Coek

Clarín contra la burocracia, y por una alternativa independiente, obrera y socialista

Periodismo independiente EXPLÍCITO. Y queda todo más claro cuando, en un acto de coherencia, mientras se denuncia a la burocracia sindical, a la mafia de Moyano, y la ambición política de los sindicatos peronistas, se enaltece a los verdaderos luchadores, a  los que combaten a la burocracia (y de  tan puros que son, casi que no tiene trabajadores sudorosos comedores de choripán y tomadores de tinto con hielo que enchastren sus movilizaciones). Bien Clarín ahí, junto a la vanguardia, apostando a la transformación profunda, independiente, socialista e internacionalista en el día del trabajador.

Gracias Lucas

Lucas,

Te quería contar que ayer estaba en la oficina, trabajando, concentrado en mis cosas, con el murmullo de fondo, cuando de repente emerge de ese magma amorfo de palabras un “EL TEMA DE LA LECHERÍA es muy grave, están muy mal, crítico EL TEMA DE LA LECHERÍA”, en boca de la secretaria de la oficina, una mujer de unos 75 años de vida, y 150 de carrera en el estado. Me cagué un poco de risa, y pensé, “Carrasco, que groso que sos”, la ideología está ahí.

Saludos,
Coek.

Confirmado: tras breve retorno la repregunta habría sido erradicada por generar evidente malestar en la oposición

Im-pre-sio-nante, compañeros! Haberlos visto a Zloto y TNbaum como en las viejas épocas, haciendo gala de periodismo díscolo y progresista! Sisisisisi, en un acto de subversión profunda al acta fundacional del multimedios para el que trabajan, RE-PRE-GUN-TA-RON a un lider republicano-que-está-con-la-y-gente-sus-problemas. Y adivinen? Pobre Michetti, ella acostumbrada al periodismo amigazo, desconocedora de ese ardid traicionero y anti republicano, quedó un poquitín descolocada. Casi que se va corriendo del estudio, pobre Gaby, con lo buena que es.

Primero con esto de que lo suyo no difiere mucho con lo del oficialismo. ¿A vos te parece?  Comparar a Gaby, buena buena buena, acomplejada con su decisión, angustiada, y más buena, con Nestorrrrr y su estrategia satánica, que hace lo mismo pero sin culpa?

Segundo los sotretas le preguntaron qué onda la distribución del ingreso; y ella que se hace con más riqueza, y ellos citando al compañero Artemio, que eso no alcanza, y ella que ¿en serio?, y mucho sudor….

Tercero, ¿qué onda las retenciones?, ustedes dicen que hay que bajarlas, y ella que sí, y ellos que cuánto, y ella que no tengo puta idea, y ellos que eso no es republicano…

Finalmente, usté, separada, y mojigata, medio raro eso, que opina de la anitconcepción, la entrega de forros y esas cosas, porque su lider espiritual es medio retrógrado con estas cosas, no? Y ella que bueno, que cada uno con sus cositas, y bien, que hay que tratar con amplitud esos temas, y blabla….

En fin, esta reaparición fugaz de ese vetusto ardid periodistico con evidente sentido electoral, parece que sigue operando en el mismo sentido que otrora.

El populismo según la oligarquía

De manual, para citar en algún paper o ensayo:

“El populismo que ellos (los Kirchner) comparten con Chávez, Morales y Correa procura crear un esquema económico y social que, perjudicando a los neutrales, sean ricos o pobres, sólo privilegia a los favoritos del régimen si son ricos y apenas alivia, entre los pobres, a aquellos que acepten someterse a la humillante red del clientelismo.”

Mariano Grondona, el domingo 2/3/09 en La Nación.

Demócrata

Y después nosotros somos los maniqueos, los paranóicos, lo que queremos polarizar agitando fantasmas…

Contanos, Buzzi, si la estrategia funciona, ¿después que viene? ¿Un triunvirato comandado por la reencarnación del Che Guevara en el cuerpo de Biolcatti, el comandante Fidel Castro y Evo?

Vómito matutino

Hoy, como todas las mañanas, me levanto y prendo la radio en Mitre. En general, como no soy de madrugar, agarro a Dady, que me gusta. Pero hoy me tocó TNbmaum. Como estaba apurado no pude postear al instante, así que me quedé con el desayuno atragantado hasta ahorita, que me puedo sentar a escribir y descargarme.

El tema: lo encanutan a Riky Martinez, padre de Mariano Martinez, figura importante del multimedios Clarin.

Los sucesos: TNmbaum llama al juez, y le comenta su preocupación por saber la justiciación que había tenido la justicia para meter preso a alguien que aparecía como sospechoso, pero sobre quién aún no había pruebas concluyentes de nada, y que no iba a fugarse mientras transcurre el proceso judicial. El juez le explica que cuando el crimen del que se lo acusa al imputado implica una pena tal que de encontrarse culpable a fulano no sería excarcelable, corresponde tenerlo preso hasta que termine la indagatoria. TNmbaum, no conforme con la explicación empezó a preopotear al juez con ese tonito soberbión que lo caracteriza pidiéndole más y más explicaciones, haciendo caso omiso a lo que el tipo le argumentaba, pasándose por el orto las justificaciones basadas en la normativa legal, etc. El juez se calentó, le puso los puntos, y le dijo clarito: “Mire, usted es periodista y opina, yo soy juez y me atengo a la letra de la ley.” A lo que le responde TNmbaum: “¿Y usted se va a ser cargo de los perjuicios que esto le trae a la carrera de Mariano Martinez como actor si el padre al final es inocente?” A lo que el Juez le explica que el no puede tener en consideración los efectos que tenga una medida sobre la familia del imputado, y que errare humanum est, y si se equivocá lo habrá hecho apegándose a la ley.

Reflexiones I: No se si tuvieron oportunidad de escuchar esto hoy, pero fue groseramente evidente que TNmbaum llamó al juez no para informarse e informar, sino para apretarlo y operar en defensa de la corporación de la que forma parte. En este caso, el reclamo era: “No jodan con Martinez”.

Reflexiones II: Es escandaloso ver como periodistas que son de los que hablan una y otra vez de la independencia de poderes, de las intromisiones del poder político en la justicia, etc, no tengan ningún prurito en operar abierta y desfachatadamente desde el aire sobre un juez que tomó una decisión que perjudica a su corporación. Porque la entrevista no fue, inisto, para ver que onda el juez, cuales eran sus argumentos. Lo apretaron mal, lo atacaron, lo chicanearon, lo bastardearon.

Reflexiones III: Es muy fuerte que un tipo que se dice progre tome por argumento para cuestionar una decisión judicial el perjuicio que esa decisión puede implicar para “la carrera de un actor”. Y acá no exagero, TNbaum centró su apretada al juez en torno a este argumento. Y uno se pregunta, ¿y para los pobres? ¿para la negrada? Noo! Claro, a ellos si les corresponde prisión preventiva, porque total su familia no tiene un prestigio que defender, ni una carrera que cuidar, ni ingresos futuros que se puedan resentir… En cambio a la hora de juzgar o someter a indagatoria a los ricos y famosos, la justicia tiene que evaluar puntillosamente los potenciales perjuicios materiales y morales de su decisión… Es más de lo que me podía imaginar de esta gente. Y estaba Kollman, periodista de Página haciendo la entrevista con él y avalndo. La verdad que no lo puedo creer. El grado de indignación que me produjo escuchar un argumento tan profundamente elitista, clasista, y corporativo me dio ganas de vomitar.

Ideas cruzadas al vuelo

Lo que sigue es el comentario de Coek al post de Alejandro de anteayer.

1. El capital es el único sujeto que actúa a escala global. Siendo esto así, parece dificil imaginarse que algún otro ente social pueda tener algun tipo de protagonismo en la definición, redefinición, replanteo de los detinos del mundo.

2. El modelo de acumulación que se impuso a escala global desde el tatcherismo es determinante en cunato a la inexistencia de sujetos políticos “populares”, no solo a escala global, sino tb a escala nacional. Digo, la liberalización, la apertura, etc le hizo el orto a los trabajadores del muundo occidental, y a todo aquel que disputara algo más que un derecho civil.

3. En el mejor de los casos, si los Estados Nacionales se lo proponen, eventualmente creo que podrían intentar restringir o normar el movimiento del capital a escala global. Al menos el del capital financiero. Pero no mucho más que esto. De alguna manera no sería mucho más que algún intento de racionalización de un sistema loco y desbocado.

4. Me parece que lo más interesante se va a jugar a escala nacional, dónde siempre hay algo de espacio para que el modelo que se imponga a escala global adquiera una forma particular, a partir de, ahora sí, la interacción entre el capital, los trabajadores, etc. Y si se cierra un poco la economía mundial, va a haber un poco más de espacio para que los sectores populares tomen un poco de envión.

5. Miralo a Moyano cerrando con la UIA. Cosas así va a pasar en todas partes. No son sujetos que puedan salir a hegemonizar a escala global, pero en el marco de esta crisis y en caso de economías más cerradas, van a mojar algo puertas adentro.

6. Como economista que soy, digo: la economía no existe, pero que la hay la hay.

7. Alguna vez pensé un post en el que quería decir que esta ausencia de sujetos políticos populares se acabaría cuando se agote el ejército de reserva en china e india. Hasta que eso no pase, no veo grandes cambios en el rumbo político del mundo. Mientras que el capital siga disponiendo de excedente humano, mientras que siga contando con tanto poder extorsivo, veo complicado que puedan surgir alternativas reales, o desafíos interesantes.

Las clases medias y el estado: de lo material a lo moral

Sí. Ya hablamos mucho, tal vez demasiado, sobre los factores que hicieron que el punto final de la historia de la 125 lo ponga Cleto. Que las deficiencias en la construcción política, que las contradicciones en la construcción de estado, que los errores comunicacionales y los fierros mediáticos. Esta vuelta, a riesgo de aburrir, voy a volver sobre lo mismo pero desde un punto de vista que, al menos a mí, no se me había ocurrido. Para llamarlo de alguna manera pongamosle: la percepción subjetiva de la intervención estatal.

Si bien no es el único factor que atravesó el conflicto “campo vs gobierno”, hay consenso en que la postestad del estado de intervenir en la economía fue uno de los ejes de la disputa. El estado quería intervenir para preservar un modelo macroeconómico que promueve el empleo y la diversificación productiva (la industria y los servicios exportables) y, de paso, redistribuir ingresos. Sobre esto último se chicaneó mucho y mal. Que lo de los hospitales y escuelas apareció recién un mes después de desatado el conflicto, que en realidad lo querían para pagar deuda, etc. Aclaremos este punto, antes de seguir, porque mucha gente del campo progresista e incluso mucha gente del palo, lo sigue repitiendo. Aunque la plata recaudada se hubiera utilizado para pagar deuda la medida hubiese sido redistributiva, porque los recursos para pagar la deuda el fisco de algún lado los tiene que sacar, y si se los saca al segmento más rico de la población (chacareros con más de 10 ha en la pampa húmeda entran acá) está haciendo a la política tributaria más progresiva. Incluso si la plata se la hubieran fumado la medida hubiese tenido un sesgo progresivo, ya que iba a bajar el precio de los alimentos, que tienen una participación mayor en la canasta de consumo de los pobres que en la de los ricos.

Bueno, aclarado ese punto podemos seguir. Decíamos, el estado quería sostener la macro y redistribuír ingresos. Ups. Habría que aclarar también el tema de “sostener la macro”. Y explicar por qué ésta macro promueve el empleo y la diversifiación productiva. Bueno, hagamosla breve. El modelo macro se trata, básicamente, de sostener un tipo de cambio real alto y estable. Si suben mucho los precios de los productos que Argentina exporta, sube su precio en el mercado interno en igual proporción. Como exportamos alimentos, sube el costo de la CBA (intitulada por el kirchnerismo como “la mesa de los argentinos”). Cuando sube la CBA cae el poder de compra del salario de los trabajadores. Como hay poco desempleo los trbajadores pueden negociar subas en su salario nominal (los pesos que reciben), para compensar la suba de los alimentos. Entonces, no sólo sube el precio de los alimentos, sino que además sube el precio de todos los bienes que para ser producidos necesitan de trabajo argentino, es decir,la mayor parte delos que se consumen en argentina. Si sube el precio de todos los bienes, o más bien si se acelera el ritmo al que aumenta el precio de todos los bienes, porque ya veníamos con una inflación del 10%, se aprecia el tipo de cambio real. ¿Lo qué? Qué los bienes que se producen en Argentina se hacen más caros para el resto del mundo (a los brasileros les conviene menos venir a hacer shoping, a los Venezolanos les resulta menos conveniente comprar nuestra maquinaria agrícola en lugar de la europea), y a los argentinos se nos hace más barato comprar cosas importadas. El tipo de cambio real, más o menos, expresa eso. Entonces, repitamos, si suben los precios se aprecia el tipo de cambio real y nos compran menos productos argentinos en el exterior, y compramos mas productos extranjeros los argentinos. Justo! Acá estamos para pasar al otro punto. El tipo de cambio real alto promueve el empleo porque hace que vendamos más afuera y compremos más adentro, ya que esto deriva en mayor actividad económica y, en particular, mayor actividad industrial. Y la última cuestión. Si hay más industria, se diversifica la base productiva argentina (fuertemente primarizada a partir del 76) y somos menos dependientes de los vaivenes del precio de la soja, ganamos en capacidad de aumentar la productividad, etc.

OK, estábamos con que el estado quería defender el modelo macro y redistribuír ingresos, asítodojunto. Cómo el concepto “redistribución” lo indica, ésto se trata de sacara de un lado para poner en otro. Cómo resulta que la propiedad de las cosas es privada el que es dueño de la cosa a redistribuír, en este caso la tarasca, hará lo posible por evitar esta incómoda situación de que le sustraigan parte de lo suyo. Acá es donde surge el conflicto. Un sujeto social quiere exactamente lo contrario de lo que desea otro, y esa contradicción es irreductible, inconsiciliable, y los hace antagonistas. Una vez que emerge el conflicto para poder hacer acto la voluntad, viviendo en una sociedad democrática, hay que construír hegemonía. El gobierno, si quería darle cabida a la 125, tenía que construír hegemonía en torno a la idea de que un avance en la intervención estatal en la economía sería mejor para todos.

Convencer a las clases populares de adherir a este discurso debiera haber sido la parte menos intrincada del asunto. Y lo fue nomás. Los sectores populares fueron los que apoyaron de manera más masiva y activa la resolución 125. Al menos eso es lo que se plasmó en las sucesivas plazas: sindicatos, movimientos sociales, intendencias del conurbano, etc; y en la procedencia de las quejas. La hipótesis es la siguiente: para las clases populares el avance del estado representa siempre, en todo momento, y en todo lugar, una mejora tangible y concreta de su nivel de vida; una promesa de redistribución, de hospitales, de escuelas (a la luz de 4 años de gestión en los que mal que mal mejoró la provisión de bienes y servicios públicos) es dificil que encuentre un contrapeso suficiente. Pongámoslo de otra manera, para la población en situación vulnerable la presencia del estado es una necesidad. Se educa en la escuela pública, se atiende en la salita o el hospital, recibe algún tipo de asistencia directa, se emplea en el estado. Si Cristina usa carteas Vuitton, si Jaime es un chorizo, si el INDEC miente, son datos de segundo orden.

Para las clases medias, el jamón del medio en la disputa, el estrato interpelado por ambos discursos, el fortalecimiento del estado no es una necesidad y la redistribución del ingreso tampoco. No perciben de manera directa, inmediata, los efectos del avance de lo público. Desde hace 15 años, más o menos, no frecuentan los hospitales públicos, ni las escuelas públicas, ni lidian con las empresas estatales, ni son empleados del estado. La satisfación de las mayor parte de las necesidades de la clases medias es canalizada por el mercado, por el sector privado. Los beneficios de una política económica particular, como ser el esquema cambiario que explicamos un poco más arriba, al ser indirectos, no inmediatos, abstractos, etc, son más difíciles de ser capitalizados por un gobierno. Pueden ser fácilmente endilgados, con un poco de ayuda de los medios, a “la bonaza internacional”, “el esfuerzo de los chacareros”, “la suerte”, etc. Y si se desvanece esto, no quedan motivos para que la clase media apoye una medida de estas caraterísticas. Queda solo el desprecio por las formas, el autoritarismo, el temor a que después le saquen a ellos, etc. Mirándolo desde esa perspectiva el hecho de ser “pro reditribución” es sólo una inclinación moral, que puede ser más que contrapesada por otros compromisos morales, como el desprecio por la corrupción, el anti-populismo, etc.

Entonces,  pareciera ser que la destrucción del estado como política de estado y proyecto político impone restricciones muy duras a la reconstrucción del estado y su poder de intervención como proyecto político, porque cuando el estado se achica su relevancia pasa a ser percibida por una parte más reducida de la sociedad, y más empiezan a verlo como un problema, estorbo, etc. Y así se vuelve bastante más dificil interpelar a pertir de un discurso estatista construyendo hegemonía.

Moreno, ¿qué representa?

Desde que la pampa-soja logró voltear la 125 uno de los temas más recurrentes en la agenda mediática ha sido la continuidad en el cargo de Guillermo Moreno. Que sí, que no, que tal vez.

¿Que ha hecho de Moreno el epicentro de las críticas al Kirchnerismo?

1. Fue el encargado de gestionar la política de acuerdos de precios. La lógica que ha primado en esta gestión ha sido la de acordar con grandes actores empresariales en detrimento de los actores de menor porte. En la industria esto se tradujo en una mayor concentración económica en algunos sectores en los que la concentración no es un imperativo; y en el agro en el cierre de tambos y en el estancamiento de la producción ganadera. En cuanto a la efectividad de corto plazo sobre la dinámica inflacionaria podría arriesgarse que ha sido más elevada en los rubros alimenticios que en los industriales; aunque globalmente pobre.

2. Fue el encargado de intervenir el INDEC. Los móviles: contener expectativas inflacionarias y reducir la carga de la deuda. La metodología: digitar los resultados impunemente.  Los resultados: las expectativas inflacionarias están, probablemente, peor que en caso de un índice creíble, con el agregado de que no se pueden lanzar programas para combatir la inflación porque ésta no existe; y se ahorró plata por los bonos indexados, pero no tanta por el aumento del riesgo país, con la posibilidad de que el ahorro se diluya por futuros juicios contra el estado por el monto de deuda recortado ilícitamente.

¿Y qué representa Moreno?

Con el cletazo sobre la mesa los diarios del establishment en sus editoriales transformaron las críticas al secretario de comercio interior en un generalizado clamor por su cabeza, siempre acompañando esa exigencia de otra: menor soberbia por parte del gobierno, una mayor vocación de diálogo y consenso, mayor respeto por las instituciones. Para estos sectores, al margen de la efectividad de su gestión, Moreno representa la vocación de intervención del kirchnerismo en sus negocios. Representa la vocación de poner un techo a los márgenes, la vocación de evitar fuertes transferencias del estado al sector privado por el incremento de la deuda, la vocación de una mayor participación del estado en el rumbo económico. Representa la vocación kirchnerista de no consensuar todo con los lobbies, de no escuchar a los propietarios de la patria, de tensar. No se si la vocación o la amenaza. Aunque pareciera que van de la mano. Clarín y La Nación quieren construir sobre la salida de Moreno, aunque más bien sobre la derrota de la 125, el fin de una forma de gobernar sustentada en la imposición, la construcción de hegemonía dura, el disciplinamiento de los disidentes. Camufladas bajo los llamados al diálogo y el consenso, se trasluce la férrea voluntad del poder económico de volver a ser parte de la mesa chica. De recuperar el poder de veto. Moreno es un trofeo. La cabeza que quieren exibir. Y la gestión de Moreno, caracterizada por la rusticidad, la omnipotencia y el pragmatismo irresponsable, lo ha convertido en un ciervo rengo con osamenta fluorescente.

En estos días la comunidad blogera nac&pop, de la cual me siento parte, ha lanzado  una hipótesis reactiva de esta lectura que hace el establishment: a Moreno se lo ataca porque representa el fortalecimiento del estado.  Y me da la sensación que de esa hipótesis, tal como la encotré formulada, sugiere la necesidad de defender el Morenismo, y la lógica de gestión que representa. Y a mi esta hipótesis me parece complicada. Me parece complicada fundamentalmente porque implica aceptar los términos en los que el poder nos está planteando la controversia: Moreno=Estado. Y me parece que no tenemos que aceptar esa equivalencia.  Porque si bien nosotros queremos que el estado intervenga, y no queremos los consensos que quiere el poder, y preferimos la hegemonía férrea a la lobbycracia, y queremos que si un gobierno que gana elecciones y quiere imponer retenciones móviles, las imponga;  queremos también que la intervención se haga de otra manera, y queremos que el gobierno sea más abierto para escuchar a los que expresan las voces del campo popular, y queremos que los avances no mueran con este gobierno, y queremos cierta continuidad de las políticas de estado. Y Moreno para ellos, que quieren barrer con todo, es la intervención del estado en la economía, y para nosotros no debería serlo. Aceptar esa equivalencia es aceptar la derrota de antemano. Creo que es necesario tener muy presente que no es lo mismo representar la vocación de intervención del estado en la economía, que representar el fortalecimiento del estado. Moreno representa lo primero, y más bien la antítesis de lo segundo -el estado ineficaz, incapaz de dominar al mercado, etc, etc. Y esta sutil distinción me parece muy importate. Porque nuestro lugar en todo esto, como militantes-intelecutales del campo popular, entiendo que está  en rescatar ese espíritu, pero construír un relato diferente al de los medios, un relato que habilite otras equivalencias para el significante Estado.

Pino, en esta te bancamos

Hoy me llegó un mail de la Agencia Paco Urondo con el siguiente título: “Pino Solanas tiene un campo de 200 ha de soja”. Me dirigí al blog y me encontré con que además de informar sobre este item de la situación patrimonial de Pino, atribuyen la posición de Proyecto Sur en relación a la 125 a esta cuestión. La verdad que me parece de cuarta esta acusación. Replica el tipo de construcciones que sistemáticamente hace la derecha sobre los militantes e intelectuales del campo popular: están con el gobierno por un contratito. Esta lógica es muy jodida. Anula la posibilidad de disenso, anula la discusión, anula al otro como sujeto político libre.

Además, en este caso, es muy jodida. A la posición de Proyecto Sur sobre las retenciones móviles la hemos criticado mucho en AP. No compartimos el lugar que eligieron, nos parece que jugaron mal, etc. Pero Pino creo que ha demostrado a lo largo del tiempo que es un militante comprometido con el campo popular, que para nosotros se equivocó, pero eso no lo transforma en un mercenario.

Periodismo independiente

Acabo de abrir la página de Clarín, y me encuentro con el siguiente título:

“Otra protesta piquetera provoca caos en el centro porteño.”

Otra = Hastío

Caos = cosa mala, anti-social, etc.

Ya que se sambuyeron en el mundo blogueril, me gustaría que Marcelo y Ernesto expresaran que sienten ante este tipo de títulos. Yo siento mucha bronca. Hasta me dan ganas de llorar. Pienso en las alabanzas a los chacareros desabastecedores y quiero patear el monitor. Chau, buen fin de semana largo.

Plataforma

Pasó medio inadvertido. Fue ya hace mucho. Quedó un poco tapado por el hito fundante de la nueva estrategia comunicacional del gobierno. Se especuló incluso con que el día y horario de la conferencia de prensa de Cristina habían sido elegidos precisamente para eso. Para tapar, quitarle protagonismo, al discurso inugural de la Exposición Rural que pronuniciaría (más bien leería, y con dificultad, y con mucha) Luciano Miguens. Creo que fue un error. Digo, tapar ese discurso fue un error. Porque ese discurso fue tan pero tan trasparente, tan pero tan traslúcido, tan pero tan rancio en su liberalismo versión siglo XIX; que las tapas de los diarios con las frases más resonantes hubieran sido más potentes como caracterización del núcleo de verdad de la nueva derecha que cualquier Carta Abierta con sus barroquismos. OK, la SRA de nueva derecha tiene poco, pero allí estaban, aplaudiendo con fervor, los empresarios Macri y De Narvaez, el chacarero De Angeli, los peronistas conservadores Schiaretti y Rodriguez Saá, y sobrevolaba el predio el espíritu de Cobos (que también aplaudia). Faltaba Lilita nomás, y cartón lleno.

En el plano ideológico-político Miguens recurrió a toda la batería de estrategias discursivas de la nueva derecha. Insistemente apeló a la equivalencia “nación=valores=cultura popular=campo”. Vale decir que el mismo dispositivo ideológico cuando se cambia el escenario -rutas y chacareros por predio de Palermo y copetudos- resulta un tanto más burdo y contradictorio. Las proclamas democráticas, republicanas, institucionalistas, constitucionalistas, y la preocupación por la equidad, el bienestar genreal, y otras yerbas pseudo-humanitaristas tampoco estuvieron ausentes. Ahora, lo llamativo fue que no borró el conflicto como constitutivo de lo social, como tiende a hacer el realto conservador posmoderno. Arrancó nomás el discurso haciendo explícita la existencia del conflicto, y situando al antagonismo fundamental de la sociedad argentina en términos de la sarmientina dicotomía “civilización o barbarie”. Miguens, citando a las ideas de los fundadores de la SRA, contrapuso dos modelos de constitución de la nación sobre las siguientes contradicciones: “diálogo vs violencia”; “libertad vs opresión”; y finalmente, y este enunciado fue el que disparó la lluvia de aplausos, “educación vs ignorancia” (sic).

Si bien cabría preguntarse de qué lado de esas dicotomias se ha situado la SRA a lo largo de la historia argentina con su apoyo sistemático -o directamente con su participación activa- en cada golpe de estado que tuvo lugar en nuestro país, con miles de muertos directa o indirectamente sobre sus espaldas, lo que resulta más relevante de las contradicciones que planteó Miguens es el corte profunda y explícitamente elitista y anti-popular de la evocación.  De un lado el populacho, los negros, feos, ignorantes, violentos y agresivos, con sus líderes populistas, autoritarios y opresivos, irrespetuosos de las instituciones y la constitución. Del otro el progreso, la gente bien pensante, los educados, civilizados, dialoguistas (cuando corresponde serlo, o impera serlo), liberales, republicanos, restauradores. El antagonismo de la tradición liberal-oligárquica argentina. Sin matices. Sin máscaras.

El otro plano sobre el que fluyeron cristalinas las aguas del discurso fue el de la construcción de Estado. De un tiempo a esta parte, más específicamente desde la debacle del modelo neoliberal, los discursos políticos han tendido a converger sobre la idea de que una presencia más activa del estado en la vida económica es necesaria. También como fruto de la crisis cierto grado de igualitarismo y algunas apelaciones a la equidad aparecen en los enunciados de todo el arco político nacional. ¿Qué visión sobre estas cuestiones tiene el partido del campo? ¿De qué forma concibe esta nueva derecha el rol del estado? ¿De qué forma entiende la equidad?

Miguens no dejó lugar a interpretaciones. Fustigó el aumento del gasto público, “que obliga a un nivel reacudatorio cada vez más elevado, haciendo que la presión tributaria sea la más elevada de toda la historia para la gente del campo.” Se pronunció contra los controles de precios, los subsidios y “la maraña de regulaciones y normativas que imponen las oficinas de comercio, la aduana y la ONCAA.” Se quejó de las excesivas facultades de estos organismos de gobierno. Volvió a machacar sobre la “confiscatoriedad de las retenciones”. Reclamó que el gasto público se concentre en infreaestructura y seguridad. Exigió que se liberaran las exportaciones agropecuarias,  “porque cuanto más exportemos, más baratos serán los alimentos en la mesa de los argentinos” (hipótesis que va a contramano de todas las teorías económicas existentes). En cuanto a la equidad, apeló a la “educación” como forma de alcanzar la “igualdad de oportunidades”, y ya que estaba agregó, para despejar dudas, “cuanta más educación, menos clientelismo”.  Falto una sola afirmación para cerrar el discurso como correspondía: “Achicar el Estado es agrandar la Nación.”

Llegando al final de su intermitente discurso, luego de hacer énfasis en varios pasajes sobre la necesidad de ampliar la representación parlamentaria del sector, realizo un llamado a presentar una alternativa electoral chacarera para 2011. El partido del campo ya tiene su plataforma. Las cosas en su lugar.

Caminos

Diagnóstico pesimista

El gobierno perdió. El triunfo del no en el senado representa el corolario de la primera crisis seria de la férrea hegemonía kirchnerista. El poder económico está contento. Salió en los diarios que desde la UIA hasta los banqueros, empezando obviamente por los dueños del negocio agropecuario, festejaron la derrota oficialista. Y claro. Se avizora un gobierno más dialogista, menos soberbio, en fin, más poroso a las demandas empresarias. Duhalde está contento. Quedó bajo su contención una parte no despreciable del PJ, tal vez Cobos, Barrionuevo. Si se complica, papi Duhalde está siempre dispuesto a dar una manito. La izquierda y el “progresismo” de Lozano y Pino también están contentos. Es que resulta que ahora el gobierno, según el trosko-prgresismo, va a tener que cerrar filas con lo más reaccionario del PJ y así va a quedar de manifiesto que ellos tenían razón, que el gobierno era de derecha, que los que lo veían progresista estaban confundidos, que ya al elegir al PJ como aliado esto se veía venir. Lozano pensará en su fuero íntimo que con su voto, y su prédica, contribuirá a que emerja la verdad.

Nosotros no estamos contentos. Estamos un poco desconcertados, un poco abatidos, un poco preocupados. No es que estuviéramos enamorados del modelo de construcción política del kirchnerismo, ni de los Moreno ni de los Jaime, ni de los De Vido con sus INDEC, trenes balas, etc. Es que nos hubiera gustado que ese modelo, que se mostraba agotado antes del conflicto, incluso antes de que asumiera Cristina, hubiese entrado en crisis o se hubiese visto forzado a renovarse en otras circunstancias. La democratización y racionalidad que creo que se le va a reclamar al gobierno es la de darle lugar a las patronales, dejar de maltratar a los empresarios, mejorar el clima de negocios, tecnocratizar las decisiones; y no mejorar la capacidad, cantidad y calidad de la intervención estatal en la economía. Incluso puede que ni siquiera el gobierno se sienta empujado a revisar su lógica de intervención en el sentido que esperamos –el de una mayor racionalidad y apertura-, porque al fin y al cabo la experiencia puede ser leída como una señal de que no se puede confiar ni en los progres ni en los prestados, y puede empujar a una mayor cerrazón sobre los propios.

Los ejes

Dada nuestra impericia, inexperiencia, y academicismo congénito, lo que sigue no es más que un ejercicio de reflexión bastante abstracto, y para ser tomado como de quien viene. ¿Cómo remontar esta situación? Creo que los ejes que van a estar sobre el candelero, las variables de control que habrá que observar para evaluar las perspectivas del gobierno de Cristina de acá al fin de su mandato –que a partir de ahora va a ser una carrera que se tendrá que correr a diario- son la marcha de la gestión y la capacidad de seguir concentrando más poder que los enemigos. Cristina tiene que demostrar que puede hacer, y que puede mandar.

Hacer

En la esfera del hacer no creo que sea momento de originalidades, medidas demasiado profundas, ni conflictivas. Hay que remontar el terreno perdido. No hay que sobreactuar, porque eso expresa debilidad y no fortaleza. A continuación esbozaremos algunas ideas sobre lo que mejor conocemos, la economía.

Habría que reconocer la inflación como problema, es un buen momento, es lo que “la sociedad”, “los medios”, todos, le demandan al gobierno. Sería tomado a bien por detractores y compañeros, por trabajadores y capitalistas. Simbolizaría el fin de la arbitrariedad, y el comienzo de una etapa orientada a combatir y no tapar los quilombos. Después, por supuesto, habría que diseñar un programa destinado a reducir de a poco la inflación, un programa sin grandes ambiciones, pero avalado por economistas que desde lo del INDEC le sacaron el apoyo al gobierno. Para la conducción no apelaría a un gran nombre, no traería a un Lavagna, ni nada por el estilo. Tal vez sí sacaría a Fernandez, y pondría a algún economista mínimamente respetado como tal en el ambiente, que haga viable que la CEPAL, Frenkel, Curia, Ferrer, hablen bien del programa económico de nuevo.

Junto con lo del INDEC y la inflación habría que volver a darle previsibilidad a la política cambiaria, no zarparse con el devaluacionismo, y darle más lugar y protagonismo a las políticas productivas. Poner un secretario de industria nuevo, que entienda, que no sea un empleado de las automotrices. Darle lugar a los jóvenes funcionarios que tienen pilas, ideas y que laburan por la camiseta. Si se emite la señal de que se quiere gestionar bien y que se acabó el morenismo incluso va a ser más fácil “llenar de neuronas el estado”, como proclamaba el ex-presidente.

El pacto social parece que sigue en marcha, eso dicen los diarios. En un contexto como este lo veo peliagudo. Esperaría un poco, unos meses, hasta que se haya borroneado un poco de la débil memoria argentina todo este bardo. Primero hay que retomar la iniciativa, demostrar que se puede hacer y mandar, y recién después sentarte a la mesa a negociar pautas de largo plazo. Hacer un pacto-mamarracho para que parezca que retomás la iniciativa, pero a los dos meses que se desborde por todos lados es el peor de los escenarios. Esperemos que no se queme esta herramienta de política económica como se ha quemado el control de precios de la mano de su uso indebido.

Una política energética más previsible también vendría bien. Este año festejamos por el invierno veraniego, pero al año que viene habría que llegar mejor parados, y no prendiendo (o apagando) velas a los santos. Y en esta cartera hay ajustes progresivos a realizar que no se entiende bien porqué no han sido llevados a cabo. Las clases medias urbanas casi que piden a gritos un ajuste de sus tarifas de luz y gas, que debería ir de la mano de un fuerte subsidio a los sectores populares. Ya que estamos con la cartera de De Vido, podemos agregar que el tren bala tiene más detractores que un eventual basurero a cielo abierto en la 9 de Julio. Sería lindo bajarlo, pero si no se puede, por lo menos meter cláusulas que fuerzen el desarrollo de ingeniería local; y un plan de desarrollo ferroviario paralelo.

En fin, mostrar que se puede seguir haciendo. Profesionalizar (que no es lo mismo que tecnocratizar!), reforzar la capacidad de gestión, mostrar lo que se hace. Durante los próximos 8 meses apuntaría todos los fusiles en esta dirección. Sin grandilocuencia,  jugando conservadoramente, pero sobre la base de lo que hay. Evitar retrocesos.

Mandar

En la esfera de lo político creo que lo primero que hay que hacer es lo que se está haciendo. Contar los porotos, reagrupar a la tropa, separar propios y ajenos, convencidos y arrivistas, etc. Hacer el balance, y plantear una estrategia nueva. Con lo que hay no va a dar para profundizar el cambio en serio. Por más que a priori siga dando positivo el resultado de la resta “nostros – ellos”. Creo que hay que aprovechar que Nestor, y no Cristina, se comió el costo de la derrota para catalizar por ahí. Que se borre unos meses, que opere desde la sombra, que no de discursos, ni conferencias. A mi me gustaron algunas de sus intervenciones, me encanta su carisma, pero hay que aprovechar el fusible.

No hay que salir ya a buscar nuevos aliados, hacer pantomimas de pluralidad repentina, ni nada de eso. Hay que esperar, dejar que la gestión retome un curso renovado en el plano del hacer, fortalecer a los que acompañaron. Aprovechar la gimnasia que implicó para los movimientos el conflicto y empujar, fomentar, bajar discusiones. Formar, incentivar, animar, dar más protagonismo a los potenciales sujetos políticos progresivos.

Después se puede ver para que lado intentar sumar. Los que aparecen más cercanos y afines son la CTA pata Yaski, que jugó bien, y los frentes campesinos. A estos se les puede dar señales en el corto plazo. A la Federación Agraria y sus chacareros primero hay que dejarlos que sufran el costo de haber sido la fuerza de choque de los dueños del negocio. Ahora se quedaron solos pidiendo que les devuelvan los reintegros. Hay que dar lugar a que la conducción y el movimiento hagan la autocrítica de su rol en todo este conflicto. Esta cosecha que la liquiden al 35% de retenciones del primero al último, y además les mandaría inspectores fiscales. Sólo para que reconsideren su estrategia de alianzas. Después de esta reflexión forzada apuntaría a laburarlos, a sentarlos a armar una política agropecuaria. La mesa de enlace se parte sola, y no estaría de más arrimar un poquito al menos a Buzzi. Hacerles la cruz y cerrar la ventanilla implicaría no reconocer que en 4 años de gobierno la política agropecuaria brilló por su ausencia. Y urge hacer algo en ese sentido, más ahora que no tenemos retenciones móviles para parar la inflación importada.

El aspecto más complicado puede que resulte el sindical. La apertura de Barrionuevo en un contexto inflacionario plantea un frente de conflicto que puede joder bastante. La reapertura de las paritarias con paros, piquete, etc, sería complicada en esta coyuntura política y económica. En este sentido el arco Moyano-Yasky  que se legitimó en todos los discursos de Kirchner habría que fortalecerlo, para dejar en menos a la CGT duhaldista.

Perspectivas

Si en estos dos planos las cosas caminaran más o menos bien, es decir, sin nuevos sacudones,  tal vez se podría llegar a las elecciones del año que viene sin sensación de catástrofe inminente, y sin claudicar seriamente ni ante la corporación pejotista, ni ante el poder económico. Sea que el camino involucre alguna de las cosas que sugerimos acá, o sea cualquier otro el sendero a recorrer, esperamos que el gobierno se rearticule, consiga retomar la iniciativa, y a su debido tiempo se encuentre en condiciones de ir por más y profundizar el cambio.