Yo fui un choriplanero. Confieso que he pecado: tenía la luz y el gas subsidiados por el estado kirchnerista.

Así es, mi familia tuvo subsidiada la electricidad, el gas, el agua y el transporte durante los años del kirchnerismo. Por eso pudimos comprarnos  una Smart TV de 42 pulgadas, un lavarropas, una heladera, un sommiers, un juego de mesa con cuatro sillas y una cocina en un año y viajar a Buzios por 10 días los cuatro todos los años. Algo que ya no podremos hacer. Pero, primero veamos de qué se trata de lo que estoy hablando para saber por qué no pasará más.



* Mi electricidad subsidiada. Se acabó.


Aranguren: “Si pagabas $ 25 por mes, pagarás $150”.

El Gobierno oficializó este viernes el fortísimo aumento en tarifas de electricidad, a partir de la eliminación de la mayoría de los subsidios, y puso como ejemplo que un hogar que venía abonando $25 por mes ahora pasará a pagar $150, lo que representará un incremento del 500%, que regirá desde febrero.
Al realizar el anuncio, el ministro de Energía, Juan José Aranguren, señaló que si un usuario de Edenor o Edesur consume 180 kilovatios “paga 25 pesos y ahora pagará 150”, equivalente a una suba del 500%, y aseguró que el Estado nacional tendrá un ahorro de 4.000 millones de dólares por año con esta medida mientras 900 mil beneficiarios de planes sociales no tendrán aumento.
En las filminas repartidas después de la conferencia de prensa se puede apreciar el ejemplo que dio el ministro. En el caso de usuarios de Edesur la factura promedio del 80% de los usuarios residenciales es de 182 kwh por mes. En el caso de pagar en la actualidad $25 con subsidio, pasa a pagar $150 que será la tarifa plena. Los que no pagan subsidio hoy pagan $ 87 pasarán a pagar también $150, sin embargo, si ahorran 10% abonarán $ 122 y si reducen el consumo 20% pasarán a pagar $ 103. En el caso de quienes paguen hoy $ 25 con tarifa social les tocará pagar $ 43.
En el caso de Edenor los valores son similares. La factura promedio del 70% de los usuarios residenciales con 202 kwh por mes. Lo que gozan de subsidios que pagan hoy $ 26 pasan a $158 en tarifa plena. Quienes no tienen beneficio pasan de $ 102 a $ 158. En caso de ahorrar 10 y 20% abonarán $ 128 y $ 106 respectivamente. En tarifa social pagarán lo mismo que Edesur $ 43 por mes.
En una conferencia de prensa en el Ministerio de Economía, sostuvo que en mayo no se volverán ajustar las tarifas, pero que en agosto o septiembre podría aplicarse un nuevo incremento tras una revisión integral que realizará el ENRE.
Al respecto, puntualizó que durante 2015 los subsidios en electricidad llegaron a 10.000 millones de dólares, 2 puntos del PBI, y señaló que los usuarios de Capital Federal y el conurbano “pagaron boletas cinco veces más bajas que el resto del país”.
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Nuevo esquema tarifario de luz: quienes pagaban $26 ahora abonarán hasta $158.
La tarifa plena mensual se unifica para aquellos que tenían subsidio y los que habían renunciado. Sube entre 50% y 500%. El incremento afecta los usuarios del área metropolitana de Buenos Aires.
Al dar un primer panorama sobre las tarifas, siete de cada 10 usuarios residenciales pagaban $26 por mes de energía eléctrica con subsidio y un consumo promedio de 180 kWh por mes, mientras que los que habían renunciado al subsidio, estaban abonando $102 mensuales. La tarifa plena ahora pasará a $158, un aumento del 500% para los que estaban subsidiados y de un 55% para los que habían renunciado al subsidio en la capital Federal y el Gran Buenos Aires. En los dos casos, se trata de usuarios que no están comprendidos en la tarifa social en función de sus niveles de ingreso.
El funcionario señaló que de los 4,6 millones de usuarios que tienen Edenor y Edesur, 900.000 recibirán una tarifa social, lo que equivale al 20% del total.
Con la suba de tarifas, el Gobierno proyecta un ahorro de USD 4.000 millones para 2016, ya que la quita de subsidios se hará de forma progresiva.
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* Mi gas subsidiado. Se acabó.


La suba del gas será del 250% pero no hay acuerdo por la fecha de aplicación.

Gobierno ya definió el trazo grueso del aumento de las tarifas de gas previsto, en principio, para el 1° de marzo. Los nuevos cuadros tarifarios contemplan una suba promedio cercana al 250%, según indicaron a PERFIL fuentes empresariales y allegados al Ministerio de Energía y Minería, que dirige Juan José Aranguren. Sin embargo, el viernes empezó a circular una versión que encendió la alarma en todas las compañías del sector: la línea política del Gobierno encabezada por Rogelio Frigerio habría sugerido diferir el alza de tarifas hasta después de la negociación paritaria con los principales sindicatos.
En el plano técnico, la recomposición de los esquemas tarifarios está muy avanzada. Tal como sucedió hace dos semanas con el negocio eléctrico, primero se actualizarán los precios mayoristas que reciben los productores del fluido.
 Las industrias deberán afrontar un aumento de entre un 20 y 30%: abonarán, en promedio, alrededor de US$ 5 por millón de BTU contra una media actual de entre US$ 3,90 y 4,30. En tanto que para los consumidores de GNC el precio previsto es de US$ 3,50, un 40% más alto que el vigente de US$ 2,481, lo que anticipa un eventual conflicto con el sindicato de taxistas por el incremento de sus costos operativos.
El aumento para el segmento residencial es el nudo gordiano de lo que viene en materia de precios. Una vez que se publiquen los nuevos importes, las distribuidoras –entre los que figuran Metrogas, Gas Natural Fenosa y Camuzzi– comenzarán a abonar a los productores un promedio de US$ 4,70 por millón de BTU; un 123% más que ahora (US$ 2,098). Eso implica que los hogares de consumos más bajos de gas –empadronados como R1 y R2–, que hoy pagan un precio que oscila entre los US$ 0,607 y los US$ 1,34, abonarán un precio cercano a los US$ 3. Mientras el aumento para la categoría R3 –que hoy ya llega a pagar hasta US$ 5,15, en el mismo nivel que un industrial– no se prevén grandes modificaciones.
Resta saber si el Enargas, el ente regulador del sector, ordenará su aplicación a partir del 1° de marzo o finalmente postergará su entrada en vigencia para descomprimir el escenario político hasta pasar  las paritarias. 
Aguas abajo del negocio de la producción, el segundo paso es recomponer la rentabilidad de los segmentos de transporte y distribución de gas. Para TGN y TGS, que se reparten el transporte del fluido en el Norte y Sur del país respectivamente, se bosquejaron nuevos cuadros tarifarios que contemplan aumentos de entre un 100% y un  300% según el tipo de usuario. Para el segmento de distribución, la suba oscilará entre un 100% y un 140%. Con esos números en la mano, los privados calculan un incremento final en la factura de gas que promediará entre un 200% y un 300%.
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* Mi transporte subsidiado... por ahora no.

Con respecto al transporte, se rumorea que también se sacarán los subsidios. Esperemos entonces a que se cumplan los mismos antes de hablar…
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Como pudieron ver, durante los doce años del kirchnerismo yo tenía subsidiados los servicios de electricidad y gas, pero no era el único. Sí, eramos todos los argentinos, los kirchneristas, los no kirchneristas e incluso los antikirchneristas. Y esto lo aclara muy bien el exministro de Planeamiento Julio de Vido en los párrafos siguientes:


La política de subsidios de NK y CFK se destinó a los 40 millones de argentinos.
Julio De Vido.
 Aclaraciones al anuncio del Ministro Aranguren del 29-01-2016. 
– En el año 2015 el Estado Nacional destinó $ 90.000 millones a subsidiar el precio eléctrico mayorista que pagan por igual todas las distribuidoras del país. Ese monto subsidió cada factura de luz de los 40 millones de habitantes, cuestión que no dejó en claro Aranguren en sus anuncios.
– Ese beneficio se destinó al costo de generación, uno de los tres principales componentes que se cargan en la factura. Los otros dos componentes son el transporte, que tiene una incidencia mínima, y el tercero y último es la Distribución.
La tarifa de distribución es lo que ha venido variando significativamente entre las distintas jurisdicciones. Las distribuidoras que en su mayoría son los gobiernos provinciales, (salvo EDENOR y EDESUR y alguna otra excepción), se han apropiado de la renta que produjo tener un precio de la energía mayorista subsidiado por el Estado Nacional y en lugar de trasladar el beneficio a los usuarios, fijaron tarifas de distribución exorbitantes para hacerse de esa renta extraordinaria.
– De esta manera, debe quedar claro que las grandes diferencias tarifarias no se deben a un reparto desigual de los subsidios de origen nacional, sino al distinto costo del valor agregado de distribución (VAD), es decir al costo de la distribuidora local determinado por cada jurisdicción provincial.

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Respecto al tarifazo de EDENOR y EDESUR.
– Desde el año 2003, bajo la premisa directriz de que la energía es un derecho y no un privilegio, el gobierno Nacional, en su ámbito de competencia en cuanto a la tarifa de distribución, sostuvo una política de tarifas populares que permitió el acceso universal (la demanda de esas distribuidoras que creció un 60%) al servicio de energía eléctrica en las zonas de Edenor y Edesur.
– Como política de complemento, se creó el Fondo de Consolidación y Expansión de Obras para Edenor y Edesur denominado FOCEDE que se financió en parte con fondos del Estado Nacional destinados a que las prestatarias ejecuten un plan de inversiones por más de 3.950 millones de pesos que desde el verano 2013/2014, bajo el seguimiento de la ejecución de las obras.
– En su anuncio, Aranguren no hizo una sola referencia a cómo, ni bajo que esquema, se va a garantizar el cumplimiento de las inversiones. Sólo premio para las distribuidoras y castigo para los usuarios: un tarifazo que deberán pagar los más de 15 millones de usuarios de todo el país, particularmente agravado para los 5 millones de usuarios de Capital y el Gran Buenos Aires que recibirán 550% de aumento.
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Sí, nuevamente confieso que he pecado a los ojos del macrismo. Pero no fui el único. Ni tampoco me arrepiento porque gracias a esta política económica todos pudimos consumir más y potenciar la industria argentina, mediante el círculo virtuoso de la economía. Y, por ejemplo, como dijo el periodista David Cufré en esta nota:

En cuanto a otros subsidios, en electricidad son 7776 pesos por año para una familia tipo; en gas, 7344 pesos, y en agua, 6600 pesos. “Cada hogar recibe un promedio de subsidios entre todos estos servicios de entre 40.500 hasta casi 63.000 pesos al año”, engloba. Y finaliza, para tomar dimensión de lo que está en juego: “Esto podría ser el equivalente a unas vacaciones en Buzios de 10 días para toda la familia en enero, el amueblamiento de una casa con Smart TV de 42 pulgadas, lavarropas, heladera, sommiers, juego de mesa con cuatro sillas y una cocina”. Esa es la capacidad de consumo que perderían de abastecer, además, numerosos sectores productivos nacionales, que también sufrirían las consecuencias de las políticas de ajuste que ahora dominan el debate.
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Para finalizar, y no sentirme sólo en esta confesión, reproduzco fotos de otros cómplices míos en la percepción de los subsidios a la electricidad, el gas y el agua, hasta ahora…

 
 
Sí, él también, cuando está en Argentina. Y su famlia.

 


Y, finalmente, el Choripán de Oro: Fernando Niembro, como se explica acá.