Antonio Briones

Modelo de país

Escuchaba hoy el discurso de la presidenta y transcribo una parte:

Yo creo que a quien quieren escarmentar no es al gobierno, es a la sociedad. Lo que yo creo es que lo que quieren hacer, porque lo hicieron ya una vez [...], no se quería asustar a la dirigencia de aquella época [...], se quiso asustar a los que no eran dirigentes de aquella época y a toda la sociedad para que se aterrorizara y nunca más se volviera a meter en ningún proyecto de cambio [...] Si miramos el mundo y si miramos los actores, que es lo que está molestando? Un régimen de plena ocupación [...], molesta el nivel el nivel de participación de los trabajadores en el PBI [...]. Entonces lo que es necesario que la sociedad comprenda en su conjunto, que acá no es un ataque al gobierno, es gobierno es el obstáculo, es la piedra que hay que correr y que hay que saltar para que las cosas vuelvan al lugar que siempre estuvieron y que salvo interregnos muy cortos de nuestra historia pudieron ser superados.

Cito un fragmento de El Medio Pelo, de Jauretche:

“Mientras los trabajadores tomaron rápidamente conciencia del momento histórico y del papel que les correspondía, este sector intermedio se quedó en gran parte atrás; no comprendió su papel histórico ni la oportunidad que el destino le brindaba. El proletariado comprendió que su ascenso era simultáneo con la clase media y con la aparición de la burguesía eludiendo la disyuntiva ofrecida por los socialistas y los comunistas. Supo que su enemigo inmediato era la condición semicolonial del país y que la evolución industrializada representaba una etapa de avances con buen salario y buenas condiciones de vida; no se prestó al juego de los antiguos sindicalistas ideólogos que, conscientes o no, obstaculizaban la formación del capital nacional en beneficio del acopiador extranjero de la producción primaria y barata. El proletariado comprendió la unidad vertical de todas las clases argentinas para realizar la Nación y sólo demandó que en el prorrateo de las utilidades le tocara su parte correspondiente. Las clases a las que era accesible el conocimiento de un hecho tan elemental, se quedaron atrás en su comprensión, con respecto a los más humildes. Pero, gran parte de la responsabilidad incumbe a esa falsa cultura, a esa traición a la intelligentzia que propone señalar este libro. Eso fue el producto de un periodismo, de un libro y de una enseñanza destinados a desvirtuar los hechos nacionales. Es lógico que sólo obtengan resultados favorables en aquellos trabajados por este periodismo, esos libros y esos maestros ¡Así fue cómo las alpargatas sirvieron al destino nacional mejor que los libros!”

Y vuelvo a la Argentina de hoy. Pienso en las enormes conquistas sociales que se han alcanzado en estos últimos años, en las mejoras en el proyecto de país en su conjunto. Y pienso también en lo que aún falta por hacer, y no solo lo que falta por hacer sino en lo que todavía no se hizo y en lo que hay que corregir. Y me pregunto si el descontento creciente en las clases medias y altas tiene alguna correlación, en valor o en cantidad, con hechos reales, en otras palabras, si realmente estamos atravesando una etapa de crisis que valide el rechazo al gobierno y el creciente malestar presente en el “sentido común” acerca de la situación del país.

Entonces, armo una listita con los principales problemas (no estructurales, ni de fondo, por lo cual inclusive sacaría el ultimo, sino aquellos que la persona común percibe como desequilibrios)

Y como punto final de mi viaje, llego al modelo de país que queremos. Más allá de las diferencias, sus buenas y malas decisiones, creo que nadie dudaría en meter a este gobierno dentro de la bolsa de los gobiernos nacionales y populares. Y ese es a la vez su modelo de país. El modelo de la inclusión social, de la distribución de la riqueza, de la igualdad. Y que lo comparten con el de Perón, y agregaría también el de Frondizi, el de Illia, el de Yrigoyen.

Y por el otro lado está el otro modelo de país, al anterior al ’30; y el posterior al ’30, correspondiente a todos aquellos periodos en los cuales la oligarquía tomo las riendas del país, ya sea por medio de su alianza con los militares o por la vía democrática, valiéndose de ese “transformismo” al que alguna vez hizo referencia Antonio Gramsci.

La oligarquía argentina logro, en los primeros años de la etapa kirchnerista, mantener su posición preferencial al haber ganado la pulseada devaluacionista frente a la dolarizadora. Pero comenzó a perderla cuando el país fue logrando la inclusión de amplios sectores al mercado de trabajo y se reavivo la llama de la puja distributiva. Acá comenzó la inflación. La 125 fue un punto de inflexión. Luego se le cerraron las posibilidades de fugar dólares al exterior, su moneda corriente. Luego, la posibilidad de controlar el mercado de divisas, quitándole la vulnerabilidad a los “golpes de mercado” (no nos olvidemos de la hiper del ’89 y ’90), por medio de la limitación de acceso libre a la compra de moneda extranjera.

Y en medio de este juego, reaparece la restricción externa. El famoso stop & go que siempre caracterizo a la Argentina en aquellos momentos en los que se intentaba un modelo de país diferente, como el actual, intentando crear valor agregado, sustituyendo importaciones.

Y entonces, resumiendo, me pregunto si la situación actual es realmente tan grave como lo reflejan los matutinos más importantes y sus medios de comunicación, y también como lo siente el ciudadano común de clase media-alta, o si por el contrario, a pesar de estar pasando por un momento en el cual es necesario reajustar ciertas variables y pensar en un proyecto de sustitución profundo de importaciones a largo plazo, el caos aparente nos mas que simplemente la materialización del intento de un sector de recuperar la hegemonía perdida.

Y vuelvo a remitirme entonces a las palabras de CFK de hoy:

acá no es un ataque al gobierno, es gobierno es el obstáculo, es la piedra que hay que correr y que hay que saltar para que las cosas vuelvan al lugar que siempre estuvieron y que salvo interregnos muy cortos de nuestra historia pudieron ser superados”

Una lectura de las paso (otra más)

Se me ocurren varias razones que, desde mi punto de vista, servirían a la hora de analizar la pérdida de votos sufrida por el oficialismo.

Primera, y más bien una pregunta que una afirmación, existe una crisis de representación del kirchnerismo actualmente? Digo, no descarto que estas elecciones, de haber sido presidenciales y con CFK a la cabeza, hubieran dado un resultado bastante más alentador. Entonces, pienso, es posible que en distritos claves como la provincia de Bs. As. la merma de votos se deba a la falta de una figura claramente identificada por las mayorías con el kircherismo, y, a parte, bien conocida? Un muy buen artículo de un par de días atrás en P12 resaltaba la “buena gestión” de Massa en Tigre como uno de los pilares principales sobre los que se sostuvieron los resultados favorecedores del Frente Renovador.

Segundo, no es una elección presidencial, ni siquiera aun una elección definitiva sino una interna. Desde ese punto de vista, se podría interpretar un tirón de orejas al oficialismo, una llamada de atención, un decir, fijate, hay cosas que hay que corregir.

Tercero entonces, como creo que se edifica el reclamo de amplios sectores sociales que dio como resultado esta baja de legitimidad. Lo dividiría en dos partes. Una, compuesta por reclamos a mi forma de ver no genuinos surgidos de una creciente manipulación social propiciada por aquellos sectores minoritarios pero de gran poder que aspiran a un regreso de las política de los ’90. Estos sectores no pueden develar sus verdaderas intenciones entonces generan y acrecientan el sentimiento de odio y desaprobación a la actual gestión. Las formas de hacerlo son varias, y pasan desde los medios hegemónicos mostrando únicamente la cara más oscura de la realidad o inclusive mentiras, hasta las redes sociales instalando clishes en las grandes mayoría, muchas de ellas con bajos niveles de estudio o de interés en la actualidad, como ser la existencia de una dictadura, la falta de libertad, la existencia de una corrupción extrema, el defenestra miento absoluto a la figura de CFK, entre muchismos otros. Y la segunda parte, la existencia de fenómenos que realmente deben ser tratados. No hay uno solo, necesitan mejorarse unas cuantas cosas siempre conservando los pilares y profundizando el modelo, pero esencialmente me parece que hay uno que es el requiere la mayor atención. Y requiere la mayor atención debido que es algo que atraviesa clases sociales. Y ese algo es la inflación. Las clases bajas y medias bajas subsumidas en la precariedad laboral no gozan de aumentos periódicos de ingresos. Para estos sectores, que anteriormente fueron amplios defensores del modelo, hoy la inflación está oscureciendo sus bondades. En el caso de los sectores altos o medios altos, en los cuales seguramente el aumento del índice de precios se vea compensado con aumentos de ingresos, la inflación daña el valor de aquellos bienes que poseen. Por lo cual, en ambos casos, ese daño se siente absolutamente todos los días al hacer algo que también atraviesa todas las clases sociales, y es ir al supermercado.

No voy a escribir un post teorizando sobre las posibles causas de la actual inflación la cual de por si es bastante compleja, ni siquiera creo que aún nos hemos detenido a analizarla, pero creo que es el principal sector en el cual debe concentrarse la batalla. Ahora, me pregunto también, y a modo de conclusión, de ser la actual inflación producto en parte de la puja distributiva que tuvo como origen la inclusión de amplios sectores al mercado laboral, la distribución más equitativa de ingresos, la reducción del índice de Gini, principios con los cuales comulgo, vale la pena continuar con la profundización de la inclusión, de la igualdad, de la distribución equitativa, con el aliento al consumo, aun a costa de perder la legitimidad de algunos sectores? O sea, cual es el objetivo de la política? Lograr grandes consensos pintando placitas y haciendo bicisendas o trabajar en cambios profundos que puedan alterar las relaciones de poder en pos de lograr cambios que beneficien a las mayorias? Y por ultimo, en caso de perderlo temporalmente, es algo que no se puede recuperar luego?

Reflexion sobre el #8N y sus causas

En los días siguientes al #8N me toco participar de charlas y escuchar comentarios que cuestionaban o defendían los motivos de esta. Personalmente creo que la movilización en si estuvo compuesta por una maraña de pedidos y quejas, algunos legítimos, teniendo siempre como base de legitimidad la subjetivad de quienes los expresan, pero legítimos al fin, y muchos otros directamente construcciones mediáticas, títulos vulgares que, desde mi punto de vista, no poseen legitimidad alguna por carecer básicamente de una justificación sobre bases reales, carecen de la misma ya que no solo quienes las sostienen no conocen de justificación alguna, sino porque en muchos casos también se basan en desinformación o transgiversación de la realidad. De cualquier forma, no es mi intención calificarla de buena o mala a ella ni a sus efectos sobre el rumbo del país o la sociedad, sino más bien reflexionar sobre sus causas y si ellas son reflejo de un deterioro de las políticas implementadas por el kirchnerismo o de una perdida de consenso social por parte del mismo. En resumidas cuentas, hay una crisis de legitimidad que encontró su cauce en movilizaciones como esta?

Por empezar quiero partir de un breve análisis social y de como creo que las sociedades se transforman y evolucionan. Creo en la preponderancia de lo social por sobre lo individual, viéndolo desde un punto de vista “durkheimniano” nosotros como individuos somos poco menos que nada en lo que hace al movimiento de nuestra sociedad, sino que la interacción entre todas nuestras conciencias individuales, da origen a una conciencia social la cual luego nos moldea a todos y es la que puede entonces dictarnos un camino. Creo por lo tanto que las sociedades se mueven siempre hacia un camino de consenso avalado por sectores mayoritarios de  las mismas, y que dotan a esos sectores de poder. Este consenso puede ser logrado ya que o bien existe un sentido bien concreto de hacia donde se debe avanzar, o bien es producto del choque entre diversos consensos que dan origen a una fuerza individual que empuja hacia ese camino, por lo tanto, este puede ser un camino conservador, que se limita a seguir caminando por el mismo sendero, o bien un camino de cambio, de profunda reestructuracion, de cualquier forma, creo que para ambos destinos, el camino es el mismo.

Saliendo ya de eso, creo que en las sociedades actuales existen dos grupos de poder que cargan bajo sus espaldas ese consenso. Esos grupos son, el estado y los medios. Y ahora entonces si, el punto al que quiero llegar. Con predominancia hasta principios de la presidencia de Nestor Kirchner y desde tiempos que se remontan al proceso, ambos grupos de poder transitaban el mismo camino. Tanto los gobiernos como los grupos mediáticos dominantes justificaban y vanagloriaban los fantásticos efectos que el neoliberalismo traía a nuestras vidas, y por lo tanto, la veneración al achicamiento del estado, a las políticas de incentivación de la oferta y al progresivo desmantelamiento del estado de bienestar eran las únicas voces que tenían consenso, no habían otras voces audibles, pero no porque no existieran, sino debido a la ausencia de grupos de poder existentes, o a la falta de la unión para la aparición de nuevos que pudiesen servir de sustento para todas esas voces disidentes.

Creo que desde el 2003 se ha dado un giro completo en el camino que transita el estado y un cambio de norte a sur de su destino, mas allá de que el mismo pueda tener fallas o sea susceptible de mejoras, se fue configurando un nuevo mapa en la distribución de los grupos de poder en la sociedad argentina. Ahora, aquellas voces disidentes tienen un sustento, tienen un grupo de poder que hace audible sus voces y que legitima sus ideales.

Creo entonces que las movilizaciones en contra del “modelo” que hubieron y que seguramente habrán, no son manifestaciones de una perdida de poder por parte del gobierno, ni de una perdida de legitimidad ni apoyo, todos los sistemas de gobierno, ya sean democráticos o no, contienen en mayor o menor medida sectores disidentes,  por lo cual creo que son solamente manifestaciones da la nueva estructura que tomaron las fuentes de poder en la Argentina, una estructura con dos fuentes de poder ahora enfrentadas y que ahora si, incluyen a un amplio espectro de todos nosotros.