Podemos desbarrancar por un tuit apresurado
Miquel Molina, clarin.com

01/12/12

Dejando a un lado su habitual registro humorístico, Julian Barnes (Leicester, 1946) ha novelado la angustia que causan en la vida propia y en la de las personas cercanas las decisiones erróneas del pasado . Avanzada la sesentena, Barnes, igual que otros autores de su generación, se ha lanzado a dialogar con ese amigo inesperado que hacemos a partir de cierta edad y que nos acompañará fielmente hasta el fin de los días: el propio pasado.

El sentido de un final (Anagrama /Angle) narra los días en que Tony Webster, también cumplidos los sesenta, cree vivir un armonioso retiro interior que se basa en cierta intrascendencia … para descubrir de repente, con horror, que el pasado que creía sellado es capaz de abrirse para abocarlo a abismos de remordimiento. Una herencia y unos textos que se refieren a su relación con una novia lejana tienen la culpa de tanto pesar.

Al lector le asaltarán dudas sobre su propio pasado y sobre qué palabras fue capaz de pronunciar o escribir creyéndolas inocuas pero que, en realidad, hicieron daño a las personas a las que iban dirigidas . Barnes novela ahora el sentimiento de culpa.

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