Comandante Cansado

Lista sábana: un debate falseado (post aburrido y técnico sólo apto para obsesivos o pseudo-masoquistas)

[Pre-scriptum- El lector sabrá disculpar la relativamente alta presencia de áridos términos técnicos en el texto que sigue; con algunas temáticas, es la única manera de no caer en simplificaciones y falsas oposiciones]

Cuando la cuestión de la llamada “lista sábana” (lista cerrada de candidatos de un partido en el contexto de un sistema electoral proporcional plurinominal) es tratada por los medios (cosa que sucede esporádicamente), en general el debate se plantea en términos de la oposición lista sábana vs. sistemas no proporcionales como el de circunscripción electoral uninominal existente en los USA. Así construido, el debate es parcial y por ende fallido: una cosa es oponerse a que las listas sean cerradas (esto es, que el votante no pueda elegir candidatos dentro de los presentados por un mismo partido) y otra, muy distinta y completamente separable, criticar el sistema proporcional, que como ya se ha argumentado con razón numerosas veces es el único que asegura la representación de partidos minoritarios. Entonces, para que las cosas sean claras: NO se trata aquí de proponer cambios esenciales y estructurales en el sistema electoral a favor de las circunscripciones electorales uninominales, así que por favor no me tiren por la cabeza ejemplos de las barbaridades que permite el sistema norteamericano: estoy de acuerdo con ustedes, no me peguen.

Vamos ahora, por fin, a la lista sábana. La crítica que siempre se le hace es por el efecto “arrastre” en los grandes distritos electorales (la lista sábana no tiene efectos concretos si los candidatos son pocos): los candidatos conocidos de las listas de los partidos mayoritarios terminan arrastrando tras de sí al resto; el votante medio que ni sabe a quién vota. ¿Existe alguna alternativa que, sin plantear complejísimos cambios de sistema, permita al votante interesado ejercer un mayor control sobre qué vota? Sí: el voto preferencial simple. ¿En qué consiste? La boleta viene con un cuadradito al lado del nombre de cada candidato; el votante tiene la opción de votar la lista entera (como si se tratara de una lista cerrada) o de elegir los candidatos que prefiera. El conteo de votos que corresponden a cada partido sigue siendo el mismo (se cuenta por boleta); dentro de la lista de cada partido, los bancas van a los candidatos con más votos (en las listas votadas enteras, cada candidato recibe un voto). Así, el orden en la lista sigue teniendo importancia, pero ya no es tan definitivo para determinar la obtención de una banca.

El problema que puede llegar a plantear este sistema (que existe en Bélgica, por ejemplo) es el respeto de las cuotas de género. Una de las maneras más simples de solucionarlo es trasladar el porcentaje mínimo de candidatas mujeres de la oferta electoral al resultado: si el mínimo es % 30, y en el conteo un partido metió diez diputados de los cuales ocho son hombres, el que sacó menos votos es reemplazado por la candidata mujer que lo sigue en número de votos obtenidos.

De todas maneras, lo importante aquí no es preferir uno u otro sistema, lista cerrada o voto preferencial (no confundir con orden preferencial, un sistema muuucho más complicado, ni con el sistema de listas abiertas multipartidarias, sólo usado en elecciones municipales), sino plantear el debate de una manera correcta y que no conduzca a equívocos. Criticar la lista sábana no implica, de ninguna manera, criticar el sistema proporcional multinominal.

Primero, entendamos qué se discute y luego debatamos. Reconozco que es más divertido pelearse con tortas de crema, pero es más complicado de implementar en un blog.

Sobre Artepolítica (con los posts descolgados como disparador)

Lo primero que pensé cuando leí el post de ayer de Conserje (”Ni Arte ni Política”) y los comentarios que generó fue que lograba la rara hazaña de hacer coincidir (para criticar la idea expuesta en el post) a gente no suele hacerlo. Pero reflexionando un poco más, me di cuenta de que lo que el post hacía realmente era evidenciar un acuerdo preexistente: un acuerdo sobre qué es y para qué sirve Artepolítica. El post de Conserje, como un negativo, pone en relieve ese acuerdo.

¿Qué dice Conserje? Lo bueno que sería que la Tierra entera se pusiera de acuerdo en adoptar un idioma artificial “científico-lógico”, “mucho mejor y más preciso que todas las lenguas naturales. La propuesta de Conserje, como la de regalar una laptop a cada argentino, pertenece al dominio de las ideas puras. Es ahistórica (no tiene en cuenta iniciativas similares, como el esperanto, el volapuk y hasta el klingon) y no tiene en cuenta ninguna ni su aplicabilidad real ni los efectos en el ecosistema (por llamarlo de alguna manera) de las lenguas existentes; como bien dice Ana C., “hay miles de lingüistas llorando porque cada día desaparecen no sé cuántos idiomas y usted queriendo hacer desaparecer a los que resisten”. La propuesta de Conserje, esencialmente positivista, toma a los idiomas como simples códigos, y no como la expresión compleja de las culturas que los hablan (la dictadura total de 1984, la novela de Orwell, comprende claramente el poder del idioma, y por eso pretende crear una “novolengua” adaptada al régimen del Gran Hermano).

Pero este post no es sobre el post de Conserje, sino sobre lo que los comentarios a ese post ponen en relieve, aquello que comparten la inmensa mayoría de los miembros de la Comunidad de Artepolítica, independientemente de sus ideas: la importancia de la política y de las políticas. De la política como la suma de los asuntos públicos, de las políticas para poner en práctica tal o cual iniciativa política (o económica, o social, o cultural).

Cuando se creó la Comunidad de Artepolítica (cuando se abrió el posting a los miembros de la comunidad) yo fui uno de los que le pareció una mala idea, uno de los que pensaba que el hecho de que cualquiera posteara (había bastantes trolls al principio, ¿remember Delapampa?) le restaba brillo a los buenos posts de los administradores. Pero luego (me parece que se nota) cambié de opinión: la iniciativa de abrir el posting creó un espacio que, y su crecimiento lo prueba, hacía falta. Se convirtió realmente en una comunidad, permitiendo y magnificando intercambios. Y los trolls duran poco: los blogueros que se que se quedan, los que duran, son los que tienen un interés genuino en la política y en cuestiones abyacentes, más allá de sus ideas.

Así que gracias Conserje por hacerme pensar en todo eso.

Rico, el error del kirchnerismo (¿rectificado?)

No era éste el post que yo iba a escribir. El post que tenía planeado iba a tratar de las complicadas relaciones del kirchnerismo con los movimientos sociales K (a esta altura, ya ex-K en varios casos) no peronistas. Iba a hablar del alejamiento de Libres del Sur, del malestar al respecto de gran parte de la blogósfera nac & pop. Iba a decir que entendía el fastidio de muchos peronistas de izquierda que sentían que la historia se repetía, que los socios abandonaban el barco y a los que les auguraban, con encono no disimulado, un futuro de puro testimonialismo. ba a decir que yo, sin encono, compartía el miedo porque ese futuro se llegase a realizar. Iba a decir también que entendía, en términos políticos, la decisión de Libres del Sur, y que ojalá que no se estuvieran equivocando. Iba a decir que me daba pena que se fueran, porque lo que significaba para el proyecto que abandonaban y por la incertidumbre de su armado futuro. Iba a decir, además, que, aunque entendía el fastidio de los peronistas kirchneristas, esto no debía llevarlos a minimizar el hecho, que toda partida debilita al kirchnerismo, porque el kirchnerismo no es sólo peronismo [...].

Seuir leyendo en Enanos en Elefante

Humores argentinos: el enojo antiperonista

El antiperonista está enojado. ES enojado, deberíamos decir más bien, ya que ese malhumor le es consustancial.

El antiperonista concibe al peronismo como una aberración, un cáncer, algo a erradicar; una de las formas, sino del mal absoluto, de la podredumbre moral que gangrena al país. Para el antiperonismo menos furibundo, el peronismo es como mínimo un vicio nacional. Todas cosas (vicio, enfermedad, degeneración, maldad encarnada) contra las que se lucha hasta el final.

En ese cuadro de situación, el antiperonista no puede sino vivir con un malhumor, sino constante, eternamente recurrente: no puede entender, ni aceptar, cómo algo tan intrínsecamente malo puede seguir dando renovadas muestras de vigor (aunque sea bajo formas camaleónicas y hasta opuestas entre sí). El antiperonista, entonces, se enoja: con el país, que no es capaz de sacudirse de encima esa lacra; con sus conciudadanos, que eligen gobiernos peronistas pese a la evidencia de que todo lo peronista es malo; y consigo mismo, por formar parte de una nación que elige tan mal a sus gobernantes.

El antiperonista sufre porque está convencido de que, mientras exista el antiperonismo, nada será posible. Así que hace lo que puede para acelerar la llegada de ese tiempo de paz y felicidad absoluta que, por otra parte, está convencido que no llegará a ver, cual Moisés muriendo a las puertas de la tierra prometida. Y eso, sobra decirlo, lo deprime.

Pero lo peor del malhumor antiperonista, y todo antiperonista lo sabe o lo sospecha, es otra cosa: que es incurable. Y lo es porque mientras exista el peronismo, el antiperonista estará de malhumor. Y el peronismo, y ahí está la terrible verdad, existirá mientras exista el antiperonismo. El antiperonismo nutre al peronismo: con su odio, su intransigencia, su asco estético y su superioridad moral, el antiperonismo se genera enemigos que, sin decirse ni sentirse ni querer ser peronistas, se sublevan contra la mirada antiperonista, esencialmente clasista y elitista.

¿Tiene alegrías el antiperonista, en tanto que tal? Por supuesto que sí, pero son las alegrías amargas del que ve o quiere ver confirmados sus peores presagios, del que confirma (porque quiere confirmarlo) que todo es tan malo como pensaba.

El antiperonista es un ángel nacido en el infierno. Un ángel que quiere cambiar el lugar que le tocó en suerte, pero no puede: para cambiar el infierno hay que ponerse de acuerdo con la fauna autóctona, los demonios… y eso implicaría dejar de ser ángel.

Lo esencial del antiperonista no es que piense que el peronismo no es bueno para él: eso no hace a un antiperonista. Lo inherente al antiperonista es pensar que el peronismo no es bueno para nadie; de ahí a pensar que para votar al peronismo hay que ser tarado hay un paso, que todo antiperonista realiza, gozosamente o no.

La paradoja del antiperonista es que la única manera de lograr su objetivo -la desaparición del peronismo- es a través de su propia disolución. A un servidor esto no le parecería mal: que el peronismo dejase de existir o de tener importancia implicaría que lo mismo ha sucedido con el antiperonismo, con su componente esencial de desprecio o como mínimo de paternalismo por el sujeto choripanófago peronista, ese salvaje que se resiste a dejarse guiar por lo que saben. Implicaría que el campo popular se ha modificado profundamente, que han nacido nuevas opciones y que una fractura social se ha cerrado; que el “negro peronista” ya no es, para el otrora sujeto antiperonista, ese otro a temer, despreciar y tener a raya. Pero como diría Asterix con respecto a la posibilidad de que el cielo caiga sobre las cabezas de los galos, eso no va a pasar mañana.

Cordiales saludos,

CC

Para un decálogo del progresista negro

Con la ayuda de la comunidad de Artepolítica, tres máximas se convirtieron en diez (una doble) en un sólo día. Como los aportes superaron largamente la decena me permití editar y seleccionar para mantener la mayor coherencia estilística, temática y escópica (¡esaaaaa!). Algunas máximas propuestas quedaron casi tal cual; cuando había más de una sobre un mismo tema tuve que combinarlas. Como criterio se intentó privilegiar las máximas que pudieran aplicarse de manera específica al progresista negro.

Sin más, el decálogo (ah: qué bueno que exista Artepolítica).

1. De las peores intenciones pueden salir buenas cosas. Las razones “verdaderas” u ocultas de legisladores y gobernantes para impulsar tal o cual medida no tienen la menor importancia; lo único que importa son las medidas en sí.

2. Personajes impresentables y nefastos pueden apoyar eventualmente iniciativas convenientes al bien común por conveniencia individual; señalar con el dedo la presencia de tales individuos no alcanza para desacreditar un proyecto. Los adversarios individuales cambian mucho; los adversarios colectivos, como corporaciones y grupos de poder, bastante menos.

3. Pretender que lo único que importa de una alternativa política es la honestidad de sus propulsantes más allá de su orientación política no es más que una nueva forma del ya remanido argumento (de derecha) de que izquierdas y derechas no existen más.

4. Es infantil, absurdo y paternalista arrogarse la defensa de los intereses de una clase social negándole toda representatividad al movimiento político al que esa clase permaneció masivamente fiel durante décadas.

4bis. (Versión para militante orgánico) Si uno los quiere representar y ellos no se dejan es que algo anda mal y que hay que volver al casillero uno y replantear aliados.

5. Mejor es mejor. Nunca pero nunca hay que considerar que que una mejora social es estrategicamente perjudicial porque “aplaca las contradicciones del sistema”.

6. “Oficialista” no es mala palabra. Y no se marcan primero las diferencias y después las coincidencias cuando estas son más importantes que las primeras.

7. No hacen falta treinta años para cambiar un país. La derecha armada pudo hacerlo en siete años y el neoliberalismo en diez.

8. Es mejor pelearse entre progres porque algunos son opositores y otros no que estar todos de acuerdo despotricando desde afuera.

9. Hay que desconfiar del “político serio”. La capacidad de un político de afectar el status quo socio-económico es inversamente proporcional a la cantidad de veces que se le regala el atributo de “serio” desde los medios mainstream. El establishment ama a los políticos serios.

10. El consenso total no existe y sin conflicto no hay transformación posible. La búsqueda eterna del consenso como fin en sí mismo es enemiga de todo cambio.

Máximas del progresista negro

l. De las peores intenciones pueden salir buenas cosas. Las razones “verdaderas” u ocultas de legisladores y gobernantes para impulsar tal o cual medida no tienen la menor importancia; lo único que importa son las medidas en sí.

2. Pretender que lo único que importa de una alternativa política es la honestidad de sus propulsantes más allá de su orientación política no es más que una nueva forma del ya remanido argumento (de derecha) de que izquierdas y derechas no existen más.

3. Es infantil, absurdo y paternalista arrogarse la defensa de los intereses de una clase social negándole toda representatividad al movimiento política al que esa clase permaneció masivamente fiel durante décadas.

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Se puede ver una introducción a esto en Enanos en Elefante. A ver si llegamos al decálogo. Saludísimos,

CC

Blog Action Day 2008- Poverty

Hoy es Blog Action Day 2008, y el tema de este año es la pobreza. Hasta el final del día hay tiempo para inscribirse ( aquí ) y colgar un post en el blog de uno sobre el tema propuesto.

Saludos,

CC

Otra vez sopa (de soja)

Y se va la segunda. Esta vez (y me cubro: al menos por ahora) “la gente” no parece acompañar de tan buena gana la movida de los empresarios agrarios, lo cual no le saca poder de daño a la cosa ni asegura que vaya a mantenerse así. Está clarísimo que el dialoguismo de la Mesa que Enlaza Toda la Tarasca y se la Lleva (ah, no, es “mesa de enlace”, perdón) tiene la solidez del Miki Moko; ¿y entonces? Entonces lo que debería hacer el Gobierno para sacarle justificaciones a la revuelta patronal con piquete posibles (ya lo dijo Buzzi; ay, estos locuelos de los “autoconvocados”…) es apurarse para sacar medidas que favorezcan a los pequeños productores. Algo así decía Raúl Dellatorre ayer aquí, y mencionaba entre esas medidas la creación de un área de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar. Vamos, che, una medida así no puede asustar a nadie: ¡hasta el liberal, prolijo e insospechable de veleidades bolivarianas Chile tiene ese tipo de áreas! Los “progresistas negros”, los del “apoyo crítico” y similares deberían (deberíamos) hacer presión como se pueda para ese lado, para que no sea sólo el espanto ante la “guerrilla agraria” (gracias Diego F.) lo que nos una, sino alguna iniciativa más concreta.

Hasta lo de Victoria siempre, que cocina muy rico,

CC

Sobre los límites de la argumentación fáctica en política (y por qué gente tan parecida vota tan distinto)

Amigos artepolíticos, copio a continuación el último post de Enanos en Elefante, que tal vez interese a alguno.

Educadísimos saludos,

CC

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La argumentación fáctica (esto es, que hace referencia a hechos) es, quién lo duda, indispensable en toda discusión, cualquiera sea el tema del que se trate, pero tiene un límite, y es que los hechos son interpretables: lo que para mí es evidente para Fulanito no lo será tanto, para Menganito ni te cuento y Zutanito pensará que estoy loco de toda locura o que soy tonto del culo (qué bonita nuestra lengua, tan florida ella). Lo que guiará cada interpretación será la visión del mundo de cada individuo, y visión del mundo no es sino la definición de esa palabrita que le da tanto miedo a tanta gente: ideología. Pero atención, que la ideología, en tanto que visión del mundo, es mucho más que decirse de izquierda o de derecha, liberal o dirigista; implica también puntos de vista sobre los diferentes actores del escenario nacional e internacional. Y estos puntos de vista variarán según las diferentes concepciones del quehacer político, de quienes a él se dedican y del ser humano en general. Si a Fulanito (otro Fulanito, no el del ejemplo anterior) le interesa determinar si los políticos son lo que dicen ser, saber si tal o cual es realmente de izquierda, si cree por lo tanto más o menos firmemente en la división entre buenos y malos, honestos y corruptos, etcétera, etcétera, es probable que sus elecciones políticas difieran notablemente de las de Menganito, que piensa que elevar la decencia a rasgo de identidad política máxima es de una mala fe de proporciones descomunales y que se pueden hacer cosas buenas por malas razones y vivecersa, y que lo importa es que esas cosas buenas se hagan, aunque el responsable de hacerlas se una pesona bien fea que las hace por pura conveniencia. Y ésto aunque el test del Political Compass les dé igualito, igualito. Fulanito y Menganito no se convencerán el uno al otro, porque no se puede convencer a nadie, la gente se convence sola. A la única persona a la que puede convencerse, y esa es una de las cosas para las que sirve la argumentación fáctica, es a uno mismo (lo cual está muy bien: no se puede conocer nada si no se tiene clara la propia visión del mundo).

2011. Macri presidente. Menganito -Alias progresista negro- le dice amargamente a Fulanito que esto es culpa suya, que ahora hay un gobierno de derecha. Fulanito le pregunta si lo pateó un burro y le dice que hay que ser ciego como un topo para no darse cuenta de que el kirchnerismo nunca fue realmente de izquierda, que era todo mentira y apariencia.

“Progresistas blancos”, “progresistas negros”: visiones del mundo. Están juntos cuando los une un enemigo común (como fue Menem; como sería, tal vez y la boca se me haga a un lado, Macri presidente). En otras coyunturas, sus diferencias irreconciliables (que pasan muchas veces por aceptar o no de hacer alianzas con… sí, por supuesto: el peronismo, o más bien una parte de él) los separan.

Deferentísimos saludos,

CC

La personería jurídica para la CTA

Saludos, primera participación mía en este espacio. Acabo de escribir un post sobre el tema de la no entrega de personería jurídica a la CTA. Como plantea algunas incógnitas que tal vez puedan encontrar aquí un eco interesante (no sé que me pasa, estoy escribiendo con la agilidad de un armario), me permito copiarlo también acá. Saludos,

CC

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Con lo que yo no sé de leyes se podrían llenar varias bibliotecas. Pero justamente, la ignorancia puede ser un buen motor; en este caso particular, para entender un poco un tema complicadito: el de la personería jurídica para la CTA.

Mientras que la intervención del INDEC y el Tren Bala (por citar otros ejemplos de críticas que se le hacen al gobierno desde sectores no identificados sistemáticamente con la oposición, y por ende sumamente atendibles) son cuestiones relativamente fáciles de entender, el tema de la personería para la CTA me resultó más complicado desde el principio. Aclaro: complicado desde lo técnico, ya que ni propios ni ajenos dudaban de que se tratara de un tema político; desde todas partes se señalaba que la cuestión no se resuelve por falta de decisión política, y desde el gobierno guardan silencio al respecto, y ya sabemos que quien calla etcétera. Por otra parte, me resultaba bastante evidente que la falta de empeño en resolver ese tema desde el poder ejecutivo pasa en gran medida por la necesidad de no alienarse como aliado al secretario general de la CGT, en un momento en que los aliados le hacen mucha falta. Pero, por otra parte, no me quedaba para nada claro los aspectos técnicos de todo el proceso; esto es, si en algún lado estaba escrito negro sobre blanco la responsabilidad del poder ejecutivo en la entrega de personerías jurídicas, cosa que me sonaba medio rara al tratarse de un tema legal.

Luego de un par de búsquedas infructuosas, llegué a través de Yahoo Respuestas a, justamente, una respuesta bastante interesante; en ella, el usuario Robespierre señalaba el siguiente problema legal:

“Desde los años cuarenta, pasando por los cincuenta, el sistema sindical argentino reconoce una sola central sindical como posibilidad, y un solo gremio por sector.
Ejemplo: no puede haber dos ATE, dos UOM, dos Camioneros
Hubo dos CGT en el pasado, cierto, pero solamente una tenía la chapa (en los años de Menem, la de Daer).”

Luego de haberlo contactado, dicho usuario me mandó el link con la reglamentación de la Ley 23.551 de Asociaciones Sindicales, en la que efectivamente se precisa, en el título VIII, que el único caso en el que se puede otorgar la personería a una asociación gremial “competidora” de una ya existente es si la nueva asociación supera en afiliados a la asociación más vieja.

En todo esto hay varias cosas que me resultan sorprendentes. En primer lugar, la ausencia absoluta de referencias a la cuestión legal en cuanto artículo sobre el tema pude leer, ausencia repetida también en las declaraciones de las diversas personalidades interesadas, en discusiones en foros virtuales y en textos de blogs. Siempre puede ser que yo haya tenido la mala suerte de leer justo los artículos en que la ley no se menciona (dicho sea esto sin la menor ironía; realmente, puede ser), pero aún tomando sólo los artículos que leí (que no fueron pocos, y en diversos medios) resulta llamativa esa ausencia. En el caso de representantes o funcionarios cercanos al gobierno, es pasmosa y prácticamente suicida: no se entiende, hablando desde un lugar puramente pragmático y dejando de lado otras cuestiones, cómo tienen un argumento y no lo usan. Yo puedo entender, intelectualmente, que se tomen decisiones políticas (entiéndase por eso decisiones guiadas por su conveniencia en el juego político de un momento determinado más que por otra cosa), pero también me parece que te tiene que dar vergüenza tomarlas. Porque la otra posibilidad, aún más sorprendente es que se trate simplemente de ignorancia; si ese es el caso me parece infinitamente más grave (digo, la ignorancia de las leyes de parte de quienes gobiernan me parece potencialmente muchísimo más peligrosa que su olvido voluntario). La ausencia de la referencia a la cuestión legal desde quienes critican (o criticamos) también es sorprendente; menos peligrosa tal vez, pero igualmente sorprendente.

No sé, todo esto es muy raro: ¿cómo puede ser que tanta gente dé por sentado, sin que le parezca raro o perturbador, que cuestiones legales como la personería jurídica puedan ser decididas sin más por el poder ejecutivo? Si de algo puede enorgullecerse este blog es de sus lectores. Tal vez alguno pueda aclarar un poco más el panorama.

Saludísimos,

CC