No deja de llamar la atención, por ejemplo, que se insista en cuestiones tales como que la Presidenta elige “subordinadosâ€, a lo que contraponen el adjetivo de “capacesâ€. Es decir, el leal no puede, según esta buena gente, ser, a la vez, un tipo/a formado/a.
Por otro lado, no aceptan que ahora existe una conducción de Estado que ejercerá, de manera innegociable, sujeta a (con esto voy a insistir bastante en lo sucesivo) lo estatuido por la legalidad democrática, la institucionalidad republicana y el Estado de Derecho. Es decir: los ministros son secretarios del Poder Ejecutivo: o sea, auxiliares, que deben, que se entienda, asesorar y no sentenciar sobre las cuestiones de gobierno, que es ejercido por la Presidenta de la Nación, en cuya cabeza, y la de nadie más, reposa la potestad decisoria última en el diseño de las polÃticas de Estado. Por mandato constitucional, además de popular –único escrutinio, éste último, de sus decisiones-.
El berrinche, hay que decirlo, responde a motivos precisos. E históricos: son los residuos de lo que fue una época durante la cual a los distintos gobiernos se le imponÃan los ministros desde distintos sectores de interés del poder permanente, que sobrevivió a los distintos ocupantes de la Casa Rosada –a los que, previamente, maniataban a su gusto y conveniencia, acumulando cada vez mayor poder de lobby-: al ministro de Educación lo decidÃa la Iglesia; al de Defensa, el Ejército; al de EconomÃa, los empresarios; al de Justicia, el Colegio de Abogados. Y asÃ.
Por estos dÃas, en Europa a los pueblos no se les permite participar nada menos que en la elección de sus gobiernos. Haciendo de sus reiteradas chácharas institucionalistas y de la propia legalidad europea -sea nacional, sea comunitaria-, un chiste; porque lo que cuenta es atender a los intereses del sector financiero, verdadero poseedor de la soberanÃa decisoria allá. Eso son Monti y Papademos.
En Argentina pasó algo, si no idéntico, casi, con la Alianza, que batió récords de representantes ministeriales del sector financiero especulativo (Machinea, Llach, López Murphy, RodrÃguez Giavarini, Colombo); y que, tras la exacerbación de tal fenómeno hasta el paroxismo con el retorno de Cavallo (se lo quiso de jefe de Gabinete manteniendo a López Murphy y llevando a Colombo a Interior; acabó en EconomÃa una vez que a Perro se le hizo imposible continuar: en definitiva, gobernó claramente por encima de la figura de De La Rúa, lo cual motivó un ¿furcio? memorable del AlfonsÃn respetable al respecto), acabarÃa por hacer quebrar la economÃa real y el sistema cÃvico y social en 2001.
Hoy que no ocurre eso, es decir, hoy que se respeta la Constitución, y entonces la Presidenta elige colaboradores a su gusto y decide, por sà misma, los cursos de acción de la misma forma (evitando que se le entrometan gendarmes de intereses privados a gobernar en reemplazo de la soberanÃa popular), se quejan.
Cristina selecciona lealtad, aparte de capacidad: para que ofrecezcan alternativas de entre las que pueda elegir; y para que ejecuten las mismas. Y mal no le ha ido, a decir verdad: lidera el proyecto más duradero y que exhibe los mejores resultados en el Ãtem que se quiera considerar. Los rumores exponen lo que es la permanente puja por la posesión de poder en Argentina. Y en la que CFK ha decidido no dejarse maniatar. Por eso los «misterios», el «factor sorpresa» y la «centralización absolutista» de la decisión, en la que no hay espacios para nada más que ella… casualmente, la depositaria del mandato popular: o sea, única dotada de autorización en tal sentido.
Ni Abal Medina es un guiño a La Cámpora, ni Lorenzino un gesto a “los mercadosâ€. A propósito de este último, ¿no era que Boudou ya estaba muerto en la consideración, y por eso habÃan bajado sus chances de ser ministro; en tanto la estrella de los “industrialistas/desarrollistas/acuerdistas†(Giorgi, Marcó del Pont, De Vido) brillaba alto ya que ahora la Presidenta giró y privilegia a los sectores del empresariado expresados en De Mendiguren? Cosas que pasan cuando nadie en un gobierno te atiende el teléfono, no obstante lo cual vos tenés que escribir o parlotear lo mismo, porque hay que llenar espacio. Mandando fruta.
Vaya, entonces, si ha habido cambios en este paÃs. Novedades. Expresados a partir de la confirmación de casi todos los miembros del Gabinete de Cristina en sus cargos para continuar a partir del próximo sábado. Hay ministros que van por récords, y se confirma que el kirchnerismo no cambia, no sólo por el futbolero “equipo que gana no se tocaâ€, sino porque lo hace sólo en caso de estricta necesidad –calificada, ésta, según el leal saber y entender del jefe, en este caso jefa, de Estado-: buen augurio, además, pues.