Los 60 minutos que cambiaron la historia

La sesión llevaba más de veinte horas. En las últimas cinco el pronóstico de votos se había estabilizado. El no tenía ventaja de dos. La suerte del proyecto para legalizar el aborto parecía sellada.
De repente, un grito cruzó la sala de periodistas de la Cámara. ¡Miren el tuit de Ziliotto!, exclamó una colega. A las 8:11, el diputado de La Pampa anunciaba que cambiaba la historia. ¿Qué había pasado en el medio? ¿Por qué, como anunciaba en su tuit, los pampeanos Melina Delú y Ariel Rauschenberger, habían decidido no sólo no votar en contra, sino votar a favor y garantizar la media sanción?
Cuando a minutos de las 4 de la madrugada, el tucumano Facundo Garretón anunció que rechazaba el proyecto, a pesar de que la encuesta virtual para definir su voto había sido favorable a la legalización, ya no quedaron indecisos. El resultado era negativo: 128 en contra, 126 a favor y 1 abstención. Las caras de los que impulsaban la legalización lo decían todo. Detrás del cansancio, la tristeza y la desesperación. Llovieron, como último recurso, los pedidos públicos y privados al presidente Mauricio Macri y Marcos Peña para que intercedan. Para que el Gobierno se convierta en el héroe. La respuesta fue el silencio.
A las 7, la jujeña Carolina Moisés, del bloque Justicialista, se lo fue a preguntar directamente al presidente de la Cámara, Emilio Monzó. ¿Van a hacer algo?. Otra vez: No.
Ya sin esperanzas, Moisés aprovechó el desayuno que en ese momento comenzaba a ofrecer la Cámara para los diputados y se juntó a charlar con dos de sus compañeros de bloque: Eduardo Bali Bucca y quien terminaría siendo, sí, el héroe: Sergio Ziliotto. Les explicó la situación. Bucca ensayó una lectura política: Esto es otra vez entre Cristina y Macri. El que levante dos votos en contra, se lleva el crédito político. A Ziliotto se le ocurrió algo. Sabía que Rauschenberger no era un voto firme en contra del proyecto. ¿Y si le pedía a su gobernador y jefe político, Carlos Verna, que interceda para darlo vuelta? Le ofrecería el reconocimiento que, a su juicio, CFK y Macri parecían rechazar. Ya eran las 7:30.
El resultado es conocido y fue mejor de lo que los diputados esperaban. Nunca se imaginaron que Verna ofrecería también el voto de Delú. Ziliotto nunca volvió al comedor adonde desayunaban. Agarró el teléfono, posteó la noticia de la mañana y le mandó un whatsapp a una periodista: Mirá mi tuit. Eran las 8:11. Había cambiado la historia.