¿Un quiebre fugaz? Desmenuzando la bestia política “Cambiemos”

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Mientras Pérez Corradi de ser el autor intelectual de un triple asesinato pasa a ser un testigo protegido; mientras las amigas monjitas de López resultaron no ser tan monjitas; mientras Báez sigue sin arrepentirse; mientras “encuentran” millones de dólares en las cajas de seguridad de Florencia Kirchner que ella misma pidió abrir, que fueron contabilizados por la Justicia como una verdadera “herencia K”.

Mientras el sofocamiento mediático embrutecedor y estigmatizante intensifica su empecinamiento en no dejar ningún rastro nacional o popular, en tan solo 6 meses, fue quebrado quizás por un instante el sentido común impuesto por los dueños de ese aparato mediático. Pero no podría haberse resquebrajado semejante muralla de hierro sin la colaboración activa de la impericia, la falta de experticia, las conveniencias personales y la brutal manera de hacer política del propio gobierno.

Si bien actitudes “cínicas”“hipócritas” son de uso frecuente a la hora de actuar en política, el gobierno las eleva hacia su máxima expresión. No solo por la literalidad de su aplicación, sino también porque dicha aplicación se da dentro de los márgenes del total abroquelamiento de los medios masivos de comunicación, en plena decadencia del FPV y con la mayoría de la oposición política dividida, tibia y adormecida. Solo así es que el gobierno adquiere cierta legitimidad que le permitió ir desplegando su brutal forma de hacer política. Pero a su vez fue gracias a esa burbuja que fueron relajándose tensando su cinismo e hipocresía hasta que la gente por una vez salió a la calle.

Hypo Crytes: Responder con máscaras

Todo lo que dicen, todo lo que muestran, Macri o cualquiera de sus funcionarios es contrario o por lo menos diferente de lo que realmente es. De decirnos que “estábamos bien pero el país iba mal” pasaron a instalar que “estamos mal pero vamos bien”. Antes nos prometían que podíamos “vivir mejor” y ahora nos echan en cara que “vivíamos demasiado bien”.

La inflación histórica de más del 40% significó “combatir el flagelo de la inflación”. La devaluación entre el 40% y el 60% fue la “exitosa salida del cepo cambiario”. La transferencia de miles de millones a los sectores exportadores del agro, la industria y la minería, la desregulación financiera, cambiaria y de las importaciones significó “liberar las fuerzas productivas”.

El combo devaluación/aumentos generalizados de precios fue “el sinceramiento de la economía”. El pago con ganancias del 1600% a un puñado de buitres y la vuelta a la valorización financiera marcada por un sostenido sobreendeudamiento improductivo, especulativo, para pagar deuda y gastos corrientes significa “volver al mundo” o “generar confianza para atraer inversiones”.

El blanqueo de capitales fue camuflado de “reparación histórica para los jubilados” pero no solo significa “ordenar” la desprolija situación patrimonial de Macri, sus amigos y familiares sino que también es una de las últimas fichas que le quedan para que ingresen divisas al país.

De denostar el déficit fiscal del anterior gobierno y pedir que se recorte el “descontrolado” gasto público pasaron silenciosamente a tener como meta para este año apenas alcanzar ese mismo déficit fiscal. Por ahora el déficit fiscal es aun mayor, agravado por la fuerte transferencia de recursos a los sectores acaudalados de la economía y por los nuevos compromisos de pago con los fondos buitres y con la banca financiera internacional. ¿El verdadero ajuste todavía está por venir?

Cinismo con rueditas

El cínico es aquel que como reconoce la convencionalidad y la carencia de fundamentos de las normas sociales se afirma en ellas de manera arrogante y brutal ya que no es una verdadera adhesión, sino que siempre es momentánea de acuerdo a su individualísimo interés. Un cínico rico y malcriado, con poder político y protección mediático-judicial no necesita demasiada elaboración de su cinismo, simplemente se ríe de los demás desde su bici con rueditas:

Más allá de las encuestas a pedido o de los tendenciosos medios, Macri se maneja como si su pretendida imagen de grandeza fuera leída por el pueblo como un ejemplo a seguir. Cebado por su propia burbuja elitista, entre sonrisitas declaró que “no entiende porqué” no glorifican sus acciones fuera de lugar, su discurso individualista y anti trabajador, su rara interpretación de la historia o sus humoradas de mal gusto.

La culpa siempre la tiene el otro

Otro lineamiento de esta modo de hacer política se podría resumir con la frase: “Exigir en los otros los valores opuestos a los que uno aplica consigo mismo”. Vemos en el accionar de Macri como tiende a explicar sus acciones sobre la base de la supuesta coyuntura, pero atribuye las acciones de los otros a características inherentes solo a ellos, acusando a los otros de sus propias acciones justificándose en el mismo acto.

Sin dejar de aceptar que es más efectiva una foto de cajas de seguridad llenas de dólares que la abstracta y compleja arquitectura financiera del Presidente, vemos como el nuevo gobierno exprime cualquier hecho de corrupción real, posible o inventado que esté vinculado al FPV para tapar sus propios actos corruptos y para justificar la recesión económica provocada. Su propio programa de gobierno no es “una consecuencia inevitable de la herencia recibida”, no es una transición “especialmente difícil por haber encontrado un Estado muy castigado por la mentira y la corrupción”, lo hacen porque quieren.

Pretenden instalar la idea que el gobierno anterior dejó una bomba y están aprendiendo a desactivarla pero cualquier político medianamente serio tendría que saber qué Estado va a recibir y armar un equipo en consecuencia. No tiene sentido discutir “la herencia”. Porque, si bien se heredó una situación compleja de la economía y había muchas cosas por corregir, había otra forma de hacer las cosas. 

Todas las medidas que significan cambios en la distribución del excedente económico en favor de los sectores de mayor riqueza son atribuibles exclusivamente a decisiones tomadas por el gobierno actual por convicción ideológica y por su pertenencia clara a una clase social determinada. No tienen nada que ver con situaciones obligadas por la “herencia recibida”.

“Las almas bellas que gobiernan con culpa”

Del tan pregonado team de empresarios exitosos y expertos técnicos sin ideologías, que creen que deben ser canonizados por bajar de su pedestal hasta las huestes de la gestión pública, pasaron sin escalas a autoelogiarse por su improvisación y equivocación constante.

El “mejor equipo de los últimos 50 años” resultó ser un siniestro e improvisado ensayo de prueba y error sobre toda la sociedad, con la culposa marcha y contramarcha constante como su principal herramienta. Exhibida como un ejemplo de humildad republicana por “saber reconocer el error y dar marcha atrás”. Es complejo “aprender sobre la marcha”, cuando “sobre la marcha” arrojas a millones a la pobreza.

El tan anhelado arribo de los gerentes de las principales empresas como solución para un Estado corrupto e ineficiente también resultó ser una manera de beneficiar a los sectores de donde ellos mismos provienen demostrando además de impericia y falta de experticia una alta cuota de conveniencia personal. Los empresarios que forjaron sus fortunas a partir de favores regulatorios e impositivos accedieron plenamente al poder estatal para multiplicar estos favores:

Estos son apenas algunos ejemplos de los conflictos de intereses presentes en este nuevo paradigma político.

Tarifazo: El enésimo error aislado y los manotazos de ahogado

Si el argumento oficial para el inmenso aumento tarifario era casi exclusivamente una cuestión de ahorro fiscal pasa sanear la cuentas públicas derrochadas durante “la década ganada” ¿Por qué se mantiene casi el mismo nivel de subsidio a la vez que se duplicó el pago a las petroleras por los brutales aumentos a los consumidores?

Aranguren redujo menos del 50% de lo que pretende recortar en subsidios, que representa solo el 20% del total de estos. No fue otro cosa que una extraordinaria transferencia de 3500 millones de dólares por año a las empresas de energía. Y ni siquiera anunciaron ninguna medida, ni compromiso de las empresas beneficiarias, que estén orientadas hacia el aumento de la inversión.

“Nos confundimos en la distinción entre quienes podían o no pagar la tarifa plena” vociferaba el Ministro. ¿Como se van a confundir en algo tan básico? ¿No es lo menos que se le puede exigir a un gestor de políticas públicas que conozca las relaciones causa-efecto de sus medidas y que haya estudiado el tema sobre el que tiene que decidir?

La escalada iniciada por el tarifazo producto del valentonado accionar del gobierno desemboco en una protesta generalizada de la sociedad. Pero para ello se cansaron de protestar y presentar demandas judiciales mientras el Presidente decía que “la gente entendió” la medida, y que la “acompañaba”. Ante el amparo judicial continuaron insistiendo con el 400% de aumento hasta que empezaron a dar marcha atrás por enésima vez no sin dejar de justificarse.

Repentinamente la solución del Presidente para el delicado estado de la matriz energética heredada pasó a ser “bajar el consumo a lo más mínimo por el cambio climático”. ¿Justo se le ocurrió hacer campaña por el uso responsable de la energía luego de aumentar extraordinariamente la renta de las empresas de energía al mismo tiempo de aumentar de forma injustificable y desmedida el precio de las tarifas?

Si se consume lo mínimo de energía posible se produce lo mínimo posible, por lo que se necesita el mínimo personal posible, que va a empezar a gastar lo mínimo posible y el país así va a crecer lo mínimo posible.

Justificar a último momento que el aumento de las tarifas tienen que ver con el cuidado del medio ambiente cuando ya la gente explotó en el calle y el Poder Judicial dejó firme un amparo nacional que frena la medida, suena más a un manotazo desesperado y de mal gusto que a una intención seria de cambiar los hábitos de consumo de energía.

¿Hasta cuando seguirá justificando decisiones políticas por lo que supuestamente le dijeron una u otra persona durante los actos de campaña cuando visitaban “al azar” las casas? ¿Acaso decidió el aumento de tarifas porque “cuando tocaban timbres” una persona lo atendió “en musculosa y pantalón corto” mientras él estaba “con sobretodo y muerto de frío”?

Todo lo descripto hasta aquí tuvo que suceder para que, aunque sea brevemente, se quiebre el teflón mediático y la oposición (aceitada en oportunismo) se una por lo menos una vez. La persistente frialdad social, el marcado distanciamiento de la realidad, todas las medidas tomadas sin querer queriendo, sus propios actos de corrupción, los conflictos de intereses presentes en casi todo el gabinete, todo sumado es lo que tuvo que pasar para que por un instante el pueblo se una y se manifieste.

El llamado “Ruidazo” quedará junto a la marcha del 24 de marzo, las movilizaciones del 13 de abril, del 1 de mayo, las múltiples manifestaciones de despedidos, los paros sectoriales y las protestas de todo tipo como todo lo que tuvo que padecer el gobierno en tan poco tiempo por la brutal manera de hacer política.

Dentro de este panorama, que todo indica que se profundizará, pareciera que Macri hace equilibrio entre comenzar a reprimir en pequeñas dosis mientras el aparato mediático agudiza el embrutecimiento social, y volver a las mañas marketineras de campaña utilizando el ¿espontáneo? “timbreo” a las casas para mostrarse no tan alejado de “la gente”. Todo lo hará con una gran sonrisa. Como siempre.