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El Escenario de las PASO en Neuquén

Alejo Pasetto (Lic. en Ciencia Política. UBA)

 

En el primer tramo de la carrera para la renovación de las tres bancas de Diputados Nacionales, en la provincia del Neuquén se presentaron oficialmente ocho partidos pero al momento de entrar al cuarto oscuro serán diez las listas de precandidatos, ya que solamente Cambiemos y el Movimiento Popular Neuquino van con dos cada uno.  

Al interior del Movimiento Popular Neuquino se había especulado durante algunos días con la precandidatura del actual Vicegobernador Rolando Figueroa pero fue finalmente desmentida y la lista quedó conformada por Alma “Chani” Sapag, Diputada Provincial, Vicepresidenta primera de la Legislatura provincial y hermana del ex Gobernador Jorge Sapag; y el Dr. Adrián Lammel quien se desempeña como Director del Hospital Castro Rendón, principal hospital de la Provincia y uno de los más importantes de la Patagonia. En el tercer lugar va el Intendente de Villa La Angostura Guillermo Carusso.

La segunda lista de precandidatos, considerada por muchos como símplemente testimonial, la encabezan Balbuena Clelia y Coisson Urriste Alejandro.

Para el caso de la coalición Cambiemos a nivel local -integrada por Nuevo Compromiso Neuquino,Pro, Unión Cívica Radical (UCR) y Coalición Cívica-ARI – se resolvió esta semana que serán dos las listas de precandidatos. A la fórmula integrada por el Presidente del Concejo Deliberante (y uno de los hombres de mayor confianza del Intendente Horacio “Pechi” Quiroga) David Schlereth y la docente Susana Carrasco se suman por otro lado las precandidaturas del sector más vinculado al radicalismo y CC-ARI, representados por dos viejos conocidos en la política local: Alejandro Vidal y Beatriz Kreitman respectivamente. El caso de Vidal-Kreitman, quienes irán en la lista “Cambiemos por Vos” , se resolvió esta semana ya que habían sido impugnados por la Junta Electoral de Cambiemos por supuestos faltantes en la presentación de avales; pero ante una apelación a la Justicia Electoral finalmente pudo ser oficializada la lista. Será interesante ver en este caso quiénes logran mayor porcentaje, si los históricos en la escena política local, o el candidato que -aún teniendo el completo apoyo del Intendente- sigue con baja imagen positiva y la -aún más- desconocida docente, siguiendo con la premisa cambiemista de incluir outsiders de la política como candidatos.

El ex Intendente de la comarca petrolera de Cutral-Có, Ramón Rioseco, se presenta finalmente como candidato del Frente Neuquino acompañado por Asunción Miras Trabalón, de Nuevo Encuentro. Pensando en la posterior carrera para Gobernador y basándose en sondeos de opinión e incluso en votos obtenidos en anteriores elecciones que lo llevaron como candidato, Rioseco comienza a plantear un esquema de disputa provincial polarizando con el MPN donde “el que gana la elección suma dos diputados; a partir de hoy se empieza a definir en la provincia o Rioseco o Sapag”, según propias declaraciones en el lanzamiento de la precandidatura.

Por último y dentro de las precandidaturas con mayores posibilidades de superar el umbral, Darío Martínez encabeza el espacio kirchnerista FPV-PJ provincial esta vez bajo el sello de Unidad Ciudadana para la Victoria, acompañado por la intendenta de Zapala, Soledad Martínez. Conocido más por sus presentaciones judiciales contra Macri que por su desempeño legislativo, Darío Martínez buscará la renovación de su banca como legislador nacional con una campaña más centrada en la disputa a nivel nacional que en lo provincial.

Los restantes partidos presentaron los siguientes precandidatos: Sánchez- Reñones (1País-FR); Godoy-Lopez (FIT); Escobar-Lamarca (Libres del Sur); Carcione-Meza Arroyo (Nueva Izquierda).

PROVINCIALIZACIÓN VS NACIONALIZACIÓN DE LA CAMPAÑA

A diferencia de Cambiemos y Unidad Ciudadana, la mayoría de los precandidatos se posicionan de cara a las elecciones pensando en la agenda de temas provinciales y defensa de los intereses neuquinos; tradición retórica nacida y criada en los orígenes del Movimiento Popular Neuquino, que fue permanente a lo largo de su historia y que hoy también aparece como eje en casos como los de Ramón Rioseco, quien como se dijo anteriormente está proyectándose como futuro candidato a Gobernador para 2019 y busca fortalecer una fuerza electoral “que quiere expresar el profundo sentimiento del ser neuquino, que defiende nuestros recursos naturales” y casi imitando los primeros discursos de Felipe Sapag, postula que  “tenemos claro que los intereses de Buenos Aires no son los intereses de los neuquinos -continuó-, los intereses de la derecha no son los intereses de la provincia, siempre nos han utilizado para explotarnos y expoliarnos, esta propuesta tiene sangre y corazón neuquino”.

Esto sea quizás una de las razones que explique porqué posiblemente la elección se dispute con mayor fuerza entre Alma Sapag y Ramón Rioseco, cumpliéndose el deseo de Rioseco de polarizar entre ambas fuerzas la campaña provincial y el posterior reparto de las tres bancas en disputa; y es al menos donde van la mayoría de las apuestas.

Schlereth, como gran parte de Cambiemos, repite sin salirse demasiado del discurso oficial de profundización del cambio a nivel nacional y con poco anclaje en la agenda local; en lo que sería otra de las candidaturas que sirve como sondeo electoral para posibles jugadores en la pelea de 2019, en este caso más acotado a la intendencia de la ciudad capital.

En la vereda opuesta, Darío Martínez como la cara con más arrastre de votos dentro del espacio kirchnerista provincial, se enfoca no como la alternativa local frente al partido ordenador de la política provincial (MPN) ni contra el progresivo crecimiento de Rioseco como segunda opción, sino como la opción de continuidad en el Congreso para hacer oposición al actual Gobierno Nacional, haciéndose eco de los reclamos de los sectores más perjudicados por las medidas económicas a nivel nacional.

Quedará por confirmar si efectivamente las elecciones van a definirse entre quienes se enarbolan en la bandera de defensa de los intereses de los neuquinos, si para quienes votan tendrá mayor peso la nacionalización del debate, o si se da una nueva excepción a la regla y nos encontramos con alguna sorpresa.

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Sobre Cambiemos y el Relato

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Uno de los ejercicios más interesantes y prácticos que tenemos para hacer quienes estudiamos disciplinas de las ciencias sociales es buscar casos concretos o ejemplos literales que puedan graficar aquel concepto o tesis que un determinado o determinados autores desarrollaron previamente.

Mucho más interesante y jugoso se vuelve este ejercicio cuando la teoría fue desarrollada quizás un siglo antes y puede seguir replicándose de manera práctica y en distinta medida en diferentes sucesos concretos. Ya sean del pasado reciente, o presentes. Es en esta bajada a la realidad, donde lo teórico se presenta como tangible y deja de ser una mera enunciación.

En varios de sus escritos, Antonio Gramsci desarrolla el concepto de intelectual orgánico, definiendo a éste o éstos como aquellos agentes que operan como constructores del sentido común en la sociedad civil durante un determinado bloque histórico. El sentido común funciona como la base de apoyo y sustento de este bloque histórico, generando los consensos sociales necesarios y que permiten al grupo dominante mantener su hegemonía.

Todo grupo hegemónico y por ende todo partido de gobierno, necesita de sus respectivos intelectuales orgánicos para construir mayorías y consensos. Es uno de los mecanismos más efectivos y de mayor transversalidad ya que quienes ejercen este rol se encuentran insertos en la multiplicidad de ámbitos dentro de la sociedad civil.

Ya transcurrido el primer año de gobierno, la gestión Cambiemos recurrió a varios interlocutores -incluido el mismísimo Presidente- para construir consenso apelando al recurso de dinamitar el debate público sobre una serie de temas que más que (como proponían en campaña) “unir a los argentinos”  están generando bases de apoyo apelando a sentimientos de revancha, xenofobia y violencia.

¿Cuál es el sentido sino de apuntar los cañones mediáticos -intelectuales orgánicos mediante- contra la educación pública y los docentes, estudiantes extranjeros, las instituciones de investigación y los mismos investigadores que reciben financiamiento del Estado? ¿A quién se busca interpelar cuando se revuelve de manera macabra sobre el número de desaparecidos en la última dictadura militar? Si según lo dicho por el mismo Mauricio Macri, se sostiene en prisión a una dirigente social “porque la sociedad cree que es lo mejor” desoyendo los pedidos de libertad por parte de los más respetados organismos internacionales de Derechos Humanos, o cuando en los medios defiende públicamente a quien hace justicia por mano propia, ¿no es esto un aval para que aumente la violencia institucional?

Resulta preocupante observar que aquellas batallas culturales que Cambiemos tomó como bandera en tal sólo el primer año de gobierno poseen un gran contenido ideológico antipopular, clasista y cargado de violencia simbólica. Sin necesidad de viajar mucho en el tiempo, durante el proceso que condujo a la privatización de las empresas de servicios públicos, periodistas como Bernardo Neustadt o Mariano Grondona -quizás los mejores ejemplos de intelectuales orgánicos en ese momento- sostenían un discurso que si bien apuntaba al mismo objetivo -achicamiento en las capacidades del Estado y reforma estructural- no presentaba la misma carga de violencia que actualmente se observa principalmente en las redes sociales y el rebote que de los mismos se da en los medios.

Cabe preguntarse entonces: si el relato de Cambiemos para lo que queda de gestión va a seguir apoyándose sobre y aumentando la violencia simbólica como mecanismo para generar y construir mayorías en la opinión pública, erosionando ciertos consensos históricos y democráticos, ¿que nos espera a futuro? Quizás la respuesta tampoco sea el prometido cierre de grieta que resonaba en campaña.

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