Director Nacional Electoral: “La boleta única es la salida y si fuese electrónica, mejor”

El Director Nacional Electoral dice que los datos de Cambiemos llegan antes por el perfil cultural y socioeconómico de las mesas. Y cuenta el plan B del Gobierno si fracasa la reforma electoral.
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“Los mejores deseos al nuevo Director Nacional Electoral Fernando Álvarez. Confío en mis primeras impresiones y son muy buenas”, tuiteó el incombustible funcionario AlejandroTullio durante los primeros días de diciembre de 2015. Con esa frase concluyó su permanencia ininterrumpida en ese cargo desde diciembre de 2001 y presentó a su sucesor: un abogado, docente y flamante funcionario de la administración de Cambiemos que, desde entonces, tiene en sus manos la coordinación y organización de los comicios en todo el país, junto a la Justicia Electoral. Las primeras elecciones que le tocaron a Álvarez al frente de la Dirección Nacional Electoral (DINE) fueron las primarias del 23 de agosto, que arrojaron una tirante y actualizada geografía de la polarización que divide al país desde las presidenciales de 2015. En noviembre Mauricio Macri se impuso en el balotaje por 2,5 puntos, luego de haber perdido en la primera vuelta de octubre, con una diferencia muy similar, frente a Daniel Scioli, el entonces gobernador bonaerense y aspirante del Frente para la Victoria (FpV).
Como si fuera una remake de la segunda vuelta presidencial de 2015, el territorio bonaerense concentró la máxima atención, al calor de un escrutinio provisorio que arrancó en la noche del domingo con una exigua victoria de Cambiemos sobre Unidad Ciudadana. Cinco horas después terminó, en medio de un escándalo de acusaciones por la presunta manipulación en la carga de los datos. La foto que dejó el conteo provisorio fue revertida en el definitivo, que a mediados de agosto entregó la victoria al kirchnerismo en la categoría de senadores y al macrismo para diputados. En diálogo con Letra P, el actual jefe de la DINE, sostiene que fue la primera vez en la historia electoral que un resultado definitivo revierte la tendencia del provisorio. Admite que en las legislativas de octubre podría repetirse el escenario y enumera los recaudos que adoptará el Gobierno para evitar la repetición de un escenario tormentoso, especialmente en provincia, y en la tercera sección electoral. Aunque refuta las acusaciones contra el oficialismo por el manejo de la carga de los telegramas, dice que en la primera vuelta de 2015 “durmieron los datos”. Si fracasa la reforma política que el oficialismo intenta aprobar en el Senado, Álvarez anticipa que existe un “plan B” que ya se experimentó en 100 mesas, para transmitir en forma directa el escrutinio inicial y ahorrar una gran parte de la logística electoral.
-Es la primera vez desde la recuperación democrática que el resultado definitivo revierte el provisorio. ¿Cómo le explica al votante lo que pasó?
-Desde el punto de vista técnico el escrutinio fue correctamente realizado y ejecutado. Lo que pasó fue esta circunstancia excepcionalísima de una diferencia tan pero tan estrecha entre dos fuerzas políticas, siempre interpretando políticamente a las PASO como una especie de primera vuelta. Porque si nos ceñimos al sentido estricto de las primarias, acá no competían Unidad Ciudadana frente a Cambiemos, pero es mas entendible verlo como una competencia en un contexto de gran polarización. Entonces, nos encontramos con este dato de la realidad, sin precedentes, de una extrema paridad.
-¿Por qué ocurrió?
-Ocurrió por distintos motivos técnicos que tienen que ver con la constitución estructural del escrutinio provisorio, que tiene limitaciones. No hay manera de llegar al 100 por ciento de las mesas escrutadas, porque, por cuestiones que nosotros no podemos resolver y que el Poder Ejecutivo no puede resolver, hay una cantidad de telegramas que quedan fuera del provisorio. Tratamos de que sean la menor cantidad posible y por eso estamos trabajando con la Justicia Electoral.
-¿Cuál fue para usted la mayor limitación?
-Fue una elección donde el provisorio dio una diferencia a favor de Cambiemos de 0,08 por ciento y donde finalmente el conteo definitivo la revirtió con 0,21 por ciento de diferencia. Estamos hablando de menos de 7 mil votos, en el caso del resultado provisorio, y de unos 20.000 votos en el definitivo, dentro de un padrón de 12 millones de electores, donde votaron 9 millones y medio. Ese, por asi decirlo, “margen de error”, se aspira técnicamente a que sea menor al uno por ciento. Y lo fue. Si nos fijamos bien, la diferencia fue del 0.13 en un caso y del 0.16 en el otro. La diferencia fue exigua y todavía fue extremadamente pareja la elección.
-¿Fue la mas exigua de todos los procesos electorales?
-Tanto el 0,08 como el 0,21 son los mas bajos que han habido por lo menos desde que hay escrutinio provisorio.
-¿Cuantos escrutinios provisorios se han realizado hasta ahora?
-Empezaron a mediados de los noventa y nunca se presentó una diferencia de este tenor. No solamente en la provincia de Buenos Aires, sino en ningún otro distrito.
A pesar de una opinión que yo veo que es corriente y profundamente errónea, el sistema es mucho más seguro de lo que uno piensa. Aunque si tuviera que elegir, no elegiría el que tenemos porque está perimido.
-¿A qué adjudica las acusaciones que hicieron distintas fuerzas políticas, y especialmente Unidad Ciudadana, de una manipulación del resultado?
-En este caso fue un perro verde, o un cisne negro. La elección a diputados nos da la posibilidad de comparar: allí hubo una luz normal, de dos puntos de diferencia. Fue una elección muy pareja, de diferencia estrecha, pero no hubo ninguna duda que había ganado Cambiemos en diputados y que eso seguiría en el definitivo. Por eso cuando vimos el provisorio, dijimos que la elección quedaba totalmente abierta, porque había 350.000 votos que no entraron al provisorio y, si está ganando una fuerza por menos de 7 mil votos, entonces el desenlace estaba abierto. Eso fue lo que pasó, no hubo ningún tipo de manipulación, ni de administración de la información. Porque a pesar de una opinión que yo veo que es corriente y profundamente errónea, el sistema es mucho mas seguro de lo que uno piensa. Aunque si tuviera que elegir, no elegiría el que tenemos porque está perimido.
-Las sospechas sobre el manejo de los tiempos dentro del correo en la carga de los telegramas ha sucedido en varios escrutinios desde hace décadas. Sin embargo el tema nunca llegó a un escenario tan crítico. ¿Por qué cree que esta vez rozó el escándalo?
-Nosotros antes de saber esto hicimos instalar 165 centros de transmisión más. Es decir que llevamos la cifra a 397 centros, 165 más que las presidenciales de 2015. Ya había un esfuerzo por tratar de acelerar los tiempos de carga, porque ahora aparece muy valorada la celeridad. Sin embargo los expertos consideran que el tema de la celeridad es muy marketinero. Yo creo que la celeridad no se contradice con hacer las cosas bien. Estamos ante una ansiedad electoral por conocer los resultados. Los casi 400 centros de transmisión responden a un objetivo que tiene que ver con la mayor celeridad, pero también responde a dotar de mayor seguridad al escrutinio provisorio.
“¿Cuál era la forma para que el Ejecutivo viese la información y eligiera qué da conocer? Bueno, lo hacía incumpliendo con el horario. En vez de empezar el escrutinio a las 21 empezaba a las 22.30 o a las 12 como ocurrió hace dos años.”
-¿Cuáles son las debilidades técnicas del sistema electoral que buscan mejorar antes de octubre?
-Una tiene que ver con los rondines de las camionetas del correo por los establecimientos de votación para buscar los telegramas y llevarlos a los centros de transmisión. A veces el trayecto que tenían que hacer en ruta era de cuatro horas y hasta cuatro horas y media. La demora no solamente tiene que ver con la extensión del territorio bonaerense, que es prácticamente como el de Francia. Sino además la posibilidad de que surjan contingencias, como un problema mecánico o que se pinche una rueda. Cantidad de cuestiones que hacen que no resulten aconsejables los traslados largos. Cuando se buscó este incremento de los centros de transmisión, buscamos que la información llegue lo antes posible de los establecimientos de votación a los centros de trasmisión y, por otra parte, reducir el riesgo de contingencia.
-¿Cómo funciona el circuito donde pueden ocurrir problemas que demoren el escrutinio?
-En el centro de transmisión se escanea la imagen del telegrama, se envía al centro de cómputos del correo, ahí los reciben los data entries en la sede de Barracas el día de la elección. En ese lugar se hacen cargas aleatorias, porque cada telegrama es cargado por dos data entries, que no saben quien es el otro que carga. Todos están distribuidos en nueve salas de carga. Allí se cargan los datos, van al sistema y, si las dos cargas son homogéneas y no presentan ninguna contradicción, van automáticamente al proceso de totalización y de ahí a la publicidad.
-¿Y si hay contradicciones?
-Si hay inconsistencias se les da tratamiento. Si puede ser resuelta se la resuelve y pasa a la totalización y publicación. Cuando la suma del telegrama es errónea, cuando hay mas votos que electores, son incidencias definitivas y ese telegrama va a via muerta y queda excluído. Todo ese sistema, técnicamente, no se puede manipular. ¿Cual era la forma para que el Ejecutivo viese la información y eligiera qué da conocer? Bueno, lo hacía incumpliendo con el horario. En vez de empezar el escrutinio a las 21 empezaba a las 22.30 o a las 12 como ocurrió hace dos años. Bueno, ahí queda un reservorio de información y la fueron largando. Movían el horario y nosotros, por el contrario, lo respetamos.
-En esa noche, en medio de la ansiedad comunicacional, una de las acusaciones que surgió tuvo que ver con la postergación en la carga de los telegramas. Es decir, que acusaron al Correo de este gobierno de hacer lo que usted le adjudica a la gestión anterior. ¿Cuál es su respuesta?
-Nunca paró la carga, ni se detuvo. Las curvas de los distintos provisorios son muy parecidas, donde hasta la una de la mañana tenés una carga significativa, luego baja y luego entra en una instancia de goteo. Si recordamos el ballotage entre Scioli y Macri, el candidato de Cambiemos empezó ganando por 15 puntos, a la mitad del provisorio ganaba por siete, y terminó ganando por dos. Ahora es una curva muy parecida, pero lo que pasa es que la diferencia que había inicialmente evitó que se diese vuelta la elección, aunque sí se había dado vuelta en la primera vuelta de 2015, donde durmieron los datos.
-Otro punto crítico de esa madrugada giró en torno a la carga de los datos de la tercera sección electoral. ¿Qué pasó ahí?
-Estamos haciendo varias cosas para mejorar algo que salió bien, pero que tiene que salir mejor. Por un lado, los centros de transmisión del Correo están ubicados donde hay oficinas del Correo y eso, para la DINE, es una limitación estructural, porque no es fácil empezar a montar otros centros. Trabajamos con una infraestructura que está dada y es muy poco lo que podés modificar. Después está la composición socioeconómica, el nivel cultural de la gente que conforma las mesas. Eso también impacta. Entonces estamos frente a un esquema que se repite en las últimas elecciones: que en algunos lugares los telegramas llegan primero, pero lo hacen porque el escrutinio de mesa fue fluído y no hubo incidencias, no porque haya manipulación. Eso ha sucedido en lugares donde hay cierta prevalencia de Cambiemos.
-Eso le permitió a Cambiemos, por ejemplo, televisar un triunfo que no existía.
-Uno puede preveer algo que pasó en 2015, en la primera vuelta, donde Scioli se la da vuelta a Macri, donde hubo un giro de una diferencia de tres puntos a favor de Macri, que Scioli le fue achicando y lo pasó con tres o cuatro puntos de ventaja. Este conjunto de factores hacen que el voto de Cambiemos llegue antes a la difusión pública. Es una apreciación mía, pero no es casual que Cambiemos haya previsto ese acto político de festejo eleccionario temprano, y vos ponías las cámaras en Sarandí a las 12 de la noche y no había nadie. Porque Unidad Ciudadana sabía que la tercera sección iba a tardar más por cuestiones constitutivas, históricas, porque la tercera sección tarda más, porque hay mas discusión en la mesa, mas traslado y una cantidad de cuestiones que hacen que tarde más. Después está toda la cuestión de película de Hitchcock de final cerrado.
-Con esta foto que ya tuvo su desenlace, ¿espera que vuelva a ocurrir una polarización tan cerrada y se repita un escenario de escrutinio provisorio tan tirante?
-Como organismo técnico decimos que esto salió muy bien y queremos que salga mejor. Que los resultados estén antes, que reduzcamos el margen de error de las autoridades de mesa en la manipulación. No nos ocupamos del telegrama, sino de reducir todos los incidentes que se pueda. Esto es lo que también quiere la Justicia Electoral. Ante eso hemos agregado 18 nuevos centros de transmisión entre ahora y octubre en provincia. Vamos a incrementar el numero de escáners en los centros de transmisión donde hemos notado que hubo una mayor afluencia de telegramas y por eso vamos a reforzar la transmisión con 75 nuevos escáners.
La composición socioeconómica, el nivel cultural de la gente que conforma las mesas también impacta. En algunos lugares los telegramas llegan primero, pero lo hacen porque el escrutinio de mesa fue fluído y no hubo incidencias, no porque haya manipulación. Eso ha sucedido en lugares donde hay cierta prevalencia de Cambiemos.
-¿Donde se ubica geógraficamente esa demora?
-En la tercera sección, claramente, y hubo dificultades en Mar del Plata, La Plata y grandes centros urbanos bonaerenses. También en Rosario, que esa noche fue otro de los escándalos, se rompió el escáner mas importante del centro de transmisión. Por supuesto que había todo tipo de teorías conspirativas. Por un lado se combinó la complejidad de esa elección, que llevó a una demora, y sobre llovido mojado, se nos rompió el principal escáner y aplicamos un plan de contingencia.
-¿Qué reformas de funcionamiento tendrá el Correo?
-Le pedimos al Correo que duplique las personas destinadas al escaneo, para que el procedimiento sea mejor. Eso ha sido confirmado para escaneo y envío. Hemos ajustado cuestiones logísticas con los rondines de las camionetas del correo, y también en el personal que va a buscar el telegrama para que cumpla estrictamente lo que dice la ley, cómo cerrarlo, firmarlo y trasladarlo, para evitar que en el sobre venga, como ocurrió en 100 casos, el acta de escrutinio que se usa en el definitivo y va a la Justicia. Cuando eso pasa y llega el acta de escrutinio nosotros lo excluimos porque tiene que ver con el escrutinio definitivo. Estamos buscando aprovechar esa información, sumarla y luego reenviar el acta a la Justicia para que disponga del documento.
-La Cámara Nacional Electoral (CNE) en sus acordadas pidió sistema de GPS para todas las camionetas de traslado, con el fin de georeferenciar sus rutas y controlar los recorridos. ¿Aplicaron ese cambio?
-Hemos usado como criterio general el mismo que se utilizó en 2015. Las vías troncales tienen un proceso de seguimiento. Y este año tanto los telegramas como las urnas, tienen que ser trasladados por un miembro del comando general electoral y un empleado del Correo, que tienen un spot para entrecruzar la información que nos da el comando electoral y el Correo. Eso le permite a la Justicia tener un tablero de control del servicio prestado tanto por el Correo como por el Comando General Electoral. No encontramos irregularidades a partir de esos entrecruzamientos ni delitos electorales y todos fue controlado además por los fiscales con competencia electoral.
-¿La paridad tan estrecha de las PASO puso en duda la capacidad del sistema electoral vigente?
-El sistema tiene dificultades, pero si quedan afuera 350 mil votos no se puede evitar. Lo que nosotros queremos es que no queden afuera esos 350 mil votos.
-A finales de agosto, cuando estalló la polémica, el Gobierno culpó a la oposición por el fracaso de la reforma electoral en el Senado. Sin embargo, hace pocos días, la canciller alemana Angela Merkel fue reelecta por cuarta vez mediante un sistema de boleta de papel sin ninguna utilización de técnicas electrónicas. ¿Se preparan para organizar las elecciones presidenciales de 2019 con la reforma y la Boleta Única Electrónica a nivel nacional? ¿Y, si no hay reforma electoral, manejan otras alternativas?
-La reforma política no es solamente el instrumento de votación, sino el cambio estructural de un sistema que tiene estas limitaciones y dificultades por sistemas mas seguros, confiables y rápidos. La boleta única electrónica puede ser una salida, pero pienso que la boleta única es la salida, y si fuese electrónica sería mejor. Creo que ésa es una discusión que nos tenemos que dar. La boleta única es la solución. Después vendrá el tamaño de la boleta, y si no sale la boleta única electrónica, una alternativa que puede funcionar, y que ya estamos experimentando, es la transmisión de los datos desde cada centro de votación. Se manda directamente desde la mesa, y se ahorra esa manipulación y recorrido logístico. Si prospera este modelo, serían los mismos fiscales partidarios y autoridades de mesa quienes transmiten directamente lo que escrutaron. Así transformamos al establecimiento en un centro de transmisión. En el caso de que no nos pongamos de acuerdo en el Congreso, sería el próximo paso en caso de que se siga votando con boleta de papel. La Cámara Nacional Electoral también apoya esta iniciativa. Lo pidió y lo sugirió antes, pero la logística era imposible de hacer, porque nos estábamos preparando para la boleta única electrónica y cuando no prosperó volvimos al plan B, que era el sistema anterior.
“Una alternativa que ya estamos experimentando es la transmisión de los datos desde cada centro de votación. Si prospera este modelo, serían los mismos fiscales partidarios y autoridades de mesa quienes transmiten directamente lo que escrutaron.”
-¿Es posible que si no prospera la boleta electrónica, en 2019 haya tantos centros de transmisión como centros de votación?
-En las PASO ya lo hicimos en 100 centros de votación. Para las legislativas de octubre lo haremos en 200 puntos. Todo dentro de la provincia de Buenos Aires, que es el territorio mas complejo. Luego sacaremos conclusiones. En la experimentación de las PASO el Correo ya nos entregó un informe sobre la conectividad y velocidad en la transmisión de los datos y ya lo tiene la CNE. Estamos en plena experimentación y no podemos dar ninguna conclusión, pero es interesante analizarlo y nos ahorraría mantener toda esta logística actual, donde el Comando General Electoral necesita 106 mil efectivos. Es como si fuéramos a la guerra. La transmisión por escáner nos da más seguridad y baja los costos. Igualmente creo que se tiene que discutir la reforma integral y, también, habrá que definir el rol del Poder Ejecutivo, o si se podría crear un ente autárquico y técnico.
-¿El Gobierno sigue analizando la posibilidad de crear un organismo electoral, a pesar del revés que sufrió la reforma en el Congreso?
-Eso está en el inicio de la gestión de la reforma, que tiene tres puntos: instrumento de votación, financiamiento y el ente. El instrumento tiene media sanción, y ya se ha anunciado públicamente la revisión del sistema de financiamiento privado de los partidos políticos. Está quedando en el tintero el tema del órgano electoral. En lo personal soy partidario de los sistemas mixtos, donde trabajan los poderes Judicial y Ejecutivo, porque sólo con el sistema judicial la gran pregunta es quién custodia a los custodios. Tiene que ser un órgano técnico, como lo hacemos en la DINE. Creo que hay un menú de posibilidades de mejora y estar abiertos a la tecnología, con la correspondiente seguridad que requiere esa tecnología.
-Además de los cruces por la reforma, en medio de la discusión sobre el escrutinio provisorio, recrudeció el debate sobre la pertinencia de las primarias. ¿Cree que esa polémica complicó aún más la virulencia de los cruces por el resultado bonaerense?
-El tema se puede plantear en cualquier momento, pero cuando tuvimos las primeras reuniones con los partidos políticos para organizar las primarias, la mayoría me decía que no querían tener más PASO. En lo personal creo que las PASO pueden ser un instrumento interesante. A lo mejor habría que repensar algunas instituciones, como las PASO que utilizamos desde 2009. Deberíamos hacer un balance para mejorar estos mecanismos que son buenas ideas. A lo mejor hay que ajustarlas, como el caso de la distribución de la pauta para las fuerzas políticas.
[HOY] junto a las agrupaciones políticas realizamos una evaluación sobre el escrutinio provisorio de cara a las elecciones del 22 de octubre pic.twitter.com/NYaulUf5kh
— Fernando Alvarez (@FdalvarezOK) September 14, 2017
-La saturación publicitaria de las primarias también fue un punto de discordia. ¿Que propone?
-Creo que la solución seria que las agrupaciones conserven las cuotas de difusión que tuvieron en las PASO. Con eso bajamos el bombardeo de publicidad y a la vez evitaríamos una saturación de la difusión, pero garantizamos que quienes pasaron el 1,5% mantenga su cuota publicitaria.
-Veinte días después del escándalo del escrutinio provisorio de las PASO, cuando concluyó el definitivo, hubo información cruzada sobre los resultados de la provincia de Buenos Aires. Algunos medios tuvieron información que luego fue corregida por la Cámara Nacional Electoral. ¿Qué sucedió?
-Nosotros no lo informamos. Es un tema de la Justicia. En la Provincia hay un solo juzgado, que es el juzgado federal de La Plata con competencia electoral (a cargo de Juan Manuel Culotta). Creo que a lo mejor, no quiero dar una opinión, pero a lo mejor, tal vez hizo un poco de ruido que comenzaran a circular datos que no se sabia de donde salían. Bueno, a lo mejor es una cuestión que habría que pensar, pero que cobró relevancia por la escasa diferencia. Lo habitual es que la tendencia queda marcada en el escrutinio provisorio y quince días después ni siquiera sale en primera plana. Pero nosotros le pedimos a la CNE que durante la jornada electoral ellos se encargaran de informar a la opinión publica. Creemos que no correspondía que lo hiciésemos nosotros y fue muy positivo, para que no haya un cono de silencio. Como el escrutinio definitivo es una parte del proceso que esta en manos de la Justicia electoral, compuesta por 24 juzgados con un órgano superior del fuero, que es la CNE, nos pareció pertinente que lo comunicaran ellos y no nosotros.
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