En la Argentina de los años ochenta , empresarios, actores polÃticos e intelectuales coincidieron en la necesidad de reformar el Estado.(*)
En el apoyo empresario a las reformas estructurales se conjugan los efectos no deseados de las acciones polÃticas coyunturales con el convencimiento de la caducidad del modelo de desarrollo sustitutivo- estatalista.(*)
La combinación de propaganda ideológica (click aquÃ), practica polÃtica y crisis colocó, hacia fines de la década a todos los actores en un punto sin retorno. AsÃ, el cambio de modelo fue propiciado tanto por quienes se beneficiaron con él como por quienes se vieron perjudicados. en ambos casos, el éxito supuesto en la imposición de sus demandas significó, al mismo tiempo, el estrechamiento de sus opciones polÃticas.(*)
Partiendo de un diagnostico que explicaba la crisis como resultado del intervencionismo estatal, el programa polÃtico que incluÃa la apertura de la economÃa, la desregulación de los mercados y la privatización de las empresas publicas , aparecÃa como una necesidad lógica, esta percepción se acentuó aun mas luego de la hiperinflacion de 1989. en ese contexto prevaleció un entendimiento de la crisis y la inflación requerÃa acciones antiestatistas y excluÃa otras posibilidades(*)
El discurso neoliberal resulto exitoso al explicar de manera clara y comprensible la crisis económica, a medida que esta se agudizaba, la mirada neoliberal crecÃa en aceptación es trataba de un discurso que no solo aludÃa a los dueños del capital: las soluciones propuestas prometÃan beneficios para todos Las causas de la crisis eran sencillas: la existencia de un estado deficitario que debÃa recurrir a la emisión porque gastaba mas de lo que ganaba y, asÃ, producÃa inflación. la critica estatal consiguió interpelar exitosa mente a una parte mayoritaria de la sociedad. los usuarios de servicios públicos, quienes pagaban impuestos y las victimas de la inflación ( Sidicaro, 1999) al reducirse el Estado , se prometÃa, desaparecerÃa la inflación, disminuirÃa la carga impositiva y las privatizaciones asegurarÃan la provisión de nuevos servicios. El gran culpable , el Estado debÃa dejar de lado intervencionismos innecesarios y limitarse a las funciones de salud, educación y justicia. El mercado debÃa ser el encargado de regular la sociedad y crear riqueza.(Lechner 1997)(*)
El consenso neoliberal de los años 80 en al Argentina tiene explicaciones en el contexto internacional de aquellos tiempos, en el diciplinamiento militar de la dictadura, en el descrédito y resignación polÃtica de las alternativas locales a dicha corriente ideológica, ahora bien trascurridos 30 años en los cuales los sectores perjudicados sufrieron en carne propia las consecuencias de la aplicación del recetario que hoy se denomina comúnmente como de los noventa, ¿en que lógica polÃtica, ideológica o económica se encuadra que amplÃsimos sectores y actores económicos tanto individuales o de las asociaciones representativas de los pequeños y medianos comercios, industrias o productores rurales sigan repitiendo aquellos diagnósticos? ¿ Cómo se explica que la mayorÃa de las personas que uno escucha a diario o te mandan correos sigan creyendo en ese discurso que la realidad se cansa de refutar?
Los diagnósticos están, las consecuencias también pero seguimos 30 años atrasados en polÃtica.
Saludos Cordiales.
(*) Acción empresaria e ideologÃa. La génesis de las reformas estructurales. Gastón J. Beltrán
¿Cómo se explica entonces las recurrentes crisis argentinas a partir de 1930? Coincido que el modelo neoliberal menemista fue un fracaso, pero también lo fueron los modelos intervencionistas anteriores. Fijate que en 1989, sencillamente, ya no habÃa plata para que sigan funcionando los trenes, etc: no tenÃamos crédito y la «maquinita» de hacer plata habÃa convertido a la República en un infierno.
Evidentemente, en Argentina, no funcionaron ninguno de los dos sistemas, ni el ultra privatista ni el ultra intervencionista. De hecho, si queres ver las consecuencias del modelo ultra intervencionista, visitá Venezuela: se ahogan en un mar de petroleo y no tienen electricidad.
Eso me lleva a concluir que la respuesta no es un estado inexistente u omnipresente, la respuesta es un estado que cumpla bien todos los roles que asuma. Si tiene la capacidad y la responsabilidad para regentear una linea de bandera, que lo haga (hay decenas de paÃses que lo hacen). Pero si la linea de bandera es que unos mocosos viajen con descuento, entonces prefiero que el «negocio» quede en manos privadas.
Totalmente de acuerdo!
, ¿en que lógica polÃtica, ideológica o económica se encuadra que amplÃsimos sectores y actores económicos tanto individuales o de las asociaciones representativas de los pequeños y medianos comercios, industrias o productores rurales sigan repitiendo aquellos diagnósticos? ¿ Cómo se explica que la mayorÃa de las personas que uno escucha a diario o te mandan correos sigan creyendo en ese discurso que la realidad se cansa de refutar?
Creo que se explica, porque a pesar de todo, los actores económicos son los mismos, los que ostentan el poder económico, los que ostentan el politico, casi también (con un par de baldazos de lavandina), y los actores de la economÃa por parte del estado (ministerio de Economia , BCRA, etc,)Siguen los mismos hijos dilectctos de los Think Tank de los ´80 y ´90.
El mercado te pone unas condiciones a que atenerse. El estado puede empeorarlas o mejorarlas. Incluso puede empeorárselas a algunos y mejorárselas a otros, empeorárselas a todos, o mejorárselas a todos echando mano a la billetera.
En el sector rural la experiencia menemista dejó muchos productores con hambre de más Estado. A la mayorÃa esa hambre ya se les fue. Digamos que Moreno ha forjado una nueva generación de conversos liberales (ex estatistas quemados con leche).
A partir de 1930 se interrumpe la institucionalidad republicana oligárquica establecida en 1860 y la democrática que se logra con la ley Saenz Peña en 1916, desde el 30 al 83 la crisis tuvieron que ver con que las minorÃas conservadoras imposibilitadas de lograr por la vÃa democrática hacerse del Gobierno, recurrieron sistematicamente a golpes de Estado utilizando a las Fuerzas Armadas como brazo ejecutor para reestablecer sus pretensiones e imponer sus programas polÃticos en beneficio de sus intereses sectoriales, la mayorÃa de los partidos populares tenÃan programas «no liberales» y expresaban a la mayorÃa del electorado, seria una apretada simplificación histórica. A partir de «la restauración» democrática, estuvieron dadas las condiciones para lograr «el consenso liberal» ,salvo el primer año de Alfonsin donde se intentaron repetir medidas económicas «distributivas» y en algunos medidas tomadas por la enseñanza de la crisis que estallo en el 2001, en general seguimos escuchando la misma canción, sobre todo la mayorÃa de los que votamos continuamos tarareandola.