Ricardo

¿Al Jardín de la República?

Fraude en Tucumán. Apenas tres palabras bastaron para estimular los prejuicios contra el peronismo y resultaron uno de los mejores eslóganes de campaña en 2015. Toda la por entonces oposición al Frente para la Victoria formó parte de aquel montaje. ¿Por entonces oposición? Aún son oposición al kirchnerismo, aunque sean hoy oficialismo nacional; por esto, es en las provincias de signo peronista adonde más debería penetrar el discurso de Cambiemos contra el pasado, la corrupción, etc. Por el contrario: en razón de la economía macrista, las gestiones distritales y lo sedimentado de las preferencias partidarias, será difícil que el experimento amarillo pueda conseguir resultados que impliquen un aval a su gestión nacional en las provincias gobernadas por el peronismo.

La conformación de las listas para estas elecciones legislativas, que en Tucumán reparte cuatro diputaciones, deparó escasas sorpresas. Podemos mencionar la permanencia en la lista PJ de Osvaldo Jaldo, vicegobernador y primer candidato a diputado nacional por el Frente Justicialista por Tucumán (FJT) y la disputa entre radicales, alfaristas y macristas por el orden en que secundarían a José Cano, el primer candidato de Cambiemos. Vamos por partes.

El peronismo. Muchos auguraban un pronto quiebre entre el gobernador Juan Manzur y su predecesor y tres veces gobernador, José Alperovich. No sólo no ocurrió sino que quien lidera la lista, Jaldo, es un hombre cercano a ambos pero con capacidad electoral para tener peso propio en el PJ local. Cierto es que siendo oficialismo es más simple tramitar algunas contradicciones, pero el peronismo tucumano tuvo también la capacidad suficiente para surfear la ola macrista; desde unas iniciáticas relaciones cordiales con el PEN a las actuales críticas de Manzur a la administración de Mauricio Macri. ¿Las razones de este vuelco? Los chispazos tienen explicación en la economía sturzeneggista, sin duda, y en el incumplimiento de promesas y acuerdos por parte del gobierno nacional (indisimulable durante las últimas inundaciones que sufrieron amplias zonas del sur provincial), pero también razones estratégicas: al debatir con Macri, Cano es ninguneado o puenteado, y puede leerse en este reposicionamiento de Manzur una aspiración por nacionalizar su figura, discutiendo las políticas económicas del oficialismo nacional.

Cambiemos. Tucumán tiene su historia y particularidades, como la que apunta que nunca un radical ganó la gobernación provincial. Ni siquiera en 1983; estuvieron cerca en 1987 pero Rubén Chebaia perdió en el Colegio Electoral. Otra particularidad fue Antonio Bussi, quien fuera gobernador quebrando la hegemonía bipartidista PJ-UCR, pero extrayendo parte de sus votos del caudal que antes había acompañado a los boinas blancas, fundamentalmente en Capital y Yerba Buena. El voto radical supo recuperarse con la caída del bussismo. ¿Y ahora? En las últimas elecciones, Cano perdió frente a Manzur por casi 110.000 votos. Y aún en balotaje Macri cayó frente a Scioli. En las filas de Cambiemos hay caras largas, aunque dinero para proselitismo no falta. Dicen estar arriba por un punto, cuando ello implicaría el traslado de alrededor de 50 a 70.000 votos. Parece poco probable cuando, amén del bolsillo, también fue golpeado el candidato cambiemista con denuncias de corrupción que rebotaron a nivel nacional. La gestión del inexistente Plan Belgrano fue también un ancla antes que velas al viento para José Cano y hasta periodistas del mayor diario de la provincia reconocen que las encuestas no le sonríen al candidato radical.

Desde el oficialismo provincial, en cambio, consideran la diferencia de 11 puntos porcentuales de 2015 como un piso y creen que pueden estirar la diferencia hasta 200.000 votos, casi un 20%. Hugo Haime, encuestador cercano al FJT, arriesgó los mismos 10, 11 puntos de diferencia, aunque en 2015 fue conservador al pronosticar 8 puntos —un 46 a 38, que fue luego un 51 a 39—. Es probable que las encuestadoras sobrestimen las grandes ciudades, subestimando el interior provincial. Un resultado similar al de 2015 determinaría un 2 a 2 en Diputados. Si los números fueran los que señalan desde el oficialismo provincial, sería un 3 a 1 lapidario para las aspiraciones de Cano en 2019 y una dolorosa derrota para Alfaro, el intendente capitalino ex PJ, quien ostenta el segundo lugar en la boleta de Cambiemos en nombre de su esposa y militante Beatriz Ávila. Un 3 a 1 constituiría, además, un espaldarazo importante para Manzur y su proyección más allá de la provincia.

Cuando restan días para las PASO, la encuesta inapelable que impone la ley, Cano pide un aval que difícilmente llegará para conservar expectativas a la gobernación en 2019. El peronismo, en cambio, apela a una larga tradición del país profundo: alguien que nos defienda en Buenos Aires. ¿De quién? No es una respuesta difícil. En pocos días sabremos si Tucumán es un canto al jardín de la República o, como la letra de la canción, una alegre zamba que traigo desde el norte pa’ bailar con entusiasmo propio de aquí.

El macrismo: ¿una novedad política?

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Un partido de centroderecha, market friendly, todo lo liberal en lo social que el conservadurismo de las elites argentinas que lo componen permite, arriba al poder por vía electoral y derrotando al peronismo: evidentemente se trata de una novedad para la política argentina, ¿pero cuánto de novedad tiene efectivamente?

El núcleo social de Cambiemos —tomando al radicalismo como lo que es, un mero apéndice electoral— solo ejerció antes el poder junto al partido militar o como ánima del corpus menemista. En elecciones libres, López Murphy fue quien más pudo acercarse, en las circunstancias excepcionales de 2003, sumando un escaso 16%. Desde la muerte de la UCeDé, y más aun desde la fallida experiencia de la Alianza UCR-Frepaso, fue un lugar común señalar la ausencia de un partido de centroderecha asumida. El PRO vino a ocupar ese lugar, por vacancia más que por convicción, cuando en sus comienzos coqueteó con corporizar un neomenemismo. Las elecciones de 2015 demostraron que las elites que adversan a la base electoral del peronismo cuentan con capacidad para conformar una coalición con poder de fuego electoral, manipular el humor social, servirse de los actores políticos subsidiarios y aprovechar la institución ad-hoc del balotaje.

¿Es una novedad, entonces, Cambiemos? ¿No contamos con referencias a las que apelar en nuestra historia? Si existe una línea Rosas-Yrigoyen-Perón para sustentar el imaginario nacional y popular, ¿los grupos de poder que integran Cambiemos podrían referenciarse en la línea Uriburu-Lonardi-Martínez de Hoz o, más reciente, en la que enlaza a Menem, Cavallo y De la Rúa? Como nadie puede ser obligado a testificar en su contra, solo queda lo fundacional o el tibio homenaje a Arturo Illia de junio pasado. Pero aún como novedad, el macrismo puede ser referenciado en su experiencia más cercana: el gobierno que el propio Mauricio Macri y Rodríguez Larreta llevaron adelante en CABA. Son tantos los paralelos que podríamos, con pereza, hablar de que Macri “trasladó” a Balcarce 50 las directrices de su gestión al frente de la Ciudad Autónoma. Recordemos, desde su arribo en 2007, todo lo que está replicando ahora al frente del PEN:

1. Despidos de estatales, calificados como “ñoquis”. A poco de su arribo a la jefatura de gobierno, una nota nos recordaba su promesa de «reducir un 33% de los cargos políticos en los ministerios» (pero en cambio) «aumentó los fondos que tiene cada ministro y otros funcionarios para contratar asesores».
2. Ocupación represiva del espacio público vía la UCEP.
3. Avance a prueba/error, buscando los límites de lo permitido: privatización de las bicicletas porteñas, incrementos en el subte o la disminución del número de becas a estudiantes en CABA, por apelar solo a los primeros resultados de Google.
4. Triplicó la deuda en dólares de CABA, utilizando el endeudamiento para gastos corrientes.
5. Negocios para amigos.
6. Incrementos sucesivos y superiores al 100% anual del ABL porteño.
7. En infraestructura priorizó lo electoralista, con bacheo al tope de la ejecución en el presupuesto. Ahora presidente, el Plan Belgrano es motivo de chanzas en el NOA mientras reasigna partidas para CABA y GBA.
8. Subejecución presupuestaria en lo que a políticas sociales y de salud se refiere.
9. Priorización de la educación privada. Ahora, en un contexto de alta inflación e incrementos tarifarios, congela los fondos a las universidades nacionales.
10. Los negocios inmobiliarios, leitmotiv de la creación del PRO, ¿pueden extenderse al Estado nacional?

También formaron parte de sus políticas el culpabilizar al kirchnerismo; el asistencialismo a los barrios del sur y villas, lo que ahora le vale el calificativo de “nueva” derecha; la excelente política de comunicación sumada a la protección mediática; también en CABA supo apalancarse en terceras fuerzas políticas como Proyecto Sur, preludiando lo que el Frente Renovador implicó en 2015 para dividir el voto peronista y garantizar la segunda vuelta. Negoció políticamente por abajo —y el FPV-CABA se comportó como el pan-PJ macri-friendly ahora— para denigrar lo político por arriba, en un juego de balanzas entre política y comunicación.

Visto todo lo anterior, el macrismo representa novedades pero, a la vez, se recuesta en continuidades claras. Puede ser entonces una nueva derecha y, al mismo tiempo, demostrar casi involuntariamente los reflejos de clase de nuestra vieja oligarquía. Por supuesto, lo que en CABA le alcanzó durante años puede no ser suficiente, aunque el salto a Nación le abrió un crédito que está dilapidando. Cuenta con herramientas para salir del atolladero en el que se introdujo por principismo liberal y ya advertimos que le bastaría con moderar el ajuste y sumar la colaboración involuntaria de la oposición, fragmentada y sin conducción, para obtener resultados que no impliquen un certificado de defunción el próximo año.

A un año de las PASO: FAUNEN, PRO, FR y FpV

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Publicado originalmente aquí.

Después del desplante de Carrió a Solanas, mientras este cerraba cualquier posibilidad de acuerdo con el macrismo, las chicanas no se hicieron esperar: son una bolsa de gatos, son la Alianza, son unos cuantos viejos chotos jugando al dominó en la plaza y se tiran con las fichas. Algo parecido sucedía cuando Lilita mandaba fotos indecorosas a Twitter o sucede ahora cuando Massa se despacha con alguna de sus brillantes frases huecas: el tuiterismo mágico kirchnerista explota de felicidad, sin comprender que constribuye con viralidad a la instalación de sus figuras (vamoh´ con la nuestra: “Los verdaderos buitres son D´Onofrio y la política de desincorporaciones de River”). Acá consideramos que Carrió no se equivocó y que Solanas fue utilizado como profilác… como forro, bah. Clausurar la chance de un acuerdo con Macri condenaría a ambas estructuras, el FAUNEN y el PRO, casi a la testimonialidad o a intentar defensivamente conservar sus posiciones. Una estrategia adecuada cuando el Huracán Cristina 2011, pero no en el actual escenario. A un año de las PASO, además, secaría las fuentes de financiamiento en las que abrevan.

La reedición del ACyS de 2009 entre la UCR y el socialismo santafesino este año y la creación del Frente Renovador, el pasado, son prueba de que comprenden las actuales circunstancias, sus posibilidades y desafíos. Podemos citar de memoria y sin soplar la imposibilidad de reelección de CFK, la fragmentación del peronismo y consecuente emergencia de Massa –que intenta también abrevar en el campo republicano–, en atención a que luego de doce o catorce años (2001–) de peronismos la oferta no peronista puede permear en la sociedad y, también, claro, el escenario económico que conspira contra las chances de mayores dosis de “continuidades” que de “cambios”.

Hoy el campo electoral se presenta cuatripartito entre el FpV, el FR, FAUNEN y el PRO; y las ofertas son variopintas. Abundan candidatos en el FpV y en FAUNEN, pero sólo un par cuentan con chances mayores. El FR y el PRO, como partidos de personalismos cuentan con candidatos instalados y cualquier interna sería una mascarada. De mantenerse la fragmentación enunciada, aquí creemos que Macri y Massa no apelarían a colocar un candidato punchingball para enfrentar en las primarias, concentrando el voto en sus personas para intentar atraer ya en las generales algo del voto útil, volátil, opositor y fundamentalmente antikirchnerista.

En abril enunciábamos las razones que nos llevaban a sospechar la conveniencia de un frente electoral compuesto por los gajos más grandes de FAUNEN y el PRO. Reir frente a ese entete sería más difícil, y menos saludable, puesto que dotarían a una figura que puntea de una estructura nacional, y fortalecería las chances del radicalismo en provincias como Tucumán, Jujuy, Catamarca, Santa Cruz, Mendoza y hasta –posiblemente– Córdoba. Por supuesto que contarían con la CABA, ese reducto dorado soñado por el radicalismo del Pacto de Olivos y arrebatado por Macri. Santa Fe podría ser el terreno de disputa que ponga a prueba el FA de FAUNEN, y laboratorio principal de una alquimia complicada, pero no imposible.

Un escenario electoral tripartito en 2015 (y un frente republicano más abiertamente no peronista) supondría un desafío mayor para el FR de Massa que para cualquier candidato FpV. Como ejemplo, sirva Tucumán como caso testigo: Massa soñó primero con tentar el salto del intendente capitalino Domingo Amaya, de relación tirante con el alperovichismo. Clausurada esa vía de acción, se ilusiona ahora con el radical Cano, principal contendiente y quien supiera estrechar el margen que separaba largamente al peronismo del radicalismo provincial. En cambio, la UCR provincial supo conservar las alianzas que tejió como ACyS antes y Cano siempre mantuvo abierto el canal con Mauricio Macri.


Por el lado del Frente Renovador se privilegian las líneas de fuga que lo convirtieron en opción el año pasado: la instalación de la figura de Sergio Massa y su capacidad para liderar un frente no kirchnerista en la región centro. De allí que tentara a Reutemann, De la Sota y los puntanos Rodríguez Saá, que tienen a la zona centrocuyana como área de influencia. Fagocitar luego a los peronistas no oficialistas de las restantes provincias será la tarea, y los coqueteos con Weretilnek –en oposición a la candidatura de Pichetto– son el botón de muestra.

Las fuerzas dentro del peronismo oficialistas son las que restan retratar, y desde hace tiempo se tensionan mutuamente. Pese a ser oficialismo hace tantos años, el FpV conserva un caudal de votos importante, pero el momento económico pone a prueba su construcción. Así, la proliferación de candidatos funge como paraguas para las distintas fracciones, pero engendran a su vez el peligro de un desbande que luego de las PASO coloque al FpV afuera del círculo de probabilidades. Son las provincias periféricas las que cargan con mayor peso dentro de la estructura, a pesar de no ser quienes aporten más electoralmente. Sin candidatos en algunos de los principales distritos (casos CABA, Santa Fe y Córdoba), en el mayor distrito electoral se encuentra desafiado por el massismo y aún por el propio kirchnerismo duro, que no duda en golpear a Insaurralde, el candidato de Cristina en 2013, y quien podría ser la llave de una victoria en la PBA. La lógica para atacarlo es clara: sus coqueteos con Massa. “Si se quiere ir, que se vaya ya”, es el razonamiento. Igual puede saltar 15 minutos antes, y en ese caso fortalecido por los golpes.

A un año de las Primarias, el mapa que se presenta cuatripartito (con guerra de encuestas incluída) y puede ser tripartito. Las opciones opositoras son las beneficiarias del momento económico, pero no tanto, por lo que marcan las encuestas de opinión. Las opciones oficialistas, mientras, son las que pueden beneficiarse de mostrar gestión y de la promesa de gobernabilidad. En tanto se instalan los candidatos, y muy lentamente también el clima electoral, los grandes temas, como suele ocurrir, se encuentran escindidos de los lineamientos de campaña. Como dato para las futuras elecciones, y aunque el “municipalismo” haya pasado de moda, la agenda para 2015 parece será más localista que nunca antes.

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Tucumán todavía duele, pero más aún porque no dolió

Todavía duele.

Luego de que una semana transcurriera desde aquellas jornadas trágicas de extorsión policial, saqueos y muertes, San Miguel de Tucumán recuperó cierta normalidad pero persisten broncas, algo de temor y muchos debates acerca de la significación de aquellos días, lunes, martes y miércoles inclusive, en que un naturalismo darwiniano pusiera en jaque la rutina, el poco o mucho patrimonio que uno tuviera y también, más importante aún, la propia integridad física.

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El miércoles pasado, luego de dos días cargados de tensión en los que muchos tucumanos no durmieron hasta llegado el amanecer, sentía que el cansancio transformaba el dolor por todo lo ocurrido en una especie de tristeza vaga. Ese sentimiento se ligaba también a la decepción de haber presenciado los festejos en Plaza de Mayo mientras Tucumán era violencia y miedo. El mundo parece algo lejano cuando uno es confrontado por lo real. Dicen los que saben que lo real es lo imposible de significar. Queda bien citarlo, pero esas eran las sensaciones la noche del martes cuando el sueño me vencía en la vigilia junto a mis vecinos, cerca de las 6 am. En todo el Tucumán periférico –me contaron– se multiplicaba lo que ocurría en mi cuadra: barricadas sitiando cuadras, barrios enteros, fuego, palos, fierros, armas. Molotovs. En mi vida había visto una molotov. Una ambulancia tuvo que hacer malabares para atravesar las barricadas en busca de un herido: no lo consiguió. La derrota del poder público frente a la extorsión de la policía. Por suerte no ocurrió esa noche lo que la del lunes, cuando decenas de chicos, adultos y señoras, en moto, en carros tirados por caballos, en autos, en camionetas, en combis, saquearon la pollería en la que compro siempre dejando sólo las baldosas y las paredes intactas. Por suerte digo, porque el martes los esperaban preparados. No hubo que lamentar, entonces, hechos de sangre. Mucho temor, angustia y seriedad en quienes hacíamos una especie de guardia civil, que recién se fueron despejando hacia las 3 o 4 de la madrugada, cuando parecía que los rumores que llegaban no se materializarían. Recién entonces algunas bromas, pero pocos se retiraron antes de las primeras luces de la mañana. La decisión de ganar la calle, de proponer resistencia para amedrentar a los saqueadores, no resultó sencilla.

El martes los saqueos se multiplicaron (la planta de Sancor, supermercados, los comercios barriales fueron el blanco preferido) hasta la firma del acuerdo entre el gobierno provincial y la policía que, en un acto demencial, reprimió a manifestantes frente a Casa de Gobierno como retorno a la actividad. Fue Gendarmería quien debió interponerse para evitar males mayores. El miércoles a las 20 hs. se congregó en Plaza Independencia una multitud como hacía mucho no se veía, para protestar contra la policía y el gobernador Alperovich. Mientras, en mi cuadra debatíamos si armar o no una barricada para esa noche y criticábamos la actitud de los manifestantes. Comprensible bronca, claro, pero los policías que debían custodiar la ciudad estarían afectados a la manifestación. Así, los temores a los saqueos persistieron. En la Plaza, la multitud reunida pronto derivó en turba violenta y se dirigió en parte a vandalizar una concesionaria de autos propiedad del gobernador y otra parte para hacer lo propio en una comisaría céntrica, en la que se intentó prender fuego.

Los días siguientes las manifestaciones de repudio a la policía continuaron (el nuevo Jefe, Dante Bustamente, reconoció sentir vergüenza por ello) y los manifestantes se trasladaron frente a la casa del gobernador provincial. Sumaron cinco los decesos. Las pérdidas materiales son millonarias. Los tucumanos se vieron desafiados a transcurrir algunos días bajo el imperio de algo parecido a la ley de la selva.

¿Duele? Algunas consideraciones.

1. La derrota del poder público, que debió negociar con las policías, no admite otra lectura: el poder político y la conducción civil deben ser recompuestas. El papel del poder judicial en la posterior investigación será fundamental, pero no suficiente: se impone acumular masa crítica en la opinión pública pero –más importante– entre los actores políticos de todos los sectores, para encarar una reforma de las FFSS que impida en el futuro que se transformen nuevamente en fuerzas extorsivas, utilizando a la sociedad como rehén y moneda de negociación. Sindicalización con limitaciones. Policías municipales. Mecanismos de mayor control sobre las FFSS. Alguna instancia judicial, controlada por el Congreso y en estrecho vínculo con ministerios de Seguridad, que deba obligatoriamente actuar de oficio. Ley de Seguridad interior. Más y mejor formación, porque más policías no implican, necesariamente, mayor seguridad.

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2. Las Policías provinciales están en el ojo del huracán, sindicadas correctamente como las mayores responsables. La sospecha de que no sólo permitieron sino que promovieron los saqueos está también arraigada. No será fácil que la ciudadanía lo olvide –y sobre eso debe montarse lo expresado en el párrafo anterior– pero puede amnistiar más rápido de lo que podríamos imaginar si la situación es encauzada.

3. Cierta porción del kirchnerismo emocional –a falta de mejor definición– no alcanzó a comprender la gravedad del asunto, preocupada antes por deslindar responsabilidades del gobierno nacional que por comprender lo ocurrido y las condiciones que lo habilitaron. En primer lugar, la existencia de sectores que, si bien están mejor que en 2001, no participan como desearían del consumo. El “roban LCDs y no comida” trasunta un principio de exclusión. Desconoce la desigualdad como motor de resentimientos sociales y caldo de cultivo. No sólo de proteínas vive el hombre, nuestros deseos nos humanizan. Si decimos que en una sociedad consumista sólo aquellos –nosotros– con un buen pasar económico tienen –tenemos– derecho al deseo de consumo perdimos el norte de la igualdad. En segundo lugar, fueron extraviados el norte de la fraternidad, el de la solidaridad y el de la sensibilidad cuando se decidió continuar con la celebración por los 30 años de Democracia el 10 de diciembre. El lunes anterior expresé las razones para señalar la inconveniencia política del festejo, y las reacciones de los tucumanos luego (apoyaran o no al oficialismo nacional) no dejan margen para la duda: todos sintieron como un cachetazo el festejo, la música y el baile. Se de primera mano de reacciones similares en Jujuy y en Chaco. Por si fuera poco, la farandulización: tiene poco que hacer Moria Casán en una celebración de la democracia y poco que ver con los DD.HH. o la Justicia Social. Provoca pena. En tercer y último lugar –y referido también a todo lo anterior– debemos entender que el consignismo ansiolítico que ha mellado en cierto sector del kirchnerismo es algo profundamente perjudicial. El análisis del discurso mediático opositor impidió analizar lo concreto y comprender los hechos de violencia que asolaron al país de norte a sur, con origen en su zona centro, la pasada semana.

Más allá del dolor.

En términos económicos no habrá consecuencias que no sean lamentables. Las provincias ahogadas ven desafiado su presupuesto 2014 aún antes de comenzar su ejercicio. Lo mismo puede decirse del gobierno nacional, que deberá auxiliar a las provincias. Pronto se sumarán reclamos de estatales, maestros, personal de salud y las pérdidas materiales derivadas de los saqueos. No será poca la presión que los saqueos a comercios y supermercados agregarán a la remarcación de precios ya característica de la época.

Quien suponga que de ahora hasta fin de año la situación será de relativa paz social se equivoca. Sortear la última semana de diciembre será fundamental y para ello, más que nunca, será imprescindible la información para la prevención. Cuestiones estas puestas fuertemente en entredicho desde que la situación comenzó a gestarse en la Córdoba de José Manuel De la Sota. No son pocos los datos que permiten sospechar causalidades y organización por parte de las policías en los reclamos y saqueos, pero no adhiero de todos modos a teorías de manos negras todopoderosas. Son más terrenales las razones que explican el desarrollo de la sedición/extorsión policial, los encadenados saqueos y Córdoba sentó el precedente.

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La sedición policial y los actos delictivos generarán consecuencias varias que ya pudieron observarse. Por un lado, la ruptura en jirones del tejido social que desafió la vida de quienes sufrieron la liberación de sus ciudades al rapiñaje. “No los negros de piel, sino los de alma”, “no discrimino, porque tuve compañeros morochos en el Liceo”, “miralo al negro Mandela, en cambio, lo que hizo”. Textuales escuchadas y leídas de quienes reconocen que los saqueos sacaron lo peor de ellos. Se fortalecieron los lazos intragrupo, mientras que se ensanchó la grieta que separa a los distintos grupos entre sí. Recomponer los entramados de una sociedad ya de por sí bastante guettizada no será sencillo. Vale reconocer que podría haber sido peor: no ocurrió en el NOA como en Córdoba, cuando vecinos se organizaban para “cazar” saqueadores. Aun así cabe esperar otra consecuencia, muy relacionada: el mayor espacio que el discurso derechista y xenófobo ocupará en nuestra sociedad. Abundarán las menciones al tema armas y sociedad civil (y qué difícil será ahora desarmar a la sociedad, cuando las armerías hicieron su agosto en diciembre NOTA GACETA), al servicio militar, a la participación de las FFAA en tareas policiales y a la pena de muerte. Esto configurará, junto al desafío ganado al poder político, uno de los triunfos que las jornadas de violencia entregarán (antes que un intento por menoscabar la democracia, su celebración o intentar imponer un sistema distinto). El kirchnerismo (y el temor que evidentemente también embargó, en un primero momento y como reflejo de clase, al resto de los actores políticos de la sociedad –partidos, grupos económicos y medios–) es un dique de contención por ahora para ello. En 2015, sin embargo, habrá mayor masa crítica para colar estos tópicos en el debate. Y formarán parte, cómo no, de las posibilidades que los espacios políticos opositores tendrán merced a los recientes acontecimientos.

Fotos: propia, @karinaponce2, Marrritoc.

Elogio de River en la B (o las muy poco frecuentes lágrimas de felicidad)

Riber en la V (¿o era al revés?) fue una roadmovie o, mejor aún, fue una roadmovie a pie. Fue transitar larguísimas distancias para arribar a canchas peladas, poceadas, casi como el Monumental después de Roger Waters. Fue, en definitiva y como mejor definición, el Señor de los Anillos: pareció que una fuerza poderosa nos impelía a iniciar un tránsito para el cual no estábamos preparados y que, además, no queríamos recorrer. Un aprendizaje continuo, porque one does not simply walk into el ascenso directo. Fue la trilogía insufrible de Peter Jackson condensada en los sábados de un año.

♪ Nos pasamos la vida buscando lo que ahora estamos ahora encontrando, porque no hay nada más que nosotros que nosotros dos… ♪

“363 noches soñando con este día”, decía ese cartel colgado en una tribuna del Monumental, y uno casi no puede reprimir las ganas de abrazar a la cultura popular y decirle al oído, bajito, como quien confiesa desde el corazón, bien… Bien, vieja, ahora andá y escribí el Martín Fierro, andá y comete la cancha, andá y recitá poesía futbolera para los que se juntan a festejar en las plazas. Hacé llorar a esa señora viejita que con 70 años se pone la camiseta de River y sale a festejar con sus nietos, hacelo, porque el Tano Pasman va a escribir sobre vos.

♪ Hoy somos libres otra vez, tan invisible la pared… ♪

Ayer hablé con chicos pre adolescentes que no querían que River ascendiera, para seguir viéndolo en vivo cuando jugara en Jujuy o Tucumán. La federalización de la alegría, el asalto de River al campeonato de la B: equipos que abandonaban su cancha para alquilar otras más grandes, las revoluciones que el micro de River movilizaba allí adonde llegara, los hinchas visitantes que volvían a las canchas. Hablé también con tipos que sufrieron aquella sequía de 18 años y me decían que lo de ayer fue especial. Son impagables las lágrimas de felicidad, y muy poco frecuentes. Quizás el sufrimiento, que duró más de un año (uno y medio o dos, cuando el descenso ya no era un “fantasma”), haya sido justificado por esos segundos, minutos de gloria casi infinita. Alguien me decía también que River tenía la obligación de ascender como campeón. No, macho, River tenía la obligación de dejar el alma para hacerlo. Podemos discutir, entonces, y no ponernos de acuerdo acerca de si lo hizo o no, pero la B es dura, es mala, es traicionera. Es como una mujer a la que engañaste. O como una mujer a la que te negaste hasta su desesperación, y que ahora finalmente te tiene entre sus manos. Es Kathy Bates en Misery y va a hacer todo lo posible por retenerte. Y River, como James Caan, debió apelar a las fuerzas con que contara, fueran suficientes o no. En términos estrictamente futbolísticos, River tuvo inyecciones varias de fuerza: Cavenaghi, el Chori, Sánchez y Aguirre al descender. Ponzio y Trezeguet a principio de este año. Y la fuerza de los chicos: los Funes Mori, Cirigliano y Ocampos. Del equipo titular que descendió, prácticamente, sólo resistió Maidana. El Indio Vega era suplente del locohouseman Carrizo. Cuando descendimos…

♪ Se apagó la luz, era inevitable, casi lamentable, se apagó la luz… ♪

Si este ascenso tiene una figura -no quiero ser injusto pero es inevitable- esa es la de Matías Jesús Almeyda. No sólo agarró, como suele decirse, un fierro caliente, sino que supo manejarlo. No chocó el Fiat Spazio. O el Peugeot 306, ponele. Los nombres cambiaron, pero no es difícil imaginar a los equipos de Simeone, Astrada, Gorosito, Cappa o López boyando en mitad de tabla. O peleando, quizás, por un puesto de Promoción. Ese era River y Almeyda, a fuerza de resultados, de decisiones a veces equivocadas pero en gran medida acertadas (es fácil decirlo con el diario del lun… del domingo, pero acá o en twitter lo sostuvimos siempre. Excepto a Vella, claro. ¡Vella, la c… de tu vieja! Poné a Abecasis, Almeyda), a fuerza de sostener las malas y tratar de potenciar las buenas, de no temblarle el pulso para reemplazar al Chori o a Cavenaghi, de sostener a Cirigliano en mediacancha para mandar a Ponzio de 4 cuando hubiera sido más fácil colocar un stopper y mantener a Leo en el medio, de absorber la presión, de aislar a los jugadores del mundanal ruido y de una prensa carroñera que hubiera secretamente celebrado el no ascenso, a fuerza de todo eso Almeyda se constituyó en capitán de barco. O en director del Señor de los Anillos, en un Peter Jackson flaco y siempre a la moda para guiar a River nuevamente a Primera. Y como campeón de la B. Con casi un 65% de los puntos obtenidos, muy por arriba de los promedios obtenidos por Simeone (23% luego de su campeonato), Gorosito (41%), Astrada (37%), Cappa (50%) o JJ López (49%).

♪ …Y más de mil domingos fueron seis. Tanto destino se le fue como vino y no le avisó, no lo vio. Miles de sueños le prendieron la mecha… ♪

Los momentos felices no inspiran al arte. Son, por lo general, excusa para lo banal y comercial. So Call Me, Maybe, ponele. Por eso ayer fue para celebrar. Hoy también. Pero a modo de corolario, ahora que retornamos a Primera (que ya no será nuestro lugar, porque también pertenecemos -orgullosamente, debo reconocerlo- a la segunda división del fútbol argentino), puedo decir que fue lindo el campeonato de la B. Mejor, más competitivo, más entretenido y emocionante que varios de los que River ganó en Primera. Festejé este título más que los de Astrada o Simeone. O Ramón Díaz y Passarella. Fue lindo ver a River en Tucumán y sentir en la piel lo que el equipo moviliza. Se lo va a extrañar a River en la B.

Yóoootéquieróooriverpléeeiiii…

El equilibrio y las instituciones


A grandes rasgos las instituciones son los organismos a través de los cuales un colectivo social se dota de un grupo de normas, ya sean reglas formales o informales (dadas por el hábito), con el propósito de obtener un bien para dicha comunidad. Las instituciones son, entonces, las que normalizan el desarrollo social. Aunque generalmente intentan caracterizarlas como algo sagrado, inamovible, perteneciente al reino de lo natural son, en realidad, el resultado evolutivo de la actuación de los agentes que le dan vida.

El capitalismo es una de las instituciones, o la institución, que ordena al mundo. Está de moda decir que está en crisis, cuando lejos estamos de desarrollar un sistema que lo reemplace. La crisis que vivimos no es del capitalismo, ni está éste en entredicho, sino de una de las formas de acumulación de riqueza, el capitalismo financiero, o la obtención de ganancias a través de la especulación y no de la producción.

Aunque a los países centrales les cueste reconocerlo, el equilibrio actual del mundo está variando, trasladándose hacia el Este y el Sur, los BRICS y Latinoamérica. En la reciente cumbre del G20, los países de la eurozona tenían como uno de sus objetivos conseguir que los países emergentes -especialmente China y Brasil- contribuyeran al fondo de rescate europeo. Éstos últimos aclararon que prefieren invertir en el FMI. Esta negativa fue la que llevó a Lagarde, directora del Fondo Monetario, a advirtir, en visita a Pekín, que «si no actuamos juntos, la economía mundial corre el riesgo de (entrar en) una espiral de incertidumbre y de inestabilidad financiera». Lo que, traducido al chino, significa “no sean así, che, pongan una moneda, ratas”. Toda una institución, el FMI.

El ejemplo de la crisis europea nos plantea un dilema, viejo como las mismas instituciones, acerca de los objetivos de éstas últimas. Ni las protestas en Grecia, Irlanda o España pudieron torcer el rumbo trazado por las instituciones dominantes: rescatar al capitalismo financiero, a los bancos, y que el costo lo paguen las sociedades con desempleo, pobreza y hambre. Como señala acertadamente Rucio: «la UE ha logrado por el momento conjurar la amenaza de que se repitan episodios como el Islandés». Las instituciones, esta idealización de los republicanos en Europa y en nuestro país -si no estaremos aturdidos de tanto escuchar apelaciones a la República y las instituciones por parte de los opositores al kirchnerismo, políticos y mediáticos-, demostraron que, en esta crisis financiera, sirvieron como escudos ante el desborde de las demandas populares y como canales para las demandas del capitalismo financiero. Tanto es así que no dudaron en dejar caer en desgracia a un propio como Berlusconi.

Europa, Grecia y España en el laberinto

El llamado a referendum de Papandreu puso en vilo a los mercados en Europa y, por lo tanto, sus representantes políticos salieron con los tapones de punta. Merkel, Sarkozy y el FMI presionan para que el referendum caiga:

Los cuatro líderes de la eurozona que participan en la cumbre del G-20 (el francés Nicolas Sarkozy, la alemana Angela Merkel, el italiano Silvio Berlusconi y el español José Luis Rodríguez Zapatero) han acordado esta mañana en Cannes acelerar y reforzar el levantamiento de cortafuegos para evitar que la crisis de Grecia acabe arrastrando al euro…

…El encuentro, en el que han participado también los presidentes del Consejo y la Comisión Europea, Herman Van Rompuy y José Manuel Durao Barroso, así como la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, ha estado dominado por las noticias procedentes de Atenas sobre una posible caída del Gobierno de Papandreu…

En Europa interpretan la movida griega como una manera de presionar a la UE, al FMI y a los bancos, que son, en definitiva, los beneficiarios del rescate que luego el pueblo griego deberá seguir pagando. Este editorial de El País, “Un error colosal”, no tiene desperdicio:

Quizá no resulte sorprendente que, tras 24 meses de desgaste por las crecientes exigencias de austeridad a sus ciudadanos, el primer ministro griego pretenda ahora recuperar la legitimidad mellada, el apoyo de una mayoría silenciosa y la iniciativa política. (…) Yorgos Papandreu ha demostrado coraje político y determinación personal para afrontar su crisis nacional: su pecado ha sido la lentitud en la ejecución de las reformas legales emprendidas. (…) su propuesta de convocar un referéndum para aprobar el segundo paquete de rescate europeo a su país es un error de dimensiones colosales

…Es cierto que los griegos no pueden aspirar a un mejor trato que el decidido en la reciente cumbre (…) Pero también lo es que resulta muy difícil hacer valer este tipo de argumentación en una votación binaria, esquemática y susceptible de toda suerte de demagogias populistas como un referéndum. Especialmente si al final los ciudadanos acaban votando no sobre una medida concreta, sino sobre dos años de sacrificios que han exasperado a la sociedad griega…

…si lo que pretende Papandreu es emitir un signo ante sus socios para que no aumenten aún más la pesada carga de austeridad que arrastra su país, ese órdago tacticista supone ya jugar con fuego. De consumarse, no solo podría conducir a Grecia a la suspensión desordenada de pagos, sino también poner en tela de juicio los otros elementos del paquete aprobado en la última cumbre, de interés directo para todos los europeos: la recapitalización bancaria y el redimensionamiento del Fondo de rescate…

…El daño que esta iniciativa disparatada puede infligir a la UE, al futuro de Grecia y a la imagen de sus dirigentes resulta incalculable, de modo que lo mejor es que sea retirada cuanto antes

Resulta graciosa la apelación a una supuesta “mayoría silenciosa”, cuando las manifestaciones populares en Grecia han sido retratadas en todo el mundo. Claro, para quienes no quieren escuchar, el árbol no hace ruido al caer en un bosque densamente poblado. La demagogia populista además, y como se sabe, es la antítesis de la seriedad republicana de respeto al Dios Mercado. Pero podemos inferir cuán lejos están los europeos de comprender la raíz de su crisis cuando el editorialista puede permitirse reconocer que el objetivo es la recapitalización bancaria y no mejorar la calidad de vida del sufrido pueblo griego.

Siguiendo el mandato de la UE, el FMI y los bancos, en el gobierno griego hay quienes pretenden que el referendum caiga. Y Papandreu con él:

La división en el seno del Gobierno griego sobre la decisión del primer ministro, Yorgos Papandreu, de convocar un referéndum sobre el plan de rescate amenaza con hacer caer al Ejecutivo. El enfrentamiento, además, se ha extendido por el grupo parlamentario que sostiene a Papandreu en el poder, el PASOK. De hecho, tras el anuncio de que más diputados de los que se puede permitir votarán en su contra, se prevé que el líder socialista pierda mañana la moción de confianza con la que aspiraba a reforzarse para sacar adelante la consulta. Pese a ello, fuentes cercanas a Papandreu citadas por Reuters aseguran que no dimite y que ofrecerá un mensaje a la nación esta noche…

…Desde el PASOK, uno de sus diputados más populares, Telemakos Hitiris, ha instado a Papandreu a formar un Gobierno de coalición para garantizar que el país recibe los 8.000 millones de euros del sexto tramo del primer plan de asistencia financiera y los 130.000 millones del plan de rescate acordado la semana pasada. Después de ello, ha defendido la celebración de elecciones anticipadas. Y no es el único que opina a favor de adelantar los comicios. Según informa Reuters, un grupo de 30 diputados entre socialistas y miembros de la oposición que rechazan la consulta están ultimando una propuesta para formar este Gobierno de coalición. Al frente del mismo se situaría el exvicepresidente del Banco Central Europeo, Lucas Papademos. El economista es una figura respetada en Grecia y, según añade esta agencia, con el suficiente carisma y capacidad para dirigir un Gobierno de unidad con vistas a evitar el colapso financiero del país…

Podríamos preguntarnos respetada por quién. La respuesta sería simple: por el aparato financiero. Cristina les advierte «hay que acabar con el anarcocapitalismo financiero total» y son pocos los que escuchan. Aunque existen algunas voces disidentes, lejos están de poder incidir en la realidad. Václav Havel, ex presidente checo, de 75 años, es uno de ellos. “Un político debe regir la economía”, dice. Y reconoce como un gran error haber confiado en que los economistas sabían lo que hacían. Pérez Rubalcaba, el candidato del PSOE que se encamina a perder las elecciones con Rajoy, propone un Plan Marshall para Europa:

«No es posible afrontar un programa intenso de consolidación fiscal, reduciendo los déficits públicos y la deuda privada a un ritmo como el actual, si al mismo tiempo queremos mantener un grado razonable de actividad y crecimiento económico (…) Sin crecimiento económico no habrá empleo ni tampoco podremos estabilizar la situación financiera (…) No habrá forma de salir de este inmenso agujero negro en que se encuentran la economía española y europea sin sendas estrategias de cambio en la orientación de la política monetaria común y en la aplicación de un programa europeo de estímulos a la inversión pública (…) Solo la inversión pública puede conseguir el crecimiento de las economías más afectadas por sobreendeudamiento y contracción el crédito».

Qué bien harían los españoles en votar por Rubalcaba -aunque Zapatero los haya decepcionado-, antes que por Rajoy y sus promesas de mayor ajuste. Qué bien harían los griegos en votar favorablemente el referendum y sostener a Papandreu, una vez que se pone los pantalones largos y se adentra en el laberinto para enfrentar el Minotauro.

El amor venció al odio

#Cristinazo.

La arrasadora (para usar un TNismo) victoria de Cristina exime de grandes reflexiones. Todo, o casi todo, ha sido dicho ya. Pudieron leerlo durante estos meses en la blogósfera. Las razones, ya sea que expliquen la histórica victoria del oficialismo o la pobrísima actuación de los opositores, han sido asentadas. Que muchos medios tengan ahora que readecuar el discurso para explicar el triunfo a su público cautivo es un problema de ellos, y de su credibilidad en decadencia. Todo aquel que haya querido ver, sabía que el triunfo sería, número más, número menos, como el que las urnas finalmente revelaron. La ciudadanía enterró la “legitimidad segmentada”, el “no le creo nada”, el “knock out o abandono”, el “aunque tengamos que tirarlo por la ventana”. Finalmente, el amor venció al odio.

Esa frase, el amor vence al odio, resume muy bien el camino que condujo a este resultado. Camino que recorrió -no sin dificultad- el gran protagonista de la jornada de ayer, el pueblo (o este país de buena gente, para usar la más abarcativa definición a la que apeló el oficialismo) que, con el 53,84% de los votos (con el 97,64% de las mesas escrutadas), definió que el Estado está en buenas manos. Los medios opositores, mientras tanto, hablarán del componente emocional de la campaña, así evitarán mencionar que una buena parte de la población acuerda con un rol activo para el Estado; mencionarán los defectos opositores, para esconder los aciertos del oficialismo y -el argumento favorito- alertarán sobre el riesgo de hegemonía, sin aclarar que el equilibrio de fuerzas que arrojaron las urnas es el mandato de la ciudadanía. Si algo quedó claro en estos años es que la real oposición al kirchnerismo fueron las corporaciones económicas. El establishment mediático, sobre todo. Y así como en 2009 los grandes ganadores fueron los Medios, en esta elección resultaron derrotados los candidatos más identificados con estos, sus discursos y agenda.

Poco se mencionó, entre los aciertos del oficialismo, la peronización del kirchnerismo. Y haberse mantenido fiel a ella. El triunfo de Cristina sobre Chiche Duhalde, en 2005, trocó eso que se perfilaba como un progresismo en peronismo puro (/kirchnerismo al palo), ordenando al movimiento. Hoy, seis años después, sigue dando frutos. Si, como querían algunos, se hubiera producido, en cambio, un quiebre hacia el interior del peronismo que aislara al kirchnerismo, las posibilidades de existencia del peronismo disidente/federal (quizás con el PRO adentro) hubieran crecido. No ocurrió. El partido que queda en pie entonces, el peronismo, proporcionó la base sobre la cual el kirchnerismo siguió desarrollando su agenda. Tiene, también, mucho para agradecer ese peronismo de base a este proyecto. Haberlo salvado de la crisis de representatividad y haberlo acercado a las clases medias, fundamentalmente. La Reforma Política de 2009 tuvo ese espíritu también: fortalecer a los partidos. Los que no inocentemente solicitaban boleta única pedían lo contrario, que los representantes de esta democracia representativa resignaran la posibilidad de que un partido político les sostuviera la espalda.

Ayer fue un día de fiesta, no sólo para el oficialismo. Aunque suene a lugar común, siempre debe ser motivo de alegría que la ciudadanía pueda expresarse democráticamente. Se confirmaron además las presunciones de las PASO, y probó ser real la profunda verdad que encierra esa frase, el amor vence al odio. Y vaya si le dio una paliza.

La batalla cultural de baja intensidad

Los amigos de Mariano Grondona no han sido, desde siempre, sólo los dueños de las tierras y los medios de producción. También ejercieron otros monopolios, entre ellos, el de la transmisión cultural. La historiografía liberal, esa que reverencia a Mitre y que denigra a Perón y el peronismo, supo, con gran eficacia, moldear el pensamiento de generaciones. Aún durante los años de Menem, el peronismo siguió siendo descalificado por aquellos que se beneficiaron ampliamente por eso que preferieron calificar como menemismo. Desde que eso que llamamos kirchnerismo -que es el peronismo de hoy y que suma a otros sectores de la sociedad a la ecuación que lo sustenta- nació, puso en entredicho muchos de los valores que los liberales, con paciencia en algunos casos y con sangre en muchos otros, impusieron en nuestra sociedad. Más aún, cuando el kirchnerismo se vio asediado por los medios de comunicación (de los amigos de Grondona), entendió que si no confrontaba culturalmente, los que siempre habían ganado triunfarían una vez más; y el periodo 2003-2011 (o -2009/10) sería relatado como una anomalía del sistema, llevado a cabo por dos locos cuyo único objetivo era el Poder por el poder en sí. Ese enfrentamiento cultural, con muchas y diversas cuestiones hoy saldadas a favor del campo nacional y popular, tiene a nuestros intelectuales liberales muy nerviosos. Uno podría preguntar «qué les pasha, Sarlo, Lanata, Abraham, periodistas de Clarín y LA NACION? ¿Eshtán nervioshos?». Y sí, lo están. Como muestra, un botón:

Hacia el interior, el “cristinismo” ha construido un universo a su medida : tiene sus productoras de televisión y de cine, sus actores, y directores; tiene sus series, sus películas y tiene también los canales de televisión y las salas por donde todos ellos circulan; tiene sus músicos y sus folcloristas e, incluso, los teatros donde actúan, tiene sus científicos, sus escritores, sus sociólogos, sus humoristas, sus periodistas, sus bloggeros*, sus decanos, sus estudiantes, sus sindicalistas y sus organismos de derechos humanos. Por tener, tiene hasta un barrio convertido en punto de encuentro de este nuevo activismo adinerado, el de Palermo…

Susana Viau, periodista “resistente”, Clarín, domingo 16/10/2011

Sólo por tener (vastas extensiones en la pampa húmeda, el control de la economía, diarios, calles) el mitrismo, la Historia según Bartolomé, tiene muchas, muchísimas cosas. Por tener, nomás.

[Disgresión. Pude asistir, en estos días, al Festival de Cine Argentino que se llevó a cabo en San Miguel de Tucumán. Revolución me gustó. San Martín con tonada gallega, los soldados negros, indios y muertos de miedo vienen a tirar abajo un par de mitos. Esta película, producida por el ala liberal de nuestra cultura, hubiera mostrado al San Martín de las figuritas del Billiken, a soldados caucásicos y sin miedo. Imagino la rabia de Viau, de Grondona al ver la película y siento un viboreo de malsano placer. Juan y Eva también me gustó. Pero no tanto. Esperaba, quizás, una historia de amor más hollywoodense. Cierro digresión].

Desde antes, pero fundamentalmente desde los festejos por el Bicentenario, el aparato cultural del kirchnerismo ha salido triunfante de muchos desafíos. No sólo a través de producciones artísticas, podríamos considerar también dentro de estas propuestas culturales a la Ley de SCA y el matrimonio igualitario, por poner dos ejemplos.

Como le decía Kirchner a Feinmann, estos tipos tienen una puntería bárbara para su odio. Nunca fallan. Y Susana Viau no se equivoca. Su mirada es correcta. Así como la oligarquía fue la que constituyó al ser nacional, así como los liberales se adueñaron de la Historia, así el kirchnerismo ha habilitados canales a través de los cuales puedan expresarse puntos de vista diferentes a los de nuestra cultura (durante tanto tiempo) oficial. Podríamos citar al canal Encuentro, las producciones de INCAA, los tantos libros políticos que, por primera vez, tienen una mirada positiva sobre un fenómeno que continúa desarrollándose, el unitario El Aluvión en Canal 9 y, cómo no, a 678, el programa maldito de la televisión burguesa.

Se trata, ahora, de una batalla cultural de baja intensidad. Como durante la Guerra Fría, como Hollywood, que fueron, al fin y al cabo, más importantes para la supremacía norteamericana que la Guerra de Vietnam o de Corea. McDonalds ideológicos Para Todos.

* Hola, Susana. Te estamos llamando. Queremos jugar…

Tucumán: Alperovich, el clientelismo, los opositores

Con el 96% de las mesas escrutadas, el gobernador de la provincia, José Alperovich, araña el 70% de los votos válidos. Lejos, el ACyS -encabezado por Cano- suma un 14%. Casi 55 puntos porcentuales los separan. Les siguen Fuerza Republicana, de Ricardito Bussi (3,20%) y Proyecto Popular, de Stella Maris Córdoba (2,92%). En la Legislatura, ámbito adonde se trasladó el foco en vista de la previsible victoria del FpV, el oficalismo perdería un escaño (hay que recordar que el actual gobernador obtuvo un 78% en 2007): de 49 legisladores, 42 responderían al oficialismo provincial. Para alegría de la blogósfera, Alperovich recordó a Néstor Kirchner y agradeció a Cristina.

El mapa provincial se muestra similar al que parieron las elecciones de hace cuatro años: Alperovich como líder indiscutido de la provincia y los opositores penando y escudándose en excusas de una transparencia que no pueden demostrar. El ex fiscal anti-corrupción, Esteban Jerez (que pierde su banca en la Legislatura provincial), lo resumió así: “…el resultado de ayer es responsabilidad de uno, y hay que asumir las muchas culpas (…) es palmario que criticar al Gobierno, a los efectos de lo que dicen las urnas, ha sido equivocarse”.

Quien no se equivocó fue La Gaceta. A juzgar por las reacciones de quienes reniegan del triunfo del peronismo, el diario proveyó un servicio público al enfocar su críticas pre electorales en el reparto de bolsas de alimentos y en el traslado de votantes en taxis (y motos): es ya el latiguillo favorito de los votantes opositores y el argumento con el que calman su angustia y refuerzan sus sentimientos de superioridad moral (que es, también, económica; eso otorga mayor tranquilidad aún). Que la distancia entre Alperovich y la restantes fuerzas sea abismal, para muchos, se explica gracias al prejuicio del clientelismo. Sin ánimo de justificarlo, para quien esto escribe es un pobre argumento. Tan pobre que expulsa del campo de la conciencia la recuperación del trabajo, la inclusión social (vía AUH, cooperativas y nuevas jubilaciones también), el equilibrio en las cuentas públicas que permite una relativa paz social, la promoción de inversiones y la búsqueda de nuevos mercados. Menciono todo esto porque descuento que, para los “indignados” con el triunfo oficialista, importan poco los servicios públicos: pavimentación, agua potable, cloacas, alumbrado, los nuevos Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS), etc. Que lo diga el gobernador re-reelecto: “…creo que cuando se habla de los bolsones es subestimar a la gente. La gente sabe, a la hora de la verdad, por quién votar. La gente es mucho más inteligente que los dirigentes políticos”. Por si hiciera falta, en la misma Gaceta una entrevistada da por tierra con el argumento un bolsón=un voto: “…con los bolsones, dejan los votos y se van. No vuelven nunca más y, mucho menos, cumplen sus promesas”.

Para finalizar, un repaso por la orilla opositora. El ACyS, como representante del Grupo A en la provincia, perdió votos de las PASO a las elecciones provinciales. El 14 de agosto la sumatoria entre la UDeSo, el PS y la CC arrojaba 167.045 votos. Ayer, la fórmula Cano-Casañas retuvo 117.058. Casi 50 mil votos menos. Por el lado de Fuerza Republicana, los Bussi perdieron un escaño: el de José Luis. Nos alegra. Las restantes fuerzas provinciales fueron sólo testimoniales.

La oposición en busca del empate catastrófico

El domingo a la noche el Establishment supo a ciencia cierta que Cristina ocupará la Primera Magistratura durante el periodo 2011-2015. No sólo por su 50,07% sino también por la inmensa diferencia que la separó del pelotón opositor. Clausurada entonces -en este escenario- la posibilidad de que un Alfonsín o Duhalde accediera al Poder Ejecutivo, se enfocan ahora en el otro Poder, el Legislativo. ¿El objetivo? Neutralizar al PEN a través del Congreso, y continuar con la situación de casi parálisis legislativa derivada de las elecciones de 2009. Es lo que García Linera, vicepresidente de Bolivia, denominó “empate catastrófico”: “dos bloques políticos donde ninguno logra la hegemonía que dificultan el desarrollo de un proyecto particular”.

El argumento para sustentar esta esperanza no puede ser otro que el republicano. En palabras de Grimaldi, columnista de DyN: “…Si bien es probable que Cristina consiga nuevos votos entre quienes se sumen en octubre a la ola, también puede ser que otros electores decidan no acompañarla si observan un desbalance en el futuro nivel de hegemonía, sobre todo si se asume que el Frente para la Victoria podría alzarse con la mayoría en ambas Cámaras legislativas…”.

Errónea asunción la de Grimaldi: el oficialismo no recuperaría el quorum de las Cámaras ni aún manteniendo en octubre los guarismos de este 14 de agosto. Pero la tesis ya está siendo presentada. Por Pagni, el martes acá en Tucumán, llamando a acortar la diferencia del 38% entre Cristina y su segundo para atraer inversiones. Por Biolcatti, diciendo que las de octubre se transformaron en “elecciones legislativas” y apelando a un “equilibrio de fuerzas”. Por Carrió, pidiendo corte de boleta para sus candidatos a legisladores. Por González Fraga (candidato a vicepresidente de Alfonsín, por si no lo conocen todavía), quien reconoció que su alianza electoral deberá concentrarse en “colocar gente valiosa en el Parlamento”, ya que la gestión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner “con control y transparencia a lo mejor es un modelo aceptable”. Por Alfonsín: “tenemos que garantizar una presencia suficiente de fuerzas en el Parlamento como para poder controlar al Ejecutivo”. Al coro se suma también Prat-Gay: “Nosotros nos concentraremos en el Congreso con un discurso que, después del 50% del kirchnerismo, tiene más peso: ’usted votó a Cristina (Fernández) y nosotros lo aceptamos, pero le pedimos que no le dé una mayoría legislativa propia’. Ese propósito es más factible para la oposición porque no exige acuerdos distintos de los que ya existen”.

Encontraron así una vez más, el establishment y sus candidatos, un hilo conductor que les permita conjugar sus intereses: los partidos opositores proponen que el Congreso siga siendo el palo en la rueda del gobierno. No quieren ganar, pero tampoco que gane el oficialismo. Las elites por su parte, si no pueden evitar la reelección de Cristina, intentarán, por lo menos, dificultar el desarrollo de su proyecto político.

* Actualización:

Ahora es Ernesto Sanz el que alerta que “de persistir la tendencia que se verificó en la elección primaria estaríamos ante un grave peligro institucional con un desequilibrio de poder, y esto ya lo vivió la Argentina durante el conflicto (con el campo) de la 125, en la previa a elección del 2009, con una mayoría en ambas cámaras (del Congreso) donde el Gobierno obtuvo leyes”. Evidentemente, que un gobierno como el de Cristina obtenga leyes representa un grave peligro institucional.

Anotaciones más allá de la alegría

Mucha alegría, sí. Pero nada de lo que podamos decir de bueno acerca de las PASO y sus resultados no ha sido ya dicho. Por los opositores mismos. Tan contundente es el triunfo que todo lo que podíamos esperar escuchar en 678 ya ha sido dicho. En el programa de Mariano Grondona. Tan innegable la realidad que LA NACION parece Tiempo Argentino.

Una síntesis, preliminar, de lo que dejan estas PASO: importante participación. Triunfo ple-bis-ci-ta-rio de Cristina. Ni aún sumando los porcentajes del segundo al… ¡último de los candidatos! -de Alfonsín a Bonnaci, el décimo-, ni aún así alcanzan a CFK. Triunfos en la CABA, Santa Fe (sobre Binner mismo) y Córdoba (adiós legitimidad segmentada). Y ningún opositor se despegó del resto: un problema mayúsculo para direccionar el voto útil y tener alguna esperanza, mínima, de polarización.

Entonces es más que legítimo festejar. El triunfo, sí. Más aún pensando de dónde venimos (2008, 2009). Pero no perdamos de vista que más importante aún que el triunfo es lo que significa: acompañamiento popular. Festejemos, sí, pero no demos lugar a la frase chilaveresca (“tú no has ganado nada”). Intentemos ver más allá de la alegría para eso. Los compañeros que quieran festejar pueden dejar de leer acá. Un par de anotaciones, las pocas que ahora se me presentan:

1. No todo el voto es convencido, ideológico, de defensores del “modelo”. Además de los votos de Cristina, de los compañeros gobernadores, de los aliados, del voto cruzado, hay que considerar también la existencia de ese voto no ideológico, no convencido, pragmático. Y también debe haber un voto castigo a la oposición. Son los anti-opositores. ¿Cuántos no habrán ido a votar ante la certeza del triunfo del FpV? Suponer que el 50% de los argentinos es efectivamente kirchnerista es comprar espejitos de colores.

2. El frente externo, si bien opera favoreciendo a CFK, puede complicar la gestión. Existen votantes conservadores. Y el oficialismo deberá atender también sus demandas. Significa incorporarlas al mix que es el kirchnerismo, algo que puede causar algún malestar en los sectores más progres.

3. Responsabilidad. Porque el resultado revela que sobre los hombros del oficialismo descansa la esperanza de la gran mayoría de la ciudadanía. No sobre los de Alfonsín, o Duhalde, o Binner. No traicionar esa confianza significa el triunfo que cuenta: octubre.

4. Si decíamos que una oposición seria, responsable, que efectivamente represente a porciones de la sociedad es deseable (para seguir reconciliando a la sociedad con la y lo político) observamos -lamentablemente- que muchos políticos opositores son acreedores de la sentencia tanopasmeana: están, (casi) definitivamente, en la B.

Macri y la eficiencia de su gestión

Tiene razón Durán Barba cuando califica a Mauricio Macri como un exponente de una manera “moderna” de hacer política. Podemos catalogar como una #derrotacultural-liberal que hayan debido recurrir a la palabra “política” cuando antes apelaban a un discurso prepolítico: el PRO no iba a hacer política sino lisa y llanamente gestionar. Eficientemente.

Nadie podría decir que la gestión del PRO es eficiente. Quizás ninguna gestión deba ser calificada únicamente como tal porque eficiencia se refiere sólo a la capacidad para alcanzar objetivos propuestos. ¿Y cuáles son esos objetivos que eficientemente se proponían alcanzar? Del lado del PRO no sabríamos mencionarlos: las promesas de campaña no fueron cumplidas. No fue esa eficiencia (o su falta) un determinante en esta elección.

Cabría, a mi entender, calificar a las gestiones como exitosas o no exitosas, de acuerdo a los objetivos propuestos. Así, sería más que justo calificar de exitosas a las políticas públicas del kirchnerismo. Las razones sobran. La gestión del macrismo, siguiendo ese razonamiento, también podría ser calificada así. Veamos por qué.

Si la gestión del PRO en la CABA tenía como objetivo catapultar a Macri a la Presidencia en 2011, no: no sería exitosa. El líder del PRO debió declinar su candidatura presidencial en estas elecciones. Si -en cambio- la gestión del PRO en la CABA tenía como objetivo instalar a Macri como candidato presidencial -así, a secas-, sí que fue exitosa: acaba de recibir un aval de 4 años más para seguir construyendo su proyecto nacional. Proyecto que ahora deberá recibir un impulso más importante que sólo el mediático. Macri deberá hacer política territorial fuera de los límites de la Ciudad Autónoma si es que pretende no sólo llegar sino, luego, permanecer.

Ese rasgo, la instalación de Macri como candidato presidencial aunque hay abandonado la pelea para este octubre, es uno que lo diferencia de los verdaderos candidatos a Presidente que reune para estas elecciones el arco opositor: ni Alfonsín, Duhalde, Binner, Carrió o Rodríguez Saá consiguieron instalar sus candidaturas al nivel que un no candidato como Macri alcanzó. Por eso decíamos, luego del triunfo de Macri-Vidal… Ok, del triunfo de Macri en primera vuelta, que ese escenario preanunciaba el triunfo de Cristina en octubre. Creo que las razones que esgrimíamos entonces son valederas: “en un contexto de crecimiento económico el electorado se torna más conservador y los oficialismos triunfan. En la CABA no existe una situación de crisis, insostenible, que demande un cambio. El macrismo -aunque para un electorado politizado pueda parecer un flan- no ha chocado el barco. Por lo expuesto, los escenarios de cambio de clima político que querrán enarbolar los Medios no deben asustarnos. El triunfo de Macri también preanuncia el triunfo del oficialismo nacional en octubre”.

En lo que respecta al kirchnerismo en la Ciudad, el escenario debe abrirse a partir de ahora antes que cerrarse nuevamente. Pasó el tiempo de los Alberto Fernández y los Kravetz. También de los Ibarra. Como dijo Kirchner luego de perder en 2009: “Estamos absolutamente preparados para seguir trabajando y construyendo”.

El papel de la tercera fuerza en la CABA

Edgardo Mocca y Miguel de Luca son claros en esta recomendable nota, en la que hacen un breve pero exhaustivo repaso por la historia de las elecciones porteñas. Señalan que la CABA es el distrito más afectuoso con las terceras fuerzas (por fuera del PJ y la UCR), es el menos proclive a votar por pertenencia partidaria y es en el que los medios de comunicación tienen mayor penetración.

Del artículo quiero extraer algunos datos para analizar el papel de las terceras fuerzas en el distrito. Construídas, por lo general, mediáticamente, estas cumplieron un rol importante en el desenlace de los comicios.

En 2003 fue Luis Zamora quien, con el 12,3% de los votos, alcanzó el tercer lugar. Señala Mocca que “canalizó un sector del electorado porteño que suele apoyar dirigentes que tienen un discurso sobre todo de orden moral. Expresó lo mismo que Fernando Pino Solanas en 2009 y Elisa Carrió en 2007. De hecho, durante la campaña electoral de 2003, Zamora no se movió con un discurso revolucionario ni con el que manejó en la crisis de 2001. Centró su campaña en la corrupción estatal y privada. Lo hizo con algunos elementos de discurso de izquierda, claro, pero no eran el eje central”. En 2007 Jorge Telerman completó el podio junto a Macri y a Daniel Filmus. El ex vicejefe de Aníbal Ibarra cosechó un 20,69% de los votos diferenciándose de quien fuera su compañero de fórmula y del gobierno nacional de Néstor Kirchner.

La tercera fuerza en la Ciudad Autónoma, hoy, es Proyecto Sur. Corrección: no es P. Sur, es su carismático líder (sin ironía): Fernando Pino Solanas.

Ayer martes el cineasta señaló que “es tan grande la diferencia” a favor de Mauricio Macri sobre Daniel Filmus que “puede ser que no haya” ballottage. Agregó que el “ballottage es perder tiempo, dinero y más días de campaña” y que “es una insistencia sin destino, y una falta de reconocimiento de los casi 20 puntos que obtuvo Macri sobre Filmus”. En consonancia con Federico Pinedo, María Eugenia Estenssoro y -por supuesto- los medios de comunicación opositores.

De modo grosero podemos decir que en 2009 la corporación mediática promovió la figura de Solanas debido a su discurso furiosamente antikirchnerista. Ello le permitió al líder de P. Sur aglutinar un importante porcentaje de votos que luego pueden, con escasas contradicciones, ser tributarios de la derecha representada por Macri, visto como quien puede enfrentar con mayor éxito a la horrenda tiranía K. Es decir, P. Sur colecta por izquierda-cultural votos que luego pueden ser aprovechados por la derecha-política/económica.

Quizás haya sido una lección aprendida en esa elección de 2003, en la que los votos de la tercera fuerza, la de Luis Zamora, beneficiaron a Ibarra en el ballotage contra Macri. La elección de 2007 proporciona más datos: Telerman -como bien reseñan Mocca y De Luca- se diferenció fuertemente de Ibarra y del gobierno nacional. Luego, una parte importante de sus votos pudieron migrar hacia Mauricio Macri en la segunda vuelta que coronó al hoy Jefe de Gobierno de la CABA. Para abonar aún más la teoría, este domingo que pasó Telerman cosechó un escuálido 1,76%.

Para finalizar valga una aclaración: este post no intenta ser una crítica a Solanas -quien tiene derecho a llamar a votar por Bush si así lo cree conveniente para su partido-, sino un aporte para tratar entender cuál ha sido en estos últimos años el papel de las terceras fuerzas en las elecciones porteñas.

Cristina en Tucumán

“Cristina, Cristina, Cristina corazón, acá tenés los pibes para la liberación”, cantan los temibles terroristas de La Cámpora en el Hipódromo de Tucumán. Yo tiemblo: dicen que destripan osos pandas sólo por el placer de verlos sufrir. Mientras esos pichones de Osama cantan yo pienso que sí, que Cristina es corazón pero más importante aún, es Conducción. Trato de que el corazón no venza a la razón, a veces.

“Cristina conducción, acá tenés los pibes…” podrían cantar entonces. Sería más de mi agrado en ese momento, pero la militancia profesa romanticismo. El amor es más fuerte. Todo lo que necesitas es amor. Estúpidas canciones de amor, según McCartney. ¿McCartney? ¿Y qué tiene que ver Paul acá? Ok, entonces nunca la viste a la Presidenta en vivo; porque es Cristina superstar. Una rock star que no debe ninguna materia de Camp Rock. Abajo del escenario parece una Iglesia Kirchnerista, Reymundo Roberts. Anotalo, Majul. Las banderas danzan bajo el cielo azul de un día peronista. “Cristinista, compañero” -acota uno-. Ok, también. Cantan borombombón por la reelección, che gorila no te lo decimos más, muchos estarán roncos hoy.

No, la verdad es que si esperás una crónica detallada de lo que fue la visita de la Presidenta, ayer, te equivocaste de lugar. Acá Página lo cuenta a través de las palabras de la Presidenta. La Gaceta pormenoriza la chismografía política. Cada relato a su cada quién.

Llega Cristina al Hipódromo. Habla Alperovich, recita números. “¡Cristina, una sonrisa para la cámara!” -le grito- y Cristina me mira. Click.

Ok, no, ¿qué me va a escuchar Cristina desde ahí arriba? “¿Cómo que no, compañero?” -me dice una de las chicas de AJUS, a mi lado. Lo pienso. Tiene razón. O algo, por lo menos. Habla Cristina por Cadena Nacional y pone el alma, pone la voz, pone el cuerpo, expone su elocuencia, su razonamiento brillante. Yo trato de entenderla pero el corazón vence a la razón, a veces. Cristina corazón, entonces.

Termina Cristina. Todos se saludan. Abajo sigue el borombombón. Me olvido que Cristina suele bajar a saludar. Cuando me avivo, saco esta foto:

Luego se va. Pasa Boudou y se va y se van. Llega el momento de la desmovilización. Omar, mientras caminamos alejándonos del escenario, me cuenta que él estuvo en Ezeiza y en el funeral de Perón. Señala la multitud -que persiste en el fervor y se saca fotos y sigue cantando- y me pregunta si voy a escribir sobre todo esto, si voy a decir que es clientelismo o movilización. “Movilización” -me apresuro a responder, mientras pienso que en realidad no: debería haber dicho militancia-. “No sé bien qué voy a escribir” -agrego-.

Que me encantó ver a Cristina desde tan cerca: eso me interesa contar. Tenerla a escasos metros la humaniza aún más, pero a la vez acrecienta su dimensión histórica. Una mujer y una estadista. Una viuda sufriendo su dolor -que también es un poco o mucho nuestro-, pero con una fuerza vital que también parece trascender su cuerpo. Cristina corazón, Cristina conducción. Es 9 de Julio. Los próceres de la Patria y todo eso. En mi cabeza se revuelve la idea de que Kirchner es uno de ellos. Quizás sea el sol, que pegó fuerte en un momento. O el entusiasmo de los pibes-para-láli-bera-ción. No, nada de eso. No (me) hacía falta que Kirchner se fuera con Perón para saber que Néstor es uno de ellos. Cristina corazón, Cristina conducción, también.

El kirchnerismo como la estética de la fealdad


No son lindos los simpatizantes kirchneristas, doña. Son feos. Hay que aclararlo, porque no es lo mismo ser feo que no ser lindo, aunque Feinmann pueda decir que -además de agredirlo con mi prosa- lo feo es lo dialécticamente opuesto a lo bello y, como tal, condición necesaria para la existencia de la belleza.

Entendemos a la belleza como lo armónico, como lo proporcional. Tenía sentido en nuestros orígenes: los mejores genes eran los que más proporcionalmente se expresaban en el fenotipo. Una buena alimentación colaboraba. Esos especímenes eran los más aptos para la procreación. Pero esa visión es casi genético-histórica-filosófica. Como mi blog. Hablemos mejor de la estética de lo feo.

La estética, al fin y al cabo, es esa disciplina que demanda horas de gimnasio y mucho dinero para pagarlo; horas de hambre y dinero para comprar productos light en el súper; cremas, shampúes y una cartera o billetera abultada para las empresas de cosméticos; usar accesorios, ropa de moda y, por supuesto, cara. Y cambiarla cada temporada, ¿eh? ¿A ver si te avivás y querés usar el próximo invierno esas botas del año pasado? No, nena, no. Eso no es chic. ¿Te la imaginás a Susana repitiendo el vestuario? El dinosaurio la ve con los mismos anillos y ahí nomás va y se extingue de nuevo, no jodamos.

O sea, la estética de lo lindo demanda dinero. ¿Nos vamos entendiendo, Sarlo? Ser feo, usar camisas feas, abrigos de polar antes que camperas de La Martina, no comprar la crema antiacné, bueno, eso no le reporta dividendos a nadie. Al fin comprendemos los buzos de Orlando Barone: ¡son un abierto desafío a los centros de poder mundiales! Bancatelá, Grupo Bilderberg. ¿Y qué hacemos entonces con el capitalismo, leninistas? Lennonistas. ¡Leno-onanistas! ¡Ustedes quieren destruir al capital! ¡Peronistas! Sigan cantando su marchita y combatiéndolo, dale, que se quedaron en el ’45 y el Muro ya cayó.

He ahí una justificación de la estética menemista.

La estética de lo feo, ese prejuicio contra el negrocabezismo, el negrochoripanerismo, el negro, en resumidas cuentas, es una herramienta política también. Pobre: le funciona mejor a L’Oréal como estrategia de ventas, pero herramienta al fin. Porque los intereses de los que proponen la estética de “lo lindo”, de esas chicas que muestran orgullosas las costillas como si ser caquéctica fuera un logro -lo es, es el triunfo de lo cultural sobre lo orgánico-, están íntimamente imbricados con los que denuestan (aprendé, Barcelona) el seisieteochismo, los malísimos Barones del Conurbano, el peronismo todo y, claro, D’Elía y Moyano, feos como los que más. Los trajeados versus los descamisados, a ver si nos entendemos.

Es por eso que la estética fue variando a través de la Historia. Antes, estar bien comido y pálido era signo de status. Lo redondo era bello. Porque demostraban así su pertenencia a la clase acomodada, que no debía laborar bajo el rayo del sol y comer todas esas porquerías que podían conseguir los negros, como los bichos bolita de la caca y la tierra de las macetas del patrón. Ahora, que la rúcula es más cara que la polenta y que la cama solar es más cheta que los fluorescentes para la cajera del supermercado o el repositor del depósito oscuro y húmedo de Carcelfour, la pertenencia de clase se demuestra siendo como… las mellizas Xipolitakis. O como corno se escriba, vayan y busquen en Google.

La inmediatez como doctrina de estos años ha colaborado también. No hay posibilidad de abordar una perspectiva distinta a la impuesta en lo cotidiano -demanda cierto tiempo- y que le permita al artista, o a vos, encontrar la belleza allí donde no parece, de buenas a primeras, habitar. Nuestra concepción histórica del mundo nos lleva también a considerar a la fealdad emparentada con lo Malo, con lo Putrefacto, con la Muerte. Es otorgarle moralidad a un criterio estético: lo feo está en nosotros y es el rechazo o incomodidad que nos provoca lo así considerado.

Pero hay un problema, doña. Grave. Se olvidan de una cosa muy importante. Matemática. Nosotros, los perfecta y hermosamente feos, los bellamente no-lindos, somos más, muchos más. Y lo’ vamo’ a reventá’, lo’ vamo’ a reventá’. Las palabras más lindas, además, tienen que ver con multitudes, con amistad, solidaridad, con el amor, las orgí… no, bueno, eso depende del gusto de la dama y/o el caballero; y se oponen a otras feas, horribles palabras, como soledad o abandono.

En fin, a ver cómo te jode, Valeria Mazza.

Menem: el horror…

No estoy seguro por qué pero vengo encontrando, de manera recurrente, la cita de Apocalypse Now: “el horror…”. Quizás sea el radicalismo corriéndose a la derecha y atrás de De Narváez [offtopic: esperaban que De Narváez aglutinara al peronismo bonaerense luego de derrotar a Kirchner. Encolumnó al radicalismo en su lugar. Para pensar (?)] o el presente lastimoso del Clú Atlético River Plei. En fin, que puedo usar la frase para referirme a Carlos Saúl: “el horror…” de la década neoliberal.

Luciano de Desierto de Ideas escribe muy bien. Desde esa capacidad para los giros lingüísticos hace más digeribles -por lo menos para mí- algunos planteos que transgreden cierto espíritu progresista que sobrevuela la blogósfera nacional y popular. Y quien haya leído este blog a fines del año pasado sabrá que el término progresista significa -para este bloguero rentado- más bien poco. O no todo lo que significa para quienes se consideran progresistas. Pero igual los quiero, tontis. Besitos.

¿Qué dice Luciano? Pueden leerlo acá pero, básicamente, el planteo que hace es que hay sectores progresistas -y peronistas también, ¿por qué no?- que no comprenden y aprehenden el menemismo. A los ’90. Dice “que si no reinterpretan al menemismo, el kirchnerismo va a chocar la calesita de su propio “relato”, y lo que quede en la superficie será una cosmovisión frepaso-lanatista balbuceante, inofensiva y fuertemente estigmatizante de lo que fue la relación entre el Estado y la economía desde 1989 hasta hoy. Y si esta larga etapa no puede ser leída (como dicen los compañeros Santiago Llach y Carlos Corach) como una constelación realista de continuidades entre menemismo y kirchnerismo para fraguar el orden democrático al estilo peronista según los reclamos de cada época, difícilmente se pueda leer el pedido social para la década entrante”.

O sea: hay que entender que menemismo y kirchnerismo tienen puntos en común.

Aceptado. Hay continuidades. Pero como decía en este post: una cosa es el movimiento peronista y otra distinta las fuerzas que lo impulsan. Es en ese sentido en que hay una ruptura entre el kirchnerismo y el menemismo. Porque, ¿es sólamente el consenso que exista hacia el interior de las fuerzas sociales, las masas (los “reclamos de cada época”)?. ¿O también debe considerarse el liderazgo que ejerce un Conductor para movilizar a esas fuerzas en la dirección que él y quienes lo rodean consideren más conveniente? Se mezclan, se mixturan. Menem abrazó el Consenso de Washington. Fue la época histórica que le y nos tocó vivir, pero lo hizo desde la asimilación total del fin de la historia fukuyamista (es para Sarlo que lo lee por interné). A Kirchner le tocó, en cambio, levantar al país luego de la caída estrepitosa de ese consenso. Y adscribió a su época, populista, latinoamericana, nacional. Pero, aún desde un manejo heterodoxo de la economía, supo conseguir resultados que fueron siempre quimeras para la ortodoxia liberal. Kirchner, además, fue Kirchner. No Chávez ni tampoco Lula. Menem, en cambio, quiso -y lo consiguió por un tiempo- que una gran mayoría creyera ser rubia, alta, de ojos celestes y primermundista.

Colonizados los que se regocijan con estas fotos… ¿Y los que reniegan…?

Veamos: una crítica común al menemismo es el “Estado ausente”; versus el Estado presente kirchnerista, por supuesto. Disiento. El Estado durante los ’90 estaba presente, tenía músculo, pero direccionado en un sentido contrario del actual. Menem conjuró el peligro del Partido Militar, dice Luciano. Y Kirchner el peligro del Partido del Mercado. Pero Menem formaba parte de ese partido del Mercado, y eso permitió gozar de una estabilidad económica que fue pan para muchos pero también hambre para muchos más. Y fue el Estado -y el peronismo- los que supieron disciplinar, mediante el relato también, ¿cómo que no?, a quienes iban quedado a la deriva, excluidos. Era el sistema pero no había otro sistema. A comerla, diría Francella.

En ese sentido entiendo la crítica de Daniel: ¿qué tienen que ver liberalismo y peronismo? Y, una respuesta podría ser que el peronismo fue neoliberal durante la presidencia de Menem. Pero Latinoamérica también fue neoliberal durante esos años. Collor de Mello y Fernando Henrique Cardoso en Brasil, Fujimori en Perú, la Concertación en Chile y Sánchez de Losada en Bolivia fueron todos alumnos del Fondo Monetario.

Decía además, en lo de mi amigo Daniel, que si no hubiera sido el peronismo hubiera sido quizás el radicalismo el que transitara el camino del Consenso. Angeloz en el ’89 hablaba del “lápiz rojo”. Y no, no era una invitación al comunismo que se derrumbaba sino a un brutal ajuste. El radicalismo, de la mano de Terragno y sus ideas para La Argentina del Siglo XXI, quería ya privatizar capital estatal, adscribiendo también a las ideas dominantes de la época. Esos “reclamos”. ¿Adónde está El Poder en esos reclamos?, podría preguntar con razón Forster.

Cerremos. Menem es el horror del fallido Consenso de Washington -los cucos son necesarios en cualquier relato- pero no sólo eso: representa, además, en clave setentista, la aceptación de paradigmas impuestos desde la centralidad. Menem también miró al mundo de manera centrípeta, basado en su Realismo Periférico. Y también respecto a esa mirada hay un quiebre que imposibilita enlazar al menemismo con el kirchnerismo. Aunque Corach piense que son lo mismo. Porque no sólo el peronismo actual debe comprender a Menem: también el peronismo noventista debe aprehender la experiencia kirchnerista.

La lucha de los estudiantes universitarios chilenos

Salud y Educación son los últimos bastiones de aquel Estado de Bienestar, provedor, de antaño. El liberalismo, por lo tanto, tiene como uno de sus objetivos imponer para estos sectores la lógica del mercado, mercantilizarlos para convertirlos en oportunidades de lucro antes que pensarlos como garantes de derechos sociales.

Ayer se llevaron a cabo multitudinarias marchas estudiantiles en Chile. Como aquellas de 2006, año en que los estudiantes secundarios ganaron las calles chilenas, ahora son los estudiantes universitarios quienes protestan contra el proyecto de reforma universitaria del Presidente Piñera y su ministro de educación Joaquín Lavín.

Según la Presidenta de la Confech (Confederación de Estudiantes de Chile), las marchas fueron convocadas contra el “evidente deseo de la derecha de avanzar contra viento y marea hacia una reforma a la educación superior que fortalezca la educación privada, consolide el lucro y no avance en la necesaria democracia que deben tener las entidades educacionales”.

15.000 estudiantes marcharon en Santiago de Chile, con un saldo de 35 estudiantes detenidos. En Valparaíso se movilizaron 7.000 estudiantes. 4 fueron los detenidos. Se sumaron a los estudiantes los rectores de algunas Universidades, junto a docentes y administrativos. Mientras tanto, Piñera se toma vacaciones.

Según Mario Sobarzo, investigador del Observatorio Chileno de Políticas Educativas (OPECH) de la Universidad de Chile “los ex socios de él (ministro Lavín) deben estar muy contentos con esta reforma” ya que “es una reforma de segunda generación que tiende a ampliar el sistema de mercado (…) La verdad es que el ministro Lavín hace oídos sordos, lo cual no es extraño, porque era integrante del directorio de la Universidad del Desarrollo, que es una universidad con intereses”.

Los estudiantes luchan no sólo contra la reforma, que recortaría financiamiento a las Universidades Públicas en beneficio de las Privadas siguiendo un sistema de premios y elitista, sino que militan por una educación pública, gratuita e igualitaria.

Haciendo un poco de historia en “plena dictadura, en el año 1981 se impuso y se estructuró un paquete de medidas que junto al traspaso de la educación primaria y secundaria a los municipios, permitió y alentó la creación de escuelas particulares que podían recibir subvención del Estado, seleccionar alumnos y lucrar y universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales privados, que en vez de un complemento (del orden del 20% como ocurre en la mayoría de las naciones más avanzadas) se transformaron en el pilar de la educación chilena (…) Se entregó al mercado y a la competencia la evolución y el desenlace de la educación chilena”.

Recurrimos nuevamente a Camila Vallejo, la Presidenta de la Confech, quien relata que la “realidad chilena es cruda, sólo el 40% de la juventud accede a la educación superior y de éstos sólo el 30% lo hace en instituciones públicas. Sumado a esto, en la Universidad Chile el porcentaje de estudiantes de los dos grupos de más altos ingresos (cuarto y quinto quintil) representan alrededor del 70% de la matrícula, mientras que los estudiantes del primer y segundo quintil no superan juntos el 20%, ¿estamos garantizando el derecho a la educación para todos?, claramente la respuesta es no, nuestra Universidad está siendo cada vez más de elite y la educación sólo para las elites no puede y no asegurará nunca el desarrollo armónico y justo de la sociedad entera”.

Esto, lo escrito hasta ahora, es sólo la descripción de un estado de situación. Sepamos extraer conclusiones de ésta, porque si continuamente nos conminan a mirar a “los países serios”, aprovechemos y aprendamos de sus errores. La educación en Chile, merced a lo expuesto, fue atacada prematuramente en comparación con nuestro país. La dictadura de Pinochet, no sólo sangrienta sino liberal, dependiente de los EE.UU. y que trascendió incluso a la caída del Muro de Berlín, es gran responsable de su arancelamiento. Repitiendo lo expuesto al principio: la educación es uno de los objetivos del liberalismo. No sólo porque representa un nicho de mercado que no ha sido completamente explotado, sino porque cumple un rol social fundamental, que es el de ser la gran igualadora social. Permite la construcción de sociedades más armónicas, que redundan en sociedades más justas y equilibradas. Y en consecuencia más pacíficas. La experiencia de nuestro país nos demostró la capacidad de la universidad pública y gratuita de actuar como factor de movilización social ascendente. La educación -también la Salud pública-, aunque los liberales intenten convencernos de lo contrario, no son gastos sino inversiones, a mediano y largo plazo. Cito nuevamente a Camila Vallejo para terminar diciendo que poner a la educación “al servicio de intereses privados y grupos de poder la convierte en una herramienta de dominación, pero puesta en manos del pueblo y al servicio de la sociedad en su conjunto, es un arma emancipadora”.

Ni clientes ni usuarios: pacientes. Una aproximación

Costó, en nuestro país, regular a la medicina prepaga. Una proyecto de ley, sancionado en 2008, durmió en el Senado hasta ser aprobado -y con modificaciones- en la última sesión de 2010. Ahora, la HCD (merece ser llamada así cuando sanciona leyes en defensa de la ciudadanía a pesar de la formidable presión de los lobbies) aprobó finalmente el proyecto y ayer fue promulgado por la Presidenta.

Una de las primeras entradas de mi blog se tituló: Plan de Salud de Obama: ¿pacientes o clientes? y en ella hacía referencia a una nota en la que Mario Bunge criticaba al Health Plan de Obama por no ser lo suficientemente revolucionario. Decía, por entonces, que:

…el enfermo puede ser visto como un paciente, con derecho a la salud; o como un cliente, que cuenta con el privilegio de acceder a un sistema de salud si puede pagar el costo…

La lógica mercantilista, llevada a su extremo, indica que sólo es sujeto de derechos aquel que puede pagar por obtenerlos. La salud y la educación son así vistos como privilegios a los que se accede de acuerdo a las posibilidades económicas de los usuarios.

La globalización, el Mercado, impusieron una lógica gerencial en la medicina, en la que la productividad pasó a tener mayor valor que el acto médico. Así, el término y el concepto de paciente fue sustituído, en gran medida y no sin resistencia por parte de los profesionales de la salud, por el término y el concepto de cliente. Este enfoque quiebra uno de los basamentos de la práctica médica, que es la relación médico-paciente pero, por el contrario, mejora la rentabilidad de la empresa de servicios médicos.

La Presidenta, ayer, explicaba el negocio multimillonario que es la medicina privada. Daniela Godoy, en un comentario, decía algo importante al respecto:

…con la cantidad de dinero de la que se trata, si no hay una fuerte corriente de opinión que respalde leyes, no se tendrá suficiente espalda para resistir los embates de los empresarios de la salud (…) Hay que hablar más de esto, de la salud como un derecho que el Estado debe garantizar. Que no somos clientes, sino pacientes.

Esa caracterización, la del enfermo como paciente y no cliente, no es sólo un capricho ideológico sino un mandato de la bioética, que explica que los principios de beneficencia (que engloba al de no maleficencia), de autonomía y de justicia deben regir no sólo la actividad médica sino la conducta humana toda respecto a la vida. El segundo principio, el de autonomía, coloca al ser humano como sujeto y es bajo este concepto que el enfermo no puede ser catalogado como cliente sin el riesgo de ser objetizado.

Todo acto médico implica no sólo una cuestión científica sino también el ejercicio de la compasión, en el sentido de poder aproximarnos al dolor del Otro. Un profesor nos preguntó una vez cuál es el dolor más fuerte. Las respuestas citaron desde el dolor de muelas hasta el dolor de parto. No -nos dijo categóricamente-: el dolor más fuerte es el que me duele a mí. Con esto quiso ejemplificar cómo debemos colocarnos en el lugar del paciente e intentar comprender no sólo su enfermedad sino también su sufrimiento. Sólo de esa manera podemos establecer una relación médico-paciente óptima y poner nuestro saber junto a nuestra humanidad en el acto médico. Es precisamente contra esa doctrina humanitaria que la lógica de mercado conspira en el ejercicio de la medicina; y es contra la desarticulación de esa lógica que este post, humildemente, intenta colaborar.

Caparrós y el clientelismo

No sólo Caparrós hace foco en el clientelismo como manifestación primaria del mal y como “sistema” que permite el mantenimiento del status quo político. Basta hojear pocas páginas de diarios opositores, leer editoriales y notas de supuestos analistas o sociólogos para comprobar que en el clientelismo político se encuentra la explicación de todos los problemas del país y del mundo. Cuando no es la corrupción, claro, que es algo parecido pero no lo mismo porque si no -obviamente- se llamarían igual.

Recitar que únicamente el propio esfuerzo es fuente de todo progreso es un credo liberal. Creo en los ángeles, creo en las hadas, creo en las fuerzas naturales y que todos nacemos con igualdad de oportunidades -repiten cual mantra los adoradores del libremercado sin comprender que hay razones históricas que explican la pobreza-.

Citemos el texto de Caparrós (que pueden leer en la página 5 de este fragmento de su libro “Contra el cambio”):

“…En mi país, sin ir más lejos, la pobreza de un tercio de la población es un requisito para que se mantenga el sistema político basado en el clientelismo, en la dependencia de esos pobres de subsidios y limosnas –que los mantienen en una situación de semicrisis permanente, de anomia social y política, de dependencia extrema del Estado y de sus gobernantes que los controlan gracias a la potestad de darles o no darles ese mendrugo que los mantiene vivos…”.

Es el súmmum del bienpensante, del honrado que sólo paga sus impuestos, ¿no? ¿Quién no ha escuchado brillantes alocuciones similares en la cola del supermercado o en algún asado bien regado con amigos? ¿Quién no ha leído sesudos análisis de la coyuntura que sostienen la misma tesis en… Facebook? Casi se ven tentados a actualizar la frase clintoniana para decir “It´s the clientelism, stupid!” porque así nos tratan: como estúpidos incapaces de entender algo más difícil que análisis superficiales construídos con frases hechas y lugares comunes. Pre-juicios.

– Lindo el tiempo, ¿no, doña?
– ¿Qué va ser lindo, si hay una humedad y un clientelismo que matan, vea…

A ver, don Caparrós, la pobreza no es un requisito, es una consecuencia. Decir que el problema es el clientelismo es pensar que el origen de la pobreza está sólo en la cabeza y en la voluntad de los gobernantes de turno, cuando en realidad las responsabilidades hay que buscarlas un poco más atrás en nuestra historia. Frente a un problema concreto, buscar la respuesta en la intencionalidad, en el psicologismo, no sólo es berreta: es pereza intelectual.

Nuestro país fue pensado desde y para el Puerto de Buenos Aires ya en la época colonial. No habíamos exhalado nuestro primer grito libertario siquiera cuando ya se advertía que el libremercadismo propuesto por Inglaterra significaría la muerte de muchas economías regionales en el interior:

…el librecambio arrastrará a las artesanías e industrias de la colonia a una competencia desigual y ruinosa: “sería temeridad querer equilibrar la industria americana con la inglesa (…) por consiguiente arruinarán enteramente nuestras fábricas y reducirán a la indigencia a una multitud innumerable de hombres y mujeres que se mantiene con sus hilados y tejidos, en forma que dondequiera que se mire no será mas que desolación y miseria… (Filosofía y Nación, Primer Estudio: La razón iluminista y la revolución de Mayo; José Pablo Feinmann)

He ahí una razón, Caparrós. ¿Querés más? Ah, goloso. La pampa húmeda repartida entre amigos que dió origen a la clase terrateniente, esa que dice que las tierras no se compran, chuchi, se heredan, es otra. ¿Por qué Perón se convirtió en tirano y para qué lo derrocaron bombardeando a conciudadanos en Plaza de Mayo sino para dar marcha atrás con las reivindicaciones de la clase obrera y retrotraer la repartija de la torta a épocas anteriores al fifty-fifty? ¿Qué fue el golpe del ’76 y el menemismo sino la puesta en práctica de un sistema económico y social de exclusión que permitiera la creación de una fuerza de trabajo casi esclava y desesperada?

No, si tenés razón, Caparrós. Tenés razón vos también, Aguinis, Sarlo, tenés razón Majul, Lanata: es el clientelismo, es la corrupción, el mundo empezó hoy y el pasado existe sólo en los libros de historia que no deben ser analizados, so pena de convertirte en un marxista o en algo peor: un vulgar oficialista, qué asquito.