15 de septiembre de 2012

Mediodía del sábado, estas son las noticias

Primero, tapas.

Leemos a De la Serna, quien se refiere a la marcha del jueves y afirma que desde hace varias semanas llegaban mails convocando a la movilización, los cuales tenían remitentes desconocidos e impedían una respuesta. Indica además que los medios comentaron unánimemente la disparidad de temas que fueron abordados por los manifestantes, y concluye argumentando que la clase media históricamente ha representado una exaltación del individualismo. Sobre la manifestación leemos también “relato y cacerolas“, el intento de capitalizar la marcha por parte de los dirigentes opositores, y las declaraciones de funcionario del gobierno al respecto.

Zaiat cree que la posesión de dólares billetes es una obsesión de un sector de la población, y un efecto derrame de ese deseo irreprimible es también la obsesión de los economistas sobre el nivel del tipo de cambio. Distinguir la situación de las actividades por el nivel de productividad y la intensidad de su mano de obra permite un análisis más estilizado del nivel del tipo de cambio, para lo cual se requiere sintonía fina, lo opuesto a una fuerte devaluación lisa y llana como recomiendan la ortodoxia y parte de la heterodoxia. El desafío, agrega Zaiat, se encuentra en cambiar esa historia con final conocido. Esta es la compleja tarea de la política económica con un tipo de cambio administrado y un plan de sustitución de importaciones: preservar la competitividad externa de actividades vulnerables, para lograr ya no sólo distanciar la restricción externa, sino neutralizarla en forma definitiva.

Además, YPF firmó un acuerdo con la estadounidense Chevron para la exploración de Vaca Muerta; la ANSES aclaró que   los trabajadores no cambiarán de escala para el cobro de la asignación universal por hijo, y el empleo no registrado se estancó en34,5%. Para terminar, a la mañana, un guarda de la línea Mitre fue herido con un arma blanca por dos pasajeros que no tenían boleto. Los trabajadores del ramal decidieron decretar un paro y luego se sumó el Sarmiento. Si bien hoy y mañana no habrá medidas, el lunes podrían continuar.

En la Tribuna de Doctrina, la editorial afirma que  desde hace muchos meses se ha venido instalando en el país una política de persecución y de miedo, en el marco de la cual quien no piensa como el Gobierno es censurado y perseguido por las autoridades. La manifestación, dicen, tuvo consignas tan claras como apartidarias: se reclamó por la inseguridad creciente y la “galopante” inflación, por el rechazo a la reforma constitucional, por ponerle freno a la corrupción y por los efectos nocivos del cepo cambiario. Un poco más reflexivas aunque no por ello más certeras son las opiniones al respecto de nuestro amigo Pagni, quien sostiene que la crisis que padece el sistema político desde 2001 sigue abierta y que el cacerolazo del jueves fue su última manifestación. La indignación de las multitudes que se volcaron a las principales plazas del país sería el síntoma de una deformación: Argentina está regida por una democracia muy poco competitiva, en la que el que manda está separado del que debiera limitarlo por un abismo electoral de 37 puntos. No obstante, indica que si el kirchnerismo no supera su adicción a la polarización cuando las circunstancias se están modificando quedará enfrentado a una escena más compleja. Pero, atenti: más allá de los arreglos de cuentas que la rebeldía de las capas medias provoque en el oficialismo, a ningún actor de la vida pública el cacerolazo interpela más que a la oposición, ya que el malestar de las plazas refleja una aritmética electoral. En esto último sí coincidimos con Pagni. En octubre pasado el 46% del electorado que no votó por Cristina, careció y carece de una dirigencia política que le ofrezca un liderazgo, que la interpele con una organización y una narrativa que exceda un consenso del 17%. En lo que no coincidimos con el autor es que luego de las ruinas del bipartidismo atemperado que reinó entre 1983 y 2001 se levantó una hegemonía, un “unicato” que se sustenta más en la falta de alternativa que en el fervor plebiscitario que suscita. Nada más cercano a una expresión de deseo y nada más lejano a la realidad que eso. Y Pagni lo sabe. Ahí está el estigma del 46%. La falta de alternativa es sólo un condimento (por cierto, insoslayable) del plato principal, que es, justamente, el fervor de un proyecto político que otorga derechos a quienes nunca lo tuvieron, y esmerila, no sin inconvenientes, los privilegios de aquellos que naturalizaron los corolarios de una sociedad injusta.

Además, Fidanza refiere al “sonoro regreso de los huérfanos”, y Olivera sostiene que Moreno y De Vido pierden poder e influencia, mientras Kicillof se entroniza como el “niño mimado” de la Presidenta.

Pasamos a Clarín. Roa describe la evaluación del gobierno sobre el cacerolazo del día jueves y afirma que la negación y el ataque a quienes se manifestaron fue la línea general. Oña critica el manejo de la economía por parte del oficialismo al sostener una política inflacionaria. El Diputado Amadeo afirma que la educación atraviesa un momento sumamente crítico según revelan datos cuya fuente no cita, en particular en lo que hace al ausentismo docente y a la “fuga de los estudiantes pobres de la escuela pública a la privada”. Lanata interpreta que el objetivo de los caceroleros fue mejorar la democracia exigiendo el fin de la corrupción, fortalecer la división de poderes, no tener miedo y rechazar la reelección. Destaca, a su vez, que todo fue realizado en paz y que los que se movilizaron eran sectores de clase media y media baja.

En Tiempo Argentino, Ragendorfer analiza un artículo publicado en el diario Clarín el día jueves 30 de agosto, acerca del  comerciante Horacio Román, quien habría sufrido 10 robos. En Clarín no se daba cuenta que el damnificado era un ex diputado provincial, lobbista de la policía durante décadas en el poder político, al punto de ser considerado un jefe en las sombras. Dearriba se pregunta si la marcha del jueves implica un nuevo quiebre social o si es una reiteración de las anteriores, comenzando por las de apoyo al campo con la 125. Sintetiza que se trata de un malestar con el gobierno por las políticas que despliega, tanto por la AUH como la restricción al dólar. D’Elía afirma que la convocatoria del jueves fue un fracaso en términos numéricos, no superando las 15.000 personas, a pesar del apoyo del grupo Clarín. Esta situación implica que la marcha no necesita de una contramarcha y que estos sectores no tienen traducción política unificada. El Chino Navarro señala que la manifestación fue numerosa y que debe ser tenida en cuenta a pesar de algunas consignas sin fundamentos como “la dictadura K” o el “autoritarismo”. Además, indica que la protesta fue dirigida a todo el campo político: a la oposición por su ineficacia para construir una alternativa y recoger estos reclamos; pero al mismo tiempo interpela al gobierno por lo que falta hacer, aunque a veces esa falta, esa materia pendiente, no es claramente definida.

Cerramos Tiempo Argentino leyendo algunas observaciones de Jésica Plá, nieta de Norma Plá; un nuevo análisis de las cacerolas, los medios y la oposición, y algunos párrafos respecto a la asignación universal, el salario familiar y ganancias.

Finalmente, en Perfil , Fontevecchia señala que una interpretación del kirchnerismo es que con los cacerolazos no pasó nada electoralmente relevante porque quienes se manifestaron fueron los mismos que nunca votaron ni votarán por el kirchnerismo. Pero aun aceptando que el voto de esta minoría nunca fuera para el Gobierno, agrega, sería un error para el oficialismo minimizar el efecto electoral que tienen las imágenes de quienes se movilizaron, sobre todo en aquellos que no fueron a protestar. García subraya que la última y “formidable” manifestación colectiva de esta semana fue un cataclismo imprevisto para los “meteorólogos” del Gobierno, pero también de la oposición. Con todo esto, dice, se desmoronó el intento por perpetuar a la mandataria, el proyecto de Cristina Eterna. Y Artemio asegura que el derecho a comunicar de la Presidenta es obviamente indiscutible, mientras que hacerlo por cadena nacional significa un atributo que le corresponde no sólo por su investidura, sino fundamentalmente por las condiciones de la coyuntura política nacional modelada por el cerco mediático al que es sometida la palabra presidencial. Coincidimos con él en que esto es agravado por la opacidad explícita que le asignan los medios opositores a la comunicación de la gestión de gobierno.

Algunas breves:

Un recorrido internacional: represión sistemática a homosexuales en Irak; en Francia están a favor del impuesto a los millonarios; “palizas en Barcelona“; día de ira antioccidental en el mundo musulmán; protestas en Madrid contra los recortes, y Al Qaeda llamó a matar a diplomáticos estadounidenses. Como siempre, la información y las encuestas sobre las elecciones presidenciales en Estados Unidos, al día.

Nos despedimos con Pulp haciendo Common People. Buen sábado.

 

 

Un comentario a “”

  1. lo de Federico Montero en Tiempo Argentino nencionado en esta entrada se digno de ser leido,como interoretacion de lo sucedido en la manifestacion de repudio al gobierno,

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