Beatriz Sarlo, la impostura y el método.

La mentira tiene patas cortas pero la verdad puede tardar en llegar, por eso es saludable el ejercicio de la duda, y más aún para quienes cuentan con merecidos títulos y posgrados. Pero este humilde basurero está acostumbrado a revolver en los medios y suele encontrar “expertos” que derrapan y vivos que ocultan. Muchas veces el hecho mismo de leer o escuchar un análisis de una persona prestigiosa nos impide prestar debida atención a cada uno de sus argumentos, frases o conceptos, y nos centramos más en la manera, seguridad al expresarlos y esquema de su “tesis” que en la solidez de su argumentación: la forma prevalece por sobre el fondo en nosotros como receptores, y más aún si no tienen una réplica inmediata, y eso refuerza el valor de sus argumentos, los hace más creíbles… aunque sean falaces.

En el caso de la nota de Beatriz Sarlo en La Nación explicando el triunfo avasallante de Cristina Fernández en los comicios, este humilde servidor público siente como nunca que se dan estas condiciones, y por eso trata de esbozar este humilde análisis (aunque ya hay algunas réplicas a su artículo) porque si de algo sabe este basurero es de recoger y reciclar la basura que pulula por los medios. Por eso, primero repasemos algunos párrafos de su “prestigioso” artículo de análisis político, semiótico y sociológico del resultado electoral, para después rebatir el fundamento de su artículo y finalmente valorar sus argumentos contrastándolos con los de otros ensayistas quizás más avezados en el tema (o al menos con otra visión sobre el mismo).

Dice Beatriz Sarlo en su artículo “Victoriosa autoinvención“:
Pero lo que parecía difícil cuando la popularidad de Cristina Kirchner alcanzaba un penoso 20 por ciento, sobrevino en el año que va entre la muerte de Néstor Kirchner y estas elecciones. La Presidenta Viuda fue la protagonista y la directora de la obra, una creación suya y de un grupo muy chico de publicitarios e ideólogos (…) Después del entierro de Néstor, Cristina Kirchner dispuso casi de inmediato todos los elementos de la puesta en escena y vestuario: su luto, su palidez (…) La Presidenta hizo una actuación de alta escuela, mezcla de vigor y emoción (…) A veces, un flash la asimila a una buena actriz de la televisión representando a una gran mujer política: el mismo empaque de señora que ha bajado a las cosas pero que conserva sus aires; la misma ropa con brillos; un poco de sobreactuación; un poco de distancia y mucho de afectividad. (…) Para no asustar a las capas medias, la Presidenta moderó su retórica. (…) El Gobierno está haciendo inversiones considerables en cultura, cine y televisión, que ofrecen trabajo a guionistas, actores, directores de arte, músicos, fotógrafos.
Hay mucho dinero en juego, flotando por áreas grises, atravesadas por intereses proclives a mecanismos de cooptación, cosas que se dicen a media voz. Pero, a partir de los festejos del Bicentenario, la cultura se convirtió en una pieza orgánica. Se asentó el convencimiento de que con la cultura había mucho para ganar.
Los resultados de estas elecciones presidenciales no se alcanzan sólo con subsidios, miniturismo, bolsas de shopping o plasmas. Juzgar la adhesión al peronismo sólo por motivos económicos siempre le impidió a la oposición descubrir sus verdaderas peculiaridades”.
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Para empezar, empecemos por el principio… Sarlo fundamenta su ponencia en que “lo que parecía difícil cuando la popularidad de Cristina Kirchner alcanzaba un penoso 20 por ciento, sobrevino en el año que va entre la muerte de Néstor Kirchner y estas elecciones”. Bueno, este humilde servidor público se atreve a afirmar (perdón señora Sarlo) que eso es falso. Quizás la eminente ensayista del diario La Nación no recuerde cuál era la situación política anterior a aquel 27 de octubre del año pasado, aunque lo podría haber averiguado mejor antes de escribir su artículo. O tal vez no creyó necesario corroborar aquel 20% de popularidad que afirma, traicionada por su confianza en su renombre y el merecido prestigio logrado con sus posgrados universitarios en su especialidad, que no es por cierto las ciencias sociales; por supuesto, tampoco lo es la de este humilde basurero, quien recorre diariamente los medios en busca de basura, pero como siempre decimos: “eso es lo que tratamos aquí, de dudar…”, y como dudamos decimos que es falso. Veamos por qué. Antes de la viudez de Cristina Fernández los medios decían:

21 de noviembre de 2009
“La imagen positiva de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se ubica entre el 46 y el 52 por ciento en base a la ponderación de su gestión de gobierno, en tanto que la mayoría de los argentinos tiene expectativas “positivas” para el próximo año, según revela un anticipo de una encuesta realizada por la consultora CEOP.
Roberto Bacman, titular de esa consultora, señaló que “en los últimos meses se está recuperando la imagen de la Presidenta” y que “están apareciendo algunos números sobre imagen que no son los que indican nuestras encuestas”.
“La recuperación de la imagen positiva tiene anclaje en ciertas medidas que tomó el gobierno en los últimos meses, como la asignación universal por hijo, el impulso de la reforma política, o la aprobación de la ley de medios”, señaló Bacman.
En cuanto a la actitud de la gente para el próximo año, arroja un resultado “positivo, por las expectativas de mantener el empleo de la mayoría de los encuestados y de mejora en materia económica”.
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3 de junio de 2010
“Analistas destacaron que el nivel de adhesión a la mandataria argentina subió casi diez puntos en los últimos cuatro meses. Sin embargo, todavía se encuentra en un nivel bajo, entre 29% y 36%.
La popularidad de la presidenta argentina Cristina Fernández se recuperó casi 10 puntos en los últimos cuatro meses gracias a la mejora de la economía, revirtiendo una tendencia negativa que registraba desde hace dos años, dijeron analistas políticos a Reuters.
No obstante, observaron que sigue siendo baja -de entre 29% y 36%- y mantener el ritmo de recuperación dependerá de las políticas públicas que adopte de ahora en adelante el gobierno, que no ha gozado de buena aceptación desde la extensa disputa con el sector agrario en el 2008.
“Efectivamente hubo una recuperación y fue rápida. Lo que no queda claro es que haya un cambio de tendencia lo suficientemente fuerte y sustentable”, dijo Sergio Berensztein, director de la consultora Poliarquía.
La popularidad de Fernández y de Kirchner registró un cambio positivo desde febrero, cuando la actividad económica comenzó a repuntar tras 2009 en el que se vio perjudicada por la crisis mundial, según los consultados.
La actividad económica del país se expandió en marzo 8,1% interanual, en el séptimo mes de crecimiento consecutivo, según el ente estatal de estadísticas. No crecía a ese ritmo desde julio del 2008.
Antes de la recuperación, 60% de la población decía que no quería a los Kirchner, mientras que 20% decía “que sí” y otro 20% estaba indeciso, explicó Giacobbe, respaldado en sondeos.
Giacobbe y Berensztein coincidieron en que la imagen positiva de Fernández y Kirchner es cercana a 29%, desde 20% anterior.
Mientras que recientes sondeos de la consultora Ipsos Mora y Araujo revelaron que la aprobación de la gestión de Fernández se ubica en 36 puntos desde los 28 puntos de fines del 2009.
“La próxima medición (en junio) es la que nos va a indicar si llega a 38, 39% o si vuelve a bajar (…) Nunca pasó el 36 desde la crisis con el campo, ahora en la próxima medición vamos a ver si realmente es una tendencia”, dijo Santiago Rossi, director de Ipsos Mora y Araujo.
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15 de agosto de 2010
“La presidenta argentina, Cristina Fernández, tiene una imagen positiva de 36 por ciento, mostró el domingo una encuesta, que indicó que pese su baja popularidad la opinión pública juzga mejor a la mandataria que a su marido y antecesor, Néstor Kichner
La encuesta de la consultora Poliarquía, encargada y publicada por el diario La Nación, verificó que un 49 por ciento desaprueba la gestión de Fernández, quien asumió en el 2007 y debe concluir su mandato en diciembre del 2011. Un 45 por ciento respondió que aprobaba su Gobierno.
La mandataria cosechó una imagen negativa de un 38 por ciento, y una regular del 26 por ciento.
“Ella tiene mejor imagen. Pero los resultados traslucen que hay una concepción de que él representa el poder y la autoridad”, dijo a La Nación Alejandro Catterberg, uno de los directores de Poliarquía.”
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Y a escasas horas del fallecimiento de su marido, al “beneficiarse” con su viudez (según Sarlo) sus números variaron, pero veamos en qué medida:

29 de Octubre de 2010
“Si bien la imagen del gobierno actual, y la de Néstor Kirchner en particular, venían subiendo en forma ininterrumpida en los últimos meses, se aceleró esa curva de crecimiento. Antes de su muerte, Néstor Kirchner, como así también Cristina, se perfilaban ya como los candidatos a vencer en 2011. Cristina Fernández de Kirchner recoge una imagen positiva de 68,5 por ciento, mientras un 25,1 por ciento evalúa negativamente su imagen. La imagen positiva de la presidenta subió 20 puntos, en comparación con una medición realizada diez días atrás, antes del fallecimiento de Néstor Kirchner, en AMBA.”
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30 de octubre de 2010
“Para Zuleta, “el respaldo a Cristina no es muy distinto del que ya tenía. Ojo, Cristina contaba con buena imagen antes de la muerte de Néstor y en las encuestas hasta estaba un par de puntos por encima de su marido. Y tampoco debe pensarse que Néstor estaba en mala situación. No me extraña, porque también la imagen de Cristina avanzó en forma espectacular en los últimos ocho meses. Fíjese que sólo un 21 por ciento opinaba mal de su gestión y el doble de ese porcentaje consideraba que su gobierno era bueno o muy bueno. En los datos posteriores a la muerte de Néstor no existe un cambio abrupto en las opiniones sobre Cristina. Ya venía bien, en ascenso.” En los datos sobre lo que sería una primera vuelta, no hay muchos cambios en la encuesta de OPSM. Néstor Kirchner siempre ocupaba el primer lugar, algo reconocido hasta por los consultores que trabajan para distintas vertientes opositoras. También Cristina figuraba imponiéndose en la primera vuelta. Los consultores opositores señalaron siempre que el oficialismo tendría grandes dificultades para imponerse en una segunda vuelta. Eso tenía que ver con que el ballottage unifica a quienes se oponían a Néstor y Cristina. En la encuesta de OPSM, la Presidenta le saca una enorme ventaja a cualquier adversario: le saca 14 puntos a Cobos, 15 puntos a Mauricio Macri y 22 a Ricardo Alfonsín. Para Zuleta, en esos datos sí se nota un cambio tras la muerte de Néstor Kirchner:
Y además cuenta con el hecho de que los candidatos opositores están en un mal momento, básicamente porque es el oficialismo el que genera imagen de gobernabilidad.”
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Com vemos, al desvanecerse el fundamento de su argumentación, ésta se desmorona: la “escenificación de la presidenta viuda” no prestidigitó aquel supuesto 20% de popularidad en este 54% de votos. Pero, sigamos con el análisis en detalle: como popularidad o imagen no es lo mismo que votos, veamos la evolución de la intención de voto del matrimonio Kirchner desde cuando se especulaba que Néstor sería candidato hasta que Cristina fue la única referente del oficialismo al fallecer él:

23 de Mayo de 2010
Un estudio efectuado por la Consultora Equis señala que Néstor Kirchner lidera en las encuestas, pero apenas pasa el 30% de intención de voto.
Néstor Kirchner: 31,5%
Mauricio Macri: 10,7%

2 de Agosto de 2010
Una encuesta telefónica realizada por la consultora Ibarómetro, sobre mil casos tomados en todo el país entre el 28 y el 29 de julio de 2010, muestra cómo está el mapa político argentino con respecto a los comicios que se celebrarán el próximo año.
Néstor Kirchner: 36,2%
Mauricio Macri: 22,8%

19 de Septiembre de 2010
Cuando aún falta más de un año para los comicios que elegirán (entre otros cargos) al nuevo presidente de nuestro país, las encuestas comienzan a trazar los lineamientos de un escenario preelectoral que va mostrando sus componentes estructurales.
Néstor Kirchner: entre el 37,1% y el 38,0%, según se enfrente a Ricardo Alfonsín o a Julio Cobos.
Ricardo Alfonsín: 18%
Julio Cobos: 16,3%

31 de Octubre de 2010
La presidenta lidera la intención de voto para el próximo año. Así lo reveló una encuesta realizada por la consultora Ibarómetro el jueves 28 en la Ciudad de Buenos Aires y alrededores.
Cristina Fernandez de Kirchner: 44%
Julio Cobos: 11,8%

Para la consultora Nueva Comunicación, Cristina Fernández también estaría primera.
Cristina Fernandez de Kirchner: 31,8%
Ricardo Alfonsín: 15,9%

Y por parte de OPSM, la intencióin de voto es la siguiente:
Cristina Fernandez de Kirchner: 35,7%
Mauricio Macri: 19,4%
Ricardo Alfonsín: 16,3%
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Por lo tanto, ya podemos afirmar que la muerte de Kirchner sólo trasvasó su intención de voto (que pertenece al equipo político que ambos constituyeron siempre) a su esposa, aunque algunas encuestas le daban mejor a ella, y muchas ya postulaban que ella tenía un techo de intención de votos mayor que el de su marido, lo que se comprobó este mes. Vale aclarar que estos porcentajes no descartan los indecisos ni los votos en blanco, por lo que los números definitivos eran mayores, acercándolos aún más a los efectivos de la elección de octubre.

Pero entonces, ¿por qué una ensayista desconoce estos números y esta realidad? Para ser bondadosos o respetuosos, digamos que seguramente su artículo es producto de sus prejuicios, cosmovisión, ideología o falta de método o rigor científico, o una desafortunada combinación de ellos. La académica Sarlo evidentemente fue víctima de la generalizada nube de desinformación que asoló a la sociedad en los últimos años, y que explico aquí.

Aunque podemos dudar de las verdaderas intenciones de la famosa ensayista de La Nación, porque queda así  expuesta la falsedad de la argumentación de Beatriz Sarlo. Si se parte de una premisa falsa (el 20% de popularidad de Cristina Fernández antes de la muerte de Kirchner) arribaremos a una conclusión (o explicación) falsa (las razones de la “súbita” evolución del voto cristinista). Aunque aquí podemos sospechar que el ejercicio de construcción utilizado en el artículo de Sarlo puede ser el inverso: la premisa es que el cristinismo es escencialmente una escenificación, una impostura, que el pueblo es permeable a ella y que por lo tanto el resultado de esa operación debe ser que este 54% de votos es hijo putativo de aquel 20% de popularidad anterior a la “oportuna” muerte de Kirchner y la “impostura cristinista”… Esto sí constituye lisa y llanamente una impostura, la que este humilde basurero se atreve a denominar la “impostura Sarlo”.

Sobre la ideología o cosmovisión de la reconocida escritora y ensayista no hace falta abundar, con leer alguno de sus artículos es suficiente, como por ejemplo éste:

“La empresa de mi vida fue entender al peronismo. Esta es la empresa con la cual nace a la política mi generación, con la idea de que nuestros padres habían cometido un grave error político celebrando la caída de Perón por un golpe de Estado, cosa que fue la madre de todas las desgracias argentinas. Pero el primer capítulo en el cual los Kirchner logran implantar un tema es cuando dan la batalla por la ley de medios y la ganan. El segundo elemento es la transformación que se produce durante el Bicentenario. Dos o tres millones de personas dando vueltas produjeron un doble efecto: no estaban celebrando al Gobierno, pero estaban en una celebración que el Gobierno había montado. Con el acto que Cristina Kirchner hace en Vuelta de Obligado, ellos descubren un mix de cultura teatral circense, tipo Fuerza Bruta, más un compacto de revisionismo nacionalista, que es como el fondo de cocina de una ideología histórica popular, con una gran puesta en escena gracias al dinero del Estado. Era un político muy inteligente en ese sentido y carente totalmente de escrúpulos en el uso del aparato del Estado en su beneficio. Ella [por Cristina Kirchner] ha recibido una gran herencia, es una gran parlamentaria, pero no es políticamente interesante.”
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O ver este reportaje en La Nación:
 Sarlo considera que “la muerte de Néstor Kirchner le vino extraordinariamente bien al Gobierno” y que “la Presidenta se constituye” en el fallecimiento del ex presidente.
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Sobre sus prejuicios, ella misma reconoce su lucha por comprender el fenómeno del peronismo, aunque este humilde basurero se arriesga a reemplazar “peronismo” por “partidos populares” o “movimientos políticos autóctonos”.  Su visión se centra en que la construcción política es siempre desde arriba, en la superestructura y sin una iniciativa popular, como si en el 2001 Duhalde hubiese dispuesto que caiga De La Rúa y orquestado la crisis, y la gente hubiese seguido el guión duhaldista a pie juntillas; luego Kirchner hubiese prestidigitado la situación política para que la gente se volcase al kirchnerismo siguiendo su flauta mágica, y que terminasen votando a su mujer un par de veces, la que es una simple parlamentaria y muy buena actriz, y que se benefició del oportuno mutis por el foro de su marido. Más detalles de esta característica de la derecha e  “izquierda lúcida” (¿izquierda?) argentinas ver aquí.
En cuanto a su falta de método o rigor científico, vemos que la misma Sarlo lo reconoce en este video al exponer sus endebles argumentos y falta de rigor en una especie de “trabajo de campo” que realizó durante los festejos del Bicentenario y su experiencia con sus consocios del club Ferro.

Como vemos, Sarlo explica el triunfo de Cristina (y del kirchnerismo) centrándose fundamentalmente en que el gobierno ganó la batalla cultural, y despreciando mucho (según la humilde opinión de este servidor público) lo que la sociedad toda percibe, recibe y valora de la gestión del gobierno, e ignorando esa lógica relación bidireccional que se da entre representantes y representados, líderes y seguidores en todo ejercicio de poder o autoridad. Quizás sea esto el producto más de sus carencias metodológicas y teóricas (debido a la especialidad que ella abrazó y domina) más que de sus prejuicios (aunque estos últimos pueden influir y mucho en la adopción o no del rigor en sus afirmaciones). Quizás sería recomendable que aborde un método científico para su análisis de los procesos sociales y políticos, como por ejemplo el método de observación científica.

Es por eso que para enriquecer el análisis y superar las explicaciones simplistas “para la tribuna” de Elisa Carrió, y las sofisticadas “para la platea” de Beatriz Sarlo, es necesario repasar otras explicaciones posibles sobre las razones del resultado del 23 de octubre, postuladas por otros ensayistas o columnistas más avezados en este tipo de análisis. Pero para no utilizar demasiado espacio aquí, las mismas se pueden encontrar en un post más completo aquí.

Para finalizar y no prolongar demasiado esta “atrevida” nota, este humilde servidor público trae a colación una frase de alguien que algo sabía de ciencia, rigor y métodos:

“Todos somos ignorantes, sólo que en distintas materias.”
Alberto Einstein