Rouquié: «La oposición hizo alianzas contra la naturaleza. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
El politólogo Alain Rouquié podrÃa pasar a integrar el panteón de pensadores extranjeros adorados por el oficialismo luego de considerar que las administraciones kirchneristas, viento de cola mediante, han logrado aquel paÃs de igualdad de consumo y de integración social que era la Argentina antes de la dictadura del 76 y de las polÃticas liberales de Carlos Menem.
En un reportaje con LA NACION, el pensador francés, de paso por Buenos Aires para promocionar su libro A la sombra de las dictaduras. La democracia en América latina, dijo que el kirchnerismo aplica las mismas polÃticas sociales de Lula da Silva, pero con un estilo controversial que adjudicó a una herencia nacional conflictiva y a la resistencia que siempre generó el peronismo.
A casi 40 años de su primer viaje a la Argentina, Rouquié admite que sigue sin entender al peronismo y criticó la incoherencia de algunas alianzas polÃticas de la oposición.
-Usted dice que una de las sombras de las dictaduras que persisten en la Argentina es el desinterés de por lo menos un par de generaciones en la polÃtica. Sin embargo, el gobierno actual se jacta de haber resembrado la militancia en los jóvenes.
-Creo que este gobierno ha usado un imaginario polÃtico donde habÃa un eslabón faltante, que era la generación del 70. La idea de Kirchner fue decir que representaba esa tradición. Esto coincidió con una generación que nació en democracia.
-¿Esta reivindicación está apegada a la realidad que se vivió en los 70?
-Es apegada a la realidad. Estuve aquà después del golpe y se vivÃa una atmósfera surrealista, crepuscular y terrible. Kirchner supo comprender que habÃa un problema polÃtico que se podÃa usar.
-¿Ese discurso se condice con el rumbo económico y social?
-Yo le dirÃa que sÃ, aunque la retórica y los eslóganes polÃticos son una cosa, y la realidad es otra. Si uno mira los resultados y la situación actual, podemos ver que la sociedad argentina se parece más a lo que era la Argentina antes del trauma que a la que heredó Kirchner. La excepcionalidad argentina que conocà en 1974, un paÃs rico, de igualdad de consumo y de integración social que se perdió, porque el paÃs se empobreció con el Proceso y con Menem y las reformas ultraliberales, este gobierno ha tratado de rehacerla. Creo que, gracias a China, la soja y la coyuntura, y sin dudas a algunas polÃticas económicas bastante logradas, han logrado revertir ese empobrecimiento social.
-¿El kirchnerismo es peronismo?
-No sé lo que significa, tampoco sé lo que es el modelo. Creo que el kirchnerismo utiliza la simbólica y la mitologÃa peronista. Eso no significa gran cosa. Lo que sà significa algo, y eso es lo curioso, es que este gobierno finalmente hace lo mismo que hizo el gobierno de Lula. La polÃtica económica se parece mucho, aunque en Brasil la lucha contra la inflación ha sido fuerte. Pero la polÃtica de reducción de la pobreza, de avance de la enseñanza y de la salud para los niños es igual.
-Al Gobierno se le cuestiona su conflictividad.
-Es una herencia del peronismo, que es conflictivo, aunque también se debe al antiperonismo.
-La oposición niega que el kirchnerismo sea progresista.
-No sé qué sentido tiene eso. Si reducir la pobreza no es progresista, qué es progresista. Pero si reducir la pobreza es progresista, entonces todos los paÃses de América latina lo son. No se puede juzgar progresismos sobre la retórica, sino en las cifras, cuando son fehacientes.
-¿Qué papel jugó el denominado viento de cola económico?
-Fue fundamental. Sin la coyuntura de enorme demanda de productos primarios no serÃa posible la bonanza actual en los paÃses sudamericanos.
-Usted escribió en 2010 que todavÃa no habÃa una fuerza opositora al peronismo. Parece que las primarias le han dado la razón.
-SÃ. Lo que veo ahora son algunas alianzas un poco contra la naturaleza: AlfonsÃn con De Narváez. ¿CuriosÃsimo, no?
-¿La única alternativa de gobierno es el peronismo?
-El peronismo o el gobierno que esté teniendo algunos resultados. Es resignación más que entusiasmo.
-¿Sigue sin entender al peronismo?
-[Piensa varios segundos] Creo que nadie entiende al peronismo, ni los propios peronistas. Una vez en ParÃs una persona me dijo que los europeos no podÃan entender la carga emocional muy fuerte del peronismo. Tal vez sea eso, y que la Argentina es un paÃs enigmático.
-¿Entonces, el peronismo es tan enigmático como la Argentina?
-Tal vez se corresponda que el paÃs y esa corriente polÃtica dominante sean enigmáticos. En Europa, el peronismo parece una cosa atrasada.
-¿No es una visión etnocentrista?
-SÃ, pero lo que es difÃcil de entender es por qué nada ha sustituido al peronismo..
El politólogo Alain Rouquié podrÃa pasar a integrar el panteón de pensadores extranjeros adorados por el oficialismo luego de considerar que las administraciones kirchneristas, viento de cola mediante, han logrado aquel paÃs de igualdad de consumo y de integración social que era la Argentina antes de la dictadura del 76 y de las polÃticas liberales de Carlos Menem.
En un reportaje con LA NACION, el pensador francés, de paso por Buenos Aires para promocionar su libro A la sombra de las dictaduras. La democracia en América latina, dijo que el kirchnerismo aplica las mismas polÃticas sociales de Lula da Silva, pero con un estilo controversial que adjudicó a una herencia nacional conflictiva y a la resistencia que siempre generó el peronismo.
A casi 40 años de su primer viaje a la Argentina, Rouquié admite que sigue sin entender al peronismo y criticó la incoherencia de algunas alianzas polÃticas de la oposición.
-Usted dice que una de las sombras de las dictaduras que persisten en la Argentina es el desinterés de por lo menos un par de generaciones en la polÃtica. Sin embargo, el gobierno actual se jacta de haber resembrado la militancia en los jóvenes.
-Creo que este gobierno ha usado un imaginario polÃtico donde habÃa un eslabón faltante, que era la generación del 70. La idea de Kirchner fue decir que representaba esa tradición. Esto coincidió con una generación que nació en democracia.
-¿Esta reivindicación está apegada a la realidad que se vivió en los 70?
-Es apegada a la realidad. Estuve aquà después del golpe y se vivÃa una atmósfera surrealista, crepuscular y terrible. Kirchner supo comprender que habÃa un problema polÃtico que se podÃa usar.
-¿Ese discurso se condice con el rumbo económico y social?
-Yo le dirÃa que sÃ, aunque la retórica y los eslóganes polÃticos son una cosa, y la realidad es otra. Si uno mira los resultados y la situación actual, podemos ver que la sociedad argentina se parece más a lo que era la Argentina antes del trauma que a la que heredó Kirchner. La excepcionalidad argentina que conocà en 1974, un paÃs rico, de igualdad de consumo y de integración social que se perdió, porque el paÃs se empobreció con el Proceso y con Menem y las reformas ultraliberales, este gobierno ha tratado de rehacerla. Creo que, gracias a China, la soja y la coyuntura, y sin dudas a algunas polÃticas económicas bastante logradas, han logrado revertir ese empobrecimiento social.
-¿El kirchnerismo es peronismo?
-No sé lo que significa, tampoco sé lo que es el modelo. Creo que el kirchnerismo utiliza la simbólica y la mitologÃa peronista. Eso no significa gran cosa. Lo que sà significa algo, y eso es lo curioso, es que este gobierno finalmente hace lo mismo que hizo el gobierno de Lula. La polÃtica económica se parece mucho, aunque en Brasil la lucha contra la inflación ha sido fuerte. Pero la polÃtica de reducción de la pobreza, de avance de la enseñanza y de la salud para los niños es igual.
-Al Gobierno se le cuestiona su conflictividad.
-Es una herencia del peronismo, que es conflictivo, aunque también se debe al antiperonismo.
-La oposición niega que el kirchnerismo sea progresista.
-No sé qué sentido tiene eso. Si reducir la pobreza no es progresista, qué es progresista. Pero si reducir la pobreza es progresista, entonces todos los paÃses de América latina lo son. No se puede juzgar progresismos sobre la retórica, sino en las cifras, cuando son fehacientes.
-¿Qué papel jugó el denominado viento de cola económico?
-Fue fundamental. Sin la coyuntura de enorme demanda de productos primarios no serÃa posible la bonanza actual en los paÃses sudamericanos.
-Usted escribió en 2010 que todavÃa no habÃa una fuerza opositora al peronismo. Parece que las primarias le han dado la razón.
-SÃ. Lo que veo ahora son algunas alianzas un poco contra la naturaleza: AlfonsÃn con De Narváez. ¿CuriosÃsimo, no?
-¿La única alternativa de gobierno es el peronismo?
-El peronismo o el gobierno que esté teniendo algunos resultados. Es resignación más que entusiasmo.
-¿Sigue sin entender al peronismo?
-[Piensa varios segundos] Creo que nadie entiende al peronismo, ni los propios peronistas. Una vez en ParÃs una persona me dijo que los europeos no podÃan entender la carga emocional muy fuerte del peronismo. Tal vez sea eso, y que la Argentina es un paÃs enigmático.
-¿Entonces, el peronismo es tan enigmático como la Argentina?
-Tal vez se corresponda que el paÃs y esa corriente polÃtica dominante sean enigmáticos. En Europa, el peronismo parece una cosa atrasada.
-¿No es una visión etnocentrista?
-SÃ, pero lo que es difÃcil de entender es por qué nada ha sustituido al peronismo..