La palabra «progresista» está en problemas

Hay palabras que están contra las cuerdas y otras que definitivamente han perdido sentido en estos tiempos donde los márgenes se corren, donde los que ayer eran enemigos acérrimos hoy se los ve de la mano conspirando, donde los que deberían estar de un lado están en el de enfrente.
Todos estos corrimientos maltratan a las palabras y sus significados hasta que las pobres perecen ante tanto fuego cruzado. Una de las palabras que más ataques está padeciendo sin dudas es “progresista” (algo al respecto estuvo pensando Lucas) porque ahora parece que entramos en la etapa de “La derecha progresista” ¿Cómo? ¿Qué tu dices? Y, si…¿Acaso Buzzi no es “progresista”? ¿Acaso Michetti no es “progresista”? ¿Acaso Alejandro Rozitchner no es también “progresista”?
Palabra cómoda, palabra comodín, palabra de goma que se adapta a varios moldes, “progresismo” ha padecido desde su instauración una pérdida de sentido y significación alevosa para llegar a ser lo que es hoy, una palabra de moda que cual remera del Che se la puede poner cualquiera.
Así como hubo una imagen del Che que la apresaron en una remera y perdió sentido político e ideologico, la palabra “progresismo” ha sufrido un derrotero bastante parecido. Y si hoy cualquiera se define “progresista” y nos cuesta hallar elementos para refutarlo, pues vayamos buscando otra palabra que defina al centroizquierda, o si querés al centroizquierda moderado que, según se me ocurre, de eso se trataba en origen el sentido de “progresista”. Se trataba de eso en el marco de una visión transformadora de la realidad: La izquierda era progresista porque entendía que para mejorar la sociedad había que transformarla incluyendo a todos los sectores, progresismo, entonces, era inherente a transformación social, a un paulatino proceso tendiente a la mejora de las condiciones de los sectores más postergados y por qué no, a la eliminación de las clases sociales. Este era el contexto en el que irrumpe el concepto “progresista”. Se ligaba el concepto de progreso a la mejoría de la calidad de la sociedad que en su avance iba eliminando viejas formas de opresión como, sin ir más lejos, la opresión del que tiene que malvender su fuerza de trabajo para sobrevivir.
Incluso en nuestras tierras la palabra “progresista” supo servir para diferenciar a las izquierdas “moderadas” de las duras. Ningún monto o ningún perro se bancó jamás que le dijeran “progresista”… odiaban y odian esa palabra con ardorosa pasión militante.

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37 comentarios en «La palabra «progresista» está en problemas»

  1. Gerardo: haciendo una síntesis más bien maniqueo-budista y definiendo al progresismo no por lo que es sino por lo que no es, digo que el progresismo es exactamente lo contrario al reaccionarismo. Al que le quepa el sayo…

  2. De acuerdo conSCHUSSHEIM.Que eltermino les resultara odioso a los que elegian la via violenta de cambio(lo que me consta)no me extraña,porque progresismo se emparenta conevolucionismo,e incluso se acerca al pensamiento de GRAMSCI.

  3. Es cierto que «progresismo», como término, es una categoría socialmente impugnada. No solamente por la capacidad de cierta derecha de reciclarse como alternativa «incluyente» (y ahí anotalo a Mauricio), con buenos valores familiares (léase «De Narváez»), sino también porque, en sentido estricto, «progresismo» es el nombre que asumieron las formaciones de izquierda que hicieron la crítica de las armas y abandonaron el camino insurgente.
    (Y eso estaba bien: hoy la política es política democrática, lo cual no significa que todo se dirime al interior de las instituciones de la República, pero sí supone que existe otro marco para esa misma actividad que hace treinta años podía implicar fierros)

    El tema es que, en el contexto argentino como en otros lares, se trata de una resignificación efectuada desde el repliegue, desde la derrota, desde la resistencia y desde la necesidad de encontrar una nueva identidad. Algo así como lo que propone Bobbio cuando señala que, en la política moderna, la izquierda es aquella fuerza que prioriza el valor de la igualdad sobre el valor de la libertad, y la derecha es aquella fuerza que realiza la operación inversa.

    Esta identificación te sirve menos cuando la agenda básica de la etiqueta (aquella que MEC sintetiza en este post http://artepolitica.com/articulos/los-dilemas-del-progresismo-argentino/ ) se va cumpliendo, y comienzan a aparecer otros reclamos, que a lo mejor no estaban ni proyectados allá por el 84 – 85. Ahí es donde aparecen las fisuras, la primera de las cuales tiene que ver con la necesidad de edificar nuevos sentidos y nuevos proyectos para una izquierda democrática en un contexto en el cual el afianzamiento del Estado de derecho no es una urgencia, los juicios por delitos de lesa humanidad van avanzando, la intervención del Estado en la economía se afirma como imperativo, etc.

    Entonces, viene la pregunta: ¿qué significa, para los viejos militantes del progresismo, como Jorge por ejemplo, una agenda progresista hoy?

    Lo que plantea Jorge, en alguna medida, me viene al pelo: justamente identifica al progresismo como cultura de resistencia a la reacción, pero, ¿qué pasa cuando esa resistencia deviene opción de poder?

    Un abrazo,
    Ezequiel

  4. Ezequiel: tal como sucede con los términos de «izquierda y derecha», que son impugnados justamente por la derecha, quienes nos sentimos progresistas como expresión antireaccionaria y antifascista, no cuestionamos la denominación.
    En la agenda (horrible palabra para definir los termas importantes) progresista no ha cambiado nada, como no cambian las ideologías aunque sí las ideas, y continúan los valores de siempre: la defensa de los que menos tienen; la justicia social, la oposición a toda forma de violencia, el respeto a los demás y_sobre todo_no caer en la falsa opción que la igualdad es inversamente proporcional a la libertad. Durante años al menos, en sociedades como las ya pasadas democracias escandinavas sucedía algo parecido a eso. Se cayeron, es cierto, pero se cayó el mundo.
    En ciertos casos, cuando la resistencia deviene en poder, funciona algo parecido al teorema de Baglini. Daniel Ortega es una evidencia.

    1. Y Alan García. Se acuerdan cuando vino, allá por el 83/84, pleno Irán-Contras, y en el congreso le cantaban algo así como «Ay patria mía / yo quiero un presidente / como Alan García»?

  5. Jorge:
    Gracias por tu respuesta, educada y educadora. Tengo mis disidencias, pese a todo. Hoy, no podés ignorarlo, el campo progresista está partido en dos o tres pedazos. De un lado, aunque son cada vez menos, están los sectores progresistas que reconocen en este gobierno un punto de partida para la trasformación de la Argentina y la realización de los valores progresistas. Del otro, se encuentran quienes lo consideran un obstáculo para ulteriores construcciones que sí cambien «de fondo» las circunstancias del país.

    Yo puedo darme el lujo de la opinión, pero no le puedo decir a Pino que no es progresista. Y no creo que sea factible que alguien diga lo propio de Heller, Sabbatella, Bonasso. Solidaridad e Igualdad, alguna rama del ARI que todavía persiste, etc. Ahora bien, mencioné cuatro o cinco nombres, y con ellos aparecieron otras tantas fórmulas políticas, concepciones de lo que hay que hacer, de lo que no, posicionamientos, etc. Esto no pasaba en los primeros años del retorno de la democracia, donde más o menos todos parecían tener en claro lo que NO querían y para dónde estaban marchando, al menos como ideal. Es en esa fisura, a lo mejor, donde se filtra el cuestionamiento que muchos hacemos a la categoría.

    El otro tema es que parece que a muchos nos /les queda más cómoda la resistencia, pero lo cierto es que la política trata también (no sólo, no solamente) del poder – hacer. Y esto conlleva hacerse cargo de la lucha por el poder. Ciertamente, reconozco de inmediato que con el peligro que marcás. Lo otro, sin embargo, es pasible de la vieja crítica a las opciones «testimoniales» (¡que nada tienen que ver con el Conurbano, por favor!!!).

    Mis saludos.

    PD: Julián hace una crítica interesante de la «razón progresista». Si en una de esas se prende, creo que pondrá palabras más precisas que las mías.

    1. Aclaro que «testimoniales» no tiene nada que ver con esto: antes de que el kirchnerismo realizara la maniobra que entretiene por igual a los juristas y a los politólogos, llamábamos «testimoniales» a los candidatos que se presentaban en representación de «valores», ideas, etc., conociendo de antemano su nulidad en términos de opciones de poder.

      Solanas, especialmente, fue acusado de manera reiterada de ser un tipo «testimonial» -no digo con ello que adhiera a la crítica, que hoy, en todo caso, es menos exacta que hace dos años-.

  6. No se trata de cambiar la palabra, sino de refutar a los falsos autonomenclaturados. Decirles que buenos modales y honestidad no es «progresismo». Y decirles que etc…. you know.

  7. Ezequiel: ese quiebre que marcás es histórico, no actual y no sólo dentro de lo que hoy llamamos progresismo.
    Las revoluciones francesa, rusa, mexicana, china, cubana, estuvieron divididas, cada una en su tiempo.
    El nazismo y el fascismo tuvieron facciones enfrentadas entre sí,
    Quizá el movimiento peronista sea el que_a pesar de sus brutales divisiones internas, uno de los más persistentes en la historia.

    Con respecto a las candidaturas testimoniales, que no me gustan, así como no me gusta la manera K. de hacer política, no tienen mayor importancia frente al riesgo de que el gobierno quede en minoría en las cámaras ni afectan a la tan declamada necesidad de preservar las instituciones por parte de quienes le han restado importancia, o se han cagado soberanamente en ellas, durante los numerosos gobiernos de facto que hemos soportado.
    Mas saludos.
    j

  8. Me parece que hablar del progresismo «argentino» como si fuera el paraíso perdido, como un gran valor a recuperar es una ficción.En vez de acudir a definiciones abstractas es bueno examinar las actitudes del progresismo en circunstancias políticas álgidas, que exigen definirse. Por ejemplo, los socialistas -sin duda progresisas- adherían al pacifismo…en tiempos de paz. Cuando irrumpió la guerra en 1939 se opusieron a la neutralidad argentina. El progresismo estuvo -y está-contra el yrigoyenismo y el peronismo (al que acusó de fascista), no se lució durante los fusilamientos de 1956 y siempre ha dependido de valores «universales», es decir, los que difunden las potencias hegemónicas;en fin, siempre ha juzgado la circunstancia propia según parámetros externos mostrando que entre sus miserias cuenta con una dosis alta de colonialismo

    1. Juan: ¿qué quiere decir exactamente » (el socialismo) no se lució durante los fusilamientos de 1956″?
      Otro: que el socialismo «siempre ha dependido de valores “universales”, es decir, los que difunden las potencias hegemónicas;en fin, siempre ha juzgado la circunstancia propia según parámetros externos mostrando que entre sus miserias cuenta con una dosis alta de colonialismo» no es un disvalor, aún admitiendo que lo que decís sea cierto. Por ejemplo, tampoco es un valor el que el peronismo no haya dependido de esos valores universales, lo que no habla mal del peronismo. Asi que, ¿cuál es el sentido de esa afirmación?

  9. Bien otra vez SCHUSSEIM,conteestando a Ezequiel.Ahora,me considero progresista porque apoyo al gobierno contra la inocua oposicion,pero a la vez quisiera que fuera mas decidido a hacer cambios que signifiquen progreso para las mayorias populares,y que nadie se engañe sobre el falso progresismo de los opositores.

  10. Gerardo, no es solo la palabra «progresista» la que está en problemas. Pensá sino en las palabras «gobierno nacional y popular» cuando en su definición interviene el contrato con la Barrick. Es la crisis semántica que ningún Rubini predijo.

  11. Otra vez la famosa Torre de Babel en que está convertida las Ciencias Sociales.

    Progresista es para mi un termino de origen comunista (Soviético )para denominar a los que sin llegar a ser revolucionarios eran aliados valiosos.

    El termino se ha desdibujado bastante, como gorila o otras tantas que se usan a diestra y siniestra.

    El problema son «Los pogres’ que se reunían el Bar La Paz, allá por los 70,y cuando comenzó la lucha en serio ,se tomaron el olivo.

    Los progresistas y los progres, por ahí haría yo la diferencia.

    Saludos de Pupi Espinoza, el holandés ( Como me ha calificado Luquita Carrasco )

    Creo que es un término válido en su sentido de origen.

  12. alguien dice sin ruborizarse…»soy progresista y apoyo al gobierno»…obvio,los contactos de la mandataria con barrickgold…es un mero «matiz» ideologico…por no hablar de las «alianzas estrategicas» con aldos ricos,intendentes del conurbano o gobernadores feudales.

    basicamente progresismo es lo opuesto a reaccionario…y reaccionario es todo aquel q no piense como un «progre»…

    q le paso al progresismo de los 90′ q conoci???…

    ese progresismo era antiviolento por definicion…pero ahora justifica las trompadas de d’elia por ej…

    era un «taliban» del respeto a las instituciones…pero ahora «comprende» el adelantamiento eleccionario,las candidaturas testimoniales y por supuesto,aplaude la candidatura de nachita «polinesia» guevara…

    eran los campeones de la libertad de expresion…pero ahora dicen «son meros «medios cipayos» q estorban al gobierno nacional y popular» (o sea,defienden la libertad de expresion,siempre y cuando te «expreses» como ellos quieren…).

    una de sus banderas era la igualdad ante la ley…ahora «nuestra ideologia decide quien esta fuera o dentro de la ley…capicci???»

    antes,defendian una verdadera redistribucion del ingreso…ahora,se conforman con las «manos magicas» de moreno en el INDEK.

    q le paso al PROGRESISMO entonces???…yyyy…el peronismo lo convirtio en «progre»…es decir,lo vacio de contenido…

    pero no se preocupen,no son los primeros a los q les pasa,se acuerdan de la «economia de libre mercado»???…la agarro el peronismo menemista en los 90’…y ya vieron donde la dejo…

    a ustedes los agarro el peronismo kirchnerista…y van a correr la misma suerte…

    q pasara con los muchachos de CARTA ABIERTA (ultra defensores del kirchnerismo) cuando toda esta fantochada termine???…iran a parar al mismo lugar donde terminaron los «defensores menemistas»…broda,szwach,melokonian,de pablo etc…

    y q pasara con el peronismo???…ellos seguro encontraran otro «slogan» al cual subirse y se reinventaran para seguir asegurandose las mieles del poder…(el camaleon es un poroto al lado de estos muchachos)…

    y bue…despues no digan q nadie les aviso…

    1. ¿Te acordás dónde terminó el «progresismo no violento de los `90»?

      Había jurado no contestarte más hasta que escribas en español, pero a veces me puede, qué va a ser.

  13. Schussheim: el comentario que hice no intentaba departir con Vos. No converso con gorilas que encima se creen con derecho a putearme y después me hablan como si al cosa.
    No dije socialistas sino» progresistas», aunque es verdad que el prof. A. Ghioldi celebró los fusilamientos diciendo «se acabó la leche de clemencia». Si seguís sin entender, consultá al Dr. Mariano Grondona.

    1. El peronismo es un fenómeno tan amplio que conforma un círculo perfecto en el que la cabeza se une con la cola. Desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, toda ideología se admite en él.
      Separados por rencores políticos insalvables (recordar No habrá más penas ni olvidos, del Gordo Soriano, adonde bandas de ambas facciones se mataban entre sí al grito de Viva Perón) están unidos básicamente por tres definiciones simples: el amor a Perón, el amor a Evita y la utilización de la palabra gorila para descalificar sistemática y arbitrariamente a quienes no son peronistas.
      Tener la mala leche de mencionar al reaccionario de Américo Ghioldi como ejemplo de socialismo en vez de, por ejemplo, a Jorge Rivas, es una clara evidencia de que te merecías y seguís mereciendo una puteada.

  14. Reitero lo dicho en post anterior: La primera persona pública calificada como «progresista» en la República Argentina fue el ex dos veces presidente (y demás yerbas…) JULIO ARGENTINO ROCA. Y a él le encantaba que lo llamasen así ¿Hace falta seguir explicando lo que significa esa palabra en nuestro país?

  15. Bueno, Mono Gatica: si es por eso seguramente a José Lopez Rega le habrá encantado ser llamado peronista.
    Y qué?
    NI uno era representante más que del conservadurismo ni el otro más que del fascismo.
    Alsogaray se definía como de centro y Norteamérico Ghioldi como socialista.
    Y qué?
    Las autodefiniciones tienen valor acaso?

  16. Hasta cuando Catilina!…
    Ensayando una enorme paciencia quiero hacer alguna aclaración, con el fin de no quedar pegado a las insinuaciones torpes e insidiosas de Schussheim, maestro de las malas artes (únicas qu posee al parec er). De ninguna manera involucré a Jorge Rivas ni a Ariel Basteiro en lo que dije. Mi opinión sigue siendo que para definir que és el progresismo -al que muchos pretenden colocar como paradigma ideológico y ético, apto para juzgar otras opciones- es necesario analizar en que tradiciones políticas se encarnó y cuál fue su desempeño. Un hombre mas bien grandecito no puede ignorar que en términos políticos y sociales no se puede saber qué es algo sin conocer su historia. De acuerdó con eso -y ante la imposibilidad por espacio y tiempo de hacer la larga lista de las claudicaciones «progresistas»- recordé la observación crítica de Jauretche acerca de que los socialistas eran pacifisas en tiempos de paz y no en tiempos de guerra -cuando era necesario el pacifismo…-.La mención que hice de los fusilamientos del 56 no estuvo dirigida a los socialistas sino al progresismo en general. Y lo aclaré, aunque recordando la actiud lamentable de Ghioldi.Pero en esa ocasión fue el progresismo en su conjunto el que claudicó. No veo que tiene de mala leche traer a cuenta a Ghioldi, porque lo que dije es sabido, lo mismo que su complicidad con la dictadura en 1976, al igual que la de otros partidos «progresistas», como el fundado por Lisandro de la Torre.En cuanto al colonialismo, a veces atolondrado y otras miliante, del progresismo, solamente un colonizado puede ponerlo en duda.

  17. Despues de todo progreso coneptualmente significa avance hacia una meta predeterminada.Tambien esta el retroceso.el estancamiento y el regreso.Hay que defimir la meta que se considera para entonces hablar de progreso y progresistas.

  18. Me parece, humildemente, que nos estamos desviando del tema. Y ello en parte deriva de la dificultad para definir una identidad que se rige por valores universales, juzgándola a partir de contextos específicos. No creo, sinceramente, que sean operativas las comparaciones entre regímenes políticos que expresaban el statu quo (vg: el fascismo, el nazismo), revoluciones que lo trastocaron (la francesa, la cubana o la china) y una expresión política que define buena parte de su identidad en torno a valores trascendentes, antes que a opciones de poder. Por eso mismo, comparar peronismo y progresismo me resulta complicado y un tanto intrascendente.

    El otro tema es que me parece que el contexto de la discusión se desvía demasiado hacia las genealogías. Y éstas, como todos sabemos, resultan de elecciones particulares. No hay un grado cero «en las cosas»: yo lo hago cuando elijo valorar desde 1946, o desde 1955, o desde 1976. La elección es cualquier cosa menos neutra.

    En mi caso, insisto con asociar el fenómeno del progresismo al retorno de la democracia -aquello que Balvanera llama «la post dictadura», la primavera del alfonsinismo, las expresiones como el PI, el FP, el FRAL y el MAS, y posteriormente sus sucedáneos: el Frente Grande, el Frepaso, el ARI, etc.

    La razón es simple: si partimos de 1946, tenemos dos problemas. Primero, la existencia de una división en la izquierda entre alternativas insurreccionales, sindicalistas, socialistas (moderadas), etc. Segundo, la voluntad de muchos sectores de presentar un frente político común contra el fascismo en sus términos originales.

    Algo similar sucede luego de la Revolución Cubana, y especialmente con el vuelco de las organizaciones políticas hacia la lucha armada: el guevarismo, actualización doctrinaria del leninismo en los términos de la guerra de guerrillas, planteaba la existencia de una alternativa concreta, que fue seguida por la mayoría de los militantes políticos de aquel tiempo, si bien desde distintos espacios y culturas políticas.

    Esa división entre izquierda «dura» (militar) y «moderada» (democrática) desaparece con la derrota de las alternativas insurreccionales. Lo que queda, al fin y al cabo, es una izquierda aggiornada a los aspectos positivos de la tradición liberal, que se inserta de lleno en el juego democrático.

    Y ese contexto tiene mucho más que ver con el progresismo argentino que conocimos entre 1984 y 2001, así como con su situación presente, que las comparaciones banales con el nazismo. No sé, Jorge, pero Junger y las SA no me resultan rescatables por el sólo hecho de que peores eran Himler y los SS… Ahí, en todo caso, veo el Teorema de Baglini.

    Ahora bien, veamos los objetivos del progresismo del 84: afirmación del Estado de derecho, primacía de la política, defensa de los derechos humanos, etc. Algunos de esos ejes se impusieron y se han cumplido, y son hoy, por suerte, sentido encarnado en buena parte de la sociedad. La democracia argentina, con todo lo mejorable que puede ser, no está en peligro: el Estado de derecho y las libertades individuales están medianamente garantizadas, etc.

    Otros aspectos, claro, permanecen sin resolver: la democratización de la sociedad siempre puede profundizarse, la participación ciudadana y el afianzamiento del Estado como agente regulador son ejes en disputa, etc. Pero esa agenda ya no es exclusiva del progresismo, y hay otros temas que se suman (minería, pesca, medio ambiente, salud reproductiva, reforma fiscal, etc.) donde los consensos originarios no resultan de idéntica utilidad. La sociedad cambió, y en esa medida, la ideología, que expresa siempre una racionalización de la realidad en términos de valores, ideales e intereses, debe cambiar también. Si no describe la realidad, siquiera de modo distorsionado, no es ideología (en sentido weberiano, al menos).

    Y ahí aparecen las fracturas que menciona Gerardo, y que vuelven ilusoria toda referencia a un «campo progresista» unitario y / o homogéneo: las diferentes concepciones del poder, las distintas metas y los diversos proyectos del campo progresista hoy enfrentan algo más que una dispersión producto de una disputa de egos: expresan las fisuras de un campo intelectual, político y moral que se halla profundamente fracturado, incluso en términos de dónde identifica la «reacción» contra la que se yergue. Basta leer las posturas de De Gennaro, Solanas, Sabbatella y Macaluse para darse cuenta de que, en realidad, sólo acuerdan en (algunos) valores muy genéricos.

    Es en esa crisis, entendida como la fractura de la agenda del 84, donde entiendo que se cuelan las dificultades de muchos para separar la paja del trigo.

    Lo demas, bueno, es fecundo disenso, o bien simplemente disenso. Pero creo que Gerardo acierta al señalar la crisis de un campo que no puede hoy siquiera estructurar una trinchera de defensa, mucho menos plantearse como opción de poder en la Argentina.

    Mis saludos a los participantes.

  19. Perdón, no sabía que el tema esaba acotado por los límites que señala Ezequiel, que nos obliga a todos a ser un poco alfonsinisas. Tampoco sabía que la propuesta era ser objetivos -típico gesto «progresista», reservan para sí la postura «objetiva»-.La próxima avisen denro de que parámeros puede traarse el tema

  20. Juan, para vos es muy sencillo definir los parámetros del tema: aquel que te contradice es gorila, y si se trata de un peronista menos recalcitrante que vos (como el caso de Ezequiel) lo tildás de progresista tipo alfonsinista.

    A mí me gusta tu peronismo cerril y agresivo, tiene la inevitable cita de Jauretche y sobre todo la amnesia respecto de los diez años de Menem, cuando el 99% de tus compañeros peronistas respaldaron a la política neoliberal. Son lindos los peronistas, ¿no?.

  21. Juan:

    Primero, no hablé de vos. Segundo, dije lo que pensaba yo, no establecí nada de nada. Y tercero. aclaré que ninguna elección es neutra, agregando que yo hacía la mía porque pensaba de una manera. Vos pensás de otra -no tan alejada-. Lo demás, ya lo dije, es disenso. Y si no hay espacio para ello, no veo el sentido de una discusión.
    Saludos,
    EM

  22. Estimadísimo Emilio: yo dí mi opinión sobre la cuestión del progresismo a partir de una adhesión asumida a la corriente nacional y popular.No se como se hace para opinar cancelando las posturas que uno ya tiene tomadas.Al que dice que lo hace, que es objetivo, yo, al menos, no le creo.
    Así que dado que ese es el tema sería bueno que Vos también dieras tu opinión sobre el progresismo en vez de distraerte conmigo. Una observación final sobre tu frase: que lindos son los peronistas. Ese es un problema del gorilismo, siempre confunden la ética con la estética.

  23. El unico que define metas es Ezquiel Meler a partir de su octavo parrafo,en su comentario de las 5.07,y como digo sin definicion de metas no se puede hablar de progreso.

  24. Eze, te recuerdo con el respeto que vos sabés bien, te tengo. Que’los insurrectos»han triunfado en Cuba, en Nicaragua en Bolivia ( averiguen de donde viene García Linera, Peredo y otros ministros del gran Evo Morales )En Paraguay, en Brasil ( ver de donde viene su ministro de exteriores ) Chaves y casi todos sin olvidarse del Frente Farabundo Martí que con aliados ha triunfado en El Salvador inistros . No hay un solo gobierno progresista en A.L incluido el de los K que no tenga ministros, embajadores o asesores que no hayan estado vinculado a las famosas guerrillas guevaristas de los 70 y antes.

    Otra cosa Eze, el Che se inspiro en Lenin, es cierto , es obvio, pero no te olvidés de Mao y sobre todo Ho Chi Min, su idolo. Hay que reconocer que el Regis Debray de antes en todos sus libros desarrolla las teorias del Ché y nunca fue desmentido. Hay que leer de nuevo, por ejemplo «Revolución en la Revolución» serviría para saber de primera fuente, eso del «foquismo» y otras palabras que se repiten sin saber que era eso y quién lo dijo.

    O sea, nuestros esfuerzos y sangre derramada no ha sido en vano, por otros caminos ( que nunca negamos) estamos triunfando y si se insubordinan contra Evo , soy el primero que me anoto para ir en las Brigadas Internacionales para combatir en el terreno que sea ,la libertad y el socialismo en
    Bolivia. Porque la derecha facista se está organizando en toda latinoamérica y tienen sus cuarteles en Santa Cruz, entre otros lugares.

    Hay que estar alertas y permanecer unidos para el 2011, pero con un programa que enamore a la multitud, sin Evitas truchas como la Nachita Menem.

    Los saluda una Liebre, que en capital vota por Pino Solanas y en Santa Fé , por Carlos del Frade, candidato de Proyecto Sur en esa mi provincia adoptiva.( soy entrerriano )

    Carlos del Frade en el gran periodista que en un serio análisis escribió en mi blog sobre el suicidio del Coronel Larrabure en una Carcel del Pueblo del Prt-Erp en Rosario, donde lo teníamos prisionero.

    Un saludo con la esperanzas de encontrarnos todos , hasta el belicoso Mono Gatica, en un frente Nac-Pop que derrote a la derecha en el 2011.

    Con un programa claro y «progresista»que enamore al pueblo.

    Cada uno podra elegir después del test del 28, yo, pase lo que pase sigo creyendo que tenemos que construir la alternativa al pejotismo, a la derecha peronista, que no es todo el P.J , claro está.
    Hay sectores rescatables, sobre todo en la J.P de todos los diversos colores en que está dividida y en su base obrera y popular, muchos de ellos manipulados por los Barones de Conurbano.

    Saludos en unidad, lo que no excluye el debate.
    Pupi Espinoza.

  25. Habría que aclarar, por lo visto, que lo que fracasó fue la vía armada, la noción de que «el poder nace de la boca de un fusil» (Mao dixit): independientemente de que algunos sobrevivientes se hayan reconvertido a un juego político distinto, las organizaciones militares perdieron. Está por demás claro que el resultado estrictamente militar fue adverso, a niveles de genocidio. Sin embargo, esto no implica, y no lo he afirmado o insinuado, que ninguna muerte sea en vano.

    La realidad es que desde mediados de los ochenta el juego político es distinto, y en ese marco, la disyuntiva entre «duros» y «blandos» tiene menos sentido. ¿Son «duros» Pitrola, o Vargas, que siguen apotando al «Argentinazo», frente al «blando» Sabbatella, que busca la banca de diputado nacional? No me suena justa esa contraposición, para ninguno de ambos.

    ¿Se entiende ahora?

    Eso sí, ninguno de los espacios referidos -de hecho, ningún espacio progresista- maneja inserción territorial y sindical a escala nacional, salvo en núcleos sumamente reducidos de una clase asalariada de cuello blanco. Pensar una izquierda sin obreros… es como que se complica.

  26. Seguro,ahi esta el problema..Donde esta la famosa conciencia de clase?Ademas la clase media padece de megalomania,se cree mas de lo que es,y eso la desubica politicamente.

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