El costo de las relaciones domésticas
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El caso del ministro Triaca y Sandra Heredia, además de poner en discusión distintas irregularidades, permite ver cómo se construyen –y dinamitan- la confianza, la lealtad y la barreras de clase entre los empleadores y empleadas domésticas. Sin meritocracia de por medio, la proximidad afectiva del ámbito privado se desplazó al mundo público: Sandra terminó como interventora de un sindicato. Cuando la dimensión de lo íntimo entra en conflicto, la ruptura laboral puede volverse una espiral imparable.

Fotos de interior: Capturas de TV y Off the record (La Nación +).

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