Rodolfo Barra, la antítesis del trabajador social

Rodolfo Barra, la antítesis del trabajador social Febrero 17, 2010 Editar Dejar un comentario Ir a los comentarios Rodolfo Barra Dispuesto a trabajar en la campaña presidencial de Alberto Rodríguez Saa, el indescriptible Rodolfo Barra es recordado por sus colegas como la antítesis del perfil de un trabajador social. Norberto Alayón, docente de las cátedras de Trabajo Social 1 y 2 de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA evocó los años (1974-1977) en que el ex ministro menemista se desempeñaba como “Delegado Interventor de la Escuela de Servicio Social de la UBA” acompañando la gestión del rector interventor Alberto Ottalagano, un reaccionario confeso, autor del libro “Soy fascista: ¿y qué?” Alayón sostiene que son palpables “las contradicciones” en las que cae la trayectoria de Barra, un destacado abogado que es signado como accionista de un hotel alojamiento en Recoleta, lo que dista de su marcado activismo católico. “Hay una gran cuota de cinismo” de Barra y así como es “es necesario mostrar los buenos maestros también lo es con los malos maestros”.

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A continuación se reproduce el artículo: RODOLFO BARRA: ¿formador de trabajadores sociales?

Por: Norberto Alayòn (*)

Rodolfo Carlos Barra es un destacado abogado católico, egresado de la Universidad Católica Argentina. Docente en la UBA, en la UCA, en la Universidad de La Matanza y en la Universidad Austral. Colaborador del Opus Dei y del Consejo Pontificio para la Infancia. Actualmente patrocina al gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, en el amparo presentado contra el Fondo del Bicentenario. El 17 de setiembre de 1974, el gobierno de Isabel Martínez de Perón intervino la Universidad de Buenos Aires poniendo al frente de dicha prestigiosa casa de estudios al abogado Alberto Ottalagano, un reconocido fascista que ostentaba en público el saludo nazi, autor de un libro de título guapo: “Soy fascista, ¿y qué?” Barra fue colaborador de Ottalagano, quien lo designó en ese mismo mes de setiembre de 1974 como Delegado Interventor de la Escuela de Servicio Social de la UBA, permaneciendo en la conducción de esa institución formadora de trabajadores sociales hasta el año 1977 (ver libro “Historia del Trabajo Social en Argentina”, Espacio, 2007). Durante 1977 Rodolfo Barra se incorporó como socio al Estudio Demaría, Fernández Cronenbold & Barra. Su extensa actividad pública se desenvolvió durante el gobierno de Carlos Menem. Fue Viceministro de Obras y Servicios Públicos (de 1989 a 1990, durante la gestión de Roberto Dromi) y Viceministro del Interior. Desde el 25 de abril de 1990 hasta el 20 de diciembre de 1993 fue miembro de la Corte Suprema de Justicia, y el 16 de junio de 1994 asumió como Ministro de Justicia de Menem, cargo que desempeñó hasta el 10 de julio de 1996 en que debió renunciar por diversas revelaciones públicas sobre su militancia juvenil. Tanto la revista Noticias, como el periodista Horacio Verbitsky en el diario Página 12 señalaron que Barra, durante la década del 60, había militado en la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios (UNES), uno de los brazos del grupo ultranacionalista Tacuara. Y que también había sido detenido en esa época por un atentado contra una sinagoga. Por otra parte, hicieron público que por los años 90 Barra era accionista de un hotel “alojamiento” de procedencia familiar en la zona de Recoleta, lo cual colisionaría con su acendrado y manifiesto catolicismo. Después de 1996 fue designado Presidente del Directorio del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA). Y el 13 de diciembre de 1999 asumió como Presidente de la Auditoría General de la Nación, cargo que desempeñó hasta el 1º de febrero de 2002. Barra, lúcido representante del conservadurismo católico, que llegó a ser también Convencional Nacional Constituyente desde mayo a agosto de 1994, se desempeñó como un polifacético cuadro del menemismo, ocupando cuanto cargo público le quedara a mano. Y en la actualidad se pone al servicio de Rodríguez Saá en contra del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Toda sociedad requiere de buenos maestros y es necesario valorarlos, reconocerlos y recordarlos. Pero hay “maestros no buenos”, a los que también es necesario recordar por su accionar o sus enseñanzas o ejemplos contrarios a los principios que sostienen la disciplina que es objeto de enseñanza. Es necesario recordarlos como un acto de justicia y de memoria para ubicar a cada cual en la actuación que le cupo y en las tareas que desempeñó y desempeña. El Trabajo Social es una profesión que se inscribe en la perspectiva del bienestar y la justicia social y, por ende, en la vigencia irrestricta de los derechos humanos en su más amplia acepción y sin discriminaciones de ninguna índole. La trayectoria de Barra no parece ser compatible con estos objetivos. ¿Qué recuerdo tendrán aquellos estudiantes de Trabajo Social que, desde setiembre de 1974 hasta el año 1977, tuvieron en la Escuela de Servicio Social de la UBA donde cursaban, a un personaje del perfil del abogado Rodolfo Barra como Delegado Interventor, del a su vez Interventor de la Universidad, el fascista Alberto Ottalagano? Para beneficio de los alumnos y de la sociedad, una persona del accionar cívico y profesional como Rodolfo Barra seguramente no sería elegida, en la actualidad, para estar al frente de una institución educativa como la Carrera de Trabajo Social de la UBA. (*) Profesor Titular de la Carrera de Trabajo Social y ex Vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA)