Pablo D

Que no copen la parada Reloaded (Sobre Papel Prensa v. II). La discusión que sí hay que dar.

Es, la de Papel Prensa, una historia que reenvía a discutir muchos otros ítems, varios de los cuales han sido materia de debate en los últimos años, los de gobierno K. A fuerza de conciliar con la sinceridad, todos, pero en especial alguien que, como quien esto escribe, es estudiante de derecho, deberíamos abstenernos de emitir juicio respecto de actuaciones judiciales que no hayamos examinado exhaustivamente. No obstante ello, varias de las cuestiones que hacen a la problemática madre trascienden lo estrictamente legal y nos interpelan a todos los que siempre hemos estado interesados en el debate político, siendo que en esta historia convergen, también, muchas implicancias en ese sentido.

Es, para empezar, objetivamente indiscutible que la pareja presidencial ha convivido durante mucho tiempo en paz con aquellos a quienes hoy se imputan crímenes aberrantes. Pero ello no debería fungir de “sí, pero” a que finalmente sea colocada en agenda la investigación sobre la venta de la papelera. Cabe recordar, cuando se oyen este tipo de argumentaciones, que no es porque sí que para los delitos de lesa humanidad se haya previsto la imprescriptibilidad. Parece una perogrullada, pero las víctimas de tales aberraciones no pierden sus temores apenas derribados quienes los oprimieron. No todos, al menos. Y no suena muy noble dudar de las motivaciones que haya podido tener para declarar quien se conoce que, efectivamente -sea antes o después del traspaso accionario en cuestión-, sufrió secuestro, tortura y vejaciones varias, sea cuando sea que la confesión se haya producido. Sentado ello, uno supone que debería haber, al lado, una reflexión acerca del papel de la sociedad civil durante la dictadura, de las relaciones de todo tipo que con los jerarcas establecieron varios de los más importantes estamentos corporativos del país, y de las implicancias que, a posteriori, todo eso significare para la salida democrática. Porque es innegable que el golpe no llegó porque sí, sino que vino precedido de sonoros reclamos que, en pos de la llegada del poder armado, hicieron las más pesadas y aun vigentes entidades empresariales. Ese reclamo (y, más luego, también apoyo) fue bien retribuido por los milicos. Hay círculos que cierran en todas estas historias. Era, fue, un ida y vuelta permanente. Porque a renglón seguido, vale la pena rastrear cual fue el papel de los grandes medios durante los años de plomo, y habrá que concluir que no cabe otro calificativo que el de lamentable. A ver, acéptese que era difícil para la prensa contar todo lo que en materia de violaciones a los DDHH ocurría. Anda por allí un imprudente llamado Robert Cox que puede decir lo contrario, pero igualmente tómese por válida la premisa, siquiera a modo de hipótesis de trabajo: No era fácil informar, de acuerdo. Pero una cosa es eso, y otra muy distinta es haber editorializado o mentido acerca de determinados procedimientos que emprendió el ejército contra la ciudadanía –sobre todo contra la porción de aquella que no estaba involucrada en militancia ninguna, lo cual viene a echar por tierra la estúpida teoría de los dos demonios, el enorme engaño que encerraba aquello de que “los militares llegaron porque había una guerrilla desbocada”-. Del mismo modo, nada puede justificar haber hecho propaganda de un oprobioso modelo económico que perpetró el genocidio (y fue condicionante supremo) a lo largo de los posteriores veintisiete años de democracia (y contando) que llevamos.

¿No hay lugar a pensar que si se hacía lo uno –bancar el relato procesista- era porque había lo otro –en este caso la obtención de la papelera, más otras cuantas concesiones que hubo-? ¿Cómo puede uno poner tan fácilmente en el banquillo de los acusados a una víctima de terrorismo de estado, pero le cuesta tanto asumir que es justo intentar determinar las vinculaciones civiles que tuvo el golpe?

Es un debate muy necesario. Papel Prensa es quizás el más claro ejemplo de cual fue la alianza social que sostuvo al Proceso, con un estado obteniendo legitimación de su accionar, mediante la construcción de sentidos que ejercieron los que, a cambio de ello, obtenían frondosos negocios. Y esto tiene reminiscencias en la actualidad. Porque todos los que en su momento pujaron por instaurar lo que finalmente no fue más que una herramienta para la consecución de un modelo de negocios que lo beneficiase indefinidamente –que, vale reiterar, es la única razón por la cual hubo el golpe de de 1976-, siguen allí donde estaban, a pesar de que el instrumento pasó: ese, el ilegal, pero también otros legítimos que nunca supieron, quisieron o pudieron ponerse firmes para dejar de ser gendarmes empresariales en lugar de serlo del pueblo que los consagra. Y siguen en pie no de cualquier manera, sino insistiendo en fórmulas que fueron el fracaso de varias generaciones de una sociedad.

Ya no pueden fogonear salidas armadas, pero sí han condicionado todos los gobiernos que hubo desde 1983 a la fecha. No es este, claro, un fenómeno que únicamente ocurra en Argentina. Este comentarista considera oportuno traer aquí una reflexión del senador chileno Carlos Ominami, de la Concertación, quien le dijo a José Natanson en el libro “La Nueva Izquierda” (una especie de biblia para quien esto escribe, vital para el entendimiento del actual proceso político sudamericano), que el problema chileno sigue siendo la desigualdad, y que se hace difícil combatirlo dado el poder que continúan acumulando los sectores privilegiados de por allí. Menciona, entre otras cosas, la llegada al poder mediático de los fulanos (quienes, ¿casualmente?, empezaron a hacerse duros durante el pinochettismo) como factor de presión. El regimen de Pinochet y el Proceso de Reorganización Nacional fueron hermanos gemelos. Debería llamarnos a la reflexión.

“Se discute poder, esta es una pelea por ver quien la tiene más larga”. Vaya novedad. Claro que es así, y en buena hora que lo sea. Para que la disputa pueda ser saldada, de una vez por todas, en favor de la política, único modo que tiene la sociedad de empardarse con los poderes fácticos. Nunca, por otro lado, los cambios surgen de otra cosa que no sea la disputa de intereses. No existe que los procesos de renovación se den en calma. Puro chamuyo para atemperar las cosas de parte de quienes nunca quieren que nada cambie.

Aquí no está en discusión ni en juego, la libertad de expresión. Dirimir el poder que, sin ningún derecho, disputan los dueños de lo que bien denomina Eduardo Aliverti como “megacorporaciones que, entre otros negocios, manejan multimedios”, no equivale a poner en jaque las libertades cívicas, ni mucho menos, hasta más bien absolutamente todo lo contrario (viene bien tener presente la distinción que hiciera Raúl Degrossi entre periodistas y dueños de medios). Libertad de prensa no es sinónimo de andar presionando por nuevas posibilidades de hacer dinero, aún si esas presiones son receptadas. Porque el poder fáctico, hasta donde se sabe, no está entre los mencionados por la Constitución Nacional en su parte orgánica.

No Néstor ni Cristina Kirchner, sino Raúl Alfonsín, fue destinatario de un “me lo hacen mierda” de parte de la señora Ernestina Herrera de Noble, cuando el extinto líder radical dijo, a grito pelado y con su pulgar en alto, que Clarín era “un ejemplo vivo de contra qué tienen que luchar los argentinos”.

No Néstor ni Cristina Kirchner, sino Carlos Menem, oyó como Héctor Magnetto le decía que el de Presidente de la Nación es un “puesto menor”, cuando el riojano acusó al CEO clarinista de querer usurpárselo.

No Néstor ni Cristina Kirchner, sino Adolfo Rodríguez Saá, supo decir que a él lo habían barrido Duhalde y Magnetto, cuando se opuso a efectuar una brusca devaluación como la que luego vino, y que en una semana de gestión debió reunirse con el RRPP del grupo, Rendo, nada menos que tres veces.

No Néstor ni Cristina Kirchner, sino Eduardo Duhalde, se dice que habría recibido una dura advertencia apenas asumió: “La tapa del domingo puede venir con nafta o con agua”. Se le pedía devaluación y licuación de deudas, a cambio del guiño. Es solamente un trascendido, pero ha de haber funcionado, a juzgar por el posterior tristemente célebre “La crisis causó dos nuevas muertes”.

No Néstor ni Cristina Kirchner, sino César Jaroslavsky, dejó para la posteridad la frase “Ojo con Clarín, que ataca como partido político y se defiende con la libertad de prensa”. No Néstor ni Cristina Kirchner, sino Ricardo Lafferiere (ex senador de la UCR durante el alfonsinato), fue quien sufrió el castigo de tener que finalizar su carrera política, simplemente por haber propuesto una ley de derecho a replica.

Jorge Fontevecchia, a quien nadie podría catalogar de kirchnerista, supo escribir (en la edición de Perfil posterior a la media sanción de la Ley de Medios, ): Se discute quién manda en la Argentina y, aunque no lo parezca, para algunos legisladores es la segunda parte del “que se vayan todos” de 2002. Desde la perspectiva de ciertos políticos, los grandes responsables del fracaso de la Argentina que desembocó en la salida explosiva de la convertibilidad son quienes tuvieron el poder en los 90, que no eran los políticos sino las grandes corporaciones. Y Clarín es su quinta esencia porque influye determinantemente sobre AEA, la Asociación de Empresarios Argentinos, y a la vez encabeza la corporación de la comunicación”.

Con todo eso, ¿como hay el coraje de ponerse del lado de quienes se dicen guardianes de la palabra cuando en realidad no hacen y han hecho siempre con ella más que tenerla de instrumento de presión para sumar nuevos negocios? Si Clarín, como se dice (y es cierto), antes arreglaba con los K, y ahora no lo hace, ¿qué era lo que daba a cambio en el tal arreglo? ¿Callarse cosas que ahora sí dice, tal vez? Entonces resulta que el amor a la libertad se negocia según convenga. Y es que el concepto mismo de periodismo, en el marco actual de las conformaciones empresariales en las cuales se desarrolla, es muy cuestionable, pues ha trocado lo que debería ser fidelidad a la honestidad profesional e ideológica y coherencia, por fidelidad a los patrones de sus empresas.

Volviendo a Robert Cox, fue vivado por la corporación mediática por haber dicho que Chávez era un dictador. Pero nada se dice de que también destacó el momento actual de la Argentina como el de mayor libertad de prensa que él haya visto, que era lindo que se pudieran discutir libremente todos los temas, que Magnetto siempre, para él, anduvo “detrás de algo”, que son necesarias leyes para frenar las corporaciones comunicacionales porque son dañinas, que es un problema que los medios tengan vinculaciones con empresas comerciales, que él mismo hubo de estar en listas negras de LN, que el papel de los socios de PP durante la dictadura fue el que fue porque ellos estaban del lado de los militares. En fin.

Un simple repaso como este (burdo, torpe, desprolijo, liviano si se quiere), dice muchas cosas. La principal, seguramente, es que está la posibilidad para quienes no se sientan seducidos por el kirchnerismo de no estar al margen de la disputa que se abre. Porque bien se ha dicho por estos días, que a este gobierno se lo puede cambiar. De hecho, se han cambiado los gobiernos que han hecho falta cambiar. Pero Clarín ahí está. Que no le hace ningún bien a la democracia que siga así como está. Y que sí hay la posibilidad de cambios en la vida de cada uno si se modifica su capacidad de influencia, porque de hecho hubo cambios -para mal- a partir de que la adquirieron.

Que no copen la parada Reloaded (Sobre Papel Prensa v. I). Poniéndolos en la disyuntiva.

Cuando se discutía la Ley de Medios sostuvimos que la tenían muy difícil aquellos que decían que el kirchnerismo se quería hacer de una herramienta que lo habilite a silenciar voces críticas, si se observaba la reforma que se proponía en la autoridad de aplicación, el (por suerte) extinto COMFER.

Sería ridículo que quien quisiera armar una embestida contra los medios audiovisuales, dejara de lado el diseño del COMFER, que constaba de un solo integrante y puesto a dedo por el Poder Ejecutivo, en favor del sistema consagrado por la 22.526 -tal el número de la nueva ley de servicios de comunicación audiovisual- que implica quitar la nueva autoridad de aplicación de la dependencia de Jefatura de Gabinete -que sí tenía el COMFER, ahora depende directamente el P.E.N.-, crear órganos nuevos, inexistentes al momento de la sanción de la ley (Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual en el ámbito del Congreso Nacional, Consejo Federal de Radiodifusión -donde se ven representadas las provincias, sector privado, sector público, sindicatos, universidades y organizaciones no gubernamentales-, y Defensor del Público, -propuesto por la bicameral y ungido por el pleno parlamentario-; y, finalmente, multiplicar la cantidad de sus integrantes por siete (un presidente y un director designados por el Poder Ejecutivo Nacional; tres directores más propuestos por la bicameral -seleccionados por ésta a propuesta de los bloques parlamentarios, uno por cada uno de los tres bloques más importantes; hoy sería uno por el kirchnerismo, otro por la UCR y el restante por el PJ corporativo-; y los últimos dos directores a propuesta del Consejo Federal de Comunicación Audiovisual, debiendo uno de ellos ser un académico representante de las facultades o carreras de ciencias de la información, ciencias de la comunicación o periodismo de universidades nacionales).

En resumidas cuentas, se pasó de un modelo donde el Presidente hacía y deshacía a su antojo, a otro en el que, literalmente, se rodeó a sí mismo la manzana con fiscales y policías.

Algo similar ocurre con el proyecto Papel Prensa. Y hasta va más allá. La Presidenta propone que se cree una bicameral de seguimiento de la fabricación, comercialización y distribución del insumo, pero esta vez en el ámbito del Congreso Nacional. Novedad si las hay. De ser aprobado el proyecto tal comisión debe integrarse según la proporción que cada bloque represente del pleno de las cámaras. Esa regla daría como resultado 2,7 de los 8 diputados y 3,44 sobre la misma cantidad de senadores que se estipula integrarán la comisión: Es decir, el kirchnerismo será clara minoría en la comisión bicameral, que será el órgano encargado de recomendar la aprobación o no del marco regulatorio que proponga el ejecutivo al pleno de cada cámara -allí el FPV es minoría, muy clara en Diputados-, que es donde se decidirá la suerte del mismo. Por si todo ello fuera poco, se da parte a los diarios de todo el país para que asistan a la comisión bicameral, que por si todo fuese poco, tendrá carácter de permanente -al igual que, por ejemplo, la bicameral que ejerce el control de los DNU-, es decir, no tendrá el receso legislativo que la CN prevé para el Congreso Nacional.

Hay flancos a pulir, claro. Sseguramente dejados a drede, serán parte de las negociaciones a las que el oficialismo quiere mostrarse bien predispuesto. Bien dijo Agustín Rossi, vale la pena recalcarlo: ninguno de los proyectos que promovió CFK durante su gestión fueron aprobados, como vulgarmente se dice, “a libro cerrado”. Ni siquiera el de la 125 no sufrió alguna modificación.

Gustavo Arballo, en su blog, señala que sería mejor un órgano de corte administrativo, designado, sí, por la bicameral, y con composición plural, en vez de que sea ella misma la que ejerza el control. Ciertamente, lo planteado por Arballo sería lo más lógico, teniendo en cuenta la naturaleza del sistema de gobierno argentino -orgullosamente presidencialista, él-. Pero hay que tener en cuenta el contexto político dentro del cual nace el proyecto. La efervescencia -llamémosle así por ser suaves- que rodea a la cuestión, por la locura desatada en torno a la misma por las corporaciones comunicacionales en su afán de que nunca nadie les regule sus (¿ensangrentados?) negocios, hacen que sea mejor que se de parte en el asunto directamente a los confiables (para Clarín) Oscar Aguad, Federico Pinedo, Silvana Giudici (sobre todo) y Patricia Bullrich.

Eliminar las sospechas que podrían generar los integrantes de un ente administrativo -por compra, por favoritismos, por todo aquello de lo que se suelen valer para desprestigiar a quien no se arrodilla a sus intereses los adoradores de la antipolítica- es clave. Interpela -la propuesta- directamente a los dirigentes políticos. Que vengan y tomen cartas en el asunto. Que digan ellos mismos lo que tengan para decir. Sincerar una disputa política, abriendo una discusión que divide las aguas. Lo dijimos acá, y lo reafirmamos ahora, se trata de retar a la Unión Democrática 2.0 a que se sincere, y diga si tiene o no autonomía de acción: Del mismo modo, volvemos a preguntarnos, ¿como harán para justificar un rechazo a que todos los diarios accedan al papel en condiciones igualitarias, si no es blanqueando su servilismo -manifiesto para Segundas Lecturas- a Magnetto y Cía.? Está clarito que con este proyecto al Gobierno no se le estará otorgando ningún poder omnímodo sobre la empresa, todo deberá pelearlo en la arena política. Por eso, la pelota la tiene ahora “la” oposición.

Y algo complicados deben andar, parece: Las primeras respuestas en concreto que se les han oído, oscilan entre proponer el cajoneo del proyecto (¿donde quedó aquel compromiso de “debatir todos los proyectos, los del oficialismo y los de la oposición”, que hizo Resto del Congreso cuando tomó por asaltó las cámaras legislativas?), y abogar por la construcción de una estatua en honor a Héctor Magnetto.  

¿Continuará?     

También acá http://segundaslecturas.blogspot.com/2010/08/que-no-copen-la-parada-reloaded-sobre.html

¡Oooooleeeee!

El Grupo A viene planteando proyectos de ley de cumplimiento imposible en su objetivo de horadar al Gobierno nacional. El anuncio respecto a Papel Prensa que hizo CFK responde en lógica similar: el oficialismo es minoría en ambas cámaras. Pocas veces “la” oposición se ha visto en una disyuntiva similar: ¿Cómo argumentarán que está mal que se declare de interés público la producción del insumo básico para la actividad a la cual vienen rindiendo pleitesía? ¿Y como justificarán que no está bien que todos los diarios puedan acceder al papel al mismo precio? 

El Grupo A está en un callejón angosto: o votan a favor de Clarín y queda claro que –como venimos diciendo hace mucho tiempo-, corporaciones mediáticas y oposición forman parte del mismo pack. O bien, votan a conciencia, y adiós a la visibilidad que les brinda el multimedios.  

Vaya disyuntiva.

Muchos de los dirigentes de la derecha carecen de armado territorial, encabezan emprendimientos personales. Esa orfandad de aparato puede ser reemplazada, creen algunos de ellos, por la promoción que significa recorrer los estudios de los canales de televisión porteños, así como también sus radios y las páginas de los diarios.

Valga como ejemplo de esto cuanto más fuertes resultaron las declaraciones que, a posteriori del anuncio de la Presidenta, hicieron Carrió, Solá y Pinedo, que los dirigentes de la UCR (el hijo de Alfonsín juzgó “correcta” la decisión presidencial), siendo que los radicales aún conservan buena parte de su otrora muy poderosa organización partidaria.

Muchos opositores han quedado descolocados, no saben que hacer, intentan confundir. Quieren investigar a Spolzki y a 6, 7, 8. Se equivocan, la investigación está cargo del Poder Judicial, a ellos les tocará decidir sobre otra cosa. No sea cosa que le quieran escapar a la responsabilidad.  

Se comieron el amague. Anunciaron: “chavismo”, totalitarismo, intervención/nacionalización/expropiación de la empresa, detención de Magnetto, fin de la libertad de expresión. Y resulta que, finalmente, de todo se encargarán los tribunales y el Congreso.

Clarín, como alguna vez dijera bien Juan Pablo Varsky, en estado de emoción violenta.   

Clarín/LN están perdiendo, sí, credibilidad, así sea muy de a poco. Sobre todo, se está viendo erosionada su capacidad de influir en el comportamiento de “la/su gente”. Convocaron a Plaza de Mayo para pedir por… ¡Fibertel! (por el chori y la coca, pero en su versión tecnológica, el modem y el Wi Fi). Les salió el tiro por la culata, juntaron –apenas- 150 tipos. Del mismo modo, se les está terminando la habilidad para hacer creer al pueblo que sus intereses son los de todos: defender a Clarín no es defender la libertad de expresión.

Muy bien lo expresó Lucas Carrasco –y este comentarista le pedirá las disculpas del caso por robarse el razonamiento-, Clarín no encuentra un sujeto social que sea capaz de encarnar sus demandas, como sí lo encontró para, por ejemplo, defender a “el campo”.  

Y entonces –y esto sí ya es copyright Segundas Lecturas- radicalizan su mensaje faccioso, para ver si pueden captar enconos desde la homogenización con quienes encarnan el gorilismo moderno. La moraleja: el kirchnerismo está muy dispuesto a hacerle perder grandes negocios (y esto a cuento de la ausencia de grandes empresarios –bastante lógica, ellos también se comieron la galletita del chavismo, no podían ir a convalidar una hipotética expropiación-) a todos aquellos que no se disciplinen al poder de las instituciones. Y lo hace (y lo hará) con la ley en la mano.

El argumento “¿por qué se acuerdan después de ocho años?”, se cae una vez que se recuerda que viene dicho por los mismos que, mientras ahora acusan por la lentitud del Gobierno en pelearse con Magnetto, antes le habían achacado su “apuro” por sancionar la Ley de Medios.

Estaba preparada una conferencia de prensa pegada al final de discurso de Cristina, y ante el desconcierto por un anuncio que no se esperaban tuvieron que retrasar las apariciones casi una hora.

Mostraron reportajes a Lanata y Fontevecchia que parecían hechos en función a condenar una avanzada de tipo comunista sobre la empresa; y los editoriales del día posterior parecían escritos antes de la cadena nacional, y en el mismo sentido.

El Gobierno recupera imagen y crece en las encuestas, hecho que pone muy nerviosos a los popes de toda la corporación económica liderada por Clarín, Techint y la Mesa de Enlace, los hace caer en barbaridades, y eso realimenta el circulo vicioso que favorece más aún al kirchnerismo.

Esto se inscribe en -y está atravesado por- la misma disyuntiva de siempre: Corporaciones o democracia.

Es un partido que está bárbaro para entrar a la cancha, y jugarlo.

Cuando uno se va de mambo…

Se torna ridículo, deviene gracioso. Los “grandes” analistas políticos de la derecha mediática le dan vueltas al asunto y no se lo explican. Resulta ser que Cristina Fernández y Néstor Kirchner están avanzando fuertemente en las encuestas (ella bastante más que él, por suerte), y nadie puede explicarlo. Están un poco desconcertados, siendo que hace un año atrás el tiempo lo ocupaban en imaginar como repartirían los pedazos de torta que dejaría el kirchnerismo (que cosa esa, que puedan imaginar como repartir lo que va a quedar; en 2003, casi no había lugar de donde rascar).

Solamente Beatriz Sarlo intentó un eufemismo, que en realidad tenía la misma intención de siempre. O sea, decir que todo se debe al supuesto clientelismo, solo que esta vez optó, Sarlo, por no condenarlo, sino -según sus propias palabras- intentar “comprenderlo”. Flojísimo. Llama la atención como no se hacen cargo de la parte que les toca, y pretenden -en su mayoría- culpar de todo al sector dirigencial de la oposición. “Porque se dividen” (¿por qué estarían obligados a unirse?, sería una buena pregunta para hacerles). “Porque no acuerdan un programa de gobierno común” (¿programa de gobierno en “la” oposición?).

¿De verdad piensan que todo se debe, simplemente, a que se dividen los opositores? Piensen. Un poquito, nomás. Vamos, que se puede. Igual de divididos y con la misma carencia de propuestas fueron a las elecciones de 2009, y sin embargo ganaron (ahí nomás, pero ganaron). A ver, va una ayudita: Exageración, ¿les suena? ¿No creen que se les fue la mano un poquito con los embates al Gobierno Nacional, y muchos cayeron en la cuenta de que tanto ensañamiento podía tener segundas intenciones, como advertía el kirchnerismo? ¿O que se fueron de mambo con los anuncios de catástrofes no ocurridas, y entonces, siendo que el Gobierno optó por plantear un duelo de relatos, el de ustedes cayó en desgracia por tanto Apocalipsis fallido, y encima, ante un 2010 que viene bien de números alguien pensó “me han estado engañando? ¿Se durmieron en los laureles porque creyeron que esto ya estaba listo, acaso?

Si un lector de Perfil.com lee “Por qué fracasó la mediación K” para solucionar la disputa entre Colombia y Venezuela -cuando la gestión ni siquiera había comenzado-, ¿que creen que siente cuando después ve al Secretario General de UNASUR anunciando que los países en pugna finalmente relanzaban sus relaciones diplomáticas? Si un seguidor de Alfredo Leuco le oye decir que nunca hubo menos libertad de prensa en democracia que en la era K, y después ve que la mayoría de lo que se ve, lee y escucha es una manada de lobos aullando tranquilamente a todo volumen contra el Gobierno, y con una saña como pocas veces se vio en la historia reciente, ¿no piensan que puede haber notado la distancia entre los hechos y los análisis que se hacen de ellos?

¿Y Morales Solá anunciando un muerto que no hubo? ¿Y las supuestas amenazas y/o escraches a periodistas? ¿Y aquello de que se acabarían las reservas del Banco Central si se usaban para pagar deuda externa? ¿Y Bonelli y Santillán anunciando una “caída estrepitosa” en la producción de automóviles para 2009, que finalmente se convirtió en récord de ventas? ¿Y el aislamiento internacional? ¿Y la leche, carne, pan, trigo, alfajores Milka, caramelos Sugus y gomitas Yummi que, supuestamente, habría que importar? ¿No bastaba con criticar, qué falta les hacía jugar tan a fondo, pintando un caos que en verdad no existe? Porque acá se habló de la necesidad de acabar con el régimen K ya que este había convertido al país en un infierno. Da la sensación que no es, al menos, tan así. Y que son varios los que se están dando cuenta.

Artemio, el “40 + 10”, el Teorema de Baglini y las embestidas de una derecha desesperada

El compañero Artemio López sostiene, hace ya varios meses, que la fórmula de la felicidad K es “40 + 10″. Fue ridiculizado por ello, calificada de loca y mentirosa su hipótesis, acusado (como era obvio de esperarse) de rentado. Pero en los últimos tiempos los voceros del establishment han debido tomar, así sea con pinzas, la teoría del “encuestador K”, para apurar a sus peones del Grupo A, ya que el muerto que creían haber matado goza de buena salud. Ya hasta los encuestadores de la derecha están advirtiendo del crecimiento K en los números.

Esto además, fue dicho, ha motivado que las patronales hayan decidido entrar ellos mismos a la cancha a jugar fuerte, y que la gran prensa que les sirve le esté metiendo duro en el armado de burdas operetas, con el tono y los nervios muy crispados. Pese a ello, el gobierno esta vez no entra las provocaciones que -a diario, casi por segundo- le son lanzadas, ya sea que provengan éstas de parte de Biolcati, Morales Solá, Leuco, Nelson Castro, Cristiano Ratazzi o la naranja mesiánica, que están en un mismo lodo, todos manoseaos.

Dejando toda esa bulla de lado: ¿Como evaluar si Artemio tiene o no razón, pero no basados en complicaciones matemáticas, sino en interpretaciones políticas? Y más que determinar si está o no cerca numéricamente el “enkuestador”, ¿tiene posibilidades reales el kirchnerismo de hacerse con la victoria en 2011, sea mediante el “40 + 10” o no?

Este comentarista arriesga una línea de análisis, en función del famoso Teorema de Baglini. Aquel que postula que “cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; y, cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven”.

Tenemos, de un lado, “una” oposición cuyas propuestas/posicionamientos de los últimos meses (82 % móvil, distribución de ATN´s, uso de reservas para cancelación de deuda externa, “ley del cheque”, poda de los derechos de exportación, entre otros) implicarían, sumadas, privar al tesoro nacional de ingresos por una suma cercana a los cien mil millones de pesos, para, por la otra ventanilla, cargarlo con nuevas obligaciones por un monto aproximado (si se aplica el anunciado aumento de 82% -y solo por tomar ese ejemplo- no solo a las jubilaciones mínimas, sino a todas las escalas) de ciento cuarenta mil millones de pesos. Y del otro lado, a un gobierno que apuesta al paso a paso, elevando, sí, el piso social, pero sin dejar de lado la necesidad de hacerlo con los pies puestos sobre la tierra, de modo sensato, no a la chacota.

O los opositores no saben, o son (por ser suaves) unos descocados. O bien ambas, y lo que pasa es que, en realidad, renunciaron a gobernar y/o se saben sin ninguna posibilidad de competir por ello. Porque no se explica que todas esas intenciones vayan juntas y casi al mismo tiempo, como no sea porque han desvariado. De racionalidad y razonabilidad, cero.

Lógico sería, si fuese cierto que tan lejos están los Kirchner de renovar el año que viene, que tales locuras vinieran propuestas por ellos mismos, no por sus rivales, de entre quienes se dice que saldrá el próximo presidente. Que si Resto del Congreso propone, digamos, 82 % móvil, Néstor contraatacara, cantase retruco: “82, no. Estoy jugado: 95 % móvil, 98, 110, y en todo caso, después de mi el diluvio, que Macri o Cobos se hagan cargo”.

Algo hay detrás de tanta preocupación del oficialismo por el cuidado fiscal, porque si fuese por el año que le queda a CFK, el famoso Fondo de Garantía de Sustentabilidad alcanzaría para solventar el tan mentado 82 % móvil. Lo que habría, entonces, es que olvidarse del pasado mañana, la sustentabilidad del sistema previsional a largo plazo –a mediano, siquiera-, tema no menor, uno supone o quiere suponer.

Por fin, si tan desesperados se ven los cónyuges presidenciales, ¿por qué hay la prudencia y la racionalidad administrativa de su parte, y manotazos de ahogado desde enfrente? ¿Será, acaso, por cuidar una caja que en adelante deberán seguir administrando? ¿Quien es realmente el que está en bolas y a los gritos? ¿Por qué no se deciden -los Kirchner- a apostar a una última bala, necesaria si es que está tan claro que en 2011 se las toman? ¿Que tanta preocupación por un futuro que no los incluiría?

No vaya a ser cosa que tengamos que pensar que Néstor y Cristina se volvieron unos repúblicos de aquellos, y se ocupan del futuro y porvenir de la patria, las políticas de estado y esas cuatro o cinco cositas en que todos tenemos que estar de acuerdo en no tocar durante doscientos mil millones de años, ¿no?

Se mueve el avispero (Parte II): “Peronismo” disidente, los ahijados de Magnetto

Hace algunos meses hablamos de cómo “se movió el avispero”, a partir de la interna de convencionales bonaerenses de la UCR. Por aquellos días, también se había producido una foto de todos los dirigentes del llamado Peronismo Federal, en el despacho del Senador Rodríguez Saá. Íbamos, también, a hablar de ello, pero alguna cosa nos detuvo.

Fue buena, finalmente, la espera, vista la visita de los popes del PJ de derecha a la casa de Héctor Magnetto, quien los convocó para comunicarles lo decidido en la cumbre que él mismo lideró (la de AEA toda y parte de UIA, aquellos cuyas ganancias millonarias son generosamente subsidiadas por el estado desde siempre), a lo que deberán atenerse si quieren recibir favores de su mega emporio comunicacional, vital para ellos dado que no tienen despliegue dentro del PJ.

El blogger de “Los Huevos y las Ideas”, Ricardo, arriesgó una línea del motivo por el cual Magnetto se decidió finalmente por ellos y no por lo que pueda surgir de la UCR: la mano de hierro que, al margen de todo lo que moralmente uno les deplora, efectivamente tienen los “peronistas” disidentes, para negociar con la CGT y demás focos de resistencia que a futuro puedan subsistir de la “minoría intensa”, a la cual se suele subestimar como problema de gobernabilidad de hipotéticos futuros gobiernos de signo distinto.

Este comentarista coincide, y quiere recordar que el kirchnerismo demostró poder gobernar a pesar de la altisonancia con que cierta clase media aturdió durante más de un año y medio a todo el mundo ante cada paso que se intentaba dar en el tema que fuese.

“La” oposición, ese híbrido cuasi inexistente, necesita ofrecer alternativas al actual modelo. Para ello, deberá reducir conquistas otorgadas por el kirchnerismo (¿cómo convencer, sino, que son “distintos de los populistas”?). Reducir beneficios traerá costos. Eso, ante una “minoría intensa”, no es un dato menor. ¿Quién podrá con la conflictividad que puede generar que determinado pueblo salte a la calle a defender lo logrado en ocho años si se lo quieren quitar?

Cabe agregar que en la UCR Magnetto tiene a Cobos, quien también da el perfil de felpudo buscado por el CEO de Clarín, pero sin agallas. Es un tipo absolutamente incapaz de plantarse frente a la adversidad. Timorato, anodino, carente de toda capacidad de iniciativa. Por otro lado, en el radicalismo pinta para ganar el hijo de Alfonsín, alguien no tan fácil de domar como Cobos. Es -el hijo de, y por lejos-, más digno que Cleto, quien no luce apto de plantarse ante nada, menos que menos ante Magnetto, un duro de verdad.

El plan urdido entre los mala leche de AEA y la mayoría de UIA, y de cuya implementación parece querer encargarse Magnetto, requiere de una mano de hierro, capaz de negociar con quien sea necesario hacerlo, y/o pegar si toca, sin hacer asco a ninguna de las dos.

Y para eso, uno cree –y parece que Magnetto también-, nada mejor que esa manga de traidores al peronismo. La mesa está casi servida.

La Nación se sigue metiendo en kilombos

Sigue adelante el operativo de desprestigio contra el Honorable Senado de la Nación, encabezado por el diario de orientación liberal La Nación, impulsado con fuerza tras la constitución de la mesa examinadora encabezada por Joaquín Morales Solá en el marco de la Exposición Rural. Tres notas y dos editoriales dedican a tales menesteres en la edición del día domingo.

Para su desgracia, desde este teclado hemos decidido salir a combatirlos con firmeza, aún cuando a veces los argumentos suenen repetidos. Es la actitud que, uno cree, corresponde tomar cuando se vienen encima las enormes megacorporaciones del establishment, con voz amplificada por sus empresas de medios, a operar en contra de las instituciones, solo porque no les gusta lo que éstas deciden. Y la verdad, es que se siguen embrollando solos. Sigue siendo todo muy burdo y torpe. Veamos.

Dice una de las notas, la de Gabriel Sued: ”(…) el 5 de mayo, luego de que la Nación se comprometiera a saldar con La Pampa una deuda de $ 690 millones, el oficialismo logró imponer la iniciativa en el recinto, con el respaldo de Verna y de su compañera de bloque, María Higonet.. Falso. Es al revés. Fueron Verna e Higonet, los firmantes del proyecto que autorizaba al ejecutivo el uso de reservas para cubrir vencimientos de deuda, quienes consiguieron el respaldo del bloque del Frente Para la Victoria, tras que la Presidenta CFK diese la orden de hacerlo.

Dice la segunda nota, esta sin firma: “(…) la sesión no fue lo que la oposición esperaba. El oficialismo logró aprobar, por 35 votos contra 34, el pliego de Marcó del Pont, gracias al voto favorable de Latorre, la abstención de Menem y la ausencia de Bongiorno. En esa misma sesión, la oposición se impuso por 35 a 33 en la votación para hacer coparticipables los ingresos por el impuesto al cheque, pero no reunió la mayoría de 37 votos. Latorre acompañó la iniciativa, pero Menem dejó el recinto.”. A la nota le falta aclarar que el día que se votó el pliego de Marcó Del Pont, estaba acordado no tratar ese tema, y cuando el conglomerado opositor se enteró que estarían ausentes el oficialista jujeño Guillermo Jenefes y la propia Bongiorno, ambos a favor de Marcó Del Pont, lo metieron de prepo en el temario de la sesión. Está muy bien, pero no vale luego horrorizarse cuando son los otros los que hacen cosas parecidas.

Dice la tercera nota, la de Mariano Obarrio: “El Gobierno se entusiasma, además, para ciertas leyes con la colaboración voluntaria o no del jefe del bloque de la UCR, Gerardo Morales, y del presidente del radicalismo, Ernesto Sanz, como ocurrió en la aprobación del casamiento gay.. Raro esto. En todo caso, el apoyo de Morales y Sanz lo consiguieron Vilma Ibarra y Silvia Augsburguer, autoras del proyecto de matrimonio igualitario (hasta mantuvieron reuniones reservadas entre ellos el día que el tema se trató en el Senado). Demasiado insistentes están en LN con eso, ¿qué tiene que ver en ello el kirchnerismo, que incluso tuvo unos cuantos dentro de su propio bloque que votaron contra la iniciativa?

Dice la editorial de Mariano Grondona: “Este grupo ambiguo, ambivalente, está integrado por siete senadores: Carlos Menem, justicialista por La Rioja; Roxana Latorre, justicialista por Santa Fe; Carlos Verna y María de los Angeles Higonet, justicialistas por La Pampa; Horacio Lores, del Movimiento Popular Neuquino, por la provincia de Neuquén y María José Bongiorno, de la Alianza Frente para la Victoria, por Río Negro. A estos seis habría que sumarles un senador por Tierra del Fuego porque a uno de ellos le dijo la senadora Hilda González de Duhalde, en pleno recinto, “Vos no estás limpio”, y no obtuvo de él la respuesta indignada que cabía esperar, sino, apenas, un incómodo silencio.”. Dos cosas. Primero, Bongiorno ya no pertenece al bloque del FPV. Lo abandonó hace tiempo, en una especie de borocotización invertida pero que no mereció escarnio público ninguno. Por otro lado, si Bongiorno fuese oficialista, ¿por qué demonios habría que acusarla de ambigua? ¿Por votar a favor del que sería su gobierno? Segundo, el senador por Tierra del Fuego al que se refiere Grondona, es Mario Colazo, que pertenece al bloque kirchnerista, por lo cual no tendría razón alguna de tener que explicar nada. Dicho sea de paso, la compañera Chiche se abstuvo en la votación por el Fondo del Bicentenario: ¿No es al menos sugestivo que Grondona la haya excluido a ella del listado de enfermos de zigzagueo siendo que no votó, siguiendo el esquema de pensamiento grondoniano, como “debería”?

Sigue, Mariano, diciendo: “Los parlamentarios zigzagueantes nunca se definen, al contrario, en forma definitiva, en el mejor de los casos porque todavía lidian con su conciencia y en el peor de los casos porque encuentran que es más rentable alquilar sus votos que venderlos.”. ¿Reconoce Grondona, con esto, que puede haber o que de hecho ha habido casos de senadores que alquilaron, para usar su término, su voto pero en contra del gobierno?, sería la pregunta.

Culmina su propia enterrada, el Profesor, con esto: “Es común, en las democracias maduras, que se lleve un registro público de cómo vota cada legislador para que, allí donde se advierta una conducta inconsistente, el parlamentario sospechoso deba dar cuenta de sus variaciones. Es que cada uno de ellos obtuvo su banca como miembro de un partido. Por eso lo votaron. Lo menos que se le puede pedir, entonces, es que, si la conducta posterior a su elección no guarda relación con su militancia anterior, la carga de la prueba de su conducta pretendidamente inocente recaiga, precisamente, sobre él, ya que, como en el caso del enriquecimiento ilícito, no corresponde a la ciudadanía, sino al propio imputado, esgrimir los argumentos que necesitaría para rescatar la rectitud de sus motivaciones.”. No podríamos estar más de acuerdo con Mariano Grondona en este punto. Que se cree tal registro, y a ver si le devuelven al oficialismo las seis bancas que le correspondería tener y hoy no tiene porque, vaya uno a saber por qué, le han sido “chupadas”. Con ellas, reiteramos (y reiteraremos hasta el hartazgo), el bloque del oficialista Frente Para la Victoria elevará su cuenta de bancas propias a 38, lo cual equivale a quórum y mayoría automáticos.

Dice, por último, el editorial sin firma, lo siguiente, y con esto cerramos: “(…) no existen hasta el momento pruebas de un posible pago de coimas (…)”. Y entonces, ¿de qué carajo estamos hablando, señores?

Nada más, su señoría. I rest my case.

Lo que viene, lo que viene

La actualidad muestra a un gobierno nacional que sortea dificultades con mucho éxito. Gobierna, administra, gestiona, con mayor vitalidad y facilidad de la que se imaginaba que tendría a esta altura del partido, cuando uno pensaba como serían estos tiempos el 28 de junio de 2009.

La movilidad jubilatoria dio, para 2010, más de 25% de aumento en los haberes de los pasivos (entre cuatro y cinco veces más de lo que hubieran crecido si se aprobaban los proyectos que, en ocasión del debate por aquella ley, ofrecían los distintos conglomerados opositores). La Asignación Universal por Hijo amplia su universo de cobertura a medida que se perfecciona su implementación, y de yapa su monto ha sido actualizado en un 22%, reafirmándolo como el plan de asistencia más importante de América Latina, al tiempo que impacta grandemente en los aún inaceptables niveles de pobreza e indigencia. El Consejo de la Productividad, el Empleo y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (obra del ex Presidente Kirchner, donde convergen patrones, trabajadores –CGT y CTA- y, por supuesto, estado), fijó el nuevo piso salarial en $ 1840.

(Sigue aquí… http://segundaslecturas.blogspot.com/2010/08/lo-que-viene-lo-que-viene.html)

Estrategias para que los cañones apunten al gobernador Kirchner

Desaires: colocado en la vereda enfrentada al oficialismo, el primer mandatario de Santa Cruz está en la mira presidencial para restarle aire en 1999.

Al senador santacruceño (mandato cumplido) Pedro Molina, quien supo ser jefe del bloque justicialista de la Cámara alta y secretario del vicepresidente Carlos Ruckauf, se le ha encomendado una nueva y curiosa tarea: desempeñarse como titular de la Comisión Nacional de Apoyo al Desarrollo de la Región Patagónica.

Como no podía ser de otra manera, fue puesto en funciones por el presidente Carlos Menem, quien ha decidido que Molina ascienda, desde el bajo perfil hasta la notoriedad, con un objetivo preciso y único establecido por el propio primer mandatario. Consiste en apuntar todos los cañones contra el gobernador santacruceño, Néstor Kirchner, y de paso contra su esposa, la senadora Cristina Fernández.

No es nuevo el fastidio que siente Menem por las actitudes de Kirchner, siempre en la vereda de enfrente, al punto de desairarlo hasta en eventos protocolares, como su ausencia en todos los actos en los que debía participar con motivo de la visita que efectuó el presidente de Chile, Eduardo Frei, hace algunos meses.

Amargo

Tampoco es nuevo que, en la intimidad, el mandatario se haya quejado amargamente por las actitudes del santacruceño. Pero lo que sí es una novedad es la estrategia diseñada para restarle aire para 1999, si es que Kirchner pretende ser candidato a presidente.

Fuentes seguras admitieron a La Nación que el mandatario está preocupado por evitar que la dupla Kirchner-Kirchner termine generando en el seno del justicialismo un polo “no menemista” para 1999.

También es un punto de preocupación que éstos puedan acceder a una alianza interna dispuesta a hacerle sombra a Eduardo Duhalde o a la fórmula que avale Menem, a quien se le admite la posibilidad de ser el gran elector.

Pedro Molina, otro integrante de esta entidad que buscará hacer obras en el ámbito patagónico y llevar de viaje a Menem sin necesidad de compartir escenario con Kirchner, estará acompañado por otro santacruceño.

Se trata del actual interventor del Correo Argentino y ex gobernador de esa provincia, Arturo Puricelli.

Puricelli, que se ha autodefinido como “un menemista de alma”, será el compañero de ruta de Molina, quien, de tener éxito en la tarea encomendada, podría convertirse en el candidato más cotizado para suceder a Kirchner en su provincia en 1999.

Mejor imagen

Ante la imposibilidad de que el actual gobernador de Santa Cruz pueda alcanzar un nuevo mandato provincial, avizora Menem, es que se pretende fortalecer la imagen combativa de su esposa en el Senado, para convertirla en su sucesora en la provincia.

El Presidente, en cambio, piensa cómo desbaratar esos sueños e instalar en el confín patagónico a un hombre de su propio riñón.

María Elena Polack

 

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=173302

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¡Caramba!

A propósito del Filmus-Solá de anoche en “A dos voces”

En el programa opositor de derecha “A dos voces”, que va por la señal de cable TN (que, a pesar de lo mucho que con ello se insistió, aún no ha desaparecido), debatieron el Senador del FPV, Daniel Filmus, y el Diputado del PJ Conservador, Felipe Solá, respecto de las hasta aquí infundadas acusaciones de que el kirchnerismo compra senadores.

Primero lo primero. El senador Rached dice que la noche de la 125 alguien le mandó un SMS ofreciéndole “lo que quisiera”, a cambio de su voto a favor de la postura del gobierno. Pues bien, hasta tanto ese supuesto SMS no aparezca, lo que denuncia Rached es mentira. Y punto. Esa acusación requiere y merece prueba. Si no la hay, pues cae, no hay vuelta que darle. Por otro lado, ¿dos años necesitó Rached para hacer la denuncia?

Pasando, ahora sí, al diferendo Filmus-Solá, la “estrategia” acusatoria de Felipe se basó en repetir hasta el cansancio que hay “senadores que hicieron campaña como opositores” y luego “terminan votando como oficialistas”.

Bastante débil, como no podía ser de otra forma teniendo en cuenta que es opositor, el fundamento felipista. Se lo derriba muy fácilmente.

Primero, que explique Solá donde está escrito que hay una “forma de votar opositora”, y otra “forma de votar oficialista”.

Luego, que nos cuente donde está escrita la obligación para los legisladores de votar en uno u otro sentido en forma predeterminada. ¿Y el “diálogo y consenso” donde quedó? ¿Ya se  olvidaron de “la posibilidad de llegar a acuerdos”?

Por último, y a cuento de que en algún pasaje de discusión -que Filmus ganó por goleada-, el Diputado bonaerense dijo “la Senadora rionegrina es opositora y vota como oficialista”: ¡Que lástima, para usted Señor Diputado, que se metió en ese terreno! Justo acá encontró un bloguero en condiciones de triturarlo en ese punto. Debió usted, respetable Felipe, haberse asesorado mejor.

La “Senadora rionegrina”, a la cual Solá hizo mención, es María José Bongiorno. Ella llegó al Senado en 2007, como segunda de Miguel Pichetto, y colgada de la boleta que encabezó, como candidata a la Presidencia de la República, Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner. Tras la derrota de 2009, Bongiorno abandonó la bancada senatorial del Frente Para la Victoria. Si Solá fuese consecuente con su postura, eso debería parecerle pésimo, porque aquí la cosa es al revés: Bongiorno “hizo campaña como oficialista” y “votó como opositora”, en el tema adelantamiento de elecciones, Ley de Medios, robo de comisiones.

O está mal para todos, o no está mal para ninguno, póngase de acuerdo, Señor Diputado. E infórmese mejor, también. Porque, además de Bongiorno, hay otros seis senadores en igual situación: el por ahora falso denunciante santiagueño Emilio Rached, los salteños Juan Carlos Romero, Sonia Escudero y Juan Agustín Pérez Alsina, el rionegrino Pablo Verani -estos cinco fueron todos electos en 2007 en la misma boleta que CFK-; y recientemente se ha sumado al grupo la formoseña Adriana Raquel Bortolozzi de Bogado, esposa del vicegobernador formoseño Floro Bogado. Ella ganó su banca en 2005 “como oficialista”, pero desde abril de este año actúa “como opositora” (porque está enojada con Kirchner, por no promover, el Jefe del PJ, a su hijo, Adrián Bogado, como candidato a vice del gobernador formoseño Insfran para 2011, y entonces así se cobra la terrible afrenta: Los caprichos del nene por sobre las instituciones republicanas, mira vos que bien), para terminar renunciando, ayer, a seguir perteneciendo al bloque del Frente Para la Victoria en la Cámara alta (sugestiva fecha de renuncia, siendo lo que por estos días se discute en torno a sus colegas).

Y en igual situación que esos seis senadores, hay dieciséis diputados (Victoria Donda, Daniel Katz, Graciela Caamaño, Gustavo Serebrinsky, Enrique Thomas –el de la ridícula denuncia contra la nueva Ley de Medios-, entre otros).

Por eso, si así lo desea Solá, podemos, sin problemas, someternos a los términos en que él quiere que se manejen las cosas. Entonces, y si las cuentas no le fallan a este comentarista, 38 senadores (mayoría y quórum automáticos garantizados) y 103 diputados deberán, de aquí en adelante, votar “como oficialistas”, acompañar todas y cada una de las propuestas del kirchnerismo.

Si esa es la propuesta, Señor Diputado, no hay ningún inconveniente, Pablo D firma el trato gustosamente. ¿Alguien más acompaña en AP? ¿Quiere eso, Felipe? ¿Está seguro?

P.D.: Suele decir Solá, que él sabe muy bien como “hacerse el boludo”. Piense más y mejor, Señor Diputado, las cosas que dice. Es por su propia conveniencia este consejo que se le da. No vaya a ser cosa que no solo “se haga” el boludo, sino que realmente lo sea, ¿no?

Contrapuntos

Ayer, 27 de julio de 2010, fue un día tristísimo, quizás de entre los más tristes, para la democracia. Hoy, 28 de julio de 2010, todo lo contrario.

Ayer, los máximos referentes del sector de derecha de “la” oposición se dio cita en el predio que tiene en Palermo la Sociedad Rural Argentina –cuya propiedad, por otro lado, está bastante flojita de papeles-. Fueron a pedir instrucciones, a recibir órdenes. Sus patrones, los millonarios empresarios rurales, les han indicado ir con los tapones de punta a por la desfinanciación de las arcas del estado, eliminando la mayoría de las retenciones y bajando enormemente las de la soja.

(Sigue aquí http://segundaslecturas.blogspot.com/2010/07/contrapuntos.html)

Evita, más que solo palabras

No se me ocurre, Evita querida, que decirte.

Me hubiera gustado conocerte, vivir tu historia en vivo y en directo. Me hubiese encantado cagar a trompadas a esos hijos de puta que te escribieron “viva el cáncer”, cuando vos te retorcías de dolor, y tu fuego se apagaba por esa enfermedad hija de puta.

Pero, seguramente, eso los califica a ellos, y no a vos. ¿Cómo puede nacer tanto odio dentro de una persona? No era contra vos, Evita querida, o en todo caso no solamente. En vos, simplemente, descargaron todo lo que siempre fueron –y siguen siendo-.

Nos odian a todos los que no nacimos entre ellos. Y por supuesto, mucho más desde que vos te decidiste estar a favor de quienes necesitaban a alguien a su favor. Ese “viva el cáncer”, que los pinta de cuerpo y alma, es el vómito de quienes se vieron impedidos, por tu obra, de proseguir en la construcción de desigualdad.

Ellos odian pero dicen que aspiran al no odio. Dicen una cosa, pero hacen otra. Claro, ellos son, fueron, y siempre serán, mero palabrerío.

“Viva el cáncer”, es en realidad “viva la desigualdad”. Y fue la desigualdad la que te mató, porque vos eras su mayor enemiga. Necesitaba asesinarte.

Pero no tuvo en cuenta que vos habías sido algo más, bastante diría, que Evita. Eras más que la puta; “la actriz”, dicho despectivamente; la que alguna vez vino de Junín a probar suerte a la salvaje Buenos Aires, sin pensar que no te irías de ella sino para pasar a la inmortalidad por la huella que dejaste; la mujer que estuvo al lado del hombre; la del tono benditamente crispado; la del reto al dudoso, el castigo al desleal, pero la caricia al constante y al humilde.

Y dejaste tu semilla. Para creer que te matarían o que podrían hacerte olvidar, había que ser ingenuo, estúpido. Basura, en definitiva.

Fuiste más que una fundación que regalaba juguetes, sabanas y pan dulce. Fuiste la que vino a hacer, de una vez por todas, realidad lo que decían unos papeles: que todos somos iguales, que teníamos derecho a unas cuantas cosas que otros no querían reconocer. Un baño de ciudadanía para el pueblo, como alguna vez leí definirte, a vos y al peronismo, que son la misma cosa.

Como fuiste vos es que hay que ser. Seguís siendo una guía, un ejemplo, un modelo.

¿Cómo no te iban a odiar, pues, con todo lo que fue tu obra y todo lo que dejó impregnado en forma indisoluble en la piel viva y en la memoria de tu pueblo? Si no te odiaran, Evita querida, es porque algo, entonces, habrías hecho mal.

No se hace lo que vos hiciste sin que se enojen aquellos a los que no les hacías falta. Son tus detractores los que determinan tu grandeza, eso tiene que quedar bien claro.

Yo se que te debo mucho, demasiado. Y me gustaría agradecértelo. Pero la verdad, no se como, porque no se, Evita querida, que decirte.

Quizás sea eso símbolo de que algo me dejaste. Porque Eva, Evita querida, no se dice. Porque vos no dijiste, vos hiciste.

(También aquí, http://segundaslecturas.blogspot.com/2010/07/evita-mas-que-solo-palabras.html)

Desconcertante

Siempre fue, a juicio de este bloguero, una gran mentira eso del “diálogo y consenso”. Del que plantea -cabe aclarar- “la” oposición, que intenta, prácticamente, eliminar toda diferencia entre las distintas fracciones políticas que integran la vida pública del país, que es de lo que se nutre y da fundamento a la democracia.

Los distintos partidos políticos no son más que la expresión de la diferencia de intereses que existe dentro de una sociedad. O, más bien, el reconocimiento de esas divergencias: como es imposible satisfacerlas todas, se procesan a través del juego de construcción de mayorías y minorías. Perogrullada, pura perogrullada. Pero muchos parecen ignorarlo.

Ahora bien, hay un punto donde todo se vuelve, digamos, demasiado. Con el demasiado, sin otro calificativo, alcanza para graficar la sensación.

(Sigue aquí…)

Dime como argumentas y te diré como resuelves

Dice el discurso opositor –dirigentes o del periodismo, ya es imposible distinguirlos- que el kirchnerismo ejerce presión sobre los jueces desde el Consejo de la Magistratura. Pero si uno va a las estadísticas –que, curiosamente, nunca forman parte de las intervenciones en que se bastardea al gobierno en ese ítem-, resulta que parece haber una realidad bien distinta: “(…) en el período 2007-2009 se aprobaron 163 ternas por unanimidad y sólo tres con votos en disidencia, ninguno de los cuales del oficialismo. Además se resolvieron por unanimidad 1307 expedientes en materia de disciplina y juicio político y sólo 19 con disidencias. En siete de esos 19 casos, el oficialismo votó con los consejeros de la oposición y de los abogados y en contra de los tres consejeros magistrados, que se oponían a la sanción contra colegas; en cuatro la disidencia sólo versó sobre la magnitud de la sanción a imponer y en tres los votos del oficialismo se dividieron entre mayoría y minoría. En un solo caso los consejeros del oficialismo votaron solos contra todos los demás, y quedaron en minoría. No hay un solo caso en el que los consejeros del oficialismo, votando en bloque, hayan impuesto una decisión (…)” (ver acá).

Dicen que el oficialismo agita la división de la sociedad argentina. Pero resulta ser que fue desde los cerebros de “la” “organización” opositora, la iglesia católica argentina, que se promovió el mantener apartados a una categoría de ciudadanos, los homosexuales, del amparo del estado. Y por medio de una serie de discursos nutridos de un lenguaje que de conciliador tuvo poco y nada, más bien remitió, por lo incendiario, a los tiempos de las cruzadas (ver). Los jerarcas de la iglesia católica argentina milita contra todo lo que representa este gobierno como solo lo había hecho contra Perón a partir de su segundo gobierno, tanto que fue la columna vertebral, en 1955, de la más masiva marcha contra la democracia que hasta entonces se hubiese visto. ¿No hay ningún punto de conexión entre aquella movilización de Corpus Christi y la convocada frente al Congreso nacional el día anterior a la sanción en el Senado de la ley de matrimonio igualitario? Este bloguero pudo oír a un manifestante en la marcha anti homosexualidad –y solo por elegir uno de entre muchos discursos que dieron miedo- decir que “estos políticos está claro que quieren la destrucción total de la Argentina, del ideal Dios, Patria y familia que desde chicos todos arraigábamos muy bien”. Patético. 

Dicen que el gobierno se vale del apriete de la llamada “kaja” (aberración lingüística creada a los fines de denostar la política de parar al país sobre sus propios recursos por la que optó el kirchnerismo desde 2003), del “ahogo financiero a las provincias”, para torcer la voluntad de legisladores. Pero, por ejemplo, Horacio Lores y los fueguinos ex ARI votaron contra la 125. ¿Qué pasó aquella vez? ¿No había entonces capacidad de presión? ¿Tanto empeoraron, en tan corto tiempo, las situaciones de Neuquén y Tierra del Fuego, que ahora el gobierno les puede robar alfiles legislativos? En paralelo a esto, se acepta como normal que soldados de la iglesia católica hayan tenido el tupé de llegarse hasta el parlamento para intentar sumar voluntades en favor de su postura en torno al debate por el matrimonio igualitario. O peor, que integrantes de colegios religiosos hayan amenazado, como lo hicieron, con retirarles la beca y echar de sus establecimientos a aquellos pibes cuyos padres se negasen a aportar firmas en contra de la igualdad de derechos.

(Sigue aquí…)  

Gabriela Michetti, con muchas dificultades, dice

Dijo la ex vicejefa de gobierno de la ciudad (esa a la que, aunque sin condena pública, poco le importó el principio de periodicidad en los cargos, pues renunció a su lugar como segunda de Macri más de dos años antes de lo que correspondía; y tampoco la investidura del cargo que ocupó durante un tiempo, pues pocas veces se dignaba presidir las sesiones de la legislatura porteña -también sin por ello ser, como sí muchos oficialistas, estigmatizada, siendo que parece tener derecho a todo-), que ”no hay un solo hecho comprobado” en la causa que instruye el juez federal Norberto Oyarbide. http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1285289

¡Y no, estúpida! ¡Estúpida!

Si estuviera comprobado el hecho, ya tendría que estar detrás de los barrotes. De lo que se trata es de un procesamiento, que implica, según mis apuntes de Derecho Penal (cursada por este artepolitiquero en 2008/2009, bajo la tutela del Dr. Daniel Varacalli, en la cátedra del extinto juez del juicio a las juntas militares durante el alfonsinismo, Andrés D´Alessio)  ”semiplena prueba de culpabilidad” del Ingeniero Mauricio Macri (según el artículo 306 del Código Procesal Penal de la nación argentina, se ordenará “siempre que hubiera elementos de convicción suficientes para estimar que existe un hecho delictuoso y que aquel es culpable como partícipe de éste”).

O sea, no hay, está claro, nada definitivo en el caso de las escuchas. De lo que se trata, es de investigarlo para ver si tiene algo que ver.

De ahí lo de semi -en semiplena-, que según el Diccionario de la Real Academia (te convendría, Gabriela, revisarlo más seguido), significa ‘medio’ o ‘casi’. Entonces, semiplena prueba, es media prueba, casi prueba (pasa que en materias formales, Gabriela, el lenguaje se complejiza un poco, en orden a guardar el decoro que ese tipo de cuestiones merecen). Por ende, si hay media prueba o casi prueba, dice bien la (por inverosímil que suene) licenciada Michetti, que “no hay un solo hecho comprobado”. Ni tendría que haberlo para estar sustentada la desición de la Cámara -ni la de Oyarbide tampoco-. ¿Se puede llegar tan alto siendo tan ágrafo, inútil, idiota, inservible e iletrado? Parece, al menos en la Ciudad de Buenos Aires, que sí.

Dijo Lucas Carrasco, en su blog República Unida de la Soja -http://lucascarrasco.blogspot.com/2010/07/macri-michetti-larreta.html-, que Gabriela Michetti tiene menos vocabulario que su hermana, que tiene quince años. Me parece un insulto por parte de Carrasco: yo conozco niños de menos de esa edad que se expresan mejor que Michetti.

Y que el resto de PRO (muchos muchachos adinerados con caras de tontos que el otro día salieron a patalear, gritar y lloriquear en una bochornosa y lastimosa conferencia de prensa que “esto lo hizo Kirchner” y que “el fallo es un mamarracho”), también. Solo esos dos “argumentos”, repetidos hasta el hartazgo, pudieron esgrimir en defensa de su jefe, que mientras sucedía esto la pasaba de lujo en Punta Cana, previa escala a defenderse… ¡vía facebook! Miento: Rodríguez Larreta pretendió, también, que la jugaba de guapo diciéndole “no nos va a parar”, a Kirchner, “mirándolo directamente”… ¡a la cámara! ¿Guapo no era el que decía las cosas en la cara? ¿O es que acaso tendrá razón Sandra Russo, que por ese arrebato de arrabalero trucho comparó a Larreta con Fabian Gianola, aquel que en el viejo TVR miraba a cámara y amenazaba, en broma, claro, a la voz de “Fulano: no… te tenemos… miedo”?. Claro que eso daba risa, porque era un programa de TV. Esto es, o debería ser, me imagnino, un poco más serio.

Consejito, muchachos de PRO, de onda (como les gusta decir a ustedes, “de onda”, “tipo que”, “la gente”, “a ver”): gana el que mejor se planta en la disputa de los conceptos. Y la verdad que, en ese ítem, vienen medio flojos. Vienen medio flojos en todo, en realidad, la gestión es pésima, en un distrito que es, por lejos, el más rico del país. Pero yo solamente me quiero referir a la lástima que dan expresándose.

Ocúpense de conseguir buenos abogados, que lleven adelante buenas estrategias legales: Ibarra fue, a su tiempo, destituido del cargo de alcalde, sin que en el proceso penal se le haya podido probar culpabilidad ninguna. Y acá la cosa está bastante más peluda: no fue Kirchner, sino el idolatrado -por Macri y Susana Gimenez- Fino Palacios el que dijo que había sido él quien recomendó a James, Ciro James. http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1190108

Piensen en una excusa mejor que relacionar todo lo malo que les pasa con Kirchner. Porque el argumento, por trillado, está empezando a perder efecto: fíjense lo que le pasó a la Iglesia de Bergoglio con la cruzada que emprendió para evitar la sanción de la ley de matrimonio gay “K”, aún cuando era un proyecto de Vilma Ibarra y Silvia Augsburguer.

P.D.: A propósito de lo último, estuve pensando en pedirle a Kirchner consejos para aprender a dividir el tiempo del día, visto que a él le alcanza para: ser Presidente del PJ, Secretario General de UNASUR, y Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires; escribir las seiscientas páginas del fallo de Oyarbide que la cámara acaba de confirmar; revisar quien sí y quien no de los jueces puede seguir en su cargo, apretando en la Magistratura; arreglar con los diputados y senadores nacionales y provinciales -de todas las provincias- la aprobación o no de las leyes que tienen a tratar; fatigar los teléfonos de los gobernadores para que salgan a decir cosas que a él le convengan; escribir las notas de: Página 12, BAE, Tiempo Argentino, Revista Debate, El Argentino; armar los informes de 6, 7, 8, TVR y DDD; arreglar los contenidos que mostrarán durante el día C5N, Canal 7, Canal 9 y Telefé; efectuar los análisis de sangre de los hijos “de” Ernestina; ordenar a Moreno apretar empresarios; arreglar la licitación de Telecom para sus amigos (además Kirchner es como Roberto Carlos: parece, según lo que se lee, tener un millón de amigos, todo se lo va a dar a sus amigos); hacer lobby por el matrimonio gay; aparecer en actos públicos -donde grita para crispar, dividir y enfrentar- todos los días; reunirse con los “caciques del conurbano” para que lo mantengan informado de cuantos micros pueden llenar; negociar los refuerzos de Racing, el contrato de Russo, la continuidad de Maradona, dirigir el voto de los integrantes de comité ejecutivo de AFA y determinar cuales publicidades se verán el Fútbol Para Todos; jugar los picados que juega con ministros y secretarios de estado los viernes y hacer el asado que comen a posteriori del mismo; ayudar a Florencia con la tarea; lavar, planchar, y tenerle a Cristina la comida lista para cuando vuelva de trabajar; hacer media hora de bicicleta fija todos los días; y por último, por supuesto, fiscalizar lo que se escribe en la guerrilla bloguera.

Ahora, uno puede en la vida tratar -al menos- de ser inteligente. O puede, en cambio, creerse todo lo que se exagera en el párrafo anterior, y entonces ser un perfecto pelotudo.

Te quiero un poco más que ayer, pero ojala menos que mañana

14 de julio, se aprobó la posibilidad para la comunidad homosexual de contraer matrimonio. Justo en la fecha en que se recuerda, “igualdad, libertad y fraternidad”, un nuevo aniversario de la Revolución Francesa.

Dos hechos que remiten a luchas distintas e iguales a la vez. La lucha por los derechos, de cualquier tipo que sea, pero que en el fondo están atravesadas por la misma pelea: la equiparación de derechos ciudadanos, que se conquistan una vez que, a través de la lucha, se pone en evidencia que solamente se trata de reconocer su existencia.

Los seres humanos creemos nacer iguales. Así debería ser, en rigor de verdad. Distintas circunstancias operan en detrimento de ello más que muchas veces. Existen algunos más iguales que otros.

La decisión del Senado va en dirección a reducir dichas desigualdades, y más, porque se ha asestado, también, un duro golpe a determinados corporaciones que se exceden en sus cometidos e intentan que las instituciones satisfagan sus intereses propios, cuando ellas están llamadas a ser el necesario contrapeso que equipare las diferencias a que arriba se hace referencia.

Y nunca estos procesos se dan en calma, paz y tranquilidad. Se interpela al poder fáctico, porque es él quien en su etapa de predominio logra imponer su verdad relativa como verdad absoluta. Es lógico, así las cosas, que salten, y que, conmovidas estructuras sociales presuntamente bien asentadas, intenten sostener su predominio.

Así fue cuando las dos veces que se sancionó el divorcio vincular, cuando se equipararon los derechos de los hijos matrimoniales con los que no lo son, cuando se le dio a la mujer el derecho al voto: siempre el poder fáctico en contra de las masas que clamaban ser incluidas. Y, también siempre, agitando los peores fantasmas, jamás subiéndose a discusión ninguna.

Pioneros, como tantas otras veces, los primeros en Latinoamérica en ampliar este tipo de derechos, esto se trata de que se pudo plasmar lo que tantas veces desde la dialéctica cuesta poner en concreto, como para tener la certeza de que para algo sirve estar movilizado.

Lo más triste de esta historia: la forma en que se intenta atemorizar a quienes apoyan los cambios pero quieren, de buena voluntad, que ello ocurra sin la tan mentada crispación, agitada en este caso por parte de la jerarquía eclesiástica, que no dudó en mover a los suyos a agitar –y por boca propia también- a peleas que se nutrieron de conceptos por demás aberrantes, insustanciados y que traen a lo jurásico.

En definitiva, hoy la democracia es un poco mejor que ayer, porque incluye a mayor cantidad de ciudadanos de lo que lo hacía, y porque ello se dio con instituciones liberándose de presiones inaceptables a esta altura en un estado de derecho.

Y triunfó la democracia porque se dedico a ponerse, con su accionar, del lado y en favor de quienes, se supone, es que ha sido concebida su creación: sus ciudadanos, todos, no solo una parte de ellos.

Bien fue dicho en la sesión de ayer que las diferencias entre las personas no pueden sustentar desigualdades de derecho. Y es por eso que no podía aceptarse nada que no fuese incluir a todos en el mismo instituto, como a nadie se le ocurrió, en su momento, nominar de otro modo al voto femenino a pesar de las diferencias existentes entre un hombre y una mujer.

Todos somos diferentes entre nosotros, pero el estado no puede pretender marcar tendencia en cuestiones que hacen a un plan de vida privado, cuestión alrededor de la cual desde hace bastante existe la certeza de no requerirse más que la voluntad de cada individuo para ser determinado.

Cada vez más, rige en Argentina una sola ley: la nacida de los órganos populares de gobierno, menos elitista, menos influida por intereses particulares, una ley a traves de la cual es cada día más posible pensar en que sirva para igualarnos a todos.

Los derechos de cada uno terminan donde empieza el del otro, frase trillada si las hay, en este caso a nadie afecta la ampliación de derechos más que a la muy discutible moral cristiana que no puede ni debe tener más ninguna preponderancia en un estado que es laico y que no debe preferencias a nadie en la sola razón de su credo.

Y uno entiende y respeta que haya personas que estén en contra de lo anoche aprobado. Lo que no se justifica es que senadores que cumplir y hacer cumplir en cuanto de ellos dependa la Constitución Nacional, no hayan sido capaces más que de balbucear dogmatismos o convicciones personales, que no es precisamente a lo que deben fidelidad como funcionarios de la ley que son, y la cual no tienen porque imponer a los demás, sobre quienes tienen la potestad de hacerle nacer o no un derecho, nada menos.

Da cierta bronca como se manejaron los que se oponían a este tema: por la descalificación; por el uso que hicieron de los pibes, por los que poco se preocupan cuando son violados por los tipos a quienes siguieron ciegamente en pos de negarle derechos a sus prójimos; porque son, en gran medida, quienes se llenan la boca con diálogo, amplitud y consenso, para terminar burlando reglamentos, argumentando la nada y descalificando a más no poder.

En aras de saciar su odio irracional contra esto que interpretaron y pretendieron vender como si se tratara del fin del mundo, se agarraron del odio que muchos de aquellos en quienes calan hondo los mensajes eclesiásticos tienen por Kirchner. Esto no fue ninguna ley K, y si lo hubiera sido, de todas formas eso no tiene nada de malo, porque acá lo importante era, es y seguirá siendo la ampliación de derecho.

Si acaso Kirchner llega a capitalizar algo de todo esto, será eso pura y exclusiva culpa de quienes tuvieron la brillante idea de elegir por contrincante a quien esta vez no estaba subido al ring (o no encontraba como hacerlo hasta que le entregaron la oportunidad servida en bandeja). Mientras se ocupaban de pegarle a Kirchner, los verdaderos ganadores de esta contienda –los organismos que, desde abajo, como siempre se hicieron las cosas grandes- se ocuparon de fatigar cuanto espacio pudieron para construir el famoso consenso, y entonces muchos se dieron cuenta de que los argumentos estaban en otro lado.

Lo único que se puede decir del kirchnerismo es que es el movimiento que, bien o mal, guste o no, propició el retorno del debate político. Y que sin eso, no hubiese habido esto. Jamás se dio un cambio en procesos que negasen a la política como instrumento que posibilite el mismo, para resolver los conflictos cuya existencia uno simplemente debe reconocer, porque que existen, existen, no somos todos amigos, no nos queremos todos entre nosotros: los partidarios del fanatismo católico se encargaron de dejar eso bien en claro.

El valor simbólico de lo vivido por estos días abre un espacio enorme para ir a pelear todos los días por más cosas, porque claro que faltan muchas cosas, pero ahora está la cancha abierta, y el camino es salir a jugar el partido.

De cualquier forma, y por lo menos para quien escribe, hay en Argentina, desde ayer, una democracia mejor, fortalecida. Y eso se dio gracias a la lucha –en el buen sentido de la palabra-, y en razón de quienes fueron los que la llevaron adelante. Y sobre todo, por quienes fueron los verdaderos interesados en que nada de esto sucediera: la democracia se liberó de ellos, de sus presiones, que flaco favor le hace a la institucionalidad.

Pablo Daniel Papini cree que desde ayer vive en un país un poco mejor que ayer, y que este proceso marca el camino de cómo hacer que sea mejor mañana.

http://segundaslecturas.blogspot.com/2010/07/te-quiero-un-poco-mas-que-ayer-pero.html

Muchos debates, el mismo debate

Entre las más importantes cuestiones que tiene a evaluación el Congreso por estos días (82% móvil, Consejo de la Magistratura, eliminación de los superpoderes del Jefe de Gabinete, supresión de las facultades delegadas, disminución de las retenciones, matrimonio igualitario), y por loco que suene por las diferencias existentes entre todas ellas, subyace una misma intentona: poner en cuestión el papel del estado como regulador y arbitro de las relaciones sociales.

Luego de desechado, por su rotundo fracaso, el paradigma neoliberal que logró reducirlo a la más mínima expresión de que se tenga memoria, actualmente el estado interviene más, con mayor diversidad e intensidad, y –aunque, es cierto, no todo lo que uno quisiera- mejor.

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Y a pesar de todo… (Reflexiones acerca del primer aniversario de la derrota oficialista en las legislativas del 28 de junio de 2009)

Un poco por falta de tiempo y otro poco por decisión propia, el análisis en torno al aniversario de la derrota kirchnerista del 28/J/09 se retrasó una semana. Hay un tercer motivo para esto: los escasos o nulos resultados obtenidos por las distintas coaliciones triunfantes en aquella elección legislativa en el año que transcurrió.

Pugnaban dos lecturas respecto del resultado los comicios por aquellos días: la que directamente decía que el gobierno no llegaba a 2011; y otra que sostenía que “había que hacerlo llegar”, entendiendo lo entrecomillado por “te podes quedar, pero haciendo lo que se te dice” (porque muchos han sostenido que la única voz que hay que oír es la de 2009 y que la de 2007, que consagró presidenta a CFK, no interesa nada).

Pero, ¿por qué en el primer párrafo se habla de nulos resultados? Bueno, por partes. Los distintos candidatos opositores poco profundizaban en la campaña de 2009 en cuanto a propuestas y oferta de trazos alternativos al kirchnerismo. Hablaban de la “calidad institucional” –que supuestamente falta(ba)-, el “aislamiento internacional” –en el cual supuestamente esta(ba)mos- y los problemas que –siempre en el plano de los supuestos-, tenía (o tiene) “el campo”. Pero todo muy superficial.

Así que como no fuera por inferencia o deducción del real significado de los mencionados postulados/slogans de campaña o por alguna línea que se tiraba desde los editoriales de Clarín y/o La Nación; con más un par de prudentes ejercicios de revisionismo histórico respecto de las trayectorias de los postulantes, en concreto había poco y nada. Más nada que poco.

Lo que sí, jugado el partido en el terreno mediático y con las cadenas corporativas del establishment operando fuertemente en contra del oficialismo, todo lo que el gobierno advertía (incurriendo en un error de campaña, nunca se debe apelar al caos, por más que el otro ciertamente lo represente) respecto de sus adversarios, fue hábilmente disfrazado.

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No pasarán

Resto del Congreso consiguió la aprobación del proyecto para la eliminación de lo que ellos mismos han dado en bautizar superpoderes, fieles a su estilo de no utilizar el lenguaje que corresponde sino el más efectista, siendo que el eje de su construcción política se rige por el minuto a minuto de los estudios televisivos porteños -que es donde mejor les va-, servidos de la complicidad de ponemicrofonos complacientes.

La situación es graciosa. Diputados que fueron parte de gobiernos que crearon lo que ellos denominan superpoderes, se oponen a la limitación de los mismos. Y más, los quieren eliminar para atar de pies y manos al gobierno nacional, impedirle que pueda tener una herramienta de administración absolutamente necesaria como lo es la reasignación de partidas, que sirve para mover dinero de donde no se lo está utilizando, para asignarlo a la cobertura de distintas necesidades coyunturales e imprevistas. Los mal llamados superpoderes, aparte, son detentados en sus propios pagos por tipos cuyos partidos políticos en el Congreso Nacional se hacen los republicanos consensualistas: mandan a sus representantes nacionales a votar exactamente al revés de lo que luego les piden a sus legisladores locales. Macri, Binner, Das Neves, todos ellos opositores, cacarean en contra de los “superpoderes” de Aníbal Fernández, pero no quieren saber nada con largar los propios. Doble standard que le llaman, todo favorecido por la censura democrática que ejercen determinados conglomerados mediáticos omitiendo “detalles” como estos.

Siempre será bueno recordar, en este caso tanto como en el de los DNU, que los gobiernos kirchneristas no se han valido de eso que Resto del Congreso llama superpoderes para ajustar -a tales fines es que fueron concebidos en el pasado-, o para darles duro a los más necesitados, sino para, por ejemplo, darle el 0,6 por ciento del presupuesto nacional a los más humildes, tal el caso de la Asignación Universal por Hijo.

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¿Ahora lloran a Taiana?

Que la política internacional del gobierno es excepcional, lo dijo un tipo que se ubica en las antípodas ideológicas del mismo, Carlos Escudé. Esto no se mide en cantidad de encuentros bilaterales o multilaterales en las que se participa, sino en que es ahora, como pocas veces, que el gobierno ejerce de modo soberano, sin seguidismo, sin relaciones carnales, en definitiva, sin obedecer a nadie. Con autonomía, como se debe.

Esto es generalmente discutido desde la oposición y los medios masivos de comunicación (que -como dice CFK- no son lo mismo, pero a veces se parecen demasiado). Se ha creado la imagen de una Argentina aislada y peleada con todos los países del mundo.

Se insiste en eso, increíblemente, a pesar de que los hechos demuestran lo contrario. Y no pocas cosas lo desmienten, sino, a saber: CFK fue invitada personalmente por Obama a la cumbre sobre crisis nuclear / Una vez allí, el Presidente anfitrión la hizo sentar a su lado / Más luego, le concedió una entrevista personal / Un ratito más tarde, la Presidenta se entrevistó con el mandamás chino Hu Jintao, para empezar a destrabar el diferendo por exportaciones de aceite de soja / A todo esto, el diario The Washington Post la ubicó en fotos de portada, entre los líderes más importantes del mundo que concurrieron a la cita / Volvió a los piques para recibir, por primera vez en la historia, a un presidente ruso, Dmitry Médvedev, quien anunció una fuerte inversión de la petrolera estatal de su país en el nuestro / Participa del G20, las naciones más importantes del mundo / Está por lograr la incorporación de la OIT a ese grupo, lo cual implica la inserción, con éxito, de una política de estado del ámbito local (la defensa de los derechos del trabajador) en el plano internacional / Avanza el impulso a la integración sudamericana / En ese orden, Néstor Kirchner fue designado Secretario General del órgano, en decisión unánime / Con el líder regional, que sin dudas es Lula –quien públicamente sostiene su amistad con los Kirchner, y también además, por ejemplo, bancó a viva voz el reclamo argentino de soberanía por Malvinas, además de que en la casi totalidad de temas que plantea la agenda internacional, coincide con nuestro país-, hay reuniones bilaterales bimestrales / El nuevo Presidente chileno, Sebastián Piñera (centroderechista tras 22 años de progresismo, más afín al gobierno argentino), eligió Argentina como destino de su primer viaje internacional. La relación bilateral prevalece por sobre las diferencias ideológicas / Hablando de diferencias ideológicas, la Secretaria de estado estadounidense, Hillary Clinton, visitó el país a principios de año, y felicitó a la Argentina por tener mejor ratio deuda/PBI que el propio EEUU (luego su marido repitió visita y recomendó invertir en este país) / En ese mismo encuentro, tanto CFK como Hillary reconocieron tener diferencias en varios puntos de vista, pero que ello no era impedimento para tener relaciones normales / En el tema Honduras, donde Cristina dio cátedra en sostener de forma irrestricta la política antigolpismo del país, tal cual lo hizo con los intentos similares en Bolivia y Paraguay / En la cumbre de UNASUR, en Bariloche el año pasado, el papel de CFK fue vital para limar asperezas entre los diferentes países que la conforman, reconocido esto por sus pares / Latinoamérica responde a eso: en forma unánime –y varias veces, como jamás había ocurrido-, se pronunció a favor de Argentina en el reclamo de soberanía por Malvinas / En la reciente cumbre Mercosur-Unión Europea, CFK cumplió un papel descollante (dicho esto por los propios medios españoles que titularon que se había “robado el show”), marcando la cancha con definiciones y sentencias propias, y recibiendo pedidos varios de encuentros bilaterales por parte de los Jefes de Estado de los países europeos en crisis, toda una alegoría del cambio de época.

En todo esto (que uno piensa, intuye, no es poco), fue vital el papel de Jorge Taiana, el canciller que renunció el viernes. Pocos tipos debe haber que hayan desempeñado su cargo mejor que él. Nadie puede ni debe celebrar su partida, será muy difícil reemplazarlo. Era un tipo de primera, y sobre todo, un funcionario/militante, de los que no se hallan en cualquier lado. Y si llegara a ser cierto que se fue por haber sido acusado de desleal por la Presidenta, pues error no forzado de ella, del cual ojala no se tenga que arrepentir.

Ahora, todo eso, que es cierto, queda –para suerte de la en este caso errante Cristina- eclipsado por el maneje mediático que se le dio al asunto. Desde que renunció el viernes, se han leído, oído y visto una cantidad de elogios tal para Taiana como no se le habían hecho jamás. Ni sumando sus casi cinco años de gestión juntó tanto halago. Hasta hubo una especial de A Dos Voces para tratar el tema. ¿Una emisión especial de A Dos Voces para tratar la renuncia de un ministro? Parece increíble de solo decirlo.

Se reitera, quien firma cree que se ha ido fue un excelente ministro. Pero la tarea de un ministro se enmarca, cuando se tienen sanos criterios de gobernabilidad -aquí y en cualquier lado del mundo que se los tenga-, en las directivas que emanan de los responsables políticos del poder ejecutivo. Así debe ser, por otro lado, y elegirá para ellos a quienes mejor considere para asesorarlo en cada materia. Los ministros van y vienen, aquí y en el primer mundo, el concepto no cambia. Lo que debe defenderse es al funcionario cuyo mandato proviene de la elección del pueblo, y para el resto, cabe aquella frase de que “de imprescindibles está lleno el cementerio”.

Lo que repugna es que todos aquellos que sostenían y sostienen que la política internacional de este gobierno es pésima (aun contra todos los ejemplos que en este post se citan a modo de desmentida), ahora vengan a querer vender que cantan loas a, y/o sienten nostalgia por el ministro responsable del área de la cual se hablaban y se siguen hablando pestes. De quien ayer nada se decía salvo para descalificarlo, hoy ha pasado ha ser un héroe al cual debe llorarse. Como estrategia, burda, grosera, y, además, muy evidente. Se les está yendo, y demasiado, la mano.

Cuando la masiva concurrencia a los actos por el bicentenario sorprendió a quienes se creían exitosos en la tarea de construir un país en clima de guerra, uno se atrevió a aventurar que se trataba de un pueblo que había tomado cuenta de que la brecha entre lo que sentía o percibía y lo que le contaban crecía cada vez más. Cosas como esta sobreactuación en la utilización de la renuncia de un ministro, abonan a la tesis (con todo lo pretencioso que el término puede parecer) que uno se dio el lujo de elaborar. O al menos esa es la impresión que uno tiene.

P.D. y ya en primera persona: Por la nota de ayer de Clarín en la cual, nuevamente, se acusa a quienes tenemos blogs de estar financiados por el gobierno, una cosa. Yo, Pablo Daniel Papini, que tiene el coraje de firmar cada palabra que escribe (a diferencia del canalla y cobarde que escribió, y bastante mal por cierto, la nota de ayer), que me tengo que levantar todos los días a las 6 de la mañana para ir a laburar a tribunales –y poder ir con mi viejo para ahorrar el boleto de bondi-, que estudio como un burro para, algún día, recibirme de abogado, que tuve que pedir prestada una tarjeta de crédito para poder comprarme una campera para pasar el invierno, y que cuento las veces que puedo salir para no quedarme sin plata en el mes, de mi parte, con toda sinceridad y cariño: Me la pueden chupar bien chupada. Y seguirla chupando. Visto está que la tienen bien adentro. Perdón por el lenguaje procaz y soez, espero no tener que volver a repetirlo.