El caso de los cuadernos permite ver, como pocas veces, un despliegue inaudito en Comodoro Py pero también en las principales redacciones porteñas. La pelea es por la primicia, pero también por cómo, cuándo y qué parte de los datos se ofrece a los lectores. Con testimonios de Diego Cabot, Hugo Alconada Mon, Daniel Hadad, Ricardo Ragendorfer y Ari Lijalad, Sebastián Lacunza analiza la cobertura de un caso clave para entender el funcionamiento de la polÃtica, la justicia, el empresariado y los medios.
Eran las cuatro de la tarde del viernes post Centeno, cuando las fotocopias de los cuadernos alborotaron la redacción de Infobae. Daniel Hadad llegaba a esa hora a Miami proveniente de Washington. “Son 477 carillasâ€, le informaron no bien aterrizó el avión. Muchas para una redacción como la de Infobae, poblada pero web al fin; menguada además, como todo viernes de cara a un fin de semana.
Más de 60 horas antes, La Nación habÃa cerrado su edición impresa del 1 de agosto con un tÃtulo en tapa a una columna. “Coimas: una detención impacta al kirchnerismoâ€.
Como quien sugiere sin levantar la perdiz, el periodista Diego Cabot escribirÃa que la detención del chofer Oscar Centeno, ordenada en la tarde del martes 31 de julio por el juez federal Claudio Bonadio, era “el primer eslabón de una investigación cuyas consecuencias aún son difÃciles de imaginarâ€.
En realidad, uno de los hermanos propietarios de La Nación, Fernán Saguier, el secretario general de redacción, José del RÃo, y unos pocos periodistas del diario podÃan imaginarlas hacÃa meses, porque el registro del chofer de Roberto Baratta habÃa sido entregado a Cabot el 8 de enero de este año. La decisión editorial fue “no publicar una lÃnea hasta que la Justicia actuaraâ€.
“AlegrÃa inmensa por la decisión de privilegiar la institucionalidad a la primiciaâ€, tuiteó Del RÃo a la 1.12 del 2 de agosto, en el final de un dÃa agitado.
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Eran las cuatro de la tarde del viernes post Centeno, cuando las fotocopias de los cuadernos alborotaron la redacción de Infobae. Daniel Hadad llegaba a esa hora a Miami proveniente de Washington. “Son 477 carillasâ€, le informaron no bien aterrizó el avión. Muchas para una redacción como la de Infobae, poblada pero web al fin; menguada además, como todo viernes de cara a un fin de semana.
Más de 60 horas antes, La Nación habÃa cerrado su edición impresa del 1 de agosto con un tÃtulo en tapa a una columna. “Coimas: una detención impacta al kirchnerismoâ€.
Como quien sugiere sin levantar la perdiz, el periodista Diego Cabot escribirÃa que la detención del chofer Oscar Centeno, ordenada en la tarde del martes 31 de julio por el juez federal Claudio Bonadio, era “el primer eslabón de una investigación cuyas consecuencias aún son difÃciles de imaginarâ€.
En realidad, uno de los hermanos propietarios de La Nación, Fernán Saguier, el secretario general de redacción, José del RÃo, y unos pocos periodistas del diario podÃan imaginarlas hacÃa meses, porque el registro del chofer de Roberto Baratta habÃa sido entregado a Cabot el 8 de enero de este año. La decisión editorial fue “no publicar una lÃnea hasta que la Justicia actuaraâ€.
“AlegrÃa inmensa por la decisión de privilegiar la institucionalidad a la primiciaâ€, tuiteó Del RÃo a la 1.12 del 2 de agosto, en el final de un dÃa agitado.
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