Jorge AsÃs escribió la novela Flores robadas en un jardÃn de Quilmes, entre otras. En esta nota, publicada en su sitio www.jorgeasisdigital.com analiza la biografÃa de Héctor Magneto, El Hombre de ClarÃn, escrita por José Ignacio López.
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escribe Carolina Mantegari
Editora responsable del AsÃsCultural,
especial para JorgeAsÃsDigital
Acierta, el biógrafo, en la exculpación fundamental de la página 457. Dice: “La idea de la licuación, casi un slogan, ya estaba instalada, y serÃa difÃcil cualquier esfuerzo por matizarlaâ€.
La “instalación†de referencia incluye a AGEA, o sea a ClarÃn, y a La Nación, entre las empresas que ampliamente se beneficiaron con la “licuadora†del 2002. Consecuencia de las calculadas pesificaciones asimétricas que coronaron la espantosa salida de la Convertibilidad.
Resulta “difÃcilâ€, en adelante, para Magnetto, evitar que prospere la interpretación maliciosa. Asà como la provincia de Buenos Aires pudo disolver su catástrofe gestionaria, a través del desmoronamiento nacional, con los derrocamientos de De la Rúa y de RodrÃguez Saa, ClarÃn logró sanear su economÃa. Abandonar la “pelea del descensoâ€, o sea, del quebranto. Al transferir, hacia la inocente comunidad, los efectos, moralmente residuales, del admirable crecimiento empresarial.
La “salida del túnelâ€, perversidad que desfila en la “parte seisâ€, sólo puede explicarse a través de las patologÃas financieras que abruman en la “parte cincoâ€. La aventura de la proyección demencial del multimedios. Expansiones del cablerÃo, y litigios de fondos, que signan la magnÃfica epopeya de los tres estudiantes de Ciencias Económicas de La Plata, liderados por Magnetto. Quien crece y enrosca, junto a sus dos escuderos, Aranda y Pagliaro.
Son los tres triunfadores que se quedaron con las transformaciones del Grupo ClarÃn. Aunque mantienen la ornamentación, casi simbólica, de la señora Laura Herrera Ernestina de Noble, la directora nominal.
“Traicionar idealesâ€
A principios de los setenta, con 27 años, y de la mano protectora de Rogelio Frigerio, el contador Magnetto llega al diario. Como “adscripto a la direcciónâ€. Procede, como experiencia, de Berlingieri. Entonces El Tapir, Rogelio Frigerio, aportaba cierta solvencia intelectual a la secta iluminada del desarrollismo. Y bajaba “la lÃnea del Diarioâ€.
Diez años después, en su pragmatismo ascendente, Magnetto decidÃa “cortar el cordón†(parte tres). No vacilarÃa en impulsar la expulsión de los desarrollistas, a los efectos de acabar con la “simbiosis entre el Partido y el Diarioâ€. Aunque, como se percibe en la exculpación, “temÃa traicionar los ideales†(pág. 165).
Para “acabar con los amigos privilegiadosâ€, pág. 167, se acepta, en el texto exculpatorio, que la designación de Oscar Camilión, destacado miembro de la secta, como Canciller del General Viola, actuó como “disparador de la crisisâ€.
Por elemental pudor cristiano, López y Magnetto prescinden de indagar en las secuelas del sustancial romance. Lástima. El tratamiento hubiera ayudado a entender la “traiciónâ€.
Escamotear la historia
Con rigor clerical, José Ignacio López, presta la amable inspiración del reconocido “buen muchachoâ€. De alfonsinista queriblemente creÃble. Brinda una enternecedora peripecia vital de las manipulaciones seriales de Héctor Magnetto. Oriundo de Chivilcoy. Lo describe como un supuesto wing izquierdo. Lector de Saramago y de Eco. Coleccionista de arte. Incondicional de Verdi y de Puccini, del Rigoletto. Disfrutador de la “frescura de L’elixir d’amoreâ€, de Donizzetti. Es demasiado.
Sin perplejidad, se asiste a una obra colmada de exculpaciones por encargo. Como si el biografiado, Magnetto, sintiera, antes del final, la explicable necesidad espiritual de pasarse en limpio.
Tamaña versión, presentablemente autocomplaciente, de su protagonismo, merece, a pesar de todo, ser leÃda. Si aconsejablemente se abandona la lectura pasiva. Si se prescinde del derecho natural a la distracción, con que suele abordarse la literatura.
López cuenta, en “El Hombre de ClarÃnâ€, la historia que inteligentemente se escamotea. Y peor aún, concientemente se tergiversa. Donde se legitima la eficacia de la extorsión como metodologÃa sistemática, para el crecimiento periodÃstico y empresarial. Donde se estigmatiza, hasta la destrucción, a los enemigos. Asà sea Emilio Jaján, al que Aranda, el escudero, supo encargarle un trámite, en un condado de México, relativo a la búsqueda de una partida matrimonial, decisiva para resolver trascendentes cuestiones hereditarias. O sea Raúl Moneta, por confrontaciones empresariales que derivaron en obsesiones personalmente recÃprocas. O el Juez Marquevich, quien cometió la trasgresión inadmisible de detener a la señora Ernestina. Por razones que no deben tratarse en los márgenes acotados de la crÃtica literaria.
Final con prólogos
Resta valorar la brillantez, vibrantemente equivocada, del prólogo de Natalio Botana. Merece ser antesala de otro libro.
JoaquÃn Morales Solá, que patrocina el texto con un segundo prólogo, exhibe cierta inclinación, saludablemente inesperada, por el humorismo. Presenta a Magnetto, junto a Patricio Peralta Ramos, del captado La Razón, y a Bartolomé Mitre, del neutralizado La Nación, como si fueran tres heroicos resistentes. Seres “que debieron atravesar una época de intrigas y conspiraciones en medio de la última dictaduraâ€. E impacta JoaquÃn: “no faltaron temibles amenazas contra sus vidasâ€.
568 páginas, editó Sudamericana.
Carolina Mantegari
para JorgeAsÃsDigital
permitida la reproducción sin citación de fuente.
divertido
Mi capacidad para digerir batracios sólo llega hasta el tren bala. Si Jorge AsÃs se pasa al kirchnerismo, yo me voy al PCR.
Que te dió ClarÃn,Magnetto te tiró algún hueso?
¿Kirchnerista ahora? muy raro…no creo que choque la calesita…
AsÃs escribió una novela contra ClarÃn – la que cité- diairo donde trabajó. Cuando escribió eso, era un tipo de izquierda.No se hizo kirchnerista.
Me quedo más tranquilo.
Me parece que la novela se llamaba Flores robadas de los jardines de Quilmes.
si se robaron algo en quilmes fue anibal.
Asà es, MatÃas.
¿No era Diario de la Argentina el libro de AsÃs sobre ClarÃn?
Es una pelea entre roedores. Todos juntos, incluÃdos los prologuistas, no valen lo que se dice una puteada de tartamudo.
Cuantos alcahuetes de ClarÃn mientras Magnetto se sigue llenando los bolsillos y marca la agenda y pone y saca gobernantes,Dios perdonalos no saben lo que hacen
La novela se llamaba «diario de la Argentina» cuyos protagonistas llevan nombres claves que refieren a los personajes reales, entre ellos Magnetto y sus mosqueteros.