Mariano Rodriguez

Ni una palabra de los contenidos

El otro día, ponele el martes, miré por primera vez ese programa de Canal 7 que se llama “6, 7, 8″ o algo así. El programa kirchnerista de canal 7 que hace el mismo mercenario de TVR (ese que en el conflicto con el campo decidió que era mejor pegarle al gobierno). Barone y S. Russo son como los Kunkeles de ahí y después está el resto que acompaña cual comparsa (salvo el pibe alto y flaco que estaba con Guinzburg que me pareció muy lúcido). Lo conduce la ex-Lanata Ma. Eugenia Oliván, que tiene voz medio fea pero nada grave. La cosa es así: invitaron para hablar a Torcuato Di Tella y el tema del día era la Ley de Medios y el tratamiento que le dan los mismos, con un eje centrado, obvio, en lo que dice (en lo que NO dice) Clarín al respecto. Hasta ahí todo bien. Sigue la línea de predicar a convertidos de la política comunicacional del kirchnerismo pero bue, tampoco está taaan mal eso, no?

Entonces, lo invitan al viejo que está bastante gagá como para que, entre gente del palo, gente como uno, le pegue a Clarín, alabe al gobierno, le tire flores a la Ley de Medios, bardee a la oposición, etc. El formato está ahí dispuesto para eso. El programa espera eso de él. Qué hace el viejo? Exactamente lo contrario. Dice que no la leyó, pero que le parece que está de acuerdo con los grandes lineamientos de la ley, pero que no es ahora el momento de tratarla. Que hay que esperar a que se renueve el Congreso después del 10-D, que estos legisladores no tienen legitimidad porque el gobierno perdió el 28-J. Nada nuevo argumentalmente (es re choto este argumento, aclaro mi posición). Lo novedoso era quién lo decía.

Clima de mierda en el piso y todo en vivo. Barone lo cruza, le dice que “nadie le impone los tiempos al gobierno” (sic! los Kirchner son la vanguardia para nosotros los kirchneristas, se sabe). El viejo tranqui, como si nada, ni le contesta. Mandan otra nota al aire: las tapas de Clarín quasi-fascistoides como esta que ya es histórica, las notas del Diario que le pegan a los K con todo lo que pueden. En suma, la obscenidad de la bronca del Grupo. Vuelven al piso. Todos despotrican contra Clarín, “que cómo miente”, “que qué barbaridad”, “qué descarados que son”. Le toca el turno al viejo DiTella. Y manda, casi increpando a la Oliván que le pregunta su opinión: “Qué quieren qué diga? A mí no me gusta lo que dice La Nación, no me gusta lo que dice Clarín. No estoy de acuerdo con nada de lo que dicen del gobierno, al que apoyo en un montón de cosas. Pero que Clarín y los medios digan lo que quieran.” Punto. Van al corte.

Nada. Eso. Me pareció justo lo que dijo. Guarda, muchachos. No caigamos en la kunkelización del issue, en poner el eje en el contenido de las cosas que dice o deja de decir el Grupete. Que digan las barbaridades que quieran. No nos enrosquemos en los contenidos. En varios blogs que recorro, y algunos que son muy buenos, se viene respirando me parece ese clima medio pesuti. El eje tiene que ser otro: que estos tipos son casi monopólicos, que en ningún país desarrollado eso es legal, que tienen como 300 empresas, que eso lacera la liberta de expresión, etc. Ni una palabra de los contenidos.

Los autoritarios son ellos. No nosotros. No les demos de comer al chancho.