Tavos

Todo lo que quiso saber sobre AEDA y su Congreso y nunca se animó a preguntar

Se viene el Congreso Anual 2009 de AEDA.

¿Lo qué? AEDA, la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina, fundada el año pasado, sigue creciendo día a día y la semana que viene va a tener el evento más grande de su corta vida: el congreso 2009, que se realizará el 24 y 25 de agosto en el Centro Cultural Caras y Caretas, Venezuela 330.

Aprovechando la oportunidad, creo que vale la pena contar un poco de qué se trata todo esto, armando las preguntas frecuentemente realizadas (fuck).

¿Qué es eso de AEDA? Como reza flamante página web -http://www.congresoaeda.com.ar-, AEDA surge como un proyecto generacional de un grupo de profesionales jóvenes que considera necesario fortalecer un modelo económico productivo como así también articular un nuevo pensamiento, que dé a luz renovadas ideas y perspectivas, a fin de conformar una agenda de largo plazo para avanzar en un cambio estructural. El objetivo: la consolidación de una sociedad incluyente y un sendero de industrialización.

En la actualidad, AEDA está compuesta por más de 100 asociados de distintas ramas académicas: economistas, sociólogos y politólogos, entre otros. Esta mirada multidisciplinaria sostiene que el desempeño económico de estos últimos años permite vislumbrar la existencia de una oportunidad para que la Argentina viva una etapa de desarrollo económico sustentable. Es en este marco en el que debe darse la discusión de ideas para desnaturalizar los principios que sustentaron las políticas económicas que llevaron a nuestro país por un sendero de exclusión social, desindustrialización y desempleo.

Pero, y eso del Congreso, ¿para qué se hace? En primer lugar, generar un ámbito de discusión y reflexión en torno a la producción científica y analítica de reciente producción en el campo del desarrollo social y económico de Argentina. También generar la oportunidad de enriquecer estas discusiones y reflexiones con los aportes de investigadores de destacada actuación internacional. Asimismo, buscamos profundizar los lazos de una red de investigadores y profesionales que desarrollan actividades y contribuciones dirigidas a identificar, analizar y formular propuestas de solución en el campo del desarrollo social y económico. Facilitar la divulgación de un conjunto significativo de producción científica y técnica en el campo de la economía política ha sido también uno de los aspectos que apostamos cubrir con esta actividad. Y adicionalmente, producir una compilación de los trabajos desarrollados en los últimos años vinculados a la economía política del desarrollo argentino.

Ok, arman un Congreso. Pero, un Congreso sobre qué? La identidad temática de este primer Congreso de AEDA ha quedado sintetizada en el título que hemos elegido: “Oportunidades y Obstáculos para el Desarrollo de Argentina. Lecciones de la post-convertibilidad”. Y a partir de esta propuesta hemos recibido contribuciones que abordan los diversos temas medulares de la economía argentina: Estructura productiva, Inserción internacional, Mercado de trabajo, Crecimiento y distribución del ingreso, Respuesta estatal y privada frente a la crisis financiera internacional, América Latina y los nuevos modelos económicos, Estabilidad macroeconómica y política económica, El rol del Estado y el desarrollo.

Muy lindos los temas, pero quién va a hablar de todas esas cosas?

Ufff, un montón de gente. Bernardo Kosacoff, Roberto Frenkel, Fernando Porta, Aldo Ferrer, Enrique Arceo, Marta Novick, Eduardo Basualdo, Mercedes Marcó Del Pont, Martín Abeles, Eduardo Curia, Claudio Lozano, Gabriel Yoguel, Matías Kulfas, Ricardo Aronskind, Fernando Peirano, Alejandro Vanoli, Iván Heyn, Nicolás Arceo, Paula Español, Valeria Arza, Alfredo Iñiguez, Axel Kicillof, Guillermo Anlló, Daniel Kotzer, Andrés Tavosnanska, Andrés Wainer, Ariana Sacroisky, Martín Rapetti, Oscar Madoery, Ramiro Manzanal, Alejandro Fiorito, Mariana González, Carlos Bianco, Victoria Castillo, Andrés Asiaín, Federico Bernal y varios más.

Bien, no? Nos vemos ahí entonces. 24 y 25 de agosto en el Centro Cultural Caras y Caretas, Venezuela 330.

Que te quedaron más dudas? Para eso está la nueva página del congreso. http://www.congresoaeda.com.ar

No alcanzó

En el primer año de vida de Homoeconomicus, una de las cosas que hicimos que más repercusión tuvo fue el análisis de la distribución del ingreso. No habíamos inventado nada, simplemente apretamos un poco los datos y armamos nuestros hechos estilizados, que un domingo decoraron la contratapa del Cash.


En ese momento, decíamos esto:

1. Durante la década infame el 50% más pobre cedió parte de su ingreso al 50% más rico, siendo las pérdidas más grandes mientras más pobre y las ganancias mayores mientras más rico.
2. De los 5 deciles perjudicados durante la convertibilidad, los 3 menos pobres se embarcan en una recuperación parcial en la post-convertibilidad.

3. El 20% más pobre sigue en la miseria absoluta en la que quedó tras el maravilloso anclaje del tipo de cambio.

4. La clase media-alta está de fiesta: los deciles 6 al 9 ganan fuerte participación en los ingresos
5. El 10% más rico del país parece haber vuelto a comerse la misma porción de la torta que hace 10 años, después de haber logrado llevarse bastante más durante estos años. Esperemos se consolide su caída, o por lo menos no vuelva a subir.

6. La explicación de la históricamente alta brecha de ingresos entre el primer y el décimo decil no se explica por aumentos de ingresos de los más ricos, sino por la caída constante del 10% más pobre.


Corolario:
La década menemista dejó afuera del país a media población. Parece estar recuperándose un 30%. El modelo K no parece estar ocupándose del 20% más pobre.
Si me preguntás, yo diría que ese es el target número uno adonde debería apuntar la política social del gobierno. Proveer un ingreso mínimo a esa parte de la población que va a tener serias dificultades para reinsertarse en el mercado laboral -sin importar a que tasa se crezca- y servicios de salud y educación que aseguren en conjunto un nivel mínimo de vida para ellos y las posibilidades de salir del pozo para sus hijos.

A medida que fue pasando el tiempo, cada día fuimos teniendo menos estadísticas [y menos inspiración], por lo que ciertos análisis fueron mermando. Pero siempre se puede volver. Como todos saben, las segundas partes nunca son demasiado buenas, por lo que esta vez el análisis no lo haremos con datos oficiales, sino con las estimaciones que hizo [vaya uno a saber cómo] Artemio.

Así que, manteniendo en mente los hechos estilizados del 2003-2007, ahora vamos con los del 2007-2009…

1. El 50% más pobre de la población ha dejado de mejorar su participación en el ingreso desde el año 2007. De manera análoga, el 50% más rico ya no ve peligrar su jugosa porción de la torta.

2. El 20% (30%?) más pobre la sigue mirando pasar: consolidó en la Posconvertibilidad una participación en el ingreso que resulta aún menor a la de los gloriosos noventa.

3. El 10% más rico del país sigue degustando anualmente una porción del ingreso igual a la que ingería durante los noventa.

Corolario:

Pasado el impulso inicial, el kirchnerismo parece haber agotado su capacidad de redistribuir el ingreso. Los últimos dos años muestran una consolidación de una pauta distributiva similar a la que regía en el país a fines de los años noventa, es decir, muy regresiva. En el período 2007-2009, las mejoras en el nivel de vida de los sectores populares (si es que las hubo) parecen haber descansado principalmente en el “efecto derrame”, por lo menos mientras la economía seguía creciendo (hasta tercer trimestre del 2008). Sigo pensando que el mejor resumen de la pauta distributiva de los últimos años del kirchnerismo lo hizo la Revista Barcelona: “La redistribución ya se hizo. Lamentablemente no alcanzó para los pobres”.

Mientras tanto, seguimos con las cooperativas, monotribustistas y sarasa, en lugar de pensar en serio planes para los pobres.

Para mañana

Se que es medio tarde, ya faltan unas pocas horas. Pero por las dudas te lo mando igual. No se al final que decidieron, si sale o no sale. Si fue todo un bluff o si lo anuncian mañana. Sí, es verdad, tampoco va a ser un panfleto bancando la medida. Ya me cuesta confiar en que va a ser mínimamente bien instrumentado. Por eso te dejo esto nomás, un humilde aporte. Fijate si te sirve.

En la comercialización de granos hay mucha guita. Manejan volúmenes impresionantes y muerden un margen de todo lo que pasa por allí. La concentración en pocas manos les permite comer de la torta agropecuaria.

En el 2007 se exportaron 36,5 millones de toneladas de granos [datos de sagpya]. Los principales fueron maíz con 14 millones, soja con 11 y trigo con 9. El resto suma un millón y medio más.

Lo interesante es ver quién maneja este negocio.

Les pego dos gráficos con las exportaciones por empresa.

Impresionante, no? Siete empresas manejan el 86% de las exportaciones de granos del país. Son todas empresas grandes. Y si, maravillas del discurso antiimperialista, son todas multinacionales.

Anotá: la nueva empresa estatal va a competir en la comercialización con siete empresas multinacionales. El comercio internacional de granos argentino no lo maneja ni Buzzi ni De Angeli ni sus pequeños productores. Lo manejan Cargill, ADM, Bunge, Nidera, Dreyfus, Toepfer y Noble. Entre todas exportaron en 2007 31 millones de toneladas sobre un total de 36. La “agencia del siglo XXI” va a romper el oligopolio de los grandes traders extranjeros y, por ende, volver a poner en manos argentinas la renta que hasta ahora es apropiada por, más que nada, yankis. [Si ya está decidido radicalizar, luego de decir esto podés quemar una bandera yanki en el acto].

Eso. Decí que son todas empresas muy grandes y que son multinacionales. Repetilo hasta el cansancio. Una y otra vez, que total es verdad. Que querés que el trabajo de los argentinos quede en manos argentinas. O algo parecido. Fijate si lográs que la palabra multinacional salga en la tapa de algún diario. Aunque sea de los tuyos. Si viene poco encendido el discurso y no lográs ni que toquen los bombos, probá con lo de la bandera. Pero decí lo de las multis. Que resuene. A ver si lográs que a tres o cuatro de caballito les de un poco de cosa golpear la cacerola para defender a Cargil, ADM y Bunge. Yo haría eso.

Bueno. Si al final no sale no importa. Guardalo por las dudas. En este país de locos, quién te dice.

Volveré y seré keynesiano

El combo recesivo que se está devorando la economía argentina es de tamaña importancia. Sabroso para algunos, ya le está generando un buen dolor de panza a otros. Ya se venía gestando hace un tiempo, pero recién ahora tomó las dimensiones como para impactar de manera visible, todo gracias a la contribución del plato principal, la conocida por todos y entendida por ninguno crisis financiera.

Con términos de intercambio en su nivel histórico y con serias dificultades para hacer políticas contracíclicas [renta extraordinaria en manos privadas, de muchos actores, esto no es Codelco con el cobre], la caída ya prometía ser dura desde un principio, especialmente para quien revisara las otras experiencias históricas de reversiones de precios similares. Antes de que el derrumbe llegara, ya estaba en marcha el plan ortodoxo antiinflacionario, fogoneada principalmente desde el sector financiero y el Banco Central, que finalmente tomó forma en la apreciación del tipo de cambio nominal [inicialmente presentada como un castigo a los especuladores, pero convertida en una trampa difícil de evitar luego], suba de tasas de interés y desaceleración del gasto público [las obras públicas estuvieron todas paradas durante varios meses]. Y, por supuesto, el lockout. Un trimestre de parate económico para oponerse a una ley que hoy les ofrecería una gran rebaja de las retenciones. Cuanta miopía, no? Tan preocupados por lo que pasara si la soja superaba los 600 dólares, pero nada les importó lo que se venía si caía.

A todo esto, con una demanda en retracción, la inflación empezaba a pegar la vuelta, descendiendo desde su techo del 25%, mientras la actividad se alejaba ya definitivamente de nuestro querido póker de 9s. A pesar de que el grito favorito de quien les escribe era un “esto se hunde, se hunde, espero lo hayan disfrutado” [en una actitud de troskismo explícito obviamente reprobable pero bastante entretenida], todavía la economía se movía en un 5-6%, con un nivel de desocupación constante, salario real cuasi estancado y las exportaciones industriales seguían su marcha, a pesar de los márgenes decrecientes. Hasta ahí veníamos, con la incertidumbre creciendo, sin financiamiento de largo plazo y sin una pista sobre cuánto sería el tipo de cambio real o el salario real el próximo año, generando un contexto bastante poco propicio para sostener el ciclo expansivo que tanto hemos disfrutado.

Como si no tuviéramos suficiente con nosotros mismos, el mundo se tenía que venir abajo. Muchos hablaban sobre los problemas de la economía mundial, que el nivel de endeudamiento, los déficits gemelos, etc, pero nadie [salvo algún trosko, que seguramente lo esperaba desde los años 50s] se esperaba una explosión así. Pero llegó. Y ahora todo el mundo lleva bajo el brazo su Minsky para principiantes. Si, por suerte siempre hay un heterodoxo ignorado por décadas listo para explicarte lo que tu mainstream no logra entender. Si, ya vendrá alguno que logre incorporarlo al modelo ["la síntesis XYZ"], para asegurar la vigencia del pensamiento dominante y para que luego la gilada te venga a decir que los desarrollos teóricos son todos neoclásicos [fallas de mercado y mentiras similares].

Estamos entonces, de repente, en un mundo recesivo. Estados Unidos y la Unión Europea encabezan la caída, mientras la periferia en desarrollo intenta evitar el colapso, con condiciones mucho más favorables que las logradas en las últimas décadas, pero probablemente insuficientes. Los chinos se vuelven keynesianos y apuestan al cambio de modelo, advertidos de que el tan publicitado export-led-growth [crecimiento tirado por las exportaciones] depende en el fondo de que las burbujas yankis no dejen de crecer. Miles de fábricas cierran, pero todos muy confiados apuestan a crecer al 9% el año próximo. Latinoamérica quema reservas, más mientras mayor haya sido la bicicleta financiera previa [llamalo Brasil] y devalúa, usando estos nuevos colchones antes inexistentes para enfrentar cada tormenta financiera. Todo calculando que quedará tras el derrumbe de los commodities y la fuga de capitales.

Merece la pena un párrafo aparte, tan sólo para mantenerlo presente. ¿Qué pasó al final con los precios agrícolas altos por veinte, treinta o cincuenta años? ¿No eran China e India? ¿O los biocombustibles? No me digas que era pura espuma. No me digas que, otra vez, durante la fase alcista del ciclo nos creímos que podíamos ser el granero del mundo, y ahora que todo vuelve a la normalidad nos arrastramos cabizbajos. La historia se repite una y otra vez. En cada suba de precios de los granos inventamos una nueva versión del país agrario. Es gracioso que quienes antes pedían menos intervención estatal, ahora piden que los salven con rebajas impositivas. Ahora no hablan de la baja de costos, ni siquiera con un petróleo debajo de los 50 dólares y los insumos cayendo. Son todos libremercadistas. Ahora disfrútenlo. Si los márgenes son negativos, no alquilen más tierras. ¿O lo hacen por beneficencia? La extraordinaria renta de la tierra tenderá a desaparecer si nadie arrienda, tendiendo a mejorar significativamente los márgenes. Es el mercado. ¿No es lo que querían? Si no les gusta, que vuelva la 125. Ahí tienen la rebaja de retenciones.

Hecho el paréntesis, volvamos a la economía argentina. Ya veníamos cocinando el parate con el lockout, el dólar bajo, las tasas altas y el gasto en retracción. Pero no pares de contar. Los precios agrícolas se derrumbaron. La parte que derramaba sobre los pueblos del interior quedó en el olvido. La de los bancos suizos también, pero esa nos importa menos ahora. Los pedidos de maquinaria agrícola desaparecen. La construcción, alternativa de ahorro de lo más potable en un contexto de tasa de interés real negativa, se para mientras los plazos fijos se ponen tentadores y el precio del metro cuadrado deja de subir. Claro, con un mercado de alto poder adquisito saturado y la clase media imposibilitada de comprar mientras no exista mercado hipotecario. Las exportaciones automotrices se esfuman, al mismo tiempo que los capitanes de la siderurgia piensan qué hacer con sus nuevas plantas. El turismo, actividad bien mano de obra intensiva y con alto poder multiplicador, se viene a pique también, afectando varias economías regionales. Los petrodólares de las provincias petroleras se esfuman, dejando al descubierto su dependencia del oro negro. La inversión industrial, bajando el tobogán mientras se enrarecía el clima con el lockout y la apreciación cambiaria, se vuelve cosa del pasado mientras avanza la estatización del sistema financiero mundial. El desarme de los planes de inversión arrastra a todo productor de bienes de capital, de los más beneficiados de los últimos años. ¿Qué te queda? Un consumo debilitado, de la mano del parate del empleo y el salario real.

Como discutíamos hace algún tiempo con El Mariscal, todos y cada uno de los motores de la expansión argentina siglo XXI empezaron a echar humo: uno tras otro fueron cayendo la construcción, los sojadólares, el turismo, los petrodólares, la inversión industrial, el empleo y el salario real [aunque sobre éste último no tengo claro su evolución en los últimos meses]. La retracción de la demanda es tal que no logro imaginarme otra cosa que una recesión, si no se hace nada para evitarlo. No puedo evitar ponerme poskeynesiano, el problema hoy es de demanda, y es muy grave. La rentabilidad venía cayendo, la apreciación real afectando, pero lo que hoy hunde la economía argentina en mi opinión es la demanda. Desde esta hipótesis, este diagnóstico [que por supuesto merece ser discutido y revisado] parto a pensar qué se puede hacer.

Los términos de intercambio extraordinarios se fueron por un rato, así que olvidate por el momento de los petro y los soja dólares. El turismo tiene un fuerte componente incontrolable, el del efecto pobreza mundial sobre los extranjeros, aunque quizás una menor apreciación y un mercado interno dinámico amortigue la casi segura caída. Las exportaciones de ciertos productos se verán realmente afectados, no hay mucho que hacer ahí tampoco.

Más allá de ciertas caídas difíciles de evitar, hay mucho margen para actuar. Primero que nada, desarmar el Combo Recesivo 1.0. Adiós al dólar bajo, tasas altas y gasto desacelerado. El dólar tiene que subir, más no sea para hacer más lenta la apreciación del tipo de cambio real [multilateral, claro]. No me hables de transferencias a exportadores si el tipo de cambio real quedaría de todas formas con una apreciación real significativa en los últimos dos o tres años. No hay forma de que el entramado industrial aguante una apreciación real anual del 20-30%. Se tiene que apreciar, mucho más lento. Con una inflación en menos de un 1% mensual, los efectos sociales no deberían ser de magnitud, ya que la devaluación tampoco sería un despegue, al estilo 2001. Además, con el dólar más alto y las expectativas de devaluación alentando la fuga de capitales en declive, bajame las tasas de interés. Si la fuga sigue, busquemos controles. Tiene que parar, como sea. La tasa de interés real positiva, pero bien baja. Gran parte parte de la recuperación de la economía argentina de estos años se debió a que fue más negocio invertir en la economía real, llamale agro, industria o construcción, que dedicarse a la timba financiera. Hoy esa realidad se dio vuelta y vale más darse una vuelta en la bicicleta financiera. Hay que cerrar ese grifo ya mismo. En tercer lugar, ponete keynesiano y reactivame las obras públicas. Mucha guita, a ejecutar bien rápido. Con dos ejes para pensar cuáles priorizar: la dimensión social y la eficiencia productiva. Escuelas, hospitales, caminos rurales. Trenes, rutas, puertos. Nada que lo venga a hacer una empresa francesa e incluya maquinaria extranjera. Olvidate del tren bala. Lo tienen que hacer empresas constructoras argentinas y la condición tiene que ser que compren maquinaria argentina. Nada de moralina, el tema es el efecto multiplicador. Toda movida hoy hay que pensarla según cuán grande sea su efecto multiplicador. ¿Impulsa la economía francesa? No sirve entonces. El Clarín tiene que ser durante unos meses como el China Daily. Anunciame construcción de centrales nucleares, rutas, hospitales, miles de millones de pesos en construcción. Tapa, mucha tapa del diario. Y hacelas, el anuncio sólo no sirve de nada.

Hecho esto, hay que seguir. Ponete ambicioso, que no es momento para tibios. Ningún país sigue creciendo en el medio de una crisis así si no apuesta fuerte. Hay que tratar de crecer al 3 o 4%, soñar con el 5, lo que sea. Apuntar alto. Aunque después no llegues. Hay que apuntar alto.

Para la ayuda a la industria, el esquema de pensamiento es similar. Tienen una menor apreciación real, eso ayudará a perder menos mercados extranjeros. Podés sumarle una reducción de las retenciones a las MOI. Si no me equivoco se anunciaron subas de los reintegros, va por el mismo camino. Igual el problema principal es la demanda interna. El 80% de la demanda de la industria es el mercado interno. Eso quiere decir que logramos armar una industria que exporta alrededor del 20% de la producción, valor a sostener y profundizar, pero el 80% sigue siendo mercado interno. Si vas a impulsar la demanda, hay que ver de qué productos. Ejes para seguir en la elección: tratar de evitar los demasiado capital-intensivos e impulsar la demanda de productos extranjeros o de bajo contenido nacional. ¿Cuántos de los autos baratos se van a producir acá y cuantos vienen de Brasil? De los producidos en Argentina, ¿qué porcentaje del valor son autopartes extranjeras? Si el 70% de los autos no se producen acá, y los que se producen acá tienen un nivel de integración local que no llega al 50%, entonces el plan automotriz no suena tan bien. Si vas a financiar autos chicos, pero el sector argentino está especializado en autos medianos, algo raro hay. ¿Y los electrodomésticos? ¿Hay producción nacional? ¿O se hacen afuera y se arman en Tierra del Fuego para luego vender en Garbarino? La realidad varía según el producto. En muchos la respuesta es la dos. Pensalo bien, agarrá el bisturí, quizás mucha guita en electrodomésticos tampoco sea una gran idea. Dos sectores con grandes empresas y alta capacidad de lobby, que se ven reflejados en el régimen automotriz y el de Tierra del Fuego [dos de los más grandes de la diminuta política industrial argentina], no necesariamente los prioritarios para impulsar, aunque tampoco totalmente descartada la asistencia. En todo caso, con bisturí: crédito para compra de autos de producción nacional, rosqueando con las automotrices un mayor nivel de integración nacional a cambio. Elegir qué electrodomésticos.


Para la inversión industrial, imagino dos caminos. El primero, anunciado ya, dinamizame el BICE con la guita de la ANSES, y que renazca el crédito de largo plazo en la Argentina. De paso andá armándome en el BICE una buena estructura burocrática [los mejores, por concurso, armamelo bien], que tiene que ser un banco grande y eficiente, motor del desarrollo industrial. Y tiene que elegir sectores. Apostar a los de mayor contenido tecnológico y los de mayores encadenamientos. La segunda, es el momento de desempolvar la desgravación impositiva para la inversión de las pymes. Anda dando vueltas en el Congreso hace rato, siempre cajoneada a último momento, es un buen momento para que vea la luz. Con tasas de ganancia decrecientes y el crédito industrial que sigue sin llegar, la única forma que tienen las pymes de financiar inversiones es con ganancias. El empujoncito viene bien. Si el plan global funciona y la demanda sigue caminando [no volando, pero aunque sea caminando], muchas van a invertir.

Te diría planes sectoriales [farmacia, bienes de capital, energías renovables, etc.], pero probablemente no haya tiempo de elaborarlos. Quizás algún otro horizontal, premiando estrategias ofensivas, empresas innovadoras y exportadoras de productos con alto valor agregado. El de energías renovables podría andar. Instalación de granjas eólicas en toda la Patagonia, el Estado argentino comprando biodiesel local en lugar de gasoil extranjero y alguno más.

Para la construcción, ya hablamos del boom de la obra pública. No alcanza. Tiene que haber inversión privada. La caída de la tasa de interés ayuda, menos gente que timbea y más que invierte en ladrillos. El último aliciente: crédito hipotecario. De nuevo con guita de la ANSES. La clase media tiene que poder volver a comprar casas. Endeudándose, con crédito hipotecario, pero comprar. Sino la construcción no existe.

Por último, por ser el más importante, el consumo. Como en todas las economías del mundo, el consumo es el principal elemento de la demanda. Desde la crisis de la Convertibilidad, no fue el elemento más dinámico, lugar que se le reservó a la inversión, pero constituyó un pilar de la recuperación. Empleo en crecimiento y alza del salario real, dos elementos indispensables del ciclo expansivo 2003-2007. Ahora a pelearla. Negociación a muerte para evitar despidos, bien por Tomada. Con particular virulencia para esas empresas extranjeras que acá están con ganancias extraordinarias pero como sus casas matrices andan con problemas mandan órdenes de recortar personal. Sí, el sector financiero primero en la fila.

Y el salario real. Tiene que subir. Es inconcebible que la economía argentina crezca en este contexto sin un salario real que crezca. Como dijimos, el problema actual es mucho más de demanda que de rentabilidad. La suba del salario real aporta mucho más por demanda que lo que resta por rentabilidad. Además resta rentabilidad unitaria, pero permite evitar la capacidad ociosa, permite crecer, mejorando tasa de ganancia en muchos casos. Apuntaría a un crecimiento del salario real similar a mi objetivo de crecimiento. Apuesto a crecer al 4%, intento que el salario real crezca un 4%. Son dos variables que no se pueden controlar directamente, pero las medidas orientan los resultados también. Para ese 4-5%, suba de salario mínimo, quizás alza fija por decreto, suba similar a los empleados estatales. También subime las jubilaciones, claro. El incremento del costo en dólares no sería taaan alto, dada la suba del tipo de cambio.

Por último, como frutilla del postre, universalización de la asignación familiar por hijo. Poco más de 0,5% del PBI de transferencias al núcleo duro de la pobreza. Hoy ya la cobran los más pudientes [todo tipo que tiene un empleo en blanco], por lo que la universalización iría a parar a jefes de familia con trabajos precarios o desempleados. Money, money, para gente con alta propensión a consumir. Bien keynesiano. A cambio le pedís certificado de examen médico y asistencia regular a la escuela. No lo tomés como un gasto social. Es una inversión. Una apuesta al futuro. No hay país hacia delante si la mitad de los pibes son pobres, si no se alimentan bien, si no terminan los estudios.

Entre los mayores problemas que encuentro para el plan, están la restricción externa y los pagos de la deuda. Todavía no vi las estimaciones, pero ¿quedará algo de superávit de cuenta corriente tras la caída de los precios agrícolas? Quizás con la desaceleración de las importaciones por el menor nivel de actividad y con la caída del precio del petróleo se amortigua un poco. Sumale una lógica mayor actitud proteccionista en el comercio, con antidumping y licencias no automáticas volando por doquier. Si la fuga de capitales logra ser detenida y las exportaciones MOI mantienen cierto dinamismo, puede que la restricción externa aún no haga estragos. La aguantás con las reservas al principio, pero igual estás jodido si el escenario se mantiene. La carga de la deuda ahora se alivianó, con bienvenida desaparición de las AFJPs. Quizás se pueda recomprar deuda barata, ahora con estos precios irrisorios. Creo que se puede. Hay margen. El otro gran obstáculo seguramente sería la capacidad del Estado argentino de impulsar una movida de esta magnitud.

Te hago la lista, así tomamos nota:

-Baja de tasas de interés

-Obras públicas. Anunciame la reconstrucción del sistema ferroviario. También centrales eléctricas, hospitales, caminos rurales, escuelas.

-Suba del dólar

-Crédito hipotecario para la primer vivienda.

-Baja de las retenciones (o suba de reintegros) a las exportaciones industriales.

-Crédito industrial entregado desde el BICE.

-Antidumpings, licencias no automáticas y tarifas para sectores afectados por las importaciones.

-Desgravación de utilidades reinvertidas para las pymes.

-Suba de salario y de jubilaciones.

-Planes sectoriales para sectores estratégicos, premiando empresas innovadoras y exportadoras.

-Universalización de la asignación familiar a la niñez.

Creo que hasta me quedo corto. Hay que apostar fuerte. Y aprovechar la coyuntura. Es momento de avanzar, de pedir redistribución y política industrial. Hoy las políticas industriales y sociales activas ya no son un deseo, sino una necesidad impuesta por la coyuntura de la economía argentina. Es hora de reclamarlas con aún más fuerza. Se acabó el piloto automático. O el Estado se pone al hombro el sostenimiento del ciclo expansivo, o vamos, si la crisis mundial toma la gravedad que preanuncia, hacia una reversión veloz del nivel de actividad y las condiciones sociales.

La nueva potencia

Desde China, sí, desde China les escribo. No estoy en Beijing, ni en Shangai, sino en Fuzhou, ciudad capital de Fujian. Bien al sudeste, en frente de Taiwan. Todavía mucho no recorrí, pero van unas consideraciones iniciales.

Fuzhou es una ciudad costera. La mitad por lo menos está en construcción. Grandes edificios. No torres, sino edificios, que vienen de a cinco. Estilo monoblock, pero con un poco más de estética. No es una ciudad rica, pero tampoco rural. Es increíble ver una ciudad construyéndose, ser preparada para absorber millones de chinos que dejarán el campo para meterse allí. Por la calle no te das cuenta tan fácilmente, pero está perfectamente planificada. En el mapa se nota, está la zona residencial, la comercial, la industrial. Nada de una fábrica en el medio de la Capital Federal. Ehh, de la zona residencial quise decir. Igual dicen que la construcción es privada. Aunque para que les quede así, serán capitales privados, pero no parece ser demasiada la libertad para decidir donde ni que construir.

Los chinos me caen bien. Son simpáticos. No se les entiende nada, pero igual te sonríen. Te toma 15 minutos pedir un café. No es joda la barrera idiomática, no se la puede subestimar. Pocos hablan inglés, aunque los jóvenes cada vez más. Hasta ahora aprendí a saludar nomás, “ni hao”. Al gracias, “xien xien”, lo tengo que practicar, no me lo entienden. Imposible pasar desapercibido acá. Esto no es América, no es Europa. En Asia nadie con la apariencia de un argentino camina por la calle sin que unas cincuenta personas se den cuenta de que hay alguien extraño en su cuadra. Entrás a un negocio y las chinas se reúnen, se hablan y se ríen. No sobran occidentales en Fuzhou. Más fiesta igual le arman a un nigeriano, en el supermercado lo rodearon veinte personas y lo empezaron a saludar. También él es un personaje, un gordo negro de dos metros con una cara de buen tipo impresionante, yo también lo saludaría si me lo cruzo.

De noche en la plaza bailan. Todos los días se reúnen a bailar. Impresiona la coordinación. Con los otros nos preguntamos cuál será el que lleva la batuta, si hay algún profesor. Parecen ser distintos grupos. A la mañana siguiente preguntamos: nadie manda, aprenden unos de otros.

A medida que se desarrolla, Fuzhou se vuelve cada vez más una ciudad occidental. Le sacás las letras raras y podría ser una ciudad latinoamericana. Ahh, sí, los ojos de la gente deberían ser un poco más redondos. Claro que hay Mac Donald, y cualquier otra gran multi que se les ocurra. Negocios de General Electric, de quien venía leyendo en la Fortune que ahora está luchando contra quebrar. Sí, la que fundó Thomas Edison. Sí, esa que todo el mundo conoce por sus productos industriales pero que consigue el 90% de sus ganancias con la timba financiera. Igual no te comas el cuento: los chinos a la inversión extranjera la usan para su propio desarrollo. Los sectores estratégicos de la economía son estatales y la mayor parte del resto está manejado por joint ventures entre nacionales y multis. No se trata de atraer inversiones y listo. Se trata de usarla, de hacerla derramar, de forzar la transferencia tecnológica. Nada nuevo, ya lo hizo así todo el Sudeste Asiático. Allá ni rastros, creemos que las adquisiciones sirven de algo. Ni greenfields, m&a, a veces nuestro país es triste. Comparar a Argentina con Asia es comprender la diferencia entre usar la inversión extranjera o que la inversión extranjera te use a vos.

Volvamos al punto: el desarrollo capitalista en oriente incluye la absorción de la cultura anglosajona. Toman coca y pepsi, comen KFC. En las tiendas de ropa, las fotos son de modelos europeas. Rubias, flacas, de cara occidental. Tienen una imagen que jamás podría ser la de una china. Si en Argentina más de una se escandalizará con que siempre pongan a Araceli González, como si una mina normal y sin operaciones no pudiera usar ropa interior, no me imagino lo que será para las chinas. De última, en Argentina hay más de una flaca hermosa dando vueltas. En China no hay ni una sola persona perdida entre esos 1.300 millones de habitantes que se vea como la del cartel. Pero igual ésa es la foto, así pretenden que se vean las chinas hoy en día, hacia allí van.

Retrocedo y me pregunto: ¿puede un país que es incapaz de imponer su cultura en el resto del mundo ser la potencia hegemónica? China no puede convertir a su idioma en el del mundo. Ni siquiera lograron imponer uno uniforme en China aún. Tampoco me imagino a los franceses comiendo arroz con pescado frito con los palitos. Aunque supongo nadie los imaginaba en Mac Donalds hace unas cuantas décadas. ¿Les pasará como a los japoneses, que tuvieron un meteórico ascenso pero nunca lograron destronar a los Estados Unidos? China igual tiene otras condiciones. No juega a segundo. Va por todo. Y se nota.

Nota mental china: El índice big mac no sirve. Fui, aunque no para comer, todavía estoy aguantando el pescado frito. Entré, miré, el combo está a la mitad. Todo eso después de recorrer tiendas y quedar sorprendido de encontrar que todo está a igual precio o más caro que en Argentina. Sí, en China. No se, no soy yo, está así. Quizás es esta ciudad, a la que no le avisaron que China debería ser barato. Pensé que era esa tienda. Fui a la calle principal. Lo mismo. No compré nada. Cargar 20 mil kilómetros un jean por un 20% de descuento no garpa. Pero bueno, eso, el big mac no sirve. Cambiamelo. Los diferenciales de precio son brutalmente distintos según el rubro. El big mac no es representativo.

Me dicen que llegué unos años tarde. Los precios cambiaron. Un pibe me cuenta que antes compraba su vianda a dos yuanes [un peso argentino], ahora a nueve o diez. La inflación no es un invento argentino. Me pregunto mientras cuenta si sus índices no estarán dibujados. No me extrañaría. Los dibujan en Estados Unidos, por qué no acá también. Andá a decirle al Partido que no te gusta la metodología que está usando.

Caro pero excluyente

Les pego una nota y una presentación, hechos por dos amigos. Abajo un gráficos de la presentación, mi favorito, para tentarlos. Teníamos el sistema más caro del mundo y que mostraba una constante tendencia a expulsar de su interior al 40% más pobre de los adultos mayores, los cuales, claro está, no tienen por qué merecerse una vejez digna.

La presentación completa está acá.

La creación de las AFJP fue, junto con YPF, el mayor curro del menemismo. En resumidas cuentas, el Estado siguió pagando a los jubilados pero los aportes fueron a parar a otro lado, las AFJP, que hicieron un negoción: millones de afiliados y ningún jubilado (hoy, por ejemplo, tienen 3.6 millones de aportantes y apenas 0.45 millones de jubilados). Este maravilloso sistema tiene un par de datos de color:

1. La comisión que cobraban por administrar los fondos rondaba el 30% (es decir, por cada $10 pesitos que uno aporta, se quedan con $3 en concepto de honorarios), cuando lo habitual es que se pague 1% o 2% por este tipo de servicios.

2. Como era obvio, la creación de las AFJP generó un déficit fiscal monumental ¿de dónde sacó el estado la plata para cubrirlo? fantásticamente aparecieron las AFJP para prestárselo, a tasas usureras. En otras palabras, el Estado siguió haciendo caja con la plata de los jubilados (como antes), pero con las AFJP como intermediarias.

3. Del punto anterior se desprende que buena parte de la guita (70% aprox) la tienen en bonos de deuda. Ergo, con el default se les hizo pelota la cartera (es decir, los fondos de los futuros jubilados). Y ahora les pasó lo mismo con la guita que tienen invertida en acciones del sector privado.

4. No aseguran un piso a las jubilaciones, eso lo garantiza el Estado. Léase: si les va mal (y les va mal!) no se hacen cargo de nada.

5. Se suponía que las AFJP iban a generar un mercado de capitales, con lo cual se iba a motorizar el crédito y bla bla bla. Nada de eso pasó, porque le prestaron únicamente al estado y a un par de grandes firmas.

Eso es un brevísimo resumen de la situación. A esto hay que agregarle “dos cositas”:

A. Para el gobierno la medida significa hacerse de $ 97.000 millones en activos (los fondos que aportó la gente para las AFJP) y tener un ingreso anual adicional de $15.000, por los aportes que va haciendo la gente. Cuestión que con esto le cierran los números, porque vuelve a financiar a los jubilados con los aportes de los trabajadores en blanco y porque tanta guita se puede usar para otra cosa (éste es el punto de la gran crítica, y con razón). Esto significa que la medida es para hacer caja? Seguro que sí. Pero no por eso es mala. López Murphy hizo caja rebajando sueldos públicos y presupuesto a educación, después vino el Megacanje… con lo cual lo que hay que ver es cómo hacen caja unos y otros. Los que ven mal este manejo, ¿cómo proponen financiar el déficit para el año que viene? Guita de afuera no hay (porque se fueron las finanzas mundiales al carajo), el precio de la soja bajó estrepitosamente, ¿entonces? O bien el gobierno ajusta las cuentas y hace una política fiscal contractiva en plena crisis o bien alguien que diga de dónde sacar la plata.

B. Hay un grupo de gente que pierde fiero fiero, mucha pero mucha guita, y que va a salir con los tapones de punta para que esto no se haga. ¿Qué harían uds. si les dicen que les van a expropiar la gallina de los huevos de oro? son pocos, poderosos y tienen plata (y por lo menos tres diarios importantes: ámbito, el cronista y la nación).

Charla homenaje a Jorge Schvarzer

“El rol de la clase dominante en la determinación de la política económica”

El 27 de Septiembre falleció Jorge Schvarzer. Fue docente e investigador de la FCE, economista fuertemente comprometido con el desarrollo de su país. Su convicción lo llevó a colaborar con distintos gobiernos en la elaboración de políticas públicas y a la dirección de distintos centros de investigación. Desde allí se dedicó al estudio de la estructura productiva argentina, la historia de las grandes empresas industriales y el papel de las elites en el devenir socioeconómico del país, entre otros temas
Creemos indispensable resaltar su aporte al pensamiento económico nacional y a la formación de economistas comprometidos con las principales problemáticas de nuestra sociedad. Por eso invitamos a participar de este homenaje abocándonos a discutir una de las líneas de trabajo que atravesó toda la obra de Jorge Schvarzer: el rol de la clase dominante en el desarrollo económico argentino.

INVITADOS:

RICARDO ARONSKIND

ABRAHAM GAK

HÉCTOR PALOMINO

 

LUNES 20 DE OCTUBRE 21 HS

SALÓN DE ACTOS (2° PISO FCE-UBA)

Misceláneas industrofinancieras

-El pago al Club de París es una demostración de debilidad y una concesión al G7. Demostración de debilidad porque es una respuesta desesperada que surje como consecuencia del ambiente provocado por el creciente deterioro macrofinanciero. Un gobierno que se enfrenta a un riesgo país creciente por la destrucción de su instituto de estadísticas y censos, que un año y pico después se da cuenta de una forma poco agradable que su esquema financiero no cierra sin refinanciación de deuda y nadie le quiere dar un mango. A menos del 15%, claro.

Wall Street, el FMI, los bonistas, el G7, los gurúes del establishment, todos aprovechan los errores del gobierno en cuanto al manejo macroeconómico y financiero para hacer escuchar sus voces nuevamente. Voces que piden un cambio de modelo, embroncados porque durante unos años en este país fue más rentable invertir que especular. Dicen que el FMI en sus estadísticas va a decir que el INDEC miente, que entonces los holdouts hacen juicio, que el BID y el Banco Mundial no pueden prestar si no pagás al Club de París, que la duda no es si el país se hunde sino cuando se hunde y muchas otras cosas que ahora no vienen al caso. Sin inflación al 20%, Indec destruído y tasa de interés al 15%, el micrófono de toda esta gente seguiría apagado. Si ahora crecen es porque se montan sobre la decadencia del modelo k. Si ahora le entregás en cash 6.700 millones de dólares no es por placer, es porque te olieron tu debilidad y [los buitres] están avanzando.
Y te lo digo así me corrés por izquierda: creo que hay que arreglar con el Club de París y con los holdouts también. Lo de los holdouts son 20 mil millones, que con quita del 75% se vuelven 5 mil. Lo tirás con plazo y no tienen peso sobre la deuda. Lo del Club de París, si lo pagás hoy en cash, quedás en una situación de mayor vulnerabilidad para enfrentar una situación mundial que viene cada vez más complicada, con la crisis financiera agudizandose mientras los términos de intercambio empiezan a caer. Había que refinanciar, pedir quita, pagar muy poco cash, estirar plazos. Se intentó, fue un fracaso rotundo. En muchos lugares se dice que fue en gran parte gracias a las impericias de los negociadores argentos. Difícil confirmarlo.
Tener esa deuda renegociada no sólo no te pesa hoy, sino que al mantenerte abiertos los mercados financieros te pondría en una situación mucho más holgada de la que gozás actualmente.
Y retomo algo que esbozaba sin decir antes: acá lo que se define es la dependencia financiera. La deuda externa te saca recursos por sí misma pero, además, si no está bajo control, es la herramienta que usan los deudores para imponer en el país las políticas que más se corresponden con sus intereses sectoriales / nacionales /[personales en caso de los gurúes?]. Así que prefiero menos perorata, un manejo más serio y menos dependencia financiera.

-Era el día de la industria. Es verdad, anunciaste que vas a mejorar tu política de antidumping. Pero los aplausos de pie se los llevó la entrega al G7. Justo en el día de la industria? No había forma de disimular un poco y que parezca que, aunque sea ese día, el desarrollo industrial está entre las prioridades del gobierno? Digo, un día, no es mucho pedir. En otros países las reservas se usan para el desarrollo productivo. En Brasil entregan para compensar los efectos de la apreciación. Sí, pagar jubilaciones es un delirio, pero no se podía armar ni una prefinanciación de exportaciones?

En los mismos días Cristina va a Brasil. Dice que envidia los empresarios brasileros. Lo mismo había dicho cuando los empresarios brasileros vinieron para acá. Si no recuerdo mal, no había hablado de envidia a los empresarios, sino a su clase dirigente, por su vocación productiva. Como si al decir clase dirigente su inconciente estuviera incluyendo una autocrítica. Hubiera sido razonable. Dio un discurso ese día, dijo que nosotros teníamos sectores desarrollados [en otras palabras] y los quiso enumerar, pero sólo encontró a informática, software y un tercero que no recuerdo. Son tres, y vaya uno a saber cuál es el sector de informática o, en todo caso, en qué se diferencia del de software. Después habló Lula, hizo una lista bastante más larga. Y no es que no tengamos ni un sector para nombrar. Podría haber hablado de la siderurgia, la petroquímica, el sector automotriz, plásticos, maquinaria agrícola, biotecnología, farmacéutico. No es que sean una maravilla, pero si incluiste a software, tranquilamente podrías haber nombrado un par. Se nota que no los conocen. Ni un poco, ni de nombre. Eso de que se note que no sabés es el riesgo de la improvisación de discursos, esa que tantos halababan. No hay vocación industrial. Se menciona la envidia a los empresarios brasileros. Se dice eso en el mismo viaje donde se inaugura una planta de fabricación de molinos de viento que hace Pescarmona, un empresario argentino. Un argentino que decide producir en Brasil. Produce molinos de viento, es argentino, no los produce en nuestro país, con una capacidad eólica increíble y una necesidad de energías renovables tanto más increíble. Ojo, igual en ese encuentro medías a los burgueses brasileros con los argentinos y los nuestros, contadas excepciones, eran nenes de pecho. Y en esos días Lula iba a un nuevo pozo petrolero descubierto por Petrobrás y se manchaba las manos con el primer litro extraído.

Es un debate interesante igual el que se desprende de los dichos de Cristina. El huevo o la gallina? No hay política industrial porque no hay burguesía industrial que la reclame? O no hay burguesía industrial porque no hay política industrial que la genere? El otro día, en la Cátedra de Pensamiento Económico Latinoamericano, le preguntaron a Ferrer si creía que se podía generar una burguesía nacional. Respondió que el problema no era de los empresarios. Que si ponías al empresario coreano más dinámico en Argentina, en 6 meses era un especulador.
Estas comparaciones con Brasil me traen a la cabeza a Cardoso y Faletto y especulaciones del momento [todas hechas desde la debilidad de alguien que conoce muy poco de la historia brasilera, aún más que la argentina]. Pensaba cómo en Argentina la industrialización en su versión ISI era sinónimo de pleno empleo, poder de los sindicatos y peronismo, entre otros dolores de cabeza de las clases dominantes tradicionales del país. Pero en Brasil la industrialización no tuvo el mismo efecto, por lo menos no de esta magnitud. Las dictaduras brasileras pudieron industrializar o “modernizar” el país y mantener al mismo tiempo una sociedad excluyente. Acá no se podía hacer eso, había que cerrar industrias, destruir sindicatos. La crisis fue y es un elemento fundamental del quiebre que los liberales introdujeron en este país. La crisis y la destrucción del aparato productivo no como error, no como un plan fallido, sino como forma de transformación de la estructura socioeconómica hasta allí vigente. Y la destrucción del Estado, del esquema institucional armado durante décadas, con sus aciertos y sus errores, pero que servía de motor del desarrollo manufacturero. El Estado de Bienestar y el Estado Desarrollista [à la Evans, con algunos reductos de eficiencia]. Hoy Brasil tiene una industria desarrollada y nosotros no. Pero, además, tiene un Estado. Acá sigue pendiente la tarea de reconstruirlo. No cualquier gobierno tiene que ver la necesidad de tener un Estado más fuerte, con más capacidad de intervención. Tan sólo uno que piense en el desarrollo del país.

Si, ya se, no respondí a la última pregunta. Quizás alguno de ustedes se encargue.

Autor de la foto

Hagamos las paces

Ya está. Démoslo por terminado. Sentémonos a charlar en serio. Si, ya se, dijimos muchas cosas en estos meses. Mucha chicana barata. De los dos lados. Por qué será que no podemos debatir las cosas en serio? No importa, ya pasó. Miremos para adelante. Quedaron en 35, pero eso no soluciona nada. Al final vendiste más barato y la guita no llegó al fisco. No te pone un poco loco eso? Se lo quedaron las grandes. Que contradictorios estos tipos, no? Es verdad, dijimos muchas cosas. Pero no es tan así, necesitamos que te desarrolles. Es una pata fundamental del desarrollo del país. Pero desarrollo en serio. Vendiendo granos no vamos a ningún lado. No me vengas con lo del granero del mundo. Llevémosles carne, cerdo, pollo. Las famosas proteínas de origen animal. Si, al sector de las carnes lo están matando. Mi cuñado, que tiene unas vaquitas, dice que yo banco este desastre. Le dije que apenas cerraron las expo, salí a decir que no estaba de acuerdo. No me creyó. Banco la intervención del Estado, pero habría que hacerla inteligentemente para variar un poco. Sino sólo lográs que te compren los brasileros. Y después visito una metalmecánica que vendía al sector frigorífico, y ahora no le pueden vender porque los brasileros compran en Brasil. Igual, entre nos, hay que ver si la movida de los cortes populares sin exportación y el resto liberado se cayó por el gobierno o por las internas del sector. Off the record, me importa poco que el lomo valga 80 mangos. Mientras el vacío y el asado estén baratito… Con lo del trigo es lo mismo. Transferencia para las grandes. Para quién juegan? A veces nos hacen dudar, no? Dale, no te distraigas. Pensemos un plan en serio. Vayamos con el biodiesel. Te dejo el diferencial de exportaciones. Ojo, te dejo las retenciones en 20. Sino eran mil millones de costo fiscal. No me jodas, es demasiada guita. Pero si te financio, vamos en serio. Hoy lo hacés de soja, pero no te creas que por mucho tiempo. Plantame unos cultivos alternativos. Jatrofa en el Chaco. Cubrime el norte, ya está con la Pampa. Vamos por la carrera tecnológica. Cinco o diez años tiramos de gracia por tener la tierra. Pero si salen la celulosa y las algas, estamos fritos. Ahí ya no importa la tierra, sino la tecnología.

El otro día el presidente de Petrobras Biocombustibles Brasil decía que están apostando todo a llegar a la celulosa antes que EEUU. Y nosotros? Dale, vamos. Decís que en bio entramos también? Podemos contra Monsanto, que invierte tanto en I+D como todo nuestro país? Si vos decís que si, yo voy. Que el INTA juegue como Embrapa… Te acordás cómo decían que las retenciones no podían subir porque le suben los costos? Te parece que le pongamos nombre?. Los proveedores concentrados de insumos utilizan su poder de mercado para captar parte de la renta extraordinaria. Son todas multis. Sí, antes que las multis, prefiero la nueva burguesía agraria. Podremos meter jugadores locales? Ya me dijiste que en genética jugamos. INTA, Bioceres, lo que te guste. Dejemos un ratito de pelearnos nosotros por estas porciones de esta tan maravillosa torta. Vayamos por la parte de los otros, no? No está nada mal. Necesitamos nuevos enemigos extranjeros (y sin pequeños productores que los defiendan). A veces extraño al FMI. Juguemos un poco con Monsanto, Singenta, Basf, Profertil. La ley de patentes? Eso lo vemos, como convenga. Siempre hay ciertos márgenes. Te gustó que te banquen en los juicios contra Monsanto? Cuanta guita te ahorraste por no pagar esas semillas? Si, claro, seguro lo tenés ahí el número, bien guardadito… Querés maquinaria agrícola? Si, estoy de acuerdo, vamos por todo. Hay un par que la mueven ahí. Con diseño, talento, pero sin escala. Tienen que crecer. Mucho. Que inviertan. Pero vienen y me piden que les asegure un tipo de cambio alto. Se hace difícil, me vas a tener que dejar las retenciones. Estuvo bien lo de Venezuela, no? Como despegaron las exportaciones de maquinaria. En el camino quedaron unos billetes, y si. Un poco es amigo huguito también, che. Encima dicen que necesitan crédito. Un banco de desarrollo, qué opinás? No me jodas, ya se que el BANADE terminó mal, pero bueno, hagámoslo bien. Un BNDES. No, no, no me vengas con eso. Que no querés que se subsidie a la industria ineficiente? Hablá de la industria aceitera, esa del polo aceitero de Rosario. Cuantas décadas lleva subsidiada? Si es tan eficiente, para qué le mantienen el diferencial de retenciones? Ahh, bueno, me gusta que al final nos entendamos. Parece que entonces sí los “incentivos” sirven para hacer industrias eficientes. En serio, no es para discutirlo. Vos y yo sabemos como se desarrolla de verdad la estructura productiva. No te enojes. Mirá, yo te lo reconozco (pero no lo repitas, que yo soy de la industria): son una burguesía dinámica. No hablemos más de 1880. Ahora son dinámicos en serio. Una velocidad de adopción de las nuevas tecnologías realmente admirable. Y la creación de tecnologías? Ahí está la renta (y en la tierra, no creas que me olvido). Ahí nos falta. No se trata de conocer y adoptar rápido las nuevas semillas con mil genes apilados de Singenta. Porque la renta es de Singenta. Y si, para eso están las patentes… no te gustaba la seguridad jurídica? Hay que pegar más proveedores globales de vacunas contra la aftosa, más vacas clonadas que den leche con la hormona del crecimiento. Claro, con los residuos de la industria alimenticia no hacemos nada. Cero valor agregado. Te pido un favor? No me mientas más. No son el 36% del empleo. Necesitamos industria también, sino estamos hasta las manos. Y no rompas más con el tipo de cambio. Bastante resaca te dejó la fiesta noventista. O ya te olvidaste del remate? Che, hablando de otra cosa, qué te parece este Cheppi? Un tipo serio, no? Yo mucho no lo ubico. Dicen que es bastante respetado en el INTA. Recién llegó, no le rompan mucho las bolas. Jodido el puesto que agarró. Ténganle un poco de paciencia. No me cortes las rutas ahora. Bancá un poco. Vamos a charlar. En serio. Probemos. Mirá si funciona.

El techo

Nestor anduvo visitando a la gente de Carta Abierta [a los intelectuales sí que se los puede llamar "gente", en general son blanquitos y tienen títulos universitarios]. Según cuentan [no estuve ahí, me llega por terceros], llegó, lo aplaudieron, emocionó a todo el mundo, no convenció a nadie cuando defendió al tren bala, la destrucción del indec y la no entrega de la personería jurídica a la CTA, pero derrochó simpatía e hizo kirchnerista a más de uno. Cuánto carisma se perdió con el traspaso a Cristina, no? Mucho cuadro, toda la trayectoria política [se decía cuando gobernaba Nestor], pero las palabras de la señora presidenta no tienen la misma llegada que tenían las de su esposo.

Es muy interesante la charla que dio en la Biblioteca Nacional [que publicó Verbitsky]. Algunas cosas con las que concuerdo, otras con las que no. De nuevo, poco convicenes las respuestas sobre los reclamos que se le hicieron. Cuando las hubo…

Pero quería marcar un párrafo. Allí dice: “…Si yo les pregunto por la ley de comercialización de granos, dudo que sepan que sigue vigente la de Martínez de Hoz. Esto es algo que nuestra presidente descubrió ahora, en medio del conflicto. Tenemos que llenar de neuronas el Estado para que podamos saber esas cosas sin necesidad de un conflicto...”

La primer parte de la frase, donde cuenta cómo van descubriendo el funcionamiento de la economía argentina a medida que surgen los problemas, da buena cuenta del grado de improvisación de este gobierno. No llegan al gobierno con un diagnóstico acerca de cómo funcionan las cosas y algunas ideas para cambiarlas. Llegan y ven. Prueba y error, en el mejor de los casos.

Dejemos igual esto de lado -aunque que daría para unas largas horas de discusión- y centrémonos en la última frase, la más interesante.
“Tenemos que llenar de neuronas el Estado para que podamos saber esas cosas sin necesidad de un conflicto”. Aquí está, mirenlo, aquí lo tienen, el famoso techo del kirchnerismo [si, la alianza con el pj bonaerense también aporta]. Cuál es?? La incapacidad del gobierno de que esa oración sea algo más que una simple frase de biblioteca.

El debate sobre la real voluntad transformadora de los Kirchner es interminable [a mi me cuesta recuperarme de esto]. Pero concedamos por un instante. Supongamos que hay ganas, que están dispuestos, que quieren ir por ese país con el que soñamos. Aún cuando uno acepte eso, no veo como se puede creer que haya una mínima chance de lograrlo sin el Estado. Sin un Estado fuerte y nutrido de los mejores cuadros para intervenir de forma inteligente. Ojo: fuerte no necesariamente es sinónimo de grande, implica inteligencia, eficiencia, agilidad, capacidad de intervención.

Acá está uno de los mayores fracasos del kirchnerismo: no haber reconstruido el Estado. El Estado [tengo pensado usar la palabra unas 20 veces más en el post] actual es el que por acción y omisión construyó el kirchnerismo en estos 5 años. Y es un Estado que no alcanza. No alcanzan los De Vido’s para la infraestructura, no alcanzan los Jaime’s para el transporte, no alcanzan los Moreno’s para los controles de precios. Son los tres ejemplos fáciles [también podríamos hablar del indec!], pero se podría seguir un largo rato con otros ministros, secretarios y subsecretarios. O acaso alguien entiende como salud pasa de un sanitarista a … [no hay que ser mal pensado, no fue a las multis y a la iglesia]. O industria para el sector automotriz?
Sin un Estado fuerte, los cortes energéticos están asegurados, los controles de precios terminan si o si en una disparada inflacionaria, los trenes colapsan, los aviones no vuelan, las políticas productivas no van más allá de los tipos de cambio múltiples, la legislación antimonopolio no se aplica, los entes reguladores no regulan, el plan de desarrollo agropecuario brilla por su ausencia, las políticas distributivas no alcanzan y unos cuantos etcéteras.

“Tenemos errores y la voluntad es corregirlos”, dijo también. Las pruebas las hicieron, los errores están a la luz, es hora de corregir el rumbo. Sin más y mejor Estado, este proceso no avanza un paso más [la pobreza no va a bajar, la distribución no va a mejorar]. Ya es hora de reconstruirlo.

Corrido por derecha

El kirchnerismo se construyó a sí mismo como un gobierno progresista. El sostén económico de su legitimidad es claro: la mejora de la distribución del ingreso, en la disminución de la pobreza, en recuperación del salario real, el incremento de las jubilaciones, etc. Pero no fueron éstas las únicas banderas progresistas que levantó K. Avanzó también sobre distintos actores, en general muy desprestigiados, construyendo su postura en contraposición a estos personajes “del pasado”. Se cargó a la mayoría automática y renovó la Corte Suprema, gritó y luego pagó al FMI, desplantó a Bush cuando trataba de imponer el ALCA, le sacó la ESMA a los milicos y reactivó los juicios.

Mi preocupación ante la situación política actual parte de la idea de que Cristina no va a durar 4 años con el recuerdo de algunas cosas que hizo su marido. Necesita una nueva agenda, mostrar que el país avanza. Hacer que el país avance. Claramente en el 2007 el país estaba en una situación notablemente mejor que en el 2001-2003, pero con eso no llegamos al 2011. Y ya no la tiene tan fácil.

En primer lugar, no parece encontrar con éxito nuevas banderas para “robarle al progresismo”. Ayúdenme si me olvido de algo, pero ¿cuáles fueron las últimas movidas [no económicas] de impacto al estilo de la renovación de la Corte o la avanzada sobre los militares?

El otro tema, en el que [adivinan bien] podré explayarme más, es el económico. Acá es donde estamos jodidos en serio.

Creo que se lo escuché decir a un economista hace unos meses [espero me preste el término]… el progresismo fácil se terminó. Hace un tiempo por acá decía algo así: “Más de una vez sostuve que el período que por esos años empezaba [y terminó en 2005-2006??] parecía preparado especialmente para un peronista con ambiciones de quedar en la historia. Salarios bien deprimidos y tasa de ganancia extraordinaria, un nivel de utilización de la capacidad productiva bien bajo, ajustes fiscal y externos ya realizados. Todo listo para que venga un peronista, suba salarios, jubilaciones, baje la pobreza, todo consistente con incrementos de la producción industrial. “Distribución de la riqueza y reindustrialización” listo esperando a quien sepa interpretar el momento histórico.”

El kirchnerismo interpretó el momento histórico. Su decisión podría haber sido consolidar la caída de salario real para, por ejemplo, tratar de avanzar en lo que se conoce como un export-led-growth. Salarios bien bajos para competir en el mundo. Pero estimuló la recuperación. Con subas por decreto, mejorando el salario mínimo y generando empleo con el sostenimiento del tipo de cambio alto y el impulso a la demanda agregada.

Pero ya está, se acabó. En el 2007 dejó de subir el salario real, dejó de mejorar la distribución del ingreso, dejó de caer la pobreza. Sí, la economía siguió creciendo, la industria se expande a tasas increíbles, las MOI [manufacturas de origen industrial, o "exportaciones industriales" para los amigos] vuelan. Y? El crecimiento, el desarrollo industrial [no digo que esté pasando ahora, ojo] es un medio para mejorar las condiciones de vida de la gente, nunca un fin en sí mismo.
El seguir siendo progresista [cuando consigan un sinónimo más agradable no se olviden de avisarme] en lo económico requiere de un cambio de estrategia. Sostener el tipo de cambio alto con retenciones ya no alcanza. Es una base, pero insuficiente.

Las políticas productivas y distributivas del 2008-2011 serán más complejas o no mejorará ni la producción ni la distribución. Sin política industrial nadie sueña con que la industria siga creciendo a tasas cercanas al 9%. Y ya no hay mucho margen para que la pobreza baje por el efecto derrame, es decir, por la creación de empleo. Incluso la mejora del salario real en base a la disminución de los márgenes de ganancia parece estar empezando a chocar cada vez más con una economía concentrada, con actores con suficiente poder de mercado para vetar la redistribución. El Estado se metió en la disputa. Se metió en 2006, con acuerdos de precios, presionando para que varios sectores acepten reducir sus márgenes. Se metió en el 2007, liberando los acuerdos de precios, dejando que recuperen márgenes, con un pacto social rengo, donde se controlaron salarios pero no precios.

Las otras dos formas de distribuir el ingreso son, diría yo, mediante la apropiación de los recursos naturales y la política tributaria y fiscal. Lo de los recursos naturales no es menor en un país con abundancia como el nuestro. Gran parte de la distribución del ingreso está determinado en Argentina por quien se apropia de la renta de la tierra, minera, petrolera, etc. El Estado hoy se apropia de la renta de la tierra con retenciones, muerde algo de la petrolera y regala la minera.

La otra pata de la redistribución es conocida: cobrar impuesto a las ganancias, renta financiera, a la herencia, etc; para mejorar la salud y la educación pública. El que no tiene acceso a la salud y a la educación privada te lo agradecerá. E incluso el que sí tiene acceso, podrá usar su ingreso para otros usos.

Muchas veces se usa el gini como medida de distribución del ingreso, y se mide el gini antes y después de la intervención del Estado. “Antes del Estado”, con la distribución más “pura” generada por la estructura productiva, Argentina tiene un gini muy alto, pero parecido al de mucho países desarrollados. Cuando se ve la distribución después del efecto de la intervención, en Argentina no mejora, mientras en los países más igualitarios si lo hace. Los países que tienen mejor distribución que nosotros, la tienen gracias a un Estado que interviene y reparte bien. No es nuestro caso.

El problema con las políticas que se necesitan para seguir avanzando es que son de una complejidad mucho mayor, requieren de un Estado con una mucho mayor capacidad de intervenir. Uno podría decir que la capacidad de intervención del Estado en los inicios del kirchnerismo estaba determinada por el Estado que había heredado. Ahora está determinado en gran medida por el Estado que construyó en estos últimos 5 años.

Este post podría seguir varias páginas más, pero ya se me deben haber aburrido hace rato.
A qué voy? No me queda tan claro cómo logrará surfear los próximos años el kirchnerismo. La construcción desde la centroizquierda requiere de un esfuerzo de gestión que hasta ahora demuestra no estar dispuesto a afrontar. Pero tampoco parece tan fácil un giro a la derecha.

Hoy el gobierno se ve corrido por derecha. Se le pide que no toque rentas extraordinarias. No importa si van a construir hospitales. “No jodan con las ganancias”. Los cacerolazos no piden más redistribución. Piden menos. Menos intervención del Estado. Dejar a los sectores de ganancias extraordinarias en paz.

El problema es que parece minado el camino de la construcción por derecha. Algunos enemigos logró ganarse. Difícil imaginarse a La Nación bancándolos, sin importar qué giro hagan.

Pero bueno, tampoco hay que ser tan escéptico… Así como la principal herramienta del “progresismo” K fue el tipo de cambio, también puede ser éste el que le permita el giro. Bajar el tipo de cambio y subir las tasas. Te ayuda a aflojar la inflación. Auge de consumo durable cuando viene la apreciación real. La clase media va feliz a Brasil barato, si sigue la apreciación mira con ganas Cancún. El sector financiero tendrá buenas ganancias en dólares. Entran capitales especulativos. Otro populismo del tipo de cambio, populismo de derechas. La clase media ya no te mira tan mal, por derecha te insultan menos.

Cualquier semejanza con lo que se viene correrá por vuestra propia imaginación. Lo de ahora es un escarmiento a los especuladores, al agro y a la industria. ¿O no?

Autor de la foto.

Vestiduras rasgadas

Me pasaron hace unos días un muy interesante informe sobre el manejo que se hace del INDEC. Paso a citar algunos puntos más que interesantes. Perdonen que lo haga extenso, pero el material es muy bueno, describe perfectamente los manejos, vale la pena tomarse un rato para leerlo.

“La concentración de poder, la no-comunicación y la transmisión oral de órdenes, la falta de transparencia en la gestión administrativa y el nepotismo son características del modelo de gestión que implementó, y que ha perjudicado el desarrollo y difusión de la estadística oficial favoreciendo el manejo discrecional de los recursos públicos.”

“Existiendo en la estructura del INDEC una Dirección General de Administración, se constituyó una “Subdirección de Administración”, no subordinada a la primera, que respondía a la Dirección del INDEC directamente… El manejo casi personalizado de estos procedimientos generó una zona gris, poco transparente, que fue visualizada por gran parte de la institución como un mecanismo que tenía la posibilidad de haber dado lugar a desvíos de fondos hacia fines distintos a los preestablecidos.”

“En contextos complicados, donde no todos los resultados estadísticos -convertidos muchas veces en indicadores sensibles de la gestión de gobierno- eran bienvenidos por los estamentos jerárquicos incluso de la propia dependencia, la Dirección no sólo no enfrentó las presiones políticas ejercidas sobre el INDEC, sino que por el contrario, se convirtió en punta de lanza de dichas presiones. Así, se manipularon las modalidades de difusión de información, retaceando a la opinión pública información valiosa derivada de los relevamientos del INDEC. También se incurrió en intentos de “revisión metodológica” dependiendo de los resultados alcanzados.”

“En el período coincidente con el fuerte aumento del desempleo, la Secretaría de Programación Económica (a cargo del Lic. J.J. Llach y su asesor Lic. E. Kritz, simultáneamente directivo de la consultora Mora y Araujo instaló el tema, recogido por el director del INDEC, del cuestionamiento a la metodología de medición de la condición de actividad, y, por lo tanto de la tasa de desempleo.

El equipo de la EPH debió afrontar numerosos embates tendientes a modificar la metodología de medición. Durante este proceso, la Dirección del INDEC, lejos de promover la sana discusión con los ámbitos especializados para reforzar el proceso de reformulación que el equipo venía planteando, concentró la discusión con interlocutores particularmente interesados en “ajustar” la medición de la tasa de desempleo, sin proveer el necesario respaldo institucional al equipo técnico.”

“Para el comunicado de prensa de la onda de Octubre de 1994, la Dirección del Instituto ordenó la división de la tasa de subocupación horaria en dos tasas: subocupados demandantes (de otra ocupación) y subocupados no demandantes, eliminando de todo el comunicado el dato sobre subocupación horaria total. Esta tasa se suma frecuentemente a la tasa de desocupación como medida de la población “con problemas de trabajo”, por lo que su división lleva a confundir la correcta interpretación de los datos. Si bien la opinión pública continuó adicionando los indicadores, la información de prensa dejó de incluir el indicador global de subocupación”

“Un capítulo aparte requiere la solicitud del Director del INDEC de entregar a la Secretaría de Política Económica y a su asesor los cuestionarios completados en campo en el operativo de reentrevista del INDEC. Además de los resultados, el Director exigió la entrega de los cuestionarios, en un procedimiento violatorio de la Ley de Secreto Estadístico, ya que figuraba en los mismos la identificación individual de cada respondente. Sin atender a los reparos, se dispuso la entrega de estos materiales, por lo cual el personal a cargo de las tareas resolvió blanquear uno por uno los cuestionarios en su parte identificatoria, en preservación del secreto estadístico que así lo prescribe. “

“Desde 1994, la entonces Secretaria de Programación Económica, a cargo de Llach, intentó incluir en el Comunicado de Prensa habitual de Actividad, Empleo y Desocupación elaboraciones propias que no surgían de las mediciones realizadas por el INDEC sino de la aplicación de proyecciones de población elaboradas en esa Secretaría.”

“Cabe preguntarse la razón por la cual en junio de 1996 se eliminó el Indicador de Demanda Laboral. Aunque su metodología era muy simple, se consideraba que los datos eran “buenos” y se le dio gran importancia hasta que dejó de “dar tan bien”. Si bien el argumento utilizado fue el de reemplazarlo por un mejor indicador, esto nunca ocurrió.”

“En busca de un índice de precios para deflacionar esos montos de facturación, se le objetaba al Índice de Precios al Consumidor (IPC) el hecho de no tomar en consideración la sustitución de marcas de primer nivel por marcas de segundo nivel, porque en una situación de caída de ingresos, las familias tienden a sustituir marcas de esa manera (caso típico: leche La Serenísima por leche Ciudad del Lago, marca del supermercado COTO); como el IPC no sustituye (o por lo menos no a la velocidad esperada), al deflacionar una cifra de ventas con un índice elaborado con productos de mayor valor daba una cifra deflacionada inferior a la que era posible obtener con productos de precios más bajos, como los de las segundas marcas. Si esto se lograba era posible levantar el monto total facturado al consumo.”

“Si bien no se trata de casos de privatización de la estadística pública, se realizaron en el INDEC -ámbito público productor de las estadísticas oficiales- encuestas dirigidas a satisfacer necesidades de información estrictamente privadas, tales como investigaciones de mercado. Esto no sería tan grave si no se hubieran desatendido simultáneamente cuestiones tan básicas de la estadística pública como el Censo de Población, el Censo Agropecuario o el desarrollo del Sistema Estadístico Nacional.”

“En momentos en que la información de ingresos de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares todavía no estaba disponible para los usuarios en general (octubre de 1997), por medio de influencias del Secretario de Política Económica, se entregó la información a FIEL, para que realice un estudio sobre la incidencia distributiva del sistema impositivo. El Dr. Montero hizo explícito que no se cobraría a FIEL la información. Se ignora cuánto cobró FIEL por hacer ese trabajo para la Secretaría.”

“En 1994 se recibieron llamadas de la Fundación Mediterránea solicitando información con una desagregación especial que no formaba parte de la difusión regular de la Encuesta. El Director del Instituto, recibió casi inmediatamente un pedido del Lic. Giordano, (en ese momento Secretario de Política Laboral) solicitando el mismo pedido. A pesar de que se le informó sobre la no conveniencia de entregar esa información por no estar aún analizada, el director del INDEC autorizó su entrega, destinándose tiempo de trabajo y suministrando datos inéditos a ese usuario. Una vez entregada la información al Secretario de Estado, se recibieron telefónicamente consultas de miembros de la Fundación Mediterránea sobre la misma. Vale la pena recordar que la solicitud de un ente privado es con costo, mientras que para un organismo oficial la información es sin cargo.”

“Se utilizó un mecanismo de cooperación con otros organismos, universidades, fundaciones en los cuáles éstos contrataban personal que el INDEC necesitaba pero no podía registrar por el congelamiento de cargos de la Administración Pública. El INDEC giraba dinero a esos organismos figurando como “pagos por servicios prestados” y ellos contrataban encuestadores con CUIT, personal técnico para programas nacionales, o bien contratos de obra por estudios especiales (en la mayoría de los casos las contrataciones eran fundamentalmente para la ejecución de programas del INDEC).”

Para la mano un segundo!!! ¿1994? ¿1997? ¿Llach como Secretario de Programación Económica? ¿Kritz en el Ministerio de Economía?

Discúlpenme, pero esto se puso confuso. Yo pensaba que el único que había atacado al Indec era Moreno, siempre en representación del kirchnerismo. Pero ahora me desayuno con que Montero, director del Indec entre 1991 y 2000, y Llach, ex Secretario de Programación Económica, junto con el Lic. Giordano y otros, cumplían para el menemismo el mismo rol que hoy cumple Moreno.

¿Pero cómo puede ser? ¿Llach no encabezó hace unos meses una solicitada pidiendo que “cuidemos al indec”?  ¿Es el mismo que cuando los datos de desempleo y subempleo presionaba para cambiar la metodología y reemplazar las mediciones del Indec por algunas propias?

La verdad no entiendo. Si el Indec funcionaba perfecto. ¿Qué es eso de que eliminaron el indicador de demanda laboral cuando empezó a dar mal? ¿Qué es eso de cuestionar la metodología del IPC por que no reemplaza la canasta cuando la gente pasa de comprar primeras marcas a segundas? ¿Qué parecido a lo que se dice ahora, no?

¿Dónde estaban todos los gurúes que ahora se rasgan las vestiduras cuando en los noventa se manipuleaba la información del Indec? No les preocupaba porque no les afectaba sus intereses financieros? Ahh, cierto, es que ellos eran los que manejaban la política económica durante esos años. Ellos eran los que destruían el Indec para su beneficio propio, para lucrar desde sus consultoras. Ellos eran los que necesitaban ocultar la miseria que generaba su bendita Convertibilidad. Claro, por eso no se quejaban antes, ¿no?

Parece que al Indec va a haber que cuidarlo en serio. Lo destruyeron los ortodoxos del menemismo que querían ocultar la suba de la desocupación y hacer sus negociados. Ahora lo destruyen los heterodoxos (aunque me duela usar esa palabra) del kirchnerismo para ocultar la suba de la inflación. Hay que cuidarlo de los peronistas de derecha, de los peronistas supuestamente progresistas. Hay que cuidarlo de los que hoy lo destruyen y también de los que hoy hablan de cuidarlo pero se relamen pensando en volver a hacer negocios destruyéndolo.

PD: acá pueden encontrar el documento completo, así como el comunicado que le entregaron al entonces Secretario de Política Económica, Federico Sturzenegger. Esta es la nota de El Cronista donde salió publicado en el 2001 el reclamo de los trabajadores del Indec.

Nota mental sobre juicios, prejuicios y poder económico

La política económica argentina del siglo veintiuno (siglo que empieza en 2002) se afirma sobre una coyuntura político-económica particular. Más de una vez sostuve que el período que por esos años empezaba [y terminó en 2005-2006??] parecía preparado especialmente para un peronista con ambiciones de quedar en la historia. Salarios bien deprimidos y tasa de ganancia extraordinaria, un nivel de utilización de la capacidad productiva bien bajo, ajustes fiscal y externos ya realizados. Todo listo para que venga un peronista, suba salarios, jubilaciones, baje la pobreza, todo consistente con incrementos de la producción industrial. “Distribución de la riqueza y reindustrialización” listo esperando a quien sepa interpretar el momento histórico.

Perdón, pero no era sobre eso que tenía ganas de charlar, sino sobre las relaciones de poder en las que se impuso este modelo.

Los bancos estaban quebrados. Los ahorristas buscaban forma de incendiarlos y el gobierno tenía en sus manos su futuro. Sin algún sistema de pesificación de deudas ninguna empresa iba a poder juntar los dólares para pagar sus compromisos, los bancos iban, junto con las empresas, a la quiebra. Los ahorristas todos queriendo sacar sus ahorros, sin intervención del Estado quebraban. Sobrevivieron por la intervención del Estado, aunque el 2002 los agarró en la lona. Recién hace un par de años volvieron a tener ganancias.

Las empresas privatizadas se comieron la pesificación de tarifas decretada por la Ley de Emergencia Económica. Adiós a las tasas de ganancia extraordinarias en dólares. El dólar se triplica y la tarifa congelada. Querés aumento? Pasá por la Rosada y veremos.

Los economistas del establishment, financiados por el sistema financiero que ya dijimos estaba en decadencia, no podían salir a la calle. El plan de López Murphy fue rápidamente abortado. Cavallo al exilio.

El campo quebrado. Cuando la renta de la tierra se redistribuye con retenciones se hace bien visible. Ganan mucha guita pero gritan, cortan rutas, desabastecen. Dicen que de cada dos camiones, uno va al puerto y otro a la Rosada. Cuando la renta se redistristribuye con apreciación cambiaria no lo ven. Se funden, pero no cortan rutas. Precios bajos y tipo de cambio bajo tuvo al agro fundiéndose en esos años. De nuevo, dependían de poder renegociar sus deudas con el Banco Nación, de la pesificación, del tipo de cambio alto para sobrevivir.

El FMI tratando de defender los intereses de las privatizadas y los bancos. No tanto de los ahorristas, ya que no estaban en juego los grandes bancos estadounidenses [como en los ochentas] sino muchos pequeños ahorristas sin tanto poder de lobby. A nadie le importa el jubilado italiano. Pero ya nadie le pedía plata al FMI. Cuando le pedís guita, pone condiciones. Sólo si privatizás el Nación, si abrís más la economía, precarizás un poco más el empleo. Cuando el FMI te pide que le devuelvas la plata, ya no tiene tanto poder. No puede exigir. Si exige mucho, no hay problema, con superávit de cuenta corriente no se necesita guita fresca.

El modelo de tipo de cambio alto con retenciones al agro, tarifas públicas congeladas y menos presupuesto dedicado al pago de la deuda externa se logró imponer tan sólo en este contexto. Con varios de los núcleos de poder de los noventa muy debilitados. La lista que hice no es exhaustiva, pero convengamos abarca a un grupo interesante.

Pero las cosas ya no son lo que eran. Los bancos ya no están a punto de quebrar, no ruegan por compensaciones, ahora tienen ganancias. El sector agropecuario… bue, ya saben, con pala. Las privatizadas consiguieron ciertos ajustes, ganaron demanda, salieron de los números rojos. El FMI? Bien, gracias.

Lo interesante es que, además de un fuerte cambio en las relaciones de fuerza en comparación con el momento histórico en que nació el modelo posdeva, los mismos jugadores han cambiado. Ya hace unos años que se viene advirtiendo que el agro cambió. La Pampa Húmeda no está cubierta de vacas que pastan alegremente sino dedicada por completo a la agricultura. Hoy ya no sólo están los grandes terratenientes, sino también los grandes productores que arriendan los campos. Igual, cabe la aclaración, la concentración de la tierra en Argentina está muy lejos de ser un tema “banal”. La distribución de la tierra determina la distribución de la renta de la tierra, es decir, la distribución del ingreso y, si sigo avanzando, el perfil de consumo de un sector de la población, lo que impacta en el perfil productivo. O ahora no existe más la renta de la tierra? Más allá de eso, claramente surgió un nuevo grupo de actores dinámicos, con una preocupación por la tecnología que no tenía el agro de antaño [si, por más que reescriban la historia una y otra vez, no eran schumpeterianos], que tienen un capital [tierra] bien revalorizado y altas ganancias. Claramente el agro hoy tiene una capacidad de absorber tecnología que no tenía antes. Mi duda es cuánto desarrolló la capacidad de crear la tecnología. Porque la verdadera renta no está en usar la semilla transgénica, sino en ser Monsanto y crearla. Y ahí no estamos tan bien. La primera vez no pagamos patentes y la renta de innovación quedó en el país, difícilmente tengamos tanta suerte la próxima.

Las empresas privatizadas en muchos casos han cambiado de dueños. Werthein está de socio minoritario en Telecom. La energía está dominada por Pampa Holding y Sadesa [Bemberg-Miguens], dos grupos argentinos. En Repsol YPF ahora está Esquenazi de socio.

El problema con la industria es que sabemos menos. No están sus cambios tan estudiados como en el agro. No tiene veinte suplementos en todos los diarios [dato no menor el manejo del agro de los medios de comunicación, no?]. Entonces se hacen análisis basados en prejuicios. La derecha habla de la industria como si fuera la del 45, que sobrevive gracias a los altos aranceles. A ver… hace tres lustros que no hay protección arancelaria, hubo dos de atraso cambiario, la industria ineficiente quebró en los noventa. La industria actual tiene grandes continuidades pero también rupturas. No podemos seguir hablando del “wait and see”, la inversión industrial es fenomenal. En todo caso, inventen uno nuevo, algo así como “yell but invest”: gritan [por la apreciación, clima de inversiones, etc] pero invierten. Lo hacen no porque creen en K, sino porque la demanda está en expansión y la tasa de ganancia es alta. También son empresas que tienen un componente de exportaciones mucho mayor en sus ventas. Y, como dice mi jefe, si exportan es porque logran competir en precio y calidad. Aunque sea en Latinoamérica en un principio. Esto puede tener implicancias hasta en el impacto macroeconómico de una devaluación. En una economía con una industria cerrada, el ajuste del sector externo se daba con una recesión [que hace caer las importaciones]. Esto pasó hasta en el 2001. Quizás [y tan sólo quizás] si la importancia de las exportaciones en la industria sigue creciendo así, las devaluaciones en el futuro pueden ser más expansivas, ya que les pega no sólo subiendo sus costos [de insumos importados] sino permitiéndoles ganar competitividad en mercados que ya alguna vez exploraron y conocen.

En el informe 2008 del Observatorio Pyme dicen que un cuarto de las empresas pymes industriales nació en la Convertibilidad y otro 10% desde el 2003 en adelante. Un 25% nació con tipo de cambio bajo y aranceles bajos, en un contexto de lo más hostil para la industria que este país haya visto jamás. Y otro 10% son muy nuevas, tienen apenas unos pocos años.

Los jugadores cambian. Y analizar la participación de algunos sectores industriales en 1998 y 2005 no te muestra eso. Tampoco ver datos agregados de anuncios de inversión. No alcanza para caracterizar a la industria actual. Hay 10 empresas textiles que en 1998 no exportaban y en el 2006 son el 25% de las expo textiles [de 90 millones, bajas, obviamente]. Desde cuando hay empresas argentinas que exportan textiles? En químicos 20 empresas que en 1998 exportaban 77 millones en 2006 exportaron 288 millones, mientras otras 37 que exportaban 477 en 2006 bajaron a 326. Alguien vio el cambio de empresas dinámicas en el sector químico? En plástico 20 empresas que representaban en 1998 el 16% de las expo del sector en 2006 eran el 53%. Sus expo crecieron 9 años al 37% anual. Quiénes son?? Así pasa en gran parte de la industria.

Parecería haber muchos cambios en distintos sectores. No lo sabemos. Pocos se han sentado a analizarlo.

Como decía el título, esto más que un post es una nota mental. Cambió el agro, creemos que hubo cambios en la industria, algo pasó con las privatizadas. Algunas cosas cambiaron para “bien” [más dinámicos? qué es cambiar para bien?], otras seguramente para “mal”. Falta mucho análisis, caracterización de los nuevos actores. No se pueden sacar conclusiones desde los juicios que se hicieron hace veinte años. El país era otro hace veinte años, el aparato productivo también. Hay que repensar muchas cosas. Las relaciones de fuerzas cambiaron. La política económica del 2008 no está en disputa por los mismos actores de antes [así como tampoco el gobierno es el mismo]. A tenerlo en cuenta. Las políticas públicas hay que hacerlas pensandos en los nuevos actores. Con sus “bondades” y sus miserias.

El verdadero trade-off

The Economist sacó una nota comparando el desempeño de Argentina y Brasil, que luego levantaron Rollo y Zlotogwiazda. Argentina, según la analogía del Economist, vendría ser la liebre, acelerando su crecimiento todo lo que puede, mientras Brasil, la tortuga, va lento pero seguro, y ya nos está por alcanzar. Maravillosa la utilización de la fábula, queda poco más para argumentar después de haber instalado esa imagen.

Pero tomémonos primero el trabajo de revisar un par de frases de la nota. Hay dos párrafos que realmente hacen ruido.

To understand how two nominally left-wing leaders came to embrace such different policies, look back at how their respective countries responded to economic troubles in 2001-02. Argentina, after several years of slump, abandoned a fixed exchange rate, devaluing the peso and defaulting on its public debt. Brazil, which had floated its currency in 1999, responded to turbulence in its currency and debt markets in 2002 by tightening fiscal and monetary policies.

Argentine officials have since been determined to keep the peso weak, mainly to protect local industry. Devaluation worked: the economy roared back to life. But by 2005 most of the country’s idle plant was back in action, and new investment was insufficient to sustain rapid growth. Mr Kirchner loosened the government’s purse strings, doling out increases in wages and pensions. Growth has continued, but inflation jumped to about 20% a year.

A ver si se entiende el mensaje: la devaluación funcionó hasta el 2005, pero la capacidad ociosa había desaparecido y las nuevas inversiones eran insuficiente. Néstor El Populista [luego secundado por Yuyito Fernandez de Kirchner] empezó a repartir salarios y jubilaciones y la inflación descarriló. Levanta entonces la afamada revista la hipótesis de la inflación por exceso de demanda. En Homoeconomicus dijimos muchas veces que no nos parecía que esos fueran los motivos. En el 2007 la inflación estuvo motorizada por los precios de los alimentos [como se ve en el seguimiento de Artemio]. Nuestra impresión era que gran parte de la aceleración inflacionaria se debía a la liberalización de los acuerdos de precios del 2006 combinada con una suba de precios de los alimentos a nivel mundial y varios problemas estacionales [tomate, lechuga y demás]. Cuando empezaron a ver la luz los datos de la inflación del resto del mundo, vimos que algo de cierto había: en todos lados los alimentos se encarecen y la inflación se acelera. No cabe dudas de que tarde o temprano la inflación se espiraliza y todos los otros productos responden con subas. Para evitar esto es donde entraba el famoso pacto social que, claro está, nunca vio la luz.

Pero no ahondemos en el tema. Sigamos enredándonos en la nota, vayamos al párrafo final que no tiene desperdicio.

Argentina has indeed shown that a country can get away with sacrificing price stability in favour of growth for far longer than the naysayers claimed. But eventually, as in every other country in the world, the amount and productivity of its investment will determine its economic performance. With inflation rising ever higher—and becoming harder to calculate—that investment will prove hard to come by. Foreign direct investment to Argentina rose just 12% last year, compared with an 84% increase (to a record $35 billion) in Brazil, according to the United Nations Economic Commission for Latin America. Brazilians can be forgiven occasional bouts of envy at their neighbours’ dash, but good things come to those who wait.

Traducción: Argentina viene logrando crecer rápido, pero tarde o temprano todo depende de la inversión y la productividad, y con inflación alta las inversiones no llegan. Prueba: la IED creció en Argentina tan sólo un 12% el año pasado, contra un 84% en Brasil. Conclusión: el supuesto éxito argentino es transitorio, Brasil se va para arriba.

A ver, primero donde estamos de acuerdo. El crecimiento depende sin duda alguna de la expansión del stock de capital del país, de su inversión. Tiene esa inversión que ser extranjera? La inversión tiene que ser atraída? De ninguna manera. En Corea y Japón, por nombrar a los dos de los más exitosos ejemplos de industrialización del siglo veinte, se desarrollaron con una muy baja participación de la IED sobre la inversión total. Pero inversión se necesita. Y cómo anda Argentina en ese aspecto? La industria crece hace dos años a altas tasas con una utilización de capacidad instalada constante, es decir, crece en base a nuevas inversiones. Y en el último trimestre del año pasado, la tasa de inversión llegó al 26% del producto. No se veía semejante nivel de inversión por lo menos en las últimas tres décadas. Lo midas como lo midas [precios constantes, corrientes, en valores absolutos, dólares] es un nivel de inversión que supera el de la Convertibilidad y ni hablar de los 80s. Incluso en la comparación internacional [acá un ppt del cep con algunos datos en la filmina 4], el nivel de inversión es alto para la región. Por lo tanto, siguiendo los estándares del Economist, hace décadas que el “economic performance” de la Argentina no luce tan prometedor como ahora.

Vayamos ahora a una reflexión final. Ya dijimos que la situación económica de Argentina no es tan sombría como la presenta la nota, y que la inflación es muy dudoso que se deba a la generosidad de este gobierno. Pero nada aportamos sobre la rivalidad argentino-brasilera.

Claramente hoy a estos dos bellos países los separan las políticas macroeconómicas. Pero tratar de explicar la performance de estos dos países en base a esto implica caer en un reduccionismo absurdo. Brasil tiene otra [una] política industrial, otra política tecnológica, otra política comercial. Los caminos de Argentina y Brasil divergen en gran medida en prácticamente todos los ámbitos de política económica hace décadas.

De todas formas, si hablamos específicamente de la macro, hay algunas cosas a analizar. Brasil saludó alegremente una brutal entrada de capitales especulativos a su país y el real se apreció de forma impresionante. Su crecimiento se aceleró, de forma sospechosamente similar a la que ocurre en un primer momento en todos los países que aprecian su moneda [como pasó en Brasil en los noventa, en Argentina antes del Tequila, etc... Lance Taylor le llama ciclo Frenkel-Neftici]. Pero, como resultado de la apreciación, está siendo invadido por las importaciones baratas y, aún con un nivel espectacular de términos de intercambio, va a tener este año un preocupante déficit de cuenta corriente. Este déficit superó los 2.000 millones de dólares tan solo en febrero. Y el Banco Central de Brasil tuvo que elevar su estimación de los 3.500 millones a 12.000 para este año.

Mientras tanto, Argentina mantuvo su tipo de cambio real [bilateral] y sigue gozando de un amplio superávit de cuenta corriente. Pero al mantener el peso anclado al dólar, absorbió completa la suba de precios internacionales y tiene una inflación alta [18?? más? quien sabe]. Pocas dudas caben también de que si el peso se hubiera apreciado, los precios de los transables hubieran caído o por lo menos se hubieran incrementado menos.

El dilema actual de nuestro país y la diferencia entre los caminos seguidos no parece tan distintos a los de otros tiempos, y no se parece a la oposición populismo-austeridad que The Economist intenta vender. La apreciación del tipo de cambio contribuye a bajar la inflación pero rápidamente te encuentra comiéndote reservas y endeudándote. Y ni hablemos del efecto regresivo que tarde o temprano empieza a tener sobre la estructura productiva, el empleo y la distribución del ingreso. En Argentina lo conocemos bien.

El gran desafío es bajarla sin perder el tipo de cambio competitivo. Como hizo Chile entre 1990 y 1995, cuando mantuvo el tipo de cambio alto [la niña ortodoxa tuvo su milagro con tipo de cambio alto, si, mal que les pese] y bajó la inflación del 27 al 8%.

Ahí empieza el verdadero debate sobre las herramientas alternativas. Como controlar los precios de los alimentos, el comportamiento del gasto público, las paritarias y el pacto social, las retenciones móviles para absorber el shock de los términos de intercambio.

¿Alguna propuesta interesante? El gobierno parece necesitarla.