Repsol había contratado como lobbista a Alberto Fernández
Roberto Caballero, tiempo.infonews.com

La noche del lunes 16 de abril, pocas horas después de que el Poder Ejecutivo presentara el proyecto de ley para expropiar las acciones de YPF a la multinacional Repsol, en el programa Desde el llano de TN –señal del Grupo Clarín–, estaban frente a frente el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, que se mostraba perturbado por la medida (“Me preocupa el modo y la forma como el gobierno toma la decisión. Me recuerda cuando se tomaron los fondos de pensión. La medida fue vista como casi confiscatoria y aquí sucede algo parecido… La presidenta pudo haber intentado una conversación con los accionistas de YPF”), y el periodista “profesional” Joaquín Morales Solá, con gesto aun más sombrío. Hasta aquí lo evidente. Una charla melodramática, con clima de velorio, en la que una medida oficial que cuenta con una aprobación social y política inédita, era rechazada por dos implacables opositores al gobierno. Ninguno de los dos, sin embargo, le dijo a la audiencia esa noche que cuando hablaba el Fernández político también lo estaba haciendo el Fernández contratado como consultor a un costo –IVA no incluido– de 25 mil pesos mensuales “en el área de comunicación estratégica y asuntos públicos” por la empresa Repsol, desde octubre de 2011, según datos de la propia firma. Algo así como un jefe de Gabinete privatizado por la petrolera, que aparecía en el programa de Morales Solá como insospechado y sensato ex funcionario K para generar opinión favorable hacia la petrolera, víctima supuesta de una terrible “confiscación” por parte del gobierno. Una operación comercial de notable envergadura revestida, en este caso, de desinteresada intervención mediática. Pero eso no es todo. El periodista “profesional” Morales Solá tampoco les blanqueó a sus televidentes que su otro yo, el Morales Solá titular de la sociedad anónima JMS & Asociados, embolsa 11 mil pesos mensuales de la misma Repsol que emplea a Fernández como publicidad para su programa. ¿Acaso para callarse y no decir al aire que el ex jefe de Gabinete, a quien tenía como invitado, es prestador de “servicios de consultoría estratégica para el desarrollo de materiales de actualidad política parlamentaria y seguimiento de proyectos en el Congreso Nacional” de la petrolera, según consta en el contrato celebrado el 30 de septiembre de 2011 en el edificio de Macacha Güemes 515, donde funciona YPF? El periodista “profesional” Morales Solá, que se ganaba la vida en la dictadura censurando a Caloi y su tira Clemente tiene todo el derecho a tener una pyme que les factura a las empresas sus servicios. Por lo que dice o deja de decir. En la misma tanda eso está asumido, al fin de cuentas, y sus televidentes prevenidos. No sería tan grave lo del conductor de Desde el llano. Lo de Fernández, en cambio, permite interrogarse sobre lo genuino de ciertos discursos políticos en tiempos de confrontación del Estado democrático con las corporaciones, tanto nacionales como extranjeras. Es un buen puntapié para la discusión profunda, teniendo además otros elementos sobre la mesa. Como los que siguen.

Un día más tarde, la Unión Europea, con la firma de Alfonso Díaz Torres, jefe de su delegación en Argentina, envió una carta al editor general de Clarín (dueña de la señal TN, donde Fernández y Morales Solá habían tratado de instalar la recuperación de las acciones como una “confiscación”), Ricardo Kirschbaum, desmintiendo la tapa del diario del mismo lunes 16, que decía: “La Unión Europea viene al país para reclamar por YPF”. La nota interior, de páginas 3 y 4, era acertada, pero no ese titular principal de portada: “Esta delegación quiere aclarar y desmentir tal afirmación que puede inducir a creer en forma incorrecta de la llegada de una misión de la UE ad hoc para tratar dicho tema (la nacionalización del 51% de la petrolera) cuando en realidad se trata de la reunión anual de la Comisión Mixta (…) que se celebra todos los años, alternativamente en Bruselas y Buenos Aires, habiéndose decidido las fechas de este encuentro en Buenos Aires hace ya varios meses (…) Por todo ello, y en aras de la transparencia e información fidedigna, le agradecería que aclarara en su diario lo que antecede.” Era el segundo papelón de Clarín en una semana. Ahora la UE los desmentía, antes había sido nada menos que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, sorprendido por la manipulación informativa del grupo de Héctor Magnetto sobre su encuentro con Cristina en la Cumbre de las Américas.

El error de Kirschbaum no parece un error. Más bien, el traslado de asuntos gananciales al ámbito del diario, con algo o mucho de voraz impericia. Ocurre que su mujer, la arquitecta Silvia Marta Fajre, cobra 15 mil pesos por mes de la empresa de Antonio Brufau, también como consultora en el área de Comunicación, según datos de la propia firma. La información, por demás, es pública: la ex ministra de Aníbal Ibarra admitía en su currículum que era asesora de YPF. En cuánto habrá influido la relación marital con su contrato es un misterio que parece alimentado por el prejuicio. A decir verdad, Fajre es una profesional destacada en su ámbito y las tapas de Clarín que benefician a la empresa que la contrata por 180 mil pesos anuales son responsabilidad funcional de su marido, y no de ella. Indagando más sobre la relación de Clarín con la petrolera hoy enfrentada con el gobierno kirchnerista, surge de los datos contables de la multinacional a los que tuvo acceso este diario, que Julio Ivnisky es otro de los empleados por Brufau & Cía en el área de Comunicación y Asuntos Públicos de Repsol-YPF. Su último contrato, rubricado por seis meses el 30 de diciembre 2011, precisa que el “consultor percibirá la suma de 10 mil pesos mensuales –IVA no incluido–.” Y agrega que “el consultor tiene la experiencia, la organización y los medios necesarios y adecuados para satisfacer los requerimientos del cliente”, es decir, Repsol. Desde 1978, el mismo Ivnisky aparece como empleado de Arte Gráfico Editorial Argentino (AGEA), sociedad editora de Clarín. El propio archivo del diario atribuye a Julio Blanck, actual editor jefe de la publicación, el nombre real de Julio Ivnisky. Quizá no se trate de la misma persona. Sucede cuando alguien firma con seudónimo sus notas. Ahora, el consultor Julio Ivnisky piensa igual que el periodista Julio Blanck, si se toma en cuenta la columna escrita por este último en Clarín el 20 de abril, bajo el título: “Cristina va por YPF mientras la oposición hace cuentas chicas”. Escribió allí Blanck: “Si el Gobierno tenía un plan para recuperar el autoabastecimiento de energía que supo perder, no se lo conocía. Y todavía hoy escasean las respuestas sobre el futuro. Intervenida y camino a ser expropiada, YPF representa poco más de un tercio del mercado de la energía en el país. Pero la crisis del sector es integral y está puesta en evidencia por la necesidad de multimillonarias importaciones de combustible, generada en espiral creciente durante la administración de Cristina Fernández de Kirchner.

Si las alianzas y las herramientas se cambiaron abruptamente porque las necesidades de caja, mucho antes que la ideología, impulsan nuevos paradigmas, nadie se hace cargo de los tropiezos del pasado inmediato. ‘Las políticas fueron exitosas pero insuficientes’, atinó a explicar sin mucha convicción ante los senadores Axel Kicillof, estrella en ascenso irresistible.

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