ENTREVISTA A ABAL MEDINA (PADRE)
Por Pablo Dipierri
@pablodipierri
Juan Manuel Abal Medina (padre) sigue pensando la polÃtica con agudeza y pasión. Hermano de uno de los mÃticos fundadores de Montoneros y delegado de Juan Domingo Perón cuando se consiguió su retorno al paÃs, en esta entrevista con Revista Kamchatka habla sin trepidaciones de compañeros de ruta de ayer y hoy, niega que Cambiemos haya construido una mayorÃa social y confÃa en la unidad del peronismo. Reconoce el rol de la ex presidenta pero apuesta a nombres nuevos para el 2019, pondera el 17 de noviembre de 1972 por encima del 11 de marzo de 1973 y se rÃe de cómo el FMI le hace decir al Gobierno que la receta del organismo es, en realidad, un plan asumido e instrumentado por la Casa Rosada con autonomÃa polÃtica.
El Gobierno compró tiempo con una matriz de endeudamiento que no se resuelve y la oposición sigue dando vueltas. ¿Cómo ve la situación argentina?
Es muy rara la actualidad del paÃs. Yo creo que esta gente llegó al gobierno de manera tan inesperada… todos los sectores que quieren este tipo de polÃtica lo están blindando y están tratando de generar un gobierno. Ahà adentro hay cosas que no son iguales, que se unen fundamentalmente frente al peronismo. Todos ellos comparten una forma de mirar el paÃs muy conservadora pero hay formas distintas. Por eso es tan difÃcil, desde nuestro lado, qué es lo que tenemos enfrente…
¿Qué es para usted Cambiemos, sobre todo considerando que tal vez haga falta explicar cómo dilapidó su capital electoral desde octubre hasta ahora y si es que hubo o no una hegemonÃa macrista como decÃan algunos analistas?
El macrismo se construye aluvionalmente en dos o tres meses. Toda la cosa preparatoria llevaba a que tuviera un honroso segundo lugar, y no más que eso. Carrió, Gualeguaychú y todo eso sumado llevaba al segundo lugar. No habÃa construido una mayorÃa social. La mayorÃa social se la construimos nosotros a ellos.
¿Cómo?
Obviamente, detrás de ellos estaban los medios, que son la expresión del capitalismo concentrado y los sectores afines a todo eso. Pero no les hubiera alcanzado para ganar una elección. De nuestro lado se actuó con una increÃble torpeza polÃtica. Hizo muchÃsimo daño una cosa de un tono muy faccioso que adoptó el gobierno de Cristina (Fernández de Kirchner) sobre todo en la última época, la forma en que se dispersó nuestro capital polÃtico del peronismo y la forma en que se privilegiaron alianzas con sectores que al peronismo que, al menos, asÃ, con una posición tan protagónica, no le gustaban. A ver, llevar de candidato a vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires a este muchacho (NdE: en referencia a MartÃn Sabbatella)… El kirchnerismo, en lugar de hegemonizar al conjunto –que es lo que estaba en condiciones de hacer-, desde el primer movimiento apuntó a sacarse de encima a (Eduardo) Duhalde. Y se justifica por un tema de autoafirmación de Néstor (Kirchner). Creo que se podÃa hacer de otra manera. Lo creÃmos y lo tratamos de operar junto con algunos compañeros del gabinete, como Ginés González GarcÃa. Porque la polÃticas de excluir sectores en el peronismo siempre terminaron mal. Se hegemoniza a todos, podés sacarlos de la conducción pero no del espacio.
Pero ya en 2007, usted reconocÃa públicamente en un reportaje concedido a Página 12 que habÃa nombres propios que no podÃan sumarse porque no querÃan ser parte del proyecto polÃtico, en tanto seguÃan atados a la experiencia anterior.
Puede ser. Seguramente, yo me referirÃa a sectores que se habÃan hecho muy neoliberales…
SÃ, exactamente.
Durante los 90’, nunca enfrenté a (Carlos) Menem como tal. En ese momento, lo que enfrentábamos abiertamente era la polÃtica económica. Enfrentábamos a (Domingo) Cavallo. A diferencia de lo que fue el Frepaso, que le preocupaba lo institucional pero terminaron cavallistas, nos preocupaba el neoliberalismo. Tengo una percepción mucho más ligada al peronismo tradicional, en el sentido de hacer eje en un Estado al servicio de la clase trabajadora. Lo demás es accesorio, es parte del progresismo que puede o no ser aliado. Privilegio lo socioeconómico. Asà se hizo la victoria en los 70’, con la unidad del peronismo. En aquel entonces era más sencilla esa polÃtica pero apenas el General (Juan Domingo Perón) se nos enferma se desarma la unidad.
¿Cuán difÃcil es la unidad si el liderazgo centralizado no está, no se ejerce o se diluye?
En el movimiento tiene que haber un liderazgo. Si falta eso, hay que construir un liderazgo colectivo.
Nunca enfrenté a Menem como tal. En ese momento, lo que enfrentábamos abiertamente era la polÃtica económica. Enfrentábamos a Cavallo. A diferencia de lo que fue el Frepaso, que le preocupaba lo institucional pero terminaron cavallistas, nos preocupaba el neoliberalismo.
¿En qué momento se encuentra hoy el peronismo entonces?
Creo que hoy el tema es oponerse a toda polÃtica que implique una redistribución regresiva del ingreso. Un tema central es el poder del mundo financiero, que comienza a armarse a partir de un hecho muy grave como el de la renegociación de los holdouts en Nueva York…
En 2016…
Claro. Mi hijo Juan y otros tantos votaron en contra del acuerdo con los buitres pero otra cantidad de compañeros, no. También hay que decir que nosotros no terminamos ese tema antes de manera absurda…
¿Por qué no se pudo resolver antes?
Porque podrÃamos haber terminado antes…
¿No hubo una sanción o disciplinamiento polÃtico, luego de que Argentina arreglara con el Club de ParÃs, el Ciadi y Repsol?
Pero habÃa margen para acordar. De hecho, hubo dos gestiones muy importantes para arreglar eso en condiciones muy superiores y, por un motivo o por otro, se fue postergando. Una muy mala decisión polÃtica. Y esto no quiere decir que no respete a Cristina o no reconozca las grandes polÃticas de su gobierno. Es otro tema. Fue muy complicado el sesgo final: el “vamos por todo†se transformó en algo que no se sabÃa por lo que Ãbamos. Si Ãbamos por todo, tenÃamos que ir a ponerle la pata en la cabeza al poder financiero e ir a cambios económicos más estructurales, transformar los planes sociales en empleo… y fuimos por todo en una cosa difusa, cultural, que enajenó aliados muy rápidamente. Menos de dos años después, perdimos la Provincia de Buenos Aires, con la escisión del massismo. Un despropósito. Y aun con todo eso, los sectores que hoy son gobierno no son mayoritarios en la Argentina. Yo no creo que haya una nueva hegemonÃa. Existe un sector que tiene esa impronta, que se termina haciendo cultural con los medios y los aparatos que maneja, y consigue ganar a sectores que fueron claramente favorecidos en su vida cotidiana por las polÃticas de los 10 años previos. Fundamentalmente, perdimos porque votaron contra cosas, no con una hegemonÃa distinta. En determinado momento, para amplios sectores sociales, el estilo de Cristina se hizo absolutamente insoportable.
Si coincidimos en que no hay hegemonÃa del macrismo, cómo explicamos que se afecte tanto el bolsillo de la sociedad y que, sin embargo, el ruido, la resistencia o las reacciones no parezcan tan grandes.
Porque han conseguido, por el momento, que se crea que la culpa de todo lo que nos está pasando, hasta la crisis cambiaria y financiera, es culpa de lo anterior. Las encuestas se le están dando vuelta al Gobierno pero siguen estando arriba del 35 por ciento. Acordémonos de lo que fue la elección de la Ciudad…
¿Donde casi le gana MartÃn Lousteau a Horacio RodrÃguez Larreta en ballotage?
Y Macri se bajaba esa noche si perdÃa. Y en lugar de bajarse qué hizo. Anunció la continuidad de las polÃticas. Qué hegemonÃa cultural. Tanto que su público esa noche le gritaba varias veces: “nooooâ€.
El General y las victorias
Usted aboga por la unidad del peronismo y que el triunfo de Cambiemos fue inesperado para quienes integran esa alianza. La pregunta es si el PJ y la UCR siguen siendo lo que fueron o marchamos a dos coaliciones, una por centroderecha y otra por centroizquierda.
Vi la entrevista a Ernesto Sanz (NdE: se refiere al reportaje que este medio le hiciera al ex senador radical, donde se abordaba este tema bajo el tÃtulo Chau, bipartidismo clásico). Tiene razón. Ya ni el PJ ni la UCR son lo que fueron. Él quiere que Cambiemos sea una coalición, fue una coalición electoral y no de gobierno. Quedó más que claro en estos dÃas. Esto es asà porque, si realmente fuera una coalición en la que el radicalismo ocupara el lugar que le corresponderÃa dentro de ese espacio, no serÃa un gobierno al servicio de los intereses financieros. El radicalismo no es eso, ni Sanz es eso. Pero tampoco le doy verosimilitud a que tengamos en breve estas dos grandes coaliciones. Hay una izquierda creciente en Argentina, a nivel sindical y movimientos populares. Creo más bien en un Partido Justicialista revitalizado, dentro de lo que puede reunificar. La unidad de tendencia se la da el querer un Estado fuerte al servicio de los sectores populares. La estructura polÃtica de Argentina este espacio tiene más lógica de tener alianza de gobierno con un radicalismo autonomizado…
¿Algo parecido a la Concertación de 2007?
Creo más bien a lo que quisimos hacer en los 70’. La derecha conservadora no estaba con el radicalismo. Acá se ha dividido peronismo-antiperonismo y no creo que deba ser asÃ.
¿Cuánto hace el peronismo para que la sociedad termine discutiendo en esos términos, amén de que es verdad que al Gobierno actual le da mucho rédito decir que “el peronismo gobernó la provincia los últimos 30 años y asà estáâ€? ¿Cuánto les cuesta a los propios peronistas salirse de esa dicotomÃa?
No, muchos compañeros lo han expresado de muchas maneras. El General del abrazo con BalbÃn. Perón intentó una reorganización del esquema polÃtico, donde lo único excluido fuera la derecha aliada del gorilaje militar. Acá se redistribuye y parecerÃa que se quiere hacer una coalición de centroizquierda y otra de centroderecha pero resulta que la centroderecha la hegemoniza el capitalismo financiero. ¿Sabe a qué lleva eso? A un paÃs que explota. Porque, en ese esquema, esa supuesta coalición de centroizquierda la liderarÃa la izquierda. No deberÃamos jugar para eso. Creo en una reconstrucción del movimiento peronista, con todos sus matices y un tipo de conducción colegiada… y que convoque a todos los sectores polÃticos que no estén de acuerdo con esta polÃtica. Hay sectores, como el socialismo de Santa Fe o el grueso del peronismo –con todos sus más sus menos- de Córdoba. No me disgustarÃa tener a Lousteau…
La pregunta es si a Lousteau o a esos sectores que menciona les interesa sumarse a esa construcción. Porque da la sensación que al mismo tiempo que toman distancia del macrismo también se diferencian de ese espacio peronista.
SÃ, claro. Y nosotros tomamos distancia de ellos. Yo te digo lo que habrÃa que hacer. No están esperándonos para abrazarnos. Creo que hay que hacer polÃtica en esa dirección.
En una entrevista que concedió el año pasado, recordó los tiempos del 72’, cuando Perón entendÃa que no podÃa ser candidato porque se caÃa el proceso electoral en marcha. ¿Cree que en la etapa actual, más allá de que las comparaciones no pueden ser lineales, el peronismo necesita encontrar un Cámpora porque Cristina no puede ser candidata?
Cristina ya no deberÃa ser. Con todo respeto, creo que perdió varias elecciones seguidas. Entonces, conozco y respeto al amplio sector popular que tiene a Cristina como bandera, un porcentaje seguramente mayoritario del movimiento, pero ella debe dar un paso al costado. Y ella estarÃa más que dispuesta a hacerlo pero hay sectores que viven si ella…
Hago la pregunta porque, en el 72’, una vez que Perón se inclina por Cámpora, sectores liderados por José Ignacio Rucci pedÃan que el candidato fuera Perón…
Y bueno, pero fue Cámpora.
Pero no fue fácil llegar a eso y usted fue protagonista en el Congreso que lo ungió.
Y tuvimos a Rucci y la CGT encolumnados en la campaña.
La sÃntesis no fue armónica o no fue sÃntesis. ¿No hubo tensión permanentemente?
Hubo tensión. Hubo errores de todos. La interna del peronismo terminó transformada en una especie de capÃtulo local de la Guerra FrÃa. Nos equivocamos. Si el General hubiera estado en buen estado de salud, esto se hubiera evitado. Por eso, la gran victoria fue el 17 de noviembre de 1972, mucho más importante que el 11 de marzo del 73’. Para una lectura de la historia de un sector, no del conjunto del peronismo, el 11 de marzo pasó a ser una fecha… no sé si se entiende. Y el 17 de noviembre se construyó sobre la base de que estuvieran todos. Si no hubieran estado todos, no era posible el regreso.
Se están cumpliendo 45 años de esa etapa y falta un mes para el aniversario del 20 de junio en Ezeiza. ¿Cómo explicarÃa esa traumática dimisión interna?
En todo ese mes y medio o dos meses desde el triunfo de Cámpora, hubo un gran equÃvoco. La lógica de ese proceso era que Perón volvÃa a la Presidencia. Y esa lógica se pierde cuando el general se enferma en febrero y mucha gente supone que eso no va a ser asÃ. Supone mal. ¿Cómo podÃa pensarse que Cámpora serÃa presidente y el General estarÃa en Gaspar Campos? Ezeiza también es hija de eso. Aquà yo no le echo la culpa a Cámpora ni a nadie. Hay una mala lectura de aquella situación. Se pensó que Cámpora iba a ser el gobierno y no el que condujera el proceso de transición.
La gran victoria fue el 17 de noviembre de 1972, mucho más importante que el 11 de marzo del 73’. Se construyó sobre la base de que estuvieran todos. Si no hubieran estado todos, no era posible el regreso.
¿Hubo sectores que no mensuraron tal vez la referencia y el liderazgo de Perón, a pesar de los problemas de salud?
SÃ.
¿Y no puede ocurrir que en esta etapa el peronismo no esté mensurando ese liderazgo que hoy tendrÃa Cristina?
No sé. Yo lo mensuro y lo menciono como tema muy importante. Lo que pasa es que no son equiparables en ningún sentido. Hay una cosa muy cruel de la polÃtica: el General no habÃa perdido ninguna elección y Cristina viene perdiendo elecciones al hilo. Está claro que con ella a la cabeza no ganamos. Hay que lograr pensar la unidad y todos los compañeros tienen que levantarse un poquito por encima de eso en lo que se transformó la polÃtica. Y yo siempre visualizo la crisis de la polÃtica en las fotos donde hay banderas que dicen “Fulano de Tal Conducciónâ€. Si la polÃtica se transforma en ese tipo de aventuras personales, que tiene que ver con una crisis del sistema que reemplaza a los militantes por los operadores. Al margen de la simpatÃa que tengo por algunos de ellos, esto se inicia con la Coordinadora Radical y, desgraciadamente, con la Cafieradora peronista. Si se piensa la unidad en torno de quién va a ser porque todos quieren ser, este asunto no tiene arreglo. En polÃtica, lo que tenemos que hacer es pensar con quién ganamos.
Una de las cosas que charlamos con Sanz es la falta de imaginación y la repetición de fórmulas que no entusiasman a la sociedad. ¿Cómo se sale de esto?
Salimos con una amplia alianza de salvación nacional. Porque el paÃs está siendo entregado de manera muy grave. No es difÃcil coincidir en un programa de 10 puntos. HabrÃa que generar una especie de grupos de 20 o 30 personas que puedan hablar entre sà y avanzar en imaginarse cuáles pueden ser los nombres que pueden ganar. Tenemos nombres para ganar las elecciones pero no me gusta hacerlos públicamente. Sin grabador, los hacemos.
En las últimas semanas, se evocó fuertemente la crisis del 2001. Se acusó de destituyentes a los que lo hicieron pero Macri, incluso, aludió a ella cuando dijo que se evitó ese colapso. ¿Cuán lejos o cuán cerca se está o se estuvo de eso?
No estamos en eso. No serÃa igual la crisis porque estamos en otra etapa del desarrollo mundial. No se va a caer la Argentina. No es lo mismo. Cuando el dólar se iba a tanto, muchos compañeros se preguntaban “¿se cae el miércoles Macri?â€. No se va a caer nada. Ellos lo dicen muy mal, con esto de que el FMI no es el mismo. Y el Fondo es el mismo, lo que sucede es que antes hacÃan toda una cuestión de asumir que ellos hacÃan los programas, como una cuestión de orgullo profesional. Ahora lo siguen haciendo pero no lo dicen. (Christine) Lagarde, que es un fenómeno, acaba de decir: “es el programa del presidente Macriâ€. ¡Por supuesto! Obviamente, no va a haber otro 2001 porque la gente no está cayéndose del mapa de la manera en que se caÃa masivamente en esos años de la mano de Cavallo. Siempre me gusta recordarlo.
Por Pablo Dipierri
@pablodipierri
Juan Manuel Abal Medina (padre) sigue pensando la polÃtica con agudeza y pasión. Hermano de uno de los mÃticos fundadores de Montoneros y delegado de Juan Domingo Perón cuando se consiguió su retorno al paÃs, en esta entrevista con Revista Kamchatka habla sin trepidaciones de compañeros de ruta de ayer y hoy, niega que Cambiemos haya construido una mayorÃa social y confÃa en la unidad del peronismo. Reconoce el rol de la ex presidenta pero apuesta a nombres nuevos para el 2019, pondera el 17 de noviembre de 1972 por encima del 11 de marzo de 1973 y se rÃe de cómo el FMI le hace decir al Gobierno que la receta del organismo es, en realidad, un plan asumido e instrumentado por la Casa Rosada con autonomÃa polÃtica.
El Gobierno compró tiempo con una matriz de endeudamiento que no se resuelve y la oposición sigue dando vueltas. ¿Cómo ve la situación argentina?
Es muy rara la actualidad del paÃs. Yo creo que esta gente llegó al gobierno de manera tan inesperada… todos los sectores que quieren este tipo de polÃtica lo están blindando y están tratando de generar un gobierno. Ahà adentro hay cosas que no son iguales, que se unen fundamentalmente frente al peronismo. Todos ellos comparten una forma de mirar el paÃs muy conservadora pero hay formas distintas. Por eso es tan difÃcil, desde nuestro lado, qué es lo que tenemos enfrente…
¿Qué es para usted Cambiemos, sobre todo considerando que tal vez haga falta explicar cómo dilapidó su capital electoral desde octubre hasta ahora y si es que hubo o no una hegemonÃa macrista como decÃan algunos analistas?
El macrismo se construye aluvionalmente en dos o tres meses. Toda la cosa preparatoria llevaba a que tuviera un honroso segundo lugar, y no más que eso. Carrió, Gualeguaychú y todo eso sumado llevaba al segundo lugar. No habÃa construido una mayorÃa social. La mayorÃa social se la construimos nosotros a ellos.
¿Cómo?
Obviamente, detrás de ellos estaban los medios, que son la expresión del capitalismo concentrado y los sectores afines a todo eso. Pero no les hubiera alcanzado para ganar una elección. De nuestro lado se actuó con una increÃble torpeza polÃtica. Hizo muchÃsimo daño una cosa de un tono muy faccioso que adoptó el gobierno de Cristina (Fernández de Kirchner) sobre todo en la última época, la forma en que se dispersó nuestro capital polÃtico del peronismo y la forma en que se privilegiaron alianzas con sectores que al peronismo que, al menos, asÃ, con una posición tan protagónica, no le gustaban. A ver, llevar de candidato a vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires a este muchacho (NdE: en referencia a MartÃn Sabbatella)… El kirchnerismo, en lugar de hegemonizar al conjunto –que es lo que estaba en condiciones de hacer-, desde el primer movimiento apuntó a sacarse de encima a (Eduardo) Duhalde. Y se justifica por un tema de autoafirmación de Néstor (Kirchner). Creo que se podÃa hacer de otra manera. Lo creÃmos y lo tratamos de operar junto con algunos compañeros del gabinete, como Ginés González GarcÃa. Porque la polÃticas de excluir sectores en el peronismo siempre terminaron mal. Se hegemoniza a todos, podés sacarlos de la conducción pero no del espacio.
Pero ya en 2007, usted reconocÃa públicamente en un reportaje concedido a Página 12 que habÃa nombres propios que no podÃan sumarse porque no querÃan ser parte del proyecto polÃtico, en tanto seguÃan atados a la experiencia anterior.
Puede ser. Seguramente, yo me referirÃa a sectores que se habÃan hecho muy neoliberales…
SÃ, exactamente.
Durante los 90’, nunca enfrenté a (Carlos) Menem como tal. En ese momento, lo que enfrentábamos abiertamente era la polÃtica económica. Enfrentábamos a (Domingo) Cavallo. A diferencia de lo que fue el Frepaso, que le preocupaba lo institucional pero terminaron cavallistas, nos preocupaba el neoliberalismo. Tengo una percepción mucho más ligada al peronismo tradicional, en el sentido de hacer eje en un Estado al servicio de la clase trabajadora. Lo demás es accesorio, es parte del progresismo que puede o no ser aliado. Privilegio lo socioeconómico. Asà se hizo la victoria en los 70’, con la unidad del peronismo. En aquel entonces era más sencilla esa polÃtica pero apenas el General (Juan Domingo Perón) se nos enferma se desarma la unidad.
¿Cuán difÃcil es la unidad si el liderazgo centralizado no está, no se ejerce o se diluye?
En el movimiento tiene que haber un liderazgo. Si falta eso, hay que construir un liderazgo colectivo.
Nunca enfrenté a Menem como tal. En ese momento, lo que enfrentábamos abiertamente era la polÃtica económica. Enfrentábamos a Cavallo. A diferencia de lo que fue el Frepaso, que le preocupaba lo institucional pero terminaron cavallistas, nos preocupaba el neoliberalismo.
¿En qué momento se encuentra hoy el peronismo entonces?
Creo que hoy el tema es oponerse a toda polÃtica que implique una redistribución regresiva del ingreso. Un tema central es el poder del mundo financiero, que comienza a armarse a partir de un hecho muy grave como el de la renegociación de los holdouts en Nueva York…
En 2016…
Claro. Mi hijo Juan y otros tantos votaron en contra del acuerdo con los buitres pero otra cantidad de compañeros, no. También hay que decir que nosotros no terminamos ese tema antes de manera absurda…
¿Por qué no se pudo resolver antes?
Porque podrÃamos haber terminado antes…
¿No hubo una sanción o disciplinamiento polÃtico, luego de que Argentina arreglara con el Club de ParÃs, el Ciadi y Repsol?
Pero habÃa margen para acordar. De hecho, hubo dos gestiones muy importantes para arreglar eso en condiciones muy superiores y, por un motivo o por otro, se fue postergando. Una muy mala decisión polÃtica. Y esto no quiere decir que no respete a Cristina o no reconozca las grandes polÃticas de su gobierno. Es otro tema. Fue muy complicado el sesgo final: el “vamos por todo†se transformó en algo que no se sabÃa por lo que Ãbamos. Si Ãbamos por todo, tenÃamos que ir a ponerle la pata en la cabeza al poder financiero e ir a cambios económicos más estructurales, transformar los planes sociales en empleo… y fuimos por todo en una cosa difusa, cultural, que enajenó aliados muy rápidamente. Menos de dos años después, perdimos la Provincia de Buenos Aires, con la escisión del massismo. Un despropósito. Y aun con todo eso, los sectores que hoy son gobierno no son mayoritarios en la Argentina. Yo no creo que haya una nueva hegemonÃa. Existe un sector que tiene esa impronta, que se termina haciendo cultural con los medios y los aparatos que maneja, y consigue ganar a sectores que fueron claramente favorecidos en su vida cotidiana por las polÃticas de los 10 años previos. Fundamentalmente, perdimos porque votaron contra cosas, no con una hegemonÃa distinta. En determinado momento, para amplios sectores sociales, el estilo de Cristina se hizo absolutamente insoportable.
Si coincidimos en que no hay hegemonÃa del macrismo, cómo explicamos que se afecte tanto el bolsillo de la sociedad y que, sin embargo, el ruido, la resistencia o las reacciones no parezcan tan grandes.
Porque han conseguido, por el momento, que se crea que la culpa de todo lo que nos está pasando, hasta la crisis cambiaria y financiera, es culpa de lo anterior. Las encuestas se le están dando vuelta al Gobierno pero siguen estando arriba del 35 por ciento. Acordémonos de lo que fue la elección de la Ciudad…
¿Donde casi le gana MartÃn Lousteau a Horacio RodrÃguez Larreta en ballotage?
Y Macri se bajaba esa noche si perdÃa. Y en lugar de bajarse qué hizo. Anunció la continuidad de las polÃticas. Qué hegemonÃa cultural. Tanto que su público esa noche le gritaba varias veces: “nooooâ€.
El General y las victorias
Usted aboga por la unidad del peronismo y que el triunfo de Cambiemos fue inesperado para quienes integran esa alianza. La pregunta es si el PJ y la UCR siguen siendo lo que fueron o marchamos a dos coaliciones, una por centroderecha y otra por centroizquierda.
Vi la entrevista a Ernesto Sanz (NdE: se refiere al reportaje que este medio le hiciera al ex senador radical, donde se abordaba este tema bajo el tÃtulo Chau, bipartidismo clásico). Tiene razón. Ya ni el PJ ni la UCR son lo que fueron. Él quiere que Cambiemos sea una coalición, fue una coalición electoral y no de gobierno. Quedó más que claro en estos dÃas. Esto es asà porque, si realmente fuera una coalición en la que el radicalismo ocupara el lugar que le corresponderÃa dentro de ese espacio, no serÃa un gobierno al servicio de los intereses financieros. El radicalismo no es eso, ni Sanz es eso. Pero tampoco le doy verosimilitud a que tengamos en breve estas dos grandes coaliciones. Hay una izquierda creciente en Argentina, a nivel sindical y movimientos populares. Creo más bien en un Partido Justicialista revitalizado, dentro de lo que puede reunificar. La unidad de tendencia se la da el querer un Estado fuerte al servicio de los sectores populares. La estructura polÃtica de Argentina este espacio tiene más lógica de tener alianza de gobierno con un radicalismo autonomizado…
¿Algo parecido a la Concertación de 2007?
Creo más bien a lo que quisimos hacer en los 70’. La derecha conservadora no estaba con el radicalismo. Acá se ha dividido peronismo-antiperonismo y no creo que deba ser asÃ.
¿Cuánto hace el peronismo para que la sociedad termine discutiendo en esos términos, amén de que es verdad que al Gobierno actual le da mucho rédito decir que “el peronismo gobernó la provincia los últimos 30 años y asà estáâ€? ¿Cuánto les cuesta a los propios peronistas salirse de esa dicotomÃa?
No, muchos compañeros lo han expresado de muchas maneras. El General del abrazo con BalbÃn. Perón intentó una reorganización del esquema polÃtico, donde lo único excluido fuera la derecha aliada del gorilaje militar. Acá se redistribuye y parecerÃa que se quiere hacer una coalición de centroizquierda y otra de centroderecha pero resulta que la centroderecha la hegemoniza el capitalismo financiero. ¿Sabe a qué lleva eso? A un paÃs que explota. Porque, en ese esquema, esa supuesta coalición de centroizquierda la liderarÃa la izquierda. No deberÃamos jugar para eso. Creo en una reconstrucción del movimiento peronista, con todos sus matices y un tipo de conducción colegiada… y que convoque a todos los sectores polÃticos que no estén de acuerdo con esta polÃtica. Hay sectores, como el socialismo de Santa Fe o el grueso del peronismo –con todos sus más sus menos- de Córdoba. No me disgustarÃa tener a Lousteau…
La pregunta es si a Lousteau o a esos sectores que menciona les interesa sumarse a esa construcción. Porque da la sensación que al mismo tiempo que toman distancia del macrismo también se diferencian de ese espacio peronista.
SÃ, claro. Y nosotros tomamos distancia de ellos. Yo te digo lo que habrÃa que hacer. No están esperándonos para abrazarnos. Creo que hay que hacer polÃtica en esa dirección.
En una entrevista que concedió el año pasado, recordó los tiempos del 72’, cuando Perón entendÃa que no podÃa ser candidato porque se caÃa el proceso electoral en marcha. ¿Cree que en la etapa actual, más allá de que las comparaciones no pueden ser lineales, el peronismo necesita encontrar un Cámpora porque Cristina no puede ser candidata?
Cristina ya no deberÃa ser. Con todo respeto, creo que perdió varias elecciones seguidas. Entonces, conozco y respeto al amplio sector popular que tiene a Cristina como bandera, un porcentaje seguramente mayoritario del movimiento, pero ella debe dar un paso al costado. Y ella estarÃa más que dispuesta a hacerlo pero hay sectores que viven si ella…
Hago la pregunta porque, en el 72’, una vez que Perón se inclina por Cámpora, sectores liderados por José Ignacio Rucci pedÃan que el candidato fuera Perón…
Y bueno, pero fue Cámpora.
Pero no fue fácil llegar a eso y usted fue protagonista en el Congreso que lo ungió.
Y tuvimos a Rucci y la CGT encolumnados en la campaña.
La sÃntesis no fue armónica o no fue sÃntesis. ¿No hubo tensión permanentemente?
Hubo tensión. Hubo errores de todos. La interna del peronismo terminó transformada en una especie de capÃtulo local de la Guerra FrÃa. Nos equivocamos. Si el General hubiera estado en buen estado de salud, esto se hubiera evitado. Por eso, la gran victoria fue el 17 de noviembre de 1972, mucho más importante que el 11 de marzo del 73’. Para una lectura de la historia de un sector, no del conjunto del peronismo, el 11 de marzo pasó a ser una fecha… no sé si se entiende. Y el 17 de noviembre se construyó sobre la base de que estuvieran todos. Si no hubieran estado todos, no era posible el regreso.
Se están cumpliendo 45 años de esa etapa y falta un mes para el aniversario del 20 de junio en Ezeiza. ¿Cómo explicarÃa esa traumática dimisión interna?
En todo ese mes y medio o dos meses desde el triunfo de Cámpora, hubo un gran equÃvoco. La lógica de ese proceso era que Perón volvÃa a la Presidencia. Y esa lógica se pierde cuando el general se enferma en febrero y mucha gente supone que eso no va a ser asÃ. Supone mal. ¿Cómo podÃa pensarse que Cámpora serÃa presidente y el General estarÃa en Gaspar Campos? Ezeiza también es hija de eso. Aquà yo no le echo la culpa a Cámpora ni a nadie. Hay una mala lectura de aquella situación. Se pensó que Cámpora iba a ser el gobierno y no el que condujera el proceso de transición.
La gran victoria fue el 17 de noviembre de 1972, mucho más importante que el 11 de marzo del 73’. Se construyó sobre la base de que estuvieran todos. Si no hubieran estado todos, no era posible el regreso.
¿Hubo sectores que no mensuraron tal vez la referencia y el liderazgo de Perón, a pesar de los problemas de salud?
SÃ.
¿Y no puede ocurrir que en esta etapa el peronismo no esté mensurando ese liderazgo que hoy tendrÃa Cristina?
No sé. Yo lo mensuro y lo menciono como tema muy importante. Lo que pasa es que no son equiparables en ningún sentido. Hay una cosa muy cruel de la polÃtica: el General no habÃa perdido ninguna elección y Cristina viene perdiendo elecciones al hilo. Está claro que con ella a la cabeza no ganamos. Hay que lograr pensar la unidad y todos los compañeros tienen que levantarse un poquito por encima de eso en lo que se transformó la polÃtica. Y yo siempre visualizo la crisis de la polÃtica en las fotos donde hay banderas que dicen “Fulano de Tal Conducciónâ€. Si la polÃtica se transforma en ese tipo de aventuras personales, que tiene que ver con una crisis del sistema que reemplaza a los militantes por los operadores. Al margen de la simpatÃa que tengo por algunos de ellos, esto se inicia con la Coordinadora Radical y, desgraciadamente, con la Cafieradora peronista. Si se piensa la unidad en torno de quién va a ser porque todos quieren ser, este asunto no tiene arreglo. En polÃtica, lo que tenemos que hacer es pensar con quién ganamos.
Una de las cosas que charlamos con Sanz es la falta de imaginación y la repetición de fórmulas que no entusiasman a la sociedad. ¿Cómo se sale de esto?
Salimos con una amplia alianza de salvación nacional. Porque el paÃs está siendo entregado de manera muy grave. No es difÃcil coincidir en un programa de 10 puntos. HabrÃa que generar una especie de grupos de 20 o 30 personas que puedan hablar entre sà y avanzar en imaginarse cuáles pueden ser los nombres que pueden ganar. Tenemos nombres para ganar las elecciones pero no me gusta hacerlos públicamente. Sin grabador, los hacemos.
En las últimas semanas, se evocó fuertemente la crisis del 2001. Se acusó de destituyentes a los que lo hicieron pero Macri, incluso, aludió a ella cuando dijo que se evitó ese colapso. ¿Cuán lejos o cuán cerca se está o se estuvo de eso?
No estamos en eso. No serÃa igual la crisis porque estamos en otra etapa del desarrollo mundial. No se va a caer la Argentina. No es lo mismo. Cuando el dólar se iba a tanto, muchos compañeros se preguntaban “¿se cae el miércoles Macri?â€. No se va a caer nada. Ellos lo dicen muy mal, con esto de que el FMI no es el mismo. Y el Fondo es el mismo, lo que sucede es que antes hacÃan toda una cuestión de asumir que ellos hacÃan los programas, como una cuestión de orgullo profesional. Ahora lo siguen haciendo pero no lo dicen. (Christine) Lagarde, que es un fenómeno, acaba de decir: “es el programa del presidente Macriâ€. ¡Por supuesto! Obviamente, no va a haber otro 2001 porque la gente no está cayéndose del mapa de la manera en que se caÃa masivamente en esos años de la mano de Cavallo. Siempre me gusta recordarlo.