivo, desde aquí lo denominaremos –considerando su objetivo intrínseco, el que le da su razón de ser- el movimiento antimayoritario o antimayoritarismo.
El ADN de este movimiento minoritario, que va más allá de los líderes o dirigentes circunstanciales es la evidente repulsión que sienten quienes lo integran a que una mayoría popular (de la que no son ni quieren ser parte) ejerza el control del estado nacional, independientemente si lo hace beneficiando con sus
medidas los intereses de toda la población, incluidos ellos mismos.
Los motivos por los que sus miembros y simpatizantes sienten animadversión por los movimientos mayoritarios son disimiles y varían entre los miembros de la masa antimayoritaria, y van desde la propia ideología, los intereses económicos, los psicológicos hasta los sociológicos y antropológicos. Pero analizarlos no es el propósito de esta nota, y además requeriría demasiado espacio y conocimientos de los que carecemos. Por eso nos limitaremos a caracterizarlo.
Ese antimayoritarismo lo conforman no solamente la mayoría de quienes componen la clases altas de la sociedad sino que también lo hace una parte significativa de los integrantes de las clases medias urbanas y del autodenominado “campo”, grandes y medianos terratenientes, y una parte minoritaria de las clases bajas; aunque muchos de quienes apoyan las intervenciones de este movimiento elitista son los principales perjudicados con la puesta en práctica de las políticas que propugna.

En la actualidad podemos identificar al peronismo-kirchnerismo como el movimiento que gobierna, el oficialismo de turno; y al que pugna por congregar a toda o casi toda la oposición política partidaria alrededor del PRO (grandes empresas y medios hegemónicos incluídos), como “la oposición” o antimayoritarismo actual.

Sin embargo, más allá del análisis sincrónico de esta relación, es interesante aprovechar el momento para realizar uno diacrónico entre estos dos actores políticos argentinos, considerando para ello al oficialismo como el movimiento popular mayoritario en el poder (institucional) y al antimayoritarismo como el conjunto de partidos políticos opositores, incapaces de derrotar electoralmente al gobierno de turno. En este caso, como ha sucedido desde 2003 en adelante con el kirchnerismo (o neo-peronismo) cumple el papel del oficialismo que no puede ser derrotado electoralmente.Con esta referencia veremos que este fenómeno de virtual irreversibilidad electoral de un oficialismo con un fuerte sustento popular de mayorías que se ven contenidas en un proyecto de país, se repite en nuestra historia, aunque cambiando el nombre propio del partido/movimiento en el poder. Hoy puede llamarse kirchnerismo, pero veremos que antes se llamó peronismo y, más atrás, yrigoyenismo; y si nos remontamos a la protodemocracia electoral argentina podemos llegar al federalismo o rosismo o, tal vez, al dorreguismo.
Pero ¿qué encontraremos con este análisis diacrónico? Bueno, quizás muchas coincidencias, pero no sólo en los oficialismos sino también –o quizás más precisamente aún- en las oposiciones de turno, a quienes proponemos denominar como antimayoritarismoLas distintas versiones del oficialismo poseen diferencias más que nada en el modo e idiosincracia de época, donde se cruzan los vectores sociales, económicos y hasta étnicos de cada momento, pero parece que no es así en las oposiciones de cada momento, donde se pueden apreciar coincidencias sugestivas. 
Pero empecemos por el final, que es lo que tenemos más presente.

Algunos analistas caracterizan a la diputada Elisa Carrió como una referente no-kirchnerista o no-peronista  (antikirchnerista), más que como radical o ARIsta o FA-Unista o Carriotista, lo que no deja de ser más acertado. Ella misma se declara o define como opositora, enarbola su supuesta defensa de las instituciones, de la República contra el “régimen”, de la moralidad política y contra la corrupción gubernamental (aunque nunca de la privada). Pero lamentablemente para ella, parece que el pueblo no se esfuerza en seguirla como ella quisiese y por eso los fríos números en los sucesivos comicios siguen apoyando al oficialismo, tanto que desde el 2003 no ha perdido ninguna elección nacional.

E incluso, de acuerdo con las últimas encuestas, el FPV se encuentra primero en intención de voto para las presidenciales de este año. Una explicación posible a este fenómeno es la que da el analista Artemio López:
Esta matriz del ADN K, lo ubica en una capa a la que no acceden las distintas ofertas políticas opositoras. El famoso “piso electoral” del 33% es más una consolidación de un sentido de pertenencia de diversa raíz, la puesta en porcentuales de una alianza íntima entre un bloque social y políticos capaces de representar su sentir y sus anhelos, que un guarismo coyunturalmente vinculado a tal o cual dirigente.
 


Y ahora veamos un interesante aporte sobre el tema del periodista Horacio Verbitsky:
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Por lo menos desde agosto de 2010, cuando Héctor Magnetto recibió en su departamento de Alvear y Cerrito a Macrì y a la plana mayor del Peornismo Opositor de entonces (De Narváez, Solá, el ex senador Eduardo Duhalde y el senador Carlos Reutemann) y les planteó la conformación de una alianza electoral antikirchnerista, ésa ha sido la estrategia central de los poderes fácticos, así como la imposibilidad de cerrar tal acuerdo se constituyó en su explicación principal a la cómoda victoria de Cristina, con la mayor diferencia sobre el segundo desde 1983.Hacia fines del año pasado se hizo perceptible que la mejor combinación opositora sería un acuerdo entre Macrì como candidato a presidente y Massa para la gobernación de Buenos Aires.El oficialismo superó el 45 por ciento en la elección presidencial de 2007 y llegó al 54 por ciento en la de 2011. Aún en sus peores desempeños, en las legislativas de 2009 y 2013, rozó el 33 por ciento nacional. Esto mide la dificultad de enfrentarlo y explica tanta desesperación por sumar todo lo que esté a la mano, un cálculo que parece racional desde el punto de vista de las elecciones, pero de pronóstico reservado si se trata de gobernar. 
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Algunas críticas o caracterizaciones de ese ADN K de parte de la oposición político-mediática ansiosa por desplazar al oficialismo actual del  gobierno, pueden leerse así:
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El senador Ernesto Sanz aseguró que la Asignación Universal Por Hijo se gasta en el paco y los bingos.
Antes hacían el fuego del asado con el parquet “El titular del Comité Nacional radical aseguró que “por la Asignación Universal por Hijo aumentaron el consumo de droga y el juego”. No se trata de estigmatizar a ningún sector social, son datos de la realidad”, aseguró.
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El editorialista Mariano Grondona (decano vocero de este movimiento) aporta su visión:
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“Lo que pasa es que los argentinos no somos enteramente racionales sino también emocionales. ¿Será que la razón impera en nuestra clase media mientras la emoción reina sin disputas en nuestra clase popular?
 “En lugar de “pan y circo”, ¿la llamaríamos acaso “subsidios y fútbol”? De un lado, los subsidios, lejos de amainar, hoy se aplican hasta en las liquidaciones de salarios de empresas privadas. Del otro lado está el indudable impacto popular de la televisación masiva del fútbol en el seno de las familias.
Hoy no se paga por ser más competitivo, por capacitarse y por trabajar más, sino por quedar a la vera del camino del esfuerzo para ponerse al amparo del clientelismo.”
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Pero ese ADN K criticado por la intelligentsia actual parece no diferenciarse mucho del ADN peronista de las décadas del 40; 50; 60 y 70 del siglo pasado; y tampoco del ADN yrigoyenista de las décadas del 10; 20 y 30 del mismo siglo. Eso lo veremos si analizamos cómo son caracterizados sus seguidores por los opositores de turno. Un mero repaso de lo que se dice en la actualidad en los medios opositores o en cualquier charla o discusión en bares, talleres, oficinas u hogares puede aportarnos las usuales definiciones que esgrimen los opositores sobre los adherentes al oficialismo. No abundaremos aquí en detallar esas características, las que no son nada nuevo en estos doce años de gobierno kirchnerista. Sin embargo, sí nos sorprenderemos si repasamos las calificaciones o descalificaciones dirigidas a los adherentes a los anteriores movimientos políticos que gobernaron el país y los comparamos con las actuales.Repasemos, entonces, el último movimiento antimayoritarista, el antiperonismo, empezando por lo que fue la denominada Unión Democrática, como se llamó al movimiento/alianza que se presentó a los comicios de 1945 con el único propósito explícito de enfrentar al peronismo:
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Unión Democrática (Argentina).
En Argentina, la Unión Democrática, fue una alianza electoral realizada
en 1945 entre los partidos Unión Cívica Radical, Socialista, Comunista y
Demócrata Progresista. En las elecciones del 24 de febrero de 1946 llevó como fórmula presidencial la integrada por los radicales José P. Tamborini y Enrique Mosca. La Unión Democrática que compitió con la fórmula Juan D. Perón-Hortensio Quijano, adoptó una postura estrictamente antiperonista y se disolvió luego de ser derrotada.
En 1945 la oposición comenzó a organizarse y coordinarse. La tarea fue realizada principalmente por el embajador de Estados Unidos, Spruille Braden,
un funcionario opuesto a los sindicatos y partidario de la política del gran garrote, que impulsaba la intervención abierta de Estados Unidos en los  países latinoamericanos, con el argumento de combatir el nazismo en los años de la Segunda Guerra Mundial y el comunismo en la Guerra Fría. 
La oposición se concentró sobre la denuncia de la supuesta condición nazi del gobierno militar argentino y de la política laboral que estaba llevando con apoyo de un sector mayoritario del sindicalismo, y apuntó sus críticas principalmente contra el coronel Juan D. Perón, por entonces Vicepresidente, Ministro de Guerra y Secretario de Trabajo del régimen militar.
La primera acción coordinada de la oposición se concretó el 16 de junio
de 1945 con el famoso Manifiesto del Comercio y la Industria en el que 321 organizaciones patronales, lideradas por la Bolsa de Comercio y la Cámara Argentina de Comercio cuestionaban duramente la política laboral. La principal queja del sector empresario era que se estaba creando «un clima de recelos, de provocación y de rebeldía, que estimula el resentimiento, y un permanente espíritu de hostilidad y reivindicación».
La polarización social y política continuó escalando. El antiperonismo tomó la bandera de la democracia y criticaba duramente las actitudes antidemocráticas de sus adversarios; el peronismo tomó como bandera la justicia social y criticaba duramente el desprecio por los trabajadores de sus adversarios. En sintonía con los términos de la polarización, el movimiento estudiantil expresaba su oposición con la consigna «no a la dictadura de las
alpargatas» y el movimiento sindical respondía con «alpargatas sí, libros no».
El 19 de setiembre de 1945 la oposición apareció unida por primera vez
con una enorme manifestación de más de 200.000 personas, la Marcha de la Constitución y la Libertad, que se dirigió del Congreso a la Recoleta. Cincuenta personalidades de la oposición encabezaban la marcha. 
El historiador Miguel Ángel Scenna comenta aquel hecho diciendo que: La marcha fue una espectacular demostración de poderío de la oposición. Una larga y compacta masa de 200.000 personas -algo pocas veces o nunca visto- cubrió aceras y calzadas.
Se ha dicho que la manifestación estaba mayoritariamente integrada por personas de clase media y alta, lo que resulta históricamente indiscutible,
pero ello no invalida el significado histórico de su amplitud social y su
pluralidad política. Desde el presente es posible interpretar que una de las dos mitades en que se estaba dividiendo la población estaba allí, pero en aquel momento la marcha aparecía como la unidad de prácticamente todas las fuerzas políticas y sociales que habían actuado en el país hasta entonces.

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Creación de la Unión Democrática.
Luego del llamado a elecciones los partidos Socialista, Comunista,
Demócrata Progresista y el Partido Demócrata Nacional, insistieron en la necesidad de realizar una alianza con la Unión Cívica Radical.
Esta sin embargo se mantuvo indecisa, debido a la oposición del sector intransigente, encabezado por Amadeo Sabattini, Arturo Frondizi y Ricardo Balbín, entre otros.
Finalmente, el 14 de noviembre de 1945 se impuso el sector unionista de
la UCR para crear la Unión Democrática (UD) pero con la condición de que la fórmula presidencial fuera exclusivamente radical y que se excluyera al Partido Demócrata Nacional. El radicalismo eligió como candidatos a dos unionistas: José P. Tamborini y Enrique Mosca.
Adhirieron también a la UD pequeños partidos, como el Partido Popular
Católico y la Unión Centro Independientes, así como importantes organizaciones estudiantiles (Federación Universitaria Argentina, Federación Universitaria de Buenos Aires, etc.), patronales (UIA, SRA, CAC, etc.), y profesionales (Centro de Ingenieros, Asociación de Abogados, Sociedad Argentina de Escritores, etc.).

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Campaña electoral.
En general las fuerzas políticas y sociales de la época preveían una
segura y amplia victoria de la Unión Democrática
. El diario Crítica calculaba que Tamborini obtendría 332 electores contra sólo 44 de Perón. Incluso, en febrero de 1946, los demócratas progresistas y los comunistas habían preparado un golpe de estado conducido por el Coronel Suárez, que la Unión Cívica Radical consideró innecesario porque la elección estaba ganada.
Durante la campaña electoral sucedieron dos hechos que tuvieron
importantes consecuencias en el resultado final: 
En diciembre el gobierno sancionó el decreto-ley 33.302/45 creando el aguinaldo y otras mejoras laborales. Las organizaciones patronales  resistieron abiertamente la medida. Al finalizar diciembre de 1945 ninguna empresa había pagado el aguinaldo. La CGT declaró entonces una huelga general, que fue respondida por el sector empresario con un lock-out en las grandes  tiendas comerciales. La Unión Democrática, incluyendo los partidos obreros que la integraban (Socialista y Comunista), apoyó en el conflicto al sector patronal criticando el aguinaldo. Sin embargo pocos días después fue el propio sector empresario el que llegó a un acuerdo con los sindicatos y decidido aceptar el aguinaldo, aunque pagándolo en dos cuotas.
El otro hecho importante fue la publicación, menos de dos semanas antes
de las elecciones, el 11 de febrero de 1946, de una iniciativa oficial del
gobierno de los Estados Unidos
con el título de Consulta entre las repúblicas americanas respecto de la situación argentina, que

fue más conocido como el
Libro azul. La iniciativa había sido preparada por Spruille Braden y consistía en una exposición de las supuestas complicidades de los gobiernos argentinos con los régimenes totalitarios europeos durante la Segunda Guerra Mundial.
Inmediatamente la Unión Democrática apoyó el Libro Azul y adicionalmente exigió la inhabilitación legal de Perón para ser candidato. Perón a su vez contraatacó planteando públicamente una simple disyuntiva que resultó sumamente exitosa: «Braden o Perón».

 
 
Contra todos los pronósticos y las expectativas de ambos bandos, en las elecciones del 24 de febrero ganó Perón por 1.527.231 votos (55%) contra 1.207.155 votos a favor de Tamborini (45%), ganando además en todas la provincias menos Corrientes y Córdoba. La derrota fue particularmente decisiva para los partidos Socialista y Comunista, que no lograron ninguna representación en el Congreso Nacional, en el caso del socialismo por primera vez desde 1912.
 
Consecuencias de la derrota del 24 de febrero de 1946.
La derrota electoral fue tomada como una debacle para la mayor parte de las fuerzas políticas que actuaron en la Unión Democrática, que nunca más
volvió a reunirse.
En la UCR, los intransigentes criticaron duramente a los unionistas hasta desplazarlos definitivamente del control del partido.
Los partidos Socialista y Comunista iniciaron una decadencia prolongada que los dejó casi sin representación en la clase obrera, sus electores naturales. En el caso del socialismo, desde ese momento, las diferentes posiciones a adoptar frente al peronismo fragmentaría al partido en gran cantidad de pequeños núcleos.
El Partido Demócrata Nacional (conservador) desapareció y nunca más
reapareció en Argentina un partido conservador con posibilidades electorales.
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En la formación de esta coalición electoral se consolidó lo que de allí
en adelante se denominó el antiperonismo.
Veamos cómo sucedió este fenómeno y encontraremos sugerentes coincidencias con la actualidad:
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El antiperonismo es una posición política que se caracteriza por una categórica oposición al peronismo, el movimiento político creado en Argentina por Juan Domingo Perón.
En 1955 a partir de una expresión usada en un programa humorístico,
comenzó a llamarse “gorilas” a los sectores antiperonistas. Con el correr de los años el término “gorilas” pasó a ser utilizado por peronistas y no peronistas para denominarlos con un sentido despectivo.
 
Origen.
El antiperonismo fue la reacción de algunos sectores de la población
argentina contra el ascenso del coronel Juan Domingo Perón cuando se
desempeñaba como Secretario de Trabajo y Previsión, Secretario de Guerra y Vicepresidente de facto durante la dictadura surgida de la Revolución de 1943.
Contra el gobierno se ubicaron los antifascistas porque veían la
política de neutralidad de aquél como un signo de simpatía por el Potencias del Eje y también los sectores patronales y oligárquicos, resentidos por las políticas laborales impulsadas por Perón.
El embajador estadounidense en Argentina, Spruille Braden,1 en 1945
apoyó el movimiento antiperonista promoviendo una amplia coalición integrada por partidos políticos de izquierda y de derecha, el movimiento estudiantil, y
las organizaciones empresariales
. Estados Unidos impulsó el antiperonismo a
través de su embajador como respuesta a la no beligerancia mantenida por Argentina durante gran parte de la Segunda Guerra Mundial, sostenida tanto por los gobiernos conservadores (1939-1943), como durante el gobierno militar (1943-1946).
Pocos días antes de las elecciones, Braden, impulsó la invasión de la Argentina desde la OEA, mediante una publicación conocida como el Libro Azul.
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Características.
A partir de 1945 la aparición del peronismo en Argentina produjo una
clara división social y política de la población
, entre peronistas y antiperonistas, con componentes altamente emocionales.
En términos sociales, el antiperonismo tiene un gran arraigo en los sectores altos de la sociedad, en la que casi no hay simpatizantes peronistas, y una importante presencia en las clases medias urbanas, sobre todo de la Ciudad de Buenos Aires.
Para el conjunto de los intelectuales el gobierno de 1943 y la figura de Perón eran leídos exclusivamente dentro del contexto internacional que oponía a los Aliados con el nazismo y el fascismo, y de ahí que «Perón era percibido,
sobre todo, como una figura del régimen militar y, dentro de éste, formando parte de la fracción de coroneles pronazis».

Léxico y posiciones racistas del antiperonismo.
Algunos sectores antiperonistas desarrollaron posiciones racistas de
alto contenido emocional y gran difusión, en la que se considera a los peronistas como negros, dándole a la palabra negro un sentido peyorativo.

También formaron parte del léxico antiperonista apelativos despectivos como “cabecita negra”, “grasa”, ”descamisado”, o “groncho”. También se hizo famoso el término “aluvión zoológico”, utilizado para definir la llegada del peronismo al poder, creado por el diputado radical Ernesto Sammartino, 
En esta posición racista antiperonista se destaca el rechazo a un amplio  sector social denominado peyorativamente “cabecitas negras” y que fue una consecuencia posiblemente de la política clasista del propio Perón al dirigir su discurso y acción de gobierno a sus “descamisados”. El término cabecita negra fue aplicado por sectores racistas para designar a las personas que migraron a partir de la década de 1930 desde las zonas rurales y más atrasadas del país hacia las grandes ciudades y en especial Buenos Aires y se incorporaron como obreros industriales en las nuevas fábricas abiertas por el proceso de industrialización, dando lugar luego a las denominadas “villas” en el conurbano bonaerense a partir de la década de 1930.
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Antiperonismo y partidos políticos.
Con la llegada del peronismo al poder los partidos políticos argentinos
tendieron a dividirse en un sector abiertamente antiperonista y un sector más orientado a la convivencia y a establecer acuerdos con el peronismo. La Unión Cívica Radical se dividió en 1957 y el sector más antiperonista se organizó en la Unión Cívica Radical del Pueblo, UCRP, liderada por Ricardo Balbín. El otro sector, desarrollista y proclive a cierto diálogo con el peronismo,
especialmente por razones de estrategia electoral, fue la Unión Cívica Radical Intransigente, UCRI, estuvo encabezado por Arturo Frondizi, quien fue Presidente con el apoyo de los votos peronistas.
El conservador Partido Demócrata Nacional también se dividió entre los
que mantenían una dura posición antiperonista encabezados por Horacio Thedy y los que no se oponían al peronismo, encabezado por Vicente Solano Lima.
El Partido Socialista también se dividió y el sector más antiperonista,
liderado por Américo Ghioldi, se organizó como Partido Socialista Democrático.
El Partido Comunista también adoptó una posición radicalmente antiperonista representada por Victorio Coddovila.
El antiperonismo está muy relacionado con la violencia política que
afectó a la Argentina entre 1945 y 1983. Entre los actos de violencia cometidos por grupos antiperonistas se destacan los atentados terroristas realizados por los llamados comandos civiles, entre los que se destaca el atentado terrorista en la Plaza de Mayo del 15 de abril de 1953. El 16 de junio de 1955 diversos grupos de militares y civiles antiperonistas bombardearon la Plaza de Mayo asesinando más de 300 personas y dejando heridas a otras 800.
Los grupos antiperonistas también participaron activamente en los golpes de Estado del 28 de septiembre de 1951, y 16 de septiembre de 1955 (Revolución Libertadora) y 24 de marzo de 1976 (Proceso de Reorganización Nacional).
La autodenominada “Revolución Libertadora” inició una política
para “desperonizar” el país, que incluyó una política represiva
sistemática contra ciudadanos peronistas, con fusilamientos, detenciones, cesantías, discriminación política y proscripciones electorales
que continuó hasta 1973. En especial se cuestionan los fusilamientos de 1956 contra el general Juan José Valle y otros militares y civiles peronistas que se habían levantado contra la dictadura, incluyendo los fusilamientos clandestinos de José León Suárez.

Repasemos ahora otros testimonios de conocidos intelectuales sobre esa época cambiante y de progreso evidente del país:

“Cuando en la época de nuestra famosa Unión Democrática, tantos intelectuales de izquierda marchábamos al lado de conservadores como [Antonio] Santamarina y señoras de la sociedad, deberíamos haber sospechado que algo estaba funcionando mal“.
Ernesto Sábato.
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Había dos países en octubre de 1945: el país elegante y
simpático con sus intelectuales y su sociedad distinguida
sustentada en su clientela ‘romana’ y el país de ‘la corte de los milagros’ que mostró entonces toda su rabia y toda su fuerza. ¡Nueve días que sacudieron al país! ¡Nueve días en que la verdad se desnudó! ¡Nueve días que cierran una época e inauguran
otra!
(…) Desde luego, el odio no es el único ingrediente del peronismo pero es el fundamental, el cemento que aglutinó a las masas en torno a Perón”.
Emilio Hardoy, dirigente conservador.
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El malón peronista con protección oficial y asesoramiento policial que azotó al país, ha provocado rápidamente – por su gravedad – la
exteriorización del repudio popular de todos los sectores de la república en millares de protestas.
(…) Se plantea así para los militantes de nuestro
partido una serie de tareas que, para mayor claridad, hemos agrupado en dos rangos: higienización democrática y clarificación política. Es decir, por un lado barrer con el peronismo (…). En el primer orden, nuestros camaradas deben organizar y organizarse para la lucha contra el peronismo, hasta su aniquilamiento. Corresponde aquí también, señalar la gran tarea de limpiar las
paredes y las calles de nuestras ciudades de las inmundas ‘pintadas’
peronistas
. Que no quede barrio o pueblo sin organizar las brigadas de higienización democrática (…) reclamando la acción coordinada y unánime contra el peronismo y sus hordas. PERÓN ES EL ENEMIGO NÚMERO UNO DEL PUEBLO ARGENTINO”.
Declaración del Partido Comunista argentino, 21 de octubre de 1945. “El peronismo: sus causas”. Rodolfo Puiggrós.
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“Américo Ghioldi llegó, incluso, a definir como “fascistas” a las
multitudes movilizadas y a calificarlas como “bandas provenientes de las barriadas fangosas de Avellaneda y Berisso”
Las muchedumbres agraviaron el buen gusto y la estética de la ciudad, afeada por su presencia en nuestras calles. El pueblo las observaba pasar, un poco sorprendido al principio, pero luego con glacial indiferencia.”
Diario Crítica, 17 de octubre de 1945
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“El 17 de octubre fue preparado por la Policía Federal y la Oficina de
Trabajo y Previsión, convertida en una gran máquina de propaganda tipo fascista…
Unión Cívica Radical.
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“Pero también se ha visto otro espectáculo, el de las hordas de desclasados haciendo de vanguardia del presunto orden peronista. Los pequeños clanes con aspecto de murga que recorrieron la ciudad no representan a ninguna clase de la sociedad. Es el malevaje reclutado por la Secretaría de Trabajo y Previsión para amedrentar a la población.
Orientación, diario del Partido Comunista.
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“No sólo por los bombos, platillos, triángulos y otros improvisados instrumentos de percusión (esa gente) me recuerda las murgas de
carnaval, sino también por su indumentaria: parecen disfrazados de
menesterosos. Me pregunto de qué suburbio alejado provienen esos hombres y mujeres casi harapientos, muchos de ellos con vinchas que, como a los indios de los malones, les ciñen la frente y casi todos desgreñados.
María Rosa Oliver, escritora del grupo “Sur” y camarada de ruta del partido comunista.
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El malevaje peronista, repitiendo escenas dignas de la época de Rosas y remedando lo ocurrido en los orígenes del fascismo en Italia y Alemania, demostró lo que era, arrojándose contra la población indefensa, contra el hogar, contra las casas de comercio, contra el pudor y la honestidad, contra la decencia, contra la cultura entregó las calles de la ciudad al peronismo bárbaro y desatado“.
Partido Comunista.
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No es necesario aclarar ya que el antimayoritarismo nunca pudo derrotar electoralmente al peronismo, por lo que tuvo que apelar a la violencia y al golpe de estado, a la proscripción electoral junto con una larga represión tanto física como simbólica contra los adherentes de ese movimiento popular. No obstante lo cual, la versión político-militar de aquel movimiento antimayoritario terminó entregándole el gobierno nuevamente en 1973 al peronismo luego de las elecciones generales de ese año.

 
Peronismo, yrigoyenismo, son lo mismo, son todos de la misma calaña…
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Ya vimos las grandes coincidencias entre las calificaciones y descalificaciones de los oficialismos de ámbos períodos, pero lo mismo puede verse al repasar lo que se decía a principios del
siglo pasado con relación al yrigoyenismo y sus seguidores:

 

Aparecieron en manadas los radicales del Parque, surgieron “dotores y más “dotores”, cuyas melenas cortadas en el cogote a filo de navaja y los cuellos altos, no siempre limpios, denunciaban larga ascendencia de pañuelo al
cuello y pantalón bombilla. Las chinas, pintadas de albayalde, trepadas a sus tacones Luis XV, decoraban las antesalas y repartían miradas tropicales entre
la canalla ensoberbecida, candombe peor que de negros, de mulatos. Color chocolate en los rostros y color chocolate en las conciencias”
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Valenti Ferro, Enzo. “Qué quieren los nacionalistas”, Bs As, 1933.
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El espectáculo que presentaba la casa de gobierno…era pintoresco y bullicioso. Como en un hormiguero, la gente, en su mayoría mal trajeada, entraba y salía hablando y gesticulando con fuerza. Un ordenanza me condujo a la sala de espera… Vi allí un conjunto de personas de las más distintas cataduras: una mujer de humilde condición con un chiquillo en los brazos, un mulato en camiseta, calzado con alpargatas, que fumaba y escupía sin cesar, un señor de edad que parecía funcionario jubilado, dos jóvenes radicales que conversaban con vehemencia de política con un criollo medio viejo de tez curtida, al parecer campesino, por su indumentaria y su acento”.
Ibarguren, Carlos, “La historia que he vivido”, Bs As, EUDEBA, 1969, pág. 300.
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“Ya por entonces el Congreso estaba lleno de chusma y guarangos inauditos. Se había cambiado el lenguaje parlamentario usual, por el habla soez de los suburbios y los comités radicales. Las palabras que soltaban de sus bocas esos animales no habían podido ser dichas nunca ni en una asamblea salvaje del Africa o del Asia. En el Congreso ya no se pronunciaban discursos, sino que se rebuznaba y la barra secundaba los actos de su amigos”.
Bosch, Mariano “Historia del partido Radical”, BsAs, pág . 214
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Hubo el encumbramiento por el favor presidencial de los elementos más inferiores de la sociedad… En realidad, una verdadera turba allí acampada, en espera permanente del beneficio, la dádiva, el empleo prometido… Fue un pronunciamiento de la plebe, de la masa popular desheredada.”
Pinedo, Federico (abuelo del actual diputado del PRO), “En tiempos de la República”, Edit. Mundo Forense, Bs As, 1946, pág. 40.
Textos extractados de “La Causa Radical contra El Régimen Conservador (1850-1928)” Norberto Galasso.
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“Este hombre (Yrigoyen) no tiene energías, ni tiene voluntad, tiene una obstinación, un deseo de decidir el voto de los electores por medio de favores, servicios, prebendas y promesas, se puede llegar a situaciones insostenibles.
Hay una clase de parasitismo populachero, que es insaciable… Todo esto prepara situaciones sociales realmente pavorosas, tan serias y tan complicadas, que
muchas veces imponen la necesidad de apelar a recursos extremos…”
Nicolás Repetto, legislador socialista, en la Cámara de Diputados.
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Yrigoyen significó un anacronismo, un paso atrás hacia la barbarie y un ultraje a la cultura alcanzada. Fue la invasión del bajo fondo en su parte enferma al poder, el fandango de la cocina instalada en la sala, el asalto a las arcas públicas por todo género de delincuentes, la humillación de toda manifestación de cultura
por la hez del conventillo…
Una horda, un hampa había acampado en las esferas oficiales y plantado en ellas sus tiendas de mercaderes, comprando y vendiéndolo todo, desde lo más sagrado hasta el honor de la Patria… La época yrigoyenista ha pasado ya vomitada por el pueblo al gheto de la historia.”
Discurso de Sánchez Sorondo en 1930, luego del derrocamiento de Yrigoyen.
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El dictador Uriburu saludando a la multitudluego de derrocar al presidente Yrigoyen

 

 

 

Se han resucitado las prácticas de la mazorca llevando el terror a todas partes… El pueblo creyó en su caudillo con fe ciega. Y no vio nada, no vio la Patria… El líder pudo convivir con todos y vibró con unos pocos, con los peores… Por eso ha terminado solo, absolutamente solo”.

Extractado de Revista El Hogar de 1930, luego del derrocamiento de Yrigoyen.

Nota completa

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Veamos ahora un esclarecedor video sobre este período de nuestra historia.
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Vemos aquí nuevamente la apelación del antimayoritarismo a la violencia política y la proscripción del oficialismo, en este caso el yrigoyenismo, para conquistar el gobierno.

Para darle un marco teórico que explique mejor estas coincidencias en lo que los integrantes de la “intelectualidad” del antimayoritarismo piensan de los diferentes movimientos populares mayoritarios y sus simpatizantes en todas las épocas, veamos un extracto del siguiente análisis:
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La racionalidad en política.
Racionalidad tradicionalista.
Hay grupos políticos que practican una racionalidad tradicionalista, basada en la costumbre, que en los hechos lleva a la inmovilidad política, económica y social. De tal modo, se desechan los posibles cambios, porque se supone que sus resultados llevarían a una situación peor que la actual. En realidad se trata de impedir que cambien las relaciones de poder en una sociedad. Es la política de las viejas oligarquías y del
establishment,
cuyo eslogan podría ser la ironía del político francés Edgar Faure: “El inmovilismo está en marcha y ya nada podrá detenerlo”; para comprobarlo, en nuestra situación actual basta con recordar la racionalidad tradicional neoliberal que practica la mayoría de la oposición argentina.
Racionalidad emocional.
En política, la racionalidad emocional es la que se determina por los amores y odios. Suele surgir cuando un grupo social que ha dominado a través de la historia, siente que está perdiendo su hegemonía política. Entonces se exacerban los instintos primarios, tales como la conservación y la apropiación; de ellos resultan dos fuertes sentimientos: el miedo, que es defensivo, y la cólera, que es agresiva. De allí que el debate político pueda ponerse agresivo. En el caso argentino muchos se niegan a pensar en nombre de un  prejuicio, como lo señalo Horacio González; y mal se puede razonar si no se piensa.
Esta racionalidad emocional ha derivado en una irracionalidad
política, que se parece al masoquismo. Una parte de la población obra en contra de sus propios intereses económicos, sea porque se encierra en sus prejuicios o porque es víctima de una psicosis masoquista.
En la Argentina, en el último decenio se duplicó el número de
integrantes de la clase media
, según cálculos del Banco Mundial. Ahora ocurre que la preocupación de muchos de ellos es diferenciarse de las clases populares a las que pertenecían hasta hace muy poco; y que en muchos casos apoyan a partidos políticos opositores, que si pudieran los expulsarían de su situación actual. ¿No se dieron cuenta que ascendieron a los consumos de la clase media gracias a la política económica aplicada; y que si el establishment volviera a gobernar descenderían con violencia en la escala social, como ya ocurrió cada vez que cayeron gobiernos peronistas? No se hagan ilusiones: su situación no es irreversible. Con el agravante de que el establishment tomará todas las medidas
para intentar no perder nunca más el poder político.
En particular, este fenómeno es observable en el comportamiento
reaccionario
de la oposición, que instala vía sus comunicadores, sus especialistas, sus referentes, la idea de irracionalidad de toda política nacional que defienda los intereses populares. Transforma su racionalidad parcial en la Razón sin más, y vemos como en el campo simbólico “civiliza” sus objetivos de clase a través de la universalización forzada (lo que es bueno para mi interés egoísta en bueno para todos); “barbariza” todo otro objetivo incompatible (las políticas populistas nos llevan al desastre, financian vagos, estamos fuera del mundo, según dicen).
 
 
Para finalizar, podemos concluir que el movimiento antimayoritarista o antimayoritarismo argentino goza de buena salud, que sus principios y postulados siguen siendo los mismos, pero sus métodos ya no lo son, la violencia y los golpes de estado que utilizó en otros años hoy en día son reprobados por las grandes mayorías, aunque no por minorías encapsuladas de la sociedad, las que resaltan en cada manifestación callejera opositora o en los foros virtuales de los diarios, revistas y blogs opositores. Sin embargo, muchos de los argumentos y descalificaciones más elaboradas dirigidos contra los movimientos mayoritarios gobernantes y sus seguidores en las épocas analizadas aquí, podemos verlos resurgir actualmente, y no sólo en boca de “la gente” en las marchas o cacerolazos opositores sino, principalmente, en los medios hegemónicos.Es que hoy vemos que el antimayoritarismo actual está encarnado en los factores de poder permanente y sus medios de difusión (como antes, como siempre), además de en los partidos opositores que intentan aliarse bajo ese paraguas mediático corporativo, y están ávidos de derrotar al oficialismo actual de manera concluyente, de modo de que no vuelva al poder nunca más. Incluso ponen más empeño en esta tarea destructora que en generar un proyecto alternativo de poder que seduzca a los votantes no oficialistas (otra notable coincidencia histórica con sus antecesores). Es evidente que el temor a que esta operación no resulte atiza el lenguaje más violento; la desesperación de no encontrar los medios democráticos adecuados para forzar la salida del oficialismo del poder evoca argumentos u operaciones mediáticas cada vez más estrambóticas, falibles, de corto plazo y muchas veces contraproducentes.

Como hemos visto, este movimiento político, el antimayoritarismo, sigue vigente hoy en día, y nos atrevemos a afirmar aquí que seguirá vigente siempre que un verdadero movimiento popular logre llegar al gobierno e intente conseguir el poder para defender los intereses mayoritarios de la población (como lo hicieron el yrigoyenismo, el peronismo y el kirchnerismo) lo que se suele denominar, desde siempre, el “bien común”.


Epílogo. (Casi) Todo sobre el caso del fiscal Nisman, o Nisman vs Nisman.

Aunque a cuatro meses de la muerte de Nisman aún no se esclareció cuál fue la causa de la misma, ya se sabe bastante
sobre el contenido de su denuncia, su trabajo en la fiscalía, su vida y sus contactos como para hacer un repaso al llamado “caso Nisman” que alteró el verano de los argentinos de manera sorpresiva y que dejó varios interrogantes:

¿Por qué Nisman presentó la denuncia en enero, mes de feria de Tribunales? ¿La denuncia tenía fundamentos jurídicos? ¿Nisman tenía una conducta ejemplar como fiscal de la Nación? ¿Tenía algún tipo de contacto con los “fondos buitre”? Para dilucidarlos, comparemos el comienzo con el fin de esta historia; pero comencemos al revés, repasemos en primer término el final, lo que sabemos hoy, y luego pasemos al comienzo, a lo que se dijo en los primeros días o semanas, de esta manera resultará evidente qué papel jugaron los medios masivos hegemónicos en el esclarecimiento de la denuncia. Eso es lo que analizaremos al final de la nota. Advertimos desde ya que, aunque es un resumen de lo publicado, no es un texto corto, pero sí abrumadoramente revelador de la trama de este relato, digno de una novela o película pero,  lamentablemente, muy real, tanto que la historia no dejará de mencionarlo cuando repase estos años.
Vayamos, ya, a lo que se dijo y publicó y despejemos algunas dudas y mitos sobre el tema :
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* ¿Por qué presentó la denuncia en enero, mes de feria de Tribunales?
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El misterio sobre la data de muerte del fiscal Alberto Nisman ha sepultado uno mayor: el de la fecha original para denunciar a la presidenta de la Nación y al canciller por el

presunto delito de encubrimiento
por la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán. Miradas al Sur está en condiciones de revelar con carácter de exclusividad que el plan original del fiscal Nisman era lanzar la denuncia contra la Presidenta y el canciller en el mes de octubre próximo, lo que hubiera significado un escándalo político y mediático de proporciones mucho mayores y con mucho menor margen para ser desmentido, en el contexto de las elecciones generales convocadas para ese mes.

Los colaboradores más cercanos del fiscal Nisman –que participaron en la elaboración de la disparatada denuncia que ya fue desestimada por el juez Daniel Rafecas y por la Sala I de la Cámara Federal–, han declarado ante la fiscal Viviana Fein que el plan original de Nisman era lanzar su denuncia en octubre, lo que hubiese obligado a los argentinos a acudir al cuarto oscuro acompañados del fantasma del encubrimiento ya que la Justicia no hubiera podido expedirse antes de los comicios.
Más allá del testimonio de sus colaboradores de mayor confianza, el propio Nisman admite en el mensaje de WhatsApp que mandó a sus amigos previo a emprender su aventurada denuncia contra la Presidenta, que ésta estaba pensada para más adelante, pero que debió adelantar la jugada. Allí escribe: “A veces, en la vida los momentos no se eligen. Simplemente las cosas suceden. Y eso es por algo. Esto que voy a hacer ahora igual iba a ocurrir. Ya estaba decidido. Hace tiempo que me vengo preparando para esto, pero no lo imaginaba tan pronto. Sería largo de explicar ahora… Me juego mucho en esto.
Todo, diría
. Pero siempre tomé decisiones. Y hoy no va a ser la excepción. Y lo hago convencido. Sé que no va a ser fácil, todo lo contrario…”.
La cuenta regresiva para la maniobra de Nisman comenzó el 17 de diciembre pasado, cuando la Presidenta decidió el relevo de Héctor
Icazuriaga, Francisco Larcher y Jaime Stiuso de la cúpula de la ex Side, que desde hacía tiempo venía operando como una quinta columna contra el Gobierno.
Nisman comprendió entonces que la caída de Jaime Stiuso lo arrastraría a él que se definía como un incondicional del espía. Si quería preservarse en el cargo debía actuar y pronto. La feria judicial le brindó la ventana de oportunidad que necesitaba: por una parte, debía realizar el viaje a Europa para festejar el cumpleaños de 15 de su hija; por la otra, ni el juez de la causa AMIA, Rodolfo Canicoba Corral, ni la Procuradora, Alejandra Gils Carbó, iban a pedir su apartamiento antes de que concluyese la feria. Pero tampoco podrían hacerlo después de que echara a rodar su denuncia.
Los documentos de WikiLeaks que muestran a Nisman informando por anticipado a la embajada de EE.UU. sobre cada medida que pensaba
toma, han hecho suponer a varios investigadores que lo que precipitó la
denuncia del fiscal contra la Presidenta fue la necesidad de Israel de
torpedear el acuerdo nuclear entre Irán y EE.UU.
A esta altura, es más que evidente que el interés de Nisman no estaba en esclarecer la causa AMIA, sino en utilizar el tema del Memorándum como un ariete político y mediático para perjudicar al Gobierno, autopreservarse y, al mismo tiempo, dinamitar la causa para terminar de sepultar la cadena de encubrimientos. En un frenético intercambio de mensajes de texto, vía WhatsApp y llamados telefónicos con la diputada macrista Patricia Bullrich, Nisman le advierte que cuando compareciera ante Diputados no tendría otra cosa para decir que lo que ya había dicho en el programa A dos voces de TN: “Tiene que ser reservada porque si no, no puedo hablar, voy a decir lo mismo que en TN y no va a parecer serio”, le escribió el asediado fiscal a la diligente Bullrich.
El venerado Jaime Stiuso, por quien Nisman profesaba una admiración a prueba de balas, le había prometido munición gruesa que dejaría fuera de combate al Gobierno y lo preservaría en su cargo hasta el fin del mandato de Cristina Fernández de Kirchner, pero ahora el espía que lo tenía identificado en su teléfono como “Ministro”, no atendía sus desesperados llamados porque –mientras el tema ardía en los portales–, Stiusso había colocado su celular en vibrador. En lugar de una bala de plata o de un miserable As en la manga que hiciera creíble su denuncia, el fiscal sólo tenía a mano una vetusta pistola Bersa, calibre 22.
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* ¿Nisman tenía una conducta ejemplar como fiscal de la Nación?
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Nisman: la familia pide el pago de vacaciones adeudadas al fiscal.
El fiscal Alberto Nisman tenía, al momento de su muerte, unos 235 días de vacaciones no gozadas, acumuladas a lo largo de diez años. De acuerdo con los registros, prácticamente nunca había hecho uso de sus licencias anuales. Periódicamente le pedía a la Procuración General de la Nación que le acumulara esos días para no perderlos (…)
Nisman argumentaba que la complejidad de la investigación por el atentado contra la AMIA le impedía tomarse vacaciones. Sin embargo, en el marco de la investigación que lleva adelante la fiscal Viviana Fein por la muerte del ex titular de la UFI Amia, aparecen varios tours al exterior que difícilmente puedan justificarse como “viajes de trabajo”: México, Jamaica, Chile y, el último, el recorrido por Europa para celebrar los15 años de su hija mayor.
Nisman cobraba en bolsillo un salario de unos 92 mil pesos mensuales. Un rápido cálculo matemático arroja que la Procuración General de la Nación le adeudaba más de un millón de pesos por vacaciones  supuestamente no gozadas.
Previo a cada viaje al exterior, Nisman obtenía (porque alguien lo confeccionaba) una suerte de guía turística con lugares a visitar, comidas y bebidas típicas, costumbres y otras cuestiones vinculadas con el esparcimiento. La modelo publicitaria Florencia Cocucci reconoció que estuvo con Nisman en Cancún, pero dijo que se encontraron allá. No fue ese el único viaje del fiscal a México. También hay registros de alojamiento en un lujoso penthouse de Puerto Vallarta.
Para un viaje a Chile, pidió a la Procuración que se le habilitara un teléfono Nextel con conexión internacional porque debía mantenerse en comunicación permanente con la UFI Amia para no desatender la investigación. Ese viaje es el que compartió con el empleado informático Diego Lagomarsino. El propio Lagomarsino declaró que el objetivo de Nisman en ese viaje fue comprar un traje.
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Piden informes sobre las propiedades de Nisman.
El juez federal Marcelo Martínez De Giorgi envió un pedido de informes al Colegio de Escribanos para que se remitan a la justicia los datos de profesionales que hayan intervenido en escrituras vinculadas al fallecido fiscal federal Alberto Nisman, suscriptas por él, su madre o hermana o por el técnico informático Diego Lagomarsino, informó Tiempo Argentino. La medida fue dispuesta al ordenarse parte de las pruebas pedidas por el fiscal federal Juan Pedro Zoni en la causa por supuesto lavado de activos donde están imputadas la madre de Nisman, Sara Garfunkel, su hermana Sandra Nisman y Lagomarsino.
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Piden investigar si eran de Nisman inmuebles a nombre
de familiares. 
Se trata de terrenos en Punta del Este y parte de un fideicomiso para una torre que podrían haber sido comprados con dinero del fiscal; están imputadas la madre y la hermana.
En paralelo con la causa por la muerte de Alberto Nisman, en los tribunales de Comodoro

Py avanza el nuevo caso por presunto lavado de dinero contra el entorno del fiscal. Los imputados en este expediente son Sara Garfunkel y Sandra Nisman (hermana del fiscal) y Diego Lagomarsino, el hombre que trabajaba para él y es dueño del arma con la que Nisman apareció muerto. Ellos tres son cotitulares de una cuenta en el banco Merrill Lynch, en EE.UU., cuyo descubrimiento sustentó la denuncia por lavado.

Los tres dijeron haber integrado la cuenta a pedido de Nisman y desconocer qué había en ella.
Los datos de los nuevos inmuebles surgieron de la investigación de la fiscal Viviana Fein en la causa por la muerte de Nisman. Era información que estaba en las computadoras del fiscal, relató a LA NACIÓN un funcionario que trabaja en el expediente.
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Sara Garfunkel fue la primera en llegar a la escena tras la muerte de su hijo, tenía las claves de las dos cajas fuertes que había en el departamento de Le Parc, y supuestamente era cotitular de la cuenta bancaria en Nueva York.
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Lluvia de pesos y dólares en la computadora
El día que la fiscal Viviana Fein le preguntó por propiedades familiares en Uruguay, la madre de Alberto Nisman, Sara Garfunkel, dijo que si bien recordaba que había ido a

firmar unos papeles a Montevideo, no sabía ni de qué se trataba, ni en carácter de qué figuraba, ni a qué  escribanía fue. Todo se hizo –contó la mujer– a pedido y por orden de su  hijo el fiscal y ella sólo tuvo que firmar.
El análisis de la computadora de Nisman reveló que él monitoreaba importantes inversiones en Uruguay, en Argentina y al parecer en Estados Unidos, puestas a nombre de ella. En Punta del Este, tres terrenos en el complejo Pueblomío, por los que aparecen pagos de expensas de 4249 dólares en un trimestre. En Estados Unidos, de la computadora surgen informes de análisis de inversiones en bonos, acciones y fondos. Hay resúmenes de tarjeta, a los que accedió Página/12, de una cifra sideral, 131.000 pesos en un solo mes; pero el promedio no baja de 70.000. Los datos muestran su participación en un fideicomiso para la construcción de dos departamentos con cochera en Palermo, por el cual hay cuotas de hasta 67.100 pesos. Un cálculo casi elemental hace pensar, teniendo en cuenta sus viajes de placer, en que Nisman gastaba no menos de 300.000 pesos por mes, monto que no concuerda con su declaración jurada.

Por el hallazgo de los datos sobre las propiedades en Uruguay, más el fideicomiso de la calle Dorrego al 1700, los elevados gastos con tarjeta y también las operaciones a través de dos cuentas en el país vecino (una en el Banco Francés y otra en el Itaú), el fiscal Juan Pedro Zoni pidió nuevas medidas de prueba en la causa por posible lavado, que se extiende sobre quienes conformaban el entorno de Nisman. La sospecha principal es que las inversiones se hayan hecho con fondos de origen dudoso ligados al fiscal que dirigía la Unidad AMIA.
(…) la última declaración jurada del fiscal Nisman sólo mencionaba como propia, a medias con su ex esposa Sandra Arroyo Salgado, una casa en un country, pero nada más.
Según documentación de su computadora, además de ser apoderado de esa cuenta, aparecen informes sobre acciones, bonos, fondos de inversión e incluso participación en operaciones de compra de petróleo y granos.
Por su cargo como fiscal, con rango de camarista, Nisman ganaba cerca de 95 mil pesos, y no pagaba ganancias.
Quien sacó a la luz la cuenta bancaria en Nueva York fue Arroyo Salgado en una declaración testimonial en la causa sobre la muerte de su ex marido. Lo hizo para sugerir un conflicto económico con Lagomarsino, a quien apunta a vincular con un plan criminal. Dijo que le habían avisado la madre y la hermana de Nisman. Al declarar, ninguna de las dos recordaba mucho. Sara dijo que ni sabía que era una cuenta lo que correspondía a los papeles que había firmado en inglés a pedido del hijo.

En la computadora de Nisman hay informes y fotografías sobre la evolución de la  construcción del edificio de Dorrego 1771 (“ONE77ONE”), de Inversora Libertador, donde dos departamentos y dos cocheras están a nombre de Garfunkel. Es un edificio ultraconfortable con pileta de 20 metros y spa. En el expediente hay detalles de los pagos de cuotas por la participación en el fideicomiso. Por ejemplo: uno del 5 de enero de este año por 67.104, 48 pesos; otro de octubre de 2014 por 64.800; otro de agosto por 59.965 pesos.

Los gastos con la tarjeta de crédito de American Express que surgen en la pesquisa son exorbitantes (en la declaración jurada Nisman agregaba una tarjeta Visa). La facturación al 23 de febrero de 2014 era 29.109 pesos; el saldo anterior había sido de 63.842 pesos y 6532 dólares (o sea unos 132 mil pesos); al 27 de abril de 2014, el gasto era de 64 mil pesos más

417 dólares (casi 70 mil pesos). El saldo anterior era 49.739 peso y 809 dólares (cerca de 60 mil pesos). ¿En qué gastaba la plata? Los pagos más altos  corresponden a hoteles, agencias de viajes y pasajes en avión, varios de ellos abonados en cuotas. De acuerdo al resumen de la tarjeta, el viaje que hizo Nisman en noviembre último con la modelo Florencia Coccuci no habría sido el único a México del año pasado, ya que también tiene gastos en ese país en marzo del año pasado para donde sacó pasaje en Aeroméxico, pagó el hotel Westin en Puerto Vallarta y paso por el Spa Desertika. El 6 de abril gastó 7491 pesos en el free shop del aeropuerto de Ezeiza. Otro pago fuerte es la escuela de las hijas, por 17 mil pesos. Y hay gastos suculentos en tiendas como Prune, Paruolo, Chocolate y Etiqueta Negra.

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Con el pasaporte sin lugar para más visas.
El fiscal Alberto Nisman realizó nada menos que 59 viajes al exterior mientras estuvo a cargo de la Unidad Fiscal de Investigación AMIA, con un record de 17 visitas a Estados Unidos. Sin embargo, lo llamativo es que hubo años en que estuvo más de dos y hasta tres meses fuera del país: en 2009, pasó 98 días lejos de Argentina; en 2010, 74 días afuera y la marca máxima fue en 2011, con 100 días de viaje, incluyendo seis periplos a Estados Unidos, donde pasó 65 días. El total es escalofriante: en los últimos cinco años estuvo 411 días en el exterior, el equivalente a un año y dos meses. El informe de la Dirección Nacional de Migraciones parece encajar con lo señalado durante años por los familiares de las víctimas del caso AMIA agrupados en Memoria Activa, que varias veces dijeron públicamente que “Nisman viaja mucho y trabaja poco”. Un análisis de los periplos

demuestra que una mínima parte tuvo que ver con  trabajo: de los últimos
seis viajes, dos fueron a México con modelos; dos a Brasil –obviamente de
vacaciones–, uno a Chile de compras y el viaje a España con su hija.
Pese a estos datos,  la familia presentó el pedido de liquidación de cien días de vacaciones, por un millón de pesos, alegando que el fiscal nunca se tomó las licencias correspondientes. El pedido lleva la firma de su ex esposa, Sandra Arroyo Salgado, en representación de sus dos hijas.

La planilla de Migraciones evidenciaría que Nisman estuvo largas temporadas fuera del país, gran parte de vacaciones y en viajes con pocas explicaciones.
Tampoco tenía sentido ir a buscar al exterior datos sobre otra investigación clave de la UFI-AMIA: la causa por encubrimiento. En ese expediente se investiga el desvío de la pesquisa durante el gobierno de Carlos Menem, e incluye como imputados al riojano, la SIDE, el juez, los fiscales y todos los que participaron del primer tramo de la pesquisa. Nada de esa causa se encuentra fuera de la Argentina y, sin embargo, Nisman no dejó de viajar.
En 2009, por ejemplo, el fiscal estuvo 24 días en Estados Unidos; 35 días en España (aunque posiblemente ésta sea sólo una escala hacia Israel o un viaje de placer a Europa); 8 días en Brasil y 31 días en Uruguay. Este resumen indica que estuvo tres meses y diez días fuera de la Argentina. Al año siguiente, 2010, Nisman viajó nada menos que cuatro veces a Estados Unidos y pasó allí 48 días, el equivalente a un mes y medio. Ya en 2011 pasó 100 días fuera de la Argentina.
El segundo dato que asombra es la cantidad de viajes a Estados Unidos desde que se creó la Unidad AMIA: Nisman estuvo 17 veces en suelo norteamericano, con el pico máximo en 2011, cuando viajó a los EE.UU. seis veces y estuvo allá 65 días, más de dos meses.
Los datos surgidos de la organización Wikileaks demuestran nítidamente el vínculo de Nisman con la Embajada de  Estados Unidos en la Argentina, al punto de que  llevó escritos para que le corrigieran, no les pareció bien y terminó llevándoles otro texto.
En los últimos cinco años, haciendo una sumatoria elemental, Nisman estuvo 150 días en Estados Unidos, el equivalente a cinco meses. El ex director ejecutivo de la DAIA Jorge Elbaum testimonió que Nisman no sólo tenía vínculos con las autoridades norteamericanas sino también con una fundación vinculada con los fondos buitre, la Fundación de Defensa de la Democracia, financiada por Paul Singer. En alguna foto se lo ve a Nisman disertando con el auspicio de la FDD, lo que seguramente explica alguno de los viajes y su relación con la derecha republicana.
 
Curiosidades
Hay viajes a Uruguay de un solo día, posiblemente como los que mencionó la madre, Sara Garfunkel, a firmar papeles por los tres terrenos en Punta del Este. Garfunkel dice que no recuerda cuándo fue, ni siquiera por qué vía. Las planillas indican que las idas y vueltas a Uruguay se hicieron por Buquebús.
Las escapadas a México, al estilo del viaje con Cocucci, se concretaron todos los años, incluso dos veces por año, desde 2012. Siempre en un plan parecido: diez días a alguna playa del Caribe. Lo que se refleja en este calendario no es una investigación dramática ni vertiginosa ni llena de peligros.
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Después de denunciar a Cristina, Nisman llamó a un  representante de modelos.
El 14 de enero fue un día particular para el fiscal Alberto Nisman: ese día, denunció a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y a varios de sus funcionarios por presunto encubrimiento en el atentado a la AMIA. Cuatro días después, aparecería muerto en el baño de su departamento en la Torre Le Parc.
Aquel día, alrededor de las 18, el fiscal federal llamó en dos oportunidades al representante de modelos Leandro Santos, a través de su teléfono Nextel.Quince minutos después, Santos le habría devuelto la llamada y mantuvieron una conversación por 45 segundos, según un reporte de la empresa Nextel incorporado a la causa.
Santos ya había sido vinculado a Nisman cuando se supo que varias de las chicas que integraban su agencia de modelos eran amigas del fiscal, tal como fue el caso de Florencia Cocucci, Constanza Antonaci, Sol Aguilar y Danisa Fernández.
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* ¿Nisman tenía algún tipo de contacto con los  fondos buitre”?



La pista del vínculo con los buitres.
El juez federal Marcelo Martínez del Giorgi citó a declarar al ex director ejecutivo de la DAIA Jorge Elbaum en el marco de una causa centrada en una pregunta: ¿de dónde salió la impactante fortuna que tenía Alberto Nisman y que aparece a nombre de su madre, su

hermana y en una cuenta donde figura el informático Diego Lagomarsino? En una nota en Página/12, Elbaum contó que estuvo presente en una reunión en la que Nisman ofreció financiar una campaña contra el Memorándum de Entendimiento con Irán con dinero de Paul Singer, cabeza del fondo buitre NML. Como ahora está claro que el fiscal tenía en el extranjero cuentas, inversiones y propiedades no declaradas, el fiscal Juan Pedro Zoni impulsó medidas para investigar si hubo aportes en negro de Singer y, por lo tanto, el delito de lavado de dinero.

“Estaré ante el juez el miércoles –le dijo Elbaum a este diario–. Fui testigo de reuniones siendo director ejecutivo de DAIA y me consta que Nisman ofreció financiamiento de Paul Singer. También vi cómo cambió su nivel de vida justo al mismo tiempo en que tomaba estrecho contacto con gente relacionada con los fondos buitre. Ahora, si esto implicó transferencia de dinero o si la plata que tenía en las cuentas en Estados Unidos provenía de ese origen, no lo sé. No tengo evidencias. Está claro su vínculo con los fondos buitre. En la página en que instituyen un premio en su honor aparece su foto disertando en un lugar en que, al fondo, está el logo de la FDD, la Fundación de Defensa de la Democracia, un think tank de la derecha republicana que recibió millones de dólares de Paul Singer.”

Nota completa




“Hay una ruta de dinero entre los Fondos Buitre y, de alguna manera, Nisman. Todavía no sabemos si en la cuenta en Nueva York que no estaba declarada o en la caja de seguridad que fue vaciada por su madre”, dijo Elbaum poco después a la Agencia Judía de Noticias (AJN).
También identificó a Mark Dubowitz, director ejecutivo de la Fundación por la  Defensa de las Democracias (FDD) y presentado como “amigo de Nisman”  según la investigación judicial, como receptor de más de tres millones y medio
de dólares del financista estadounidense Paul Singer,
el líder de uno de los fondos buitre y lobbista en contra de la firma del Memorando de Entendimiento entre la Argentina e Irán.
Nisman incluso –según dijo el dirigente comunitario ante la prensa– estaba dispuesto a aportar dinero personal en pos de ese objetivo. En ese contexto les habría dicho a sus interlocutores: “Si es necesario, Paul Singer nos va a ayudar.”
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* ¿La denuncia de Nisman tenía fundamentos jurídicos?
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La espectacular “denuncia” del fiscal Nisman contra Cristina Fernández, para la Justicia resultó ser… papel picado.
Así lo determinaron los jueces federales Servini de Cubría, Lijo, Canicoba Corral, Rafecas, Freiler y Ballestero, ya sea al no habilitar la feria judicial para tratarla, no aceptar su presentación en su juzgado o por los distintos fallos en contra que cosechó la estrambótica denuncia porque no le encontraron pies ni cabeza.
En cuanto a las escuchas, Ballestero entiende que Nisman hizo “un pase de ilusionista”: en forma alternativa sitúa los antecedentes del Memorandum en 2006, en 2010 o en 2011 y
pretende que también hay otro documento que probaría la intención de levantar las alertas rojas. Pero como no tiene “una sola prueba” asevera que ese documento “se mantuvo en secreto.
En cambio “existen sobradas muestras de que los sucesos acaecieron de un modo diametralmente opuesto”, como el intercambio epistolar entre la cancillería argentina y la Secretaría General de Interpol y las aclaraciones de su ex Secretario General, Ronald Noble ante el canciller Héctor Timerman. La Argentina siempre pidió que las alertas rojas no fueran levantadas. Se enfrentan así “inferencias versus declaraciones; suspicacias versus documentos; especulaciones versus acontecimientos”.
Ballestero describe incluso la deshonestidad argumental de Nisman, cuya denuncia “va extrapolando distintos pasajes de una conversación para, puntos suspensivos mediante,
engarzar del modo más conveniente su contenido, sin  importar su hora ni su fecha,
como si, al igual que en ciertas novelas populares de hace algunos años, uno pudiera ir armando la crónica escogiendo la escucha que se desea poner a continuación. O bien se combinan comunicaciones telefónicas con otros discursos distanciados por meses, pero que son exhibidos como parte de un mismo y único contexto, de forma tal que todo remita a una misma alusión: se está hablando del encubrimiento”.
El fiscal une en forma antojadiza elementos de juicio irrelevantes “pero que son encadenados de forma tal que simulen demostrar la hipótesis delictiva sostenida”, de modo de
“arribar a una determinada conclusión que constituye, en realidad, el propio punto de partida del denunciante.
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El círculo rojo de Nisman.
La denuncia de Nisman sólo cobra sentido en un contexto más amplio, que excede las fronteras argentinas. Desde las filtraciones de Wikileaks, está claro que toda la

información que manejaba provenía de los servicios de Inteligencia de Estados Unidos e Israel, intermediados por la SIDE argentina. Poco se sabe sobre el sentido inverso que esa información recorría, de modo que Nisman terminaba citado como fuente autorizada por los efectores de aquellos mismos servicios, en procura de presionar al tironeado Barack Obama. El fiscal argentino les servía como ariete para forzarlo a que adecuara sus posiciones a las del complejo militar-industrial, bautizado así en 1961 por el general Dwight Eisenhower.

Este círculo rojo incluye a diversos think tanks financiados por el establishment de seguridad nacional e Inteligencia, al bloque republicano en Capitol Hill, al gobierno israelí del primer ministro derechista Binyamin Netanyahu y a algunos de los medios más poderosos de Estados Unidos y de los países latinoamericanos.
En audiencias de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, convocadas en julio de 2013 y hace once días por los legisladores republicanos Jeff Duncan (presidente de la subcomisión de Hemisferio Occidental e integrante de la Comisión de Seguridad Nacional) e Ileana Ros-Lehtinen (presidente de la subcomisión de Medio Oriente) el gobierno argentino fue señalado como cómplice de un eje del mal con Irán, Venezuela y Cuba, por Joseph Michael Humire,
El periodista argentino radicado en La Paz, Andrés Sal-Lari, escribió en el diario del Estado Plurinacional Boliviano Cambio que Humire estuvo en Santa Cruz de la Sierra durante el alzamiento separatista de 2006. Sal-Lari, quien es corresponsal en Bolivia de la cadena iraní de televisión Hispan TV, lo caracteriza como “agente de la CIA”, pero no aporta ninguna prueba en ese sentido.
En su testimonio del 9 de julio de 2013, ante la Comisión de Seguridad Nacional del Capitolio, Humire citó in extenso un dictamen de 500 páginas en el que Nisman describe una red de inteligencia encubierta que Irán habría desarrollado en América Latina durante treinta años y lo singulariza con la mezquita At Tahuid de Buenos Aires y sus imanes Abdel Karim Paz Bullrich y Edgardo Ruben Assad. Al abrir la audiencia, Jeff Duncan dijo que según la investigación del fiscal argentino esas estaciones clandestinas de Inteligencia de Irán estaban listas
para “realizar ataques terroristas cuando el régimen lo decida”, en Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Guyana, Paraguay y Perú. Nada dice sobre las playas de Cancún, que son la única zona de la región que Nisman conocía de primera mano.
En sus conclusiones, Humire sostuvo que el eje Irán-ALBA era una amenaza a los intereses estadounidenses de seguridad nacional en la región y mencionó a la Argentina como miembro de facto de la Alianza Bolivariana.
(…) el 14 de marzo, Veja publicó una entrevista con tres supuestos desertores chavistas, quienes dijeron que Irán financió la campaña presidencial de CFK en 2007 y que el ex presidente Mahmoud Ahmadinejad tramitó por medio de Hugo Chávez el encubrimiento de la participación iraní en el atentado de 1994 y la cooperación nuclear argentina con Teherán. Cuatro días después, Humire mencionó la nota de Veja para explicar ante la Comisión de Relaciones Exteriores de la cámara baja en Washington cómo Irán aprovechaba de la corrupción latinoamericana y sus débiles instituciones. Humire se preguntó “en qué medida la nueva ambición nuclear de la Argentina está ligada con el propósito iraní de dominar esta tecnología y si el programa nuclear venezolano y su triangulación comercial con Venezuela tuvieron la finalidad de ayudar a Irán. Tal vez Nisman sabía más de lo que informó. Lamentablemente ya no está con nosotros”. Y el 25 de marzo, Mary Anastasia O’Grady amplificó la denuncia. La columnista del Wall Street
Journal admitió que toda historia con fuentes anónimas es dudosa, pero lo subsanó añadiendo que Veja es uno de los medios “de mejor reputación de Brasil, y una tercera persona en quien tengo razones para confiar me ha confirmado que las entrevistas se llevaron a cabo”. A continuación mencionó a Humire y Nisman.
O’Grady concluyó su bordado con una cita del testimonio de Humire: “Si esto es cierto, entonces creo que todos hemos subestimado la importancia de América latina para la República Islámica. Y, por extensión, ya no podemos permitirnos el lujo de divorciar las actividades de Irán en la región de las negociaciones nucleares del P5 + 1”.
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Un excelente informe de TVR sobre el tema:

 

Nisman vs Nisman.
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Y ahora repasemos lo que se dijo apenas tomó notoriedad la “denuncia” contra la presidenta, veamos el súper fiscal Nisman de cartón que construyeron sus defensores y exégetas (periodistas, pensadores, políticos) en este relato “republicanista” de moda en nuestro país. Resulta interesante confrontar las  palabras que vertieron antes de todas estas revelaciones que surgieron en estos cuatro meses desde su muerte.
Veamos lo que se dijo entonces:
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Santiago Kovadloff, sobre los insultos del Gobierno a Nisman: “Están tratando de matar al muerto”.
“Cuando se ataca a un muerto es porque el tipo está vivo. ¿Y que está vivo qué quiere decir? Que Nisman alcanzó un grado simbólico de significación para buena parte de la sociedad argentina que el Gobierno está tratando de decapitar”, afirmó Kovadloff en diálogo con Radio Mitre.
“Están tratando de matar al muerto, están tratando de lograr por todos los medios que la figura de Nisman pierda la significación social y, por supuesto, que la forma en que lo hacen apunta al punto que es más débil. El filósofo participó esta mañana del acto que se realizó en homenaje a Nisman en la Plaza Lavalle, frente al Palacio de Tribunales, al cumplirse dos meses de su fallecimiento.
Estamos aquí para que la verdad no se convierta en un desaparecido más y por el futuro de los argentinos”, dijo Kovadloff al hacer uso de la palabra ante un grupo de personas que portaban carteles con la leyenda “Todos somos Nisman” o la palabra “Justicia”  acompañada por el nombre del fiscal.
Ante el grupo denominado “Memoria Nisman”, que contó con la presencia de las diputadas Patricia Bullrich y Laura Alonso, Kovadloff abogó por decirle “no” a “las urgencias políticas o electoralistas” y a que el caso sobre la muerte del fiscal a cargo de la UFI AMIA se vuelva un insumo de las campañas electorales”.
En tanto, el periodista del Grupo Clarín Nelson Castro sostuvo que la muerte de Nisman “representa un magnicidio institucional”.
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Kovadloff, sobre las hijas de Nisman: “Son huérfanas sembradas por la barbarie que contamina a la Argentina”.
El escritor Santiago Kovadloff dio un discurso en el último adiós al fiscal Nisman; consideró que la República “vuelve a estar de duelo con este asesinato”.
El filósofo Santiago Kovadloff fue uno de los oradores en el entierro de Alberto Nisman , que se realizó esta mañana en el cementerio judío La Tablada.
La ceremonia contó con la presencia en primera fila de los padres del fiscal Nisman, su hermana, su ex esposa y sus dos hijas. A ellas, se refirió Kovadloff cuando señaló: “Son huérfanas sembradas por la barbarie que hoy como ayer contamina a la Argentina con su aliento criminal y su pavorosa libertad de acción.”
De Amós a Ezequiel, de Isaías a Jeremías, la convocatoria profética en la tradición judía ha sido siempre un llamado a vivir en el marco de la ley. La ley, enseñan los profetas, exige combatir la corrupción, considerar al prójimo, concebir como propios los ideales de quienes aspiran a convivir con equidad y respeto recíproco. La ley, enseñan los profetas, exige enfrentarse al delito, apartarse del desenfreno que implica la riqueza malhabida.
Alberto Nisman supo ser fiel a esa tradición varias veces milenaria.
Quien cumple con la ética, cumple con la ley. Y cumple mucho más con la ley si pone su empeño al servicio de la justicia.
Así procedió Alberto Nisman. Se jugó la vida- y pagó con ella- para impedir, en la medida de sus fuerzas, que el crimen se llevara por delante, sin costo alguno, la verdad, la ética y la República.
Con su trágica desaparición, el atentado contra la AMIA, es decir contra la nación argentina en el cuerpo de esa institución judía, se cobró una víctima más.
Aquí están, ante nosotros, las hijas del fiscal que perdimos. Aquí están, junto a nosotros, estas niñas para las que no hay consuelo porque les han arrebatado a su padre de un balazo. Son huérfanas sembradas por la barbarie que hoy como ayer contamina a la Argentina con su aliento criminal y su  pavorosa libertad de acción.
La República vuelve a estar de duelo con este asesinato. Somos millones los argentinos persuadidos de que la muerte de Alberto Nisman abre un interrogante estremecedor sobre el valor de nuestras propias vidas.
La justicia no podrá devolverle la vida al fiscal Alberto Nisman. Pero podrá devolvernos la dignidad a todos los argentinos si se atreve, como él se atrevió, a ir en busca de la verdad.
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“Cristina Kirchner decidió todo”.
“Cristina Kirchner decidió absolutamente todo. Es la que le da la orden al canciller Héctor Timerman de limpiar a Irán de este problema. Es la que estableció que exista una diplomacia paralela para manejar estas cosas, además de orquestar la pista falsa”, afirmó a LA NACION el fiscal Alberto  Nisman. Hiperkinético, verborrágico, delgado como casi nunca se lo vio en estos años, Nisman sabe que camina por la cuerda floja.

(…) cuenta con respaldos de
la comunidad judía internacional, de los servicios de inteligencia israelíes y norteamericanos, y del ex director de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE) Jaime Stiusso.

-¿Por qué avanza ahora?
Porque los elementos son de tal contundencia que no pueden esperar. Vengo trabajando en esto desde  hace más de dos años.
-¿Teme represalias? ¿Que lo muevan de esta unidad fiscal?
-No tengo miedo. Ojalá no ocurra nada, pero ayer le dije a mi hija que se prepare estos días para escuchar de su papá las peores cosas que escuchó en toda su vida.
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Una bomba de efecto impredecible.
La denuncia de Nisman es un homenaje póstumo a Eliaschev. Un homenaje paradójico porque, cuando el mismo fiscal le tomó declaración, dejó trascender que el periodista no logró justificar el acuerdo con Irán que había publicado.
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Desde la Coalición Cívica, la diputada Elisa Carrió acusó a la Presidenta de vincularse con “una diplomacia paralela que tiene relaciones con grupos terroristas de Medio Oriente”, y consideró “obvio” que el Gobierno buscó “el petróleo” de Irán, al avalar la denuncia de Nisman. En declaraciones a radio Mitre, Carrió advirtió que “es terrible la política internacional de Cristina: va a dar impunidad a los iraníes” y también entabla “un acuerdo estratégico con (el presidente ruso Vladimir) Putin, que es un Estado autoritario”.
Asimismo, el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández juzgó  “absolutamente posible lo que dice” el fiscal Nisman, y se preguntó “con qué cara va a mirar a los familiares después de todo esto que se está sabiendo”.
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“El Gobierno eligió el peor camino: abrazar a los violentos del mundo”, dijo Sergio Massa sobre la denuncia contra Cristina Kirchner por la Causa AMIA Massa dijo ver la situación con “enorme preocupación”, dado que, desde el momento de la rúbrica del tratado con Irán, que motivó la imputación de la presidenta Cristina Kirchner por “encubrimiento”, el Gobierno “eligió el peor de los caminos: terminar abrazada a los violentos del mundo”, subrayó.
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A  fondo.
El pacto. Caso AMIA: un submundo de mentiras, espías y pecados.
El principal desafío que el fiscal tendrá hoy, cuando justifique su escrito ante la Comisión de

Legislación Penal de la Cámara de Diputados, será demostrar que el Gobierno acordó con el régimen de Mahmoud Ahmadinejad el levantamiento de las alertas rojas de Interpol contra los iraníes acusados por el atentado terrorista. Quien fue secretario general de Interpol cuando se firmó aquel memorándum, Ronald Noble, aseguró que Héctor Timerman siempre aclaró que el pacto no implicaba anular esos pedidos de captura. Noble fue más lejos. Dijo que Nisman miente.

Es curioso que Nisman no haya consultado a Noble antes de redactar su escrito. Y que tampoco haya coordinado su posición con Canicoba Corral, el juez del caso. Este magistrado
también se convirtió en un puntal para la posición oficial. Dijo que sólo había autorizado una intervención telefónica: la del miembro de la comunidad iraní Jorge Khalil, con quien se comunicarían el piquetero Luis D’Elía y el dirigente de Quebracho Fernando Esteche. De ser así, Nisman sólo tendría las desgrabaciones de los que se comunicaron con Khalil.
El kirchnerismo se prepara para pedir explicaciones. Sus preguntas más elementales: ¿Nisman informó a Canicoba Corral sobre lo que iba descubriendo a través de las escuchas telefónicas? ¿Esos registros fueron sometidos a algún protocolo que garantice su autenticidad? ¿Aparecen en esas escuchas la voz de la Presidenta y del diputado Andrés “Cuervo” Larroque, que está amparado por fueros,
o ellos aparecen en la trama por dichos de terceros?
¿Por qué Nisman llega al Congreso en una posición tan vulnerable? La respuesta a estas incógnitas es que, como todo el Gobierno y la justicia federal conocen, en los últimos quince años el verdadero administrador de la causa AMIA ha sido Stiusso, a quien Cristina Kirchner ha jubilado.
Esa gravitación de Stiusso explicaría las fisuras que comienzan a advertirse en la denuncia de Nisman. Las pruebas y los argumentos parecen proceder de alguien confiado en que toda imperfección se podrá zanjar en cualquier momento del proceso.
La disertación de Nisman ante el Congreso será hoy una invitación a aclarar cuánto hay en su denuncia de
judiciable y cuánto de impugnación política.
En el plano jurídico, la acusación ya sufrió los primeros contratiempos. María Servini de Cubría, que subroga a Ariel Lijo, se negó a habilitar la feria porque el fiscal no tendría pruebas suficientes.
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Quién era el fiscal Natalio Alberto Nisman.
Natalio Alberto Nisman, hallado muerto en su departamento esta madrugada, tenía 51 años y se desempeñaba como fiscal en la investigación del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que en 1994 se llevó la vida de 85 personas.
El fiscal se encontraba en la mira del servicio de inteligencia argentino, pero también en este tipo de entidades del extranjero -entre ellos las de Estados Unidos, Irán y e Israel-.
Según un cable de la diplomacia estadounidense que reveló WikiLeaks, el fiscal buscó “congraciarse con la presidenta Cristina Kirchner mediante la persecución de sus enemigos políticos”.
También tenía vínculos con el -hasta su reciente retiro- hombre fuerte de la SIDE, Antonio “Jaime” Stiusso. Durante la presidencia de
Cristina Kirchner se manejó la posibilidad de que fuera sucesor de Esteban Righi al frente de la Procuración General de la Nación, aunque el oficialismo terminó por nominar a Daniel Reposo -y su currículum fallido-, para luego inclinarse por Alejandra Gils Carbó.
Nisman se alejó del Gobierno a medida que comenzó a trascender el polémico memorándum con Irán. A tal punto que el mientras el Gobierno defendía su política hacia Teherán, presentó un dictamen en mayo de 2013 en el que acusó a Irán de infiltrarse en países de América latina para fomentar actos terroristas.
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Patricia Bullrich: “Estaba muy amenazado”.
“Estaba muy amenazado”, dijo la diputada Patricia Bullrich sobre el fiscal Alberto Nisman ,

quien esta madrugada fue encontrado muerto en su departamento de Puerto Madero 

“Hablé dos veces con él el sábado”, dijo la legisladora, que había convocado a una reunión de Comisión de Legislación Penal para esta tarde a las 15. Sobre su último contacto  con Nisman, la diputada agregó: “Me contó que había hablado con su hija y le había contado que iban a decir muchas cosas de él, pero que tenía la responsabilidad de ética de hacer la denuncia”.
En tanto, la diputada nacional por el Pro, Laura Alonso, reveló que, a partir de conversaciones que tuvo con el fallecido fiscal Nisman, sintió que “él estaba bajo amenaza, pero que no tenía miedo”.
Alonso dijo sentirse “muy shockeada” por lo ocurrido. “Nadie podía imaginar que pudiera pasar esto”, agregó. “Sentí en alguna conversación que él estaba bajo amenaza, pero que no tenía miedo y que iba a hacer lo que tenía que hacer”, dijo.
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PARA CARRIÓ, “SE TRATA DE UN CRIMEN MAFIOSO”.
Por su parte, la diputada Elisa Carrió aseguró que la muerte de Nisman es “un crimen mafioso”.
En diálogo con Radio Mitre, indicó que el fiscal que investigaba la causa AMIA “tiró una verdad que era una bomba y le costó la vida”.
“Con su muerte se hace más indubitable lo dicho por Nisman”, aseguró Carrió en relación a lo denunciado por el fiscal la semana pasada.
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“Que no nos gane el miedo ni la resignación”, pidió Mauricio Macri tras la muerte de Alberto Nisman.
El jefe de gobierno porteño brinda una conferencia para explicar su posición sobre el fallecimiento del fiscal.
“Lo que pasó hoy tiene que ser una bisagra en la historia argentina. Tiene que ser un antes y un después”, expresó el líder del Pro, y agregó: “Que no nos gane ni el miedo ni la resignación. Nosotros vamos a poder con esta violencia”.
“Si esta muerte termina en más impunidad es un desastre en lo institucional de nuestro país”, sostuvo Macri, y remarcó las críticas al gobierno nacional.
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El titular del radicalismo, Ernesto Sanz, advirtió que “pocas cosas han golpeado con tanta dureza a la democracia argentina recuperada desde 1983” como la muerte de Nisman, que había denunciado a la presidenta Cristina Kirchner por “encubrimiento” en la causa AMIA, por lo que reclamó a la sociedad “movilizarse como crea conveniente” para repudiar el hecho.
“Queremos pedirle a la sociedad que se exprese de la manera en que los ciudadanos lo crean conveniente, movilizándose, yendo a participar en un acto, en una actividad, homenaje, una plaza”, sostuvo Sanz sobre la postura del radicalismo de “acompañar” y “alentar” las movilizaciones sociales de repudio por la muerte del fiscal.
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Según un allegado a la Presidenta, el Gobierno tiene la certeza de que Stiusso obligó a Nisman a regresar el 12 de Europa a Buenos Aires para presentar su denuncia contra la Presidenta el martes 13.
“Stiusso quería aprovechar el efecto del atentado en París contra Charlie Hebdo y embarrar a Cristina y le ordenó que regrese de urgencia”, dijo a LA NACION un alto funcionario, según información oficial.
La versión oficial indicó que a Nisman “le vendieron” que iba a tener un gran respaldo judicial y político, tanto local como internacional.
“Le vendieron que lo iba a respaldar el Partido Republicano e Interpol, que la Justicia habilitaría la feria y que la colectividad judía lo avalaría, y nada de ello se cumplió”, decían en Balcarce 50.
“También el juez del caso AMIA, Rodolfo Canicoba Corral, lo maltrató y lo desautorizó”, agregan. “Se quedó solo y sufrió una extorsión de Stiusso o un temor a quedar mal parado en el Congreso”, señalan cerca de Cristina.
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Una vida marcada a fuego por la causa que terminó siendo su epitafio.
A los 51 años, el fiscal general Natalio Alberto Nisman apareció muerto en la madrugada de ayer en su departamento de Puerto Madero. Sus últimos 14 años los dedicó a investigar

el atentado contra la sede de la AMIA, período en que acumuló amenazas, enemigos, controvertidos contactos con servicios de inteligencia, acusaciones por su sintonía con los gobiernos de los Kirchner, primero, y de Estados Unidos, después, y muy pocos aliados de verdadera confianza.

Durante los siguientes cuatro años, Nisman pareció darle la razón. Mostró ciertos avances, al mismo tiempo que reforzó su sintonía con la Casa Rosada -en especial con el entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que servía de canal de comunicación con los Kirchner-, con la ex SIDE y con el gobierno de Estados Unidos.
Sin embargo, sus primeros pasos al frente de la Unidad Fiscal levantaron críticas. En particular, por concentrarse en la “pista iraní”, es decir, la hipótesis que deja al régimen de Teherán como máximo responsable por el atentado contra la AMIA, en desmedro de otras posibilidades, como la “pista siria”. Acaso una de las más tempranas señales sobre su polémica actuación se vio cuando, en noviembre de 2005, anunció que se había identificado a Ibrahim Hussein Berro como el conductor de la Traffic del atentado gracias a los testimonios de dos de sus hermanos en Michigan, Estados Unidos, y la confirmación posterior de una testigo argentina. Al poco tiempo, las sospechas sobre Berro se derrumbaron.
Sus hermanos lo desmintieron -uno de ellos contó que se había reunido semanas después del atentado con el supuesto conductor inmolado-, y también lo relativizó la testigo argentina durante el juicio oral.
La actuación de Nisman tuvo otra polémica en mayo de 2008, cuando pidió la detención del ex presidente Carlos Menem y del ex juez Galeano, a los que acusó de entorpecer durante años la “pista iraní”.
Para la embajada de Estados Unidos, la movida del fiscal respondió a razones ajenas a la pesquisa.
Nisman buscó así, indicó en un cable que envió a Washington (según reveló WikiLeaks), “congraciarse con la presidenta Cristina Kirchner mediante la persecución de sus enemigos políticos”.
A partir de entonces, sin embargo, el equilibro de alianzas comenzó a cambiar. Tras la salida de Alberto Fernández del Gobierno y la muerte del ex presidente Kirchner en octubre de 2010, Nisman se alejó de la Casa Rosada y reforzó su alineamiento con Washington, según surge de otros cables que ventiló WikiLeaks.
Esos cables muestran que el fiscal llegó a adelantarles a los diplomáticos estadounidenses varios escritos que aún no había presentado ante la Justicia. O a corregir sus borradores sobre la base de los consejos de los delegados en el país del FBI. O hasta pedirles disculpas, repetidas veces, cuando tomó alguna medida importante sin consultarles antes.
Esa comunión con Stiusso -y, a través de él, con los servicios de Estados Unidos, Israel, Francia y Alemania- le valió más cuestionamientos. Se le achacó que se valía en exceso de material aportado por los espías, -por lo general, material opaco, muy difícil de judicializar-, en desmedro de pruebas duras y consistentes.
Para la Casa Rosada, no fue ningún mito y vio los hilos de Stiusso detrás de Nisman cuando, la semana   pasada, el fiscal acusó a la Presidenta y al canciller Héctor Timerman, entre otros, de negociar un supuesto encubrimiento de los responsables iraníes a cambio de relanzar el comercio bilateral: petróleo por granos.
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La página más oscura de la nueva democracia.
Es cierto que otro Nisman apareció cuando el gobierno de Cristina Kirchner decidió firmar un acuerdo con Irán. El fiscal anterior era un hombre por lo general comprensivo del

gobierno kirchnerista. Nunca lo decía frontalmente, pero lo insinuaba con claridad.

Un Nisman crítico y decepcionado surgió luego de que se informó sobre el acuerdo con Teherán que nunca nadie pudo explicar.
La decepción de Nisman coincidió (y esto también es cierto) con la rebelión del espionaje argentino, hasta entonces dispuesto a cumplir todas las órdenes (buenas, malas o perversas) de los Kirchner. Nisman tenía una relación casi indestructible con
Jaime Stiusso, el jefe real de los espías argentinos.
Esa relación había nacido y crecido a la sombra de la causa sobre la AMIA. A su vez, Stiusso era (¿es?) un espía de confianza para los servicios de inteligencia de las principales potencias occidentales, no sólo de Estados Unidos.
El lado débil de la denuncia de Nisman estuvo en la oportunidad: ocurrió justo después de que la Presidenta ordenó un degüello colectivo en la jerarquía de la ex SIDE.
Nisman le dio un orden a esa información, la nutrió de protagonistas y le adosó inquietantes conversaciones telefónicas. El relato del fiscal muerto era verosímil; faltaba que probara sus afirmaciones ante el juez titular de la causa, Ariel Lijo.
El lunes pasado hablé por teléfono por última vez con Nisman. Me llamó a mi celular. Yo estaba en París.
“¿Qué bomba está por tirar?”, le pregunté, medio en broma, medio en serio. “Adivinó. Voy a tirar una bomba muy grande y tengo todas las pruebas en mis manos”, respondió. Quedamos en tomar un café a mi vuelta, a fines de enero.
“Llámeme no bien regrese”, me dijo cuando se despidió.
La bomba era la denuncia más grave que se haya hecho contra un gobierno argentino en democracia. El tono entusiasta de su voz y las promesas de encuentros en tiempos próximos estuvieron muy lejos de delatar a un suicida. Su muerte política, se llame técnicamente como se llame, es, a su vez, la página más oscura e incomprensible de la nueva democracia argentina.
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De duelo y desamparados.
Con la oscura muerte del fiscal Nisman, los promotores y cómplices del atentado contra la AMIA vuelven a reírse de nosotros. Suman a aquel atentado, uno más. Esta vez, contra la ya mermada credibilidad pública de las instituciones fundamentales de la República.
El entramado siniestro que vincula a los servicios de inteligencia con el Gobierno alcanza ahora tal grado de transparencia que la sociedad en su conjunto se siente desamparada en todo aquello en lo que tiene derecho a contar con protección.
Pocas veces, insisto, resultaron tan evidentes el encubrimiento, la mentira y la necesidad de resguardar a los responsables centrales, ya no sólo de ese atentado terrorista ocurrido hace más de dos décadas sino a quienes tienen y tuvieron la responsabilidad de esclarecerlo y no lo han hecho.
En la noche de ese mismo lunes la Nación marchó avergonzada por las calles de la República. Horrorizada por lo mucho que se ha hecho desde el poder político para impedir que se conozca la verdad.
A todos nos embarga la angustia que nos produce la muerte del fiscal Nisman. ¿Lo mataron? ¿Lo indujeron a matarse? Hay algo más radical que las respuestas a estas preguntas.
Alguien necesitaba que desapareciera. Y desapareció. El terror sigue operando entre nosotros. El terror enquistado en el Estado.
Deudos. Todos deudos. Eso es lo que somos los argentinos. Deudos unos de otros. Deudos del ideal comunitario. Nisman nos representa. No como fiscal que iba a declarar sino como víctima que ya no podrá hacerlo. (…) ese terrorismo que en la Argentina sigue en pie. (…) Que se entrama con el poder político. Que lo envuelve y se abraza a él y se confunde con él. De ese terrorismo que mancilla la justicia. Que la somete. Y cuando no la somete, la mata.
Ese terrorismo es mafia. La cara nueva, en la Argentina, de la vieja corrupción.
Marchamos. No le tememos a la muerte porque muerte es la vida que se nos quiere imponer mediante el terror. Muerte es la mentira en la que se nos obliga a vivir. Muerte es el delito con el que se nos quiere avasallar. Le tememos, sí, al poder de los corruptos. Al poder perverso enquistado en la apariencia democrática del poder.
Marchamos para denunciar a los que vuelven a sembrar el horror de los años 70. Para desenmascarar los muchos rostros de ese horror que nos sonríen desde los balcones del poder.
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Una Argentina que mete miedo.
Un fiscal, como en los viejos folletines negros, prepara las pruebas de un siniestro complot de poder, es amenazado por agentes de los servicios de inteligencia y aparece muerto justo en vísperas del día D. Y nadie, por supuesto, puede creer que se haya suicidado.

Aun si efectivamente lo hubiera hecho, tal vez como producto de su hipotética vulnerabilidad frente a las
tremendas presiones y chantajes de que era objeto, el asunto sugiere para la mayoría por lo menos un suicidio inducido.

Sea cual fuere la verdad, el público presiente hoy que se trata de una muerte de orden político. Por lo tanto, infiere que Nisman tenía pruebas certeras. Y en consecuencia, que la Presidenta quiso canjear petróleo por impunidad para los sospechosos de un
atentado terrorista. Esta electrizante secuencia acaso se refuerce el día en que trasciendan las escuchas de Nisman,
si efectivamente se oyen con claridad las voces de dirigentes y funcionarios cristinistas negociando la infamia.
Y también que pueden presentarle testigos y papeles, pero que una grabación oculta esparcida por la radio y la televisión es más contundente que un fallo de la Corte Suprema de Justicia.
Una vez más: puede no ser cierto que Cristina haya ofrecido en trueque impunidad a cambio de ventajas económicas. Pero resulta verosímil, puesto que además mandó aprobar el tratado
en tiempo récord y sin el menor consenso con los legisladores opositores ni con las entidades judías. En política, a veces lo verosímil tiene más peso incluso que lo veraz.
El impacto social por la muerte de Nisman sólo puede ser comparado con la conmoción nacional que provocó el asesinato de José Luis Cabezas. Ambos episodios nos estremecen y están tocados por una matriz mafiosa. Son fogonazos dolorosos en la oscuridad de un país que mete miedo, donde todo se compra y todo se vende, y donde el poder se garantiza inmunidad con dinero o con balas. La política argentina es una novela negra, en sus tramas sólo resultan inocentes los muertos y en una guerra de espías, la batalla nunca es entre buenos y malos. Sino entre malos y peores.
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Patricia Bullrich: “Me cuesta creer que la Presidenta haya ordenado que lo maten”.
-Dice que Nisman esperaba que le tiren “con todo”. ¿A qué cree que se refería?
-Una campaña en contra?
Pienso que se refería a cuestiones como la frase de Conti, que

anticipó que iba a ir “con los tapones de punta” a la audiencia. Pero ¿cómo saltamos de ahí a la muerte? Se cruzó una raya que nunca pensamos que podía pasar. Nunca se me ocurrió, incluso cuando ayer empezó a circular que Nisman estaba muerto, pensé que era un chiste de mal gusto. Él nos dijo que le iban a tirar con todo, pero nosotros estamos acostumbrados acá a que te tiren con todo con operaciones de prensa, desprestigio.

-¿Qué cree que le sucedió al fiscal Nisman?
-El suicidio? qué se yo, es muy raro. La hipótesis del Gobierno, de que se tiró a la pileta [que la denuncia era mentira y eso habría provocado el suicidio], no tiene sentido. Esto nos tiene que llevar a hacer borrón y cuenta nueva con la SI.
-¿Nisman es una víctima de esa interna de los servicios?
-La muerte de Nisman es un punto de inflexión. No se puede comprender la muerte de Nisman sin comprender las causas que manejó. No puedo creer que alguien que hizo una investigación como ésta y la haya hecho pública al otro día se mate, no me entra en la cabeza. Se tiene que entender en un contexto.
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Crisis internacional, institucional y política.

Que el titular del Ejecutivo sea acusado por un fiscal que ha llevado durante una década la investigación de la causa AMIA de encubrir a Irán en su responsabilidad en un grave atentado terrorista ocurrido en su propio territorio, y también de
intentar crear pistas falsas, es un hecho de grave entidad institucional. Pero también lo es que el fiscal haya muerto antes de informar al Congreso y después de haber dicho que su vida corría peligro, si bien será la Justicia la que determine las características y el móvil del hecho, más allá de que desde el
Gobierno se insinuó que se trató de un suicidio.

En un año de elecciones presidenciales, en principio esta crisis parece presentar más ventajas para la oposición que para el oficialismo, y lo electoral no estará ajeno a las alternativas que se han abierto en menos de una semana, pero que llevará tiempo cerrar. Posiblemente, el demorado capítulo final de la historia de Argentina y el terrorismo fundamentalista islámico podrá cerrarse ya con quien gane las presidenciales de octubre, durante el próximo período presidencial.
Finalmente, esta crisis confirma que el año de transición política no será fácil y que quizá la preocupación del papa Francisco por la gobernabilidad de Argentina en este
período no era exagerada, sino una preocupación fundada.
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Más cerca de tocar fondo.
El 18 de julio de 1995, durante la conmemoración del primer aniversario del atentado contra la AMIA, al ver el llanto desconsolado de los familiares, el entonces embajador de

Israel, recién llegado al país, preguntó a una colaboradora: “¿Por qué están tan desesperados? En Israel se producen estas muertes a menudo”. La asistente contestó: “Están desesperados porque saben que jamás tendrán justicia”.

El cadáver del fiscal Alberto Nisman, encerrado en un baño de su departamento, es una nueva y macabra corroboración de aquella profecía, que ahora parece extenderse a los amigos y familiares del propio Nisman.
Como ocurre con las muertes importantes, es difícil vislumbrar las consecuencias de lo que pasó con Nisman. Lo único seguro es que para Cristina Kirchner se abrió una crisis de difícil solución.
Que Nisman estaba bajo una presión insoportable era fácil de adivinar: quienes lo trataron en los últimos días pueden dar testimonio de esa ansiedad que lo llevaba a hablar con una velocidad que convertía su discurso en algo casi incomprensible. Pero lo que le ocurrió es, por ahora, un misterio. Ni siquiera dejó una carta.
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No era nadie; ahora es un símbolo.
Ahora es un símbolo. “Yo soy Nisman”, afirman muchos argentinos. Miles de nosotros lo decimos. Muchos de nosotros no sabemos bien quién era Nisman. Sólo sabemos que era un argentino que cumplió su deber. Era fiscal e investigó. Se arriesgó, hizo lo que debía hacer. Aun a sabiendas de que se jugaba la vida.
Necesitamos confiar en alguien que no nos defraude. La calle, con ese escepticismo que nace del dolor y que bordea el cinismo, lo dice así: “Tenés que estar muerto para que te crean”.
Es extraño que el Gobierno no se diera cuenta del valor que tiene Nisman, muerto.
Muerto Nisman, el Gobierno insiste en ensuciarlo. No saben lo que les espera.
Estamos cansados de que nos mientan, de que al futuro de este país lo diriman los servicios de informaciones. Dicen que Nisman dependía de un tal “Jaime” Stiusso.
Siguen embarrándolo. Nadie ha visto nunca a Stiusso ni lo queremos ver.
Por eso, yo también digo: yo soy Nisman.
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Una muerte política.
Las dudas abundan. De lo que no hay dudas es de que el fiscal Nisman murió por la denuncia que hizo. Por estar investigando uno de los temas más complejos del Gobierno. Un tema que no sólo pone al Estado en una situación de traición a la opinión pública, canjeando la impunidad de los asesinos de la AMIA por prebendas económicas. Para alguien, saber que el fiscal Nisman estuviera dispuesto a llegar a las últimas consecuencias le hizo decidir que había que llevarlo a las últimas consecuencias.
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Una muerte que salpica con sangre a la democracia y al Gobierno.
Quienes conocimos a Nisman no podemos dejar de reconocer su profesionalidad, su vehemencia, su pulcritud laboral y su celo funcional en cada actuación que llevaba adelante, en cada denuncia o presentación que formalizaba ante la Justicia o en estrados internacionales. También conocimos su compromiso con la conducción del equipo de trabajo destinado a buscar verdad y justicia por el atentado a la AMIA.
Desde la denuncia por el posible delito de encubrimiento contra la Presidenta y otros funcionarios y allegados a su entorno, Nisman fue sistemáticamente denostado por los medios oficialistas y los voceros del Gobierno. Por lo tanto, es seguro que en la matriz de pensamiento y comportamiento de Nisman debía encajar como indispensable su concurrencia al Congreso para exponer los argumentos y las pruebas de su denuncia.
La concurrencia al Congreso sería la mejor oportunidad para explicar los alcances de su denuncia y, a partir de allí, el mejor lugar para encontrar contención y protección.
La muerte de Alberto salpica con sangre a la República, a la democracia y al propio Gobierno.
La muerte del fiscal Nisman debe ser una bisagra en nuestra realidad. De lo contrario, como ya dijo Mariano Moreno en los albores del nacimiento de la Patria, será nuestra suerte mudar de tiranos, sin destruir la tiranía.
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En un duro discurso, el titular reclamó el esclarecimiento de la muerte de Nisman y dijo: “No vamos a permitir que vuelva a morir otro fiscal, ni que los acosen y les digan lo que tienen que hacer. La gente está cansada de no tener justicia”.
Al mismo tiempo, Schlosser pidió a los fiscales que no tengan miedo de avanzar en las investigaciones: “Estamos con ustedes, no tengan miedo. Les reitero, no tengamos miedo”.
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La muerte del fiscal.
De Juan Duarte a Nisman, el peronismo bajo sospecha

El peronismo, que en octubre de este año cumplirá 70 años desde que empezó a moldear a su imagen y semejanza la vida de los argentinos, tiene en su haber una colección de muertes
extrañas, nunca del todo debidamente aclaradas, a las que acaba de agregar un
nuevo eslabón: el fin inesperado del fiscal Nisman.

Si había algo más que le faltaba al kirchnerismo para parecerse al menemismo, su primo hermano y antecesor en la escala zoológica de la política, del que, además, heredó a muchos de sus funcionarios reciclados, era prestarse como abono fértil para un nuevo y extraño “¿suicidio?” (así, entre signos de interrogación, como lo puso la Presidenta).
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De “¿por qué se mató?” a “¿quién lo mató?”.
El misterio Nisman está cambiando de significado. La pregunta inicial, ¿por qué se mató?, está dejando lugar a otra más inquietante: ¿quién lo mató? Las razones de esa mutación hay que buscarlas en las inconsistencias de las explicaciones y en la irregularidad de los procedimientos que caracterizan el trabajo para esclarecer esta muerte, macabra y estratégica.
(…) ¿existe en el seno de la democracia argentina un dispositivo criminal capaz de recurrir a la eliminación
física para resolver los conflictos de poder? Una sociedad acostumbrada al asesinato mafioso presiente la irrupción del asesinato de Estado.
Para calibrar la dimensión de la crisis política parece más adecuada la distancia. Desde el exterior se atribuye al país un sistema institucional fallido. Diputados chilenos, del oficialismo y de la oposición, pidieron a su cancillería que exija una investigación internacional de la muerte de Nisman. Dijeron que genera suspicacias que no pueden ser despejadas por la justicia local. The New York Times reclamó que la causa AMIA pase a ser investigada por expertos de distintos países.
El presidente de la DAIA, Julio Schlosser, ayer volvió a pedir justicia. Pero desde fuera del país se considera que la Argentina ya no está en condiciones de proveer justicia. Y ya no para emitir un bono. Para resolver un atentado. O un suicidio. El gobierno que había prometido todas las soberanías termina  administrando la degradación de una republiqueta.
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* Conclusión.
 
Paradójicamente, quienes usan el término “relato” para adjudicar al gobierno la creación de una ficción de obras o logros de gobierno que ellos imputan como irreales, montó desde enero una ficción/relato sobre un fiscal Nisman superhéroe republicano anticorrupción que se paraba frente a una presidenta corrupta y traidora de las víctimas del mayor atentado terrorista contra argentina y cómplice del terrorismo internacional…Pero resulta que tanto la trama como el protagonista se diluyeron en un melange de denuncia descabellada, inconsistente, operaciones políticas y héroe trágico de barro, corrupto, fabulador, cómplice de servicios secretos nacionales y extranjeros, y aspirante a James Bond que termina siendo un súper agente 86 tragicómico…
La distancia entre el Nisman que se construyó en los primeros días y lo que resultó ser hoy en día, es la misma que que hay entre Napoleón conquistador de Europa y Galtieri…




Promesa de campaña presidencial 2015: el ajuste. (A confesión de parte…)

A confesión de parte, relevo de prueba. Así reza el dicho jurídico que significa que si la parte acusada de un delito confiesa ser el autor, ya no es necesario presentar pruebas en su contra… Así es que de las propias palabras de los principales economistas del establishment surge cuáles son las políticas económicas que se aplicarían si asume la derecha a fin de año.

Una pequeña introducción que sitúa las afirmaciones de los economistas, y luego la palabra de cada integrante del trío más famoso de economistas neoliberales:







Un debate sobre cómo ajustar la economía incomodó a empresarios.

Broda, Espert y Melconian trazaron escenarios críticos y propusieron varias salidas para los desequilibrios; la mayoría coincidió, pero algunos juzgaron duros los conceptos.

El diagnóstico más crudo posible sobre la situación argentina, a cargo de un trío de economistas sentados desde hace rato en las antípodas del pensamiento del Gobierno, desencadenó ayer miradas incómodas, respaldos culposos y críticas por lo bajo durante un almuerzo que reunió a empresarios en el hotel Alvear.

No es que la mayor parte del auditorio, convocado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp), que conduce Eduardo Eurnekian, no aprobara el escenario que trazaban los tres invitados, Miguel Ángel Broda, José Luis Espert y Carlos Melconian, sino que algunos juzgaron duros los términos para plantearlo y otros no coincidían con las soluciones propuestas. “¿No estamos exagerando?”, le preguntó en la antesala del baño uno de los asistentes a Eurnekian, que se apuraba a volver a las mesas. “Puede ser, pero es bueno plantear el debate”, contestó el anfitrión.


Pero dejemos que hablen ellos mismos ya que, como reza el título, a confesión de parte… para qué presentar más pruebas.


Dijo Miguel Ángel Broda:

Había definido como “analgésico y antiinflamatorio” el plan de Axel Kicillof, al que le atribuyó relativo éxito. “El PBI dejó de caer, se desaceleró la inflación, se achicó la brecha y las reservas dejaron de bajar”, empezó, y juzgó el programa como “astuto y perverso” porque, explicó, “compró beneficios de corto plazo que sin duda van a afectar el proceso electoral a favor del oficialismo y generar desequilibrios de mediano plazo”.

“Debería empezar hablando de 2017, porque este plan ha hipotecado 2016: ahí va a ser difícil que baje la inflación y que el crecimiento sea superior al de este año”, dijo, y remató a lo Broda: “Esta orientación marxista de la política es un programa que dificulta el triunfo de la oposición”.

“Como lo que viene para el próximo gobierno son decisiones políticamente incorrectas, tenemos que tener muy poco miedo a lo que queda del Frente para la Victoria y su camada de militantes. Señores, lo que hay que hacer es lo políticamente incorrecto”.

“La verdadera solución pasa por el shock, pero va a haber gradualismo -dijo Broda-. Ya estoy más allá de todo, lo voy a decir: necesitamos un equipo como el de Cavallo, de 200 profesionales. Yo disentí mucho de él. Pero no veo a los equipos capacitados para salir del cepo el primer día. Y tenemos a los militantes del antiajuste oponiéndose a todo lo que sea racionalidad. Necesitamos sabiduría, paciencia y consensos: la agonía de un ACV es peor que si uno se hubiera muerto”.

El ajuste es inexorable. No va a ser planeado, sino que será a los golpes”, estimó el economista, en el “Debate sobre perspectivas económicas” que presenció Infobae. Y destacó: “El (Gobierno) que venga va a elegir el gradualismo, pero se debería tomar el camino del shock”.

 Para salir de la agonía, Broda propuso “que Argentina tiene que ser un país normal, no inventar nada. Mejor copiar a los exitosos” e invitó a implementar un “plan fotocopiadora”. 

Hizo referencia al atraso del tipo de cambio ya que según sus cálculos para recuperar la competitividad el tipo de cambio multilateral “el dólar ahora debería estar a $ 20,40”.

El economista, con la tranquilidad de no tener que hacerse cargo de la herencia que dejará el kirchnerismo, sostuvo que “tenemos que tener muy poco miedo a lo que quede del FVP y a los militantes del antiajuste”.

“El déficit fiscal, la política monetaria, la restricción externa y los desequilibrios de precios relativos hacen inexorable el ajuste. Las crisis son el paraíso para el próximo ministro de Economía que plantee un programa creíble”.

El economista justificó su posición con algunos datos de la realidad que permitieron lograr una mejora en la imagen del Gobierno: la desaceleración inflacionaria, la reducción de la brecha cambiaria; el freno en la caída de la actividad y la suba de los bonos. 





Dijo Carlos Melconian:

Melconian a su turno fue el más moderado, quizás porque sabe que sus palabras pueden generar un revuelo que le signifique un llamado airado de su jefe, Mauricio Macri, como ocurrió cuando salió a relativizar que el 11 de diciembre se iba a levantar el cepo.

Melconian aclaró que su condición de asesor de Macri lo obligaba a ser más cuidadoso en el análisis: la vieja diferencia entre el posible funcionario y el librepensador. Contó, por ejemplo, que había estado comprando ropa en el Patio Bullrich, donde el vendedor le transmitió urgencia porque se terminara el kirchnerismo pero, al mismo tiempo, que si ganaba Macri mantuviera el plan Ahora 12. “Acá el crecimiento es vital”, dijo. 

Acá no hay ideología: hay capitalismo, reglas de juego, sentido común y el resto lo va a tener que hacer el sector privado“. Agregó que todo el macrismo tenía la orden de eliminar el cepo y propuso revisar el manejo de la Anses. “Tenemos que terminar con la fantasía del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que es como en el circo de Marrone: Pepitito le debía un peso a Scazziota, Scazziota a Firulete, y Firulete a Scazziota, con excepción del 11% de acciones privadas”.

Bajo el ala del precandidato Mauricio Macri, Melconian dio un discurso más ligado a la política y buscó sortear la palabra “ajuste” en sus intervenciones.

“Recuperar el crecimiento económico es vital porque venimos de cuatro años de estancamiento”, aseguró Melconián. En este sentido, sí hizo hincapié en la necesidad de bajar el gasto público -en torno al 50% del PBI-.

El economista de Macri aseguró que los problemas de la economía se resolverán con un “shock gradual”, y aseguró que es necesario volver a organismos internacionales como el BID y el Banco Mundial.

Habló de retorno a los organismos internacionales, a la “surveillance”, lo que puede leerse como un regreso a que la Argentina acepte una revisión del artículo 4° del FMI. Melconian, cauto, igual sólo hizo referencia al BID y al Banco Mundial.

Es más, ratificó que se van a eliminar las retenciones y explicó la decisión porque “tenés que vivir del comercio”. 





Dijo José Luis Espert:

“El kirchnerismo le ha hecho mucho daño a la cabeza de los argentinos. Me da pena el disco rayado en que se ha transformado la Argentina: cada diez años discute lo mismo. La solución tiene que venir dentro de un plan económico serio con congelamiento del gasto público y, como mínimo, echar a toda La Cámpora”. Espert volvió a sacudir cuando, consultado sobre las paritarias, afirmó:

las “paritarias son fascistas” porque a su criterio el “el Estado no tiene que hacer llamando a los sindicatos a negociar. Pero ese es el populismo que tenemos, no nos quejemos”, les recordó a los asistentes.

Espert había avanzado algo más. “Como con cerrar la economía no alcanza, para crecer le dan gas a la demanda. Y ahí viene el gasto público: a la larga, los déficits fiscales generan situaciones de quiebre. Si no lo corregimos, vamos a volver a épocas aciagas”, dijo, y agregó que la Argentina debía “dedicarse a vivir del libre comercio, sin aranceles ni retenciones”, con el Estado devolviendo los impuestos en servicios eficientes.

Más de un empresario se atragantó con el postre el bavaroise de frutos silvestres cuando escucharon que en los últimos 100 años de historia económica imperó en el país un “populismo industrialista”.

“Bien o mal, el ajuste va a ocurrir. Se hace bien si es creíble y fuerte; se hace mal… no descarto una nueva crisis”, resumió el economista de la consultora Espert & Asociados. 

“La mesa está puesta esencialmente para la sustitución de importaciones, con altos aranceles y, entonces, sectores que tienen ventajas competitivas, como el agro, sufren derechos de exportación”, empezó.

Espert dijo que no se puede eliminar el cepo sin un “programa económico fuerte”. Para el economista, ese escenario requerirá “echar a La Cámpora, una gran devaluación del peso y cambiar la orientación de la política externa de la Argentina. Y hay que hacer un acuerdo con el Fondo para tener reservas”. “Es de perdedor decir que para sacar el cepo hay que tomarse un año hasta que se arregle todo”, concluyó el economista, mostrándose más cerca de la vereda del shock que del gradualismo.

Pero Espert no dio rodeos y explicó que, a su parecer, la Argentina había armado un complejo de trabas al comercio con el objetivo de desarrollar una industria que, por sí sola, era incapaz de dinamizar la demanda interna.

“Cada 10 años discutimos lo mismo, ajuste, devaluación” dijo a su turno José Luis Espert. Criticó duramente a quienes proponen políticas de gradualismo: “Demuestran actitud perdedora y soberbia”. Para acceder a préstamos internacionales propuso volver a tener “un acuerdo con el FMI”.

Para el economista la Argentina debe “vivir del libre comercio” y tiene que tener un Estado pequeño.






Más datos sobre estos “expertos” economistas (gurúes ajustólogos de los medios), en nuestras notas:

Aquí están, estos son los gurúes o pronosticadores económicos más confiables…

Premio “Manochanta de Oro 2012”

Premio “Manochanta de Oro 2010”






Fuentes utilizadas para esta nota:
Un debate sobre cómo ajustar la economía incomodó a empresarios

Entre el shock y el gradualismo, economistas ven un camino de ajuste de cara al 2016.

Ante empresarios, Broda, Espert y Melconian coinciden sobre las dificultades de la economía en 2016.

Herencia, confesiones y dólar en cumbre económica.

Herencia, confesiones y dólar en cumbre económica.

Por el desequilibrio fiscal, economistas creen que será inevitable un ajuste en 2016.

¿Cuál es el plan económico de Macri presidente?

¿Se trata de un plan moderno o antiguo, secreto o público? Según las últimas encuestas, Mauricio Macri estaría entre los dos principales contendientes para ganar la presidencia 2015-2019. Por eso es pertinente conocer cuáles podrían ser las principales medidas de su plan económico en caso de ser electo para conducir el país en octubre de este año.

Más allá de los frases generales y los slogans de campaña, en los reportajes hechos a él y a sus colaboradores y de las medidas tomadas en sus ocho años de gobierno en la ciudad de Buenos Aires surgen pistas firmes de su posible plan económico.

Es por eso que Basurero Nacional reconstruye aquí ese proyecto, basándose en lo que surge de la palabra y la obra del macrismo en acción; y luego lo relaciona con lo que Argentina ya ha vivido en materia económica, a través de su historia, cuando se han aplicado algunas de esas medidas propuestas por el PRO.

Pasemos, entonces, a repasar esas medidas económicas:



* Promesas de campaña.



Macri: “Si soy Presidente, a partir del 11 de diciembre no hay más cepo al dólar”.

Mauricio Macri prometió que de ser electo presidente en octubre va a levantar las restricciones en el mercado de cambio en su primer día de gestión.

“Van a sobrar dólares en la Argentina a partir de diciembre. Yo dejo flotar el tipo de cambio. Pero lo vamos a tener que sostener porque van a venir tantos recursos que la moneda (el peso) va a tender a apreciarse. Vamos a buscar un punto de equilibrio que no perjudique al asalariado”, indicó.

Con respecto a la crisis de la deuda que tiene el país, dijo que pretende “estar al día con las deudas, no deberle nada a nadie, no ser moroso. No creo que eso sea de izquierda o de derecha. A Bachelet no se le ocurriría defaultear o decir que no va a pagar algo. La mayoría de los argentinos pensamos lo mismo”.

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Debate sobre cómo eliminar el cepo: rápido o en forma gradual

Algunos no dudan y señalan que, acompañado por un paquete de medidas que apunten a restablecer la confianza, deber ser levantado el 11 de diciembre. Otros proponen gradualismo para evitar efectos colaterales.

Rogelio Frigerio: “Del cepo hay que salir rápido y se puede. Sólo hace falta un Gobierno creíble.

Pero si se genera confianza y se refuerzan las reservas, son más las inversiones que van a venir al país que los capitales que se van a querer ir. Con Mauricio Macri el cepo pasará a la historia rápidamente”.

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Cavallo apoya las ideas económicas de Macri

“Me parece muy bien que quiera levantar el cepo al dólar”, dijo el “padre” de la convertibilidad .

El ex ministro de Economía Domingo Cavallo afirmó que le “parece muy bien” y “sin dudas posible de realizar”, la propuesta formulada por el precandidato a presidente por el PRO, Mauricio Macri, para poner fin al “cepo” cambiario si resulta electo al frente del país.

“Hay que eliminar el cepo cambiario. Escuché que Macri dijo que lo hará, lo que me parece muy bien. Un nuevo gobierno lo puede hacer de un día para el otro. 

El ex ministro durante las presidencias de Carlos Menem y Fernando de la Rúa sostuvo que si en el último tiempo elogió al actual jefe de gobierno porteño no lo hizo “porque sea su amigo”.

Para Cavallo, el cepo cambiario “se puede levantar, sin dudas”, siempre y cuando se tomen otras medidas “simultáneamente”, entre ellas “eliminar las retenciones”, “los subsidios al gas, la electricidad y al transporte”, los impuestos a las Ganancias y a las operaciones con cheques, y “unificar el mercado cambiario para que todos los que tengan que vender o comprar divisas lo hagan en el mercado único libre de cambio sin restricciones”.

“Puede pasar que digan que se viene la hiperinflación y todo el mundo quiera deshacerse de los pesos y llevar el tipo de cambio a las nubes. Hay que decir que si quieren se pueden transformar los dólares en pesos o los pesos en dólares. Que el dólar circule como una moneda de competencia con el peso, que se depositen dólares en el sistema financiero y que se pueda dar crédito en esa moneda. Transformar la economía argentina en bimonetaria”, aseveró.

Y agregó: “Para poner en marcha el sistema monetario el futuro gobierno no puede dejar la inflación reprimida. Es fundamental que previamente se liberen todos los precios. Yo lo llamo liberalizar la economía, dejar que los mercados determinen los precios relativos. Eso lo tendrá que hacer simultáneamente con la puesta en marcha de un sistema monetario.

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Veamos ahora qué opinan economistas (no sospechados de kirchnerismo) sobre las medidas económicas propuestas por Macri:


Redrado: Lo que plantea Macri “es un ajuste que la economía argentina no soporta y que tiene un costo social enorme”.

El ex titular del BCRA e integrante del equipo de asesores económicos de Massa, embistió contra la propuesta de Macri de levantar el cepo cambiario en 24 horas, y consideró que eso solo se puede lograr a través de una “megadevaluación o de un gran ajuste”, o la suma de ambos.

“Es posible si hace una megadevaluación y un gran ajuste de la economía argentina, porque la pregunta que hay que hacerle al candidato (por Macri) es a qué valor unifica el tipo de cambio”, expresó el ex presidente del Banco Central sobre la propuesta electoral que lanzó el jefe de Gobierno la semana pasada de eliminar las restricciones a la compra de dólares en 24 horas.

“Lo que plantea este candidato, es un ajuste que la economía argentina no soporta y que tiene un costo social enorme”, apuntó el economista cercano a Massa.

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Lavagna: “Macri y el PRO son unos irresponsables”.

El ex ministro de Economía Roberto Lavagna llamó “irresponsables” al jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri y a su equipo económico en PRO por sugerir la inmediata “eliminación del cepo” en caso de llegar a la presidencia.

“Macri y el PRO unos irresponsables hablando del cepo”, aseguró Lavagna, asesor del candidato presidencial del Frente Renovador, Sergio Massa. “La Argentina sólo se cura con crecimiento económico”, agregó.

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Veamos ahora un par más de las medidas económicas propuestas por Macri:


EL PLAN DE MACRI 

Se Implementará un plan expansivo de demanda y oferta, basado en un fuerte ingreso de divisas para inversiones, fruto de la confianza que despertará el gobierno de Mauricio Macri.

Cerrar la brecha fiscal: La mayor parte del déficit fiscal se debe a una enorme masa de subsidios a los servicios a personas que no lo necesitan. Esos subsidios se eliminarán. 

El déficit fiscal remanente hasta llegar al equilibrio se financiará genuinamente en los mercados.

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El plan neoliberal de Macri para eliminar Ganancias

El diputado nacional del PRO Federico Sturzenegger, referente económico del espacio que encabeza Mauricio Macri, aseguró hoy que “si queda algún agujero” fiscal por la eliminación de la cuarta categoría del impuesto a las Ganancias, como prometió el jefe de Gobierno porteño si llega a ser presidente, “perfectamente se puede financiar con endeudamiento”.

Sturzenegger también reconoció que “si hay un activo que deja el kirchnerismo, es una economía que no está endeudada”.

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Macri admite que tomaría deuda para bajar retenciones.

El macrismo evalúa quitar subsidios, terminar con Fútbol para Todos y apelar al endeudamiento externo en caso de que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, llegue a la Casa Rosada en 2015. Con ese paquete de medidas económicas aspiran suplir los fondos que el Estado perderá por eliminar las retenciones agropecuarias y el Impuesto a las Ganancias.

Las declaraciones del líder de PRO sobre la necesidad de tirar por la borda las retenciones a la soja y el Impuesto a las Ganancias dejaron mucha tela para cortar dentro del propio espacio político. Mientras un sector duda sobre cuán convenientes fueron los dichos de Macri, parte del equipo económico del macrismo empezó a trazar algunas de las políticas que podría llevar adelante, si llega a encabezar el próximo Gobierno nacional. El endeudamiento externo es la principal medida que hoy analizan, siempre que sea para inversión y a una tasa de interés baja.

Aunque de manera progresiva, otro de los objetivos de PRO es terminar con los subsidios, lo que redundaría en un rápido aumento de tarifas. Sin duda, es una de las medidas más impopulares que barajan dentro de Bolívar 1, razón por la que subrayaron que “se irá haciendo de a poco” o “se buscará el modo de redireccionar” los mismos.

Si bien se trata de un monto bastante menor, también está en carpeta eliminar Fútbol para Todos, algo que el propio Macri manifestó en público. “Me parece que el Fútbol para Todos no es un prioridad”, señaló el alcalde el año pasado.

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* Macri en el gobierno de la ciudad.



LA GESTION DEL MACRISMO EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Dolarizar las deudas.

La gestión de Mauricio Macri en la ciudad de Buenos Aires es un espejo en el que se refleja el futuro que le espera a la Argentina si llega a ser electo presidente.

Endeudamiento y dolarización caracterizan su gobierno, que sigue la senda trazada por la dictadura cívico-militar primero y la convertibilidad después. Por ese camino, aumentó la deuda externa de la CABA de 196,2 millones de dólares en el 2007 a 2043,1 millones de dólares al 30 de septiembre del 2014 (941 por ciento de aumento), según el Mensaje del Proyecto de Ley de Presupuesto de la Administración del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para 2015.

La participación de la deuda en moneda extranjera sobre la deuda total pasó del 34 por ciento del total a fines de 2007 al 97 por ciento del total a septiembre de 2014.

Hubo un fuerte proceso de dolarización de la deuda de la Ciudad de Buenos Aires, que provocará altos costos ante eventuales corrimientos del tipo de cambio. Una deuda dolarizada condiciona a quien la toma a los vaivenes del país emisor de la moneda y genera el costo de los inestables y constantes movimientos de capital financiero en el mundo. Los flujos de capitales pueden rápidamente salir del país que no emite los dólares poniéndolo en dificultades para cumplir con sus compromisos.

La política de Macri es un claro contraejemplo de lo que ha venido realizando el gobierno nacional desde 2003, esto es, reducir a mínimos históricos el grado de exposición de la deuda pública en dólares. El grado de condicionamiento que pueda tener la deuda en pesos contra el Banco Central, Anses o Banco Nación, no es el mismo que tiene una deuda contraída en dólares por encima de las posibilidades de repago.

De diez bonos emitidos con vigencia actual por la Ciudad de Buenos Aires, hay nueve bonos que amortizan en los próximos cuatro años de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Sólo el Bono Ley Nº 4810-Clase 6 amortiza el 28 de enero del 2020. El perfil de vencimiento de deuda es mayormente de corto plazo.

Los bonos fueron emitidos para refinanciar deuda producida por el déficit fiscal continuo y en aumento que comenzó en 2007 con 75,8 millones de pesos (0,04 por ciento del PGB) y cerró el 2014 con 15.597,3 millones (1,7 por ciento del PGB), con un aumento del déficit con respecto al Producto Geográfico Bruto del 4,045 por ciento. Por otro lado, tomó deuda para obras que se han realizado muy parcialmente, como los subtes o viviendas, o con enormes demoras en la ejecución, habiendo permanente subejecución presupuestaria y alto costo de toma de deuda sin utilizar y con la onerosa obligación de pagar intereses según condiciones de emisión de la deuda.

La Ciudad de Buenos Aires registró un Producto Bruto Geográfico de 646.980 millones de pesos al 31 de diciembre de 2013 que la convierte en la ciudad con mayor proporción de riqueza por habitante de la Argentina. El PBI per cápita se situó en 35.450 dólares, similar al PBI per cápita de Hong Kong (38.123 dólares), Italia (35.925), Japón (38.633) y por encima de España (29.863), según datos del Banco Mundial para 2013. Con semejante generación de riqueza, no debiera ser necesaria la toma de deuda para financiar gasto corriente, tal como se detalla en las emisiones de bonos de deuda de la gestión macrista.

El plan de dolarizar y aumentar la deuda pública no es un planteo nuevo, es parte del recetario clásico del neoliberalismo para los países periféricos e incluso de los emergentes de la Zona Euro. En todos los casos, las crisis de sobreendeudamiento produjeron crisis sistémicas en los países deudores y han puesto en escena la decadencia de tales políticas para el conjunto de la población. 

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* Un plan económico con olor a usado.



Aunque se lo suele pintar como modernas y novedosas, las medidas propuestas por Macri y utilizadas en sus dos gobiernos en la ciudad de Buenos Aires, ya fueron utilizadas en Argentina más de una vez. Más aún, las mismas están en los libros de historia que analizan los años setenta y los años noventa (dictadura y menemismo-delarruismo, respectivamente).

Veamos cuáles son:



MITOS ECONOMICOS › LOS LUGARES COMUNES DE LA ORTODOXIA

“Programa integral”

Por lo general, al momento de dar precisiones sobre los contenidos de dicho plan, los economistas que lo enarbolan como bandera suelen escaparle al bulto y expresar una serie de generalidades y frases inconexas. La causa de la imprecisión podría ser la de carecer de un plan real o, tal vez, la razón se encuentre en aquella frase de un ex presidente que alguna vez afirmó: “Si yo hubiera dicho lo que iba a hacer, no me votaba nadie”. Con menos cintura política, un economista neoliberal de frecuente aparición mediática delineó el domingo pasado los componentes del plan integral opositor que muchos no se atreven a formular:

“Se tiene que abrir (el ‘cepo’) el 11 de diciembre, como parte de un plan integral que ataque alguna de las distorsiones. Esto implica un plan antiinflacionario que en simultáneo baje el gasto público y los subsidios, suba las tarifas, devalúe el peso al menos un 50 por ciento y ponga las tasas de interés en línea con la inflación real. También debe anunciarse ese día que se acatan los fallos de la OMC, el Ciadi, la sentencia de Griesa y se solicita un programa con el FMI” (Clarín, 15/3/2015).

Al respecto, no es difícil imaginar los resultados de ese plan antiinflacionario en el marco de una devaluación del 50 por ciento, con incremento de tarifas y tasas de interés. El experimento similar de Celestino Rodrigo, el 4 de junio de 1975, generó un salto espectacular de las tasas de inflación que, desde ese momento, pasaron a superar el ciento por ciento anual por casi dos décadas.

Abrir las restricciones a la compra de dólares en el marco de semejante estallido inflacionario daría un fuerte impulso adicional para la fuga de capitales. A esa creciente demanda de dólares se sumaría la del pago de la sentencia Griesa, los remanentes en el Ciadi y las requeridas para pagar las importaciones provocadas por la apertura económica que se esconde tras el reclamo de acatar los fallos de la OMC. La consecuente pérdida masiva de reservas internacionales pondría a cualquier gobierno contra las cuerdas, obligándolo a negociar un rescate financiero frente al FMI, condicionado al ajuste del gasto público que forma parte del plan.

La baja del poder de compra del salario, vía aceleración inflacionaria provocada por el aumento de tarifas y del dólar, junto al menor gasto público y la contracción del consumo y la inversión inducido por el impacto de la apertura importadora sobre la producción y el empleo, provocaría una fuerte crisis de la actividad económica. Ese “achicamiento” de la economía nacional iría mermando las importaciones a fuerza del infraconsumo de la población, para terminar induciendo menores compras de insumos y maquinarias importados.

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LAS CONSECUENCIAS ECONOMICAS DEL 24 DE MARZO DE 1976

Plan regresivo

Si bien el golpe se produjo el 24 de marzo de 1976, fue el 2 de abril el día que eligió José Alfredo Martínez de Hoz, el ministro de Economía, para anunciar un plan económico que sin dudas tuvo más víctimas que el terrorismo de Estado. 

En las primeras medidas llevadas a cabo por el ministro de Economía había una dirección clara: congelamiento de salarios, liberación de precios y devaluación del peso nacional en relación con el dólar. 

Se desreguló la inversión extranjera otorgando los mismos derechos al capital nacional respecto del extranjero, se eliminaron subsidios y regulaciones a las exportaciones y aranceles a las importaciones, produciendo una apertura sin medidas complementarias de protección para la industria y el empleo nacional. Eran los años de la famosa propaganda televisiva donde había dos personas sentadas en dos sillas, una nacional y una importada; mientras la nacional se rompía, la importada permanecía intacta. Desde la propia televisión comandada por el Estado se instalaba que los productos extranjeros eran superiores a los nacionales.

El resultado de esta reforma fue un profundo cambio en la conducta de las empresas industriales, que se vieron obligadas a tener una lógica de acción más orientada al corto plazo y a pensar en los aspectos financieros que en la cuestión productiva, afectando las decisiones en materia de inversión e incorporación de tecnología. 

Los resultados generales de este plan fueron muy claros: la participación de los trabajadores en el Ingreso Nacional bajó del 45 por ciento en 1974 al 26 por ciento en 1983, la deuda externa evolucionó de 9738 a 45.038 millones de dólares, la población en hogares pobres aumentó del 3,2 al 28,0 por ciento del total entre 1974 y 1982 y las pequeñas y medianas industrias quebraron en forma masiva, concentrándose la actividad económica en los grandes grupos, como los Macri, Ledesma, Acindar, Techint.

Muchos de los grupos económicos nombrados en el párrafo anterior que fueron claros beneficiarios de la política económica de esos años no fueron actores pasivos, sino que cumplieron diferentes roles de complicidad. 

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Finalmente, un breve repaso en video de lo que nos muestra nuestra historia sobre el resultado de este tipo de medidas económicas propuestas por el macrismo y qué podría pasar si se vuelven a aplicar.

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Una escencial línea histórica. Debate de modelos (video).

 


La espectacular “denuncia” del fiscal Nisman contra Cristina Fernández, para la Justicia resultó ser… papel picado.

Así lo determinaron los jueces federales Servini de Cubría, Lijo, Canicoba Corral, Rafecas, Freiler y Ballestero, ya sea al no habilitar la feria judicial para tratarla, no aceptar su presentación en su juzgado o por los distintos fallos en contra que cosechó la estrambótica denuncia porque no le encontraron pies ni cabeza.

Para no prolongar más un debate ya definido, repasemos algunos ilustrativos párrafos de los magistrados (extraídos de sus sentencias más algún comentario periodístico sobre los mismos) en relación al demasiado famoso -pero escasamente leído- escrito de Nisman:



El contundente fallo de la Sala I de la Cámara de Apelaciones desnuda la inopia fáctica y conceptual del texto que el fiscal Natalio Alberto Nisman presentó a los apurones por motivos que aún permanecen en las sombras, (…)

Cuando se debatió la constitucionalidad del Memorandum, dijo ahora Ballestero, ni el tribunal, ni la DAIA y la AMIA, ni el propio Nisman vieron ni “un atisbo del supuesto delito de encubrimiento que recién ahora se denunció. Ni una sola sospecha, ni un solo interrogante”. Esas cuestiones, ya estaban “presentes desde enero de 2013 en el texto del Pacto” y Nisman no las denunció.

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Las novedades viejas.

El fiscal adujo que en aquel momento carecía de los elementos que obtuvo después: una nota de José Eliaschev publicada en marzo de 2011, cuatro años antes de la denuncia, y las escuchas telefónicas. Ballestero subraya la fecha de la nota con un elocuente signo de admiración. “De novedad, sinceramente, es poco lo que se tiene”. Además, coincide con la “impecable” lectura de Rafecas: al declarar como testigo, luego de reiteradas citaciones y bajo amenaza de ser conducido por la fuerza, Eliaschev no ratificó su nota y bajo juramento dijo algo distinto. No se trataba de un documento oficial sino de un paper interno de la cancillería iraní; estaba escrito en inglés y no en farsi, no reproducía las palabras adjudicadas a Timerman, sino un parecer de los interlocutores persas. Lejos de revelar un desinterés argentino por resolver los atentados, aludía a la impresión iraní de que la Argentina querría “dar una vuelta de página” en las relaciones bilaterales.
En cuanto a las escuchas, Ballestero entiende que Nisman hizo “un pase de ilusionista”: en forma alternativa sitúa los antecedentes del Memorandum en 2006, en 2010 o en 2011 y pretende que también hay otro documento que probaría la intención de levantar las alertas rojas. Pero como no tiene “una sola prueba” asevera que ese documento “se mantuvo en secreto. De este modo, sería su misma ausencia la nota más distinguida de su existencia”, tal como ocurre con los agujeros negros, “cuya presencia sólo se demuestra a partir de la nada más absoluta”. Su “zigzag argumentativo” atenta contra la imputación que procura construir. En cambio “existen sobradas muestras de que los sucesos acaecieron de un modo diametralmente opuesto”, como el intercambio epistolar entre la cancillería argentina y la Secretaría General de Interpol y las aclaraciones de su ex Secretario General, Ronald Noble ante el canciller Héctor Timerman. La Argentina siempre pidió que las alertas rojas no fueran levantadas. Se enfrentan así “inferencias versus declaraciones; suspicacias versus documentos; especulaciones versus acontecimientos”. Según Nisman, la Comisión de la Verdad instalaría una nueva hipótesis que liberaría a los imputados, pero no aporta un solo dato acerca de cuál sería. Ballestero describe incluso la deshonestidad argumental de Nisman, cuya denuncia “va extrapolando distintos pasajes de una conversación para, puntos suspensivos mediante, engarzar del modo más conveniente su contenido, sin importar su hora ni su fecha, como si, al igual que en ciertas novelas populares de hace algunos años, uno pudiera ir armando la crónica escogiendo la escucha que se desea poner a continuación. O bien se combinan comunicaciones telefónicas con otros discursos distanciados por meses, pero que son exhibidos como parte de un mismo y único contexto, de forma tal que todo remita a una misma alusión: se está hablando del encubrimiento”.

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El orden de los factores.

Nisman sostuvo que existía “una correlación entre la realidad y las cuestiones que se mencionan” en los intercambios telefónicos. Pero Ballestero afirma que esto sólo demuestra “la reproducción de una fuente a la que cualquier habitante del mundo podía acceder. Como se ve, el orden de los factores sí altera el producto”. El camarista también ridiculiza la credibilidad de los interlocutores que Nisman ordenó grabar (según el juez Rodolfo Canicoba Corral sin su autorización, por lo cual dijo que si no hubiera muerto lo denunciaría penalmente). Se pregunta cómo puede considerar operador válido del supuesto plan a Luis D’Elía, cuando el mismo Nisman tildó de “inverosímil” su declaración testimonial en la causa AMIA, donde brindó una versión “disparatada”. Agrega que hasta sus compañeros lo denigran y desmienten: “Que no se haga el canchero, si el que menos puede entrar a la Casa Rosada es él”, lo descalifica Fernando Esteche. El agente persa Jorge Khalil revela que D’Elía le preguntó qué pasaba con el Memorandum y él le respondió: “Y yo qué sé, flaco, sé tanto como vos”. Ballestero acota: “A confesión de parte”. Su conclusión es que no existen pruebas de un delito, por lo que el Memorándum pudo ser un fracaso diplomático, un error legislativo y una desilusión para quienes creyeron que apuntalaría la investigación del atentado, “pero de allí a ver forjado en él un maquiavélico plan por encubrir a los responsables de las cientos de víctimas de la voladura de la AMIA existe un abismo”. 

Las garantías constitucionales no admiten salir en “excursión de pesca” con la esperanza de que “en algún momento brote alguna mácula que permita sospechar la comisión de un ilícito”. Pollicita y el fiscal de Cámara Germán Moldes sólo argumentan que el cierre de la causa es prematuro, pero no se hacen cargo “de la orfandad probatoria que hoy la caracteriza” e “insisten en mantener abierta y en actividad una persecución penal con el anhelo de que, alguna vez, en algún momento, algo demuestre que el Memorándum estuvo inspirado en una voluntad delictiva. En rigor de verdad, una aspiración semejante, frente a los antecedentes repasados, sólo puede traducirse en un único plazo definitorio: la perpetuidad”.

En su única referencia a las personas que claman justicia, Ballestero sostuvo que “separar la paja del trigo es contribuir a que nada obstaculice la adecuada canalización de los legítimos reclamos de las víctimas” y “un paso para alcanzar la verdad de lo acontecido el 18 de julio de 1994”. 

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Sobre verosímil y verdadero.

Freiler coincide con Rafecas en que al no haberse introducido nunca la supuesta nueva y falaz hipótesis, no hubo principio de ejecución del alegado delito de encubrimiento y se pregunta que llevó a Nisman a presentar su denuncia en enero de este año, ya que ninguno de los elementos de juicio era novedoso. Tampoco Pollicita o Moldes aportan ningún elemento que le otorgue suficiente verosimilitud. También recuerda que según el Código Procesal la denuncia deberá contener “la relación del hecho, con las circunstancias del lugar, tiempo y modo de ejecución” y que la Corte Suprema estableció que “no debe ser general y vaga sino contraída a los hechos denominados y especiales con expresión de las circunstancias que puedan guiar al juez”, cosa que no ocurre aquí. El fiscal une en forma antojadiza elementos de juicio irrelevantes “pero que son encadenados de forma tal que simulen demostrar la hipótesis delictiva sostenida”, de modo de “arribar a una determinada conclusión que constituye, en realidad, el propio punto de partida del denunciante. Se trata de la falacia de la afirmación del consecuente. Así, se construyen afirmaciones dogmáticas sobre la base de premisas que en modo alguno autorizan siquiera a inferir las conclusiones a las que allí se arriba”.


Dijo el juez Rafecas en su fallo:


(…) en el escrito fiscal, en la existencia de “acuerdos secretos” en donde la Argentina haya claudicado en su reclamo; y con escuchas telefónicas que, lejos de complicarlo, lo reivindican, a él y a la cartera que conduce, no queda más que afirmar aquí, al igual que en los dos casos anteriores, que no existe una sola prueba, un solo indicio que conduzca a sostener la hipótesis fiscal, ciertamente agraviante y mortificante, de que Héctor Timerman haya siquiera instigado o preparado el camino tendiente a la configuración de un encubrimiento en el atentado a la AMIA.

Sirva esto como introducción a la cuestión que aquí nos atañe, que es la de verificar si de los elementos reunidos en el expediente, surgen pruebas o indicios comprometedores, al menos, de una ideación, instigación o preparación a un delito de encubrimiento que, como ya vimos, nunca existió. Al respecto, con lo único que se cuenta es con las escuchas telefónicas. De un estudio pormenorizado de las mismas, especialmente las invocadas por el Dr. Nisman en particular en su dictamen, surgen claras varias conclusiones: 

-De los demás aquí denunciados, D’Elia no tiene relación ni contacto demostrado ni con Bogado, ni con Esteche, ni con Yrimia. Sólo con Khalil, con quien conversa en numerosas ocasiones. Tampoco aparece ninguna vinculación con Timerman ni con la Cancillería. Y de su relación con la Presidenta, más allá de algunas jactancias de su parte, de las escuchas tampoco surge que haya mantenido nunca ningún contacto directo con ella, sea personal, o telefónico. Eso es todo. Más allá de su simpatía y reivindicación del régimen iraní, de sus viajes a ese país, de sus contactos personales con los prófugos, y pese a que durante varios años se intervinieron los teléfonos en busca de evidencia comprometedora, no aparece, en el caso de Luis D’Elia, ninguna evidencia que lo involucre siquiera en la ideación, instigación o preparación de un futuro encubrimiento del atentado a la AMIA.

Ahora bien, la magnitud y alarma de algunas de las expresiones de Khalil en sus diálogos debe matizarse al advertir, en no pocas ocasiones, su seguridad acerca de que sus conversaciones están siendo escuchadas por la SIDE. Así entre otras:              El 17 de noviembre de 2012, Khalil le dice a su interlocutor, quien le pregunta cómo está: “Bien, me tenés que llamar vos, evidentemente mi teléfono no anda tío, esta re chupado ya…ya no da más, es un colador”.

Tal vez la más gráfica se dio ese mismo día en otra conversación, en donde Khalil, hablando con Esteche, tan temprano como el 18 de noviembre de 2012, dice:  “…esperá un minuto, esperá un minuto, servicios de inteligencia, Mossad, CIA, todos, déjenme hablar tranquilo con mi amigo Fernando Esteche, soy Yussef Khalil por favor les pido, no me corten el teléfono, porque no me puedo comunicar…”. Luego le dice a Esteche que “ya está les dije que nos dejen trabajar tranquilos”, a lo que su interlocutor le respondió: “No, no nos van a dejar”.

Asimismo, el 12 de febrero de 2013, en un diálogo con D’Elia, volverá a manifestarlo: “No puedo hablar por teléfono, este teléfono de mierda está pinchado y el tuyo está más pinchado que el mío todavía…”.

Con lo cual existe aquí una fuerte relativización de todo lo que pudo haber manifestado este imputado, en punto a una presunta ideación, instigación o preparación (no punible) de un delito de encubrimiento, respecto de un delito que nunca llegó a cometerse.

Ramón Allan Bogado La primera aparición relevante de “Allan” Bogado en las conversaciones telefónicas captadas en el teléfono de Yussuf Khalil data del  22 de noviembre de 2012.

A lo largo de estas conversaciones, este resbaladizo personaje se muestra permanentemente como alguien influyente y con contactos en las más altas esferas del gobierno nacional, incluyendo la mismísima Presidenta de la Nación, que maneja información privilegiada de ese ámbito, que participa en viajes al exterior, y que todo ello lo haría a partir de su pertenencia funcional a la Secretaría de Inteligencia. 

Luego “Allan” le va a agregar a Khalil: “vos no te olvides, escuchame, que yo mi viaje que hice a New York me junté con los primos del otro wing eh?…”, haciendo una brumosa alusión a alguna persona o entidad representativa de la comunidad judía. Khalil habrá quedado impresionado. Con contactos “del otro wing” y viaje a New York, y participando de las negociaciones intergubernamentales personalmente, en Ginebra, SuizaPero una simple consulta por pantalla al Registro Nacional de Migraciones, con el registro del N° de DNI de Bogado, indica que este personaje no registra una sola salida del país en los últimos diez años (siendo la última el 13/11/2002 en el paso de Yacyretá, Misiones, de donde Bogado es oriundo). Este recurso seguramente estaba disponible para la UFI AMIA también. 

Y la última es la del 7 de octubre de 2013. Es donde “Allan” pretende impresionar una vez más a un desprevenido Khalil, mostrándole nuevamente su proximidad al calor del poder, al tener supuesta información de primera mano acerca del estado de la salud de la Presidenta de la Nación, cuando le hace saber que ésta “tiene un coágulo, viste…casi seguro la operan […] le cuesta reírse viste, pero lo demás lo tiene controlado […] ella se da cuenta el sábado cuando empezó a hacer gimnasia […] viste cuando se te duerme la mano […] pensaron que era del corazón y salieron cagando…” (continúa dando supuestos detalles). Y remata: “Ya está internada hace una hora y media”.

Ahora bien, la información acerca del problema de salud de la Sra. Presidenta ya había sido puesta en conocimiento de la opinión pública durante la noche del día anterior, por boca del vocero presidencial, en conferencia de prensa, como se consignara en todos los medios web esa misma jornada (ver por todos, 6/10/13, Clarín web, “Largas horas de incertidumbres, versiones y rumores”, disponible en www.clarin.com/politica/Largas-horas-incertidumbre-versiones-rumores.html).  Y al otro día, el del contacto entre Bogado y Khalil, se emitió en horas del mediodía un parte médico oficial de la Fundación Favaloro con todo detalle, que también fue reproducido por todos los medios de comunicación (cfr. http://www.ambito.com/noticia.asp?id=710272). En definitiva, la “información de privilegio” que tenía Bogado fue una construcción armada sobre profusos y detallados informes previos sobre el tema. 

(…) aquellas supuestas virtudes del “espía” Bogado, a medida que se analiza con mayor detenimiento sus comentarios, anuncios y predicciones, ese aire de persona importante e influyente, que se codea con los más altos referentes del poder, termina completamente desvanecido, transformando al citado personaje en poco más que un truhán, un embaucador que de ningún modo puede siquiera tomarse en serio. En definitiva, tampoco en este caso la actuación de una personas con estas características puede tomarse seriamente como que pudo haber formado parte en la presunta ideación, instigación o preparación (no punible) de un delito de encubrimiento, respecto de un delito que, además, nunca llegó a cometerse. 

A partir de allí, todas las restantes conversaciones van a girar en torno a este asunto y a las internas comunitarias islámicas, es decir, a cuestiones absolutamente ajenas a las graves acusaciones planteadas en la denuncia originaria.             Y eso es todo, con relación al Dr. Yrimia. Todas estas conversaciones, desde la primera hasta la última, son por completo ajenas a los cargos que fueran formulados por el Dr. Nisman, al contrario, Yrimia se presenta, desde su estudio jurídico en pleno centro nada menos… ¡que del Vaticano y el papa Francisco!, con acceso al Arzobispo Poli y dando muchas otras referencias de las cuales parece surgir que el citado abogado sabe de lo que habla. Ni hablar de la afirmación de que Yrimia sería miembro de la Secretaría de Inteligencia, que el propio Khalil descarta (“es de inteligencia del Vaticano, me lo dijo el chabón”) y que Nisman pretendió basar sobre una afirmación del falso espía Bogado, cuando en algún momento dijo, a propósito de Yrimia, “es empleado mío, ese”. No sabemos a qué se refería, pues ahora sabemos, Bogado tampoco pertenece a la S.I. Por todo lo expuesto, en este caso, se trata de otro caso en donde no existe ningún elemento serio que comprometa al Dr. Yrimia en esta denuncia, al contrario, sus intervenciones, de 2012 y 2014, lo muestran como alguien completamente ajeno a una presunta ideación, instigación o preparación (no punible) de un delito de encubrimiento, respecto de un delito que, para colmo, nunca llegó a cometerse. 

V) Posible delito de acción pública              El contenido de las escuchas telefónicas antes que el despliegue de un plan criminal para encubrir y/o entorpecer la investigación del atentado a la AMIA, ponen al descubierto una presunta maniobra ilícita, por parte de Ramón Allan Bogado, que va desde el tráfico de influencias, la simulación de calidad personal hasta la usurpación de autoridad, que si bien ha resultado inerte para proyectarse en los funcionarios públicos a cargo de la conducción gubernamental, ameritan en todo caso que su investigación penal se concentre en el marco de la causa n° 11.503/2014 en trámite por ante la Secretaría n°18 del Juzgado n° 9 del fuero, en cuyo marco la propia Secretaría de Inteligencia ha denunciado a Ramón Allan Héctor por la posible comisión del delito de “tráfico de influencias”, toda vez que, se habría presentado ante funcionarios de la Administración Nacional de Aduana invocando su pertenencia al citado organismo.              

Finalmente, dado todo lo expuesto, es que Resuelvo

– Desestimar la denuncia que diera inicio al presente expediente por inexistencia de delito.

Daniel Rafecas.


Y, finalmente, la Cámara Federal dijo:

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(…) Esos son los extractos más destacados de las pruebas de las que se basa la denuncia. Sin embargo, en ningún pasaje de la presentación se especifica lo realmente importante:

cuál fue en definitiva la hipótesis ficticia ni cuál el aporte concreto que a su armado hicieron las personas citadas en ella. En este punto el recurrente se explaya sobre el análisis dogmático del delito de encubrimiento y abunda en el examen de sus elementos típicos, sobre todo el aspecto intencional del acto, mas no brinda ni un solo dato concreto en el cual pueda verse plasmada esa “ayuda” alcanzada por la citada figura penal que exceda, nuevamente, el texto mismo del pacto. Pues si bien es cierto que, como el mismo fiscal indica, serían las escuchas telefónicas las que aportarían esos elementos adicionales, ya no es el

 a quo ni el suscripto quienes nos vemos impedidos de admitirlas seriamente, sino que ni siquiera el mismo recurrente les concede aptitud probatoria. Nótese que él mismo admite que las conversaciones registradas “… pueden tener … una entidad indiciaria de utilidad para valorar con mayores elementos la hipótesis de la denuncia”. Ergo, hoy estas conversaciones, ya lejos de ser una pretendida evidencia de la comisión de un delito, sólo puede aspirar a la eventual posibilidad de servir como indicio en tanto otros elementos sean incorporados a la causa. Ciertamente es poca la fortaleza que el mismo acusador les ha reservado. Y no es para menos cuando se aprecia que la denuncia va extrapolando distintos pasajes de una conversación para, puntos suspensivos mediante, engarzar del modo más conveniente su contenido, sin importar su hora ni su fecha, como si, al igual que en ciertas novelas populares de hace algunos años, uno pudiera ir armando la crónica escogiendo la escucha que se desea poner a continuación. O bien se combinan comunicaciones telefónicas con otros discursos distanciados por meses, pero que son exhibidos como parte de un mismo y único contexto, de forma tal que todo remita a una misma alusión: se está hablando del encubrimiento. Y qué valor pueden tener comunicaciones telefónicas en las que los interlocutores, como bien señala el a quo, describen formar parte de un ámbito de acceso de restringido, de toma de decisiones, de una “mesa chica”, no proyectando más que el eco de noticias periodísticas o bien una fabulada idea de ser operadores sin poder de convicción.

Pero que, sin embargo, el mismo Nisman reconociera que “Aquel sábado 28 los cancilleres tuvieron dos reuniones, con consultas intermedias a sus mandatarios. No se intercambiaron las notas reversales. El tratado no entró en vigor. No se definió ningún plazo respecto de la ‘Comisión de la Verdad’ ni sobre las audiencias de Teherán. No hubo ningún anuncio conjunto. Ninguna autoridad iraní declaró nada oficialmente”.

La gestión de D’Elía, ¡un verdadero éxito! XV. Quizá esa resulte ser la consecuencia lógica cuando, como sostiene el decisorio venido en revisión, los protagonistas del “sofisticado” plan carecen de las cualidades que se adjudican y, por tanto, de las atribuciones necesarias para lograr lo que anuncian. He ahí la respuesta al por qué ninguna de sus predicciones ni gestiones encontró más repercusión en los hechos que la misma realidad que los precedía en el camino, divulgada al unísono, con todos sus aciertos y todos sus errores, por los medios de comunicación. Así se entiende que el denunciante haya afirmado que “…existe una correlación entre la realidad y las cuestiones que se mencionan en estos intercambios [telefónicos]”, aunque no en el sentido propuesto, esto es, que eso “fortalece la calidad probatoria de este material y le otorga la necesaria contundencia”, sino en que no demuestra otra cosa más que la reproducción de una fuente a la que cualquier planteadas por el fiscal y el juez sobre cómo sucedieron las cosas, quiénes fueron sus verdaderos protagonistas y cuál la relevancia penal de sus conductas.

JORGE L. BALLESTERO

EDUARDO R. FREILER 

EDUARDO G. FARAH


 


En fin, ya es cosa juzgada… ¿o no?

Será justicia… ¿Será?



Fuentes utilizadas para esta nota:
La paja y el trigo

Sentencia completa del juez Rafecas

Sentencia completa de la Cámara Federal