Dice Emir Sader en el Blog de Carta Maior , al evaluar los 100 primeros dÃas del gobierno de Dilma:
«Pero el principal avance del gobierno Dilma está en su capacidad para ampliar el potencial hegemónico del gobierno, es decir, de mantener el impulso principal de las polÃticas que marcaron el gobierno de Lula, en un marco de alianzas y de legitimidad polÃtica y social más amplio, extendiendo la capacidad de diálogo e interlocución con otros sectores sociales – como la clase media -, asà como con la oposición. Aquà reside el arte esencial de la construcción de alternativas al neoliberalismo: avanzar en un modelo alternativo, garantizar las condiciones económicas, sociales, polÃticas y culturales de su reproducción y consolidación. Una disputa hegemónica en la cual el gobierno de Dilma hereda no sólo un paÃs mucho mejor que el que Lula heredó hace 8 años, sino también una derecha debilitada, desmoralizada y derrotada, tanto en su vector de partido polÃtico, como en los medios de comunicación.
Ese es el escenario en el cual debe ser evaluado el gobierno de Dilma, en sus avances y los problemas que enfrenta en sus miles de otros dÃas».
Salvando las enormes distancias, yo veo importantes similitudes entre el contexto que describe Sader en Brasil, y el que le toca enfrentar hoy a Cristina. Vale la pena pensarnos desde ese lugar que plantea Sader. Es admirable además que el 2011 encuentre a dos paÃses que marcan el rumbo de la región en esta situación.
Más allá del rol de potencia económica global que juega cada vez más Brasil hoy, tenemos dos diferencias fundamentales:
1. Dilma hereda un paÃs con un capacidad estatal muy fuerte. Que además ya cristalizó las grandes lÃneas del proyecto polÃtico iniciado por Lula en instituciones, planes y programas fuertemente instalados – tales como el Programa de Aceleración del Crecimiento (http://www.brasil.gov.br/pac ) – entre muchos otros.
2. Cristina está frente a su segundo mandato.
Pero no todas son debilidades de nuestro lado: el fáctor de la hegemonÃa, sin dudas el más importante de todos los capitales en juego, está en nuestro paÃs también a nuestro favor. La batalla cultural está en marcha desde hace tiempo y con avances poderosos tangibles (empezando por nuestra maravillosa Ley de Medios), e intangibles. Con un pueblo que por la historia de nuestro paÃs se encuentra mucho mejor posicionado en términos educativos y sociales. Los desafÃos de inclusión y profundización de la reducción de la pobreza son sin dudas alcanzables en nuestro paÃs. Estamos en un buen momento para pensarnos a futuro, y en grande.
HEGEMONÃA Y ESTRATEGIA, señores!
Suena conocido, no?
De todas formas dudo que Dilma tenga una oposición tan extranjerizante como la nuestra. Es envidiable en ese sentido. Acá los gorilas escuchan algo que no les gusta y ya empiezan a cogotear en dirección a Campo de Mayo. Esperemos generarle suficiente tortÃcolis. =P
Salud!