Radicales radicalizados

La multitud enardecida no cesaba de abuchear a sus dirigentes; éstos, suplicantes, intentaban vanamente calmar los ánimos. En la convocatoria resultó protagonista el la masa reclamante, que se erigió en voz sentenciosa dela Convención, ante el  rotundo fracaso de sus conductores.

La descripción precedente no corresponde a un episodio de la RevoluciónFrancesani a ninguna otra celebre rebelión: alude al enojo de un sector importante del radicalismo, que se hizo público en la ConvenciónRadicaldel sábado pasado en el Centro Asturiano. Allí, los jóvenes de La Cantera, la Organizaciónde Trabajadores Radicales, la Juventud Radicaly Franja Morada cuestionaron duramente los posicionamientos llevados adelante por las autoridades radicales frente a algunas políticas de contenido social y estatizante del kirchnerismo: no en vano se acusó a gritos a Gerardo Morales de gorila, palabra que aún siendo casi inalienable de la retórica peronista es la acusación más espontánea frente a quién sostiene principios liberales contrarios al interés nacional. “Jugamos plata o mierda y salió mierda, pero fue con vocación de poder”, fue la pobre defensa que esgrimió Morales, ignorando que desde 2001 el radicalismo no ha podido volver a definirse electoralmente, al punto de zig-zaguear bruscamente del centro-izquierda (proyecto Frente Amplio Progresista) al centro-derecha (proyecto Unión para el Desarrollo Social). Al debilitamiento de las banderas y a la falta de un liderazgo capaz de hacer valer la historia del partido, se sumó el repudio a la idea de empecinarse en ser opositores, o “hacer antikirchnerismo bobo” según palabras de Leopoldo Moreau, fue quizás la manera más explícita de reclamar el mencionado retorno “a la senda de la socialdemocracia y el progresismo”, recorrido iniciado por Raúl Alfonsín al iniciarse la recuperada democracia.  Alfonsín, llegado el momento de hablar, expresó que “fue un error” pero no “una desviación ideológica”; sin embargo, ése concepto seguía circulando, acusador.

Consecuencia de éstas disputas, Nito Artaza y Moreau han expresado a los medios la idea de conformar la UCR en un partido nacional y popular”, que  decida “estar del lado de los desposeídos”, despojado de la influencia de “las grandes corporaciones periodísticas o empresarias” para “históricamente antimonopólica y antiimperialista”. En definitiva, la reunión de una serie de elementos característicos del kirchnerismo que permitan trabajar con la agenda exitosa del oficialismo.

La Unión Cívica Radical se encuadra por su origen dentro de la corriente nacional y popular, con un programa ético de lucha contra el fraude y la corrupción que contempló la lucha armada (1890, 1893 y 1905), aunque consiguiera la presidencia en 1916 por vía de los sufragios. Bajo el impulso de Irigoyen se asoció a la fuerza política a una mayor recepción de las demandas, a la protección de los recursos estratégicos y a la lucha por la institucionalidad frente a los abusos de los conservadores. No obstante, coincidiendo con la moda del “pensamiento único” promovida por Carlos Menem, el opositor radicalismo aliancista traicionaría la promesa electoral de abandonar el neoliberalismo y profundizaría la desprotección de los trabajadores mediante una repudiada flexibilización laboral (2001). Desde la caída del gobierno de Fernando de la Rúa, la UCRasumiría una posición frecuentemente de centro-derecha, no populista y sin establecer una identidad formada sobre principios históricos. Al respecto, Jorge Xifra Heras, observa que “Cuanto más viejo es un partido, tanto más pronunciados son sus intereses materiales y, en ellos, la organización es lo principal y la ideología lo secundario. Modernamente, los partidos se guían más por razones tácticas que por principios. En el pasado siglo se exigía a los miembros del partido una fidelidad ideológica que hoy ha sido desplazada por la técnica de la conquista del poder.” (XIFRA HERAS, JORGE. (1965) Introducción a la política, CREDSA, Buenos Aires, 1965.)

En un contexto de creciente participación juvenil y en que la cooperación sudamericana es impulsada bajo motivaciones políticas, las demandas por una renovación dirigencial y la actualización programática han irrumpido con una violencia proporcional a su demora. Si el kirchnerismo supo movilizar y generar consenso fue porque supo resistir e interpretar los deseos sectoriales de una Argentina en llamas, no sin grandes resistencias a fuertes presiones en que debió necesariamente plantear respuestas originales y definir su personalidad política audaz y tenaz. He ahí las fortalezas del adversario político ahora reconocido, cimiento modelo de una incipiente construcción radical. Probablementela Convención pueda ser indicador, más allá de los rasgos anecdóticos de las formas, del retorno a una serie de principios a los que una élite mediocre había hecho renuncia (por principio, toda discusión en un espacio político es buena al demostrar que existe un piso de democracia para ejercerla primero, y luego por poner a prueba la fortaleza de los argumentos en un dialéctica bajo posiciones de igualdad). Al radicalismo cabe ahora asumir su rol en el tablero, ofrecer una propuesta coherente, con permanencia en el tiempo, para lograr la convergencia de demandas perdida.

6 Comentarios a “Radicales radicalizados”

  1. Santiago, no concuerdo con el análisis de la UCR como un partido que “se encuadra por su origen dentro de la corriente nacional y popular”. Llegó al gobierno en las elecciones de 1916, asumió el 12/10/1916 y en enero de 1919 – es decir, poco más de dos años – estaba reprimiendo al movimiento obrero de la ciudad de Buenos Aires en la Semana Trágica. Menos de tres años después, entre noviembre de 1921 y enero de 1922, reprimió a los obreros de las estancias patagónicas. Si esto es un partido nacional y popular, vamos a tener que cambiar de definición…

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    Santiago N. Ibarra

    Coincido, Edmundo, en parte del análisis que haces. Adhiero a las críticas de Osvaldo Bayer al radicalismo en cuanto a la represión del movimiento obrero y al rol dubitativo de Yrigoyen; sin embargo, dentro de su contexto, Yrigoyen era considerado un “político blando” en un país donde el sentido común de la cultura dominante cuestionaba la “ausencia de orden” en un período de incipiente organización de los trabajadores. Ante todo, creo que Yrigoyen en las represiones se asumió como un político pro-sistema, reformista (burgués, según criterios marxistas), permeable a las demandas populares, siendo en cierta medida un dirigente bisagra en una Argentina donde la solución política de los conservadores era la expulsión de extranjeros con ideas movilizantes y la persecución de opositores. Y le tocó intervenir frente a grupos ciertamente influenciados por la revolución rusa. Pero si el radicalismo tuvo la fuerza suficiente como para resistir permanentemente la seducción del peronismo, sin disolverse, es sin lugar a dudas gracias a la raigambre radical.

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    Fernando J Pisani

    Hola Edmundo. Te faltó incluir las represiones y matanzas de los obreros y familias de La Forestal. También cómo Irigoyen instituyó el racismo, pues fue con su decreto que se pasó el 12 de octubre como feriado nacional siguiendo la línea de España de reivincicar la raza española por encima de las demás (el texto del decreto es interesante)
    (link to notasyantidotos.com.ar)

    Por otro lado, tampoco hay que dejar en el olvido la constatanción que hasta Raúl Alfonsín, todas las elecciones que ganó el radicalismo las hizo en base a que una mayoría de la población no votaba o a proscripciones de quienes expresaban mejor la corriente nacional y popular. Y que participó avalando golpes de estado a gobiernos democráticos o dándole aire a gobiernos asesinos, funcionarios, etc

    Coincido con vos -aunque no lo dijiste así- que hay un mito de lo que es la UCR (democrática, popular, etc), mito que no se condice con su historia real.

    No obstante ello, dentro del radicalismo, hubo sectores que sí podría adscribirse en la corriente nacional y popular. Claro que el control del aparato siempre estuvo en los sectores más conservadores. La única excepción, contradictoria, fue cuando Raúl Alfonsín, con una renovación que rápidamente se fue licuando por la tenaz oposición que tuvo de propios sectores y del stabilismen y empantanada en sus propias contradicciones y limitaciones.

    Me imagino que el sentido del artículo de Santiago es poner en evidencia que no todo el radicalismo acepta someterse a las grandes corporaciones (el califitivo de gorila de un radical a otro radical es una interesante señal) aunque, más allá de los ricotazos, descreo que realmente haya un cambio importante dentro de la UCR y los radicales que sí quieren enfrentar al neoliberalismo y tratar de aportar a construir un país mejor, deberán hacerlo por otros caminos, como lo están haciendo en este momento los -bien o mal- llamados radicales K o como lo hicieron muchos radicales integrándose en su momento al movimiento que se gestaba en el 45.
    Pero tampoco podemos olvidar que algunos de esos movimientos de ruptura radical cuestionando las propias estructuras y políticas conservadoras, pasado un primer momento de entusiasmo e imagen de cambio, terminaron desbarrancándose en algo igual o peor que lo que decían romper (el caso del Carrió y su grupo es un ejemplo)
    En fin, habrá que ver como sigue esa historia, no obstante coincido con Santiago que lo ocurrido es una señal favorable y obligará a la UCR a no ser tan alevosamente pro Sociedad Rural, pro capital financiero -el apoyo a Redrado y luego la elección de su candidato a vice son ejemplos), pro grupo Clarín y tan antiK

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    Fernando, es cierto que omití algunos puntos (como la represión en el Chaco) y desconocía otros (como el del decreto del 12 de octubre… muy buena esa referencia). Mi idea era mostrar los inicios de la UCR como fuerza gobernante, pero la información que volcaste en tu respuesta es mucho más amplia y esclarecedora.

    Pero sigo discrepando con Santiago y con vos sobre lo ocurrido en la convención. Uno puede querer verlo como una señal favorable, pero viniendo de quienes viene (el que le dijo gorila a Morales fue Leopoldo Moreau, que estaba bancando a Cobos) dudo que implique un cambio real y de fondo. A lo sumo, podrá ser un giro discursivo que se diluirá rápidamente si la UCR vuelve a acercarse al gobierno, como ocurrió con el ¿progresismo? de la Alianza, que no llegó ni a un año, o, desde Diciembre del 83 hasta finalizado el juicio a las juntas, el gobierno de Alfonsín.

    Sí creo que el radicalismo tiene votantes que pueden inscribirse en una posición nacional y popular, pero con una visión antiperonista heredada, pero también creo que solamente la desaparición de la UCR como partido político con vocación de poder puede liberar a esos votantes para que se acerquen a otros partidos, incluyendo el kirchnerismo.

    Fernando J Pisani

    Hola Edmundo
    Seguramente tenés razón. Supongo que pesa más lo que uno quiere ver -un cambio positivo, o una señal positiva-, que lo que en realidad es.
    Lo que sí no creo que la UCR desaparezca. Si con todos los desastres que se mandó en su historia sigue siendo el segundo partido de argentina…
    Lo que sí es probable que cada vez va a ir quedando más claro lo que siempre fue y se irá abroquelando como una fuerza conservadora, antipopular, socialdemócrata de centro-derecha (por usar clasificaciones que hoy dicen poco).
    Vos fijate que en su mito, sus dos estandartes eran su ética y democratismo. Siempre cabalgó en los aspectos supuestamente más negativos del peronismo (peronismo=populismo=autoritarismo=antidemocracia=fascismo)
    Pero con Nestor Kirchner se le terminó el verso pues no existió en Argentina gobierno más democrático y menos represor y militarista que el de NK. Y el que le sigue a ello es el de CFK.
    ¿Etica?= avalar lo peor de argentina, participar de todas las elecciones corruptas y proscriptivas, beneficiándose con ello en su aparato, partido, etc
    ¿Democrático? Me alcanza señalar el apoyo a Isaac Rojas y Aramburo o los intentos destituyentes en el 2008, codo a codo con la Sociedad Rural y demás.
    Dicho sea al pasar, sobre Irigoyen, su racismo es coherente, como lo es hoy la UCR en sus alianzas con su historia:
    Irigoyen nace en 1852, por lo que vive los enfrentamientos de Alsina con Mitre (él estaba con Alsina, de triste memoria para los mapuches)
    Irigoyen fue ardiente partidario de Roca, incluso fue diputado nacional por el partido autonomista nacional, el partido conservador de argentina comandado por Julio Argentino Roca.
    Luego abandonó la política y vuelve muchos años después, a la zazón ya como rico estanciero dedicado a la invernada y dicho sea al pasar, sus muchos millones los fue perdiendo usados en su actividad política
    Y si el radicalismo ha acusado a Perón de verticalista y autoritario, sería bueno que repasaran todo lo que hizo y deshizo dentro del radicalismo. Por lo menos Perón siempre planteó la verticalidad. Irigoyen fue mucho más lejos y genuínamente andidemocrático y personalista, bajo las banderas de la democracia.
    Pero es historia muy vieja. Lo traigo a relación porque lo que le acusan a Ricardo Alfonsin, etc ha sido la regla y no la excepción dentro del radicalismo (avalando tus conclusiones sobre la UCR)

  2. Creo que la UCR podía haber sido otra cosa, en varias ocasiones intentó ser otra cosa, pero no lo logró.

    Los trágicos “errores” represivos en que incurre Yrigoyen (sin duda uno de sus mejores cuadros), son la mejor muestra de ello. Los radicales terminan siendo un partido de clase media, que tiene la misma visión que tiene la oligarquía sobre los trabajadores del campo y ciudad.

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