A 3 días

A escasas 72 horas de las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias (PASO) y para evitar hablar con el diario del lunes, aquí van algunos comentarios relativos a lo que pudo y puede suceder de acá al 23 de octubre.

1)      Todo parece indicar que Cristina Fernández será la candidata más votada. Lo que resta dilucidar es con qué porcentaje y cantidad de votos. Lógicamente que esto dependerá de la gente que vaya a ejercer su derecho electoral pero, en mi concepto, poco cambiaría si la presidenta supera o no el 40% (digamos que si obtiene menos del 35% es una mala elección). Considero que lo que importa de esta compulsa es la diferencia con el segundo y como se acomodan en la tabla de posiciones el resto de los competidores por la morada de la Rosada. Si la diferencia con el segundo supera los 25%, el camino hacia octubre se encontrará sin grandes turbulencias y poco se podrá a hacer por descontarla. Si la diferencia es menor y mayor con el tercero, dicho candidato estaría en condiciones de “hacerse los rulos”.

2)      Las posibilidades concretas de la oposición está en que alguno de sus candidatos supere el 25%. Empresa complicada mirándola desde hoy. Si la paridad que marcan las encuestas se mantiene, la virtual primera vuelta en la que quisieron convertir está elección, continuará siendo parte del movimiento precompetitivo. Otro hubiese sido el cantar si alguno de los candidatos que hoy pelea el segundo lugar hubiese realizado su interna. Ese porcentaje con seguridad lo hubiese alcanzado una compulsa entre Alfonsín, Sanz y Cobos en la comarca radical, lo que habilita a pensar que la presencia de un único candidato por lema partidario forma parte más de un temor a la indefinición que a instalar un candidato legitimado en un interna y con el envión anímico de cara a las elecciones de octubre. Es decir, según mi parecer, hubiese sido más redituable esperar a agosto y realizar una interna que con seguridad daba más votos que la que se hará el domingo y que hubiese funcionado como envión anímico para sacudir la plancha en la que la convertirá el gobierno a partir del 15 de agosto.

3)      La posibilidad, barajada por cierta parte de la oposición, de que algún candidato se retire de la elección ante la evidencia de la presencia de un contendiente con chances concretas de llegar a un balotaje con la presidenta son parte de la confusión que aún hoy reina en las huestes antioficialistas. El traslado de votos entre candidatos, al menos en Argentina, es un recurso que viene fallando desde que De la Rúa descansó en Marta Mercader para las parlamentarias de 1993 que a la postre perdió con el riojano Erman González. Por lo que parece muy complicado que tanto Binner, como Carrió o Rodríguez Saa bajen sus banderas (abandonando a la intemperie a sus listas parlamentarias) en pos de un objetivo que no asegura que el traslado de votos directo hacia el principal candidato de oposición. Por allí, inclusive, algún que otro votito se cuela en la boleta de Cristina. En política, es harto repetirlo, dos más dos no siempre da cuatro.

4)      La oposición mediática intentará instalar desde el mismo 14 de agosto la idea de que la presidenta no tiene la cantidad de votos para ganar en primera vuelta (ni que hablar si no supera el 40%). Se va a poner el ojo sobre esa cantidad necesaria que también dependerá de la cantidad de personas que voten el mismo 23 de octubre. Con un padrón de casi 29 millones se espera que voten (si continua la tendencia de las elecciones presidenciales) entre el 75% y 80% de votantes. Un 40% de votos sobre un 80% de padrón que votaría en octubre daría un total de 9.300.000 aproximadamente para superar por un pelito el 40% necesario (más de un millón sería el 45% para ganar sin otras variantes). Es decir, ese número tomarán como marco de referencia la oposición mediática para contarle las costillas al voto oficialista. Si el domingo la placa indica que hay más de ese numerito en esta PASO por la presidenta, pocas excusas quedaran en el firmamento.