Macri y la eficiencia de su gestión

Tiene razón Durán Barba cuando califica a Mauricio Macri como un exponente de una manera “moderna” de hacer política. Podemos catalogar como una #derrotacultural-liberal que hayan debido recurrir a la palabra “política” cuando antes apelaban a un discurso prepolítico: el PRO no iba a hacer política sino lisa y llanamente gestionar. Eficientemente.

Nadie podría decir que la gestión del PRO es eficiente. Quizás ninguna gestión deba ser calificada únicamente como tal porque eficiencia se refiere sólo a la capacidad para alcanzar objetivos propuestos. ¿Y cuáles son esos objetivos que eficientemente se proponían alcanzar? Del lado del PRO no sabríamos mencionarlos: las promesas de campaña no fueron cumplidas. No fue esa eficiencia (o su falta) un determinante en esta elección.

Cabría, a mi entender, calificar a las gestiones como exitosas o no exitosas, de acuerdo a los objetivos propuestos. Así, sería más que justo calificar de exitosas a las políticas públicas del kirchnerismo. Las razones sobran. La gestión del macrismo, siguiendo ese razonamiento, también podría ser calificada así. Veamos por qué.

Si la gestión del PRO en la CABA tenía como objetivo catapultar a Macri a la Presidencia en 2011, no: no sería exitosa. El líder del PRO debió declinar su candidatura presidencial en estas elecciones. Si -en cambio- la gestión del PRO en la CABA tenía como objetivo instalar a Macri como candidato presidencial -así, a secas-, sí que fue exitosa: acaba de recibir un aval de 4 años más para seguir construyendo su proyecto nacional. Proyecto que ahora deberá recibir un impulso más importante que sólo el mediático. Macri deberá hacer política territorial fuera de los límites de la Ciudad Autónoma si es que pretende no sólo llegar sino, luego, permanecer.

Ese rasgo, la instalación de Macri como candidato presidencial aunque hay abandonado la pelea para este octubre, es uno que lo diferencia de los verdaderos candidatos a Presidente que reune para estas elecciones el arco opositor: ni Alfonsín, Duhalde, Binner, Carrió o Rodríguez Saá consiguieron instalar sus candidaturas al nivel que un no candidato como Macri alcanzó. Por eso decíamos, luego del triunfo de Macri-Vidal… Ok, del triunfo de Macri en primera vuelta, que ese escenario preanunciaba el triunfo de Cristina en octubre. Creo que las razones que esgrimíamos entonces son valederas: “en un contexto de crecimiento económico el electorado se torna más conservador y los oficialismos triunfan. En la CABA no existe una situación de crisis, insostenible, que demande un cambio. El macrismo -aunque para un electorado politizado pueda parecer un flan- no ha chocado el barco. Por lo expuesto, los escenarios de cambio de clima político que querrán enarbolar los Medios no deben asustarnos. El triunfo de Macri también preanuncia el triunfo del oficialismo nacional en octubre”.

En lo que respecta al kirchnerismo en la Ciudad, el escenario debe abrirse a partir de ahora antes que cerrarse nuevamente. Pasó el tiempo de los Alberto Fernández y los Kravetz. También de los Ibarra. Como dijo Kirchner luego de perder en 2009: “Estamos absolutamente preparados para seguir trabajando y construyendo”.