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Lo Nuevo y lo Viejo. Acerca de lo consensual y lo conflictivo en lo político

oda mirada sobre lo político requiere tener en presencia las dimensiones de lo consensual y de lo conflictivo, como se construyen y se legitiman una de las dos dimensiones en sociedades periféricas implican una posición ideológica respecto a pensar el poder no solo en su faz institucional sino en el entramado constitutivo de lo social, es situar los intereses en juego en el tablero de la discusión.

Los sectores opositores al gobierno, han constituido un discurso sobre la idea del conflicto permanente, y pretenden construir un modelo republicano basado en la fase consensual de lo político, de esta manera esta fase consensual se convierte en la piedra angular de la lingüística de una derecha, ya que de cierta manera se produce la omisión sobre la pregunta el modelo de consensualidad pretenden incorporar sobre la sociedad.
Este modelo de consensos es una recuperación de las políticas de mercado que fueron hegemonícas durante el periodo neoliberal en la Argentina, como muestra Nicolás Casullo, las mismas tenían como objetivo la institución del fetiche de una armonización de clases, la misma se basaba en el establecimiento de “consensos” entre subjetividades políticas y sociales ubicadas en espacios desiguales de poder.
Este modelo político concibe a los regímenes institucionales democráticos como catalogadores vacíos de huecas “cuidadanías”, que componían de un conjunto de decisiones económicas establecidas por los poderes económicos.
Como afirma Casullo:
“Política del mercado que se postula casi cínicamente como la que abandonó la finalidad de un auténtico y concreto bien material comunitario para todos. Esta idea de una supuesta política democrática, republicana, en realidad inerte o muerte, puede ser leída como el “sentido común” hegemónico en amplias capas medias urbanas”.1
Gran parte de este discurso, fue acompañado por el intento de la constitución de nuevas mediaciones políticas basadas en la presencia efectiva de los medios masivos de comunicación, quienes se constituyeron con los constructores de este proceso hegemónico, la constitución de un mundo mass mediático, relación mediática que proponía la agenda, los marcos de lecturas e interpretación de lo real, acompañado la constitución de una política sin políticos, una negación de la política y subordinación a los intereses de las corporaciones económicas, que nunca aparecían como lugares visibles para el conjunto de los ciudadanos.
Este proceso de construcción de lo político sin políticos, fue la clave de un neo-republicanismo que compartieron tanto la derecha conservadora como amplios espacios “progresistas”, se podía pensar lo institucional sin dar cuenta de la esfera de reducción de los marcos de participación democrática, esta última, se configuro como un simple régimen de formalidades que acompañaban el devenir republicano, obstaculizando la posibilidad de pensar un proceso de democratización de la sociedad.
La crisis del 2001 y la llegada al gobierno de Nestor Kirchner, con la continuidad de la actual mandataria Cristina Fernandez de Kirchner, puso en tensión ese conjunto de postulados sobre lo que se sustentaban las democracias bajo la tutela de las corporaciones económicas, irrupción que planteo, principalmente a partir del 2008, donde la dimensión del conflicto, del desacuerdo como fundante de lo político aparece nuevamente, el kirchnerismo, siguiendo una lectura de Mouffe2, concibe a la política en términos de lucha hegemónica entre proyectos en conflicto, esta hegemonía se instituye sobre la construcción de ciertos puntos nodales que se interrogan sobre el significado de las instituciones, las practicas sociales, poniendo en tensión los “sentidos comunes” del conjunto de los miembros de una comunidad política.
Esta lucha, siempre fue entendida como productora de resultados contingentes, precarios y susceptibles de ser puestos en cuestión, por lo cual, la idea la “batalla cultural” se articula como central, ya que representa la posibilidad de constitución de una hegemonía alternativa o un proceso contra-hegemónico.
De esta manera, lo político esta atravesado por un campo de antagonismos, una intervención que tiene como fin desarticular y re-articular los elementos constitutivos de una sociedad, siempre buscando una nueva configuración del horizonte de expectativas de sobre el cual las subjetividades políticas intervinientes actúan proyectando sus intereses actuales.
Momentos políticos actuales, donde nuevamente la tensión entre lo consensual y lo conflictivo esta presente, lo cual nos lleva a poner en sospecha sobre que intereses defienden aquellos que afirman que hay pensar en términos consensuales, ¿no sera el retorno de la política neoliberal?… ¿el retorno de la hegemonía de las clases dominantes ante el proceso de empoderamiento popular? Preguntas sobre los proyectos en juego, preguntas sobre los cimientos que construirán el futuro de nuestra sociedad.
1CASULLO, Nicolás, Las Cuestiones, Buenos Aires, FCE, 2007, p 94

 

2Ver MOUFFE, Chantal, “La política democrática en la época de la postpolítica” en Debates y Combates, No 1, pp 75-89

Utopía y distopía. Jano en el presente, Jano como proyección

Siempre hay un recurso de pensar el momento utópico a ese horizonte de expectativas, ubicado como espacio donde las subjetividades proyectan desde el presente un conjunto de posibilidades presentes en el acontecimiento, horizonte incumplido, pero catalizador del conjunto de esperanzas individuales y colectivas.

La estrecha relación entre horizonte utópico y proyectos políticos emancipatorios durante el siglo XX, ha vuelto a renacer, con el nuevo siglo, en el conjunto de proyectos políticos emergentes de las sociedades periféricas del capitalismo, recuperación frente al acta de defunción propuesta por el canon neoliberal de un conjunto finalizaciones de la historia, de la utopía, junto a todo una serie de categorías y sensibilidades sociales que constituían las arquitecturas de lenguajes de los proyectos emancipatorios: revolución  imperialismo, lucha de clases; hoy estamos ante la presencia de la construcción de una nueva arquitectura de lenguaje, que implica recuperar las tradiciones conceptuales, pero incorporando nuevas claves de lecturas, de temporalidades, que logran instituir, en el conjunto de procesos, la pregunta sobre la posibilidades de constitución de horizontes igualitarios y emancipatorios, que disputan y construyen una nueva contra-hegemonía a la matriz del conjunto de escuelas que sustentan la ideología neoliberal, matriz cuyo eje central es la construcción de una etapa del desarrollo del capitalismo en su fase financiera, como la entelequia que representa al capitalismo, es decir, la fase neoliberal deja de ser el capitalismo realmente existente, para ser el capitalismo, frente al cual no la posibilidad de instituir un proyecto alternativo, presente en las contradicciones propias del mismo, esas posibilidades cercenadas en el acontecimiento actual se convierten en espacios exploratorios de la institución de una mirada post-capitalista, frente al momento utópico presente en nuestros proyectos continentales, nos enfrenta el momento distópico del capitalismo rampante, imponiendo sus reglas en los países europeos.
En este contexto, la relación entre utopía y distopía ha de entenderse como la figura de la Jano romana del acontecimiento, presentes como proyecciones hacia el futuro, como espacios de critica del orden establecido como también la potencialidad extrema del status quo proyectada en el tiempo1.
La disputa sobre estos procesos de proyección colectiva sobre el futuro, es una proyección política de las partes integrantes de una comunidad politica, implica el reconocimiento de una disputa sobre las cargas que las subjetividades políticas incorporan como lectura de las posibilidades del presente, que significan al futuro, lo construyen como parte de sus experiencias, de las tradiciones desde cual el sujeto situado incorpora un mundo de significantes, contra-hegemonicos, es decir, las disputas políticas del presente, tienen en si, la disputa sobre el pasado y sobre las constituciones de un conjunto de futuros posibles dentro del acontecimiento político.
El modo utópico es definido por Ainsa como la:
“(…) la facultad de imaginar, de modificar lo real por la hipótesis y de crear un orden diferente al real, lo que no supone renegar lo real, sino profundizar en lo que podría ser. Sintéticamente se pude decir que el modo utópico es un “ejercicio mental sobre los posibles laterales””2
La cual, podemos complementar con las características dadas propuestas por Ricoeur, donde la utopía es la expresión de todas las potencialidades de que un grupo encuentran representadas por el orden existente, es un ejercicio de la imaginación para pensar otra manera del ser social3.
El momento presente contiene en si, un conjunto de posibilidades de desarrollo en la proyección de las subjetividades en su devenir en el tiempo, de esta manera, tanto en el momento utópico, como en el momento distópico, los grupos sociales inician rastreos imaginarios alternativos de un futuro contenido el momento, posibilidades que no solo son una construcción que produce una exteriocidad espacio temporal del mismo, sino como mundo posible presente.
Por lo cual, en el proceso de construcción utópico y distópico se juega su destino sobre los lugares donde se produce el ejercicio del poder, construyendonse en variaciones imaginativas sobre el poder en una sociedad determinada, ya sea como cuestionamiento de la vida social, como constitución de un orden alternativo, o como expresión de las expectativas de desarrollo de los modelos del presente.
Con la recuperación de las tradiciones latinoamericanas, de las lecturas sobre lo real en clave pensamiento de significados en disputa, se produce una recuperación de la utopía, pero como espacio dirimido en forma agonistica, también estamos frente a la construcción de un momento distópico para las sociedades, por parte del pensamiento de derecha latinoamericano, tanto el momento utópico como el momento distópico es disputa sobre un sentido de futuro, que definen las posibilidades del ser de las clases subalternas.
En este sentido, podemos decir, en contra lo afirmado por Ricouer, que en nuestras sociedades la utopía permite que los horizontes de expectativas se fusionen con el campo de la experiencia de los sujetos, ya que en nuestras sociedades, recuperación de las tradiciones emancipatorias implica un acercamiento con la esperanza de los pueblos.4
La distopía, como momento, comparte ciertos elementos con la utopía, la distopía es también una forma lateral de imaginación sobre los posibles reales, es un acto de pensamiento sobre la relación entre el poder, y su ejercicio, aunque frente a la utopía como espacio de esperanza de los oprimidos, la distopía es la expresión del status quo desarrollado sobre la totalidad de lo real de la visión de las clases dominantes.
El modelo distópico, es una proyección por afuera de lo real, la misma es un pro-yecto por parte de las clases dominantes en el cual el futuro se presenta como una consumación del orden policial que establece un mundo de sensibilidades, en momentos de tensión política, donde nace la pregunta sobre el horizonte de expectativas de las clases en conflicto, lo distópico puede ser caracterizado como ese ejercicio de la imaginación de un determinado proyecto de poder, donde se produce un entramado por el cual se sobredimensiona la presencia de las maneras e intereses de quienes dejan de ser clases dirigentes de una sociedad, construcción de un marco espacio temporal concreto, donde el acto de pensar e imaginar se establece como un despliegue del orden que algunos sectores pretenden instituir, mientras tanto, podemos pensar al momento utópico como ese ejercicio de imaginación sobre el cual se despliegan las potencialidades del orden que se va instituyendo, fusión en el marco de las tradiciones populares de horizontes de expectativas e imaginación de un orden emancipado.
Es en momento de la aparición del acontecimiento, como momento político que contiene en su devenir las posibilidades de proyección de la constitución de un orden emancipatorio, en las sociedades, los momentos utópicos y distópicos son espacios donde nace la dispusta, el desacuerdo, ya que la disputa central de lo político como proyecto, la capacidad de concreción o no de esa fusión en un campo de experiencias de la esperanza y el conjunto de entramados de las tradiciones populares.
Tanto la utopía como la distopía, constituyen formas literarias de intervención en el debate público, un proceso de escrituras donde las subjetividades políticas intervinientes en el conflicto sobre lo real, proyectan el conjunto de esperanzas sobre las posibilidades del acontecimiento futuro, escritura del devenir de una subjetividad en consolidación, escrituras que tratan de suprimir la trama única espacio-temporal, para incorporar en la misma las voces de los derrotados en el pasado, recuperación en el presente del futuro del pasado, de esas temporalidades encerradas entre las cadenas del olvido constituido como acto fundador de la idea de presente continuo, recuperación de la memoria como instancia de recuerdo, sino en su fuerza política de continuar pensando las palabras que el poder acallo.
Subjetividades que dejan de ser meros géneros literarios, ya que en el acto de la escritura hay un hecho implícito de realizar una supresión de la trama espacio-temporal, que nos ordena y genera lecturas sobre lo real, momento constituyente de un nuevo orden de lo cotidiano, generando la conformación donde cada una de las posibilidades contenidas en el devenir del acontecimiento se transforman en un espacio de desarrollo de las no-posibilidades de la cotidianidades no nacidas.
Pensar el acontecimiento, como instancia de proyección, incorporando la dimensión utópica al pensamiento político es realizar la apertura, recuperación de una nueva temporalidad que establezca un dialogo entre pasado y presente, y la capacidad de los sujetos políticos de instaurar una temporalidad utópica en el futuro, de esta manera la dimensión de la temporalidad neo-liberal, sus conexiones del presente continuo proyectado como unicidad del futuro, es puesta en tensión, momento distópico de lo político.
Utopía, temporalidad emancipatoria, tradición, durante las primeras décadas del presente siglo se convierten en parte integrante de esa arquitectura del lengua que nos permite construir un nueva sensibilidad y subjetividad política, parte de esa búsqueda de un nuevo lenguaje político para unos tiempos nuevos.
1Dentro del presente escrito no incorporaremos la dimension geografica de la utopía y la distopía.
2AINSA, Fernando, La reconstrucción de la utopía, Buenos Aires, Ediciones del Sol, p. 33
3Ver RICOEUR, Paul, Educación y política. De la historia personal a la reunion de libertades, Buenos Aires, Prometeo, 2009, p. 89
4Ricouer plantea que la utopía: “…es aquello que impide que el horizonte de expectativas se fusione con el campo de la experiencia. Es la que mantiene la distancia entre la esperanza y la tradición”.Idem, p. 91

 

Venezuela como campo de experiencia de la derecha latinoamericana

Las acciones de la derecha venezolana se han convertido en el campo de experimentación de la ofensiva de los sectores dominantes en América Latina, un espejo desde el cual encontraran ejemplos para la aplicación concreta en cada uno de los países.

  El efecto Carriles ha de leerse como un doble movimiento, ante la incapacidad de los sectores hegemónicos de constituirse como una alternativa por afuera de los mecanismos institucionales durante largo tiempo, y sus intentonas de golpes de estados, desabastecimiento, no participación en actos electorales, uso de las clausulas de la constitución bolivariana para la revocatoria de mandatos, la derecha busco consolidar una alternativa política, que aparentaba insertarse en el sistema político venezolano, la construcción de un gran frente anti-chavista, que incluía desde la ultra-derecha a sectores de centro-izquierda, azoradas por el desenvolvimiento de un proyecto revolucionario, este primer paso, permitió construir una figura aglutinante de la dispersión de votos no chapistas, jugando con un mensaje de reconocimiento de logros del proceso en el ámbito social y económico, pero realizando criticas a las formalidades políticas de cómo se desenvolvió el mismo.
   Esta acción, de construcción de un bloque político unificado tiene un doble objetivo, intentar legitimar a sectores no democráticos ante amplio sectores de la sociedad, es decir, reconocimiento de la legalidad política, pero a su vez, construcción de una fuerza política capaz de generar situaciones de verdaderas acciones contra-revolucionarias, si hubiera situaciones electorales donde se produjera una derrota de la misma por porcentajes mínimos, de esta manera denunciarían el fraude, movilizarían a los sectores que los apoyan a las calles, buscando y construyendo la posibilidad de un enfrentamiento, desconocer las auditorias internas y externas, y lograr el apoyo de Estados Unidos, quizás buscando un motivo para la intervención del país del norte.
   En nuestro continente, los sectores opositores a los gobiernos locales, apoyados por las corporaciones económicas y las usinas de construcción ideológica reaccionaria (los medios hegemónicos de comunicación) están tratando de buscar un conjunto de figuras capaces de constituirse en una especie de equilibrista entre fuerzas políticas de origen ideológicas diferentes pero con una matriz anti-popular, de esta manera se podrían unir la centro-izquierda “republicana” con sectores del pensamiento neo-liberal, que aglutine ese conjunto de discursos a-políticos de fracciones de clases medias, cuya matriz de pensamiento se basa en la idea de “libertad”, y se movilizan ante tibios y calientes movimientos igualitarios, un equilibrista que pueda repartir hacia la izquierda y hacia la derecha, consolidando mayorías en los espacios legislativas, que puedan realizar “golpes blandos”, o generar espacios de polarización en elecciones presidenciales, para que las diferencias entre resultados sean mínimas y empezar el circulo destituyente como el instalado por Capriles en el escenario post-eleccionario de abril de 2013.
    Así, como nosotros, desde los diferentes marcos interpretativos que van de la izquierda nacional al nacionalismo popular, vemos como experiencia el desarrollo del gobierno revolucionario de Venezuela, sus logros sociales, sus ideales de unidad latinoamericana, la recuperación para nuestro lenguaje emancipatorio de la arquitectura discursiva de la idea de horizonte posible la construcción de una sociedad mas igualitaria, también la derecha latinoamericana, toma nota de las acciones del efecto “Capriles”, como modelo a ser aplicado, con sus variantes locales, en los distintos países.
    Hoy, como siempre, podemos decir que gran parte del escenario abierto por la oposición venezolana, no solo se juega el futuro de un proceso revolucionario en un país, sino también el proyecto latinoamericano, se juega el retorno de volver a ser el patio trasero del Imperio.

La pregunta sobre la justicia

 

Hablar de la Justicia, no es solo pensar en la institución, ya que esta cristaliza una idea republicana de una visión del mundo correspondiente a una etapa determinada, así podemos pensar la primer constitución liberal de nuestro país, la constitución que incorpora un conjunto de derechos sociales acordes a los cambios de correlación de fuerzas en 1949, la constitución neoliberal de 1994 cristalizando el proceso iniciado con la dictadura cívico-militar de 1976, el 2003, con la irrupción del acontecimiento kirchnerista, interpela el conjunto de ideas sobre las que se construyo el consenso de dominación neoliberal, el kirchnerismo es una acción interpeladota sobre los hechos fundantes de nuestro sentido común, poder económico y sus entramados de relaciones, relación del poder de la distribución del ejercicio de la palabra, ahora, con los últimos acontecimientos, nos remite a la pregunta sobre la idea de justicia que debe regir una sociedad en transformación, pregunta sobre los parámetros sobre los horizontes de futuro de una sociedad, pregunta de acción política.

La interrogación sobre la acción de lo político, esta compenetrada por como las subjetividades realizan una acción de praxis sobre lo real, esta acción lleva consigo un conjunto de principios, ideas, imaginarios y tradiciones que instituyen un campo de lecturas que ejercemos sobre la realidad, como significamos nuestra práctica cotidiana, y esa acción es la pregunta de nuestra relación con la presencia la presencia de un “otro”, construye los mecanismos interrogativos sobre la acción, las practicas que ejerceremos, sin ese “otro” que se nos ubica enfrente como subjetividad, no existe la posibilidad de la acción política.

El “otro” que se revela ante nosotros, es quien nos interpela sobre lo justo/injusto, nos remite a los mecanismos sobre los cuales determinadas situaciones las naturalizamos, y que hay detrás de ese proceso de naturalización, interpelación sobre como se construye e instituye los procesos de dominación, el poder de verdad que las clases dominantes pretenden instalar como visión societal, legitimaciones y consensos, la pregunta sobre la justicia, sobre sus mecanismos que se cristalizaron en textos e instituciones, nos conducen a la interrogación sobre el carácter igualitario o no de una sociedad, sobre sus posibilidades de constituir nuevas formas de emancipación.

En las sociedades capitalistas, la presencia del “otro” tiene características determinadas, posee hambre o no, esta incluido o excluido, es ocupado o desocupado, es rico o pobre, es decir, las subjetividades construidas en el capitalismo, tienen como principios rectores: la desigualdad y la explotación, y por lo cual, el “otro” que se me presenta como sujeto, no como elemento cosificado de lo real, como humano no como mercancía, nos obliga a establecer la pregunta sobre la lógica que establece esos principios rectores, la pregunta sobre como se concibe la igualdad/desigualdad, además de ser una interrogación política, es a su vez, ética, no solo nos preocupa el funcionamiento de un sistema económico, por separado, sino como el mismo afecta la vida de los hombres, la pregunta que nos presenta es si la vida de los hombres merece ser vivida, respuesta implícita en considerar a la desigualdad como acto social o natural, la primera, respuesta proveniente de los arcos de izquierda, nos dirá el acto de desigualdad no es un acto natural, sino es parte de un proceso por el cual, sectores de la sociedad ejercen, a partir de diferentes mecanismos de dominación, un proceso de redistribución desigual, por lo cual, es posible modificar lo real para generar una mayor igualdad entre los hombres; a la misma pregunta, los entramados que conforman la ideologías de derechas dirán, es natural que existan desigualdades entre los hombres, por lo cual no existen mecanismos para generar algo que se constituye como una “ley de la naturaleza”, porque detrás de la naturalización de la desigualdad, esta el proceso de mantener como un tiempo sin modificaciones lo real.

La pregunta sobre la justicia, implica pensar todo lo anterior, una respuesta que muchas veces desnuda la relación entre poderes facticos y quienes deben ejercer el acto de justicia, un acto que, en muchos casos, desnuda que ese ejercicio es un acto desigualitario los tiempos de la “justicia” son los tiempos de quienes ejercen el poder verdadero, el hambre puede esperar, una recuperación de un predio adquirido de manera “ilícita” por la oligarquía tiene una respuesta rápida, un conglomerado mediático económico, puede frenar la total aplicación de una ley, ya que deben resignar su cuota de ganancia, una burguesía es en cuanto tiene, su proyecto no es ni nacional ni subordinado, solo se adapta a la cuota de ganancia, no mas, por eso es necesario la acción reparadora del Estado, la presencia que visibilice estas relaciones dominación.

Las respuestas sobre la justicia es una respuesta ética, ya que es un acto de interrogacion sobre lo justo de un sistema político-económico, y para encontrar una respuesta sobre este proceso nos encontramos con dos grandes síntesis: a)los legisladores y b) los perfeccionistas morales, para los primeros existen un conjunto de preceptos, reglas y principios que conforman una teoría de la justicia (por ejemplo Rawls y Habermas), y que la solución a los problemas de la filosofía política se las puede resolver ideando una Constitución para un Estado Ideal, mientras que para los segundos, consideran que la ética debe basarse en algún tipo de compromiso o demanda existencial básico, que va mas allá de las estrecheces teóricas de cualquier definición de justicia o código ético socialmente instituido, es decir sin considerar las exigencias de relación entre el yo y el tu (en términos de Buber) ningún sistema de reglas morales y ninguna institución puede tener verdadero valor. (Ver CRITCHLEY:2004 y PUTNAM:2004)

En esta segunda posición, de la cual tomamos parte, los sujetos son considerados como subjetividades de carne y hueso, es decir un sujeto que come, disfruta comer, y también tiene hambre, es decir el otro, se me presenta como un igual, por lo cual, no es un subjetividad cosificada, sino es próxima, mi obligación moral y ética con el otro, es vivida en una sensibilidad que nos expone, que nos construye, ya que la vulnerabilidad del otro, su hambre, su dolor, se transforma en un conjunto de obligaciones con el, transforma el conjunto de sus problemáticas no en un asunto hipotético, impersonal, sino en real, en un imperativo posible.

Desde esta posición, uno coloca en sospecha la idea de “justicia independiente”, y conlleva la exigencia de la construcción de una organización política mas justa, ante la crisis de los valores éticos del neoliberalismo, debemos ofrecer una respuesta ética basada en la respuesta Guevariana de sentir como propio el dolor ajeno, y por lo cual, nuestro horizonte ético respecto al otro sufriente, nos obliga a la constitución de una sociedad mas justa, valores que se expresan en no dejar las “convicciones en las puertas del poder”, ya que implicaría no una acción con los mas débiles sino una solidaridad con los que ejercitan el verdadero poder, y son los creadores de las desigualdades sociales: las minorías económicas.

 

Bibliografía:

CRITCHLEY, Simon; “Introducción a Levinas” en LEVINAS, Emmanuel, Difícil Libertad, Buenos Aires, Lilmod, 2004

LEVINAS, Emmanuel, Difícil Libertad, Buenos Aires, Lilmod, 2004

PUTNAM, Hillary, “Levinas y el judaísmo” en LEVINAS, Emmanuel, Difícil Libertad, Buenos Aires, Lilmod, 2004

La Escisión/brecha Fundante.

 Hay una premisa implícita en cualquier sociedad de clases, que se constituye en la escisión/brecha fundamental, que se instituye en un espacio extra-político, el mundo de las relaciones de producción, sobre la cual se funda toda instancia de desigualdad en una sociedad.
La necesidad de interrogar sobre la misma lleva a la pregunta sobre el poder y su distribución en cualquier sociedad, pregunta esencialmente sobre lo político.
  Ahora como sabemos, esta escisión/brecha fundante lleva a las clases dominantes al acto de “ocultamiento” de la misma, este acto se realiza a través de la homogenización de los entramados discursivos e ideológicos, que se construye sobre la universalización reconstructiva de los intereses particulares en intereses de una sociedad, ese conjunto de conceptos, y ficciones fundantes, llevan en sus significados la lógica de constituir una identidad donde el conflicto sea desplazado por una comunidad de intereses entre las clases dominantes y las clases subalternas, utilizare la famosa frase de J.W. Cooke, las oligarquías son las dueñas de los diccionarios, es decir, las clases dominantes son las que son las que tienen la capacidad de construir las lecturas rectoras hegemónicas sobre una sociedad.
  La parte fundamental de la ficción fundante de la dominación en las sociedades burguesas y capitalistas, es la idea de separación del espacio de lo político, como espacio de igualdad entre ciudadanos, espacio del devenir de la democracia como sistema de gobierno, y el espacio de las relaciones económicas-sociales, espacio de lo “privado”, por lo cual, no necesariamente democrático, generador de las desigualdades entre los hombres, estableciendo una división de facto entre poderes, el poder de las legitimaciones democráticas, y el poder de las corporaciones, aunque las voces del poder real, siempre atentos a la no intervención de la esfera de las legitimaciones democráticas sobre su esfera de poder, no hablan de las condiciones que el poder económico establece sobre el resto de los poderes, si la “democracia” se detiene en las puertas de las fabricas, según el politólogo Bobbio, habría que agregar el poder de las corporaciones económicas no se detiene en las puertas de las instituciones legitimadas por los mecanismos democráticos, sino podemos decir, que su intención es la completa colonización y subordinación de las mismas al poder no democráticamente elegido.
  La utilización, por parte, de las clases dominantes y sus voceros en los espacios comunicacionales de la necesidad de construir espacios de “dialogo”, de “consensos”, es también un mecanismo para ocultar la brecha, ya que de esta manera, se establece la idea de que entre dominantes y dominados hay un conjunto de intereses sobre los cuales se discutiría, ahora sin establecer la pregunta quien y bajo que mecanismos establecería las reglas para lograr lo pedido, ya que, en sociedades desiguales, hay quien establece las reglas sobre el conjunto de la sociedad, las preguntas expresadas llevan en si misma, la pregunta sobre el conflicto, sobre la distribución del poder de imponer reglas y palabras, como se distribuye el poder de legitimación de la misma en una sociedad.
   La pregunta sobre la escisión/brecha fundante es la pregunta sobre la democracia, es colocar en tensión, generar aperturas en los mecanismos que se establecen en las “ficciones” consensúales de una etapa determinada de una sociedad.
  Cuando lo político, se instituye lo conflictivo como parte fundamental de su ser, lo que genera es una apertura sobre los mecanismos sobre los que se constituye una sociedad, generando las interrogaciones y sospechas sobre las escisión/brecha, sobre la distribución del poder, sobre las legitimaciones discursivas que son hegemónicas en una sociedad, a su vez plantean el interrogante sobre el horizonte igualitario y emancipatorio que las clases subalternas pueden apropiarse, la respuesta que demos servirán para generar en las clases subalternas para construir su propio horizonte de expectativas, de su camino hacia una nueva distribución del poder en sociedades desiguales… esto es gran parte de lo que se esta jugando en la actual disputa entre gobierno y la corporación económica.

8N. El de debate entre la libertad y la igualdad

 

Gran parte de las tensiones constitutivas de los entramados constitutivos del complejo mundo de las izquierdas, ha girado en torno a la discusión central entre la relación entre libertad e igualdad, productora de la interrogación sobre el concepto primario para el devenir del horizonte de expectativas de la constitución de una sociedad liberada.
Los nuevos paradigmas nacientes en el subcontinente, han logrado una resolución de este conflicto primario, demostrando que en su accionar político, la posibilidad de la construcción de sociedades con un limite ampliado de libertades (civiles y políticas) y la construcción e institución de una sociedad igualitaria, cuya base es un proceso re-distributivo de la riqueza hacia los sectores ubicados en la exteriocidad del sistema capitalismo en su fase neoliberal.
Estos procesos de democratización de las sociedades latinoamericanas, se constituye como un proceso en el cual la alteridad, que no se dejaba ser-en-el-mundo, rompe con los procesos de alienación a las que se vieron sometidos los pueblos, a través de un proceso de recuperación de las lecturas sobre lo real en clave popular, colocando la alteridad exterior en un proceso de ruptura de las mascaras construidas por el poder para ocultar los rostros que interpelan la totalidad del sistema de la dominación.
Recuperación del rostro como interpelador, la incorporación de la palabra de una subjetividad oprimida, que comienza a circular por los canales de la sociedad, poniendo en tensión el conjunto ideológico montado por los sectores de poder, donde el “otro” subalterno es presentado como pluralidad, multitud, lumpen, animales (pensar la lógica de la idea en Argentina del “Aluvión Zoológico” pero no como humanidad.
En el entramado de las derechas, la tensión entre libertades e igualdad, siempre se encontró resuelto, se puede convivir en una sociedad donde el conjunto de libertades (civiles y políticas) estén desarrolladas, sin la necesidad de construir la sospecha interrogativa sobre el proceso de desigualdad existentes. Lectura de libertades en clave de una subjetividad individual, que concibe una sociedad como un conjunto de estructuras atómicas, donde la irrupción de la tensión igualitaria es concebida como una posibilidad de perdida de libertades “naturales” constitutivas de los sujetos, leídos en clave de ciudadanos liberales.
Lo interesante que ocurrió con el acontecimiento neoliberal en nuestras sociedades, es el proceso de re-traducción operado en ciertas fracciones de clase de nuestras sociedades de concebir las libertades económicas como libertades civiles y políticas, el de-curso ideológico fundante del neoliberalismo de colonización discursiva sobre la totalidad de la sociedad configuro un nuevo conjunto de mediaciones en los significantes de las palabras, les otorgo un nuevo sentido, que comienzan a operar cuando el campo político intenta intervenir sobre las esferas de lo económico, de esta manera una regulación sobre la economía, es leída como ataques a un conjunto mas amplio de libertades, que las que fundamentan la idea del liberalismo económico, por lo cual, estos actores pueden expresar que una regulación anti-monopólica (esfera económica) pueda ser entendida como ataque a la libertad de expresión (esfera de los derechos civiles), para tomar un ejemplo entre muchos.
Este proceso de traducción discursivo e interpretativo sobre lo real, en el fondo contiene un fuerte elemento anti-igualitario, ya que el significante real no ha de buscarse en el campo de lo político sino en el pedido de aplicación de un conjunto de medidas económicas que instituyen una brecha social no igualitaria.
Este proceso de incorporación igualitaria naciente genera en ciertas fracciones de las clases medias urbanas y altas de las sociedades latinoamericanas un proceso por el cual se sienten tristes ante la felicidad o el éxito, no pueden soportar que en los ámbitos de lo político la presencia, existencia, la realidad del rostro interpelador de los sectores mas humildes de nuestras sociedades, es decir, la presencia, su acción en la escena de lo político del otro va directo a la idea a la idea de igualdad, ahora leída en clave de la derecha.
Para estas fracciones, el proceso igualitario se convierte en perdida de libertades, como expresamos anteriormente con una re-traducción, que los hace sentir la perdida de ciertos privilegios, que constituían una jerarquía diferenciadora hacia los sectores que cobran existencia, basado principalmente, en el acceso a ciertos bienes de consumo (materiales, simbólicos y culturales) de los cuales las mayorías estaban excluidos, en el conjunto heterogéneo de reclamos puestos en escena el jueves pasado, no había una presencia de consignas igualitarias y de profundización democrática, como si es parte del precio a pagar, por el retorno de una matriz neo-conservadora en una sociedad.
Por eso, en la marcha del 8 de Noviembre pasado, lo que encontramos es un nutrido conjunto heterogéneo de reclamos que deben ser leídos en claves de “perdidas” (ilusoria) de un conjunto de libertades individuales (principalmente) pero con un centro netamente anti-igualitario, respuesta al rostro del otro que gana mas igualdad, mas libertad y mas democracia.

Leyendo a Carrio. La política en juego.

La política según Carrio, siguiendo una lectura de Arendtiana, podría definirse como el nombre de los juicios que, bajo la norma de compartir lo común, resisten al mal, es decir, a la destrucción de ese compartir,  esto implica una lectura de lo político, como un espacio abierto de “opiniones”, presentados de carácter igualitario donde el conjunto de sujetos poseedores de una racionalidad determinada, un normatividad ética, aparecen como los legitimados para la emisión de “juicios”.

En esta concepción de lo político, es necesario un conjunto institucional garante que permita el libre desarrollo de la participación racionalizada de las subjetividades que participan en ella, por eso, la centralidad discursiva de la “Republica”.

De esta manera, la practica discursiva de un mundo político constituido por una pluralidad de opiniones implica la construcción discursiva central del “consenso neoliberal”, la cual se presenta como un mecanismo de exclusión de la formación de verdades políticas, propias, según esta línea de pensamiento, de regimenes políticos caracterizados por ser totalitarios, fascismo o stalinismo, sin entrar en la diferencias de las categorías históricas y políticas implicadas, que como la categoría democracia, republica, se convierten en trascendentes del espacio temporal, de localización de la aplicación de las mismas.

Lo que no toma en cuenta esta línea política, que es posible las existencias de verdades políticas, y que las mismas no aparecen como dogmas de fe, sino implican instancias de discusión sobre la acción política y sobre la cristalización en la toma de decisión.

Al encerrar la opinión política a una arena racional, no presenta los claroscuros de la pregunta sobre la pregunta quien forma la opinión, y deja de lado en el análisis la relación entre democracia y poder económico, estos últimos, a través de la capacidad de ejercer el monopolio sobre el poder de la palabra con el control de la mayoría de los medios de comunicación, se constituyen como garantes de la “pluralidad de opiniones”, “libertad de prensa y expresión”.

Este “consenso neoliberal” crea un conjunto de subjetividades inexistentes, tanto a nivel político como representantes de de un conjunto de imaginarios, tradiciones, es decir, desde la lógica expresada por este pensamiento, se declara inexistente un conjunto de lecturas sobre lo real en clave subalterna, ya que también implica la pregunta sobre la legitimidad de quienes son reconocidos como emisores racionales para la emisión de la palabra, dentro de este marco, nuevamente observamos la separación entre la organización institucional republicana garante del espacio de opinión y democracia leída en clave de ampliación de voces legitimadas para emisión de una palabra política.

El acontecimiento kirchnerista, lo que genera es una la transformación de una subjetividad existente que puede, a través de la democratización del uso de la palabra, una lectura subalterna, plebeya sobre lo político, tensionando la pregunta sobre el concepto de la racionalidad enunciativa propuesto por los sectores de la oligarquía argentina, lucha que es acción política de instituir una verdad política contra las prescripciones ocultas que condicionaron el devenir de la democracia en nuestro país, las grandes corporaciones económicas.

Esta ruptura, leída en clave nacional y popular, impugna el valor de la legitimación propia de las clases dominantes, y los marcos de lectura que colonizaron nuestra formas de interpretar la realidad, es una lectura a travesada por la situación y territorialización del sujeto enunciante, clave de lectura desde la ubicación en una sociedad en transformación, es decir, leer, accionar y tomar decisiones políticas desde nuestra posición en el mundo, nacimiento de un pensamiento descolonizado.

 

Sobre la acción política. Ética, política, justicia y militancia.

Toda acción política esta sujeta a la idea la praxis sobre lo real (tanto en un sentido conservador como en un sentido transformador), el acto implica en si mismo un conjunto de principios, ideas, imaginarios y tradiciones que articuladas en un campo de lecturas que ejercemos sobre la realidad, de entrega de significados a nuestra practica cotidiana.
Actuar sobre lo real, lleva de manera implícita la pregunta sobre como pensamos a las subjetividades que conforman la sociedad donde se lleva la misma, es decir, la presencia de un “otro” construye los mecanismos interrogativos sobre la acción, las practicas que ejerceremos, sin ese “otro” que se nos ubica enfrente como subjetividad, no existe la posibilidad de la acción política.
En las sociedades capitalistas, la presencia del “otro” tiene características determinadas, posee hambre o no, esta incluido o excluido, es ocupado o desocupado, es rico o pobre, es decir, las subjetividades construidas en el capitalismo, tienen como principios rectores: la desigualdad y la explotación, y por lo cual, el “otro” que se me presenta como sujeto, no como elemento cosificado de lo real, como humano no como mercancía, nos obliga a establecer la pregunta sobre la lógica que establece esos principios rectores, la pregunta sobre como se concibe la igualdad/desigualdad, ademas de ser una interrogación política, es a su vez, ética, no solo nos preocupa el funcionamiento de un sistema económico, por separado, sino como el mismo afecta la vida de los hombres, la pregunta que nos presenta es si la vida de los hombres merece ser vivida, respuesta implícita en considerar a la desigualdad como acto social o natural, la primera, respuesta proveniente de los arcos de izquierda, nos dirá el acto de desigualdad no es un acto natural, sino es parte de un proceso por el cual, sectores de la sociedad ejercen, a partir de diferentes mecanismos de dominación, un proceso de redistribución desigual, por lo cual, es posible modificar lo real para generar una mayor igualdad entre los hombres; a la misma pregunta, los entramados que conforman la ideologías de derechas dirán, es natural que existan desigualdades entre los hombres, por lo cual no existen mecanismos para generar algo que se constituye como una “ley de la naturaleza”, porque detrás de la naturalización de la desigualdad, esta el proceso de mantener como un tiempo sin modificaciones lo real.
En ambos casos, la respuesta política tiene en si la respuesta ética, es una pregunta sobre la justicia de un sistema político-económico, dentro de este caso hay dos grandes ejes para la interrogación de sobre relación ética, justicia y política, o nos ubicamos desde una posición, desde la filosofía moral ante esa pregunta existen dos posiciones, a manera de síntesis: los legisladores y los perfeccionistas morales, para los primeros existen un conjunto de preceptos, reglas y principios que conforman una teoría de la justicia (por ejemplo Rawls y Habermas), y que la solución a los problemas de la filosofía política se las puede resolver ideando una Constitución para un Estado Ideal, mientras que para los segundos, consideran que la ética debe basarse en algún tipo de compromiso o demanda existencial básico, que va mas allá de las estrecheces teóricas de cualquier definición de justicia o código ético socialmente instituido, es decir sin considerar las exigencias de relación entre el yo y el tu (en términos de Buber) ningún sistema de reglas morales y ninguna institución puede tener verdadero valor. (Ver CRITCHLEY:2004 y PUTNAM:2004)
En esta segunda posición, de la cual tomamos parte, los sujetos son considerados como subjetividades de carne y hueso, es decir un sujeto que come, disfruta comer, y también tiene hambre, es decir el otro, se me presenta como un igual, por lo cual, no es un subjetividad cosificada, sino es próxima, mi obligación moral y ética con el otro, es vivida en una sensibilidad que nos expone, que nos construye, ya que la vulnerabilidad del otro, su hambre, su dolor, se transforma en un conjunto de obligaciones con el, transforma el conjunto de sus problemáticas no en un asunto hipotético, impersonal, sino en real, en un imperativo posible.
Esta posición, que marca nuestra acción militante, política, nos lleva la exigencia de la construcción de una organización política mas justa, ante la crisis de los valores éticos del neoliberalismo, debemos ofrecer una respuesta ética basada en decir, como escribe el Che en su carta de despedida a sus hijos, que nos mueve la acción política porque sentimos como propio el dolor ajeno, y por lo cual, nuestro horizonte ético respecto al otro sufriente, nos obliga a la constitución de una sociedad mas justa, valores que se expresan en no dejar las “convicciones en las puertas del poder”, ya que implicaría no una acción con los mas débiles sino una solidaridad con los que ejercitan el verdadero poder, y son los creadores de las desigualdades sociales: las minorías económicas.
Bibliografía:
CRITCHLEY, Simon; “Introducción a Levinas” en LEVINAS, Emmanuel, Difícil Libertad, Buenos Aires, Lilmod, 2004
LEVINAS, Emmanuel, Difícil Libertad, Buenos Aires, Lilmod, 2004
PUTNAM, Hillary, “Levinas y el judaísmo” en LEVINAS, Emmanuel, Difícil Libertad, Buenos Aires, Lilmod, 2004

Moyano el equilibrista. Apuntes sobre Sindicalismo, Dirección Burocrática en la Argentina post-octubre 2011

El quiebre de la CGT lo consumo Moyano, construyo una tribuna donde intenta romper el esquema entre practica sindical y practica política electoral, su amenaza de pensar la orientación el voto en las elecciones legislativas del año 2013, es parte del conjunto de medidas que comenzaron con el bloqueo de YPF, su acto en Plaza de Mayo, aunque también puede rastrearse hasta la construcción de listas en el 2011, donde a partir de un conjunto de medidas de carácter sindical intenta configurar un espacio de oposición política contra el actual gobierno.
  El acto del Moyanismo, no se da en cualquier contexto político, las fracciones de la derecha nacional no lograr constituir un arco opositor claro, desde la centro-izquierda no kirchnerista las figuras no lograr instalarse como figuras que puedan aglutinar a espacios de las clases medias urbanas, la movilización en la ciudad de Buenos Aires de sectores medios altos, no pueden constituir un espacio político, sus reclamos inorgánicos, están marcados por sus pertenencias de clase, y no pueden interpelar al conjunto de la sociedad, y en los aliados políticos conservadores dentro del kirchnerismo, la posible figura de un Scioli mediador se ve cuestionada por la crisis económica de su provincia.
   En este contexto, para ciertos sectores dominantes de la Argentina, la figura del sindicalista aparece como un mediador en este desequilibrio catastrófico entre las oposiciones políticas, sociales y económicas, un sujeto con aspiraciones políticas que intentara trascender más allá del espacio sindical.
   Si bien el conjunto de reclamos constituyen parte de una agenda que el kirchnerismo debe tomar para la profundización del modelo, Moyano ha articulado un conjunto de alianzas que no hacen visible un horizonte superador, por un lado, la izquierda troskista, por el otro, figuras sindicales del carácter del Momo Venegas, que tiene un sindicato donde la mayoría de sus trabajadores el reclamo de elevación impositiva seria como una utopía, ya que lo primero que debería preguntarse es como sacar a los trabajadores rurales de las condiciones laborales en que se encuentran.
   El líder sindical de UATRE, no es solo un represente de un gremio, sino un interlocutor valido con los sectores patronales y oligárquicos de las entidades rurales, algunas de cuales apoyo la movilización del líder camionero en la Plaza de Mayo.
   El lanzamiento del paro general ante las cámaras de televisión del principal grupo hegemónico económico nacional, muestran también el entramado de alianzas que esta construyendo Moyano, la cobertura del acto de Plaza de Mayo, adquirió el carácter de “cadena nacional”, por el nivel de penetración que los medios de comunicación del grupo Clarín tienen en la sociedad.
   Este acto simbólico del lanzamiento del paro en un canal privado, muestra el grado de “democratización” que poseen la mayoría de los sindicatos, las elecciones adquieren un carácter ficcional, cuando las bases son excluidas de la tomas de decisiones sobre las medias a llevarse a cabo, una practica común de las burocracias sindicales.
   Conflictos que nos llevan a la necesidad de repensar la relación entre burocracia sindical y política, y comenzar a buscar nuevos medios de democratización en los sistema gremial argentino, que de cuenta de las nuevas generaciones incorporadas al mundo laboral, a partir de la recuperación del trabajo desde el 2003 hasta la fecha, una discusión que coloque en el centro la necesidad de legalizar puestos de trabajos, que nos ubicaría en un enfrentamiento de intereses contra ciertos sectores de la burguesía dependiente nacional.
    Dentro de este contexto, tenemos que tener en cuenta lo planteado por J.W. Cooke respecto a la burocracia, que “la diferencia entre un burócrata que está en la conducción y otro burócrata que aspira a suplantarla es de situación y no de calidad.” (COOKE: 2007; 35), es decir, tenemos que trasladar hacia los espacios laborales una nueva concepción de democracia sindical, que permitan dar el salto de la situación a la calidad, por lo cual es necesario pensar la necesidad de modificaciones de los métodos internos.
   Porque si bien el análisis del Moyanismo como practica político-sindical, corremos el riesgo de personalizar, que hay que hacerlo en los momentos necesarios, pero tomando como central que, parafraseando a Cooke, la critica de los burócratas de turno a menudo oscurece la critica a la burocracia, como sistema de conducción del sistema sindical, lo que hay que buscar cambiar no son los equipos burocráticos sino cambiar los métodos (Ver COOKE: 2007: 36-37), ya que muchos dirigentes aparecen y son absorbidos por las practicas, los estilos de conducción, los sistemas internos de promoción.
   El actual Moyano, es quien logra ser mediador de las histerias de las clases dominantes contra el kirchnerismo, como una expresión viva del movimiento nacional, popular y democrático,  y contra la actual conducción de Cristina Kirchner, quien representa a los ojos de los señores bien de la City , de la Sociedad Rural y de los medios hegemónicos, la ruptura del status quo neoliberal.
   La relación entre la mandataria y las clases subalternas es la expresión política de las convicciones de modificar la estructura de dominación de nuestro pueblo ante la dominación oligárquica interna y la dominación imperialista externa, relación que da a los sectores mas humildes de nuestra patria la convicción de poder lograr la victoria.
   La “conciliación” de los voceros del establismenth intentar imponer, es para ocultar que esta sociedad esta divida en clases, que pretender realizar un arreglo entre las clases dominantes sin buscar o suprimirlas o una mayor redistribución de la riqueza, intentando hacernos creer que las clases y la opresión por parte de alguna de ellas es lo natural, una forma de organización de la sociedad.
  Reconocemos el conflicto como constitutivo de lo político, porque reconocemos que existe opresión de clase, opresión que tiene nombre y apellido: el imperialismo y quienes sirven a sus intereses.
   El moyanismo, es una dirección burocrática, ya que por el sistema de alianzas que esta estableciendo, esta operando con los valores y pre-conceptos de las clases dominantes, usa el vocabulario y temática que la dirección oligárquica impone, aunque como buen lector de Cooke, que es, debe recordar: “Que la burocracia ignore los antagonismos fundamentales de la sociedad argentina actual y se desplace hacia los conflictos secundarios entre las fuerzas de la superestructura del régimen, no significa que también va a desplazar contradicciones que son parte de la realidad objetiva y que solo momentáneamente pueden dejar de repercutir en la conciencia de los trabajadores” (COOKE: 2007: 75-76).
   Mientras tanto, podrá jugar a ser el mediador de los sectores inarticulados de la oposición, pero los trabajadores, en su conjunto, tienen conciencia de quien va a superar las contradicciones en nuestra sociedad.
 COOKE, J.W.; La lucha por la liberación nacional, Editorial Quadrata, Buenos Aires, 2007
El presente texto aparece en la Revista Aktivate No 7 http://es.calameo.com/read/001248065b8d5c8b036a4

En busca de definir a la derecha

En los últimos tiempos estamos asistiendo a la construcción de un nuevo entramado de derechas en la Argentina, entramado complejo, con variantes que van desde la derecha neoliberal hasta posiciones netamente reaccionarias y neo-conservadoras, aglutinadas en torno a una serie de paradigmas: un concepto de Republicanismo laxo, un mecanismo de poner en presencia un conjunto de libertades individuales, pero con diferentes matices sobre la posición del Estado en la relación entre las diferentes esferas constitutivas de lo social, por consiguiente respeto a los rumbos económicos, movilizando imaginarios sociales que van desde el integrismo católico hasta posiciones neoliberales, según el tema que sea agenda en el debate publico.
Si los ’90 estuvo enmarcado por la presencia del paradigma neoliberal, enmarcado en la noción de Estado mínimo, autonomía de la esfera económica de las regulaciones estatales, sustentada en la idea del mercado auto-regulador, no solo de lo económico, sino también de lo social y político, colonización del lenguaje de gestión empresarial, técnico, cuyo supuesto de base era la neutralidad enunciativa, que intentaba dar cuenta que la formación de un arco de posiciones ideológicas entre izquierdas y derechas, formaban parte de un conjunto de ideas y lenguajes perimidos, correspondientes al pasado.
La presente colonización del lenguaje neoliberal abarco la totalidad de las estructuras con las cuales se intentaba pensar la sociedad, lo político recubierto en un simple pasaje mass-mediatico, regulado por el tiempo televisivo, colonización de la palabra y el tiempo de enunciación.
El lenguaje del saber técnico, sin conexiones ideológicas, abordado de la idea de neutralidad explicativa, configuro un marco de visiones de afirmaciones basadas en la posibilidad de la independencia del enunciante discursivo, esto posibilito evitar, en la gran mayoría de la sociedad, la pregunta sobre la relación, entre periodismo y grupos mediáticos concentrados.
En esa lógica, planteada por los espacios formadores de opinión, se consolido la idea de la anti-política, que oscilaba entre el que se “vayan todos” hasta la entrada de un gobierno de tecnocratas, cuando el modelo de acumulación financiera neoliberal estallo a fines del 2001, reflejo de una continuidad instrumental de lo económico sobre lo político.
Cambios de Paradigmas en América Latina
La caída del muro, siguiendo a Natanson, creo la oportunidad para el acceso al poder de gobiernos que fueron configurando el marco de una “nueva izquierda”, en parte por el vacío de influencia ejercida por los Estados Unidos durante la guerra fría1, a lo que nosotros agregaríamos, también las presiones ejercidas por el conjunto de movimientos sociales latinoamericanos que ponían en tensión el paradigma neoliberal, visibilizando los resultados humanos de la aplicación de los modelos neoliberales en el sub-continente.
La crisis del neoliberalismo en el sub-continente a fines del siglo XX y principios del actual, permitió una lenta aparición de un nuevo paradigma ideológico, emergiendo primero desde el Estado hacia la sociedad civil, este nuevo conjunto de ideas pueden caracterizarse por los siguientes tópicos: recuperación del rol del Estado, como diseñador, arbitro e interventor en lo político, económico y social, una mayor presencia de políticas sociales de carácter reparador con una fuerte recuperación de derechos sociales recortados, dejados de lado durante las décadas neoliberales, autonomía de lo político, y su recuperación en el espacio publico, una re-definición de la idea de democracias liberales y parlamentarias, ampliación de derechos civiles, subordinación de la esfera económica, autonomía de los países del sub-continente frente a los organismos internacionales, una mirada hacia lo latinoamericano y hacia las relaciones sur-sur.
Dentro de este contexto de modificación del conjunto de ideas que piensan lo político, se produce la modificación del tradicional sujeto social emancipador, que incluye ahora a los movimientos sociales, trabajadores formales e informales, excluidos urbanos, campesinos, y actualmente, vemos la aparición de un sujeto generacional juvenil.
La idea de la democracia, como ampliadora de derechos y espacio de construcción de nuevos espacios de horizontes de expectativas, permite pensar una nueva relación entre lo institucional, el poder y la posibilidad de cambio dentro de las estructuras estatales2.
Este cambio de paradigma se conforma paralelamente al ejercicio practico y real del poder, por lo cual se produce una re-valorización de la relación entre la palabra y la acción, cambio de época, cambio de paradigmas, que forma parte, de la “batalla cultural” iniciada por este conjunto de gobiernos de nueva matriz política.
La derecha ante el cambio de paradigma
En el 2008, en nuestro país, se produce el intento “destituyente”, por parte de los sectores agro-patronales, aliados con los medios concentrados de comunicación y partidos políticos opositores al kirchnerismo, la aplicación de una política de retenciones móviles a los productos de origen rural, la conocida 125, generó la primer reacción coordinada, por parte de las derechas contra la nueva matriz política argentina, durante cuatro meses la derecha pudo poner en tela de juicio la posibilidad de continuidad del kirchnerismo en el poder, sumada a la derrota electoral en las legislativas del 2009, y su consolidación en el famoso grupo A, permitió a amplios sectores de las derechas intentar el ejercicio de pensar un escenario post-kirchnerista, sin darse cuenta, que en el accionar del 2008, lo que marca es la construcción del kirchnerismo, como movimiento político, quien avanzo a grandes pasos sobre procesos de democratización de la palabra, ley de medios audiovisuales, ampliación de derechos sociales y civiles, Asignación Universal y Matrimonio Igualitario, la “batalla cultural” acompañaba a la “batalla política”, lo que permitió al actual gobierno vencer de manera holgada en las elecciones del 2011.
Como afirman los intelectuales de Carta Abierta:
“Las situaciones criticas obligan a preguntarse qué palabras le corresponden a los nuevos hechos. Entre las batallas pendientes en la cultura y la política argentina, esta la de nombrar lo que ocurre con actos fundados en una lengua critica y sustentable.”3
En esta nueva búsqueda de definir situaciones y actores, desde Carta Abierta se nombra como la “nueva derecha”:
“(…) a una serie de posiciones que se caracterizan por pensarse contra la política y contra sus derechos de ser otra cosa que gestión y administración de los poderes existentes. Una derecha que reclama eficiencia y no ideología, que alega más gestión que valores- y puede coquetear con todo valor-, que invoca la defensa de las jerarquías existentes aunque se inviste miméticamente de formas y procedimientos asamblearios y voces sacadas de las napas prestigiosas de la militancia de ciclos anteriores.”4
Si bien el escrito es del año 2009, podemos ver en las ultimas manifestaciones de algunos de los sectores medios altos y altos urbanos, como buscan re-significar actos de protestas de las clases subalternas, y de organismos de derechos humanos, para reconfigurar un ciclo de interpelación al gobierno nacional, cacerolazos y escraches a funcionarios y jueces.
Como podemos observar, la lucha simbólica, no es solo un proyecto que se genera desde el Estado, sino que también es parte del conjunto de los entramados de la sociedad civil vinculados con un pensamiento de derecha.
La discusión planteada por las derechas argentinas tienen como centralidad el poder de intervención de lo político en la trama social, frente a una concepción de lo político, como una modificación de las distribución y las disposiciones habituales de la palabra, con el fin de configurar un conjunto nuevo de significaciones a los objetos constitutivos de lo real, rompiendo los horizontes hacia el futuro tomados como predeterminados, la reconstitución de una nueva subjetividad política emancipatoria5, la derecha, plantea, siguiendo a Ranciere, el mantenimiento de una división policial de lo sensible, es decir, la existencia de una relación “armoniosa” entre una ocupación y una capacidad, donde los sujetos están determinados a la ocupación de un espacio y tiempo especifico, donde las maneras de ejercer lecturas sobre la realidad estén pre-configuradas y aceptadas, eliminando la capacidad del disenso como constitutivo de lo político.6
En los momentos actuales, desde espacios de la derecha se produce una contrarevolución intelectual, que intenta impedir, que la acción política de un colectivo desarme el monopolio de la palabra legitima, mientras intenta, por su parte, re-construir un nuevo monopolio que las beneficie.
La acción colectiva de retomar y cuestionar la palabra legitimada, es un proceso de apertura de un espacio de investigación donde cualquier ciudadano puede intervenir, con la condición de que esa palabra pueda ser verificada y que ponga a prueba su capacidad de hacer resonar el poder de una acción, ampliando el espacio de resonancia.
Opinión transformada en un espacio donde se determinan nuevas posibilidades de pensamiento y de proyección de una comunidad. Espacio de una lucha contra el poder de constituirse como la singular maquinaria interpretativa.7
En este conjunto de operaciones, las derechas comienzan a apelar a imaginario social instalados en un amplio sector de las clases medias, como también, como afirmamos anteriormente, buscan un camino de re-significación de acciones colectivas, articulando, una acción con un imaginario social, las cacerolas, símbolo de la caída de un gobierno en el 2001, es presentado como una acción condicionante hacia los poderes establecidos y elegidos de manera democrática, movilizados en torno a consignas y valores, vacíos, sujetos a ser llenados por un conjunto amplio de individualidades, que pueden ser expresados por como un supuesto colectivo, aunque presentados como a-politicos, se ven detrás el accionar empresarial y de partidos políticos opositores, que buscan ser llamados a convertirse en representantes aglutinadores de esa expresión política.
“(…) Lo hace, (la derecha) incluso, cuando trae símbolos de ese pasado sujetándolos a relaciones que lo niegan o vacían. Cita al pasado como una efemérides al paso. (…) Procede por expurgación y despojo: restándole a la realidad algunas de las capas que la constituyen y presentando en una supuesta lisura de la vida en común.”8
Pero así mismo, en los últimos momentos estamos presenciando la visibilización de un conjunto de derechas: anti-republicanas, anti-democráticas, xenofobicas, con una raigambre de un pensamiento anti-igualitario, conservador y reaccionario, este espacio no puede ser canalizado por ninguna representación política democrática, pero si por sectores empresariales monopólicos.
Son los medios monopólicos los encargados de revindicar la honestidad de los ciudadanos-consumidores, su espontaneidad expresiva. Un lenguaje vaciado de contenido histórico. Mientras que a nosotros, el “ruido de las cacerolas” nos llevan a la recuperación de un anclaje de un contenido en esas voces que nos hablan del pasado reciente, de ese pasado que se recupera en la acción política.
Como se afirma en la Carta Abierta citada:
“La nueva derecha se inviste con el ropaje de la racionalidad ciudadana, adopta los giros de lenguaje y los deseos más significativos de una opinión colectiva sin la libertad última para ver que encarna los miedos de una época despótica y violenta. Un intenso intercambio simbólico viene a sellar así la alianza entre la nueva derecha, los medios de comunicación hegemónicos y el “sentido común” más ramplón que atraviesa a vas estratos de las capas medias urbanas y rurales del que tampoco es ajeno un mundo popular permanentemente hostigado por esas discursividades dominantes”.9
Ya que son los medios concentrados los que a través de su presencia y ausencia los encargados de tratar de re-configurar un espacio político de derechas opositor, cuyo eje gira en torno, al duhaldismo al jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con la aparición de nuevos espacios de gobernadores en provincias centrales, construcción que recupere una capacidad aglutinante a nivel nacional.
La derrota electoral del 2011, al principio produjo una separación entre determinadas fracciones políticas y la política de los medios concentrados, pero lentamente, con el devenir del año, fueron nuevamente aglutinandose para configurar una posible oposición en visperas a las elecciones de medio termino del 2013.
La construcción de un Macrismo como punta de iceberg de derechas hacia el 2015 ha encontrado limites propios de la ideología macrista, que puede seducir a una franja de las clases medias altas urbanas, pero no pueden superar ciertas lógicas de la nueva matriz del paradigma, que muchos sectores sociales han comenzado a considerar como propio de lo político, principalmente el rol del estado respecto a lo publico, es decir, el mantenimiento de la matriz neoliberal, que esta haciendo agua en la Europa periférica, pero con capacidad de trasladarse hacia la Europa central, es un limite propio de expansión del macrismo a nivel nacional.
Por eso, los grupos concentrados del poder, intentan reconfigurar un candidato de derecha que contenga cierto elementos de la nueva matriz, y si es posible, que este dentro del kirchnerismo, la mirada sobre el actual gobernador de la provincia de Buenos Aires se posiciona dentro de esta lógica, aunque todavía la matriz neoliberal a traviesa a grupos que podrían actuar como aliados potenciales del mismo, podemos ver como los sectores agrarios actuaron frente al la nueva ley impositiva rural en la provincia gobernada por Scioli.
Por el momento, las derechas argentinas se encuentran enredadas entre mantener una visión del mundo con una visión neoliberal, y/o reconfigurar desde un espacio de derechas una construcción que tome parte del nuevo paradigma, como ocurre en el caso Colombiano, para generar una opción para el 2015, pero igualmente algo esta claro, hoy las preguntas no tienen respuestas.
1Ver NATANSON, Jose; La nueva Izquierda, Sudamericana, Buenos Aires, 2009, p. 13-14
2Ver NATANSON, IDEM, p.p. 262-269
3La nueva derecha en la Argentina, 12-6-2009 en www.cartaabierta.org.ar
4Idem.
5Ver RUBY, Christian, Ranciere y lo político, Buenos Aires, Prometeo, 2011
6Ver RANCIERE; Jacques, El espectador emancipado, Buenos Aires, Manantial, 2010, p. 23
7Ver RANCIERE, Jacques, Momentos políticos,Buenos Aires, Capital Intelectual, 2010, pp. 12-13
8La nueva derecha en la Argentina, 12-6-2009 en www.cartaabierta.org.ar
9La nueva derecha en la Argentina, 12-6-2009 en www.cartaabierta.org.ar

¿De que hablan cuando hablan de Republica?

Hay una idea que circula en el discurso de cierta oposición argentina, que término materializándose en una burda imagen en la protesta del jueves pasado, una señora llevaba un pañuelo blanco con una inscripción donde reclamaba por la aparición de la republica que había desaparecido el 25 de mayo de 2003.
Con la idea de republica, y un conjunto de valores asociados a la misma, se intenta ocultar algo, que no existe una necesidad relacional entre la idea de republica y democracia, es mas se puede ser republicano y abogar por una democracia restringida.
La idea de republica, remite a un entramado discursivo que nace de la centralidad de la construcción de mecanismos institucionales que eviten la concentración del poder en una figura, por lo cual, se manifiesta por una división y control del mismo, en una serie de sub-poderes, garantizados por el ejercicio de ciertos derechos políticos y civiles.
   Pero en los primeros republicanos, existe la idea central, que el ejercicio de los derechos garantizados, que son el sostén ideológico de la republica, necesitan de quienes son beneficiarios de los mismos un nivel mínimo de “racionalidad”, que se adquiere por pasaje en determinadas instituciones formales del estado, que garantizarían la gradualidad de la adquisión de los conocimientos mínimos para convertirse en verdaderos ciudadanos de la republica, por lo tanto, mientras llegamos a la idea de una “republica posible”, hay que gobernar con la “republica real”.
    De esta manera, los mecanismos institucionales se configuran en formas prescriptitas y restrictivas, ya que para el funcionamiento de un orden republicano, es necesario un transplante cultural que ser realiza de manera deliberada, ya que la cultura y las tradiciones de los sectores subalternos, son un impedimento para la construcción de los valores republicanos.
   Es la construcción de una concepción donde las bases ideológicas de republicanismo intentan conciliar lo valores igualitarios implícitos en los derechos políticos y civiles, con los valores jerárquicos de una republica restrictiva. (Ver BOTANA: 1985).
  Uno puede observar estos valores restrictivos que se imponen como lectura rectora de lo real en ciertas fracciones de la clase media urbana, cuando desde los medios hegemónicos se intentan revisar las legitimidades de ciertas provincias, cuando algunos comunicadores toman estadísticas, desmentidas después, donde dicen que un alto grado de habitantes no termino, no ingreso a la escuela; cuando se entrevista a una señora en las protestas y salen diciendo, el voto de ciertos sectores sociales se debe al mantenimiento de planes sociales, acceso a bienes de consumo, de esta manera se niegan a plantear que detrás de la idea de democracia, no solo se encuentra una serie de formalidades, sino un conjunto de ampliación de derechos que buscan construir una vida digna de ser vivida, donde los sectores mas humildes de la nación tienen el derecho a la dignidad de ser considerados como seres humanos, o sea, iguales al resto de los miembros del resto de la sociedad.
Por lo cual, detrás del discurso de la republica perdida, se esconde un debate más central sobre la idea de democracia reducida y des-igualitaria que ciertos sectores sociales en nuestra nación poseen.
  BOTANA, Natalio El Orden Conservador, Hyspamerica, Buenos Aires, 1985

Movilización y Poder. El tema central

 Luego de un alto grado de movilización de los sectores urbanos medios y altos, detrás de un conjunto de consignas variopintas desde apertura en el mercado del dólar, la idea de no reforma constitucional al fin de la “dictadura”, nos impone pensar sobre el entramado de ideas que sustentan el reclamo, los slogans que utilizan, su visión del mundo.
  La idea central que los moviliza es en parte no reconocer los mecanismos institucionales legitimados por el sufragio, es decir, ellos se posicionan como “demócratas” pero en un sentido de una idea de una democracia donde la participación de los sectores subalternos sea reducida, una idea donde la republica pueda retornar a un espacio donde determinados sectores sociales, principalmente las clases dominantes, decidieran y realizaran su proyecto de país, dejando marginadas a las grandes mayorías.
  “Defender la democracia contra la dictadura” es la defensa de los intereses de los grupos económicos frente a las mayorías populares, es frenar el acto de visibilización de los sectores subalternos, de su intervención en la arena política.
   Los sectores urbanos, que golpean sus cacerolas, son interpeladas por las clases hegemónicas nacionales que se exasperan por el deterioro de su status dominante, que se realizaba a costa de los gran masa nacional, quien realmente percibe el sentido de las transformaciones que se están realizando.
  Pon un lado, vuelven a la idea de ciudadano-consumidor, que canalizan sus protestas por fuera del entramado institucional reconocido por la idea democrática, es decir, con una profunda idea de realizar política sin políticos, sin mediaciones reconocidas, pero por el otro, intentan buscar que se constituya un entramado político que los pueda representar en su complejidad de reclamos, que pueda configurarse como oposición política al actual gobierno nacional, una especie de un nuevo “grupo A”.
  El kirchnerismo volvió a poner en visibilidad las divisiones existentes en la sociedad argentina, los intereses que cada sector expresan, las proyecciones sobre el futuro, es decir, el kirchnerismo, como movimiento político, es expresión de las divisiones ocultadas, del conflicto inmanente en cualquier sociedad capitalista, expresa los limites del sistema político nacional pero también las posibilidades de proyección al futuro, parafraseando a Cooke.
   Y en este proceso están en juego ideas de democracias, de republica, de emancipación social, de igualdad, de recuperación del conjunto de las tradiciones e imaginarios de los sectores subalternos, disputas sobre los sentidos de observar la realidad, sobre los sujetos con capacidad de usar la palabra.
   Una franja de la sociedad argentina, que se ha beneficiado con las medidas del gobierno, siente que los procesos de desigualdad social son parte natural del desarrollo de una sociedad, defensores de los valores individualistas, del consumo, y pretenden el retorno a la idea de un Estado no-redistributivo, sin cuestionar, que la no intervención y la perdida de autonomía de lo estatal sobre el campo de lo económico, implica una redistribución del ingreso hacia los sectores privilegiados.
  Una movilización que pone en relación el poder de los medios concentrados y su alianza con parte de los sectores medios y altos urbanos, y un proyecto de país, no dicho, de mantener el status quo, que pretende la devaluación, beneficiando a los sectores mas concentrados y en contra de las mayorías populares, es decir, detrás de la manifestación de ayer, esta la pregunta sobre el poder, y sobre quien serán los beneficiarios de la distribución del mismo.

Lo Político, la Dignidad y la Igualdad

  La búsqueda de ciertos sectores de las clases dominantes nacionales de buscar la prohibición de ámbitos de participación política, es la negación de lo constitutivo de lo político, lo conflictivo, negar la posibilidad de pensar de manera colectiva aperturas que se abren desde el presente y se proyectan sobre los posibles futuros a ser instituidos.
  En este acto de negación se produce la incorporación de naturalizar la idea de una sociedad desigual, ya que desconoce la capacidad y la validez de ejercer el derecho a emitir la palabra, de designar la realidad, de pensar la totalidad de la realidad, a ciertos sujetos sociales, que visibilizados en su accionar en el espacio publico impugnan las relaciones de poder, y buscar desde lecturas emancipatorias de la sociedad nuevas formas de entender y comprender lo relacional implícito en la misma.
  Todo ejercicio de poder, debe ser comprendido como relacional, hay quien lo ejerce y quien lo sufre, pero estas relaciones pueden estar ocultas, al sacarse el velo de la emisión de palabra rectora instituida, a partir de la constitución del poder neoliberal en nuestro país, no solo se puso en tensión los lugares de emisión de la misma, sino también que la palabra, no poseía un voz de neutralidad, sino que era expresión de un conjunto de intereses que configuraban un entramado de dominación, y la sociedad puso a pensar, de manera colectiva, el signo de desigualdad instituido durante la década de los ’90.
  Pensar los signos de desigualdad, es la capacidad de oponer nuevos mecanismos emancipatorios, reclamando una igualdad en la presentación de la palabra y acción instituyente de nuevas formas de relaciones sociales, negación del desprecio clasista que establece una verdad absoluta sobre el funcionamiento de la sociedad, es ofrecer la posibilidad de contraponer una pedagogía de lo político diferente, que intenta romper con los lugares simbólicos y materiales de las relaciones de poder, enfrentar la sumisión ofreciendo a los sujetos subalternos de alcanzar nuevos mecanismos que demuestren su capacidad de empoderamiento.
  Esta nueva interpelación igualitaria tiene como punto de partida el pensarse como sujetos con vidas dignas de ser vividas, la dignidad recuperada, no solo en los niveles de materialidad sino de sentirse subjetividades cuya capacidad de emisión de palabra construye espacios de ser escuchados, dignidad que piensa la desigualdad como fundante de los procesos previos, pero encuentran en las rupturas abiertas, los mecanismos para hablar de igual a igual, de construir un “nosotros” relacional al “otro” generador de lo desigual, dignidad que se ofrece como punto de partida para repensar los derechos humanos.[1]
   Quienes emergen del discurso negador de espacios de lo político, son quienes sienten, en palabras de Ranciere, “la pasión por la desigualdad”[2], quienes desde esa posición de dominación, puesta en tela de cuestión, emergen como quienes creen que poseen las lecturas rectoras sobre lo social, presentando como natural que solo determinados sujetos tienen la capacidad de ejercer el derecho a la palabra, representantes de una “civilización” que se enfrenta a la “barbarie” de los sujetos subalternos, palabra que busca “orden”, la no impugnación de la dominación, pero en esa espera los jóvenes, no solo pensados desde el marco generacional sino en el marco de ideales, presentan y ponen sobre la mesa de discusión que no todo orden es natural, que la palabra no tiene momento de neutralidad enunciativa, por lo cual, el futuro es un espacio para pensarse, proyectándose como espacio temporal y de vida, a ser puesto en debate, donde la prohibición es solo un mecanismo para negar la posibilidad de discutir lo que un libro dice, futuro que no tiene un solo interprete, sino multiplicidad de voces dignas e igualitarias.


[1] Esta idea de la dignidad es tributaria de NAIR, Sami, “Significado y Porvenir de las revoluciones árabes” en AAVV,Las revoluciones árabes. Causas, consecuencias e impacto en América Latina, Buenos Aires, Capital Intelectual, 2012, p. 171
[2] Ver RANCIERE, Jacques, El maestro ignorante. Cinco lecciones sobre la emancipación intelectual, Buenos Aires, Libros del Zorzal, 2007

La cibermilitancia y el ciberespacio. Algunas aproximaciones teóricas.

El auge de Internet y del ciber-espacio se produce como un proceso paralelo a la hegemonía del paradigma neoliberal, la imposición del discurso único,  tanto a nivel de arquitectura (Internet) como espacio comunicacional (ciber-espacio), no son espacios neutros, sino que se encuentran atravesados por las relaciones de poder que articulan el capitalismo en su fase neoliberal, pero a su vez, se constituyo como un espacio de democratización política, de emergencia de nuevas voces ejerciendo el poder de emitir la palabra contra las instancias de dominación.
  Las redes sociales comenzaron a ser utilizadas por parte de los sujetos políticos en los últimos años principalmente, a partir del “conflicto agrario” del 2008, ha abierto un debate torno a la cibermilitancia, el poder de llegada del mensaje emitido, de generar nuevos grados de adhesión, pero lo que no se puede negar es la capacidad, por parte de las mismas, de configurar un nuevo espacio de multiplicación de la esfera de ejercicio democrático, ampliando la esfera del ágora, es decir, siguiendo a Bauman, si el propósito de la misma era, y es, la coordinación de los intereses “privados” y “públicos”, su función constitutiva es la de proporcionar la condición esencial y necesaria de la misma, una traducción bi-direccional entre el lenguaje de los intereses individuales y el lenguaje de los intereses públicos[1].
  El presente trabajo tiene como objetivo el realizar una aproximación teórica sobre los procesos de democratización del uso de la palabra en esta ampliación del ágora político, un momento político de re-configuración de los valores y significaciones de la palabra, construcción de nuevas arquitecturas del lenguajes, con sus mecanismos de legitimación ampliados, que han abierto una brecha en el esquema comunicacional de la emisión, por parte de los medios hegemónicos, de una palabra-verdad.
    El ciberespacio, ha generado una ampliación de los espacios múltiples del devenir democrático, al producir una extensión de la arena política, configurando una nueva dimensión de luchas por la significación de la palabra, una novedosa superficie de visibilidad de los sujetos “invisibilizados” por las redes del poder no democráticos, cuyo objetivo es lograr configurar y mediatizar los diferentes espacios de consensos, que:
        “significa propiamente un medio de estructuración simbólica de la comunidad que vacía aquello que hace al corazón de la política, o sea, el disenso.”[2]
 Siguiendo a Nicolás Casullo, en el periodo neoliberal, y la reformulación de su entramado mass-mediático, se intento configurar la idea de un modelo de sociedad donde la teoría de la existencia del conflicto social no conformaba parte de lo real, este proceso de construcción hegemónica de una nueva arquitectura del lenguaje produjeron el nacimiento de nuevos tipos de marcos de lectura sobre lo real, cuya características centrales era lo real empaquetado, donde el acontecimiento y la temporalidad adquirían la idea de una temporalidad circular, basada en el presente continuo, donde la política se restituía en un entramado societal, sin las mediaciones clásicas de la sociedad política, es decir la constitución de la política sin la participación de los políticos, esta nueva estructura de las lecturas rectoras sobre lo real impusieron una serie secuencias, lugares de mirar y oír, invisibilizando los espacios de emisión discursiva e invisibilizando y/o descontextualizando a la participación de los sujetos sociales, no incluidos o marginados, de los espacios de “consensos”.[3]
  En la estructura hegemonizada por el lenguaje de los medios masivos de comunicación, la vida política es presentada como parte de una sociedad donde se presentaba como una extensión de la ideológica idea de la “armonización de clases”, propuesta por las clases dominantes nacionales y transnacionales, cuya idea central, era instituir un conjunto de “consensos” sociales, sin mencionar, que el mismo, se constituía sobre actores sociales desiguales.
 Es decir se construye una arquitectura del lenguaje, que actúa como totalizadora comprensiva de lo real y se presenta establecido un conjunto de valores y conductas de “ser en lo  social”.[4]
  En este momento, el espacio de lo político, se re-constituye con  valores e ideas que nacen en la  esfera económica, es decir, se configurara una arena política marcada como un espacio  contractual, entre ciudadanos iguales, mientras que lo conflictivo, la posibilidad del disenso, era presentada como parte formante de las extensiones nacientes por afuera de los limites de la democracia neoliberal formalizada, un espacio sin posibilidad del ejercicio racional de la política.
 Esta lógica de un espacio político consensuado, conformaba parte de la colonización de la esfera económica sobre la esfera política, interviniendo en las temporalidades, en el mundo de las acciones, en las lógicas de visualización mas cercana al marketing empresarial, la esfera política perdió autonomía frente a la esfera económica.
    En los regimenes democráticos en las sociedades capitalistas se constituyen sobre un doble dimensión espacial, por un lado, la esfera institucional formal, donde se producen la toma de decisiones propiamente democráticas, pero, también como parte constitutivas del régimen capitalista, las mismas se encuentran insertas en un entramado de esferas de poder no democráticos, enunciadas y presentadas como participes del mercado, pero que ejercen poder de imponer condiciones de desenvolvimiento al accionar institucional democrático, de esta manera la esfera política pierde un grado de autonomía,  para imponer reglas sobre las practicas de las esferas no democráticas, de esta manera se habla de una colonización de la esfera económica sobre la política.
   Uno de los logros en nuestra sociedad en el proceso iniciado en el 2003, fue la reconstrucción de la autonomía de la esfera política sobre el ámbito económico, de esta manera se re-define el papel de los mecanismos institucionales estatales, como garantes y recuperador de un conjunto de derechos sociales, los cuales se conforman como plataforma para el ejercicio de los derechos políticos y civiles. Esta recuperación de autonomía se establece como un marco de re-democratización de la sociedad argentina, en particular y de las sociedades civiles latinoamericanas, en general, proceso de recuperación de la posibilidad de emitir discursos sobre la realidad por parte de sujetos sociales excluidos, es decir, construcción por parte de las clases subalternas de los significantes que constituirán el diccionario para estructurar nuevas lecturas rectoras sobre la realidad.
    Dentro de este marco re-democratizador, y de cambios de paradigmas, postularemos que el  “ciberespacio” se constituye en una red de complejas relaciones de poder, y se instituye como un espacio de ampliación de la intervención política por parte de la ciudadanía, en este ultimo caso, se presenta como una grieta que irrumpen en los niveles de los consensos de las acciones comunicacionales, donde confluyen los intereses de las esferas económicas, las cuales intentan construir una hegemonía a través de los medios de comunicación, los cuales pueden configurar y crear opinión publica, construir un sentido común en la sociedad, sentido común, entendido como espacio ideológico constituido para instituir un consenso hegemónico, con sus marcas, sus puntos de referencias, voces autorizadas para ejercer el poder sobre la palabra, una palabra-verdad sobre lo común, un consenso que llamaba al silencio a la mayoría de la población.
  La cibermilitancia, actúa como un momento político, al romper e interrumpir la temporalidad de los consensos, que poseían la fuerza de construir un imaginario colectivo, excluyente, instituyéndose como una nueva configuración de la relación entre los sujetos, esta nueva relación adquiere el carácter político emergente, el cual construye una nueva manera de describir la situación común y de emisión de un relato a sus participantes, como oposición, o contra-relato, al consenso constituido por los medios hegemónicos.
  Es decir, la intervención de los sujetos en una lucha por la configuración del espacio de la palabra, agrieta la brecha del disenso, produce un desgarro en el sentido común pre-establecido, abre nuevas posibilidades de percepción del mundo y pone en cuestión la evidencia de un mundo dado.[5]
   En este sentido, los blogs, las redes sociales (Twitter, Facebook), se construyen como espacios de disputa política, espacios de acción de sujetos colectivos que intervienen en la modificación de las mediaciones hegemónicas pre-establecidas, afirmando la capacidad de participar en la construcción colectiva de la palabra con una cualidad de interpelación, convertidos en participantes de un ágoradonde se reconstruye una igualdad de enunciación de la palabra, un espacio de la discusión sobre los efectos de verdad establecidos desde los espacios hegemónicos.
  La participación cibermilitante no es un hecho aislado, sino una recuperación de la idea de que a mayor cantidad de derechos sociales se ejercen, se cuestionan y se tensan los derechos políticos y civiles, es decir, sin cambios sociales en las realidades donde el sujeto vive, la tensión hegemónica en el espacio virtual no es puesta en tela de juicio, no emerge.
  El sujeto in-visibilizado en el espacio de la lucha por la palabra, es convocado a intervenir en el espacio de la opinión, de la acción política que cuestiona el monopolio de la palabra legitima, reconstruyendo una nueva cadenas de significación, es decir, pone en el centro de cuestionamiento a los dueños de los diccionarios, como lo planteaba Cooke, la palabra es puesta en nuevos marcos de verificación, recurriendo a la configuración de tensiones que ponen a prueba la capacidad del hacer del poder, construyendo espacios de resonancias nuevas.
  Ese espacio de opinión, es el espacio donde se determinan el conjunto de las posibilidades del pensamiento y el modo que se define.[6]  Si el espacio de la opinión queda enmarcado en las manos de los medios hegemónicos, el conjunto de posibilidades se acorta, los mismos son definidos desde los espacios de participación no democráticos, la recuperación del uso democrático de la palabra por los sujetos, reconfigura el conjunto de posibilidades, abre nuevos espacios de horizontes de expectativas, las cuales entran en contradicción con el recurso de la palabra-verdad ejercida desde el centro del poder.
  Esa palabra-verdad, ejercida desde los centros de poder, son marcos para imponer agendas y ser instalados en la sociedad, como palabra-inocente, el trabajo del espacio del cibermilitante, es poner en un espacio de visibilidad el lugar de enunciación de la palabra, romper espacios de mediación implementados desde el mismo centro.
  Este proceso de recuperación de la palabra, es consecuencia de la autonomía de lo político sobre la esfera económica, autonomía necesaria para la reconfiguración de lo sensible, una afirmación de la igualdad, como afirma Ruby:
        “La política consiste en arrancar de las distribuciones y las disposiciones habituales de la palabra, en desplazar las disposiciones con el fin de dar otras significaciones a las palabras y a las cosas, en inquietar los horizontes tenidos por costumbre”.[7]
  Lo político, reconfigurado en el espacio de relaciones de poder como autónomo, permite aumentar la de la idea de igualdad, al ampliar los esquemas de participación en el ágora, ya que cada uno de los participantes puede expresarse y discutir, el poder económico, encuentra en esta nueva situación, la desnudez del rey, sus acciones presentes en el centro, cuestionadas, ya no configuran lo común.
  Tener la posibilidad de la palabra, es quizás una de las manifestaciones mas interesantes del ser humano, a través de ella, conferimos sentidos a la realidad, nos permite comprender y comprometernos con otro, a través, de la misma la poesía nace, expresamos el dolor, la incomprensión, destruimos la soledad, y conformamos un comunidad con el otro, la palabra se construye como mediadora interpretativa sobre lo real, .
  La palabra igualitaria es la posibilidad de la ampliación de la libertad, de proyectarnos sobre las posibilidades de una situación.
 El dominio sobre las palabras, implica la posesión del control sobre las posibilidades de devenir, sobre los sentidos generados por las mismas. Por lo cual, nuevamente decimos, la lucha por la ocupación del espacio virtual, es una lucha política, su ejercicio produce un aumento de la potencia de igualdad, al poner sobre las mesas, la situación como contingente, de esta manera  todos los sujetos intervinientes son susceptibles de reivindicar la vocación de participar en los asuntos comunes.[8]
  El ciberespacio, configura un territorio, donde se establecen marcos para el establecimiento de la condición de igualdad, cada uno puede expresar deseos, requerir la posibilidad de construir disensos  para poner en marcha las acciones para re-diseñar y re-definir lo común.
   Es una práctica, siguiendo a Ranciere, donde la transformación interpreta y la interpretación transforma:
       “Hay textos, practicas, interpretaciones, saberes que se articulan entre si y definen el
         campo polémico en el que la política construye sus mundos posibles”.[9]
    En el ciberespacio, los mecanismos de legitimación de la palabra adquieren nuevos sentidos, nuevos recursos de verificación, las legitimidades del saber tradicional, pueden ser puestas en la tensión igualitaria de la enunciación.
     En este, sentido podemos pensar el proyecto Conectar Igualdad, no solo actúa como un reductor de la brecha tecnológica entre las clases sociales, sino se convierte en un potencial igualador de los futuros sujetos participantes del debate político, como así, actúa en el presente reduciendo el analfabetismo digital, al entregar herramientas para consolidar procesos de igualitarios horizontales, al acceso de los lugares de emisión de la palabra, abriendo participación democrática, nuevamente, la posesión los derechos sociales son garantes del cumplimiento de los derechos políticos y civiles, la libertad de expresión de los ciudadanos encuentra espacios de participación igualitarios.
    La palabra recuperada, como posibilidad de construcción política, de disputa de sentidos, ha generado una brecha en los discursos hegemónicos deudores de las prácticas de instaurar un consenso cerrado, donde lo específicamente político, es decir, el disenso había sido obturado por las prácticas políticas devenidas en des-politizadoras de la vida ciudadana en los ’90.
  El ciberespacio, aparece como una ampliación democrática del ágora político, donde la palabra capturada por los medios hegemónicos, es puesta en tensión, lo cual, permite la emergencia de un nuevo territorio donde la palabra, y sus usos, han constituido un nuevo sujeto democrático, donde la palabra, ubicada en el espacio conflictivo constituyente del hacer lo político genera impugnaciones y re-significados, poniendo en cuestión, el privilegio de los grupos dominantes de ser dueños de los diccionarios.
   Bibliografía
Benjamín, Walter, Conceptos fundamentales de la historia, La Plata, Terramar, 2007
CASULLO, Nicolás, Las Cuestiones, Bs. As., FCE, 2007
RANCIERE, Jaques, Momentos Políticos, Buenos Aires, Capital Intelectual, 2010
————————, El malestar de lo Estético, Buenos Aires, Capital Intelectual, 2011
RUBY, Crhistian, Ranciere y lo político, Buenos Aires, Prometeo, 2011


[1]    Ver BAUMAN, Zygmunt, Daños Colaterales. Desigualdades sociales en la era global.; FCE, Buenos Aires, 2011, p. 20
[2]    RUBY, Crhistian, Ranciere y lo político, Prometeo, Buenos Aires, 2011, p. 58
[3] Ver CASULLO, Nicolás, Las Cuestiones, Bs. As., FCE, pp. 91-92
[4] Ver CASULLO, Nicolás. Idem, pp. 94, y 132-135
[5]    Ver RANCIERE, Jaques, Momentos Políticos, Capital Intelectual, Buenos Aires, 2010, pp. 11-12
[6]    Ver Ídem, pp. 12-13
[7]    RUBY, Crhistian, Ranciere y lo político, Prometeo, Buenos Aires, 2011, p. 87
[8]    Ver Ídem, p. 94
[9]    RANCIERE, Jaques, Momentos…, p. 18

Aproximaciones al nuevo entramado de derecha. El Sciolismo como perspectiva conservadora

Cuando en el escenario actual nos referimos a la existencia de un arco derechas e izquierdas, hacemos referencia a un conjunto de contenidos que designan a lugares del “espacio político”, cuyo principio central, y fundador, para pensar esa relación es el concepto de igualdad. Según Bobbio, en Derecha e Izquierda, el principio de igualdad es relativo, y hace referencia a un conjunto de variables que hay que tener en cuenta para su análisis, sintetizada en las preguntas: ¿entre quien, en qué y basándonos en qué criterio se produce el reparto de bienes?.
  Como afirma el politólogo italiano, las desigualdades sociales existentes se pueden corregir e incluso eliminar, la contradicción entre lo igualitario (izquierda) y no igualitario (derecha) se funda en la que la primera, parte de la convicción de que las mayor parte de las desigualdades son sociales, y por lo tanto, eliminables, mientras que la variante, no igualitaria, plantea que la desigualdad es parte de un proceso natural, y por lo tanto, no es posible la eliminación de las misma.
  Esta díada política, no solo articula el espectro ideológico, sino también implican programas contrapuestos respecto a un conjunto de problemas  cuya solución pertenece al espacio de la acción de lo político. Díada que trata de ideas, valores e intereses.
   Es a partir de este marco, podemos pensar el movimiento de reacción por parte, de un complejo arco de componentes de las derechas, ante el cambio de paradigma que se produjo a nivel nacional desde 2003, pero que tomo una mayor visibilidad, con el conflicto entre gobierno nacional y el complejo entramado de medios de comunicación, partidos políticos y corporaciones agrarias, dando al nacimiento visible de la contradicción política entre kirchnerismo y anti-kirchnerismo.
  En un articulo anterior, precisamos que la crisis del 2001, fue también la crisis del paradigma del neoliberalismo, como marco ideológico, que aglutinaba a un conjunto de sectores políticos, esta crisis permitió la emergencia de un paradigma político que podía caracterizarse con una serie de tópicos: recuperación del rol del Estado, como diseñador, arbitro e interventor en lo político, económico y social, una re-definición de la idea de democracias liberales y parlamentarias, ampliación de derechos civiles, subordinación de la esfera económica, autonomía de los países del sub-continente frente a los organismos internacionales, una mirada hacia lo latinoamericano y hacia las relaciones sur-sur.[1]
  La victoria electoral de octubre de 2011 del Frente Para la Victoria (FPV), dejo a muchas fuerzas políticas en un complejo entramado de transición, entre quienes se plantean repensar su posición política en relación a este nuevo paradigma político, y su relación con los grupos concentrados a nivel económico, en cierta forma, la votación respecto a la nacionalización del 51 % del paquete accionario de YPF, señala que ciertas fuerzas políticas dieron cuenta de que el consenso establecido en la gran mayor parte de la sociedad respecto al cambio de paradigma, mas allá de la lógica que se intento instalar entre kirchnerismo y anti-kirchnerismo.
  La única fuerza política quien todavía se mueve con el paradigma neoliberal, e intenta hegemonizar un espacio heterogéneo de derechas en la Argentina, es el PRO, si bien su espacio territorial todavía queda encerrado a un espacio geográficos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, algunos municipios de la provincia de Buenos Aires, se configura no solo como opositor al gobierno nacional sino al nuevo paradigma político, que como dijimos supera al arco kirchnerismo y anti-kirchnerismo.
   Pensar, la política en términos maniqueos, cerrados de dos polos contradictorios, encerrados, como intentan poner en tensión ciertos medios de comunicación, en un intento de construir una alternativa de superación política basada, en una idea de normalidad consensual de lo político, dejando de lado, y expulsando de la misma, el disenso como espacio constituyente de esta.
  La visión de lo político implica pensar el entramado desde la lógica expuesta con anterioridad, entre representaciones de “izquierdas” y “derechas”, ya que en ambos polos del discurso maniqueo kirchnerismo anti-kirchnerismo, nos encontraremos con espacios heterogéneos, que buscan recomponer un sistema de alianzas políticas que habían entrado en crisis en el 2001.
   El PRO busca propiciar una serie de alianzas, tendiendo puentes de comunicación hacia espacios provinciales, como lo representan el acercamiento a ciertos intendentes de la provincia de Mendoza e el intendente de la ciudad capital de la provincia de Neuquén, sino también hacia los espacios conservadores dentro del kirchnerismo, diríamos que esta ultima operación es la búsqueda de encontrar la “pata peronista”, en este caso, las declaraciones del gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli de considerarse como presidenciable hacia las elecciones del 2015, es una muestra de este re-acomodamiento de los polos entre “izquierdas” y “derechas” en el sistema político argentino.
   Scioli, llega al kirchnerismo, como candidato a vice-presidente del ex-presidente Nestor Kirchner,  proveniente del Peronismo Porteño, llegado a la política de la mano de Menem, y ex-secretario de turismo de Duhalde, forma parte duhaldista que integra la candidatura, que asumirá el 25 de mayo del 2003, como es conocido, Duhalde intento generar una alianza de centro-derecha, tanteando los nombres de De La Sota y Reutemman, para enfrentar a Carlos Menem, ante la imposibilidad de constituir ese entramado, sella un acuerdo político, con el entonces desconocido gobernador sureño, la idea de Duhalde, era configurar un espacio de continuidades con respecto a su mandato, que podemos observar en la permanencia de ciertos nombres del primer gabinete del ex-presidente Nestor Kirchner, lo que no pudo avizorar la ruptura que también implicaba de Kirchner al gobierno, que construyo un polo político nuevo, representante de un espacio nacional y popular, que una vez consolidado su base de poder, iría a re-configurar las relaciones de poder dentro del peronismo, y generando una apertura hacia otros espacios de centro-izquierda.
  Scioli, igualmente representaba dentro de esta elección, un polo de derecha conservador, que veía, y ve en la actualidad, la posición del rol del Estado, dentro del cambio de paradigma de época.
  En declaraciones a Pagina 12 el 24 de febrero del 2003, Scioli planteaba respecto a su opinión de Kirchner como candidato:
          “Prioriza los ejes productivos y la generación de empleo… Hay que explicar cómo se va acelerar la recuperación del país. Son las cosas que vengo diciendo desde antes: la Argentina se pacificó, está ordenada, hay estabilidad, competitividad, está creciendo el Producto Bruto, están aumentando el Producto Bruto, están aumentando las exportaciones, se abren fábricas, ahora hay que acelerar la recuperación. Sentido común y pragmatismo: lo que anda bien hay que continuarlo, lo que anda mal cambiarlo.”(los resaltados son propios)
   Antes del proceso de las elecciones, Scioli se presentaba como continuidad de las políticas del gobierno duhaldismo, así mismo daba una definición de lo que se entiende por lo político, es decir, lo político es aplicación de pragmatismo, no una posición ideológica, en esa misma entrevista dice:
 “Hay que adaptarse al electorado, no el electorado a uno”, es decir, no hay necesidad de politizar a la sociedad sino moverse en un espacio de reclamos que emergen de la sociedad civil.
   Scioli es presentado por los medios de comunicación como aquel que puede romper la polarización entre kirchnerismo y anti-kirchnerismo, el gobernador siempre se mantuvo en una posición de ponerse como amortiguador de la disputa, en declaraciones previas a las primarias del 2011, afirmaba a la revista Debate: “Muchas veces la política se pone en términos de una lucha encarnizada y, en esa lucha, se descuidan valores muy caros a la gente, como la sensibilidad y el amor”, “A mí me parece importante que un candidato a presidente pueda conversar con el secretario general de la CGT. O al revés, que él pueda, desde su responsabilidad institucional como representante de los trabajadores, hablar con los candidatos. Hay que dejar atrás todas estas situaciones que no le hacen bien a nadie.”[2]
   Dijimos con anterioridad, que los grupos concentrados intentan construir una oposición maniquea cerrada, en constante conflicto, entre dos polos políticos, Scioli aparece como el superador dialectico de la misma, presentado como miembro del kirchnerismo, pero con la apertura de conformar un espacio conservador, que establezca canales de diálogos, el candidato de un “orden” que daría un grado de “normalidad” a una sociedad en conflicto.
   Uno de los principales logros del kirchnerismo es volver a colocar el concepto de conflicto en el entramado de lo político, un conflicto que desnudo, y puso sobre la mesa, los intereses de los grupos corporativos, así mismo, en este proceso político de 9 años, puso de nuevo la centralidad de pensar lo político desde ese arco entre “izquierdas” y “derechas”, obligando a demostrar los lugares del habla desde donde se enuncia el discurso, es decir, los medios hegemonicos no hablaban del lugar neutral, la sociedad rural no solo le importaba lo impositivo, es decir, puso en la mesa del debate, modelos de países, paradigmas de construcción de lo político, que desnudan la contradicción central que marca nuestro espacio de decisión. El retorno de lo político, como espacio de configuración de los sentidos de espacios de diálogos, debates y conflicto, en este marco, las “derechas” debieron asumirse como parte de un proyecto político, mucha veces silenciado, pero ejecutado.


[1]    Ver Las derechas ante el cambio de paradigma en http://diegoburd.blogspot.com.ar/2012/05/las-derechas-ante-el-cambio-paradigma.html
[2]    Revista Debate, 13 de agosto del 2011

Sobre el Estado Para-policial e historietas

  1. Todo el mundo del cómic norteamericano se basa en un doble espacio de lenguaje, por un lado, el espacio de la violencia legal, sobre el un mundo civilizado, con marcos de violencia controlada por los poderes facticos del Estado, robos contra la propiedad, violencia social, que el poder de coacción del mismo puede ejercer un control sobre la violencia, por otro lado, la violencia por afuera del control del Estado, pero que lo amenaza con destruirlo, es la amenaza del no contrato social, del estado de naturaleza, la barbarie externa, donde los mecanismos creados por el estado pueden actuar sin caer en su propia destrucción del orden establecido, si el estado respondiera frente a la amenaza de la barbarie externa daría muestra de la capacidad de autodestrucción del orden civilizatorio, en el cómic no se basa en la idea de que la civilización contiene en su germen la posibilidad de ser barbarie, son espacios limites. Pero la amenaza existe, con que mecanismos la civilización espera a los bárbaros que la amenazan desde los bordes cercanos.
  2. Se construye un espacio de estado de Excepción en el limite, la barbarie no puede combatirse con la legalidad que rige los ámbitos de la ciudad, pensada como espacio de desarrollo de la civilización, la amenaza que no nace de su seno no puede combatirse con los mecanismos que rigen la cotidianidad de los sujetos, sobre ese espacio se mueve un hombre que puede cruzar los limites, incorporarse a la barbarie, pero puede retornar, abandonar temporalmente los espacios de legalidad civilizatoria, si Benjamín decía que la violencia es creadora de derecho, y mantenedora del mismo, lo piensa para estados liberales, el espacio detrás del limite es el espacio de la violencia pura, que no reconoce limites para su ejercicio, ahí están los villanos, algunos juegan también como mediadores, pertenecen a ambos espacios, otros son representantes puros de la misma, el superhéroe es el ejercicio de control de la barbarie, con la obligación de retornar al orden civilizatorio, aunque muchas veces, como sujetos de la racionalidad, de la duda subjetiva, pretenden llevar la violencia del orden hacia dentro de la sociedad.
  3. Bruno Diaz, es la expresión del orden civilizatorio, multimillonario filántropo, asistente de la muerte de sus padres, pero lo esencial como representante de este orden, es que bajo la mascara de Batman no posee poderes excepcionales, sino es la racionalidad tecnológica, el entrenamiento del cuerpo, es las posibilidades de la civilización de vencer a ese espacio bárbaro no como excepción, sino las potencialidades están inscriptas en su lógica propia, pero a su vez marca un limite, no cualquiera puede ser bat-man, la sociedad es defendida por los sectores mas poderosos de la sociedad, ellos velan por un nosotros, una mezcla de complejo policial-privado al servicio de la comunidad, otro caso es Iroman, ambos son el sector privado que actúan en alianza con los poderes políticos para derrotar al Mal, sin caer sobre ellos el peso de la ley, es la violencia legitimada sobre un espacio ausente de ley.
  4. El cómic construye un espacio para pensar imaginarios de una sociedad, pero también nos muestran como ese espacio imaginario puede ser aplicado en la realidad, pensemos en las lógicas de las invasiones a Iraq y Afganistán, ellos no representan la civilización, fueron amenazas a las formas de vida, están allá de las fronteras en un espacio presentado como bárbaro, para vencer, es necesario la suspensión de la legalidad interna e internacional, de la capacidad de dominar al enemigo con las armas que se construyen desde adentro, de repente la historia se convierte en una versión sangrienta de un dibujo con forma de muertes reales, un murciélago que espera el retorno de la barbarie.
    Este apunte forma parte del conjunto de ensayos Entre la poesía y el comic. Ensayos sobre la cultura norteamericana en http://diegoburd.blogspot.com.ar/2011/11/libros-de-ensayos-sobre-cultura.html

El Peronismo sera revolucionario o no sera. Apuntes sobre el pensamiento político de Evita

Hablar de Evita, es hablar de lo plebeyo en el sitial del poder, es la ruptura simbólica esencial del peronismo respecto al régimen conservador constituido, representa lo jacobino hablando desde el espacio de poder que correspondía a la oligarquía, si el momento político del peronismo, como ruptura de los consensos establecidos, de jugar como espacio de ampliación ciudadana, al convertirse en un vector de ampliación y ejercicio de derechos sociales y políticos a los sectores trabajadores, construyendo un espacio de construcción de conciencia de clase, donde la noción de clase es atravesada por la identificación de una pertenencia política. Para muchos, esta relación entre clase trabajadora y peronismo, represento un freno para las aspiraciones propias como clase, incorporando a la misma al devenir del desarrollo institucional burgués, sin conectar las posibilidades del desarrollo del peronismo, como un corpus heterogéneo, resistente, y contra-hegemonico al capitalismo, desde su presencia en los margenes hasta en los conflictos del centro, el problema de la resolución del peronismo como identidad política por parte de los sectores oligárquicos nacionales y de la izquierda, es intentar cerrar la dimensión de conflicto en lo político marcado por la irrupción del hecho peronista en la sociedad argentina. Evita, la voz jacobina del peronismo, es la palabra de reconocimiento del mismo como constitutivo de lo político, lo cual no es negación del carácter de clase del mismo, sino de incorporarle nuevas mediaciones políticas al mismo, el peronismo como hecho maldito del país burgués, según Cooke, es poner en tensión lógicas binarias del conflicto de clase, desarrollándose en un régimen de transición hacia un nuevo republicanismo popular, poniendo constantemente en juego los limites propios del desarrollo de transición sin devenir de la clase en revolucionaria. Dentro de este parámetro de lectura, que se intenta proponer, es pertinente la pregunta ¿Qué representa Evita para la tradición política emancipadora nacional? Es la presencia central del conflicto y de su resolución, señalando las potencialidades del peronismo, de la democracia republicana conservadora liberal, quien potencia el horizonte de expectativa del peronismo, como corpus ideológico nacional y popular. En Evita la política, el hacer político, es resolución y aceptación del conflicto como constituyente del momento político, como dijimos anteriormente, pero reconociendo e incorporando al peronismo como nueva mediación interpretativa del mismo, el nombrar a Peron, lo hace como símbolo de ruptura, a su vez constituyente e instituyente de nuevos parámetros de lectura del problema político nacional, el nombre de Peron, no es un significante vacío, es acompañado por un sujeto político social construyéndose, en sus discursos, Perón es significante del Pueblo, y este logra independencia del nombre Perón, es central esto para comprender el pensamiento político de Evita, es como juega con el proceso de identificación y ruptura, ella es mediadora, es nombre de la mediación conflictiva de lo político, es voz del mismo, un ejemplo lo podemos encontrar en el discurso del 1ero de Mayo de 1952: “Compañeras, compañeros: Otra vez estoy en la lucha, otra vez estoy con ustedes, como ayer, como hoy y como mañana. Estoy con ustedes para ser un arco iris de amor entre el pueblo y Perón; estoy con ustedes para ser ese puente de amor y de felicidad que siempre he tratado de ser entre ustedes y el líder de los trabajadores” Ahora no es mediación neutral sino representante de los sectores populares, el conflicto es de clase, es el pueblo trabajador, el pueblo humilde, mujeres del pueblo, los descamisados, es el sujeto concreto de la explotación, ubicado frente al conjunto de clases dominantes articuladas, y sobre las que se sostiene el espacio de dominación colonial, en el discurso mencionado: “Yo le pido a Dios que no permita a esos insectos levantar la mano contra Perón, porque ¡guay de ese día! Ese día, mi general, yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista. Porque nosotros no nos vamos a dejar aplastar jamas por la bota oligárquica y traidora de los vendepatrias que han explotado a la clase trabajadora, porque nosotros no nos vamos a dejar explotar jamas por los que vendidos por cuatro monedas, sirven a sus amos de las metroplis extranjeras; entregan al pueblo de su patria con la misma tranquilidad con que han vendido al país y sus conciencias; porque nosotros vamos a cuidar a Perón más que si fuera nuestra propia vida, porque nosotros cuidamos una causa que es la causa de la patria, es la causa del pueblo.” Vemos, el circulo de construcción de lo conflictivo en lo político, y sus relaciones de clase atravesada por la cuestión nacional, el peronismo constituye un proceso de interpelación del conflicto histórico, es ruptura, vemos que Perón deja ser solo autónomo sino es parte del conflicto, Evita mediadora movilizadora, de poner sobre la superficie, la voz del conflicto social. Ahí entra la noción de sectarismo en la política, se convierte como espacio de reparación, el sectarismo es demostrar el desequilibrio previo, el desequilibrio social constitucional de la inserción del país como espacio dependiente en la lógica del sistema capitalista. Perón es figura simbólica sobre la que se construye y desarrolla el conflicto social en la Argentina de mediados del siglo XX, a su vez figura instituyente, en Mi Mensaje, Evita plantea: “Los enemigos del pueblo fueron y siguen siendo los enemigos de Perón… Porque serán enemigos eternos de Perón y del pueblo aquí y en cualquier parte del mundo donde se levante la bandera de justicia y la libertad” Perón es asumido como un valor, que trasciende al nombre, y al nombrarlo es nombrar valores sociales de recuperación, es trascender limites que el mismo Perón, hombre, puede colocar al peronismo, ya que el momento peronista es apertura de nuevas posibilidades propias en el corpus. Evita, voz y presencia jacobina, de aperturas, de comienzos, de caminos que configuran futuras lecturas del peronismo, como matriz de proyectos emancipatorios nacionales y populares, descamisada, odiada, amada, Evita ruptura y constituyente del peronismo como matriz cuestionadora de la nación dependiente.

Variaciones sobre Eva y el “Peronismo Puro”

Escena 1
En el set de un programa de un canal de cable hegemónico se le muestra a un dirigente sindical una escena de la película Eva Perón (1996), donde se muestra la huelga del año 1951, Evita va a enfrentarse a los huelguistas, no solo explica el aumento salarial, sino como el peronismo se había convertido en una ampliación de derechos sociales a la clase obrera, y dice la frase “a un gobierno no se le hace una huelga”.
Luego, uno de los conductores del programa si no encontraba similitudes entre la actual mandataria y esa escena respecto al conflicto sindical, el dirigente gremial, realiza una triple critica: una hacia el papel dado a Evita por el guionista de la película, José Pablo Feinmann, diciendo el papel de Perón queda disminuido, el segundo es la relación entre el filosofo y el ex-presidente Nestor Kirchner, y en un juego mas oculto, en ese conjunto de enunciados se produce un doble proceso de desperonización: el de Evita y el de Cristina Fernandez de Kirchner,, un juego para demostrar que el peronismo Puro, es el peronismo de Perón.
Escena 2
¿Que representa Evita para el peronismo? No solo es una figura mítica, y si la comprendemos en esa esfera, esa figura ¿que representa en el imaginario social de las clases subalternas?. Una primera aproximación a un conjunto de respuestas, es una frase de J.W. Cooke, en peronismo y Revolución, frase destinada al contexto de producción del texto, pero con la capacidad de generar marcos de lecturas sobre el peronismo como fenómeno político en nuestra sociedad.
Cooke dice:
“El peronismo expresa las limitaciones de nuestra propia sociedad nacional y encierra las posibilidades en este periodo, de superarlas colectivamente”. (COOKE: 2007;77)
Evita, como figura, como expresión del conjunto del movimiento nacional y popular, en la primer fase, es la posibilidad de superación encerrada en las contradicciones de las limitaciones expresadas, es la visión jacobina que coloca la noción de avanzar sobre las conquistas alcanzadas, conociendo que implica colocar lo conflictivo sobre la arena publica.
Como nos dice Feinmann, era la expresión propia del anti-capitalismo peronismo, que conocía que para debilitar al capitalismo era necesario la expropiación del poder económico de la oligarquía. (FEINMANN: 2010; 217)
De esta manera, Evita representa, la ruptura simbólica esencial del peronismo, enuncia las limitaciones del peronismo en el ejercicio de poder, el capitalismo, pero actualiza la posibilidad del ejercicio de superación, Evita es la posibilidad del peronismo anti-capitalista, es la fuente confirmadora de una tradición dentro del peronismo, que vivirá en devenir histórico del proyecto nacional y popular.
Representa lo jacobino enunciando la palabra desde el sitial reservado para el ejercicio del poder que correspondía a la oligarquía, era la presencia que entraba en las grietas del poder como ruptura de los consensos establecidos, al enunciar que ampliación ciudadana es paralelo a la de ampliación y ejercicio de derechos sociales y políticos a los sectores trabajadores, pero como sujetos autónomos constituyendo una conciencia de clase, atravesada por la identificación política con el peronismo
Expresión contenida en las posibilidades dentro del peronismo, corpus heterogéneo, que contiene lo hegemónico y lo contra-hegemónico al capitalismo, es la presencia y voz desde los margenes que buscan interpelar al centro del poder, parte del problema de la resolución del peronismo Evita, la voz jacobina del peronismo, es la palabra de reconocimiento del conflicto, no en clave agonal, sino como quien desnuda la lógica del conflicto de clases en la sociedad argentina, quien incorpora nuevas mediaciones políticas, nuevas expresiones del mismo, Evita representa el hecho maldito dentro del peronismo, al poner en tensión lógicas binarias del conflicto de clase, en el proceso de transición hacia un nuevo republicanismo popular, configurándose como limite y posibilidad al concebir al peronismo siendo solo en su capacidad de transformarse en revolucionario, sin esa posibilidad, el dejaría de ser, solo seria un proyecto político mas en la Argentina oligárquica, quizás tenia en mente el devenir del radicalismo, como expresión nacional y popular, cooptada por el régimen oligárquico.
La voz de Evita ponía sobre la mesa los limites de la lógica de desarrollo de la construcción del peronismo dentro del desarrollo de transición sin devenir de la clase en revolucionaria. Dentro de este parámetro de lectura, que se intenta proponer, es pertinente la pregunta ¿Qué representa Evita para la tradición política emancipadora nacional? Es la voz del conflicto, de los limites del peronismo como existente dentro del desarrollo capitalista, y era la voz de las posibilidades que poseía como resolución como apertura de un horizonte de político, resignificación del corpus ideológico nacional y popular.
En Evita la política, el acto político, es tener como centralidad lo conflictivo como constituyente del momento político, incorporando al peronismo como nueva mediación interpretativa del mismo, el nombrar a Perón tiene un significado, una mediación de ruptura, pero parámetro constituyente e instituyente de una nueva lectura del problema político nacional, el nombre de Perón, no es un nombre que contiene un significante vacío, es corporización de un nuevo sujeto político social construyéndose.
En sus discursos, Perón es significante del Pueblo, y de esta manera el nombre logra independencia de la biografía personal de Perón, esto es central realizar a una aproximación al pensamiento político de Evita, el juego entre identificación y ruptura, donde ella también mediadora, su nombre es la mediación conflictiva de lo político, es voz del mismo.
No es mediación neutral sino representante de los sectores populares, el conflicto es de clase, es el pueblo trabajador, el pueblo humilde, mujeres del pueblo, los descamisados, es el sujeto concreto de la explotación, ubicado frente al conjunto de clases dominantes articuladas a un entramado de dominación imperialista.
El circulo de construcción de lo conflictivo en lo político, y sus relaciones de clase atravesada por la cuestión nacional, el peronismo es un proceso de interpelación del conflicto histórico, es ruptura, observamos que Perón deja ser solo autónomo, lo mediador entre las clases, el nombre de Perón es como se nombra el conflicto, Evita mediadora movilizadora, quien es la vocera radical de la imposibilidad de la resolución del conflicto sin profundizar, sin ir mas allá.
Perón es asumido como un valor, que trasciende al nombre, y al nombrarlo es nombrar valores sociales de recuperación, es trascender limites que el mismo Perón hombre.
Evita, voz y presencia jacobina, de aperturas, de comienzos, de caminos que configuran futuras lecturas del peronismo, como matriz de proyectos emancipatorios nacionales y populares, descamisada, odiada, amada, Evita ruptura y constituyente del peronismo como matriz cuestionadora de la nación dependiente.
Escena tres
La búsqueda del “peronismo puro”, es la construcción fosilizada del peronismo como movimiento político, es la búsqueda de no nombrar lo irresuelto, es construir una lectura rectora sobre el peronismo deviniendo en el tiempo, “peronismo puro” es un retorno mitológico a un tiempo perdido, que se intenta consolidar en el tiempo presente, voz única pronunciado en el continuo del tiempo la palabra sin modificación, figura sin contradicciones.
“Peronismo puro” es desconocer las otras voces que hablan y le dan sentido al nombre, ubicándolas en un lugar secundario, es negar que la conformación de la clase se construye sobre un conjunto complejo de experiencias de clase, tradiciones, imaginarios sociales, el “peronismo/kirchnerismo” es apertura al dialogo con ellas.
“Peronismo puro” es un intento de otra lectura sobre lo nacional y popular, la construcción de lo político, los juegos sobre los limites entre lo sindical y la incorporación hacia nuevos espacios de conflicto, pero a su vez, en determinados contextos, puede implicar puentes de dialogo hacia lugares que no representan espacios de posibilidades, sino de recuperación conservadora.
El colectivo constituyente del kirchnerismo es una recuperación, re-significación e incorporación de tradiciones, experiencias e imaginarios sociales, construcción de una arquitectura de interpretativa de lo real, de lo nacional, popular y democrático, que disputa narrativas fundacionales, tanto en el nivel societal, como a nivel de los espacios de izquierda, centro-izquierda, es limite y posibilidad, donde el peronismo es parte, pero no único, mediaciones sobre lo político que se posiciona en este espacio creativo de la política.
Bibliografía
COOKE, J.W, La lucha por la liberación nacional, Quadratta, Buenos Aires, 2007
FEINMAN, José Pablo, Peronismo. Filosofía política de una persistencia argentina, Planeta, Buenos Aires, 2010

Escritura, palabras, subalternidades, el campo de la batalla cultural

Y  yo los quiero por lo que son. Con todas sus porquerías y sus vicios. Quiero sus voces y sus manos calientes que se agarran, y su piel, la más desnuda de todas las pieles, y a su mirada inquieta y la lucha desesperada que cada uno libra contra la muerte y la angustia.
Para mí, lo que importa es que un hombre más o un hombre menos en el mundo.
Hoederer. Sastre. Las Manos Sucias
 El escribir como acto, significa una manera pública de intervenir en los espacios de circulación de la palabra, es un acto de elección sobre los lugares desde donde enunciamos un conjunto palabras, intentando construir una arquitectura del lenguaje alternativa a la circulante en los grandes medios de comunicación.
  Es un acto donde el sujeto de desnudar las posibilidades argumentativas para lograr una intervención en el ágora político, escribir rompiendo un circulo de certezas que son afectadas por las temporalidades de lo político instituyente, es decir, es escapar a las temporalidades de otras practicas de escrituras donde los tiempos permiten realizar un tempo de pulir las ideas a ser expresadas, intervenir en el debate publico es poner lo crudo sobre la mesa, la hoja que se llena con palabras, enuncian un conjunto de posibilidades que esquivan la neutralidad discursiva, escritura que se decide política,  agonística, palabra que busca romper los limites del conjunto de reglas que entrenaron el acto.
   La palabra enunciada, es una escritura que traza biografías, viajes temporales de sobre espacios que articulan la capacidad de otorgar al emisor capacidades legitimantes, una palabra que se referencia en un conjunto de instituciones y espacios de lecturas que otorgan el derecho de la posibilidad de emitir a la misma.
   Pero hay momentos históricos de las sociedades, donde la palabra sale de esos espacios, donde se plantea la necesidad de intervenir para poner en sospecha los conjuntos argumentativos de los “consensos” que configuran un sentido común sobre las políticas culturales, la cultura política circulante sobre las venas de una sociedad, son momentos de disputas sobre los significados, sobre el destino de los diccionarios que nos permiten pensar nuestro “ser y estar en el mundo”, sobre el conjunto de miradas que interpelan la realidad, una realidad que descubrimos mediada, construida desde espacios de poder, entramados de visiones del mundo constituyentes, los momentos políticos que abren la capacidad de insertar la línea del disenso sobre las tramas argumentativas del discurso dominante, de poner en juego posibilidades y probabilidades de explicación contra-hegemónicas, es el momento donde la palabra adquiere un poder de ser democrática, de circulaciones por nuevos espacios, es el nacimiento, según Nicolás Casullo, de un nuevos periodos interpretativos.
  Estos momentos ponen bajo la lupa no solo los principios sobre los cuales se construyen parte de nuestras biografías, individuales y colectivas, sino también nos ponen en la obligación de pensar el hombre real, el ser humano y realidad que se convierten en espacio de reflexión y acción sobre la posibilidad de construir un proceso de emancipación social, son momentos donde se ponen los oídos a escuchar sus voces, donde rozamos esas pieles reales, donde la fragilidad de la vida no es una opción dentro de un esquema interpretativo sino realidad que es parte nuestras circunstancias, ese hombre real, que actúa como mediador entre el acto de la escritura interviniente y la realidad a ser intervenida, son momentos donde el principio de intervención debe constituirse como un espacio que permita entrar al hombre real para reemplazar al hombre ideal, porque el cambio emancipatorio se realiza sobre ese hombre real, desnudo ante nosotros, como nosotros nos encontramos ante el, acto emancipatorio donde el, no solo es sujeto sobre el cual se enuncia la palabra sino también sujeto enunciante.
  Palabra que reconoce el conflicto, ya que el mismo es constituyente de las sociedades capitalistas, pero que al intervenir se proyecta como posibilidad de construir un espacio de expectativas, palabra y acción, palabra que construye, crea desde el presente, una visión del pasado, no usurpado por las clases dominantes, para constituir una sociedad igualitaria, es adueñarse del pasado, en clave de lectura de Benjamín, como cuestionadota de la tradición sobre los que se construye esa arquitectura de la memoria, es leer la historia, pensando y reflexionando, que los respectivos vencedores en la historia, son quienes son los que se estructuraron como dominantes en el presente, un relato que se posiciona sobre la barbarie de los actos fundadores de quien ejerce el poder real, pensar sobre que bases se construyeron los marcos republicanos liberales que son presentados como “eternos”, como un conjunto de leyes instituidas, pero que no pueden ser puestas en cuestión, re-pensar que en los diferentes momentos de intervención del pueblo, su presencia disruptiva sobre el orden de las sociedades latinoamericanas, pensar que ante el momento popular de la historia como actuaron las clases dominantes, los mecanismos sobre los cuales se pensó volver a espacios históricos previos, es decir, el momento de contra-revolución de las oligarquías nativas son el documento de la barbarie.
  Esta idea de presentar los subalterno como un corte en la temporalidad de un progreso, que se configura como única temporalidad sobre la que los pueblos deben transitar, como diría Benjamín, esta representación y la temporalidad homogénea, ha de ser puesta bajo la tela de la crítica.
   Son momentos de recuperación las escrituras de un pasado, de un conjunto simbólico y de imaginarios sociales, mitologías populares como espacio de estructuración de una nueva subjetividad nacional y popular, espacios que movilizan, que interpretan e interpelan el conjunto de relatos de las oligarquías, revisionismo del pasado, en clave de disputas sobre las políticas que estructuran la narración de la historia, narrativa que supera el marco de lo académico, que pone a la sociedad en su conjunto en tensión sobre las narrativas fundacionales que son parte de la identificación, de una construcción de arco de solidaridades subalternas, narrativa del conflicto, del disenso interpretativo, son las clases subalternas reapropiándose de las posibilidades del pasado derrotado, miradas desde este presente instituyente de nuevas aperturas hacia el futuro.
   Escribir, recuperar la capacidad conflictiva de la palabra enunciada, las voces enunciado significados rompiendo los “consensos societales”, palabra batalla… palabra, que las oligarquías quieren llamar a silencio, palabras militantes en la construcción de un futuro emancipatorio.
Bibliografía Utilizada
CASULLO, Nicolás, Las Cuestiones, FCE, Buenos Aires, 2007
BENJAMIN, Walter, “Tesis de filosofía de la historia en
                                      http://homepage.mac.com/eeskenazi/benjamin.html
Sastre, J.P., Las manos sucias/Keane, Losada, Buenos Aires. 

Soñar con la realidad. Lecturas sobre los procesos actuales

“Cuando sueñas solo, sólo es un sueño; cuando sueñas con otros, es el comienzo de la realidad.”
       Helder Cámara
 Con anterioridad[1], habíamos planteado que los procesos latinoamericanos han generado la posibilidad de la pregunta sobre el horizonte de expectativas, configurado en torno a la construcción de modelos socio-económicos mas igualitarios, tanto en la esfera de profundización de las potencialidades del modelo de Estado de Bienestar, dentro del capitalismo, como el también la emergencia de la capacidad de preguntarse sobre la facultad de superación, y configuración de una sociedad post-capitalista.
  La pregunta que realizamos hacia el futuro, no implica necesariamente solo una proyección de deseos personales o colectivos, implica también la pregunta sobre las tramas sobre lo que se edifica lo político, una visión sobre relaciones sociales que fundan una formación económica-social, la distribución de la riqueza, y por lo tanto, la idea del conflicto social, y sus posibles resoluciones. Resumiendo la pregunta sobre el futuro es una pregunta sobre lo político y es política.
  El retorno de lo político como espacio de constituyente de lo común, e instituyente de nuevos mecanismos de participación que recuperan la capacidad de generar diversas lecturas sobre lo real, sobre la temporalidad que confluye sobre el presente y se dispara hacia el futuro, remite des-naturalizar un complejo entramado de nociones construidas desde los espacios hegemónicos como una noción de sentido común para interpretar la realidad, lo político subalterno en los espacios de común instituye una franca re-configuración contra-hegemónicas, tanto en su destino dentro de la esfera del debate del capitalismo deseado como de la probabilidad de lo post-capitalista, ya que retoma la pregunta que se ejerce sobre como se conforma un modelo capitalista, pregunta que puede resumirse en esta otra frase del ex-obispo Cámara:
  “Cuando alimenté a los pobres me llamaron santo; pero cuando pregunté por qué hay gente pobre me llamaron comunista.”
  La pregunta orientadora esta marcada por las dos visiones posibles en una sociedad capitalista, la de naturalización de las relaciones sociales dentro del capitalismo, y la pregunta, que emerge sobre las causas sobre las consecuencias del mismo, pregunta que no nace de lecturas, sino del enfrentamiento de nuestra subjetividad frente al “otro” explotado, marginado, excluido, ese “otro” se nos presenta como realidad del desarrollo del capitalismo, es una pregunta que nace, y deviene en busca de la respuesta, en su doble efecto: la de desnudar la expansión del capitalismo, y a su vez, la acción para enfrentar la situación.
 Porque como afirma Cooke:
    “La opresión no es una fatalidad que nos llega del cielo: la opresión es algo que unos hombres le hacen a otros hombres.”[2]
  La opresión como situación tiene responsables, girando en torno entre quienes aplican, consienten y se benefician con ella, en nuestros países el principal responsable de la misma, y de sus consecuencias, son el imperialismo y las clases dominantes locales.
  Los nuevos regimenes latinoamericanos han venido a tensionar el status quo neoliberal, son expresiones de la crisis del mismo como forma de organizar lo económico-político-social y cultural, y a través de los mismos, las clases subalternas encuentran formas de expresión  de sus intereses en el régimen institucional, ya que en estos encuentran interlocutores que median a favor de sus intereses.
   Frente al modelo de participación en lo social configurado por el neoliberalismo, es decir, participación autónoma e individual, la recuperación de lo político como acción de reparación por parte del Estado, de las desigualdades construidas a partir de la dictadura cívico-militar, ha generado nuevamente la posibilidad de soñar con y junto a los otros, de esta manera lo individual se funde, en un espacio colectivo subalterno, para elaborar un proyecto en común.
   La proyección en común, genera la disputa sobre los intereses rectores de una sociedad, ya que en el conflicto político, tanto en su lógica agonística como en su instancia de adversarios, es poner en tensión como se construyen las instancias de dominación, de distribución de la riqueza, ya que las mismas no son instancias “naturales” de la sociedad humana, sino un pasaje histórico, donde se producen cambios en las fracciones de las clases dominantes, contra-revoluciones, empates hegemónicos, soñar en común es aproximarse a lo real desde el lado izquierdo de lo político, reconociendo la pluralidad de lecturas posibles desde ese intento de acercamiento, lecturas que deben confluir en diálogos, pero tomando punto de partida el momento histórico desde el cual se realiza la lectura-acción.
   En nuestro país, gran parte del dialogo esta atravesado en la actualidad, por la presencia del fenómeno del Kirchnerismo, como proyecto político, parafraseando a Cooke, como proyecto vivo, por mas que les disguste a quienes sueñan con la revolución perfecta, cualquier proyecto de construcción igualitario, encuentra al kirchnerismo como parte real e indispensable para su establecimiento, ya que continuando con una lectura desde Cooke, el kirchnerismo, expresa las limitaciones de nuestra propia sociedad nacional, pero a su vez, encierra las posibilidades en este periodo de superarlas colectivamente.
  Proyecto político que contiene lo viejo y lo nuevo, reinterpretando las capacidades de nuestras tradiciones políticas, intelectuales, nutrido por las experiencias del conjunto de resistencias al modelo neoliberal, generando un nuevo entramado subjetivo con sus imaginarios sociales que construyen una nueva idea de colectividad enfrentada a los poderes reales de poder internos y externos.
  La disputa en torno a la búsqueda de definir que se entiende por proyecto nacional y popular, ha comenzado a girar nuevamente, dilemas, preguntas, intentos de responderlos, tradiciones para realizar esos giros interpretativos, re-pensar desde puntos de vista disímiles, pensemos en la disputa sindical abierta por el Moyanismo, abertura política, no solo de intentos interpretativos sobre los contenidos que giran en torno a las palabras.
 Si bien el Moyanismo, en su lógica de plantear un retorno a una especie de “Peronismo Puro”, no representante de los sujetos sociales tradicionales, ya que la clase obrera del peronismo clásico, es la rama industrial, implica pensar un proyecto “conservador”, con capacidad de establecer canales de diálogos con los espacios de la derecha neoliberal y conservadora, un proyecto que articula un conflictivo puente en la palabra “popular”.
  La construcción burocrática en el espacio sindical y político, siempre dentro de la línea del pensamiento de J.W.Cooke, implica la necesidad de pensar los mecanismos no de cambio de nombres dentro de ese espacio, si implica continuidad de las practicas, reflejadas en estilos de conducción, los sistemas internos de promoción y una visión política sobre los proyectos políticos a ser disputados, sino de pensar nuevos métodos, aparición de nuevas generaciones de “dirigentes”.
  Pero esta búsqueda de incorporar, y establecer, un sujeto social dentro del kirchnerismo, también se encuentra en proceso de construcción, no una articulación vertical, sino horizontal, con canales de mediación representacional que son disruptivos en lo institucional partidario, una subjetividad kirchnerista que rápidamente establece conexiones entre las subalternidades clásicas (trabajadores, clases medias bajas) con las nacientes durante la hegemonía neoliberal (desocupados, movimientos sociales), donde el papel de la juventud como motora de un proceso de transgeneracional, implica una apertura de nuevos paradigmas de interpelación política.
   Este nuevo paradigma político, reconfiguro el hacer político, en la relación central de la lógica de una negación estratégica de hacer concesiones a los grupos de poder nacionales e internacionales, al ganar en autonomía la esfera política, las reglas de juego, de relaciones con la esfera económica, implica nuevos mecanismos de dialogo, pero partiendo de la base de una relación estrecha previa de lo político con las convicciones, al conjunto de principios rectores sobre lo cual se interviene en la esfera publica.
   El proceso abierto, implica una acción enriquecida con el conocimiento, que nace de la compenetración con la realidad, un nuevo espacio ideológico naciente de la relación de dialogo entre los miembros que intervienen del proyecto nacional, popular y democrático, donde las clases subalternas, portadoras de una voz democratizante, puedan dar un nuevo contenido de clase a las instituciones, que antaño eran la cristalización del contenido de la dominación de clase.
   Como diría Cooke, respecto a la relación intelectuales-peronismo, hoy aplicable también a ciertos sectores del espacio intelectual en relación con el kirchnerismo:
       “De la misma manera que los intelectuales no tienen derecho de exigirle al peronismo que responda a esa imagen ideal que ellos crean en el mundo de las abstracciones perfectas. Deben considerar que las limitaciones del peronismo son las limitaciones de una realidad social determinada, que condiciona a quienes la integran. Los deficits del peronismo son deficits de las clases argentinas que han de construir nuestra sociedad del futuro” [3]
   Lo que implica, es avanzar en la disputa teórico-política sobre los obstáculos del desarrollo, tarea que implica la configuración sobre el horizonte político sobre el futuro del devenir del proyecto, donde están en juego los sentidos sobre la Patria, la posibilidad de construirnos como Nación integrante de esa Patria Grande que es Latinoamérica y el Sur geopolítico, siempre sujeto a las presiones del imperialismo del norte.

[1] “Hacia un nuevo horizonte de expectativas. Estado de Bienestar y Sociedad post-Capitalista. Un debate de lo político.” En  http://diegoburd.blogspot.com.ar/2012/07/hacia-un-nuevo-horizonte-de.html
[2] COOKE, John William; “El retorno de Perón” en COOKE, J.W.; La lucha por la liberación nacional, Editorial Quadrata, Buenos Aires, 2007, p. 66
[3] COOKE, John William; “El retorno de Perón” en COOKE, J.W.; La lucha por la liberación nacional, Editorial Quadrata, Buenos Aires, 2007, p. 42