Sorprendió al anunciarlo durante un acto en la Rosada. Aseguró que desde la muerte de Kirchner, nunca dudó sobre su decisión.
“Yo siempre supe lo que tenÃa que hacer y lo que debÃa hacer.” AsÃ, señalando sin nombrar a quienes depositaban dudas sobre su voluntad, la presidenta Cristina Fernández oficializó su candidatura en busca de un segundo perÃodo en la Casa Rosada. Lo hizo allà mismo, en un acto que habÃa convocado para anunciar lo que ella denominó como el dÃa en que se pone “en marcha el verdadero espÃritu de la Ley de Servicios y Medios Audiovisuales”, una de las medidas más simbólicas de su mandato. Y fue transmitido por cadena nacional, de forma tal que el anuncio encontró un rebote masivo e instantáneo. Durante el discurso no se privó de atacar a algunos sectores de la oposición, tanto quienes la ejercen desde la polÃtica como quienes lo hacen escudados en algunos medios de comunicación, e hizo –una vez más, como acostumbra a hacerlo desde la muerte de Néstor Kirchner– particular hincapié en el rol que tendrá la juventud en un eventual segundo mandato. “Estamos hechos para seguir adelante”, fue su conclusión.
Aunque todos estaban pendientes del anuncio, una vez más Cristina Fernández logró sorprender: el acto y la transmisión por cadena nacional se atribuÃan al lanzamiento del plan “televisores para todos” y el llamado para adjudicar 220 nuevas señales audiovisuales de aire, y ni siquiera en la misma Casa Rosada conocÃan la intención de lanzarse. “Creo que fue una decisión polÃtica personal presentarlo hoy. No creo que lo haya consultado”, le comentó a este diario alguien que trabaja cerca de su despacho. Quienes tuvieron que montar el acto aseguran que trabajaron sin conocer la agenda secreta. Además, razonan, “si vos le anticipás algo asà a diez personas, a los tres minutos ya está por todas partes. La única forma de mantenerlo en secreto era no contarlo”.
Aprovechando la incertidumbre, Cristina hasta se permitió, al comienzo de su discurso, amagar con una decisión en el sentido contrario: “La televisión argentina tuvo en su primera transmisión el discurso de Eva Perón, el 17 de octubre de 1951. AhÃ, Evita pronunció aquella famosa frase: ‘Aunque deje jirones de mi vida en el caminoÂ’. Y también allà confirmó lo que le habÃa dicho al paÃs un 31 de agosto, cuando ratificó que no iba a acompañar al general Perón en la fórmula para las elecciones del año Â’52”, recordó la Presidenta, y la evocación a aquel histórico renunciamiento dejó sin aliento a los presentes y también a muchos que seguÃan sus palabras por radio o televisión.
Sin embargo, minutos más tarde decidió terminar con el suspenso. Estaba bromeando con el ministro de Infraestructura, Julio De Vido, sobre el plazo para instalar 120 torres de transmisión de televisión digital por aire. “Yo te doy un changüÃ, mirá qué buena que soy –le dijo a su funcionario–. Con que lleguemos (se referÃa a este año) a las 50 o a las 60, la mitad, estamos hechos para seguir adelante. Porque vamos a seguir adelante”, dejó caer, como si nada. Y la galerÃa de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada estalló en aplausos y los clásicos cantitos que piden “para Cristina la reelección”. Pero ella, lejos de dejarse llevar por la euforia, continuó hablando de su plan para distribuir televisores de última generación fabricados en el paÃs.
Un rato después volvió sobre el tema, cuando se refirió a los “agravios” que dijo recibir por parte de algunos medios y que, luego de la muerte de Néstor Kirchner, considera que se profundizaron. “Este fin de semana dijeron que me habÃa ido a Calafate a descansar y a pensar qué iba a hacer –ejemplificó–. Y yo, en realidad, fui a acompañar a mi hijo y no a pensar qué iba a decidir.” Y ahà nomás descartó toda duda remanente, ante un auditorio que aguantaba la respiración: “Porque quiero decirles algo a todos; yo siempre supe lo que tenÃa que hacer y lo que debÃa hacer. Lo supe inclusive el 28 de octubre, en este mismo lugar. No lo supe de inteligente, ni de ambiciosa: lo supe cuando miles y miles, que pasaron por aquà a despedirlo por última vez, me gritaban ‘fuerza CristinaÂ’. Porque siempre he tenido un alto sentido de responsabilidad polÃtica, histórica y personal respecto de lo que debÃa hacer”. Y explicó que la demora en el anuncio se debÃa a que “simplemente, en un mundo, en una Argentina y en una vida que te cambia todos los dÃas, querÃa estar más cerca del final del perÃodo de inscripción para poder anunciarlo”.
Allà aprovechó para identificar a sus adversarios y pasarles factura. Sin pelos en la lengua, recordó que “en julio de 2008, muchos medios de comunicación ya habÃan ungido un presidente, a la sazón, también vicepresidente de esta Presidenta” (e interrumpió la andanada de silbidos porque “acá no se estigmatiza a nadie”); también a “un partido centenario que llamó a elecciones para tres candidatos, que después las dejaron sin efecto”; y por último se detuvo en la situación de la ciudad de Buenos Aires, donde “dos candidatos que también lanzaron su candidatura a presidente y que luego, cuando pensaron que no iban a poder, vinieron a convertir la Ciudad en un centro de refugiados electorales”. Daniel Filmus, que la observaba de primera fila, sonrió cuando ella dijo que es “el único candidato que no es residual, porque siempre quiso ser jefe de Gobierno”.
Por último, y como hizo en casi todas sus apariciones públicas tras la muerte de Néstor Kirchner, envió un mensaje hacia la juventud, un sector que –todo indica– tendrá un rol importante en su próximo mandato si Cristina Fernández gana en octubre, como anticipan todos los sondeos.
“Mi compromiso es irrenunciable e irrevocable –insistió–, no solamente por su memoria, por su legado, sino fundamentalmente por los jóvenes que tanto esperan de este nuevo paÃs y en el que espero ser un puente entre las nuevas y viejas generaciones. Creo que ése debe ser mi rol: un puente entre las nuevas generaciones y las anteriores, y como yo, que tomamos la posta de otros y seguimos adelante para construir esta Argentina que estamos viviendo entre todos.”
“Yo siempre supe lo que tenÃa que hacer y lo que debÃa hacer.” AsÃ, señalando sin nombrar a quienes depositaban dudas sobre su voluntad, la presidenta Cristina Fernández oficializó su candidatura en busca de un segundo perÃodo en la Casa Rosada. Lo hizo allà mismo, en un acto que habÃa convocado para anunciar lo que ella denominó como el dÃa en que se pone “en marcha el verdadero espÃritu de la Ley de Servicios y Medios Audiovisuales”, una de las medidas más simbólicas de su mandato. Y fue transmitido por cadena nacional, de forma tal que el anuncio encontró un rebote masivo e instantáneo. Durante el discurso no se privó de atacar a algunos sectores de la oposición, tanto quienes la ejercen desde la polÃtica como quienes lo hacen escudados en algunos medios de comunicación, e hizo –una vez más, como acostumbra a hacerlo desde la muerte de Néstor Kirchner– particular hincapié en el rol que tendrá la juventud en un eventual segundo mandato. “Estamos hechos para seguir adelante”, fue su conclusión.
Aunque todos estaban pendientes del anuncio, una vez más Cristina Fernández logró sorprender: el acto y la transmisión por cadena nacional se atribuÃan al lanzamiento del plan “televisores para todos” y el llamado para adjudicar 220 nuevas señales audiovisuales de aire, y ni siquiera en la misma Casa Rosada conocÃan la intención de lanzarse. “Creo que fue una decisión polÃtica personal presentarlo hoy. No creo que lo haya consultado”, le comentó a este diario alguien que trabaja cerca de su despacho. Quienes tuvieron que montar el acto aseguran que trabajaron sin conocer la agenda secreta. Además, razonan, “si vos le anticipás algo asà a diez personas, a los tres minutos ya está por todas partes. La única forma de mantenerlo en secreto era no contarlo”.
Aprovechando la incertidumbre, Cristina hasta se permitió, al comienzo de su discurso, amagar con una decisión en el sentido contrario: “La televisión argentina tuvo en su primera transmisión el discurso de Eva Perón, el 17 de octubre de 1951. AhÃ, Evita pronunció aquella famosa frase: ‘Aunque deje jirones de mi vida en el caminoÂ’. Y también allà confirmó lo que le habÃa dicho al paÃs un 31 de agosto, cuando ratificó que no iba a acompañar al general Perón en la fórmula para las elecciones del año Â’52”, recordó la Presidenta, y la evocación a aquel histórico renunciamiento dejó sin aliento a los presentes y también a muchos que seguÃan sus palabras por radio o televisión.
Sin embargo, minutos más tarde decidió terminar con el suspenso. Estaba bromeando con el ministro de Infraestructura, Julio De Vido, sobre el plazo para instalar 120 torres de transmisión de televisión digital por aire. “Yo te doy un changüÃ, mirá qué buena que soy –le dijo a su funcionario–. Con que lleguemos (se referÃa a este año) a las 50 o a las 60, la mitad, estamos hechos para seguir adelante. Porque vamos a seguir adelante”, dejó caer, como si nada. Y la galerÃa de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada estalló en aplausos y los clásicos cantitos que piden “para Cristina la reelección”. Pero ella, lejos de dejarse llevar por la euforia, continuó hablando de su plan para distribuir televisores de última generación fabricados en el paÃs.
Un rato después volvió sobre el tema, cuando se refirió a los “agravios” que dijo recibir por parte de algunos medios y que, luego de la muerte de Néstor Kirchner, considera que se profundizaron. “Este fin de semana dijeron que me habÃa ido a Calafate a descansar y a pensar qué iba a hacer –ejemplificó–. Y yo, en realidad, fui a acompañar a mi hijo y no a pensar qué iba a decidir.” Y ahà nomás descartó toda duda remanente, ante un auditorio que aguantaba la respiración: “Porque quiero decirles algo a todos; yo siempre supe lo que tenÃa que hacer y lo que debÃa hacer. Lo supe inclusive el 28 de octubre, en este mismo lugar. No lo supe de inteligente, ni de ambiciosa: lo supe cuando miles y miles, que pasaron por aquà a despedirlo por última vez, me gritaban ‘fuerza CristinaÂ’. Porque siempre he tenido un alto sentido de responsabilidad polÃtica, histórica y personal respecto de lo que debÃa hacer”. Y explicó que la demora en el anuncio se debÃa a que “simplemente, en un mundo, en una Argentina y en una vida que te cambia todos los dÃas, querÃa estar más cerca del final del perÃodo de inscripción para poder anunciarlo”.
Allà aprovechó para identificar a sus adversarios y pasarles factura. Sin pelos en la lengua, recordó que “en julio de 2008, muchos medios de comunicación ya habÃan ungido un presidente, a la sazón, también vicepresidente de esta Presidenta” (e interrumpió la andanada de silbidos porque “acá no se estigmatiza a nadie”); también a “un partido centenario que llamó a elecciones para tres candidatos, que después las dejaron sin efecto”; y por último se detuvo en la situación de la ciudad de Buenos Aires, donde “dos candidatos que también lanzaron su candidatura a presidente y que luego, cuando pensaron que no iban a poder, vinieron a convertir la Ciudad en un centro de refugiados electorales”. Daniel Filmus, que la observaba de primera fila, sonrió cuando ella dijo que es “el único candidato que no es residual, porque siempre quiso ser jefe de Gobierno”.
Por último, y como hizo en casi todas sus apariciones públicas tras la muerte de Néstor Kirchner, envió un mensaje hacia la juventud, un sector que –todo indica– tendrá un rol importante en su próximo mandato si Cristina Fernández gana en octubre, como anticipan todos los sondeos.
“Mi compromiso es irrenunciable e irrevocable –insistió–, no solamente por su memoria, por su legado, sino fundamentalmente por los jóvenes que tanto esperan de este nuevo paÃs y en el que espero ser un puente entre las nuevas y viejas generaciones. Creo que ése debe ser mi rol: un puente entre las nuevas generaciones y las anteriores, y como yo, que tomamos la posta de otros y seguimos adelante para construir esta Argentina que estamos viviendo entre todos.”