Domingo Nacional y Popular en Recoleta: Promesa de Buen Fútbol

Domingo nacional y popular. Y como Dios manda: en pleno Recoleta. Día ideal  para caminar con tu chica por el barrio y la feria homónima (hace cuanto que no vas a la feria…), pasar por el Palais de Glace y husmear con placer merchandasing nacional y popular, mucho, y del bueno, del muy bueno.  Ver el “seleccionado nac y pop” que abre la muestra y que escandalizó a al otrora divulgador argentino de Foucault Tomás Abraham (paréntesis, ¿que diría Foucault si viera hoy el discurso de Abraham onda Coalición Cívica lavado? Convengamos que el pelado se reiría también, y largo, de mi que soy politólogo, estudié y practico algo que se llama “ciencia” política, pero uno no decía ser el introductor de Foucault en Argentina). Al seleccionado nac y pop lo integran entre otros Discépolo, Walsh, Jauretche y Cooke . Me pregunto cómo formaría el seleccionado digamos liberal-republicano, al menos el más presentable y lúcido del siglo pasado. Que Gino Germani sería el cinco no tengo dudas. Abajo no podrían faltar, Martínez Estrada, Borges y Juan B. Justo. Pero no sé si llegamos a once… En los paneles historias, relatos, frases, inolvidables de los que aportaron, y en grande, para alguna parte de eso que se llama “pensamiento nacional y popular”.  Debo confesar que tiendo a ver la historia un poco más compleja, pongamos, que lo que sugieren algunos relatos y paneles, pero me los devoro.  Y de postre la charla: Mendieta, Federico Vázquez, El Conurbano y el Escriba, “Desde el Pensamiento Nacional a la Militancia Bloguera”. Promesa de buen fútbol.

Nos hicieron pensar a todos. Difícil, me digo al principio, hablar en medio del ruido que viene del ambiente, porque la charla es en el centro de la muestra, con gente que circula alrededor de las sillas repletas. Pero a los compañeros se los ve duchos en el asunto. Pido disculpas a Conurbano porque me senté tarde y él fue el primero, y al resto porque no anoté ni grabé, así que esto va de memoria y desordenado.

Mendieta, como anticipó, va con los tapones de punta, con la incorrección política para con nuestro bando que uno le admira, con él nunca hay cassette como se decía antes. Esa que dan años de haber pateado calles militando. Dice que la militancia bloguera no existe, que lo suyo en el blog es otra cosa. En la militancia, uno discute en asambleas, se cuadra cuando cabe, no revela cosas que afectan al colectivo, priman las lealtades grupales. El blog, sigue, es distinto, más personal, allí uno escribe lo que se le da la gana. Reconoce que él está formateado en la vieja manera de entender la militancia, y también que los blogs contribuyen al debate político, a que los cuadros y militantes busquen un discurso político. Señala algo que permeó a todos los expositores: la blogósfera nac y pop  fue ante todo un escape al sentido común mediático, especialmente en y desde el conflicto del campo, un mosquito contra el elefante como dijo Fede Vázquez, pero que llevó a algo que no es poco: no sentirse tan solos.

En tren de comparar oleadas de militancia Mendieta agrega algo que me pareció clave y que nos toca de cerca a todos los que empezamos a pasar los 40. Los que entramos en política en los años 80 y 90, sostuvo, crecimos con el modelo de militancia setentista como sombra, ese en el que el compromiso llegaba hasta pagar con la vida. Y esa juventud de los ochenta, que no estaba, estábamos, dispuestos a eso, y, es más, pensábamos que estaba mal que la militancia necesariamente conllevara la idea de la muerte, sin embargo, nuca pudo, pudimos, escapar a ese espectro. El de la generosidad en un sentido plena, el de haber pensado que la sociedad sin ninguna injusticia era posible, estaba a la vuelta de la esquina y valía la pena morir (y matar) por ella. No. Tuvimos, a veces con un sentido de culpa oculto en algún lugar, que ir a elecciones, armar listas, rosquear y buscar laburos y becas. A los pibes de ahora, en cambio, les chupa un huevo todo eso. Ellos ven la vida y no hay sombra de la muerte, remarcó, y por eso son muy fuertes. Tienen mucho menos culpas y tragedias encima o atrás, y por lo tanto menos tabúes. Como dijo Mendieta, en eso la democracia argentina avanzó, es mejor. Uno lo escuchaba y pensaba, “no se preocupe señora, estos pibes no van a agarrar lo fierros por más que hablen del Tío Cámpora o Paco Urondo, es otra cosa” Tampoco digo (y este soy yo, no Mendieta) que siempre esté mal agarrar los fierros, pregúntenle a Mariano Moreno y Castelli, pero si Quintín ya me diría nazi-fascio-estalinista por insinuar eso, imaginen si sigo por ahí…

El Escriba resaltó algo que está en el adn kirchnerista y tiene que cambiar. A la defensiva, el kirchnerismo fue Gardel. Nos unimos, bancamos, y salimos a flote. Néstor, señaló Nicolás, fue el maestro en el arte de la recuperación, volvió de las cuerdas en el 2008 como nadie nunca desde la democracia. Escuchaba al Escriba y me decía, querido Néstor, siempre me voy a sacar el sombrero por aquel contraataque de 2009-10. Creo que tiene que ir a los manuales del mundo, algún día voy a dar un curso solamente sobre eso. Pero ahora es otra cosa. La debacle e inoperancia de la oposición también sobrevoló la mesa. Sanz en retirada (¿y maestro, donde están las mentadas “reglas de juego”?), la UCR partida, el peronismo federal ni que hablar, etc. Como dijo el Escriba, la intelectual lúcida de La Nación, Sarlo, lo ve, y se lo cuenta a la gente como uno: me temo que es hegemonía, les dice, y no plata o “caja”. El mensaje que tiró el Escriba fue claro. Para consolidar esto hay que pasar de pantalla, en las formas de comunicación, en la militancia, y en la organización. El modelo de blogs reactivos para no sentirse solo, el 678ismo, el fortalecerse entre nosotros mismos tiene que mutar. En otras palabras, hay que construir el kirchnerismo en la ofensiva, el que consolida hegemonía y avanza en lo que no se hizo. No va a ser fácil. Porque cuando se gana todos quieren todo, y no se ve que los tiburones siguen ahí, y seguirán por mas que se gane con el 60%.

Federico Vázquez hizo una muy interesante comparación con Venezuela en el análisis de los medios y la oposición. Allá, dijo, los partidos tuvieron una crisis aun mayor que aquí. Los medios hegemónicos directamente reemplazaron a los partidos de oposición en su rol. Cuando eso pasa, sugirió, la oposición deja de ocupar sus lugares institucionales, porque un rol directo en el Congreso, por ejemplo, le interesa mucho menos a los medios. Y así se debilita la democracia y se fortalece la política como juego de presión de las corporaciones. Se concluye una idea que estuvo muy presente en el panel: si toda la oposición a la vez se sigue tirando tiros en los pies puede ser un problema, porque crece la presión de las corporaciones mediáticas y empresarias y su opción de construir “el candidato único de la gente”, con la consiguiente carga de polarización fuerte desde la derecha que eso conlleva. También señaló algo que me pareció central, a la luz del lío de los últimos días. No tenemos que regalarle a la oposición la bandera de la democracia plural y de la libertad de expresión. Eso somos nosotros, eso ES  la ley de medios. Pequeño detalle, creemos que tener comisiones internas en las empresas tiene tanto valor como esos derechos. Pero regalarles esas palabras, como sugirió Federico, por más que invoquemos el proyecto nacional 100 veces, es empezar a perder.

Al final el Conurbano contó cómo nació su blog, una gotita contra el tsunami que estigmatiza a ese espacio geográfico y sus habitantes todos los días. El Escriba dijo que no sabe qué pasa con Internet, pero que avanza. Cierre del panel y aplausos largos. Yo me fui, pensando mucho. Salimos del Palais de Glace y nos sentamos en el café La Rambla de Posadas y Ayacucho. Con un libro del Bebe Cooke en la mano, claro.