Los lácteos lideran la suba de precios y el consumo cayó al nivel más bajo desde 2003
Martín Grosz,clarin.com

Con su poder adquisitivo muy deteriorado por la inflación, las familias argentinas recortaron gastos, y no sólo “gustitos” superfluos. Para que la plata alcance, millones de hogares debieron resignar incluso las compras de lácteos, alimentos esenciales de una dieta saludable. Y los limitaron con una intensidad que sólo encuentra antecedentes cercanos en la megacrisis de 2002 y 2003.

Estadísticas recientes del Ministerio de Agroindustria muestran que en 2016 el consumo de los principales lácteos sufrió un desplome récord, comenzando por el de leche líquida. Según los datos oficiales, cada argentino tomó cuatro litros menos de leche que un año antes, con una caída del 9,2%. La ingesta por persona se redujo así a 40,1 litros anuales -unos 101 mililitros diarios, menos de media taza-, el nivel más bajo desde 2003.

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