Nicolás Tereschuk (Escriba)

El juego del poder

120415_Prat-Gay

 

Los juegos de azar en la Argentina conforman un negocio fabuloso que usufructúan empresarios vinculados al poder y que logra sobrevivir a los cambios de gobierno. A partir de la incorporación de las máquinas tragamonedas, las apuestas on line y las ruletas electrónicas, no solo se multiplican las ganancias sino también los jugadores, y la proliferación de bingos y casinos urde una telaraña que atrapa a cada vez más argentinos.

Los periodistas Ramón Indart y Federico Poore siguen el hilo de la connivencia de la clase política -desde Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner hasta Mauricio Macri y Hermes Binner- con los operadores del juego en la Argentina. El resultado de ese trabajo minucioso, exhaustivo y sin concesiones revela un mundo en el que abundan las influencias, los intercambios de favores y una circulación poco clara de poderes y de dinero.

El poder del juego es un libro indispensable para conocer la trama oculta que se pone en marcha cada vez que alguien se sienta ante una máquina tragamonedas, apuesta fichaas en un paño verde o llena una tarjeta de bingo.

Así dice la contratapa del libro sobre el que vamos a plantear algunas reflexiones y apuntes.

Federico Poore, coautor del libro junto a Ramón Indart, tuvo la amabilidad de regalarme un ejemplar, según me dijo, un poco preocupado o extrañado porque la investigación encuentra buen nivel de repercusión en la prensa “opositora”, pero muy poco en el sector más alineado con el oficialismo.

El libro tiene varios puntos fuertes. Por un lado, ofrecerle al lector algo que supongo no está esperando. Lo más probable es que quien se asome al libro busque algo así como una biografía no autorizada del “Zar del Juego K” Cristóbal López y de sus vínculos con el oficialismo. Pero como ya vemos en la contratapa, recibe otra cosa.

Los autores parecen admitir esta situación de equívoco cuando le agregan un “pero también” a una de las frases que compone el epílogo, cuando quizás habría correspondido apenas una casta coma. “Dirigentes kirchneristas, pero también macristas, socialistas, radicales y peronistas disidentes son los responsables de este estado de situación…“.

La historia del crecimiento del juego desde la década del 90 ofrece nombres y situaciones de todos los colores. De empresarios y de lo que María O’Donnell, prologuista del libro, gusta en llamar “los políticos argentinos”.

Las entrevistas que se agregan hacia el final del libro son un decidido plus. El director de Boldt S.A., Guillermo Gabella; el expresidente Eduardo Duhalde; el exgobernador Felipe Solá y el presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici, ofrecen sus puntos de vista.

Duhalde suena bastante tranquilo en la casa de Lomas.

El libro dedica a Cristóbal López el capítulo 3, lugar donde nos enteramos que “entre mediados de 2003 y fines de 2009″ el mapa del juego en la provincia de Buenos Aires era un pacto de caballeros” donde aparecían el Grupo Codere, la sociedad entre Daniel Mautone y Daniel Angelici y los negocios de Antonio Tabanelli. Que entonces “tras la llegada de Daniel Scioli a la Gobernación de la Provincia” las salas de juegos de López ingresan a territorio bonaerense. Cuentan una vez más allí que el empresario “ya era millonario antes de conocer a Kirchner en 1998″.

El capítulo 4 refiere a la situación en la capital, donde se menciona el famoso decreto 2007 de Néstor Kirchner, en el que se habilitó aumentar la cantidad de slots en el Hipódromo de Palermo.  Me entero en este capítulo que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, “podría reclamar el ciento por ciento de lo que recauda el Estado pero no lo hace”. También que Federico de Achával, socio de López en el Hipódromo, “es íntimo amigo de Nicolás Caputo y cercano a José Torello, ambos del PRO”.

También se cuenta cómo Sergio Massa se habría enojado con uno de los empresarios del juego por haber puesto plata en la campaña de (¿su amigo?) Martín Insaurralde.

Muy bien. Algunas preguntas que a mí me generó la lectura:

Y al mismo tiempo  ¿cómo hacemos entre todos para seguir construyendo un país que -creo yo- hoy es mejor que ayer pero no sé si que mañana? Aún con los vínculos actuales entre empresarios y política, el sector privado en general no parece tener en la actualidad un “exceso de certidumbre” por parte del sistema político ¿eso va camino a cambiar en los próximos años? ¿y de qué forma? ¿cuál sería el impacto de esa situación?

Todos estos días, mientras cargué de acá para allá el muy buen libro “El Poder del Juego” para leerlo, en mi mochila llevé también estos otros de los que cito algunos fragmentos. Que los disfruten.

Alice Amsden (2001), The Rise of “The Rest” : Challenges to the West from Late-Industrializing Economies, Oxford University Press.

(Este libro se ocupa de estudiar los casos de lo que llama “el resto” de los países industrializados, los países de “industrialización tardía”: China, India, Indonesia, Corea delo Sur, Malasia, Taiwan, Tailandia, Argentina, Brasil, Chile, México y Turquía)

Excediendo la falta de apoyo a los grandes grupos industriales privados estaba la Argentina, con un coeficiente de Gini de distribución de la tierra de 0,86 en 1960, indicando un algo mayor nivel de desigualdad que en Brasil (el mayor de “el resto”). Dado el fracaso de la Argentina para establecer un banco de desarrollo efectivo o un mecanismo recíproco de control que funcione (la autora se refiere a que en los países de industrialización tardía exitosos los subsidios estatales a la industria se entregan en función de estándares de desempeño que se obliga a las empresas a cumplir y no como una especie de ‘regalo’) el apoyo con disciplinamiento a los empresarios de cualquier tipo fue tibio, pero el apoyo a los grandes grupos económicos nacionales fue especialmente débil. En la década del 40 y el comienzo de la del 50, la política gubernamental favoreció a las empresas del Estado y a las pequeñas y medianas empresas. Luego, bajo el gobierno apoyado por los Estados Unidos de Frondizi, las políticas favorecieron a las compañías multinacionales. Sólo después de 1976 las políticas públicas favorecieron a los grupos económicos. Para entonces, de todos modos, la crisis energética (internacional) había paralizado el gasto público y la economía argentina se estaba desindustrializando, por lo que el período de apoyo gubernamental a los grandes grupos privados empresarios fue extremadamente breve y las expansión de los grupos argentinos (en la industria) fue relativamente pequeña. Solo un grupo de Argentina, SOCMA, figuraba entre los 50 mayores grupos de ‘el resto’ (rankeaba en el puesto 50 y estaba en su mayoría involucrado en la producción de autopartes, energía, gas y construcción). Otros grupos argentinos estaban concentrados en procesamiento de alimentos y acero. Incluso en la industria del acero, anteriormente a su consolidación, ninguna compañía argentina en 1990 rankeaba entre las primeras 40 compañías deñlsector a nivel mundial. POSCO (Corea), rankeaba tercera, SAIL (India) rankeaba 11, China Steel (Taiwan) rankeaba 17 y USIMINAS y CSN (Brasil) rankeaban 23 y 34, respectivamente. Argentina tenía una de las más antiguas industrias de máquinas herramientas del “resto”, sin embargo ninguna compañía argentina rankeaba entre los primeros 25 productores mundiales. La industr5ia farmacéutica argentina tenía la distinción de haber tenido siete firmas nacionales entre sus diez mayores productores, pero las ventas de las dos mayores compañías (Roemmers y Bago), ambas líderes de ‘fuertes conglomerados farmacéuticos locales’ significaban sólo alrededor del 8 por ciento de las quinceava compañías farmacéutica en el ranking mundial del sector, Upjohn, con ventas por $1,6 billones de dólares en 1989. La proporción extranjera en el consumo doméstico de fármacos, asimismo, era más grande en Argentina que en India, con sólo la mitad del tamaño del mercado argentino.  

Bruce Cumings (1997), Korea’s Place in the Sun, W.W. Norton & Company, New York (Edición en español de Comunicarte Editorial)

( En este fragmento el autor hace “hablar” al Estado de Corea del Sur en primera persona)

He aquí el trato: yo hago los arreglos para que un banco, digamos de Japón, te preste 10 millones de dólares a tasas de interés más bajas que las del mercado para que hagas televisores blanco y negro de 12 pulgadas, y te cubro la garantía del préstamo. Te daré una propiedad en nuestra zona libre de exportación, construiré un camino hasta tu planta, te daré combustible y electricidad a precios preferenciales, y pondré a tu disposición cemento etadounidense para tus instalaciones. Te conseguiré una empresa extranjera con mercados establecidos, saber tecnológico y canales de distribución, que venderá tus televisores por todo Estados Unidos, hasta en los almacenes. Te garantizaré una oferta fija de trabajo educado y disciplinado a un precio establecido (también muy por debajo del precio de mercado), la prohibición de los sindicatos, y enviaré al Ejército ante cualquier combinación peligrosa que emerja en tu lugar de trabajo. Decidiré cuántos competidores vas a tener, te daré objetivos anuales de producción (y bonificaciones en caso de excederlos) y me aseguraré de que haya espacio suficiente para que todos crezcan (esto para no mencionar que tú eres el hermano de mi esposa, por ejemplo).

 

(…)

Y luego…

Demos una mirada a algunos de los conglomerados individuales. Chong Chu-yong es el hombre de negocios más famoso de Corea, y en 1992 pasó a ser el Ross Perot coreano, al competir por la presidencia contra Kim Young Sam y Kim Dae Jung; era un multimillonario como Perot, pero era por lo menos el doble de rico que este último. Era un hombre sacrificado, con escasa educación formal y sin pedigrí aristocrático. Comenzó dedicándose a la mecánica de autos y con un pequeño taller a comienzos de los 40. En 1947, Chong, junto a su hermano, Chong Sei-yong, levantó en Pusan una pequeña empresa de construcción que trabajaba para el Ejército de los EEUU y llamó Hyundai (hyondae, que significa “moderno” o “contemporáneo”). Cuando se desató la Guerra, los hermanos Chong, protegidos por el perímetro de Pusan, sellaron un contrato tras otro para la fabricación de refugios y depósitos, emprendiendo además toda una serie de construcciones relacionadas con la Guerra, para no mencionar las actividades posteriores del período de reconstrucción, que abarcó buena parte de los años 50. Chong Sei-yong hablaba un inglés decente, contribuyendo a que la empresa pudiera establecer conexiones claves para la obtención de los contratos, muchos de los cuales se les otorgaban de manera directa. Hyundai se expandió rápidamente por el interior de Corea durante los 60, siendo además un importante contratistas de los estadounidenses durante la guerra de Vietnam. PAra 1972, el valor de la compañía era de 64 millones de dólares y ya contaba con seis filiales. En 1994 ocupaba el lugar 86 en la lista de 500 de la revista Fortune, con ingresos totales de 27.500 millones de dólares por año.

(…)

El fundador de Samsung, Yi Pyong-ch’ol, siempre se consideró a sí mismo como “un genuino caballero japonés”, probando esta condición por ejemplo a través de su matrimonio con una japonesa. Samsung (“Tres Estrellas”), es una copia de los “Tres Diamantes” de Mitsubishi, que  a la vez copió su logo probablemente del de Mercedes. A diferencia de otros líderes en los ‘chaebol’, Yi comenzó sus actividades durante el período colonial. De origen terrateniente, su primer negocio fue en los 30 con un molino de arroz, en Masan, exportando luego licor de arroz desde Taegu. Sus negocios se expandieron rápidamente durante la Segunda Guerra Mundial, gracias a la movilización de los trabajadores que vivían en el piso de sus fábricas. Simpre hostil a la actividad sindical, Yi decía en ocasiones “tendré mis ojos cubiertos de tierra antes que un sindicato sea permitido en Samsung”. Su empresa fue la industria liviana más importante durante el período de Rhee, beneficiada por la realización de compras estratégicas de empresas japonesas, a precios de remate. Para esta época, Yi era el hombre más rico de Corea. Sin embargo, Samsung se diversificó en muchas otras ramas, incluyendo la electrónica, la informática y la industria naval. Obtuvo en 1994 un permiso gubernamental para la producción de automóviles en su nueva planta de la Isla Koje, que casualmente vino a ser el hogar natal del Presidente Kim Young Sam. La lista de 1994 de la revista Fortune ubicó a Samsung en e puesto 221, con ingresos anuales de 14.600 millones de dólares.

(…)

Los conglomerados chaebol también saben cómo colocar gente en el Gobierno: un tercio de los suegros de sus propietarios “ocupan altos puestos como funcionarios en las tres ramas del Gobierno”. El presidente Roh Tae Woo (1998-1993) vinculó por matrimonio a dos de sus hijas con dos familias propietarias de sendos chaebol, convirtiéndose en el suegro de Chey Jong Jun, al frente de Sunkyung, y de Shin Myung Soo, que conduce el chaebol Dong-A. Esto probablemente no lo ha perjudicado, por lo menos no hasta que su gobierno concediera la segunda licencia par ala explotación de teléfonos móviles a Sunkyung, acuerdo que debió ser cancelado debido a la andanada de críticas que recibió. Roh Tae Woo designó a otro pariente político en el ministerio de comercio e industria, al tiempo que otro de sus familiares Pak Ch’ol-un, una notable figura política coreana, se convertía en el Ministro de Asuntos Políticos.

(…)

Shin Hyon-hwak, por ejemplo, había nacido en Kyongsang del Norte (…) se convirtió luego en uno de los pilares del régimen de Park, llegando a ser vice primer ministro a finales de los 70. Shin no estaba solo, de ninguna manera: una investigación de 1989 mostró que las personas originarias de Kyongsan eran veintitrés entre los cincuenta propietarios de los chaebol más grandes, nueve de los veinticuatro ministros en el gabinete, y la mitad de los miembros del directorio del Banco Central. Muchas de estas personas estaban dispuestas a asegurar que su origen había tenido bastante que ver con su éxito en el período 1961-1992.

(…)

A mediados de los 90, luego de numerosas conversaciones acerca de la necesidad de reestructurar los chaebol y diversificar la economía, las diez firmas más grandes totalizaban aún el 60% de la producción y las cuatro más grandes concentraban el 40%. Como señala George Ogle, esto implica que diez familias controlan el 60% del milagro sobre el Han.

Azpiazu, Daniel; Basualdo, Eduardo y Khavisse, Miguel (1986), El nuevo poder económico, Hyspamerica, Buenos Aires.

4.3.1. Grupo económico Pérez Companc.

Reseña histórica.

En 1947 es fundada la empresa Cía Naviera Pérez Companc que se dedica a la comercialización y el transporte. Sus fundadores eran, además, propietarios de tierras en el sur del país.

En 1950 se inserta en la actividad aseguradora mediante la creación de la firma La Patagonia Cía. Argentina de Seguros y a partir de 1952 comienza a organizar empresas agropecuarias. La primera de las cuales es Sudacia S.A. y, posteriormente, Agrícola, Gandera Andes S.A. y Goyaike S.A. Al mismo tiempo adquiere la empresa Los Lagos S.A., con propiedades en el sur del país.

Sin lugar a dudas, la producción forestal y agropecuaria eran actividades relevantes en el grupo Pérez Companc a principios de los años 70. A través de sus estancias controlaba aproximadamente 150.000 has. en la Patagonia; 27.000 has. en la Provincia de Santa Fe y Buenos Aires y 54.000 has. en Misiones, funcionando en estos últimos, desde 1971, un aserradero administrado por la firma Forestal San Jorge S.A.

En 1954 se incorpora otra de sus actividades centrales: la explotación petrolífera, mediante la firma Petrolera Pérez Companc S.A. Durante los primeros años esta empresa se dedicó únicamente a la reparación y mantenimiento de pozos, comenzando las tareas de explotación en 1968, año en que obtiene el área Entre Lomas (Provincia de Neuquén y Río Negro) y, posteriormente, en 1972, el área de Catriel Oeste en la Provincia de Río Negro.

La actividad industrial del grupo Pérez Companc comienza en 1961, mediante la empresa Riom S.A. que elabora manufacturas de plomo y estaño. La actividad manufacturera es escasamente importante para este grupo hasta principios de los años 70, estando ligadas sus restantes firmas también al procesamiento de recursos mineros como es el caso de Ing. Pevial S.A. y Cementera Patagónica S.A.

Por último, a fines de la década del 60 el grupo Pérez Companc se diversifica hacia la actividad financiera mediante la compra del Banco Río de la Plata y la posterior adquisición del Banco del Este en la República Oriental del Uruguay.

- Expansión posterior a 1976

Entre los casos elegidos, Pérez Companc era hacia 1975 el grupo económico históricamente más reciente y el más pequeño, en términos numéricos, entre los GGEE nacionales. Es también el caso que exhibe el crecimiento más intenso en el período siguiente. Esta expansión básicamente se estructura, por un lado, sobre sectores ya incorporados por el grupo: petróleo (Quitral-Co) y bancos (Banco Delta, después absorbido por el Banco Río y un tercio del capital del Banco Ganadero Argentino) y principalmente en un explosivo crecimiento hacia el sector industrial -de muy pobre relieve hasta 1975- y el de construcciones.

En el primer caso se proyectó a través de la creación de PECOM-NEC (en asociación con NEC Japón) dedicada a la producción de equipos de comunicación orientados a satisfacer la demanda estatal y la adquisición de una serie de empresas productoras de maquinaria eléctrica (equipos, motores, tubos y transformadores, conductores).

En el segundo rubro, con la adquisición de SADE (grandes obras para el Estado) y la creación de NUCLAR (asociada con Techint) y Pecom Nuclar (instalación de centrales nucleares) muestra finalmente una pauta de expansión claramente distinguible: construcción de grandes obras para el sector estatal, extracción de petróleo, de gas, construcción de centrales nucleares, equipos de comunicación para el servicio nacional de telefonía con un complemento -que también se puede encontrar en el desarrollo de grandes Empresas Transnacionales (ET) que operan en el sector energético-: la provisión, para el uso y la distribución de energía, de equipos eléctricos de envergadura provistos -en una integración compleja- por plantas industriales propias. Muchas de estas empresas incorporadas o creadas por el grupo se realizan en asociación con grandes ET también diversificadas y en muchos casos ellas están fuertemente vinculadas con el aparato estatal como demandante.

 

Nosotros y ellos

423px-CSBH_PTDN_DEL_1982_1

 

La semana pasada tuvo lugar el 14º Encuentro Nacional del Partido de los Trabajadores (PT), en Brasil. La sesión de apertura, puede verse en este video.

A continuación, publicamos traducidos extractos de los discursos del presidente nacional del PT, Rui Falcão; del expresidente Lula Da Silva y de la presidenta Dilma Rousseff.

Es cuestión de leerlos un poco. Los oficialismos sudamericanos no son tan distintos. Si tuviera que generalizar a partir de la lectura de los discursos del PT diría que sostienen que llevan adelante procesos de cambio con mayor intervención del Estado, identifican a sus oposiciones principales “por derecha” donde incluyen a las elites y al establishment empresario, cuestionan a las más pequeñas oposiciones “por izquierda” que surgen -acusándolas de “disfrazarse” o de ser “saltos al vacío”-, vinculan a todas ellas con el “principal partido de oposición” como llaman a los medios de comunicación, reconocen que hay demandas insatisfechas de la población pero rechazan que ellas puedan lograrse haciendo un giro pro mercado -”el pasado”-, cuestionan la idea de que haya un “tercer lugar” por fuera del oficialismo y de las oposiciones de derecha para llevar adelante una política transformadora, no realizan enormes autocríticas -en el caso que vamos a presentar queda sobre todo a cargo de Lula, quien puede ponerse un poco ‘por encima’-, vinculan las acusaciones por corrupción que reciben con ataques políticos de la derecha. En el caso del PT brasileño se rechaza la idea sostenida por sectores de la oposición de que hay una ruptura entre gestiones anteriores (Lula) y la actual (Dilma) y se habla de continuidad y profundización.

Permanentemente en los discursos se habla de “ellos“. Por más antipático que parezca ¿hay muchas más formas de ir conformando un “nosotros” en una fuerza política que necesita levantarse todas las mañanas para gobernar?

Aquí, los fragmentos de discursos, a veces tomados de los textos originales, a veces de apuntes que están en blogs, en los cuales veremos, por ejemplo, hablar de la necesidad de una Ley de Medios:

 

Rui Falcão (presidente del PT a nivel nacional)

Después de los ocho años de gobierno del presidente Lula, el gobierno de la presidenta Dilma consolidó las conquistas alcanzadas en aquel período y, a pesar del agravamiento de la crisis global y del cerco mediático, dio lugar a avances significativos. Sólo hay que ver los programas Más Médicos, Pronatec, la Ciencia sin Fronteras, la propuesta de convocar un plebiscito para la Reforma Política, el Marco Civil de Internet, Brasil sin Miseria, entre muchos otros logros.

(…)

Faltan seis meses para la jornada electoral. Mientras tanto, no hay tarea más importante que conseguir en las urnas un segundo mandato para la compañera Dilma. Otro mandato aún mejor que el actual, con nuevos avances, nuevos derechos, nuevas oportunidades, reformas estructurales urgentes e imprescindibles.Esto no es sólo una aspiración del PT, sino de la mayoría del pueblo brasileño. Las encuestas muestran que los votantes quieren un cambio, quieren seguir cambiando. Desean superar, conservando. Es decir, quieren que Dilma siga cambiando Brasil como lo viene haciendo.La rima popular es cambio con esperanza. Y la sabiduría popular dice que el cambio con esperanza es Dilma.La rima popular es cambio con seguridad. Y la sabiduría popular dice que el cambio con seguridad, sólo con Dilma.

(…)

… uno de los adversarios de nuestro proyecto (…) ahora, como precandidato, anuncia medidas ‘impopulares’ como la flexibilización de las leyes laborales y el fin de la ley de salario mínimo, que en once años garantizó un aumento para los trabajadores de casi 70 por ciento por encima de la inflación.

(…)

Que ellos muestren la cara, por primera vez, para que el pueblo vea la risa fría y cruel que de ellos emana.

Si es preciso repeler el retroceso, también es fundamental desenmascarar a los que prometen una nueva política, pero, comprometidos con figuras del pasado, nos proyectan un futuro como salto al vacío, de consecuencias perjudiciales. De hecho, si es llevada hasta las últimas consecuencias la propuesta del exgobernador nordestino, de una inflación anual del 3 por ciento, puede provocar una elevación de hasta 60 % en la tasa de desempleo, según el cálculo de economistas que simpatizan con la candidatura opositora.

Este candidato, además, que nunca tuvo ideas propias, que siempre anduvo como furgón de cola de nuestro programa de desarrollo, trata ahora de deformar nuestras ideas para hacerlas más apetecibles para los poderosos. Y buscar apresuradamente reembalar su imagen con tintes y sabores exóticos.

(…)

No quiero gastar más tiempo y palabras con nuestros adversarios. Mientras ellos hacen politiquería y tratan de aprovecharse de los problemas temporales, arraigando el cuanto peormejor, el PT sigue adelante, construyendo el futuro!

(…)

…hay dos reformas esenciales, ineludibles, imprescindibles, innegociables, vitales para el avance de nuestro proyecto y para la profundización de la democracia brasileña. Me refiero en primer lugar a la reforma política (…).

La segunda reforma estructural, tan importante como la reforma política es la ley de medios de comunicación democráticos, para eliminar los monopolios y oligopolios de los medios de comunicación y que se cumpla con las exigencias que la Constitución brasileña de 1988.

Para ampliar la libertad de expresión, garantizar la libertad de prensa, la prevención de cualquier tipo de censura y garantizar un amplio acceso a la información, el Brasil, ya que los países democráticos casi unánimes, necesita urgentemente un marco regulatorio de los medios de comunicación.

Tergiversar esta misión significaría que continuemos sometidos al pensamiento único, la manipulación, la distorsión, la omisión de información - las prácticas habituales de los monopolios mediáticos, que operan en la actualidad como el principal partido de la oposición.

(…)

Somos líderes en las encuestas y las expectativas de victoria. Pero nosotros sabemos que será una lucha cuesta arriba contra oponentes cuyas ganas de derrotarnos no encuentra límites, que son capaces de todo para alcanzar sus metas. Así que no hay que subestimarlos – y nada de triunfalismo.

(…)

Tenemos lo principal: un gran proyecto, grandes líderes y una militancia extraordinaria, con enorme disposición para la lucha.

Pero tenemos algo más importante: una gran nación, un gran pueblo y un corazón rojo, gigante, lleno de amor fraterno y pleno de disposición guerrera para trabar un buen combate. Muchas gracias y vamos juntos, rumbo a la victoria !.

 

Renato Rabelo (presidente del PCdoB)

 El ataque al PT es un ataque al a izquierda

Los candidatos de la oposición viven un dilema, ya que el Brasil de Lula y Dilma es otro. Por un lado, impulsan medidas amargas e impopulares. Para disfrazarlas prometen aumento del salario mínimo y de Bolsa Familia. ¡Es un engaño!

Sus compromisos con los bancos son claros: recesión, “austeridad fiscal” con recorte de los programas sociales. Lo que ellos impulsan es recesión. Contención del crédito del BNDES y de los bancos estatales.

Hay un consorcio oposicionista, formado por los conservadores, los grandes medios y los partidos de oposición. Ellos quieren desacreditar a Dilma y destruirla con ese asedio constante al PT.

 

Jacques Wagner (gobernador de Bahía) (fragmentos)

¡El lado de allá destila odio!

¡Mientras ellos destilen odio nosotros vamos a destilar alegría, abrazo, la felicidad de aquellos que tienen la conciencia de millones de brasileños que mejoraron su vida !

Nosotros combatimos las desigualdades y esa es la mayor cuestión brasileña. Ellos quieren profundizar las desigualdades.

Lo que ganará la elección es el argumento, la idea fuerza. Tenemos que tener una agenda política y hacer una reforma que está en la raíz de los males del país, que es la reforma tributaria.

En 2002 y 2006, los mismos conservadores de siempre nos querían desacreditar. Y no ganamos la elección en los gabinetes sino en las calles.

 

Fernando Haddad (alcalde de San Pablo) (fragmentos)

“¡Dirceu, guerreiro do povo brasileiro ! ¡Genoino, guerreiro do povo brasileiro !”

¿Quieren volver al neoliberalismo? ¿Al pasado? ¿A las tasas de interés que sólo interesan a los bancos? Esa es la vuelta al pasado que ellos quieren.

 

Lula (fragmentos):

Lo que ellos no admiten es el éxito del Gobierno.

No tendremos una campaña fácil -parecía que el Bayern le iba a ganar al Real y que Chelsea iba a ganarle al Atlético de Madrid.

¡No es sólo elegir a Dilma ! Es elegir gobernadoers, diputados, senadores ¡es garantizar una mayoría!

¡Tenemos que volver a hablar duro! En nombre del PT.

No podemos tolerar que los de nuestro grupo hagan cosas que, a título personal, no debe hacer. Tenemos que restaurar la imagen del PT. Y construir una nueva utopía en la cabeza de los jóvenes brasileños.

Creamos este partido a ser diferentes, para demostrar que es posible hacer política con P mayúscula. Hoy parece que el dinero lo resuelve todo. ¡Todo es una máquina de hacer dinero que está haciendo que el partido sea un partido convencional!

(Gritos de “¡El partido, el partido es de los trabajadores!”)

He acumulado de 12 años de experiencia para saber cómo una parte de la elite brasileña no nos soporta. No reconocen que creamos un mercado de consumo como nunca antes en este país.¡

¡Dilmita, querida, prepare la agenda que el Lulita estará con vos para ganar esta elección!

(“Olé, olé, hola ‘, Lula, Lula!” en la audiencia.)

Si estamos hablando de la educación, ¿en qué momento de la historia de este país ha invertido en la educación que se ha invertido en los gobiernos del PT?!

Teníamos tres millones y ahora hay once millones de jóvenes en la universidad. ¿Es poco? ¡Lo es!

Lo que me causa preocupación, Presidenta, es que el principal partido de oposición en este país es nuestra gloriosa prensa” 

¡Los adversarios no tienen discurso para enfrentarnos!

Temos dos desafíos. Uno es decir lo que hicimos. Si usted reúne a sus ministros, se va a dar cuenta de que el 80% no sabe el 30 por ciento de las cosas que hicimos. Si ellos no saben, el pueblo no sabe.

Nosotros precisamos darles a ellos (los asistentes al congreso) herramientas de trabajo para que ellos puedan responder.

Hay un programa dominical (Fantástico) que está hace 40 años y que todos los viernes hace publicidad. ¿Por qué? Si etán hace 40 años, por qué hacen publicidad. La Comunicación sabe lo que es eso.

Si vos pudieras, Dilma, hacé doce discursos por día. ¡Quien tiene que hablar bien de vos sos vos! 

(“O povo não é bobo, abaixo a Rede Globo”, se oye en la platea.)

No es posible aceptar el intento de la elite brasileña de tratar de destruir la imagen de una empresa que es orgullo de nuestro pueblo, que es Petrobras.

Hay un proceso en marcha que parece ser una cosa personal contra (José) Dirceu,  (José Dirceu) Genoino, o João Paulo (Cunha) e Delubio (Soares do Castro) (involucrados en el escándalo del Mensalao).

La persecución es contra nuestro partido, desde la elección de 2002, porque hicimos lo que ellos no hicieron en tantas décadas.

Deberían agradecer lo que el PT ha hecho en este país. Sólo el PT gobierna el país de forma republicana.

Tenemos que discutir el Marco Regulatorio de la Comunicación.

 

Dilma Rousseff  (fragmentos)

Recibo la misión honrosa y desafiante de ser precandidata del PT a la Presidencia. 

Presidente Lula, fue el compromiso con el pueblo brasileño lo que nos unió. Y ese compromiso es inquebrantable. 

Brasil supo defender, como pocos lo más importante: el empleo y el salario del trabajador y fue el país que mejor venció en esa batalla !

Lo que nos hace gobiernos de cambio es justamente la capacidad de vencer los obstáculos colocados por la vida y, también, por las fuerzas del conservadurismo.

Nos rehusamos a hacer lo que se hacía en el pasado. En el pasado, cosa que nuestra oposición tanto defiende, Brasil se defendía de las crisis bajando los salarios de los trabajadores, aumentando las tasas de interés a niveles estratosféricos, aumentando el desmpleo, disminuyendo el crecimiento, vendiendo el patrimonio público. Y no se contentaban con vender el patrimonio de Brasil. Alienaban con esa política desastrosa el futuro del país. Alienaban el futuro de nuestro pueblo y lo que es más doloroso, nuestra esperanza como nación.

Así, creamos 4,8 millones de puestos de tarbajo en mi gobierno. Junto con los ocho años de Lula tenemos el récord de más de 20 millones.

Fue por hacer cosas diferentes a las del pasado que también elevamos el poder de compra del trabajador y de la clase media. En los últimos 11 años el salario del trabajador tuvo un aumento real por encima del 70%.

Hay gente que dice, por ejemplo, que el salario mínimo está muy alto. Que es preciso reducirlo. Gente que dice que el desempleo está muy bajo y que es hora de aumentarlo, que el trabajador brasileño está ganando de más, que es hora de volver a reducir los salarios. Hay gente que dice que esta es la hora en que Brasil debe tener tasas de interés estratosféricas como en el pasado para atraer inversión especulativa, facilitar la vida de los rentistas y dificultar el crecimiento de la producción.

Con la excusa de defender la meritocracia, ellos defienden, en realidad, una universidad para ricos y blancos.

Hay fuerzas políticas que detestan todavía más los programas que sacan a las personas de la miseria. Al final, ellos nunca se preocuparon de los pobres de este país, con la distribución de la renta, con la superación de la miseria. Pero es es nuestra marca, esa es nuestra historia.

En fin, gente mía, hay gente que piensa que el futuro del país está en el pasado. En el pasado injusto y atrasado, en el pasado de la reducción salarial, del desempleo, del apagón, del FMI, de la universidad para pocos, del rentismo, de la venta dle patrimonio público.

No se engañen, esa es la agenda de ellos, esa es la agenda del retroseso. Es la vuelta del Brasil para unos pocos.

¡Yo no fui electa para recortar el salario del trabajador!

¡No fui electa para desemplear a las trabajadoras y trabajadorse de Brasil! ¡No fui electa para vender o cambiar el nombre de la Petrobras y entregar el Pré-sal! ¡No fui electa para mendigar dinero al FMI! ¡No fui electa para que la salud sea un privilegio de algunos! ¡No fui electa para hacer de la educación un camino estrecho! ¡No fui electa para barrer la corrupción debajo de la alfombra, como hacían! ¡No fui electa para colocar, de nuevo al país de rodillas! ¡No fui electa para traicionar la confianza de mi bueblo! 

Fui electa para gobernar de pie con la cabeza erguida. ¡Y eso es lo que voy a continuar haciendo, al lado del pueblo brasileño, con la ayuda de esa militancia increíble que siempre nos da fuerzas e inspiración!.

Mi agenda es otra. Es la agenda de quien está, de hecho, al lado del pueblo de Brasil. Mi agenda es la agenda del futuro. Es la agenda de quien ya hizo mucho y, por eso, puede hacer mucho más. Nosotros podemos hacer eso porque nosotros, el PT, somos la gran fuerza política innovadora de Brasil.

El rencor de los nostálgicos del pasado es la prueba de nuestro éxito, no del fracaso por el cual ellos tanto hincharon y tanto hinchan.

Ese nuevo Brasil no aceptará retrocesos, aunque ellos se disfracen de aparente novedad. De extraña novedad de medidas que ellos denominan “impopulares” cuando en realidad deberían llamarlas “anti populares”.

Brasil no volverá en el tiempo. No será conducido por el rencor, por el odio, por el resentimiento.

Quiero decir una palabra sober la Copa. Va a ser un suceso. Quiero transmitir algo que yo pienso “Es gracioso, nos encanta el fútbol! Somos el país del fútbol, por lo que seguimos todos los torneos, animando y divirtiéndonos. Ahora que está aquí en Brasil no podemos aprovechar… ¿Por qué? Porque la política no deja ….. deja a todo el mundo criticando, hablando mal de la Copa”.

El rumbo de Brasil es el futuro deseado por la generosidad, la solidaridad y el amor de nuestro pueblo, no el pasado querido por el rencor o el resentimiento de estos a los que ya derrotamos en tres elecciones presidenciales y que derrotaremos, de nuevo, en este próximo pleito. ¡Tengan cereza de eso!

¡Porque de ese nuevo Brasil que estamos construyendo no hay vuelta posible! ¡Vamos a avanzar en el rumbo cierto! ¡Avanzar siempre del lado del pueblo!

VIVA O PT!

VIVA O BRASIL!

VIVA O POVO BRASILEIRO! 

Foto.

¿Centro? #aaawwwwww

542px-Raúl_Matera

Hay una hipótesis a la que nos vamos a dedicar a tirarle en estas breves líneas con todo lo que tengamos a mano, sin mucha sutileza, ni metodología.

Es una que indica que la Argentina que viene:

a) va de manera inexorable más “al centro”

b) que la presencia de (pre) candidatos como Sergio Massa, Daniel Scioli y Mauricio Macri nos está indicando, justamente, ese viraje.

c) que ese “centro” preexiste y está dado por un paquete más o menos armado de políticas públicas.

d) que cualquiera de esos precandidatos que llegue a la Casa Rosada va a hacer entonces más o menos lo mismo porque ese centro está prefijado.

Para decirlo en otros términos, que el próximo gobierno será “moderado”, más bien “racional”, que hará el combo de cambio y continuidad necesario, ni demasiado más acá, ni mucho más allá. Que ni Massa, ni Scioli, ni Macri son ultras, que irán a un cierto centro medio “atrapatodo”. Que ninguno de ellos “es para tanto” en términos ideológicos.

Pero eso puede no ser así por varias razones:

Y yendo más netamente al peronismo. Se dice que cuando el kirchnerismo deje el poder, habrá sido “una etapa más que ya pasó”. Es decir, una especie de mal sueño de excesivo giro a la izquierda y conflictividad.

No habría que confundirse. Una cosa es tener la viveza de notar que mostros como Néstor y Cristina Kirchner no salen todos los días en el mazo. Es decir, que diciendo y haciendo lo que han hecho Néstor y Cristina, en la Argentina realmente existente lo más normal ha sido perder y no ganar elecciones. OK.

Ahora: presidentes peronistas queridos en los barrios ricos y los barrios privados de nuestro país hubo uno solo. El que fue “una etapa que ya pasó” fue el menemismo. El kirchnerismo está metido de lleno en la tradición de cierto despelote que implica el peronismo. Una tradición que con el presidente a la cabeza o con la cabeza del presidente, no tendrá su último capítulo el año que viene.

Foto.

+a: ¿nos equivocamos todos?

Soviet_Poster_2

(De la redacción de este post participó sin reserva moral (?) Mariano Fraschini)

Sergio Massa, el candidato de moda, se está convirtiendo en una sorpresa.

Repasemos un poco. En este blog escribimos varias veces en 2012 sobre la cuestión de la agenda opositora. Por ejemplo, de si la oposición tenía una agenda que le iba a resultar redituable en aquel momento o no. O de si estaba en condiciones de definir -nada menos- cuánto de ruptura y cuánto de continuidad plantear con respecto al kirchnerismo.

Ya con el año electoral en marcha usamos el paralelismo de pensar en si la oposición podría generar un dirigente como el venezolano Hernán Carpiles, es decir alguien que aún siendo un opositor muy claramente identificable como adversario del Gobierno pudiera presentarse no como “la oposición sino como la solución”, como alguien que viene a “superar” y no a rechazar lo “positivo” hecho por el oficialismo.

Advertíamos, claro, que a Massa no convenía sólo escucharlo recitar su letanía de “mantener lo bueno y cambiar lo malo” sino también ver su lenguaje corporal. Un lenguaje que decía “soy yo, muchachos, no se equivoquen, voy por todo, soy yo”. El intendente de Tigre podía tener una lectura perspicaz de la realidad, pero era lo que era.

Entonces, ya con el resultado electoral puesto, aunque sea en la forma: “habemus Capriles“.

El año pasado, José Natanson acuñó la idea de los “políticos commoditie“, figura bajo la cual agrupó a Massa, Daniel Scioli y Martín Insaurralde. En torno a esa idea señaló:

Quizás el principal desafío pase hoy por la construcción de un peronismo de la normalidad. Si se mira bien, el triunfo de Massa, la candidatura de Insaurralde y el rol protagónico que adquirió Scioli refieren a tres dirigentes que combinan continuidad y cambio en proporciones variadas, que ofrecen una mezcla bien estudiada de barrialidad, sentido común y gestión, y cuyo perfil se explica en esa escuela de adaptabilidad y mimetización que es el conurbano (el duhaldismo como cultura política). Su ascenso tal vez pueda ser leído como un reflejo de la búsqueda por parte de la sociedad de un atemperamiento de las pasiones: políticos normales para un país normal.

Martín Rodríguez escribía al mismo tiempo sobre la existencia de una “generación intermedia“, dentro de la que señala a Massa. Decía Martín:

Es una generación cuya ubicación política es (casi) exclusiva: el peronismo. Comprende una franja etaria más o menos elástica, toda entre los cuarenta y los cincuenta años. Los hay menores, los hay levemente mayores. De aspecto juvenil, deportivo, con bajas calorías ideológicas y un modo de moverse en los medios: como peces en el agua. Son amigos de Jorge Rial, de Mirtha Legrand, de los Pimpinella, de Tinelli, de la crema. Es la “generación intermedia”.

Notemos como, de algún modo, en parte todos estos análisis que mencionamos hasta el momento coincidían en varios puntos.

Sin embargo, hacia diciembre y en enero algo comenzó a cambiar. Mientras se registraban las semanas de mayor vértigo económico para el Gobierno nacional,  Massa pareció empezar a volverse más nítido ideológicamente y nos preguntamos entonces si comenzaba a ir de la “caprilización a la descaprilización“.

Ese diputado poselectoral acumuló una seguidilla de acciones como:

1) Viaje a España para sacarse fotos con hombres prominentes del PP,

2) invitación al exalcalde de Nueva York, el “duro” Rudolph Giuliani para disertar sobre seguridad,

3) aumento del perfil público de Martín Redrado por sobre sus otros asesores económicos,

4) reuniones con la Mesa de Enlace con promesas de eliminar retenciones.

Todo eso ocurría ya cuando el periodismo del Canal América dejaba de sonar novedoso, campechano y desideologizado para pasar a tocar una canción vieja, rígida, en muchos casos derechista y que dejaba cierta inocencia o pluralidad en el camino.

En febrero, Massa se pronunció sobre el conflicto político en Venezuela. “El chavismo muestra el camino que no hay que seguir“. ¿Chavismo? ¿Política exterior? ¡Vaya, qué conceptos complejos dirigidos a los “millones de bonaerenses que nos dieron la confianza con su voto”! ¿Qué había pasado con la “agenda con los temas que le preocupan a la gente”?

En marzo vino “No al Nuevo Código Penal“, una increíble seguidilla de mentiras sobre el trabajo de la comisión creada mediante lo que Massa ha llamado en la prensa el “decreto seis siete ocho” (sic). Tema este que colocó al Frente Renovador en un lugar insólito: a la derecha de un obispo de Roma.

Ahora, la visita a Washington.

Tres cositas sobre esto, donde vamos mechando las conclusiones:

Este Massa pos-elecciones no quiere conservar “lo bueno” ni de Argentina ni de Sudamérica y lo dice. No tiene un discurso que “navega la ola” del sentido común, sino de fuerte ruptura incluso con algunos consensos interpartidarios logrados en la Argentina en los últimos años (Código Penal, ¿discurso del Papa?, Mercosur, relación con Estados Unidos). No camina sin la mochila del pasado, sino que desanda lo caminado. No pregona, como algunos afirman, el ideario de las “nuevas clases medias” creadas por el kirchnerismo, esas que llegaron a consumir un poco y desconfían de lo “ideologizado”. Impulsa, muy por el contrario, una agenda de ciertos acuerdos de algunos de los tipos más ricos del país.

Massa va así en contra del sentido común. Incluso en contra del sentido común del que “va ganando”. Carlos Menem sólo decía “síganme” y una serie de vaguedades. Según parece, el diputado ha decidido colocarse más cerca de un extremo para acumular un 40 % o más al estilo que en los medios lo hacen la Radio Mitre de Lanata & Longobardi o la cadena Fox. Bien clarito, con menos ambigüedades, ¿sin vergüenza?.

Foto.

Hablemos un cachito de política

800px-Bolshevik-meeting

2014 vino con la palabra “economía” tatuada en un pectoral y tuvo tus ojos.  Así seguirá, pero ¿y la política?

Sigamos pensando, que esto es día a día.

Foto.

War

571px-War_Office_Second_World_War_Official_Collection_H28513
Mi ametralladora
está llena de magia.
Pero soy solo un hombre más.

La Bersuit

Cuando salimos del bar se me vino a la cara la frase con la que Dilma Roussef cerró 2013: hay una “guerra psicológica” para generar desconfianza en la economía del país.

Me acordé de que en un hotel que queda a una cuadra de Plaza de Mayo, en noviembre, escuché a una dirigente del PT decir: “los empresarios en Brasil están en una huelga de inversiones”.

Caí en la cuenta de que “guerra” es una palabra que la presidenta más poderosa de América Latina no dice porque sí en el mensaje de fin de año a sus compatriotas, por más que en 2014 compita por la reelección. Pensé que un empresario haciendo una “huelga de inversiones” es alguien que pone en juego su razón de ser, que coloca sobre la mesa un último recurso.

Y luego vinieron las noticias desde Washington.

El día de Reyes, el diario del establishment financiero The Wall Street Journal nos instruyó, con mapa y todo sobre la “historia económica de dos latinoaméricas“, la del Atlántico y la del Pacífico. (Porque, al final del día, hay dos latinoaméricas, no 14 o ninguna, como parece querer hacernos creer cierto ‘poskirchnerismo’). Sin demasiada sutileza se dice allí: “los economistas señalan que los países del Pacífico están mejor preparados para prosperar…”.

El 9, los bonos de la deuda argentina se vinieron a pique.

El 11, Fareed Zakaria (CNN in partnership with Time) le dedicó un informe de 4 y medio de sus valiosos minutos a la Argentina para dar a entender que es una dictadura que arruina el país.

Y el 12, la editorialista del WSJ que escribe como para un taller literario de la CIA, Mary Anastasia O’Grady, le dedicó otra nota más a la Argentina para hablar del “derrumbe” de su economía.

Entonces acá estoy yo, un 14 de enero, con todo esto que se me viene encima después de charlar con un minorista del sector de la construcción del Gran Buenos Aires que se tomó la combi para venir hasta el centro.

Juan trae uno de esos bolsos que se abren desde arriba y se cierran con una soga. Y lleva una pila de facturas y de papeles escritos en lápiz para contarme “lo que está pasando”.

Arrancó con el negocio antes de la crisis, sin saber nada del sector. Cansado de que no entrara más nadie a su kiosko más que para robarlo. Luego de comprar un galpón, primero se llevó a laburar con él a un pariente y a gente que abundaba para hacer changas por dos mangos en plena malaria. Después tuvo un empleado. Y después otro y otro más. Recién en el 2006 se pudo ir de vacaciones.

Le molesta, le entristece que critiquen al Gobierno. Me habla de ese familiar que se la pasa despotricando pero que se está haciendo “una casa en un country”.  “La gente cree que cuando le va bien es por su propio esfuerzo y cuando le va mal es culpa del Gobierno”.

Como en un cuento me describe el proceso de concentración, extranjerización e integración vertical del sector. Había cuatro empresas. Ahora hay dos. Una era nacional pero ahora ambas son extranjeras. Una prometió empezar a producir acá, pero siguió importando. Las dos empezaron a moverse para cubrir toda la cadena. Desde la producción hasta la comercialización. Una compró a uno de los monstruos mayoristas con varias de sedes en el Gran Buenos Aires.

“Siempre se cubren con los precios”, me dice.

Me cuenta cómo estas compañías permitían pagar a plazos. Pero desde hace cinco años, primero hay que depositarles para luego hacerles el pedido. “Te entregan cuando quieren. Si te entregan después de que cambió el precio, lo que vos les depositaste no te lo respetan, te entregan menos o pagás más”.

Las múltiples bonificaciones de otrora se van reduciendo. Con lo cual es imposible para un neófito saber cuánto vale un producto mirando el precio de lista.

Me muestra listados de precios que en esta década han aumentado 14, 17, 20, 24 veces.

Me cuenta que a partir de este mes, la lista de precios se publica en dólares.

Me muestra un producto que una de estas empresas -que antes era nacional, que antes no tenía el volumen que tiene ahora, que antes sólo producía y no comercializaba- le aumentó un producto 28 por ciento en siete meses.

“Para mí quieren que reviente todo”, me dice Juan, mientras en la mesa de al lado un viejo descree que aquel análisis de Cristina haya sido un “falso positivo” y recita completos sus hechos de los apóstoles.

Juan me mira como si yo pudiera hacer algo. Y me dice “entendeme, yo no te cuento esto por mí, a mí me va bien”.

Insiste en pagar él, nos damos un abrazo y nos despedimos. Y se me viene a la cara la frase de Dilma.

Foto.

¿Sueñan los kirchneristas con ovejas eléctricas?

 

408px-Museo_del_Bicentenario_-_Afiche_-Lealtad-

 

Foto.

Roti Kapda Aur Makaan

31d69e705d698bf4_landing

 

El último día del año que pasó, el diario Hindustan Times publicó una nota titulada “el crecimiento de la Generación del Satélite“.

El texto describe las diferencias entre la llamada “Generación de la Medianoche”, aquella surgida de la independencia india, del 15 de agosto de 1947, y lo que el autor denomina la “Generación del Satélite”, cuya marca de inicio son las reformas de mercado planteadas por el entonces ministro de Finanzas Manmohan Singh, a partir del 1 de julio de 1991.

Así, la generación anterior tenía su eje más bien “en la identidad que en la ambición, más en la afirmación que en la prosperidad, más en la gratitud hacia los nuevos líderes políticos de la India que en una actitud de control hacia ellos”.

La que “nace” en 1991 lo hace junto con un nuevo paquete de liberalización económica, aunque también con con el lanzamiento de Star TV la primera emisora satelital de Asia. Esta generación, nos cuenta la nota, llevará 150 millones de nuevos votantes a las urnas en los comicios de este año. Y pone “la vara más alta”.

La nota relata que ya Atal Behari Vajpayee, primer ministro del 98 al 2004, se había dado cuenta del tema. Y en una oportunidad consideró que las aspiraciones de los indios ya no eran más “Roti, Kapda Aur Makaan” (comida, ropa y vivienda) sino más bien rutas, escuelas y hospitales.

“Roti, Kapda Aur Makaan” es no sólo un lema impuesto por Indira Gandhi, sino también una película de tres horas estrenada en 1974, que pueden completa y subtitulada en inglés acá, protagonizada y dirigida por Manoj Kumar, una especie de mezcla entre Ricardo Bauleo y Palito Ortega. El personaje de Kumar no encuentra laburo a pesar de tener su “degree” en ingeniería. Y bueno, eso.  

En un blog que leo por acá, opinan que los nuevos “Roti, Kapda Aur Makaan” de la india son “salud, riqueza y felicidad”. Otra nota por este lado juega con “comida, ropa, vivienda y teléfonos celulares“.

Volviendo al primer texto, se relata que en “la ‘nueva normalidad’ de las expectativas públicas era tarea del gobierno regular un amplio rango de actividades”. En ese contexto, crecen la movilización y las protestas contra “la corrupción, la injusticia y la política venal”.

Acá viene la parte del post donde se debería incluir algún paralelismo local con lo relatado, aclaraciones sobre varias diferencias nada menores y algún remate que haga aparecer al autor como más o menos inteligente y relajado.

Sin más, a los comentarios.

Foto.

Quilombo

800px-Malabares,_Plaza_chorro_de_Quevedo

Hay quilombo:

No hay quilombo:

En los próximos dos años, parece, el país se asemeja cada vez más a la ruidosa e inestable escena descrita en aquel exagerado pero gráfico post de El Bosnio (MAK).

En estos 10 años el FPV ha sido como un presidente de club que obliga a los comensales a pagar la cuenta antes de levantarse de las cenas de festejo, a la que invita a sentarse a cada vez mas socios. Incluso obliga a cancelar cuentas atrasadas de viejas cenas no pagadas. Todo esto lleva a duras peleas contra quienes deben, por reglamento, pagar la mayor parte de la cuenta, desacostumbrados a hacerlo y que por supuesto suelen ser los mas fuertes y con la voz mas potente

En este club ya todos incorporamos el derecho que tiene cada miembro a sentarse y disfrutar de la mesa y las razones sociales que obligan a solventarle la cuenta a muchos de ellos. Pero con el paso del tiempo nos molesta cada vez mas el griterío que se produce a la hora de pagar, nos molestan las feroces criticas al menú, a los utensillos, a los manteles y demás cosas, aun sabiendo que provienen de quienes deberán pagarla e intuimos sus intenciones, y todo termina afectando nuestro goce de la cena.

La cosa es inestable. Ahora hay quilombo. Ahora no hay quilombo. Ahora otra vez. La cena se sigue sirviendo pero el griterío aumenta.

Como para tener una idea de qué significa “quilombo” en este contexto, preguntémonos si hay dando vueltas por ahí muchos países de “ingreso medio” como el nuestro con:

a) Los niveles de sindicalización que tiene la Argentina.

b) Los bajos niveles de represión de las protestas en el espacio público que tiene la Argentina.

c) La participación del Estado en la economía que existe en la Argentina.

¿Cuál debiera ser en ese contexto entonces el “para qué” del Gobierno, su razón de ser, su Norte? ¿Ha encontrado la Casa Rosada  luego del fallo de la Corte sobre la constitucionalidad de la Ley de Medios, el 29 de octubre pasado, un horizonte, algún faro que diga “nosotros vamos para allá”? ¿La pregunta acerca de cuánto “orden” y cuánto “conflicto” acepta la sociedad se va respondiendo o todavía faltan acomodar cosas para que eso ocurra? ¿La mayoría de la sociedad -o el 45 por ciento que permite ganar una elección presidencial- quiere que se apunte contra los que hacen “quilombo” o querría poner reglas firmes para que directamente no lo haya? ¿Te pide mejor “comida” en la cena o comer “no me importa cómo en un lugar más tranquilo, con menos gente si es necesario”? ¿Tiene la fantasía de que “estábamos mejor sin tanto quilombo”? ¿Está dispuesta a tirar el agua con el bebé adentro con tal de tirar el agua? ¿Y si es así estamos fregados ?¿Qué pasa con la dinámica de “quilombo” al entrar a un año par que no tiene la válvula de escape electoral? ¿De qué manera podría el Gobierno aislar a los sectores que quieren “sólo quilombo” y premiar a los que quieren llegar por las suyas, como políticos, lo mejor posible a las PASO de 2015? ¿Cuál es la mejor forma de dejar “fuera de juego” a los que quieren llegar a las PASO con “mucho más quilombo”?

Con quilombo. Con quilombo dije. ¡Quilooomboooo! ¡QUI-LOM-BO! Será de dios no se escucha nada en esta cena…

Foto.

¿Frente Amplio para la Victoria?

800px-Alaska_Governor's_Office

 

Unos comentarios:

Foto.

El primer CEO de la Argentina

BuffetKanyoro

 

A ver si debatimos un poco.

La ausencia en la escena pública de Cristina Kirchner me resultó atronadora. Veo las fotos, las imágenes y la que falta se vuelve una presencia ineludible. Imposible de ignorar.

La impresión que me da a mí es que lo que queda en la escena, casi todo lo que queda en la escena participa de un consenso notorio, explícito, claro. Porque lo que tenemos hoy ante nuestros ojos a uno pero también a otro lado de eso que se llama Frente para la Victoria cuando está ausente aquella mujer es -un poquito más acá o un poquito más allá- un verdadero programa de gobierno listo, ya redactado, al que apenas hay que ejecutar.

¿En qué se expresa ese “consenso” en el que están “opositores” y hay “oficialistas”?

Por ejemplo, en los conceptos vertidos por el vicepresidente y analista senior de la agencia de calificaciones Moody’s, Gabriel Torres, en una reciente conferencia en Buenos Aires.

Torres señaló que el país debería:

De esa forma, el país podría salir a pedir a tasas bajas “hasta 3 puntos del PIB“.

Como decía, este consenso político que suena muy bien por TV se ve en opositores  y también en una parte nada despreciable de quienes van en boletas FPV o las impulsan. Se trata de un consenso del que, al menos así y al menos por ahora, no participa la paciente de la Fundación Favaloro.

Este “plan” se expresa también en la opinión de Jay Newman, gerente senior del fondo buitre Elliott Management, que litiga contra la Argentina por la deuda pública en los tribunales de Estados Unidos.

Ha dicho esta semana Newman, en un llamativo afán por cuidar el bienestar de los ciudadanos argentinos:

Si el Gobierno llega a un arreglo “justo” con los holdouts eso derivaría en “significativos beneficios para la Argentina”. Es que según Newman, de esa forma, se reduciría la “inflación galopante” y también bajarían los “costos” para que el país tome deuda. Y de esa manera podría ahorrarse, según sus estimaciones, “74 mil millones de dólares por intereses más bajos en los próximos diez años, sin cambiar su actual stock de deuda”.

Pero eso no es todo. Un pago a los holdouts -básicamente el fondo Elliott, dicho en criollo- también resultaría en muy buenos beneficios para los argentinos desde Ushuaia a La Quiaca, nos cuenta el señor Newman. “El ahorro para las provincias podría llegar a 825 millones de dólares”. Hola, gobernadores e intendentes, qué tal. Y las empresas -qué tal, Grupos, cómo están- podrían ahorrarse hasta “2 mil millones de dólares anuales, entes de pago de impuestos”.

Y también, de esa forma, nos dice el ejecutivo, una mejora del clima inversor atraería la inversión extranjera directa, “significativamente impulsando las perspectivas de crecimiento del país”.

Salvando las distancias, este consenso en el programa económico a implementar que -sostengo- seduce a casi todos los dirigentes que vemos en las fotos de los diarios en momentos en que Cristina está en una sala de cuidados intensivos, es muy similar a lo que se le propone a Dilma Rousseff desde las páginas de The Economist, cuando la revista se pregunta en tapa si Brasil “la fregó”.

¿Y cuál es el programa de los mercados para Brasil expresado en esta publicación londinense?

No digo aquí que pedir prestada guita afuera sea vender a la patria. Discutimos fuerte sobre estos temas el otro día en una cena con compañeros. ¿O no estamos arreglando las cuentas con el CIADI? ¿O no estamos haciendo el nuevo índice de inflación con el Fondo? ¿O no estuvo la Argentina a punto de emprender un camino parecido a aquel, una vez, en 2007, y otra vez más, en 2011? Cierto también es que el Gobierno no lo tomó -por ahora-.

Después de todo, esto es “un proyecto político” y no “un modelo económico”, como suele decir Cristina. Es decir, se trata de instrumentos en función de un objetivo que, por cierto, es la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Nación (aplausos y ovación). Porque además -sobre esto sí nos gritoneamos en la cena- qué pasa si al gobierno popular se le acaba la cuerda económica antes de “inventar algo” que supla este “programa” que no quiere adoptar ¿no?.

Lo que quiero hacer notar con este breve texto es que Cristina se ha convertido en la única voz potente, la única de primera y segunda línea que parece decir -por ahora- “este programa completo, así cerradito, a mí no, papá”.

Al aceptar sin cuestionamientos un programa de gobierno prefijado, buena parte de la dirigencia política argentina dentro y fuera de las boletas del FPV -a lo que habría que sumar, me parece, unos jefes sindicales sin votos que, como tales, más tarde o más temprano, no les queda otra que alinearse,  y sectores de la intelectualidad local que o bien odian al kirchnerismo o bien tan sólo  se han aburrido de él- parece querer encaminarse a dar un paso singular.

Se trata, para expresarlo de algún modo, de dejar atrás al último Presidente de la Nación, al último que para ganar en niveles de autonomía hace “cosas raras” y elegir al primer CEO de la Argentina. Me sale decirlo así, qué se yo. En el sentido que ningún CEO hace cosas raras. Y tampoco hace política en sentido estricto, claro.

Me dirán que Raúl Alfonsín y Carlos Menem adoptaron políticas vinculadas a los intereses de los grupos concentrados de la economía argentina. Es probable. Igual de cierto es que, cuanto menos, eran dirigentes políticos -en toda la envergadura del término- de un espesor que hoy no veo por ningún lado.

Pronta recuperación para Cristina Kirchner. Quedan dos años y la historia nunca está escrita. ¿O sí?

Foto.

“Yo soy tu padre”

 

450px-Darth_Vader_signature

Luke: Master Yoda… is Darth Vader my father?

Yoda: [avoiding the subject] Rest I need. Yes. Rest.

Luke: Yoda, I must know. If you know, tell me.

Yoda: Your father he is.

(“Star Wars: Episode VI – Return of the Jedi”)

Se suele debatir sobre “qué va a pasar después” en política. Eduardo Blaustein nos mandó un post sobre “el poskirchnerismo, desde el kirchnerismo”  con preguntas acerca de qué será de todo esto.

Eduardo plantea, y estoy de acuerdo, que una primera pista está en las definiciones de Cristina sobre el peronismo en la entrevista que ofreció en la TV Pública.

Cuando Hernán Brienza le pregunta por el kirchnerismo, no lo puede definir. Pero cuando le preguntan por su relación con Perón, puede hacerlo perfectamente, sin dudar, como yo no había visto antes en estos diez años.

Y aquí mi hipótesis. No es “el futuro del kirchnerismo” lo que hay que discutir. Es, para decirlo de manera provocadora: “cuál es nuestra relación con Perón”. Y sí, otra vez, cuál es nuestra relación con el peronismo. Con la “memoria histórica del pueblo con el peronismo”.

Veámoslo un poco a Néstor Kirchner en acción. “Peronista, no justicialista”. ¿Se pregunta alguna vez qué será de él en el futuro?

Veamos el video de “Ateneo, Ateneo“. A ese Kirchner que despotrica porque pierde en el reparto de cargos cuando se cierra la fórmula Lúder-Bittel, a la que votará.

Veamos a Néstor Kirchner intendente con la boleta del PJ en el 87.

Veamos a Néstor Kirchner gobernador, con Menem en el 91. Ese gobernador, el gobernador que empuja el auto en la nieve.

Veamos su “ruptura” con Menem. Y más tarde la forma en que integra el Grupo Calafate.

Veamos su calentura con Duhalde, cuando en pleno 99 el entonces candidato a presidente “menemiza la campaña”, corre al Grupo Calafate, pone de jefe de campaña al menemista que sigue acusado con haberse quedado con cosas de los desaparecidos “Chiche” Aráoz. Veámoslo en ese encuentro en Tanti de agosto del 99 donde sale a despotricar otra vez y dice:

Nosotros no somos duhaldistas. No respondemos a liderazgos sino a proyectos políticos“.

Y leamos esa nota de Miguel Bonasso donde cuenta que dos semanas antes, Duhalde y Kirchner habían ido a ver a Cavallo a su departamento de Avenida del Libertador.

Veamos cómo Duhalde pide “un cafecito”, Kirchner “un vaso de agua” y Cavallo “cuatro tostados y dos coca colas”.

“Vos siempre mantenés la misma distribución del ingreso”, le dice Kirchner.

“Y vos sos el antimercado”, le responde Cavallo.

Razona Bonasso: “Con lo cual ponía en evidencia una curiosa paradoja, típica de las que suele prodigar el justicialismo: que fuera justamente Néstor Kirchner, jefe del ala progresista del duhaldismo, el operador elegido por el candidato para negociar posibles alianzas con Domingo Cavallo y Gustavo Beliz, para acortar la estratégica distancia que les lleva la Alianza en la Capital Federal“.

Kirchner, el que elude ser jefe de Gabinete de Duhalde. El que se saca aquella foto con Lilita e Ibarra. El que envía un avión de la Gobernación para llevar a un senador y tratar de voltearle al expresidente una ley más de ajuste que pedía el FMI. Kirchner, el que sería candidato de Duhalde. “Peronista, pero no justicialista”.

Una vez estuve en la Casa de Santa Cruz, durante la campaña presidencial de Kirchner, en 2003. Fue el día ese en el que aparece por ahí Torcuato Di Tella, quien luego sacarían un “libro de campaña” con diálogos con el candidato. Arriba de un televisor había un marquito con una caricatura, creo que era de Alfredo Sábat, de La Nación, en la que Duhalde estaba vestido de mago, hacía un ademán y aparecía Kirchner. El hombre que enterraría el ALCA en Mar del Plata. Al que Hugo Chávez definiría como “un justo, un valiente“, saliendo como conejo de una galera duhaldista.

“Peronista, no justicialista”. Respondiendo no a “un liderazgo, sino a un proyecto político”.

Fácil de decir, difícil de hacer.

Hace un par de años escribí acá un post que se llamaba “La cabaña del Tío Progre“.

Me pregunté ahí: “¿Creímos todo este tiempo que ‘Chacho’ Alvarez regresaría alguna vez en un avión negro a librarnos de todas las molestas contradicciones?”

Y también: “Dice ahora la oposición que es el ‘verdadero’ progresismo. Que el kirchnerismo es ‘un falso progresismo’. Suena el teléfono. Ring. No estamos. Hemos salido de viaje”.

Ahí estamos entonces. En un acto en la Tercera Sección Electoral. Inaugurando unas piletas para que jueguen los chicos, -a mucha honra- en calzas. Con Hebe de Bonafini y Alejandro Granados. ¿Peronistas? ¿O justicialistas? ¿Respondiendo a un proyecto político? ¿O a un liderazgo?

Cuando pensaba en este post me retumbaba una frase. “Sabemos adonde vamos y sabemos adonde no queremos ir o volver” (Kirchner ante la Asamblea Legislativa). Notarán que en la frase no está el presente. El presente siempre es impuro, impreciso, contingente, práctico; un lugar donde a veces el cuarto está en el cuarto y la cocina en la cocina, pero a veces deberá ser al revés. Lo importante es que sabe adónde va y sabe adónde no quiere ir (o volver). Tiene una identidad (“soy peronista, no justicialista”) y tiene un horizonte (“un proyecto político”).

¿El poskirchnerismo? Lo que tenga que ser, será.

Foto.

¿Y si nos miramos un poquito nosotros?

800px-Policia-bonaerense-1

León Arslanian fue ministro de Seguridad y Justicia bonaerense (de ahora en más, lo mencionamos como de Seguridad) del gobernador Eduardo Duhalde. Su secretario de Política Criminal fue Ricardo Gil Lavedra, leo ahora. Arslanian dejó esa cartera cuando el entonces candidato a sucederlo Carlos Ruckauf así lo reclamó.

Releamos una nota de Página 12 de agosto del 99 (del noventa-y-nueve, año en el que nacieron los jóvenes que votarán al próximo presidente…)

En una arremetida para revertir el cambio de tendencia en las encuestas, que comenzó a beneficiar a Graciela Fernández Meijide, el vicepresidente de la Nación y candidato a gobernador bonaerense del PJ, Carlos Ruckauf, puso contra las cuerdas a su candidato a presidente, Eduardo Duhalde, y dejó al borde de la renuncia al ministro de Seguridad y Justicia, León Arslanian. Ruckauf salió con los tapones de punta: no pidió “mano dura”, como hasta ahora, sino prácticamente gatillo fácil, al afirmar que “hay que meterles bala a los ladrones”, y propuso, en un eventual gobierno, volver a colocar un policía uniformado como jefe de la bonaerense, un abierto cuestionamiento a la reforma policial que impulsa Duhalde desde hace un año y medio, de la mano de Arslanian“.

Ruckauf ganó aquellas elecciones y fue gobernador durante tres intensos años en los que, entre otras cosas, nombró al intendente Aldo Rico, como ministro de Seguridad.

El último día de junio de 2002, el entonces gobernador Felipe Solá nombró a Juan Pablo Cafiero como su ministro de Seguridad y Justicia bonaerense. Hacía horas habían caído asesinados Darío Santillán y Maximiliano Kosteki a manos de la Policía provincial.

“El proceso de depuración de la bonaerense (iniciado por Eduardo Duhalde cuando era gobernador) quedó incompleto y hay que terminarlo. Hay que sacar a la Policía delictiva”, dijo el funcionario en aquel momento. Habló de “aplicar el máximo rigor” con los policías que delinquen.

En septiembre de 2003, Solá fue revalidado en las urnas, en medio de la primera primavera kirchnerista (?). Y diez días después de ese triunfo, nombró en la cartera a Juan José Alvarez, funcionario que ya había estado en el mismo puesto durante la gestión de Carlos Ruckauf, hasta el 26 de diciembre de 2001, cuando fue reemplazado por el ahora intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo.

Alvarez duró poco. En diciembre de 2003, Solá lo reemplazó por un amigo suyo, el ingeniero agrónomo Raúl Rivara. El 23 de marzo de 2004 fue asesinado Axel Blumberg. Y pocos días después, “con el apoyo de Kirchner” llega nuevamente Arslanian para ponerse al frente de la Bonaerense. Durante su gestión desapareció Jorge Julio López, hay que decir.

A Solá lo sucedió en 2007 Daniel Scioli, quien nombró a Carlos Stornelli, ministro que volvió a designar un jefe de Policía uniformado. Duró bastante. Hasta 2010, cuando entró en escena Ricardo Casal porque “Daniel necesitaba otro perfil para la etapa que viene, que es más electoral” (sic). La desaparición de Luciano Arruga, en enero 2009 no es que lo haya eyectado del cargo, como vemos.

Bien.

Si repasamos la historia de la jefatura política de la Seguridad en la Provincia notaremos una serie de idas y vueltas. Idas y vueltas en las que los “avances” en términos de las políticas públicas que todos sabemos que más funcionan -¿a largo plazo?- han estado a cargo de Arslanian (la primera vez un año y la segunda tres años y medio) y Cafiero (un año y pico). El resto han sido retrocesos.

Algo de eso pasó últimamente a nivel nacional. En diciembre de 2010 se creó el Ministerio de Seguridad de la Nación, cargo en el que asumió Nilda Garré.  Antes de eso, en comparación con cuánto se habla de la Bonaerense, bastante poco había estado en agenda la cuestión de que “la Policía Federal nunca fue reformada”.

En marzo de 2012, Sergio Berni asumió como secretario de Seguridad. La cartera quedó bicéfala y a partir de entonces… sí, otro “retroceso”.

Y acá llegamos al punto. Insisto: dos “ministros piolas” en territorio bonaerense en los últimos quince años. Avances y retrocesos, que es lo peor que puede ocurrir en Seguridad porque ese ir para atrás parece llevarse todo puesto.

¿Y cómo reacciona la sociedad (no los que leemos Página 12) la sociedad en su conjunto ante los retrocesos? ¿”Castiga” electoralmente a los que aplican los retrocesos? ¿O incluso hasta los premia? ¿Qué pasa cuando vienen los “avances”? ¿La sociedad se “banca” los avances? ¿Qué le pasa a la gente en ese “mientras tanto”? ¿Se banca ir contra la Policía? ¿O prefiere que se muestren por TV los videos de cómo cazamos “negros”? ¿Y eso por qué pasará? ¿Y qué tendremos que hacer para que deje de pasar? ¿Las cámaras de seguridad, como sociedad, votamos ponerlas en donde viene el malón, por donde hacemos las caravanas de carretas hasta nuestros countries? ¿O mejor deberíamos hacerlo adentro de los barrios cerrados, uno de esos en el que el otro día se reventó la mayor cocina de droga? ¿Y de ponerlas adentro de las comisarías, qué pensamos?

¿Por qué los Diez Puntos de Acuerdo por la Seguridad Democrática no hacen intendente ni gobernador a ninguno de nuestros “compañeros” (en la República Argentina, digo)?

¿Y si empezamos a pensar por qué no logramos (nosotros por qué no logramos nosotros) convencer a nuestros conciudadanos de que los “retrocesos” son retrocesos y de que los “avances” son avances en lugar de levantarles el dedo y decirles que somos los que más sabemos de seguridad y qué es lo que hay que hacer y qué no? Las convicciones tengámoslas bien firmes, compañeros. Pero para hacernos los soberbios ante gente que tiene miedo o dolor ¿no nos faltará tomar mucha sopa?

Foto.

¡Sangre!

Churchill

 

(Comparto una columna que me rebotaron de una revista porque, me dicen, “el país se está incendiando” y “el editor quiere sangre” (?). Me pregunto ¿la reacción es un botón de muestra del vértigo que invade a algunos sectores que creen ver en estas últimas PASO un agujero negro en el que todo lo conocido está cayendo y terminando YA? Lamento aguar el espectáculo, pero me parece que seguirá habiendo en el futuro cercano alguna combinación que aún desconocemos de cambio y continuidad. Seguiremos viviendo en este país al que tanto queremos. Y seguiremos teniendo ganas de pensar. Espero que les guste la nota)

-.-

¿Qué características de los liderazgos presidenciales de Néstor y Cristina Kirchner mantendrá quien resulte electo para suceder a la actual Presidenta de la Nación en 2015? ¿Los recursos de poder de los que hará uso el próximo mandatario implicarán una ruptura total con los esquemas conocidos en esta década o habrá algún tipo de continuidad?

En política es difícil prever los acontecimientos. Y de hecho lo que parece el rumbo más “obvio” no siempre es el que adoptan los líderes políticos. Sobre todo aquellos que perciben con más precisión que otros los cambios en el contexto.

Algo así le ocurrió a Néstor Kirchner. En mayo de 2003, con el 22 por ciento de los votos en su haber -y no todos considerados “propios”-, el “sentido común” indicaba que le hubiera correspondido avanzar con una política de amplios “consensos” con otros sectores de poder. El editorialista de La Nación Claudio Escribano evaluó en aquel momento que la Argentina había “resuelto darse gobierno por un año” y planteó públicamente que la única opción que tenía el mandatario era aceptar cinco puntos sobre los que sectores concentrados de la economía tenían amplio acuerdo, todos ellos vinculados a las políticas neoliberales de la década anterior. De la mano del liderazgo de Kirchner, los acontecimientos se precipitaron en otro sentido.

Para despertar y afinar estas y otras preguntas posibles sobre el futuro político de la Argentina, bien vale la pena inspirarse en un libro publicado en 2009 por Cambridge University Press: “Going Local. Presidential Leadership in the Post-Broadcast Age”, de Jeffrey E. Cohen.

El autor recuerda que cuando George W. Bush accedió a la Presidencia en 2000, con menos votos a su favor que su rival demócrata, Al Gore, algunos analistas indicaban que, para “curar las divisiones de la Nación”, el flamante jefe de Estado debía “construir un gabinete bipartidario de unidad”.

“En lugar de ello, Bush erigió una administración fuertemente partidaria y gobernó como un ardiente militante durante sus dos períodos de gobierno”, destaca el politólogo de la Fordham University.

La explicación que da Cohen surge a partir de cambios en el contexto que determinan modificaciones en el estilo de liderazgo presidencial vigente. Es que según este catedrático, “los estilos de liderazgo presidencial se adaptan a cambios en el contexto”. Así, “los presidentes, como actores racionales, se adaptan a circunstancias cambiantes o al contexto porque el contexto afecta su capacidad como presidentes de movilizar recursos que pueden usar para afectar votaciones del Congreso”.

El politólogo Samuel Kernell había sistematizado algunas nociones sobre el estilo presidencial de liderazgo “anterior” en Estados Unidos, con su obra “Going Public: New Strategies of Presidential Leadership”, de 1986. En aquel libro, el profesor de la Universidad de California indicaba que los presidentes norteamericanos habían dejado de lado una estrategia “transaccional” con los principales referentes del Congreso y en lugar de ello, por entonces “salían al público” -principalmente a través de los grandes medios de comunicación y, sobre todo, mediante mensajes de “cadena nacional” en horarios televisivos centrales- para “presionar” a los legisladores, de modo de lograr la aprobación de leyes clave.

Algunos años después, Cohen argumenta a su vez que determinados cambios en el contexto hacia la década del 90 hicieron que esa estrategia ya no resultara más efectiva. ¿Las principales modificaciones?: partidos políticos más “polarizados” ideológicamente y un sistema de medios más fragmentado -que incluye sistemas de cable e Internet-. A partir de ese panorama, salir a hacer planteos en la prensa “nacional” no tiene el mismo efecto que tenía en las décadas del 70 y 80. Para Cohen, ahora en lugar de salir a la “nación”, los presidentes norteamericanos se enfocan en enviar su mensaje en un contexto más “angosto”: se enfocan en actividades públicas que les permitan consolidar su base de apoyo partidaria, lograr respaldo en algunos grupos de interés considerados muy influyentes, al tiempo que buscan influir en la opinión pública a nivel “local” en territorios seleccionados de la geografía norteamericana.

Como ejemplo de esa estrategia, el autor destaca el ferviente apoyo logrado por Bush en la base política republicana, así como en determinados grupos de interés y lobby, al tiempo que recuerda una campaña a la que llamó “60 ciudades en 60 días” para promover una reforma en el sistema de Seguridad Social.

Parte de la razón por la que viajo por el país es porque no todos se informan a través de las noticias nacionales. Con todo el debido respeto a los medios nacionales, la mayoría de la gente accede a las noticias a través de medios locales. Y si uno quiere influenciar a la opinión pública, la mejor manera de hacerlo es viajar por el país y hablarle directamente a la gente”, señaló el propio Bush en 2005.

Apenas unos apuntes sobre algunas lecturas de otras latitudes de modo de empezar a pensar qué herramientas “kirchneristas” seguirán usando los presidentes argentinos a partir de 2015 y cuáles cambiarán, sea cual sea su origen partidario.

Foto.

Y… pan y queso, dame la Patria

Potrero_(1)

(…)

Y otra vez explicar el kirchnerismo, pensé. Diez años van. Y no me sale así, de una, mirá vos, ja. No me sale. Se me presenta la ridícula tarea de explicarle a este tipo el kirchnerismo acá, en un bar cerquita de Plaza de Mayo y no sé cómo hacerlo.

Estoy cansado esta tarde además, no puedo así de una. Mirá vos. Pensé que cualquier tarde como esta podría hacerlo de memoria. Pero me agarra otra vez de sorpresa. Diez años y estos tipos no entienden al kirchnerismo todavía.

Pero es eso en definitiva, ¿no? Es justo eso. El hecho de que no entiendan por qué. Vos fijate. El mismo fulano este me lo está diciendo. ¿Porque qué es lo que me está diciendo de última? Me está diciendo “pero si la alternativa es mucho más fácil”. Es eso. Que ellos te entiendan, que ellos te puedan encasillar lo hace todo mucho, pero mucho más “simple”, ¿entonces por qué? ¿Qué es lo que quiere Cristina? Si la alternativa es mucho, muchísimo más fácil. ¿O no tiene razón en eso acaso? Es así.

Y ahí entonces,  quizás esté la respuesta posible en esta charla que empezó cuando el tipo me dijo

- ¿Cómo estás, bien? Mucho gusto.

- Igualmente, cómo te va.

- Bien, bien. Mirá pedí algo porque llegué un poco antes, estaba por acá…

- No hay problema, pido algo a ver, sí, un cortado. Y una medialuna ¿puede ser? De manteca, gracias.

- Bueno, como te comenté en el mail, yo trabajo como analista en tema de riesgo país para la empresa GARGARULLO.

- Sí, te guglié.

- Ah, claro. Bueno, como sabés somos contadas con los dedos de una mano en el mundo que hacemos esto. 

- Claro.

- Y bueno, lo que pasa es que hay países en los que con sólo mirar los números ya está y hay otros a los que tenemos que venir y reunirnos con gente para hacernos una mejor idea y calificar. Uno de ellos es la Argentina. 

-  Ah sí, me imagino. Pero yo no soy experto en el tema y sabrás también que tengo una posición favorable a las políticas del Gobierno

- Sí, sí, pero nos reunimos con distinto tipo de gente, algunos funcionarios, otros no, otros economistas privados, observadores. Y yo soy amigo de @SANGANGARDA que es amiga o creo que conoce a @SOTOLEKE en Twitter y me recomendó que te contactara. 

- Bueno, dale, si te sirve, no hay problema claro, charlamos.

- Bueno. Como sabés, nosotros de 58 puestos calificamos a la Argentina 51. En realidad, por los números que tiene la economía, le da como para estar de mitad de tabla par arriba, bastante bien. Pero, bueno, ciertas cosas, la incertidumbre…

- Ajá. Me parecía, sí.

- Y bueno, un tema que nos interesa ver es si llegado el caso de un fallo por el tema de la deuda en Nueva York que (…) entonces si el Gobierno (…) se puede radicalizar o (…) con los bonistas que (…) el canje (…) porque en ese caso nosotros (…) si los pagos se redireccionan (…) en dólares (…) pero (…).

- Mirá, a mí me parece la verdad (…) no la veo esa (…) para mí (…) Cristina no es “revolucionaria” (…) fijate lo que dijo el otro día el funcionario (…)  otra cosa distinta es con los buitres que (…) todo mal con esos (…) y el Fondo además, me parece (…) así que (…) vos dormí sin frazada (…) campeón. Para mí, eh, guarda. Lo digo sin información, de puro observador.

- Ah. Y también lo que vemos, lo que nos preguntamos, bah. Porque el Gobierno haciendo tres o cuatro retoques nomás, tampoco muy drásticos, podrían salir al mercado y (…) porque Evo Morales fijate (…) pide al 4 por ciento (…) y eso que ellos (…) pero eso sería mucho más (…) no entendemos bien (…)

- Sí, mirá, yo no descarto que llegado el caso como herramienta (…) lo ha dicho el propio Gobierno (…) no es cuestión (…) no veo a nadie dogmático en eso acá (…) qué se yo (…) nidea…

- Es que sería mucho más simple todo. Y no se entiende bien la verdad…

- No, claro, yo te entiendo pero…

(…)

Y la última parte de la charla estuvo buena porque se ve que el tipo algo caza  ¿no? Conoce bastante a los jugadores. Pero hay otra parte que no le cierra, no entiende por qué el kirchnerismo en última instancia no va por el camino recto. El business as usual. No entiende por qué el kirchnerismo. No entiende el kirchnerismo. No entiende.

Y recién ahí me dí cuenta que, a diez años, eso puede ser que sea lo importante. O lo esencial. Que es un juego riesgoso, sí, claro. Pero no deja de ser importante. Y creo que ahí le pude tratar explicar un poco

- Mirá… digámoslo así. ¿Sabés lo que me parece que quiere Cristina, si yo tuviera que apostar? Quiere que vos, que sos de la empresa GARGARULLO, una de las que contadas con los dedos de una mano hacen esto en todo el mundo, tenga que venir acá, a un bar cerquita de Plaza de Mayo a preguntar (a un papanatas como yo -esto no lo dije-) qué es lo que va a hacer ella. No siempre fue así, eh. Acá en otro momento, si uno quería saber qué iba a pasar,  primero venía la opinión del presidente de la asociación de bancos -que ahora ni sé cómo se llama- después la de una larga lista de gente y recién al final la del Presidente. El kirchnerismo siente, piensa, percibe -creo yo que por lo que interpreta de los últimos 30 años de Historia- que su poder es más y no menos estable si alguien como vos tiene que tomarse un avión y venir acá a preguntar y si no entendés bien por qué la Casa Rosada hace lo que hace. ¿Y eso le genera costos y riesgos? Sí. Costos y riesgos. Que pueden llegar a ser grandes. Pero el Gobierna considera que son menores a que si vos y GARGARULLO están seguros de qué es lo que van a hacer ellos.  Porque además, fijate. Podés hacer más o menos todo lo que dice el libro, todo lo que vos podrías entender perfectamente e igual despertarte una mañana y tener 30 puntos menos de aprobación de un saque, como les pasó a Piñera o a Dilma. Creo que el kirchnerismo es más o menos eso, para arrancar.

(…)

Foto.

Lenguaje corporal

Toshusai_Sharaku-_Otani_Oniji,_1794

 

“¿Y vos qué ves?”, me preguntaron en un Havanna que queda en Perón y Callao.

¿Yo?… Y… Qué se yo…

Néstor Kirchner fue un tipo que hizo dos cosas, básicamente. Apostar a ubicar al Presidente de la Nación (en este caso, él, ja) entre “los poderosos de la Argentina”. Entre aquellos (varios, pero no tantos) que pueden definir -en parte- quién recibe qué, cuándo y de qué forma. La operación requiere de un elemento central que es el de la incertidumbre. La mesa del Presidente, por tanto, se convierte en un lugar ineludible por el que sí o sí hay que pasar. Es una mesa en la que no está definido de antemano qué va a ocurrir. Tenga uno el apellido y la cuenta bancaria que tenga. Ahí puede ocurrir una cosa, otra o alguna tercera. Se da entonces un espacio de incertidumbre. Habemos quienes no logramos distinguir bien entre ese espacio de incertidumbre y lo que llamamos “política”. Habemos quienes consideramos que sin ese -puede haber otros más, claro- espacio de incertidumbre no hay política en sentido estricto. ¿Deberíamos creer otra cosa sobre lo que nos parece que será mejor para nuestros hijos?

Ese espacio de incertidumbre, que sigue con Cristina, es lo que “molesta” del kirchnerismo a los sectores que “deberían” estar manejando el país. En el país no hay una “división”. Sólo ocurre que de una lectura que hace de los 30 años de democracia, el kirchnerismo considera que sin aquel espacio de incertidumbre el gobierno se hace menos y no más estable. Que el Presidente (que ahora se llama Cristina) corre más peligro. Apenas por eso la odian, no por otra cosa.

(blalbablaylasucesión-scioli-??ungober—**nador-qué?onda??!!bbla**//ablalabla)

En ese contexto, van diez años de gobierno. Luego de diez años de gobierno en la Argentina, la “lógica” indica que tu ciclo se vaya terminando. Lo esperable es que termine, que continúe sería inesperado. El panorama, sin embargo, está abierto, sin definición.

(yahoralaprovinciablabablablaylaencuestapinpinpincagamo’onoteparecee//e—-bbla??)

Diría si tuviera que apostar que Sergio Massa se tira ahora no porque tiene “huevos”, como le hace decir a un sindicalista, sino porque los sectores (económicos sobre todo) que están detrás de él le dicen “es ahora”. Me imagino que hubiera preferido tirarse con un panorama económico más complicado. Con la posibilidad de pegarle de lleno al Gobierno. Pero eso no ocurre.

El discurso y la estrategia de Massa están dictados por lo que diría cualquier encuesta. Si el kirchnerismo no conservara fortalezas y cierta competitividad, tendría el discurso de De Narváez.

El intendente de Tigre habla de dos maneras. Con las palabras le habla a una porción importante, gruesa, de la población bonaerense. Con el lenguaje corporal le habla a los sectores económicos que esperan que termine el ciclo de “incertidumbre” en la Argentina. “Soy yo, muchachos. Soy yo, eh. No escuchen lo que digo. Soy yo. Acá”.

Si la gente, si nuestro pueblo, cree, aspira, considera, sueña que va a obtener “más” con “menos” de esa incertidumbre, Massa va a ganar.

(peroclaa-a-a-a-cla—nononon%%%onienpeeedd..eeehhhnoooeeessasiiiiiiinono-no-no&&!!noesasíííííí)

Y estaría bien si la gente cree eso que gane, como (casi) todo en democracia. Pero la gente que de verdad sufre, que le teme y que odia la incertidumbre que promueve el gobierno, aquellos a los que el intendente de Tigre dirige no sus palabras, sino su lenguaje corporal (“yo soy, acá; soy yo”), saben que no es así. Como por ejemplo Santiago Urbiztondo, el economista jefe de FIEL, cuando nos señala en Ambito Financiero: muchachos, “no existe kirchnerismo de buenos modales“.

(ynossssoootroconchalaloraaa%%%%porquenosssotrolequisimo’deciraaeeeyyoo”zanini-ledijimomiráqueledijiiiimooooo””ojuntèmonooodecileacristinaynibolaaa-sonmuyycerradooooeeeeeeeeyysshhooooooooo)

¿El kirchnerismo? Sí, tiene problemas, claro. Desde ya. El cepo al dólar fue una señal que le dice al que compra dólares y al que le gustaría poder comprarlos alguna vez en su vida que esa incertidumbre puede estar dirigida a él. Yo creo que no es así, pero vaya si se puede interpretar así. Y el oficialismo ha sufrido situaciones que lo debilitan, claro. La más dura es la ruptura de las centrales sindicales por temas “políticos”. Ha sido una pérdida grande. Y también el choque que se da entre algunos sectores del oficialismo -o que podrían ser oficialistas- y el “volante tapón” de los unidos-y-organizados-por-Cristina, a los que muchos en el ancho mar peronista consideran soberbios, irrespetuosos y hasta inútiles. En el partido, en el territorio y en el Estado.

(ahoraentonce’masssiiittttaa%%/nosgarca-’elvotoconfussionentonces5-6-7-puntolaspasssoooppppperogüüüeeeydoooopppoooo??????)

¿El nuestro? El nuestro es un buen candidato. Con una mano levantada por Cristina y otra por Scioli implica un mensaje que en la provincia de Buenos Aires todavía quiere decir muchas cosas y muy importantes, no jodamos.

(yessshhhhyyyoooo????tepareeeecceeeeyesshhhhyyyyyoooo-masssiiiittttaa—secomenlopibecruddddoommmmmmmmmm)

Desde que se cerraron las listas a Massa lo vi nervioso y dubitativo. Muy preocupado por no mezclar sus palabras con su lenguaje corporal.

Hay una elección competitiva. Vayamos, escuchemos, pensemos, actuemos y compitamos, entonces.

La cuenta, por favor.

Imagen.

Dicen que somos aburridos

Antonio_de_la_Rúa,_Barack_Obama,_&_Shakira_(2009-02-02)

Se cumplieron hace poco dos años de esta nota de Beatriz Sarlo en la que dictaminaba que el kirchnerismo había logrado tejer cierta “hegemonía cultural”.

Nos recuerda Sarlo en la nota que:

La dominación resulta del solo ejercicio político; la hegemonía es producto de fuerzas sociales y culturales. No es simple coerción, aunque implica que el poder político intervenga en la vida cotidiana, dándole su forma cultural a la dominación.

Y luego:

Los gobiernos necesitan producir un bien que escasea en las sociedades actuales. Necesitan producir convencimiento en los gobernados. No se trata de saber si Kirchner fue hasta donde asegura la canción “Nunca menos”. Se trata de que todos crean que fue hasta allí. Ese convencimiento va más lejos que los datos materiales y es un objeto raro y frágil: una creencia. La hegemonía cultural se sostiene en creencias, que incluso pueden contradecir datos objetivos, aunque no pueden hacerlo de manera permanente. Por eso, porque, además de creencias, la materialidad social tiene su peso, una hegemonía no puede pasar por alto el cambio en las bases materiales. Durante un tiempo se podrá pensar “nunca menos” que un plan social, pero no por un lapso ilimitado, salvo que se intente el experimento siniestro de una sociedad ya no partida entre ricos y pobres, sino entre quienes pertenecen al mundo del trabajo y quienes nunca van a entrar en él. En ese caso, habrá que escribir la canción de los desocupados: “Nunca allí”.

Bien. Ahora vamos a debatir.

De los sectores y/o personalidades que hacen ruido en el debate público, de aquellos que no son oficialistas, creo que a esta altura de 2013 podemos identificar dos sectores.

Hay uno que está muy enojado. Siente rabia, repulsión por el kirchnerismo. Afectado o no por la prohibición de la venta de dólares para atesoramiento -aunque en general, sí- este sector necesita una provisión permanente de material nuevo para indignarse. A ver, de qué nos indignamos hoy.

Noto que hay otro sector que intuye que el “denuncismo” no garpa y que más bien parece haberse aburrido del Gobierno. Sí. Que se ha aburrido del kirchnerismo y de sus ademanes. Están aburridos de Cristina. Están aburridos de sus discursos. Por supuesto, están muy aburridos de los kirchneristas. Y aún más de quienes cantan

 

Vengo bancando este proyecto
Proyecto, nacional y popular
Te juro que en los malos momentos
Los pibes siempre vamos a estar
Porque Néstor no se fue
lo llevo en el corazón
con la jefa los soldados de Perón

Pero no diría yo que se aburren porque esos gestos en sí choquen con alguna porción de la realidad -que puede ser, cada uno dirá-. Ni porque hayan cambiado dramáticamente las “bases materiales” de sobre la que nos instruye la compañera Sarlo. Sabemos todos que este gobierno nunca ha sido revolucionario. Ni antes ni después de que surgiera esta (extinta) “hegemonía cultural”.

Creo más bien que hay sectores se han aburrido de la forma más simple que uno puede aburrirse de algo. Como en ese momento en el que detecta que algo ya no está más al tope de las nuevas viejas olas de lo “in”. Que algo ya no es ni rebelde estéticamente, ni novedoso. Que es repetitivo y que ya “no da”. Así como El Mató a un Policía Motorizado ya no es la banda nueva. Como se puede poner la tecla de  “>>” y adelantar el (qué antigüedad) CD.

Hay otro rasgo más político de la cosa. “Aburre” la apelación del kirchnerismo a que en esta democracia no sólo están los candidatos y los electores. A que hay otros actores que juegan o buscan jugar en la “política”.

¿Que porque el kirchnerismo mencione mucho a los actores “corporativos” será acaso que entonces no existen más? ¿Que es todo una superchería, un mecanismo lingüístico de la Casa Rosada para dividir en dos el panorama? ¿Que todo es forma? ¿Que no hay fondo?

Y mirá que en este blog hemos debatido (¿tempranamente?) si no había sobre la mesa demasiado Laclau. Y de cuánto conflicto es demasiado conflicto. Y de que si uno gobierno no se ocupa lo suficiente de la agenda siempre ascendente de la gente, pierde. O de que, como dijo Dilma Rousseff el otro día: “O povo quanto mais tem mais quer“.

¿Pero creer que AEA no existe más? ¿Que el presidente de la Corte Suprema no es un señor con ambiciones políticas? ¿Que el “señor Magneto”, como dice Kunkel es un apenas un recuerdo? ¿Que la City es un invento? ¿No será mucho? Si hasta nos hemos enterado de que parece que existía la CIA nomás…

Ni sólo hay corporaciones, ni sólo hay dirigentes y electores. Porque hasta si hablamos de municipios… ¿sólo hay intendentes y vecinos?

Pero claro. Resulta que el kirchnerismo es punto. Que no está “de moda”. Que está como en ese lugar en que se encuentran aquellas canciones de fines de los 90, de principios de los 2000, que no son todavía viejas ni llegan a clásicos.

Y sin embargo…

Foto.

Poniendo la mesa (de arena)

Michael_Jackson_1984_Actualitation (1)

Entonces:

Foto.

¿Alumbrado, barrido y limpieza?

Okaloosa_County_4.svg

 

¿El “promedio” de la sociedad “gira hacia el centro”? ¿Nunca “giró” hacia la izquierda? ¿O es que ocurre otra cosa?

Sólo tengo preguntas. Pongo unos elementos sobre la mesa:

¿Porque saben qué pasa? Los daños que ha sufrido este país muchos se los adjudicaron a determinados gobiernos, es cierto, hubo gobiernos que provocaron daños, pero también es bueno preguntarse a qué intereses respondían  esos gobiernos, porque si no terminamos fijándonos en la política y en los gobiernos y no en quienes manejaban a esos gobiernos y a esos políticos. Y cuando uno rasguña, rescata o rasca un poco, ve que en realidad esos gobiernos que provocaron tal vez daños terribles al país, tragedias como la del 2001, la tragedia de la desocupación, de la represión, del endeudamiento, la tragedia de la confiscación de los ahorros de la clase media, en realidad uno recuerda al presidente o al ministro de Economía que hizo eso, pero tendríamos que mirar un poquito más allá, a quiénes respondían ese  Presidente  y ese ministro de Economía. ¿Porque saben qué? Si no podemos confundirnos y creernos que las cosas las decidían los gobiernos. ¿Y saben cuál es el problema que han tenido con el gobierno desde  el año 2003 para bien o para mal? Que desde el 2003 en adelante las cosas que se deciden desde el gobierno son porque las decide el gobierno, éste es el gran problema. Y entonces digo que la independencia no solamente es del Poder Judicial, acá se habla de la independencia del Poder Judicial y yo quiero también plantear la independencia del Poder Ejecutivo de los grandes poderes concentrados de afuera y de adentro, la independencia del Poder Ejecutivo de los monopolios, la independencia del Poder Ejecutivo de las grandes presiones que sufrió para tapar todo lo que había pasado durante la dictadura y que todo siguiera igual“.

Pero entonces no me queda claro. ¿La sociedad gira hacia “el centro”? ¿Nunca “giró” a la “izquierda”? ¿O es que ocurre otra cosa?

“No es como acá”

Salvador_Allende_(1970)

Los cuatro postulantes de la oposición chilena, el llamado pacto Nueva Mayoría, participaron de un debate de cara a las primarias de ese espacio político, de las que surgirá un candidato presidencial. Esta coalición la integran la Concertación (Partido Socialista, Partido Demócrata Cristiano, Partido por la Democracia y el Partido Radical Social Demócrata) a los que se suman el Partido Comunista de Chile, la Izquierda Ciudadana y el Movimiento Amplio Social e independientes de centroizquierda.

Los candidatos son la expresidenta Michelle Bachelet; su exministro de Hacienda, el independiente Andrés Velasco; el presidente del Partido Radical, José Antonio Gómez; el exalcalde democristiano Claudio Orrego.

Más allá de los posicionamientos de cada candidato sobre los distintos temas, me interesa repasar las cuestiones que se fueron planteando durante el debate. O sea ¿qué se debate hoy en Chile? Aquí van los ejes planteados por los organizadores del debate:

Luego hubo temas “secundarios” planteados por una platea

En forma paralela, a Bachelet se le preguntó sobre una tragedia que ocurrió durante su gobierno, la del terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010. El presentador indicó que familiares de víctimas relatan que escucharon información oficial acerca de que no había riesgos de tsunami, regresaron a sus casas y encontraron allí la muerta. ” Qué le dice usted a los familiares de esas víctimas y pediría perdón?”, es la pregunta. Bachelet pide, entre otras cosas “que haya Justicia” y expresa “una de las lecciones que quisiera que sacáramos todos es que el país no estaba preparado, pensábamos que los organismos técnicos tenían la capacitación, la calidad y hemos descubierto que no era así”.

Al repasar estos temas, tenemos más elementos para preguntarnos ¿es Chile el ejemplo ‘total’ que muchas veces se presenta en términos de ‘calidad institucional y democrática’”? ¿Es acaso la Argentina actual ese reino del retraso, la imprevisión, el subdesarrollo y el populismo descontrolado y autoritario que a veces se busca plantear?

¿Nos quedamos pensando, como Luis Solari que “allá lo tienen más resuelto“? ¿O empezamos a ver los grises en todos lados, allá y acá, mejor?

Foto.