La AuditorÃa General de la Nación constató una falta de mantenimiento “metódica y sistemática” de la concesionaria de los ramales Mitre y Sarmiento. Aseguran que eso afectó la seguridad de los trenes.
La empresa Trenes de Buenos Aires (TBA), que hasta el martes tuvo a su cargo la concesión de los ramales Mitre y Sarmiento, recibió en siete años transferencias del Estado por 1924 millones de pesos. El monto de los subsidios recibidos por la firma del Grupo Cirigliano aumentó un 146 por ciento entre 2006 y 2010. La falta de mantenimiento de la infraestructura, sin embargo, fue “metódica y sistemática”. En el caso especÃfico del material rodante, léase los trenes, la falta de ejecución de tareas de mantenimiento tuvo “consecuencias directas en la seguridad del sistema ferroviario”. Los datos surgen de un informe de la AGN aprobado ayer y que se incorporará a la causa judicial por la tragedia de Once, a cargo del juez federal Claudio BonadÃo.
A pesar del incremento de subsidios, se detectaron “múltiples incumplimientos en las tareas de mantención y aplicación de los fondos del Estado”, destacó Leandro Despouy, titular de la AGN. El dirigente radical, que el miércoles no habÃa logrado hacer aprobar el informe en una reunión adelantada porque los auditores oficialistas querÃan conocerlo antes de aprobarlo, destacó que la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) “ha cumplido un rol importante en la aplicación de penalidades y multas”, pero que la SecretarÃa de Transporte “no dio movimiento a ninguna de las 53 denuncias presentadas, (incluidas) quince pertenecientes a lÃneas de TBA”.
“La AuditorÃa no puede administrar, sino que controla. El poder polÃtico administra y toma decisiones. Por eso la AGN no puede exigir la rescisión del contrato”, explicó Despouy en referencia a las declaraciones de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien durante la apertura de sesiones del Congreso habÃa señalado la inexistencia de informes de organismos de control que pidieran rescindir el contrato con el Grupo Cirigliano, incluyendo la AGN. En realidad, la Presidenta aludÃa a la filtración de un borrador del informe y a declaraciones periodÃsticas que habÃan circulado alrededor de ese borrador. Despouy, respaldado por el sector alfonsinista del radicalismo, estuvo a punto de ser desplazado por la actual conducción partidaria, lo que lo obligó a una alta exposición mediática.
El informe 303/09 de la AuditorÃa surge de controles realizados hasta 2009, aunque incluye algunos datos de 2010. Los elementos para su elaboración surgen de la CNRT, un organismo estatal descentralizado que remite toda su información a la SecretarÃa de Transporte y a la Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos de Servicios Públicos, ambos dependientes del Poder Ejecutivo.
Según el informe, el cuarto con crÃticas de la AGN a TBA en la última década, el subsidio que en marzo de 2006 era de casi diez millones de pesos mensuales ascendió a poco menos de 37 millones en abril de 2010. Los subsidios que representaban en 2003 el 33 por ciento del total de ingresos del concesionario aumentaron progresivamente hasta alcanzar en 2009 un porcentaje superior al 75 por ciento. Medido en relación con la cantidad de pasajeros, si en 2003 el Estado pagaba 43 centavos por persona transportada, seis años después esa cifra pasó a ser de 2,51 pesos.
Las demoras de la SecretarÃa de Transporte en aprobar los mayores costos informados por TBA al pedir actualizaciones de subsidios implicó para el Estado otros 60 millones de pesos en concepto de intereses. Las “debilidades en los controles” que posibilitaron las demoras se produjeron en su mayorÃa durante la gestión de Ricardo Jaime, actualmente procesado acusado de recibir dádivas de empresarios, entre otros del Grupo Cirigliano.
La gestión de contrataciones y la ejecución de obras presenta “numerosas deficiencias” que, sin embargo, no se tradujeron en las sanciones, destacó la AGN. El organismo señaló “un alto grado de deterioro de la infraestructura de vÃa y obras debido a la falta de mantenimiento en forma metódica y sistemática”, que la empresa intentó justificar por “el atraso de las inversiones a cargo del Estado”. El capÃtulo que analiza la situación del “material rodante” destaca en 2007 la falta de información necesaria para que la CNRT pueda ejercer sus tareas de control. En los casos en que TBA presentó planes de mantenimiento, éstos merecieron “observaciones” de la CNRT por incorporar “rutinas no previstas”.
En 2008, el organismo constató “la falta de ejecución de rutinas de mantenimiento de material rodante, con consecuencias directas en la seguridad del sistema ferroviario concesionado”. En 2009 “TBA no cumplió con su plan de mantenimiento para las locomotoras Diesel Eléctricas, los coches remolcados y los coches motores livianos”, señala el informe. Las consecuencias se presentan bajo la forma de “descarrilamientos”: el 61 por ciento de los denunciados en la lÃnea Sarmiento y el 91 por ciento de la lÃnea Mitre, en 2009, fueron producto de “falencias del material rodante”.
Sobre las penalidades: en 2007 la SecretarÃa de Transporte no se expidió sobre las sanciones que le sugirió la CNRT. Por los incumplimientos detectados en 2009 se aplicaron multas por 2.840.000 pesos, en tanto otra multa por 1,8 millón fue apelada y todavÃa “se encuentra en proceso recursivo”.